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ARTES      SCIENTIA     VERITAS 


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semriBT-í.. 

DI  LA 

ASOCIACIÓN  ARTiSTICO-ARQUEOLOt 
BARCELONESA 


Í^EVISTA 

DE  LA 

Asocíación-Jlrfístico-Jlrqueológíca-BarcelonM 


VOLUMEN  4.' 


1903-19CS 


mjí-Tia^x^onTj^ 


EMiUediiiMto  Tlpofráficii  de  J.  VIVES  -  MonUDer,  22 
1905 


Í^EVISTA 

DE  LA 

J|soc¡aci6n-Jlrt(stico-j|rqueológica-Barceloi 


VOLUMEN  4.' 


1903-19GS 


S  .¿.SCmiLiOXT.^ 


BstiMedinleito  Tlpofráflco  de  J.  VIVES  -  Mniluer,  22 
1906 


Es  propiedad  de  la  Asociación- Artístico- 

A  RQU  BOLÓGICA-  B  AIIGBLONBSA . 


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V/-    ^6>5^^  ^ 


ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


DE  LAS  PEQUEÑAS  INSCRIPCIONES  JURÍDICAS 

ROMANO-HISPANAS 


Cuando  al  declinar  de  la  vida  se  intenta  contemplar  de 
nuevo  con  los  ojos  del  alma  el  largo  camino  que  ^e  ha  reco- 
rrido, surgen  de  improviso,  como  evocados  de  entre  las  nu- 
bes, que  cubren  el  lejano  horizonte  del  pasado^  los  aconteci- 
mientos, que  se  han  ido  sucediendo  á  nuestro  alrededor  por 
espació  de  más  de  medio  siglo  y  de  los  que  se  ha  venido 
siendo  de  continuo  testigo  silencioso.  Si  para  avivar  los  re- 
cuerdos se  acude  a  los  analistas  contemporáneos  se  encuentran 
muy  luego  deformados  los  sucesos,  falseadas  sus  causas  gene- 
radoras y  de  tal  modo  contrahechos  y  desfigurados  Jos  retra- 
tos de  las  personas  que  le  dieron  vida,  que  más  parece  estarse 
asistiendo  á  la  representación  mal  ensayada  de  una  comedia 
de  pura  fantasía  que  no  leyendo  la  historia  positiva  de  hechos 
conocidísimos  y  aun  bien  fijos  en  la  memoria  de  los  que  los 
presenciamos.  Si  luego  se  vuelve  la  vista  á  las  efigies  que  en 
bronce  ó  en  marmol  se  ha  pretendido  que  perpetúen  la  fama 
de  las  notabilidades  creadas  artificialmente  por  los  injustifica- 
dos arrebatos  del  vulgo  de  cada  época,  el  ánimo  decae  de 
una  vez  para  siempre  al  ver  enaltecidos  los  que  jamás  mostra- 
ron poseer  las  dotes  que  les  prestan  parciales  sus  oficiosos  ad- 
miradores. Nace  tan  pronunciada  divergencia  entre  la  realidad 
de  semejantes  hechos  y  el  mentido  relato,  que  de  ellos  se  in- 
tenta legar  á  la  posteridad,  entre  el  insignificante  modelo  del 
tipo  más  vulgar  y  su  representación  plástica,  avalorado  aquél 
con  rasgos  prestados,  del  convencionalismo  rutinario  de  es- 
cuela, que  provoca  un  desconsolador  escepticismo  en  el  ánimo 


KSTÜDIOS    KPIGKAFICOS 


de  quien,  refractario  á  semejantes  engaños,  examina  desapa- 
sionadamente y  compara  la  serie  de  deplorables  errores  que 
vino  á  constituir  la  vida  pública  de  esos  personajes  políticos 
vulgares,  y  la  insulsa  cuanto  estrambótica  novela  inventada 
para  prestarles  un  relieve  de  que  carecían.  Pero  crece  el  asom- 
bro, cuando  salvando  los  Pirineos,  se  visitan  algunas  de  las 
naciones  que  nos  son  vecinas,  en  cuyas  ciudades,  como  en  las 
nuestras  y  en  sus  sitios  más  señalados,  sorprende  ver  erigidos 
monumentos  singulares  á  los  que  velando  su  ignorancia  con 
la  más  estéril  palabrería,  pretend'eron  hacer  la  feb'cidad  de  su 
patria  y  la  condujeron  al  borde  del  abismo,  sin  que  entre  tan- 
tas efigies  contemporáneas,  suela  encontrarse  la  de  algún  pre- 
claro patricio,  que  estuviese  adornado  de  las  más  austeras  vir- 
tudes. 

Este  abuso,  sin  embargo,  tan  generalizado  en  algunos  pue- 
blos de  la  moderna  Europa,  no  es  por  cierto  peculiar  de 
nuestro  tiempo,  sino  vicio  ya  muy  añejo  y  de  tal  modo  exten- 
dido en  el  mundo  romano,  que  poc&s  ignorarán  que  el  viejo 
Catón  al  ver  á  Roma  tan  llena  de  estatuas^  en  el  siglo  IIP  an- 
tes de  J.  C,  no  consintió  que  se  le  dedicase  ninguna^  porque 
decía  que  mejor  quería  qu^  se  preguntase  por  qué  no  se  le  ha- 
bía levantado^  que  no  por  qué  se  le  habia  erigido  (i).  Por  eso  se 
explica  que  se  encuentren  en  la  capital  como  en  provincias 
epígrafes  honorarios  redactados  en  alabanzas  de  Cónsules  sin 
historia,  de  militares  sin  hazañas,  de  particulares  <:ompleta- 
mente  desconocidos,  que  debieron  á  sus  admirados  clientes,  á 
sus  opulentos  herederos,  á  su  fortuna  propia  ó  á  sus  agrade- 
cidos deudos,  el  que  se  levantaran  sus  estatuas  algunas  varas 
sobre  el  nivel  del  suelo  que  habían  pisado,  sin  dejar  impresa 
la  menor  huella,  como  lo  enseña  la  conocida  fórmula  de  Ho~ 


(1)    Plul.  Prsecepta  gerendm  republicíe  XXVII  ed.   Didot.   Moralia 
1000—51  á  53. 


M.    K.    DE   BERLANGA 


nore  Acepto  Intpensatn  Retnissit,  Para  convencerse  de  esta 
verdad  notoria  no  es  necesario  registrar  los  volúmenes  que 
van  publicados  de  la  Prosopographia  intperii  romani,  sino 
hojear  tan  sólo  cualquiera  de  los  del  Corptis^  como  por  ejem- 
plo el  que  á  la  Hispania  se  refiere,  teniendo  en  cuenta  que  al 
invadir  los  romanos  en  218  antes  de  J.  C.  esta  región  cispire- 
náica  estaba  dividida  en  pequeños  cantones,  ocupado  cada  uno 
de  ellos  por  alguna  tribu  íbera,  independiente  de  las  que  le 
eran  vecinas  y  sometidos  los  respectivos  tribules  al  jefe  mili- 
tar que  Icís  comandaba,  que  á  la  postre  trasfórmase  en  régulo. 
Una  vez  expulsados  los  cartagineses  del  territorio  hispano  en 
206  ant'^rior  á  nuestra  era  y  enseñoreados  de  estas  tierras  los 
romanos,  comenzaron  paulatinamente  y  no  de  pronto  á  orga- 
nizar el  país  á  medida  que  iban  consolidando  su  ocupación 
militar,  comenzando  por  dejar  su  autonomía,  y  exento  su  suelo 
de  todo  tributo,  á  alguno  de  esos  pequeños  centros  de  socie- 
dad política,  que  quedaban  reconocidos  como  pueblos  libres 
del  yugo  italiota,  por  haber  sido  tal  vez  federados  de  Roma 
en  la  segunda  guerra  púnica.  A  otros  dieron^ la  categoría  de 
municipios  de  derecho  romano  ó  latino  con  los  terratenientes 
que  ocupaban  su  territorio,  en  recompensa  á  veces  de  la  bene- 
volencia con  que  habían  acogido  las  legiones,  transformando 
en  colonias  las  poblaciones  que  les  fueron  hostiles,  y  ocupa- 
ron á  fuerza  de  armas,  lanzando  á  sus  viejos  moradores  á  la 
ergas  tula  y  y  swsi  tuyéndolos  con  ciudadanos  romanos,  que  acep- 
taban la  consideración  de  colonos  á  trueque  de  las  propieda- 
des que  recibían  para  librar  su  vida,  antes  precaria.  La  Hispa- 
nia romana  no  formaba  pues  una  nación  compacta,  como  no  la 
había  formado  tampoco  la  Ibera,  sino  un  conjunto  de  pueblos 
entre  sí  completamente  independientes,  cada  uno  con  su  go- 
bierno propio  y  puramente  local,  regidos  únicamente  por  los 
más  distinguidos  y  los  más  ricos  de  los  naturales  de  cada  co- 
lonia ó  municipio.  Estos  magistrados  municipales  ó  coloniales 


ESTUDIOS    EPIGKAFICOS 


sólo  podían  entender  en  lo  civil  de  las  reclamaciones  de  me- 
nor cuantía,  y  en  lo  penal  limitábanse  sus  facultades  á  la  im- 
posición de  algunas  multas;  en  cambio  estaba  completamente 
á  su  cargo  el  gobierno  de  la  población,  la  dirección  de  las 
elecciones  por  curias,  cuando  las  había  y  el  sostenimiento  de 
un  pequeño  cuerpo  de  milicias  destinado  al  servicio  especial  de 
la  localidad.  En  todo  lo  demás  dependían  estas  poblaciones, 
no  ligadas  entre  sí  por  ningún  vínculo  que  las  hiciera  depen- 
der unas  de  otras,  de  un  Presidente,  supremo  magistrado  en- 
viado de  Roma  y  jefe  á  la  vez  de  la  división  del  ejército  de 
ocupación  acantonado  en  la  provincia  respectiva.  El  olvido  de 
estas  nociones  elementales  del  derecho  público  romano  vigente 
en  el  primer  siglo  de  nuestra  era  y  el  haber  confundido  y 
amalgamado  la  moderna  centralización  administrativa  con  la 
absoluta  independencia  de  las  colonias  y  municipios  hispano- 
romanos  de  aquella  misma  época,  ha  hecho  caer  al  cronista 
titular  de  una  capital  de  provincia,  en  el  error  censurable  de 
suponer  personaje  malacitano  de  distinción  á  Junta  Rustica^ 
que  fué  la  primera  Sacerdotisa  perpetua  de  Cartima,  como  su 
padre  Décimo  Rústico  Melino^  el  primer  caballero  romano  de 
la  misma  población,  EQUiTI  ROMANO  RX  CIVITATE  CARTIMI- 
TANA  PRIMO  PACTO,  que  nada  tenía  que  ver  con  Malaca  ni  le 
estaba  unida  con  vínculo  alguno  político,  ni  administrativo. 
Porque  hoy  se  sabe  mucho  menos  de  nuestros  antiguos  anales 
que  se  sabía  hace  cuatro  ó  cinco  siglos. 

Cuando  estaba  para  terminar  el  décimo  tercio  Gil  de  Za- 
mora, y  al  comenzar  el  décimo  quinto  Sánchez  Arévalo,  inicia- 
ron entre  nosotros  los  estudios  epigtáíicos  que  desarrollaron 
con  tanta  brillantez  en  el  décimo  sexto  Gaspar  de  Castro  y 
Antonio  Agustín,  Ocampo  y  Morales,  Franco  y  Mariana,  en- 
tre los  que  hay  que  dejar  olvidados  por  falsarios  á  Britto  y 
Román  de  la  Higuera.  En  el  décimo  séptimo  Valenzuela 
y  Velazquez,  Vázquez  Siruela,  Lastanosa,  Lorenzo  de  Padilla  y 


M.    K.    DE   BERLANGA 


el  Dean  Martí  volvieron  por  el  honor  de  nuestras  humanidades 
tan  mancilladas  por  los  impostores  Luna,  Castillo  y  Pedraza,  y 
en  el  décimo  octavo  Mayans  y  Florez,  Velazquez  y  Bayer  ha- 
cen olvidar  á  Trigueros  y  Flores  Oddouz  á  Echevarría  y  á  Pé- 
rez Solano,  alias  Medina  Conde.  Durante  todo  este  largo  perío- 
do de  tiempo  reunían  unos  con  sumo  interés  las  monedas  viejas 
que  encontraban,  mientras  otros  coleccionaban  los  textos  de 
las  piedras  escritas  de  antigua  fecha  que  lograban  descubrir, 
contentándose  con  leerlas  y  comprender  su  significado  mate- 
rial; pero  sin  llegar  á  profundizar  en  la  crítica  de  los  nuevos 
documentos  que  lograban  examinar^  manteniendo  siempre  vivo 
el  interés  por  tan  importantes  monumentos  de  la  antigüedad 
clásica.  Entonces,  al  entrar  el  décimo  octavo,  todos  nuestros 
eruditos  se  atenían  no  más  que  á  las  enseñanzas  de  Gruter  y 
de  Muratori,  sin  proceder  más  allá  de  donde  había  dejado 
Maffei  el  Ars  critica  lapidaria^  no  intentando  descubrir  hori- 
zontes más  anchos  en  punto  á  epigrafía.  En  cambio,  por  lo  que 
se  refiere  á  la  más  exacta  clfasificación  de  la  numismática  his- 
pana, no  iban  nuestrob  colectores  á  tomar  lecciones  de  los  eru- 
ditos extranjeros,  que  tenían  que  aprenderlo  todo  de  nuestro 
celebérrimo  Enrique  Florez,  quien  sin  embargo  sólo  ilustró 
con  peregrino  acierto  las  monedas  hispanas  con  leyendas  la- 
tinas, como  el  insigne  Pérez  Bayer  el  alfabeto  y  la  lengua  de 
los  fenices  y  de'  sus  colonias  y  las  monedas  hebreo  samar ita- 
nos  (i),  concurriendo  ambos  á  los  trabajos  de  erudición  del 
infante  Don  Gabriel,  hijo  de  Carlos  IIP.  No  faltó  tampoco 
entonces  gente  maleante  que  abusando  de  la  cortedad  de  vista 
que  por  sus   dilatados  trab-ijos  venía  sintiendo  el  Reverendo 


(1)  Pérez  Bayer.  Del  alfabeto  de  la  lengua  de  los  fenices  y  sus  colo- 
nias. Madrid  Ibarra  1772. 

De  numis  hebraeo  sama  rita  nis  1781.  Numorum  hebraeo-samarita- 
noruiD  vindiciael?^. 


KSTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


Agustino,  logró  sorprenderlo  en  su  ancianidad  con  monedas 
falsificadas,  pronto  descubiertas,  sin  embargo. 

El  impulso  estaba  ya  dado,  y  al  calor  de  obras  tan  capita- 
les comenzó  el  siglo  XIX°,  con  un  marcado  movimiento  nu- 
mismático dentro  y  fuera  de  la  Península,  queriendo  ilustrar 
eruditos  de  distintas  procedencias  nuestras  monedas  ibéricas. 

Sestini,  en  1818,  al  clasificar  las  hispanas  del  Museo  He- 
derveriano  se  valió  para  interpretar  sus  leyendas  con  torpe 
Minerva,  del  Alfabeto  de  Bustamante,  nuestro  numografo, 
que  le  facilitó  el  médico  Puertas.  Con  ser  su  trabajo  de  tan 
poca  autoridad,  sirvió  de  fundamento  un  año  después  á  Mion- 
net,  para  ocuparse  algo  y  mal  de  esta  ardua  materia.  Saulcy, 
en  1840,  sólo  consiguió  escribir  un  libro  más  estimable  que  el 
de  sus  predecesores;  pero  sin  lograr  ni  con  mucho  llenar  su 
objeto.  El  sistema  de  Lorichs  dado  á  conocer  en  1852,  y  el  de 
Boudart  estampado  en  1859  no  pueden  ser  más  disparatados. 
Al  morir  un  antiguo  político  de  renombre  que  había  sido 
Ministro  de  la  Corona,  D.  José  García  de  la  Torre,  trajeron 
los  testamentarios,  de  París,  un  experto,  que  dándose  el  título 
de  anticuario,  clasificó  las  monedas  que  dicho  personaje  tenía 
hacinadas,  publicando  su  catálogo  en  el  mismo  año  de  1852. 
Con  más  fortuna  al  morir  Lorichs,  encomendaron  sus  suceso- 
res á  D.  Antonio  Delgado,  la  clasificación  del  monetario,  y 
esta  monografía  impresa  en  1859  fué  el  sólido  fundamento  de 
su  futuro  renombre.  Semejantes  trabajos  provocaron  cierto 
movimiento  arqueológico  en  el  país,  y  no  sé  si  diga  que  hasta 
el  nombramiento  de  algunos  Inspectores  de  antigüedades,  que 
hicieron  despertar  á  los  falsificadores  de  su  aparente  letargo. 
Establecido  el  primero  en  Tarragona  el  espíritu  de  especula- 
ción trajo  consigo  el  afán  de  retocar  algunas  monedas  íberas 
de  una  manera  fantástica,  para  darles  valor  escepcional  por  su 
rareza,  llegando  su  atrevimiento  hasta  el  punto  de  inventar 
uno   que  bautizaron   de  sepulcro  egipcio,  con  el  que  engaña- 


M.    K.    ÜIC    BKRuANGA 


ron  á  Modesto  La  Fuente,  cuya  falta  de  ilustración  arqueoló- 
gica y  de  crítica  histórica  eran  notorias.  Correspondió  el  se- 
gundo Inspector  á  Granada,  y  muy  luego  en  las  inmediaciones 
de  la  Capital  se  establ.ció  una  fábrica  de  cerámica  árabe,  de 
donde  salieron,  entre  otras  cosas,  un  gran  jarrón  como  el  déla 
Alhambra  y  hasta  un  supuesto  baño  de  no  sé  que  Sultana,  cuyo 
baño  estuvo  á  pique  de  dar  ocasión  á  un  ruidosísimo  proceso. 
El  tercero  tuvo  su  residencia  en  Córdoba,  donde  comenzaron 
á  aparecer  muy  luego  y  casi  sin  intermisión  armas  y  baratijas 
árabes  y  cristianas  de  la  edad  media  que  inundaron  á  Anda- 
lucía, distinguiéndose  entre  otros  trabajos  monedas  íberas  de 
descomunal  tamaño  y  con  una  patina  tan  intensa  que  parecían 
charoladas.  Pero  pasaron  los  tales  inspectores  y  nadie  pensó 
en  sustituirlos,  si  bien  en  cambio  en  varias  poblaciones  prin- 
cipales para  satisfacer  exigencias  de  algunos  literatos  políticos 
cuidaron  de  nombrarlos  sus  Cronistas  titulares,  quienes  osa- 
ron desde  luego  redactar  los  antiguos  anales  de  su  pueblo 
natal,  algunos  de  ellos  con  todo  el  atrevimiento  que  les  pres- 
taba su  inepcia.  Desde  que  volvieron  á  la  vida  tales  forjadores 
de  leyendas  han  aparecido  los  falsificadores  del  Cerro  de  los 
Santos  y  los  tan  recientes  murcianos  de  Totana,  sin  que  los 
tales  cronistas  descubriesen  el  engaño,  como  no  habían  des- 
cubierto los  inspectores  los  de  su  época.  Pero  lo  más  grave 
del  caso-es  el  atrevimiento  con  que  esos  analistas  de  última 
hora,  después  de  haberse  apoderado  del  puesto  ambicionado, 
se  lanzan  á  escribir  la  historia  antigua  de  cualquier  viejo 
pueblo  hispano  con  toda  la  audacia  que  les  dá  su  falta  de  co- 
nocimiento de  las  fuentes  y  del  idioma  que  usaban  los  histo- 
riados. En  vano  ha  sido  que  el  profesor  Hübner,  al  examinar 
algunos  de  esos  libros  publicados  sin  preparación  bastante 
haya  dejado  señalada  la  vasta  instrucción  clásica  que  necesi  • 
tan  reunir  los  que  se  dediquen  á  redactarlos  y  el  camino  que 
han  de  seguir;  porque  para  escritores  modernistas  tan  libérri- 


8  KSTUüIOS   EPIGRÁFICOS 

mos,  la  ley  suprema  es  no  someterse  á  voluntad  agena,  sino 
seguir  siempre  los  impulsos  de  sus  derechos  intangibles.  Por 
eso  al  ver  la  manera  tan  superficial  con  que  en  nuestra  época 
se  ha  escrito  sobre  las  lápidas  de  Stngilia  y  Cartintay  sin  co- 
nocer ni  aún  el  Corpus,  en  algunos  insignificantes  opúsculos 
de  baratillo,  se  colige  la  tristísima  suerte  que  está  reservada 
en  el  siglo  que  ahora  comienza  á  este  linage  de  investigacio- 
nes, sin  un  epigrafista  ni  un  numismático,  porque  todos  han 
muerto  ya,  que  entienda  y  pueda  esplicar  semejantes  docu- 
mentos. 

Pero  concretándome  ahora  á  las  inscripciones  regionales, 
diré  que  es  muy  frecuente  encontrar  en  el  emplazamiento  délos 
antiguos  pueblos  hispano-romanos,  algunas  honorarias  de- 
dicadas á  personajes  nacidos-  en  la  misma  localidad,  expre- 
sando á  veces  los  servicios  que  habían  prestado  á  su  ciudad 
natal,  como  costeando  obras. públicas  de  su  peculio  particular, 
ó  revindicando  los  Propíos  de  la  población,  vectigalia,  usurpa- 
dos por  algunos  de  sus  compatriotas  (i),  ó  entregando  en  las 
arcas  públicas  fondos  bastantes  para  que  el  municipio  abona- 
se las  deudas  que  tenía  en  descubierto  (2),  sin  que  falten  ins- 
cripciones de  la  misma  clase,  en  las  que  no  se  expresa  el  mo- 
tivo de  la  erección  (3),  pero  se  manifiesta  que  los  interesados 
mismos  ó  sus  amigos,  sufragan  los  gastos,  sin  gravar  al  erario 
local,  que  originen  el  esculpir  la  estatua  y  el  levantar  el  pe- 
destal sobre  el  que  deberá  asentarse.  Al  primer  caso  corres- 
ponde la  antes  citada  fórmula  H'A-I-R  (4),  y  al  segundo,  la 
no   menos    conocida    EX'AERE'CONLATO   (5),   indicando 


(t)  CILIM956 

(2)  CILIM957. 

(3)  CÍLIM9541955. 

(4)  CILIM956  2064  et  passim. 

(5)  GIL  II130613481380  15721971  2022  2025  el  passim. 


M.    K.    DR   BEKLANGA 


ésta  que  autorizada  la  obra  por  los  decariones  DECRETO 
DECVRIONVM,  se  había  llevado  á  cabo  por  suscripción  entre 
los  más  íntimos  del  galardonado  con  semejante  distinción ,  no 
faltando  ocasiones  en  que  el  favorecido  devolvía  el  importe 
de  lo  suscrito  y  recaudado  HONOREACCEPTOCONI.A- 
TIONEM'REDDIDIT(i),  y  de  sus  fondos  personales  abonaba 
todos  los  gastos.  Ocurría  con  frecuencia,  que  agradecido  un 
colono  ó  un  munícipe  á  su  pueblo  natal  por  circunstancias  es- 
peciales, dejaba  en  su  testamento  alguna  manda  en  obsequio 
de  la  localidad,  cuya  manda  solía  estar  constituida  por  una 
memoria  vitalicia  en  favor  de  determinadas  clases  de  la  pobla- 
ción, y  entonces  los  agraciados  procuraban,  que  al  desprendi- 
do proceder  de  tan  expléndidos  personajes,  se  correspondiera 
dignamente,  erigiéndoseles  lina  estatua,  expresando  en  su 
pedestal  el  motivo  porque  se  intentaba  perpetuar  en  mármol 
su  memoria,  llegando  en  ocasiones  la  explosión  de  la  gratitud, 
hasta  el  punto  de  trasladar  íntegra  á  la  piedra,  la  cláusula  tes- 
tamentaria que  la  provocaba.  De  esta  índole  son  precisamente 
dos  inscripciones  honorarias  descubiertas  en  Barcelona,  la  an- 
tigua Barcino. 

Esta  denominación  varía  al  pasar  de  los  siglos;  en  el  pri- 
mero y  segundo  de  J.  C,  Mela,  Plinio  y  Ptolemeo,  la  llaman 
Barcino,  como  en  el  cuarto,  Ausonio;  en  el  tercero,  el  Itine- 
rario la  denomina  Barcinone^  y  en  el  quinto,  Orosio,  Barci- 
nona;  en  el  cuarto,  Avieno,  Barcilonunt^  y  en  el  séptimo,  el 
anónimo  de  Ravena,  Barcelona,  Por  otra  parte,  Mela  la  de- 
signa, después  de  Tarraco,  entre  las  ciudades  pequeñas  in- 
mediatas, Plinio,  la  califíca  de  Colonia,  trasmarina,  Paulo,  de 
inmune,  y  Ausonio,  como  población  de  origen  púnico.  Por  lo 
que  hace  á  Avieno,  se  sabe  que  en  el  siglo  cuarto,  hacia  el  366, 


(1)    CILÍIÍ971. 


lO  KSTUniOS   EPIGRÁFICOS 


escribió  su  Ora  tnarítima^  tomando  por  base  de  este  trabajo, 
un  periplo  anónimo  del  sexto  siglo  antes  de  Jesucristo,  que 
debió  adulterar  bastante,  en  punto  especialmente  á  las  no- 
menclaturas geográficas,  porque  si  bien  pudiera  afirmarse  que 
Barcino  existiese  ya  seis  siglos  antes  de  nuestra  Era,  no  puede 
asegurarse  que  llevase  entonces  el  nombre  de  Barcilonunt  ó 
de  Barcinonum^  que  son  dos  variantes  de  los  Mss  del  indicado 
Prefecto  del  África  (i). 

Pero  antes  de  ocuparme  de  estas  piedras,  habré  de  señalar 
á  dicho  propósito  un  caso  especial  que  ocurre  en  aquella  pobla- 
ción, en  cuyo  recinto  se  han  encontrado  hasta  diez  y  seis  epígra- 
fes de  otras  tantas  estatuas  que  se  erigieron  allí  á  un  mismo  su- 
jeto, que  lejos  de  haber  sido  un  personaje  de  importancia,  fué 
un  esclavo  del  varón  consular  Lucio  Licinio  Sura,  que  lo 
emancipó,  habiendo  tomado  el  nombre  Lucio  Lucínio  Secun- 
do, y  lo  hizo  su  Accensus  en  los  tres  consulados  que  desempe- 
ño en  92,  102  y  107  de   nuestra  Era.  De  éstas,  cuatro  fueron 


(1)    Las  fuentes  de  información,  son  pues: 

Siglo      I.  Mala II'6  5 iudeaTarraconem  parva  sunloppida...  Barcino, 
o  1.  Piin.  111*22.  Colonia  Barcino  cognomíne  Faventia. 

»        II.  Ptolem.  II-6  18.  Barcino. 
»       111.  Paulus.  Díg.  5Ü'15'8.  Barcinonenses  inmunes. 
»       III.  Itinerar  ed  Wessel.  390-5-398  4.   Parth.  Pind.  p.  18M9I. 
Barcenone. 

»       IV.  Avienus.  Ora  marilima  vv.  519*520. 

inde  Tarraco  oppidum 

et  Barcilonum  amoenas  sedes  ditium. 
Siglo   IV.  Auson'Epist  xxiv  ad  Paulinum  vv.  68  69. 
Occidui  me  ripa  Tagi,  me  púnica  laedit 
Barcino,  me  bimaris  iuga,  ningida  Pyrenaei. 
Siglo     V.  Oros  VII*43  apud  Barcinonam  Hispaniae  urbem. 
>)      VII.  Raven  Anón  edind.et  Parth•p•303•4•42•7•p•341•5•3•15.Ba^ 
celona. 

El  examen  de  eslos  textos  hace  ver,  que  en  el  espacio  de  700  añqs,  la 
palabra  Barcino  se  va  transformando  en  Barceno^  Barciío,  Barcinona  y 
BarcelonUt  forma  actual  quo  dala  del  séptimo  siglo,  durante  el  periodo 
gótico  y  antes  de  la  invasión  musulmana. 


M.    K.    f)F:    BKKLaNGA  i  1 


costeadas  por  los  fondos  públicos  de  la  Colonia  Barcinoncnse 
EXD'D'BAR  (i),  una  por  los  decuriones  Ausetanos  (2),  otra 
por  el  municipio  flavio  lamontano  de  la  Isla  menor  (3),  otra 
por  los  Sexviros  Augustales  de  la  misma  Barcino  (4),  otra  por 
los  individuos  de  la  Sociedad  Assotana  (5),  ocho  por  otros 
tantos  amigos,  unos  seviros  augustales  de  Barcino  ó  dc'T»irra- 
co  (6),  pero  los  más,  personas  sin  cargo  alguno,  y  hasta  por 
un  forastero  civis  convena  (7),  y  lo  que  es  más,  la  última  por  un 
liberto  (8).  Como  ya  he  dicho,  el  favorecido  con  estas  diez  y  seis 
reproducciones  de  su  efigie,  había  sido  un  simple  esclavo,  que 
al  obtener  la  libertad  por  beneplácito  de  su  dueño,  lo  designó 
éste  como  su  Accenstis  en  tres  ocasiones  distintas,  cargo  anual 
muy  análogo  al  de  pregonero,  ^r^^^^.  Varrón,  en  diversos 
lugares  de  sus  obras,  se  ocupa  de  aquéllos,  definiendo  sus  fun- 
ciones (9),  y  uno  de  los  Bronces  de  Osuna  (10),  los  enumera 
como  empleados  subalternos  de  los  duumviros  entre  los  escri- 
bientes, peatones,  pregoneros  y  flautistas,  que  estaban  asig- 
nados al  servicio  de  los  dichos  magistrados  coloniales.  Cicerón 
habla  también  del  Accenstis  consular,  como  un  empleo  civil  dis- 
tinto del  militar  del  mismo  nombre  (11),  y  Suetonio  indica  en 
qué  ocasiones  solían  preceder  al  cponíneo,  en    un  pasaje    bien 


(1)  CIL-ir4536  a.  b.  Supp.  6148  c.  d. 

(2)  CiLn-4537. 

(3)  GIL- II -4538. 

(4)  CILII4539. 

(5)  GIL- II  45i0. 

(6)  GIL  II  4541  á  45 i7. 

(7)  GIL  II  4pp-6l49,  véase  sobre  el  conoena  y  su  diferencia  del  ad- 
oena,  ó  Gic  Orall-9  Aul  Gelll8  12  Varr  R  IV3-5  Plin  10-23-3L 

(8)  GILil.4548. 

(9;    VarrL-L-VI-88  y  89.   Varro  Rethor  lib.  XX.  apiid  Nonium  v. 
Decuriones. 

(10)  AesUrs-RLXIl- 

(11)  CicEpist.  ad  Quiñi,  frat.  M-4  y  7. 


I  o  líSTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


escribió  SU  Ora  tnarttifna^  tomando  por  base  de  este  trabajo, 
un  periplo  anónimo  del  sexto  siglo  antes  de  Jesucristo,  que 
debió  adulterar  bastante,  en  punto  especialmente  á  las  no- 
menclaturas geográficas,  porque  si  bien  pudiera  afirmarse  que 
Barcino  existiese  ya  seis  siglos  antes  de  nuestra  Era,  no  puede 
asegurarse  que  llevase  entonces  el  nombre  de  Barcilonutn  ó 
de  Barcinonurriy  que  son  dos  variantes  de  los  Mss  del  indicado 
Prefecto  del  África  (i). 

Pero  antes  de  ocuparme  de  estas  piedras,  habré  de  señalar 
á  dicho  propósito  un  caso  especial  que  ocurre  en  aquella  pobla- 
ción, en  cuyo  recinto  se  han  encontrado  hasta  diez  y  seis  epígra- 
fes de  otras  tantas  estatuas  que  se  erigieron  allí  á  un  mismo  su- 
jeto, que  lejos  de  haber  sido  un  personaje  de  importancia,  fué 
un  esclavo  del  varón  consular  Lucio  Licinio  Sura,  que  lo 
emancipó,  habiendo  tomado  el  nombre  Lucio  Lucínio  Secun- 
do, y  lo  hizo  su  Accensus  en  los  tres  consulados  que  desempe- 
ño en  92,  102  y  107  de   nuestra  Era.  De  éstas,  cuatro  fueron 


(1)    Las  fuentes  de  información,  son  pues: 

Siglo      I.  Mela  11*6  5  iudeaTarraconem  parva  suntoppida...  Barcino. 
»  I.  Plin.  111*22.  Colonia  Barcino  cognomine  Faventia. 

»        II.  Ptolem.  II-6  18.  Barcino. 
»       111.  Paulus.  Dig.  50*15*8.  Barcinonenses  inmunes. 
»       III.  ItineraredWessel.  390*5*398  4.  Parth.  Pind.  p.  18M9I. 
Barcenone. 

»       IV.  Avienus.  Ora  marítima  vv.  519*520. 

inde  Tarraco  oppidum 

et  Barcilonum  amoenas  sedes  ditium. 
Siglo   IV.  Auson*EpÍ8t  xxiv  ad  Paulinum  vv.  68  69. 
Occidui  me  ripa  Tagi,  me  púnica  laedit 
Barcino»  me  bimaris  iuga,  ningida  Pyrenaei. 
Siglo     V.  Oros  V  11*43  apud  Barcinonam  Hispaníae  urbem. 
»      VII.  Raven  Anón  edind.et  Pa^th•p*303•4•42*7•p•34^5*3•15.Ba^ 
celona. 

El  examen  de  estos  textos  hace  ver,  que  en  el  espacio  de  700  año,8,  la 
palabra  Barcino  se  va  transformando  en  Barceno^  Barciío,  Barcinona  y 
BarcelonUt  forma  actual  quo  data  del  séptimo  siglo,  durante  el  período 
gótico  y  antes  de  la  invasión  musulmana. 


M.  K.  i)B  BKK Langa  i  1 


costeadas  por  los  fondos  públicos  de  la  Colonia  Barcinonense 
EX'D'D'BAR  (i),  una  por  los  decuriones  Ausetanos  (2),  otra 
por  el  municipio  flavio  lamontano  de  la  Isla  menor  (3),  otra 
por  los  Sexviros  Augustales  de  la  misma  Barcino  (4),  otra  por 
los  individuos  de  la  Sociedad  Assotana  (5),  ocho  por  otros 
tantos  amigos,  unos  seviros  augustales  de  Barcino  ó  dcT»irra- 
co  (6),  pero  los  más,  personas  sin  carero  alguno,  y  hasta  por 
un  forastero  civts  convena  {7),  y  lo  que  es  más,  la  última  por  un 
liberto  (8).  Como  ya  he  dicho,  el  favorecido  con  estas  diez  y  seis 
reproducciones  de  su  efigie,  había  sido  un  simple  esclavo,  que 
al  obtener  la  libertad  por  beneplácito  de  su  dueño,  lo  designó 
éste  como  su  Accensus  en  tres  ocasiones  distintas,  cargo  anual 
muy  análogo  al  de  pregonero, /r¿r<?¿:^.  Varrón,  en  diversos 
lugares  de  sus  obras,  se  ocupa  de  aquéllos,  definiendo  sus  fun- 
ciones (9),  y  uno  de  los  Bronces  de  Osuna  (10),  los  enumera 
como  empleados  subalternos  de  los  duumviros  entre  los  escri- 
bientes, peatones,  pregoneros  y  flautistas,  que  estaban  asig- 
nados al  servicio  de  los  dichos  magistrados  coloniales.  Cicerón 
habla  también  del  Accensus  consular,  como  un  empleo  civil  dis- 
tinto del  militar  del  mismo  nombre  (11),  y  Suetonio  indica  en 
qué  ocasiones  solían  preceder  al  eponíneo,  en    un  pasaje    bien 


(1)  CIL-ir4536  a.  b.  Supp.  6148  c.  d. 

(2)  CILn4537. 

(3)  ClL-IÍ-4538. 

(4)  CILII4539. 

(5)  ClLIl  45i0. 

(6)  GIL  II  4541  á  45 i7. 

(7)  GIL  II  4pp'6l49,  véase  sobre  el  conoena  y  su  diferencia  del  ad- 
eena,  ó  Gic  Orall-9  AulGelll8  l2Varr  R  IV3-5  Plin  10-23-31. 

(8)  GIL  i  1.4548. 

(9;    VarrL-L-VI- 88  y  89.   Varro  Rethor  lib.  XX.  apiid  Nonium  v, 
Decuriones. 

(10)  AesUrsRLXII- 

(11)  CicEpist.  ad  Quiñi,  frat.  M-4  y  7. 


12  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


conocido  de  SU  biografía  de  Julio  César  (i).  De  todo  ello  se 
deduce,  que  el  Accensus  consular  era  un  cargo  civil  muy  su- 
balternOf  sin  que  se  diga  en  las  aludidas  inscripciones  (2)  de 
Barcino,  qué  fué  lo  que  hiciera  en  favor  de  la  Colonia  el 
tal  Lucio  Secundo,  que  sólo  obtuvo  en  ella  el  cargo  de  Sex- 
vir  augustal,  único  á  que  podía  aspirar  como  liberto,  y  que 
fué  muy  inferior  al  decurionato,  que  sólo  era  dable  alcanzar 
á  los  hijos  libres  de  padres  libres,  que  llama  ingenus  el  de- 
recho. 

Por  otra  parte  hay  que  tener  en  cuenta  que  los  aludidos  diez 
y  seis  epígrafes  honorarios  son  poco  posteriores  en  fecha  al  107 
de  nuestra  era,  en  que  Licinio  Sura  ejerció  un  tercer  consulado, 
cuando  apenas  hacía  medio  siglo  que  el  geógrafo  hispano 
Pomponio  Mela  había  calificado  á  Barcino  de  población  pe- 
queña y  de  segunda  orden  oppidufH  parvunt^  no  sabiéndose 
hasta  una  centuria  mas  tarde  por  el  jurisconsulto  Paulo  que 
hubiese  obtenido  la  inmunidad  territorial  (3). 

Semejante  iconorrea  sobrepuja  pues  con  mucho  á  la  de  que 
se  sienten  atacadas  modernamente  las  más  de  las  naciones  eu- 
ropeas, que  han  democratizado  la  estatuaria  honoraria,  reba- 
jándola hasta  el  género  más  ínfimo. 

Del  examen  de  los  textos  precedentes  se  deduce:  i.*'  Que 
Barcino  fué  fundada  por  los  cartagineses,  acaso  como  estación 


(1)  Suet.  in  J  Cae8-20. 

(2)  Berl.  Los  Nuevos  Bronces  de  Osuna,  p.  65. 

(3>  Mela  en  su  Cborcgrafia,  III,  49,  habla  ya  del  triunfo  de  Caligula 
sobre  la  Bretaña  en  40  de  J.  C.  pero  desconoce  la  división  del  África  del 
Norte,  I,  25,  hecha  por  Claudio  en  42,  de  modo  que  debió  escribir  su 
libro  el  41,  de  nuestra  era  según  la  acertada  deducción  de  Teuffel  al 
escribir  la  Historio  de  La  literatura  latina,  Parthey  en  su  edición  de 
Mela  no  tiene  en  cuenta  este  último  dato  apuntado  con  notaría  distrac- 
ción. Praef.  I,  al  fíjar  la  época  en  que  vivia  dicho  escritor  del  primer 
siglo. 


M.    K.    DE   BERLANGA  13 


naval,  tomando  su  nombre  de  los  Barcas  de  Cartago  (i).  2.°  Que 
cuando  los  romanos  expulsaron  á  los  púnicos  al  África,  era  y 
continua  siendo  hasta  el  siglo  primero  una  población  pequeña. 
(2)-  3.^  Que  Julio  César  llevó  á  ella  nuevos  pobladores  dán- 
dole el  título  de  Colonia,  que  amplió  y  confirmó  Augusto  (3). 
4.^  Que  al  comenzar  el  siglo  111.°  dej.  C.  recibió  la  inmunidad 
del  suelo  de  todo  tributo  (4).  5.°  que  fué  patria  del  cónsul 
Lucio  Minicio  Natal  Quadronio  y  probablemente  de  su  padre, 
cónsul  á  su  vez  en  107  de  J.  C.  (5). 

Pero  volviendo  ahora,  que  ya  será  tiempo,  á  los  otros  dos 
epígrafes  Barcinonenses  conteniendo  la  cláusula  testamentaria 
que  los  motiva,  habrá  de  comenzarse  por  indicar  que  el  uno 
de  ellos  está  dedicado  á  Lucio  Minicio  Natal  Quadronio  Vero 
Cónsul  como  su  padre,  el  cual  en  unión  de  su  dicho  padre, 
Lucio  Minicio  Natal,  Cónsul  en  107  de  J.  C.  hizo  unos  baños 
públicos  en  tierra  de  su  propiedad,  unos  pórticos  y  acaso  tam- 
bién construyó  un  acueducto  ¿DVCtus?  (6).  Fué  hecha  la  de- 
dicación que  dejo  aludida  á  Lucio  Minicio  Natal  Quadronio 
VerOy  ...por  los  sexviros  Augustales  en  razón  á  sus  mereci- 
mientos para  con  ellos,  según  las  palabras  de  su  testamento 
que  son:  «Doy^  lego  á  los  colonos  barcinonenses,  entre  los 
que  he  nacido,  cien  mil  sestercios  si  se  obligan  á  entregar  con 
los  réditos  de  esta  suma  al  5/0^  anual  en  el  día...  de  Febrero 
en  que  nací  un  donativo  de  4  denarios  á  cada  decurión  que 
estuviere  presente  y  tres  denarios  á  cada  Augustal  también 
presente.» 


(1)  Ausonio.  Bpist.  XXIV  ad  Paul.  68*69. 

(2)  Melall  6  5. 

(3)  CIL-III-4536  ó  4548. 

(4)  Paulus.Dig.  50-15-8. 

(5)  CIL-II-4509.4510. 

(6)  CILII-4509  4510. 


14  KSTLUIOS    KPIGRAFICOS 


«En  el  caso  que  concurran  pocos,  repártase  á  prorata  entre 
los  presentes  más  cantidad,  de  modo  que  todos  los  años  en  mi 
natalicio  se  inviertan  los  cinco  mil  sesterios  de  réditos  t|üe 
competen  á  cada  anualidad.» 

Ksta  al  parecer  sencilla  manda  testamentaria  enciera  en  sí 
el  germen  de  tres  creaciones  jurídicas,  hoy  muy  conocidas,  la 
primera  el  establecimiento  de  una  memoria  perpetua  pagada 
precisamente  por  años,  vencedera  en  cada  mes  de  Febrero  é 
importante  5000  sestercios,  la  segunda  la  constitución  de  va- 
rios censos  también  perpetuos  é  irredimibles  estal>lecidos  so- 
bre diversas  fincas  rusticas,  y  la  tercera  la  inscripción  hipoteca- 
ria de  las  fincas  acensuadas  en  un  registro  especial  archivado 
en  el  erario  colonial  de  Barcino;  todo  lo  cual  lo  enseña  la  co- 
nocida tabla  alimentaria  de  \'eleya,  y  los  también  conoci- 
dos pasajes  de  las  cartas  de  Plinio  el  joven  referentes  á  estas 
donaciones  imperiales  ó  particulares. 

Los  orígenes  de  Tarraco  como  indica  el  profesor  Húbner 
figuran  patentes  en  las  piedras  de  sus  antiquísimas  murallas; 
la  zona  más  baja  con  sus  grandes  monolitos  sin  labrar  ap>enasi 
y  con  sus  enormes  umbralados  de  una  pieza  sola  sobre  sus 
pequeñas  puertas,  revelan  el  trabajo  colosal  de  los  primitivos 
terratenientes  hispnnos  apenas  salidos  del  más  rudimentario 
prehistorismo  que  levantan  los  recios  muros  de  aquel  campo 
atrincherado,  que  los  descendientes  adicionan  andando  el 
tiempo  con  algunos  metros  más  de  piedras  menos  toscas,  mar- 
cadas ya  con  letras  bien  lejibles  para  aquellos  iberos  que  aca- 
baban de  fijar  su  abecedario;  pero  que  aún  no  acuñaban  mo- 
nedas. Así  encuentran  los  romanos  aquella  imponente  forta- 
leza primitiva  cuyas  murallas  les  trae  á  la  memoria  las  de 
Alairt,  Carüy  Babiano,  A  tifia  y  de  tantas  otras  que  se  ven  en 
la  Italia  de  donde  arribaban,  y  queriendo  hacerla  más  ines- 
pugnable  aún,  van  agregándole  nuevos  sillares  sobre  los  ya  un 
viejos,   pero   construidos   á   escuadra,  los  que  aun  coronan 


M.    R.    DE   BRKLANCA  15 


aquellas  curiosísimas  murallas.  Estas  y  otras  obras  de  fortifi- 
casión  realizadas  por  Cneo  y  Publto  vScipión,  y  por  el  primer 
Africano  indugeron  á  Plínio  á  llamar  á  aquella  población  obra 
de  los  Scipiones  (i). 

El  ¡lustre  epigrafista  alemán  antes  citado,  después  de  exa- 
minar todas  las  fuentes  históricas  tarraconenses,  sienta  como 
deducciones,  las  más  probables: 

1.*  Que  además  de  la  guarnición  militar  de  aquella  plaza 
fuerte,  habitaban  en  su  recinto  algunos  otros  ciudadanos  ro- 
manos, de  los  que  trajeron  origen  las  familias  ascriptas  á  las 
tribus  Quirina,  Palatina  y  Colina. 

2.*  Que  dicha  población  recibió  de  César  la  denomina- 
ción y  categoría  de  Colonia,  con  los  nombres  de  Julia,  VictriXy 
Triun/aliSy  refiriéndose  á  los  triunfos  y  victorias  del  mismO 
caudillo;  con  lo  que  recibieron  la  ciudadanía  romana  aquellos 
de  sus  moradores  que  carecían  de  ella.  Que  semejante  condi- 
ción tuvieron  Carthago  nova  y  Celsa,  en  la  Tarraconense,  Pax 
Julia  y  Scalabis,  en  la  Lusitania,  Híspalis,  Ucubi  é  Ituci,  en  la 
Bética. 

3.*  Que  á  la  vez  se  agregaron  nuevos  colonos,  ascnptos  á 
la  tribu  Galería,  traídos  de  fuera,  á  los  que  ya  habitaban  la 
ciudad  colonizada,  como  parece  indicarlo  el  símbolo  del  buey 
en  sus  primeras  acuñaciones. 

4.^  Que  nada  de  esto  sucedió  en  tiempo  de  Augusto,  por- 
que nunca  tuvo  Tarraco  la  denominación  de  Augusta,  como 
lo  tuvieron  colonias  de  origen  cesariano,  aumentadas  des- 
pués con  nuevos  colonos  por  Augusto,  como  aconteció  con 
Ilici  (2). 


(1)    Piin.  H.  NIir2l. 

{\\  ClL*Ii'p*539.  Todo  lo  que  precédeos  extractado  de  Hübner  y 
las  cuatro  conclusjíones  últimas,  mas  que  extractadas  son  traducidas  del 
mismo  autor. 


l6  ESTLDIOS   EPIGRÁFICOS 


En  los  claustros  de  la  Seo  tarraconense,  existía  en  el  si- 
glo XVII,  en  la  época  en  que  era  arzobispo  de  aquella  diócesis 
D.  Antonio  Agustín,  una  piedra  escrita  que  copió  el  sabio 
prelado,  que  tres  siglos  más  tarde  encontró  en  el  mismo  sitio 
y  copió  también  el  profesor  Hübner,  y  poco  después  de  este 
último,  vi  en  los  mencionados  claustros,  en  cuyo  epígrafe,  se- 
gún la  lección  hübneriana,  se  dice  de  esta  manera: 

«Publio  Rufio  Flaus,  hizo  en  vida  (este  sepulcro)  para  su 
meritísima  mujer  y  para  sí.  En  memoria  perpetua  (de  ello) 
entrego  los  huertos  colindantes,  ó  séase  el  fundo  suburbano, 
á  los  libertos  y  libertas  de  su  mujer,  Marcelo,  Antroclo,  He- 
lena y  Tertulina,  prohibiéndoles  que  ninguno  los  vendiese, 
sino  que  su  posesión  pasase  á  sus  descendientes  en  línea  recta 
á  sus  consanguíneos  y  á  sus  manumitidos.» 

Con  poco  esfuerzo  se  encuentra  en  esta  cláusula  testamen- 
taria, los  orígenes  de  nuestros  extinguidos  mayorazgos,  á  los 
que  se  pretende  dar  otra  paternidad,  no  siendo  ésta  la  única 
piedra  funeraria  en  la  que  se  descubre  semejante  tendencia  á 
inmovilizar  un  edificio  sepulcral,  prohibiendo  su  enagenación 
y  su  herencia. 

M.  R.  DE  Berlanga 
(Se  continuará) 


]Á  JUNTA  DE  GERONA  EN  SUS  RELACIONES  CON  LA  DE  CATALUÑA 

EN    1808     Y    1809 


(continuación) 


VI 


El  dipaiado  OUer  se  avista  en  Tarrasa  con  el  conde  de  Caldagués  y 
le  convence  de  la  necesidad  de  acudir  al  socorro  de  Gerona.  — 
Primeras  sesiones  de  la  nueva  junta  de  Cataluña. — Los  enemigos 
estrechan  el  cerco  de  Gerona,  y  el  marqués  del  Palacio  insinúa 
alguna  desconfianza  de  poder  socorrerla.-^La  Junta  de  Gatalufia 
acuerda  el  inmediato  cobro  de  una  media  anualidad  del  catastro. 
—Trabi^os  de  la  misma  encaminados  á  constituir  una  junta  su- 
prema del  reino. 

EJ  diputado  D.  Andrés  OUer  salió  de  Gerona  durante  la 
noche  del  3  al  4  de  Agosto  y  al  llegar  á  Cassá  de  la  Selva 
escribió  la  siguiente  comunicación: 

«M.  Iltre.  Señor: 

»He  llegado  á  esta  con  felicidad,  sin  haber  visto  enemigo 
alguno  en  toda  la  dirección  de  alturas  de  Palól,  Montnegre  y 
Santa  Pelaya,  que  hemos  atravesado;  pero  hemos  sabido  que 
ayer  por  la  mañana  saquearon  los  franceses  una  porción  de 
casas  del  lugar  del  Castellar,  robando  35  ó  40  cabezas  de  ga- 
nado lanar  y  otros  efectos. 

»Fué  una  pulla  la  noticia  del  Párroco  de  Llagostera  que 
escribió  tener  aquella  villa  y  otros  pueblos  comarcanos^  or- 
den de  aprontar  carros  en  Hostalrich  para  bagages  de  las 
deseadas  tropas;  pues  la  verdad  consiste  en  que  los  carros  ó 
carretas  debieron  presentarse  á  Hostalrich  para  la  conducción 
de  leñas  y  maderas  de  los  árboles  modernamente  cortados, 
al  castillo. 


I(S  LA   JUNTA  DB  GERONA  KN   1808-9 


»S¡n  embargo,  acabo  de  hablar  con  dos  tragineros  de 
aguardiente,  que  van  á  esa  y  son  procedentes  de  San  Pedor, 
quienes  han  declarado,  que  el  martes  á  las  diez  de  la  mañana 
hicieron  alto  en  frente  de  la  casa  de  la  Junta  de  Granollers,  y 
oyeron  de  varios  de  sus  vocales  que  estaban  esperando  las 
tropas  que  de  un  momento  á  otro  habían  de  arribar  á  aquella 
villa.  Dios  quiera  que  no  sea  esta  otra  equivocación. 

»Yo  luego  de  amanecer  me  dirigiré  á  Hostalrich  para  donde 
está  libre  el  paso;  allá  tomaré  noticias,  y  de  un  modo  ó  de 
otro  me  dexaré  caer  al  parage  en  que  se  halle  el  Conde  de 
Caldagués  con  su  gente;  y  crea  V.  S.  que  no  me  quedaré 
corto  en  avisarle  la  triste  situación  de  Gerona,  y  procuraré 
persuadirle  que  vuele  á  socorrerla;  dando  á  V.  S.  parte  de 
quanto  logre  ó  averigüe,   que  sea  digno  de  alguna  atención. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Cassá  de  la  Selva  alas 
12  y  media  de  la  madrugada  del  día  4  Agosto  de  1808.== 
Andrés  Ollér.=A  la  M.  I.  Junta  de  Gobierno  de  Gerona.)^ 

Desde  Cassá  de  la  Selva  marchó  Ollér  á  Granollers  y  se- 
guidamente á  Tarrasa,  desde  cuyas  poblaciones  escribió  á  la 

junta  de  Gerona  en  los  términos  siguientes: 

■ 

«Muy  Iltre.  Señor: 

»Por  D.  Francisco  Calvét  habrá  tenido  V.  S.  noticias 
exactas  en  punto  al  advenimiento  de  tropas,  pues,  según  me 
dixo  anoche,  se  había  apersonado  á  propósito  con  la  Junta  de 
esta  villa  y  otras;  las  que  manda  el  Conde  de  Caldagués  están 
en  Martorell  é  inmediaciones,  sin  señal  alguna  por  ahora  de 
querer  adelantar  su  marcha. 

»Parto  inmediatamente  á  encontrar  á  dicho  Gefe,  y  viene 
conmigo  un  comisionado  de  esta  Junta  para  coadyuvar  mi 
designia;  de  lo  que  resulte  daré  parte  á  V.  S.  por  el  mismo 
expreso  que  trae  el  pliego  de  V.  S.  al  mismo  Sr.  Caldagués, 
y  seguidamente  me  encaminaré  á  Tarragona  á  llenar  como 
pueda  el  principal  objeto  de  mi  comisión. 


EMILIO  GRAHIT  1 9 


»Esta  Junta  se  halla  bien  penetrada  de  la  razón  con  que 
V.  S.  pide  socorros;  y  por  esto  envía  ahí  600  hombres  arma- 
dos, para  obrar  á  las  órdenes  de  D.  Francisco  Miláns,  los  que 

han  partido  ya. 

^Perdone  V.  S.  lo  malo  de  la  tinta  y   papel,    pues    no   he 

tenido  proporción  para  usarlos  mejores. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.=Granollers  del  Valles 
5  Agosto  de  i8o8.==Andrés  Üllér.=A  la  M.  1.  Junta  de  Go- 
bierno de  Gerona.» 

«Muy  Iltre.  Señor: 

»Por  fin,  peregrinando  de  una  parte  á  otra,  porque  he  te- 
nido esta  mañana  una  insinuación  en  GranoUers  de  que  habían 
salido  tropas  de  Martorell  con  destino  á  esa,  he  venido  á  pa- 
rar en  esta  villa  y  encontrando  en  ella  al  Sr.  Conde  de  Cal- 
dagués  con  unos  900  hombres  de  su  Regimiento  de  Borbón, 
ochocientos  migueletes,  dos  cañones  de  batalla  y  un  obús 
de  á  6. 

»Haviendo  podido  enterarle  á  toda  satisfacción  del  crítico 
estado  de  esa  Plaza,  me  ha  dicho  que  su  comisión  era  venir  á 
socorrerla,  pero  que  pasaría  antes  á  Vich  para  sacar  de  allá 
toda  la  gente  posible,  así  como  havía  enviado  á  Manresa  al 
mismo  fin,  supuesto  de  ser  su  idea  de  atacar  al  enemigo,  si 
fuese  posible,  atendidas  su  fuerza  y  posiciones  que  le  he  ex- 
plicado en  el  mejor  modo  que  me  ha  sido  dable. 

»Me  he  tomado  la  libertad  de  replicarle  que  me  parecía 
fuera  mejor  que  escusase  su  viaje  á  Vich,  supuesto  urge  tanto 
el  socorro  de  esa  ciudad,  y  que  aquella  tenía  ya  un  número 
considerable  de  sus  migueletes  en  esas  cercanías  y  enviaría 
los  restantes  con  una  orden  que  se  le  comunicase:  se  ha  de- 
xado  persuadir  S.  S.*  y  parte  de  aquí  ahora  mismo  que  son 
las  seis  de  la  tarde,  con  dirección  á  GranoUers  donde  tal  vez 
no  llegará  hoy  por  la  dificultad  que  se  halla  en  pasar  la  arti- 
llería desde  ésta  hasta  la  carretera  real. 


20  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN   1808-9 


»En  derechura  seguirá  su  camino  hasta  Hostalrich,  dando 
siempre  órdenes  para  la  reunión  de  gentes;  y  me  encarga 
prevenga  á  V.  S.,  como  lo  hago,  que  sería  su  gusto,  que  el 
Sr.  D.  Narciso  de  la  Valeta,  con  algún  otro  geCe  militar  de 
esa  Plaza,  se  personen  con  él  en  Hostalrich,  á  fin  de  tratar  y 
acordar  el  plan  de  operaciQpes  que  deberá  executarsc  de 
acuerdo  con  esa  guarnición;  para  lo  que  dice  convendrá  su- 
mamente que  los  que  se  presenten  estén  enterados  de  las  po- 
siciones y  fuerzas  enemigas.  Convendrá  también  que  V.  S.  dé 
las  más  eficaces  providencias  para  que  se  reúnan  gentes  de 
ese  Corregimiento  y  de  Figueras,  y  saber  en  lo  posible  el 
número  de  la  que  se  apronte  y  dónde.  Que  es  cuanto  debo 
manifestar  á  V.  S. 

vTarrasa  5  Agosto  de  i8o8.=Andrés  011ér.=A  la  Muy 
Iltre.  Junta  de  Govierno  de  Gerona. 

»P.  D.  El  portador  queda  ajustado  á  5  duros,  de  que  le  he 
entregado  dos  y  dispondrá  V.  S.  cobre  ahí  la  resta.» 

Llegó  por  fin  OUer  á  Tarragona  y,  sin  perder  momento, 
tomó  posesión  de  su  cargo  de  vocal  de  la  suprema  junta  de 
Cataluña,  conferenciando  después  con  el  Capitán  General 
acerca  del  socorro  de  Gerona,  según  todo  es  de  ver  en  la  si- 
guiente comunicación: 

«Muy  Iltre.  Señoi^. 

»Caminando  á  marchas  forzadas  he  podido  llegar  á  esta  á 
las  ocho  de  la  mañana  de  hoy:  poco  después  de  mi  arribo  me 
he  personado  con  SE.,  quien  estaba  presidiendo  la  Junta,  la 
que  vistos  mis  poderes  me  admitió  como  representante  de 
V.  S.,  pero  no  he  intervenido  en  la  sesión  de  hoy,  respecto 
que  estaban  acordados  varios  puntos  al  tiempo  de  presentarme: 
al  salir  de  la  Junta  me  ha  citado  S  E.  para  tener  á  las  seis  de 
esta  tarde  una  sesión  privada  en  su  casa,  y  acaba  de  verifi- 
carse. 

•»Le  he  pintado  con  colores  harto  vivos  los  apuros   de  esa 


EMILIO  GRAHIT  21 


ciudad,  su  corregimiento  y  el  de  Figueras,  y  le  he  merecido 
que  me  escuchase  con  la  mayor  atención.  Háme  dicho  lo  que 
ya  sabía  y  que  havía  enviado  para  socorrer  á  V.  S.  al  Señor 
Conde  de  Caldagués,  en  los  términos  que  expuse  á  V.  S.  con 
la  que  le  dirigí  desde  Tarrasa;  y  como  me  haya  atrevido  á 
replicarle,  que  tal  vez  no  sería  suficiente  el  refuerzo,  por  la 
poca  tropa  que  llevó  el  nombrado  Gefe,  siendo  tan  crecido  el 
número  de  enemigos  que  bloquean  esa  plaza,  aunque  he  re- 
parado en  S.  E.  alguna  incomodidad,  he  logrado  por  fin  es- 
criviera  á  dicho  su  segundo,  que  si  lo  reconoce  necesario  envié 
á  buscar  la  tropa  de  línea  del  cordón  de  Llobregat,  que  no 
baxa  de  500  hombres,  y  habrá  entregado  el  pliego  al  mismo 
portador  de  esta. 

»He  considerado  que  no  era  la  ocasión  oportuna  para  pe- 
dir más;  aunque  he  dicho  tanto,  que  he  obligado  á  S.  E.  á 
prorrumpir  en  estas  formales  palabras:  «el  cargo  de  Gefe  de 
»toda  la  provincia  no  me  permite  hacer  más  para  la  defensa  de 
^Gerona;  y  siento  en  el  alma  el  que,  según  comprendo,  esté 
^persuadida  aquella  ciudad  que  yo  pueda  proporcionarla  otros 
^recursos:  no  los  tengo  por  ahora,  porque  necesito  de  la 
atropa  que  está  á  mi  lado  para  hacer  respetar  mi  autoridad  en 
»todos  los  corregimientos,  y  organizar  los  migueletes  que  van 
allegando»;  se  ha  quexado  de  la  lentitud  de  los  corregimien- 
tos en  el  apronto  de  gentes  y  caudales,  y  habiendo  dado  una 
idea  del  estado  de  ese  en  ambos  puntos,  sin  embargo  de  los 
trastornos  que  ha  sufrido  y  está  sufriendo,  le  he  merecido  la 
lisongera  expresión  de  que  ninguno  ha  obrado  con  tanta  di- 
rección, ni  mayor  satisfacción  suya,  prometiéndome,  que  en 
punto  á  caudales,  dispondrá  luego  que  auxilien  á  V.  S.  los 
demás  corregimientos,  proponiéndolo  á  la  Junta  para  que 
discurra  el  modo  con  que  pueda  más  prontamente  executarse. 

»Hasta  el  presente  no  han  podido  conseguir  otra  cosa  mis 
esfuerzos:  pero,  viva  V.  S.  persuadido  que  no  dexaré  escapar  un 


22  LA  JUNTA  UE  GKKONA  EH  18118-9 


momento  favorable,  así  como  lo  estoy  yo  de  que  poco  á  poco 
saldrá  S.  E.  de  alanos  conceptos  en  que  ciertas  miras  parti- 
culares, que  no  penetra  su  bondad,  se  han  metido,  y  entonces 
hablaré  con  más  libertad,  y  verá  V.  S.,  con  el  favor  de  Dios, 
las  resultas.  Esto  lo  digo  con  toda  reser\'a;  y  con  la  misma 
añado  que  un  confidente  íntimo  de  S.  E  con  quien  he  tenido 
la  fortuna  de  insinuarme,  me  ha  expresado  para  mi  satisfac- 
ción, que  como  esa  plaza,  con  los  esfuerzos  del  Sr.  Caldagués, 
se  sostenga  unos  doce  ó  quince  días,  aunque  para  aguantar 
más  los  necesite  mayores,  corre  por  su  cuenta  el  que  le  lle- 
guen á  tiempo;  proposición  que  no  he  puesto  en  saco  roto, 
por  si  -viene  el  caso. 

)>Espero  que  V.  S.,  con  la  mayor  prontitud,  se  sir\'a  ente- 
rarme extensamente  de  su  situación,  ya  sea  próspera  ó  más 
apurada  que  quando  me  ausenté;  pues  todo  servirá  para  mi 
govierno;  y  si  resuelve  representar  de  nuevo  á  S.  E.  conven- 
drá que  se  me  dirija  sin  cesar  la  representación;  porque  con- 
forme sea,  y  los  conocimientos  privados  que  yo  tenga,  al 
recibirla,  podrá  ser  útil  no  manifestarla  en  todo  ó  en 
parte. 

»Con  la  que  yo  traje  pedía  V.  S.  cabaHería,  y  S.  Exa.  ha 
extrañado  mucho  semejante  solicitud,  constando  á  V.  S.  que 
en  su  exército  no  tiene  cavallo  alguno,  sin  embargo,  esta 
Junta  suprema  acaba  de  hacer  una  representación  muy  enér- 
gica, que  se  enviará  por  expreso  á  la  de  Mallorca,  suplicando 
que  remita  el  regimiento  de  húsares  de  á  cavallo,  y  se  hará 
una  publicidad  sino  lo  verifica,  según  me  han  asegurado  al- 
gunos de  los  señores  v^ocales. 

»Estos  en  su  mayor  parte  se  han  manifestado  propicios  á 
mis  designios,  conociendo  quanto  interesa  á  todo  el  Princi- 
pado la  defensa  de  Gerona,  y  conceptúo  que  será  el  principal 
asunto  de  la  sesión  de  mañana,  que  será  la  tercera  de  las  de 
esta  Junta  suprema.    Avisaré   á    V.  S.  lo    substancial  de  su 


EMILIO  GKAHIT  2^ 


acuerdo  y  de  las  dos  primeras,  luego  de  quedar  enterado,  que 
será  mañana  mismo. 

»Creo  lograré  una  orden  terminante  para  que  Manresa 
franquee  pólvora  á  V.  S.,  al  menos  unos  50  quintales  por 
ahora  y  progresivamente  más,  de  que  avisaré  á  V.  S.  Quando 
se  sirva  contestar,  avíseme  el  número  fixo  de  migueletes  y  de 
cavallería  que  tiene  ahora. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  7  Agosto  de 
i8o8.=Andrés  Ollér,  Comisionado. =A  la  M.  I.  Junta  de  Go- 
vierno  de  Gerona.» 

Mientras  tanto  el  ejército  sitiador  de  Gerona  iba  estre- 
chando el  cerco  de  esta  ciudad,  de  lo  que  su  Junta  dio  al  Mar- 
qués del  Palacio  los  siguientes  partes: 

«Exmo.  Señor: 

»En  este  momento  recive  esta  Junta  el  oficio  de  V.  E.  de 
fecha  del  30,  con  mucho  retraso,  con  el  que  le  manda  que  se 
le  envíe  con  la  mayor  seguridad  y  buen  trato,  al  Príncipe  de 
Salm-Kirbourg,  y  al  Edecán  cogido  prisionero  con  él.  Ha 
resuelto  la  Junta  cumplir  con  lo  que  V.  E.  manda,  luego  que 
pueda  haber  seguridad  en  la  conducción  de  los  dos  expresados 
prisioneros.  Según  todas  las  circunstancias  del  día,  el  enemigo 
no  oculta  sus  designios;  tiene  formada  una  línea  de  circunva- 
lación casi  completa,  y  lo  poco  que  le  falta  no  es  salida  segura 
para  sacar  los  prisioneros  que  V.  E.  pide  con  la  seguridad  que 
expresa,  pero  si,  no  obstante  lo  referido,  resuelve  V.  E.  que 
se  remitan,  se  executará  en  los  términos  que  V.  E.  lo  pre- 
venga. 

»Los  enemigos  continúan  sus  trabajos  en  la  montaña  de 
Montjuich,  y  se  ha  observado  que  esta  noche  han  trabajado 
igualmente  desde  el  Puig  den  Roca,  llevando  la  dirección 
hacia  la  capilla  de  San  Pons,  todo  trente  al  baluarte  de  San 
Narciso,  que  es  lo  más  débil  de  esta  plaza.  Han  cortado  las 
aguas  de  los  molinos,  y  nos  estrechan  de  todos  modos. 


24  LA  JUNTA  ÜE  GERONA  fcN   1808-9 


»E1  Edecán  es  muy  intrépido  y  necesita  un  particular  cui- 
dado, lo  que  ha  parecido  conveniente  á  esta  Junta  avisarlo  á 
V.  E.  para  su  inteligencia,  y  decirle  igualmente  que  no  de- 
xará  de  hacer  alguna  sensación  al  Pueblo,  sacar  los  referidos 
prisioneros,  que  ha  creído  podían  servirle  para  contener  al 
enemigo  que  no  eche  bombas  á  la  ciudad,  con  la  amenaza  de 
que  serían  víctimas  suyas,  si  con  las  bombas  derribasen  las 
casas.  Esta  Junta  lo  hace  presente  á  V.  E.  con  el  solo  fin  de 
quede  enterado  de  lo  referido,  pero  no  para  dexar  de  enviar 
los  expresados  prisioneros,  luego  que  haya  la  mayor  seguri- 
dad, que  V.  E.  previene. 

»A  más  de  los  que  tiene  remitidos  ya  á  Vich  y  Lérida, 
tiene  aún  60  soldados  prisioneros  en  esta  ciudad  y  5  oficiales, 
comprendidos  los  dos  expresados,  y  tiene  en  la  villa  de  La 
Bisbal  38,  en  San  Feliu  de  Guixols  63.  Unos  y  otros  incomo- 
dan mucho,  y  convendría  sacarlos  de  este  corregimiento  luego 
que  las  circunstancias  actuales  lo  permitan,  para  lo  qual  es^ 
pera  se  dignará  V.  E.  dar  las  providencias  que  estime  conve- 
nientes, y  para  mayor  inteligencia  de  V.  E.,  le  hace  presente 
que  Vich  y  Lérida,  han  escrito  á  esta  Junta  que  no  pueden 
admitir  más;  que  Mallorca  no  quiso  recibir  5  que  se  le  envia- 
ron; y  que  los  pueblos  de  la  Marina  instan  continuamente  que 
se  les  quiten  los  que  se  les  han  remitido  por  considerarse  muy 
expuestos  á  que  una  pequeña  porción  de  franceses  con  un 
golpe  de  mano  se  los  lleven. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gerona  6  Agosto  1808. 
=Exmo.  Sr.  Marqués  del  Palacio.» 

«Exmo.  Señor: 

»Desde  ayer  en  que  dio  parte  á  V.  E.  esta  Junta  de  las 
operaciones  del  enemigo,  no  ha  ocurrido  otra  novedad  que 
haber  trabajado  con  tesón  esta  noche  los  franceses  en  el  ca- 
mino cubierto  desde  el  Puig  den  Roca,  hasta  el  río  Ter, 
frente  el  baluarte  de  San  Narciso,  que  es  lo  más  débil  de  esta 


KMlLlcyGRAHn  25 


plaza;  pero  aoaba  esta  Junta  de  tener  un  parte  del  Gobernador 
de  Rosas  de   fecha   del  4,  en  que  le  dice  que  por  persona  se 
gura  ha  sabido  que  el  6  debían  venir  de  Perpiñán  cuatro   mil 
hombres  mas  á  reforzar  el  exército  enemigo. 

»Sobre  ocho  mil  de  que  consta  el  exército  francés,  aña- 
diéndole cuatro  mil  mas,  compondría  doce  mil  hombre.  No 
podrá  de  ningún  modo  resistir  esta  Plaza,  si  V.  E.  no  puede 
favorecernos  á  la  mayor  brevedad  con  un  pié  de  exército  de 
tropas  de  desempeño;  y  siendo  tal  la  urgencia,  ha  creído  esta 
Junta  indispensable  hacerlo  presente  á  V.  E.,  esperando  nos 
proporcionará  el  remedio,  de  que  tanto  necesi*-amos. 

)>hz  villa  de  Granoliers  nos  avisó  ayer  que  enviaba  600 
migueletes;  estos,  y  los  que  han  venido  de  Vich,  que  estaban 
ayer  á  quatro  horas  de  esta  ciudad,  deben  ir  á  la  montaña  de 
los  Angeles  á  las  órdenes  del  teniente  coronel  D.  Francisco 
de  Miláns  que  se  halla  en  aquellas  alturas,  para  obrar  con 
arreglo,  á  las  órdenes  que  V.  E.  nos  comunicó  el  i.*'  de  este 
mes,  pero  todas  ellas  son  muy  poca  cosa  para  podernos  defen- 
der de  un  exército  de  doce  mil  hombres  de  tropas  formales, 
pero,  con  todo,  esta  Plaza  cumplirá  con  su  deber,  defendién- 
dose con  valor  y  constancia  hasta  el  último  trance,  teniendo 
siempre  presente  su  Religión,  su  Rey  y  su  Patria. 

»D¡os  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gerona  7  de  Agosto 
de  i8o8,=Excmo.  Sr.  Marqués  del  Palacio.» 

Con  estas  comunicaciones  se  cruzó  la  que  sigue,  en  cual  es 
de  ver  cierto  descorazonamiento  por  parte  del  Marqués  del 
Palacio,  que  hubiera  podido  producir  fatales  consecuencias 
entre  los  defensores  de  Gerona,  á  no  hallarse  éstos  firmemente 
resueltos  á  morir  antes  que  rendirse: 

«Muy  lluste  Señor: 

»E1  Brigadier  Conde  de  Caldagués,  mi  segundo,  á  quien  el 
día  3  del  que  rige  mandé  dejar  la  Línea  del  Llobregat  para 
acudir  al  socorro  de  esa  Plaza,  y  salió  en  efecto  con  mil  tres- 


26  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


cientos  cinquenta  y  siete  hombres  de  armas,  dos  cañones  de  á 
quatro,  y  un  obús,  con  órdenes  mías  terminantes  de  reunirse 
quantos  pudiera  de  los  corregimientos  de  Manresa  y  de  Vich, 
me  escrive  hoy  con  fecha  5  desde  Sabadell,  las  dificultades  que 
se  le  ofrecen  para  poner  mis  ideas  en  práctica,  incluyéndome  la 
que  V.  S.  le  escrivió  con  fecha  del  3,  remitida  por  otra  del 
señor  I^baleta;  y  voy  á  responder  al  contenido  de  las  dos, 
sintiendo  no  poder  duplicar  las  respuestas. 

)>Bajo  el  supuesto  de  no  haber  encontrado  en  Cataluña 
cuerpo  reglado  de  tropas  ó  de  gente  armada  disponible  de  que 
hasta  ahora  se  me  haya  dado  una  exacta  razón,  y  que  á  nadie 
consta  mejor  que  al  señor  de  Labaleta  la  gente  que  saqué  de 
Mahón;  deve  añadirse  que  he  tenido  que  socorrer  la  entrada 
de  Aragón  hacia  Fraga,  y  que  cubrir  la  Línea  del  Llobregat; 
es  un  negocio  tan  interesante  el  de  la  recolección  de  granos  y 
frutos,  que  en  la  hora  en  que  yo  la  desampare,  todo  el  Valiana 
y  el  Panadés,  hasta  esta  misma  ciudad  de  Tarragona,  serán 
concluidos  de  desolar,  quemar  y  destruir,  con  solos  quatro- 
cientos  hombres  que  los  enemigos  envíen,  y  no  pudiéndose 
formar  aquí  un  exército  de  quarenta  mil  hombres,  sobre 
el  cortísimo  pie  de  dos  mil  de  línea  que  escasamente  me 
he  quedado  para  ello,  y  sostener  el  Govierno  y  adminis- 
tración de  Justicia,  será  perdido  irremisiblemente  el  Princi- 
pado. 

»En  estas  circunstancias,  debo  esperar  que  en  medio  de  sus 
muchos  apuros,  reconozca  V.  S.  que  no  he  podido,  ni  puedo, 
hacer  más  de  lo  que  hago,  especialmente  en  la  remisión  de 
tropas  de  línea;  pues  mi  cargo  de  Capitán  General  exige  que 
prefiera  el  todo  á  la  parte,  y  padecería,  á  m'is  de  ésto,  mi 
honor,  la  resulta  de  una  imprudencia. 

)^Voy  á  ver,  sin  embargo,  por  todos  los  medios  posibles,  si 
puedo  aumentar  las  gentes  de  armas  del  país  al  mencionado 
Brigadier,  que  no  dejará  de  esforzarse  á  practicar  quanto  pueda 


-/ 


KMILIO  CRAHIT  2^ 


en  desempeño  de  su  encargo,  á  cuyo  fin  le  repito  hoy  mis 
instrucciones. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Quartel  General  de 
Tarragona  7  de  Agosto  de  i8ü8=Marqués  del  Palacio. ^=Seño- 
res  Presidente  y  Vocales  de  la  Junta  de  Gobierno  de  Gerona.» 

Para  atender  á  las  apremiantes  necesidades  que  se  ofrecían, 
acordó  la  Junta  de  Cataluña  el  cobro  de  una  media  anualidad 
de  catastro  territorial  é  industrial,  á  cuyo  fin  se  expidió  á  las 
juntas  corregimentales  una  circular  igual  á  la  que  sigue: 

«Para  poder  hacer  efectivos  los  deseos  de  toda  la  provincia 
dirigidos  á  libertarla  de  la  invasión  que  sufre  teniendo  dentro 
de  su  recinto  el  exército  francés,  es  preciso  que  sus  moradores 
se  presten  á  contribuir  con  todo  género  de  servicios  para  con- 
servar su  religión  y  su  soberano,  y  redimir  siquiera  sus  vidas, 
su  libertad  y  sus  propiedades  que  la  ferocidad  del  enemigo 
roba  descaradamente  en  todas  las  poblaciones  que  ha  llegado  á 
pisir.  Las  contribuciones  que  hasta  ahora  se  habían  impuesto 
aciertos  pueblos,  ó  no  se  han  satisfecho,  ó  han  servido  sólo 
para  hacer  una  mediana  resistencia  al  enemigo;  ahora  que  se 
trata  de  oponerle  un  exército  respetable  y  aun  atacarle  en  los 
puntos  que  ocupa,  baxo  el  govierno  y  dirección  del  excelentí- 
simo Señor  Marqués  del  Palacio,  Capitán  General  del  Princi- 
pado y  Presidente  de  esta  Suprema  Junta^  es  preciso  que  por 
el  pronto  y  hasta  que  se  arregle  el  método  de  contribuciones 
en  masa  en  que  se  desvela  esta  misma  Suprema  Junta,  contri- 
buyan la  propiedad  y  la  industria  para  la  subsistencia  de  tan 
generosos  defensores.  Al  efecto  y  después  del  más  maduro 
examen,  ha  mandado  esta  Suprema  Junta  que  en  todos  los 
Corregimientos  y  Partidos  del  Principado  se  exija  una  media 
anualidad  de  catastro  territorial  é  industrial,  que,  atendidas  las 
notorias  urgencias,  deverá  satisfacerse  y  quedar  en  arcas  de  la 
cabeza  de  Corregimiento  ó  Partido,  dentro  el  preciso  y  peren- 
torio término  de  ocho  días  de  esta  fecha  y  darse  noticia  á  esta 


28  LA  JUNTA  ÜE  GERONA  EN  1808-9 


Suprema  Junta,  teniéndose  á  su  disposición  el  caudal  recau- 
dado, y  quedando  responsables  las  Juntas  de  los  Corregimien- 
tos ó  Partidos  y  las  Justicias,  de  cualquiera  demora  que  ocurra 
en  el  particular,  no  deviendo  por  ningún  motivo  dexar  de  hacer 
la  exacción  á  cada  uno  de  lo  que  le  corresponda,  y  en  el  im- 
previsto caso  de  resistencia,  proceder  á  la  execución,  sea  en 
numerario  ó  en  frutos,  vendiendo  éstos  y  poniendo  en  arcas  su 
resultado,  pues  ninguna  morosidad  debe  tener  lugar  en  un 
asunto  tan  importante,  y  que  mira  al  interés  común  de  todo  el 
Principado  y  aun  del  Reino  entero:  dando  así  mismo  V.  S.  aviso 
á  esta  Suprema  Junta  délas  Justicias  y  particulares  morosos  en 
el  cumplimiento  de  esta  disposición,  para  tomar  contra  ellos  la 
providencia  conveniente. 

)>E1  Excmo.  Señor  Capitán  General  Presidente,  que  con  su 
acendrado  patriotismo  ha  sabido  avs^sallar  quantos  obstáculos 
se  le  opusieron  para  pasar  á  la  península  y  traer  consigo  un 
exército  veterano  que  promete  el  entero  restablecimiento  de 
nuestra  Patria,  tiene  sumo  derecho  á  esperar  del  celo  de  V.  S.  y 
de  la  reconocida  lealtad  y  liberalidad  de  esos  moradores,  el 
pequeño  tributo  que  se  les  impone  para  salvar  á  su  Patria, 
deviendo  V.  S.  hacerles  entender  no  sólo  lo  interesante  de  tal 
tributo,  sino  que  en  el  futuro  arreglo  de  contribuciones,  se  les 
tendrá  la  devida  consideración  por  lo  que  hayan  satisfecho.  En 
el  caso  de  no  poderse  hacer  efectiva  alguna  partida  por  indi- 
gencia (que  debe  entenderse  absoluta)  de  alguno  ó  algunos 
contribuyentes,  en  este  único  caso  y  no  otro,  podrá  V.S.  man- 
dar y  exigir  el  importe  de  lo  que  faltara  por  reparto  entre  los 
pudientes,  en  calidad  de  empréstito  forzado,  dando  los  resguar- 
dos convenientes  para  el  reembolso,  del  primer  caudal, 
haciendo  á  V.  S.  responsable  de  todo  exceso  en  el  par- 
ticular. 

»Esta  Suprema  Junta  quiere  que  V.  S.  la  conteste  inmedia- 
tamente no  solo  el  recibo  de  esta  orden,  si  también  la  existen- 


EMILIO  GRAHIT  29 


cia  en  caxa  de  lo  que  corresponda  á  ese  Corregimiento  para 
darle  el  destino  que  convenga. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  9  de  Agosto 
de  i8o8.=La  Junta  Suprema  del  Principado. =Marqués  del 
Palac¡o.=Romualdo,  Arzobispo  de  Tarragona.=Josef  de  Elola 
=Antonio  Barata,  vocal.=Por  mandado  de  su  Excelencia= 
Nicolás  de  Solanell,  Secretario  de  Estado  y  del  Despacho  uni- 
versal.=Al  Presidente  y  Junta  Gubernativa  del  Corregimiento 
de  Gerona.» 

De  los  trabajos  y  planes  que  á  la  sazón  ^tenía  entre  manos 
la  Junta  de  Cataluña,  da  alguna  idea  la  siguiente  comunicación 
del  diputado  D.  Andrés  OUer: 

«Muy  Ilustre  Señor: 

^Insiguiendo  el  hilo  de  mi  última,  participo  á  V.  S.  cómo 
he  tenido  el  honor  de  concurrir  á  dos  sesiones  de  esta  Junta 
Suprema,  establecida  en  los  términos,  y  sobre  las  bases  sóli- 
das, que  observará  V.  S.  por  el  adjunto  impreso  de  las  leyes 
de  su  instalación.  Me  ha  llenado  de  consuelo  la  clara  idea  de 
que  el  Jefe  que  ha  asumido  la  nación  ó  el  principado  para  que 
le  govíerne  en  el  Real  nombre  de  Fernando  séptimo,  sobre  ser 
amabilísimo  por  su  carácter  y  sencillez,  nos  está  asombrando 
continuamente  con  la  grandeza  de  sus  pensamientos  militares 
y  políticos,  y  el  heroico  entusiasmo  que  ha  tomado  para  núes 
tra  defensa:  el  Asesor  es  un  joven  de  un  ingenio  vivo  y  des- 
pejado, y  de  tan  vasta  erudición,  que  estoy  seguro  que  pocos 
le  igualan  en  España.  Con  que  por  este  lado  parece  que  la 
Divina  Providencia,  va  labrando  nuestra  felicidad  y  proporcio- 
nándonos que  salgamos  del  estado  anárquico  en  que  vivimos; 
y  no  dudo  que  cooperen  á  ello  los  diputados  de  los  Corregi- 
mientos, sugetos  en  lo  general  de  primer  orden,  y  entre  cuyos 
merece  el  último  lugar  el  de  V.  S.,  aunque  en  amor  patriótico 
y  deseos  de  acertar  nadie  le  aventaja.  ¡Quanta  diferencia  hay 
de  lo  que  estoy  viendo  aquí,  á  lo  que  observaba  en  Lérida! 


30  LA  lüNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


»Entre  nosotros  se  ha  presentado  y  queda  admitido  á  nom- 
bre del  Corregimiento  de  Barcelona,  el  marqués  de  Villel,  en 
virtud  de  comisión  otorgada  por  la  majror  parte  de  los  vocales 
del  Ayuntamiento  de  que  era  Decano. 

»He  recordado  á  Su  Exa.  la  consulta  que  le  hizo  V.  S.  sobre 
si  el  Corregimiento  de  Figueras,  aunque  su  Junta  esté  unida 
con  esa,  debe  tener  en  esta  Suprema,  Diputado  propio  y  pecu- 
liar. Algunos,  á  mi  parecer  inoportunamente,  opinaban  que 
no;  pero  el  Señor  Presidente,  movido  de  mis  reflexiones,  me 
encarga  diga  á  V.  S.  que  dexa  á  su  elección  el  enviarle  ó 
dexarlo  de  hacer,  remitiendo,  en  el  último  caso  á  mi  favor, 
poderes  extensivos  al  citado  Corregimiento.  Yo  considero  que 
conviene  absolutamente  envíe  Figueras  su  Diputado,  no  sólo 
porque  harto  trabajo  tendrá  mi  insuficiencia  para  tratar  los 
negocios  de  Gerona,  y  procurarle  el  mejor  bien,  sino  tam- 
bién porque  el  de  ambos  Corregimientos  será  más  garantido, 
teniendo  en  esta  Suprema  dos  vocales  que  corran  con  la  misma 
unión  que  les  vincula  en  esa.  Y  así  venga  pronto  mi  compañero. 

»Por  los  adjuntos  pliegos  se  enterará  V.  S.  de  haberse  de- 
cretado en  esta  Suprema  (sin  perjuicio  de  las  demás  contribu- 
ciones) un  medio  catastro,  pagadero  dentro  ocho  días,  con  el 
objeto  de  que  pueda  pagarse  la  tropa  que  ha  venido  á  auxi- 
liarnos, y  también  socorrer  prontamente  á  esos  dos  Corregi- 
mientos; por  lo  que,  aunque  se  les  pasa  la  circular,  tengo  ins- 
trucción reservada  de  decir  á  V.  S.  que  no  estreche  á  esos 
infelices  pueblos,  trasladándoles  empero  la  resolución,  y  sir- 
viendo lo  dicho  para  el  privado  govierno  de  V.  S.  Quando  esté 
aprontado  el  dinero,  no  me  descuidaré  de  pedir. 

»S.  E.  quiere  excitar  el  patriotismo  de  los  vasallos  distin- 
guidos y  acaudalados,  y  para  hacerlo  con  los  de  ese  Corregi- 
miento, es  preciso  que  dentro  la  más  posible  brevedad,  me 
remita  V.  S.  una  lista  comprensiva  de  los  que  existen  en  esa 
Ciudad  y  pueblos  de  su  distrito,  clasificándolos  por  cuatro  ó 


EMILIO  GKAHIT  3 1 


cinco  clases,  con  expresión  de  sus  nombres  y  apellidos,  un 
cómputo  prudencial  de  sus  rentas  y  fondos;  y  creo  no  sería  mal 
expresar  también  el  tanto  con  que  varios  de  ellos  habrán  soco- 
rrido los  apuros  de  V.  S.  ó  de  los  pueblos;  pudiendo  hacer 
otro  tanto  los  señores  de  Figueras. 

»Esta  Suprema  ha  comisionado  á  los  señores  Asesor  y  Mar- 
qués de  Villel  para  que  pasen  á  Valencia,  Sevilla,  Cartagena, 
Cádiz,  etc.,  á  pedir  armas,  gente  y  todos  los  demás  socorros 
que  necesitamos,  y  tienen  asimismo  particular  encargo  de  tra- 
tar sobre  la  erección  de  una  Junta  Suprema  de  todo  el  Reyno, 
en  el  sitio  y  con  las  formalidades  correspondientes,  reportando 
el  sentir  de  las  provincias  por  donde  transiten,  ó  á  cuyas  Jun- 
tas escrivan,  para  que,  según  lo  que  resulte,  pueda  acordarse 
tan  interesante  obgeto:  entretanto  no  debemos  reconocer  ni 
reconocemos  á  la  Junta  de  Sevilla,  ni  á  otra  alguna. 

»Dígame  V.  S.  por  qué  motivo  se  asumió  el  despacho  de 
Redes  y  Patentes  para  la  navegación;  pues  ha  llegado  hoy  una 
quexa,  bien  que  suave,  del  ministro  de  marina  de  Cartagena, 
á  quien  la  hizo  el  de  esa  provincia  de  Palamós,  y  preguntado 
yo  por  la  causa  de  la  novedad,  sólo  he  sabido  decir,  que  en  mi 
concepto,  creía  V.  S.  que  durante  estos  tiempos  desechos  debía 
exercer  todas  las  jurisdicciones  guvernativas  y  contenciosas 
del  Corregimiento,  que  tal  vez  había  alguna  desconfianza  del 
ministro  de  Palamós,  que  incumbía  á  V.  S  por  el  interés  de  la 
Patria  que  no  se  permitiera  i  «distintamente  la  navegación,  en 
especial  de  la  gente  útil  para  tomar  las  armas,  etc.  Se  ha 
pasado  al  asesor,  y  aunque  no  creo  se  repruebe  lo  obrado 
por  V.  S.,  no  dudo  se  dexará  para  la  Comandancia  de  marina, 
la  expedición  de  los  referidos  despachos,  con  cierta  dependen- 
cia de  V.  S.  en  lo  sucesivo. 

^Tenemos  de  oficio  la  agradable  noticia  de  haber  S.  M.  Bri- 
tánica decretado  la  paz  general  con  todas  las  provincias  de 
España;  mandando  que  sea  libre  para  s\is  puertos  la  navega- 


32  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN    1808-9 


ción  de  nuestros  buques;  que  se  levante  el  bloqueo  de  todos 
los  puertos  españoles  que  no  estén  en  poder  de  los  enemigos; 
que  se  nos  trate  con  la  mayor  amistad  y  en  todo  conforme 
antes  de  la  guerra.  Se  reimprimirá  mañana  el  p.irte  y  lo  remi- 
tiré á  V.  S.  por  el  primer  conducto. 

»No  es  menos  agradable  la  otra  de  haber  salido  los  france- 
ses de  Madrid,  en  la  conformidad  que  verá  V.  S.  por  el  impreso 
que  también  incluyo;  bien  que  no  sabiéndose  su  dirección, 
podemos  temer  que  vayan  á  reforzar  los  exércitos  de  Navarra 
y  Aragón,  de  cuyo  último  Rey  no,  dícese  también  hoy,  que 
haviendo  los  enemigos  entrado  por  la  puerta  de  Santa  Engra- 
cia de  Zaragoza  en  número  de  dos  mil,  no  se  salió  uno,  que- 
dando todos  muertos  de  cañonazos,  metralla,  fusilazos,  etc.; 
pero,  esto  necesita  confirmación. 

»Sea  como  fuere,  mi  espíritu  no  está  tranquilo:  dexé  á  mi 
amada  Gerona  en  grave  riesgo;  nada  he  sabido  desde  que  me 
ausenté;  y  aunque  confío  ea  el  valor  de  sus  bizarros  defenso- 
res, y  en  la  protección  de  su  Invicto  tutelar,  no  tendré  sosiego 
hasta  saber  que  ha  cantado  V.  S.  una  mayor  victoria, 
de  la  que  coronó  sus  sienes  en  los  días  20  y  2 1  del  último 
Junio. 

judíos  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  9  Agosto 
de  i8o8.=Andrés  011er.=A  la  M.  I.  Junta  de  Govierno  de 
Gerona.» 

También  el  comisionado  D.  Ramón  LuisdeFoxá,  que  con- 
tinuaba aún  en  Tarragona,  escribió  á  la  Junta  de  Gerona  en 
los  siguientes  términos: 

»Muy  Ilustres  Señores: 

»Con  fecha  del  i.**  del  que  rige,  recibí  el  último  oficio  de 
Vuestras  Señorías,  y  enterado  de  la  necesidad  que  urgía  en  esa, 
hice  todos  mis  esfuerzos,  y  abogué  por  la  causa  que  tanto  nos 
interesa.  Ya  sabrán  V.  S.  S.  á  estas  horas  que  el  Sr.  Conde  de 
Caldagués  va  ahí  con  las  tropas  de  su  mando.  ¡Ojalá  Dios  pro- 


EMILIO  GRAHIT  33 


teja  sus  armas  para  vencer  á  esos  enemigos  de  la  naturaleza, 
de  la  razón  y  de  la  justicia! 

)>Me  he  visto  con  el  Sr.  Comisionado  OUer  y  le  he  dado 
todas  las  luces  que  yo  alcanzaba  para  su  mejor  manejo  en  ésta, 
por  lo  tanto,  yo  ya  veo  concluida  mí  comisión,  y  queda  sose- 
gado mi  espíritu  con  haber  hecho  todo  lo  que  he  sabido,  y 
haber  agotado  todos  los  medios  posibles  en  el  desempeño  de 
los  deberes  que  esa  Muy  Ilustre  Junta,  á  quien  venero,  me 
había  encargado.  Nada  más  complaciente  para  mí  si  he  podido 
llenar  sus  deseos,  y  nada  que  pueda  llenar  más  mi  corazón,  si 
he  podido  ser  en  algo  útil  á  mi  amada  Patria. 

»E1  General  me  manda  permanecer  aquí  á  sus  órdenes,  y 
por  eso  no  regreso;  pero  siempre  tendré  presente  mi  patria, 
suelo,  y  estimaré  á  V.  S.  S.  me  empleen,  si  me  contemplan  útil. 

»En  virtud  de  la  carta-orden  que  se  me  dio,  he  tomado  del 
Sr.  D.  Josef  Antonio  Castell  Arnau,  la  cantidad  de  dos  mil 
reales  vellón,  conforme  verá  en  mi  recibo.  Los  mil  setenta  y 
cuatro  son  el  gasto  cuya  nota  suscinta  acompaño,  y  los  nueve- 
cientos  veinte  y  seis  restantes,  hasta  dos  mil,  los  entregará  mi 
señora  madre,  á  quien  escribo  por  el  mismo  correo. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  S.  muchos  años.  Tarragona  9  Agosto 
de  i8o8.=Ramón  L.  de  Foxá.=Muy  Ilustre  Junta  Guberna- 
nativa  de  Gerona.» 

En  aquellos  momentos  la  atención  de  toda  Cataluña  estaba 
fijada  enteramente  sobre  los  sucesos  de  Gerona,  temiéndose 
que  no  podría  resistir  los  esfuerzos  del  poderoso  enemigo  que 
la  tenía  sitiada.  En  el  próximo  capítulo,  veremos,  empero,  de 
qué  modo  los  esfuerzos  de  los  gerundenses  quedaron  corona- 
dos con  una  de  las  más  sorprendentes  victorias  que  registra  la 
historia  de  la  guerra  de  nuestra  independencia. 

Emilio  Grahit 

fSe  continuara) 


8 


ANALS  INEDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

DEL  CAMP  ÜE  TARRAGONA 


(  GONTINUACIÓ  ) 

En  1544  fou  proposat  al  Consell,  dihent:  «Lo  pont  que  pas- 
sa  r  aygua  que  travessa  la  riera,  nomenat  lo  molí  del  pont, 
sen  ha  caygut  una  solsida  y  necessita  se  adobe».  Y  *l  Consell 
determina  que  fos  adobat  dit  pont  (i). 

Altres  obres  tan  antigües  com  los  molins  eran  los  forns  de 
la  vila,  que  s'  en  deya  de  puja,  y  eran  tres,  anomenats:  lo  forn 
mes  amunt,  lo  mitjá  y  '1  mes  avall.  Aquést  y  '1  mes  amunt  feren 
lo  servey  al  poblé  fins  al  any  1855.  Lo  forn  mes  amunt  estava 
situat  á  casa  la  Sra.  Cecilia,  ahont  are  hi  ha  un  café;  lo  del 
mitj,  que  á  la  centuria  setzena  ja  no  servía,  estava  situat  á  la 
cantonada  de  la  mateixa  casa  que  hi  ha  '1  café  y  en  ffont  á  la 
plassa  y  al  carrer  major,  y  T  altre  era  al  carreranomenat  del  forn 
de  valí,  qual  carrer  enfronta  ab  la  font  de  mitja  vila.  Es  molt  na- 
tural que  Is  esmentats  forns  fossin  construits  tan  aviat  com  la 
vila  fou  poblada  de  gent^  per  esser  una  cosa  de  primera  neces- 
sitat,  y  com  ja  hem  vist  en  la  carta  de  repoblació,  lo  Sr.  Pe- 
borde  se  reserva  U  dret  deis  forns. 

Lo  BatUe  de  la  Selva,  en  nom  del  Sr.  Peborde,  y  després 
en  nom  del  Sr.  Arquebisbe,  arrendava  los  forns  esmentats,  y  *ls 
arrendataris  cobravan  de  Is  que  pastavan,  la  sisena  del  pa,  y  1 
Peborde  la  quarta  part.  En  un  document  fet  á  16  d'  Agost  de 
1385,  consta  que  Guillem  de  Banyeras,  Peborde  de  Tarrago- 
na, va  vendré  á  Ramón  Gavaldá  y  ais  seus,  peí  preu  de  550 


(1)    Bsel  que  are  s'  en  diu  lo  poní  sech,  per  rahó  de  no  passarhi  ay- 
gua,  tal  volta  desde  que  varen  fer  la  resclosa. 


JOAN    PIÉ,    PVRE.  35 


sous,  tota  la  quarta  part  seva  del  pa  que  dit  Peborde  tenía  y 
devía  rebrer  «ab  integro  in  tribus  furnis  de  Silva  pro  uno 
anno».  En  lo  mateix  any  Andreu  Finet  va  vendré  á  Pere  Vall- 
verdú  140  sous  barc*.,  renunciant  á  son  tavor  tota  aquella  sise- 
na  del  pa,  «que  habeo  in  furno  superiori  de  Silva  in  qua  vendi- 
tio  dictorum  140  solid*.,  intelligo  etintelligit  partem  cujusdam 
sarraceni  que  ibi  habet  in  quoddam  sarraceno  qui  ibi  est,  quo 
pars  dicti  sarraceni  fuit  apreciata  bene  et  largiter  ad  C.  so- 
lidos». 

A  30  de  Juliol  de  1294,  Jaurae  Paoner  va  vendré  á  Perico 
Bover,  peí  preu  de  67  sous  barc*.,  certa  sisena  del  pa  que  tenía 
en  lo  forn  mes  amunt  de  la  Selva,  peí  Sr.  Peborde,  qual  forn 
confrontava  ab  lo  forn  mitjá,  ab  Arnau  de  Vallcorba,  ab  Ber- 
nat  Martí,  ab  Bartomeu  Rivau  y  ab  lo  carrer  major. 

A  7  de  Juliol  de  1294,  Domingo  Anglés  y  Guillem  Mayer, 
prometeren  á  Ramón  de  Manganell  allenyar  lo  forn  mitjá  de  la 
Selva 

En  una  escriptura  feta  al  mes  d'  Octubre  de  1294,  se  diu:  que 
Pere  Gorabau  y  Pere  Valírana,  confessan  que  fan  á  Ramón 
Gavaldá  8  Uiures  de  pa  de  censal  cada  setmana,  per  la  meytat 
del  forn  nostre  mes  avall,  qual  forn  solía  afrontar  entre  les  ca- 
ses de  Astruch  Rovellat  y  les  cases  de  Pere  Ferraris  de  Riude- 
cols.  Y  com  dit  forn  V  hem  mudat  de  nou  en  altre  lloch  «juxta 
illum  sup.  q.  nb.  sicut  afrontat  cum  via  et  cum  dicto  furno, 
cum  astrucha  cum  uxore  quondam  Joannis  Menaguerra  (i).  Y 
en  altra  escriptura  del  any  1307,  se  diu:  que  Ramón  Costa  de  la 
Selva  se  llqgá  per  forner  al  forn  nou  á  Pere  Gombau  per  800 
sous  al  any.  Guillem  Pedrona  y  sa  muUer  prometeren  á  Ramón 
de  Manganell  servir  un  any  al  forn  del  mitj,  y  Bernat  Forner 
de  Valls  feu  un  tráete  ab  Pere  Pelegrí  pera  servir  al  forn  mes 


0)    Allavores  ne  dlguercn  lo  lorri   nou,  fins  al  sígle  setzé,  que  'n  fe- 
ren  un  altre. 


36  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

amunt.  Cora  ja  he  dit,  lo  BatUe  arrendava  'Is  forns  en  nom  del 
Sr.  Peborde,  segóns  consta  en  varíes  escriptures,  de  les  quals 
noto  la  següent: 

«Secundo  Idus  Septembris  anno  dni.  1316,  Vitalis  fornerius 
bajulus  de  Silva  pro  domino  prepósito  tarrachons.  Stabilio  vo- 
bis  Johanni  Taverner,  Guillermo  Calvo,  Petro  Berto,  Guiller- 
mo  Punyera,   Bernardo  Punyera  et  vitali  got  et  vestris  per- 
petuo  unum   furnum    villa  de  Silva  dictus  furnus  medius  et 
afrontatur  cum  platea  cum  Matheo  nigri,  cum  uxore  quondam 
Ferraris  de  Villanova  et  cum  furno  superiori  stc  afrontat...  et 
detis  dno.  prepósito  anuatim  et  perpetuo   centum  solidm.   de 
ternuo  censualis».  Aqueix  forn,  donchs,  se  deuríainutilisarals 
derrers  anysdel  segle  quinzé,  tota  vegada  que  al  any  15 16,  los 
Jurats  y  universitat  firmaren  unes  capitulacións  ab  lo  Sr.  Ar- 
quebisbe  D.  Pere  de  Cardona,  concedintlos  lo  permís  de  fer  un 
altre  forn  de  coure  pa,  en  vista  del  aument  de   la  població. 
Diuhen  los  Jurats:   «com  per  ocasió  del   gran  aument  de  la 
gent  y  poblé  de  la  vila  de  la  Selva,  dos  forns   que  antigament 
foren  edificats  per  coure  pa,  no  sien  suficients  ni  abasten  á  dar 
recapte  al  del  poblé,  etc.  Axis  los  Jurats  é  Universitat  prome- 
ten obrar  é  edificar  un  forn  allá  hont  los  será  ben  vist  é  conve- 
nient  fins  que  sie  acabat  á  son  cost;  y  que  quan  lo  forn  sie 
acabat  é  si  puga  coure  pa,  no  sie  tinguda  la  universitat  ni  obli- 
gada  ni  coartada  á  teñir  encondret,  ni  mantenir  dit  forn  á  des- 
peses de  la  dita  universitat  en  les  coses  necessaries  de  aquell 
ans  lo  dit  Rdm.  Senyor  é  sa  mensa  á  despeses  sues  sie  tengut 
él  é  sos  sussessors  en  teñí,  conserva,  man  teñí,  é  refé,  é  adoba, 
é  si  menester  será  edifica  de  nou   á  ses  despeses  de  la  mensa 
dit  forn.  ítem.,  que  tots  los  guanys  é  emoluments  que  procehi- 
ran  de  dit  forn,  sien  del  dit  Senyor,  pero  que  no  puga  pendre 
majors  drets  de  paga  qu*  els  que  s'  exigeixen  en  los  altres 
forns...»   Y   en  lo  mes   de  Octubre  del  mateix  any,  los  Jurats 
compraren  á  Ramón   Gondolbeu ,    per    25    Iliures    barc». 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  37 


un  corral  situat  en  lo  carrer  del  portal  nou  pera  fer  lo 
forn  (i). 

CarnicerÍAJ  L'  únich  deis  edificís  de  la  Selva  raes  antichs, 
que  fá  lo  mateíx  servey  desde  que  's  va  construhir,  y  que  may 
se  ha  cambial,  es  la  carnicería,  ó  escorxador.  Tots  los  docu- 
ments  que  parlan  de  la  carnicería,  desde  el  segle  xill  fins  al 
present,  demostran  que  sempre  ha  servil  aquell  local  pera  ma- 
lar los  bous  y  Is  bens.  No  obstaní,  desde  la  revolució  septem- 
brina, encare  que  's  mata  allí  '1  bestiar,  no  s'  hi  ven,  coms*  hi 
havía  venut  sempre,  sino  que  s  ven  en  cases  de  particulars. 

En  un  document  del  any  1286  consta,  que  Bernat  Serra  te- 
nía una  taula  á  la  carnicería,  y  en  1287  consta,  que  Ramón 
Bonavila  era  carnicer  y  tenía  també  taules  á  la  mateixa  carni- 
cería. Que  aqueixa  era  al  segle  trelzé  la  mateixa  que  serveix 
are,  ho  prova  lo  segúeni  document,  que  transcrich  literalment: 
«Tertio  Idus  Januarii  anno  ab  Incarnat.  dni.  1299.  l£go  Petrus 
Cavaler  el  uxor  mea  iJulcia  per  nos  el  nostros  vendimus  vobis 
petro  Ierre  perpetuo  í>er  ducentos  quinquaginta  solidos  bar- 
chins.  renuntiantes  el  concedentes  duas  tabulas  in  macello  de 
Silva  cum  duabus  partibus  unius  operatorii  in  eodem  loco  que 
tabule  el  due  partes  dicti  operatorii  una  cum  alus  operatoriis 
el  tabulis  dicti  macelli  tenentur  per  dominum  prepositura  tarra- 
chon.  subcensu  xxx  sol.  lamen  dicte  tabule  et  due  partes  dicti 
operatorii  faciunl  quatuor  sois,  censualis  dio.  dno.  prepósito  in 
íesto  Ste.  Tecle  prorata  dictorum  triginta  solidor.  Sicafrontat 
cum  via  versus  cimiteriura  el  vobiscura  et  cun;i  operatorio  co- 
muni  Michaelis  bonevila  et  jacobi  fornerii  el  cum  via  usque 
portallera  et  usque  plateara  raacelli  et  una  dictarum  duarum 
tabularum  est  prima  ad  canlonum  dicti  raacelli  usque  porlalera 


(1)  Acias  deis  Conaells  de  casa  la  Vila.  Dil  forn  en  digueren  allavo- 
res  lo  fopn  nou,  y  després  lo  forn  del  milj,  lo  cual  dura  fins  al  1855,  y  era 
al  coslat  de  ca  'n  Sedó. 


38  ANALS  INÉÜITS  DE  LA  VIL  A  ÜE  LA  SELVA 


de  villa  et  alia  est  ad  januam  dicti  operatorii  ínter  quas  tabulas 
vos  habetis  unam  tabulam  vestram  propíam  et  cum  ingressibus 
et  egressibus.  Testes  Arnaldus  Clerici,  Arnaldus  Calaf,  Joan- 
nes  Grala  et  Petrus  Menaguerra».  En  altre  document  de  1305, 
díu:  que  Ramón  de  Bonavila  vá  vendré  una  taula  en  la  carni- 
cería de  la  Selva...  «et  ista  tabula  est  inter  vestram  tabulam  et 
bernardi  et  plateam  dicte  carnicerie  et  viam  extra  usque  villam 
novam  etcimiteríum)^. 

En  altre  document  del  any  1382,  Ramón  Torrehs  vá  vendré 
á  Pere  Olzina,  per  iio  sous,  sis  taules  de  la  carnicería  y  dos 
obradors  (botigues),  del  abisme  tins  al  cel,  qnals  obradors  son 
contiguos  á  la  muralla  de  la  víla  y  ab  las  taules  predites.  Con- 
frontan ab  lo  mur  de  la  vila,  ab  lo  portal  per  qual  se  surt  fora 
la  vila,  ab  lo  camí  que  se  surt  de  la  Selva  per  dit  portal  y  vá 
envers  Vilanova,  ab  lo  pati  de  la  carnicería  y  ab  Bernat  Ma^ó, 
carnicer. 

En  1468,  los  Jurats  Esteve  Pamies,  Joan  Guasch,  Joan 
Mulner  |y  V  honrat  Consell,  ab  consentiment  deis  Senyors  de 
Mosta9afs,  qui  son  Ramón  Verrá  y  \'icents  Pasqual^  feren  las 
següents  ordinacións  pels  carnicers: 

«Primo:  que  1  carnicer  baja  á  dar  fermances  á  coneguda 
deis  Senyors  de  Mosta^affs.  Itm.,  ha  de  matar  un  bou  másele 
á  Cinquagessima,  que  pese  de  cent  Iliures  en  sus.  Itm.,  ha  de 
matar  un  bou  másele  á  Sant  Joan  de  Juny,  pes  lo  mateix. 
Itm.,  ha  de  matar  un  bou  másele  á  Sta.  María  d*  Agost,  del 
mateix  pes.  Itm.,  ha  de  donar  lo  dit  carnicer,  lo  día  de  S.  An- 
dreu  Apóstol,  de  bou  másele,  trescentes  Iliures.»  Segueixen  las 
ordinacións  per  matar  porchs  desde  S.  Miguel,  fins  Aparici  ha 
de  matar  un  porch  cada  diumenge,  ó  entre  setmana  altre  porch, 
é  han  de  pesar  30  Iliures  en  sus.  Itm.,  que  lo  dit  carnicer  no 
gos  tallar  carn  salada  sense  llicen^ia  deis  Senyors  de  Mosta- 
9affs.  Segueixen  los  fors  de  les  carns,  90  es,  bous,  vedellas, 
moltóns,  ovelles,  crestóns  y  anyells.   S'   arrendá  la  carnicería 


|OAN   PIÉ,    PVRE.  39 


per  20  Uiures  V  any  é  mitja  Iliura  de  carn  per  bestia,  |  que  pe- 

*  sará  de  9  IHures  en  sus. 

Casa    de    ma-j        Després  d'  haver  sigut  poblada  de  gent  la 

LALTS  Y  Hos->  vila  de  la  Selva  no  's  deuría  trigar  gayres  anys 

PITALS.  ]  á  fer  una  casa  fora  la  vila  per  acuUír  los  ma- 

lalts  pobres,  y  's  nomenava  Casa  deis  malalts,  (domus  infirmo- 

rum).  Aqueixa  casa,  segóns  las  confrontacións,  estava  situada 

allí  hont  es  la  portalada  del  hort  del  convent  de  S.  Agustí, 

poch  mes  enllá,  poch  mes  en^á,  puix  que  confrontava  ab  lo  to- 

rrent  de  ca'  Sans,  y  allavores  torrent  del  malalts.  Consta  que  hi 

havía  dita  casa,  en  varis  documents.  En  un  testament  fet  al  any 

^293,  Bernarda,  muller  de  Joan  Mulner,  vá  deixar  á  la  casa  deis 

malalts  (domus  infirmorum)  6  diners. 

En  altre  document  fet  á  15  de  les  kalendes  de  Septembre 
de  1294,  ^Ju:  Ramón  Claver,  Guim  Negre,  procuradors  de  la 
casa  deis  malalts  de  la  Selva,  de  consell,  voluntat  y  consentí- 
ment  de  Arnau  Clergue,  Rector  de  la  mateixa,  de  Azbert  Fe- 
rraris  y  Miquel  Subirá,  Jurats  de  la  mateixa,  de  Ramón  de 
Vallcorba,  Vidal  Forner,  Ramón  Pellicer,  Jaume  D*  Arazá, 
Ferraris  Ermengol  y  altres  Consellers,  á  honor  de  Deu  y  de  la 
Beata  María,  á  remey  de  les  animes  y  de  tota  la  universitat  de 
la  Selva,  y  de  tots  los  faels  difuns,  rebém  com  á  germá  en  la 
casa  deis  malalts,  á  tú,  Perichó  Escherda,  malalt,  fiU  de  Beren- 
guer  Escherda,  oriundo  de  Argensola,  de  manera,  que  en  tota 
la  vida  tingas  en  dita  casa  vestit  y  menjar  competent.  Y  volém 
que  després  de  la  mort  de  Ramón  Pastor  de  Salamó,  qui  está 
malalt  y  es  majoral  en  dita  casa,  tú  sias  majoral  y  Senyor  en 
dita  casa  en  tota  la  teva  vida,  ab  tal  que  sias  fiel  y  leyal  allí  ais 
homes  y  dones  de  la  Selva.  Confessam  que  tú  portares  en  dita 
casa  de  ton  propi,  120  sous  barc*.  «et  unum  lectum  pannorum 
et  tuus  vestitus»  quals  120  sous  han  sigut  empleats  en  utilitat 
de  la  predita  casa.  Versa  vice:  ell  promet  esser  fiel,  etc.  Testi- 
monis:  Arnau  Calaf  y  altres. 


40  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


A  2  deis  Idus  de  Novembre  de  1295,  ^^^  Procuradors  de  la 
Casa  deis  malalts,  los  Jurats  y  Rector,  ab  los  Consellers  y  Bat- 
lle  de  la  Selva,  reberen  á  Orenga,  que  estava  malalta,  filia  den 
Guillerm  Pastó  deSzlsLtnó^per /ratrzssam(don3Lda,) en  dita  casa; 
y  confessan  que  reberen  d'  ella  120  sous  ab  los  mateixos  pac- 
tes  y  condicións  que  T  altre.  Joan  Careases  de  laSelva  funda  en 
lo  seu  testament,  fet  á  Maig  de  1296  per  Ramón  Peyró,  nota- 
ri  piiblích  de  la  mateixa,  una  almoyna  de  panyos,  llanas  y  Uí 
pera  vestir  ais  pobres  de  Jesuchrist.  A  Juliol  del  any  1300,  re- 
beren també  á  un  tal  Berenguer,  malalt,  oriundo  de  Lleyda, 
ab  les  condicións  deis  altres;  y  vá  entregar  ais  Jurats  30  sous 
d*  almoyna,  la  que  varen  emplear  per  utilitat  de  la  casa. 

No  's  contentaren  en  teñir  solament  la  casa  pels  malaks, 
sino  que,  á  fin  de  poguer  auxiliar  ais  pobres  y  pelegrins,  fun- 
daren un  hospital  al  enfront  y  prop  de  la  esmentada  casa. 
Aqueix  hospital  era  edificat  al  Uoch  ahon  es  are  la  iglesia  de 
S.  Agustí,  segons  se  deduheix  de  les  confrontacións  que  porta 
la  escriptura  de  fundació,  que  es  del  tenor  següent: 

«II  Nonas  augusti  anno  ab  Incarnat.  dni.  1298.  Ego  fe- 
rrandus  d'  amer  et  uxor  mea  perecha  scienter  et  consulte  et 
spontanea  volúntate  de  consensu  et  volúntate  ven.  dni.  Gui- 
U^mi  Ecclse.  Tarrachon.  prepositi  et  Arnaldi  Clerici  Rectoris 
eccle.  de  Silva  Damus  irrevocabili  donationi  perpetuo  inter  vi- 
vos domino  Deo  et  Beatíssime  María  ejus  matri  ad  construen- 
dum  et  edificandum  hospitalem  in  remedium  animarum  nostra- 
rum  et  parentum  meorum  et  amicorum  et  omnium  fídelium 
defunctorum  in  quo  recipiantur  pauperes  Jesuchristi  quemdam 
ortum  quem  habemus  et  habere  debemus  in  orta  de  Silva 
franchum  et  quitium  in  quadra  diei  sabbati  sic  affrontatur  cum 
Raymundo  Marti  de  duabus  partibus  et  cum  camino  Tarracho- 
ne  et  Valle.  Presentem  aut  donationem  facimus  sub  hac  condi- 
tione  forma  quod  ego  ferrandus  supradictus  toto  tempore  vite 
mee  sim  dominus  et  potens  in  predicto  hospitali   faciendo  et 


JOAN    PIÉ,    PVRE.  41 


quod  serviam  pauperibus  et  infirmis  ¡bi  jacentibus  et  hospitan- 
tibus  tamquam  hospitalaribus  ejusdein  hospitalis.  Et  dum  mihi 
fuerit  vita  comes  nolo  quod  ¡n  predícto  hospitali  ponatur  alí- 
quis  hospitalarius  nec  aliquis  alius  nec  de  raei  licentia,  sed  ego 
sim  domiaus  et  potens  in  predictis  dum  vixero.  Et  post  mor- 
tem  meam  voló  quod  administrator  seu  hospitalarius  ejusdem 
hospitalis  qui  pro  tempore  in  eodem  ponendus  fuerit  ponatur 
de  volúntate  et  licentia  dti.  ven.  dni.  prepositi  et  presbitorum 
hominum  dicti  loci  de  Silva  perpetuo  quandocumque  et  quo- 
tiescuraque  dictum  hospitale  quod  in  dicto  loco  constructur  et 
edificabitur  contingetur  vacare  administratore  seu  hospitalario. 
Et  tamen  hoc  sit  semper  salva  fidelitate  eccle.  Tarrachon,  et 
salvo  jure  dni.  prepositi  et  eccle.  de  Silva.  Testes  Arnaldus 
Clerici  Arnaldus  Calaf  Vitalis  forner  Petrus  menaguerra  Ray- 
mundus  Pelicer  Joannes  grala  Raymundus  de  Cervera  et  Gui- 
Uermus  Raymundi».  Al  cap  de  tres  anys  ja  estava  edificat  dit 
hospital,  y  reberen  per  hospitalera  á  Vítala,  viuda  de  Guim 
Anglés,  com  se  manifesta  en  la  següent  escriptura:  «Nos  Ar- 
naldus Clerici  (1300)  Rector  eccle  de  Silva  et  Joannes  Grala  , 
bajulus  dicte  ville,  Raymundi  de  Vallecurva  et  alii  consiliarii 
ad  honorem  dni.  ntri.  Jesuchristi  et  ejus  pauperes  per  nos  et  to- 
tam  universitatem  predicte  ville  recipimus  in  hospitalariam  vos 
vitalam  uxor  quondam  Guillermi  angles  in  hospitali  nostro  de 
Silva  ita  quod  in  dicto  hospitali  maneatis  in  omni  vita  vestra 
vivatis  in  cibuet  potu  de  helemosinis  que  per  dicti  fideles  dic- 
to hospitali  transmisse  fuerint  et  teneatis  dictum  hospitalem 
preparatum  quantum  in  recipiendum  et  recolligendum  ibi  pau- 
peres jhu.  xpi.  et  faciendum  et  preparandum  lectos  in  quibus 
jaceant  ad  abluendum  personas  et  coquinandum  eis  eaque  vobis 
date  fuerint  et  per  eos  pauperes  vel  alios  qui  eis  helemosinas 
fecerint  et  habeatis  vos  in  ómnibus  et  per  omnia  bene  sirca 
dictum  hospitalem  et  pauperes  ejusdem  ad  profectum  et  utili- 
tatem  dicti  hospitalis  et  ville  de  Silva  et  ad  salutem  et  reme- 


42  ANALS  INEDITS  ÜE  LA  VI LA  DE  LA  SELVA 


díum  animarum  nostrarum  et  vestrum  promittentes  quod  non 
ejiciemus  vos  índe  vos  ibi  raanere  volueritis.  Versa  vice:  Ego 
vítala  recipio  vobis  predictis  dominis  proceríbus  in  comanda 
vestrum  hospitalera  predíctum  ad  salutem  anime  mee  promitens 
vobis  quod  recipiam  ibi  pauperes  jhu.  xpi.  et  faciam  omnia  et 
omnium  servitium  et  habebo  me  bene  et  fideliter  ad  profectum 
et  meliora  vestri  hospitalis  et  ville  de  Silva  dum  vos  alis  volue- 
ritis et  non  faciam  res  inhonestas». 

En  1 310,  Bernat  Riudoms  deixá  en  son  testament  una  sort 
de  vinya  y  oUvers,  pera  que  cremés  sempre  de  nit  una  llantia 
al  dit  hospital,  á  honor  de  Deu  y  servey  deis  malalts.  Y  en  va- 
ris testaments  otorgats  en  131 1,  consta  que  feren  deixes  ais 
pobres  de  la  casa  deis  malalts  y  al  hospital:  «dimitto  pauperi- 
bus  verecundantibus  domus  infirmorum,  hospitalí  cuiqumque 
2  denarios». 

Ja  sía  que  dita  casa-hospital  no  1'  haguessin  fet  gayre  sóli- 
da, ó  que  no  1'  haguessin  cuberta,  lo  cert  es,  que  al  mes  de  Ja- 
ner  de  132 1,  los  Procuradors  del  hospital,  ab  consen timen t  deis 
Jurats,  donaren  y  establiren  á  Ramón  Cugul  y  sa  muUer  Gui- 
Uerma,  «perpetuo  ad  meliorandum  quemdam  ortum  cura  qua- 
dam  domo  discooperta  que  et  quam  dictus  hospitalis  habet  jux- 
ta  domum  infirmorum  affrontat  cum  Raymunda  beixa  cum 
torrente  infirmorum  cum  via  qua  itur  apud  tarraconen  et  cum 

domibus  dictorum  infirmorum Tali  conditione  quod  ipsum 

hospitalera  seraper  teneatis »,   y  havía  de  donar   15  sous 

anuals  de  censal.  Y  al  1323,  la  casa  deis  raalalts  ja  no  deuría 
servir,  per  quan  los  procuradors  del  hospital,  de  consentiraent 
deis  Jurats,  van  donará  Berenguer  de  Montserrat  perpétuaraent, 
diu  lo  docuraent,  un  pati  de  casas,  «sive  socol»,  que  'Is  raalalts 
de  la  Selva  (olira),  en  altre  teraps,  tenían  á  lahortadelamateixa, 
pera  fer  allí  un  hort;  confrontava  ab  lo  caraí  pdblich,  ab  lo  to- 

rrent  y  ab  Ramón  Cugul y  havía  de  donar  cascun  any  8 

sous  y  6  diners  per  1'  hospital,  y  per  entrada  20  sous,  retenint- 


)OAN    PIE,    PVKE.  43 


se  aquells,  y  per  1'  hospital  fadiga  de  lo  días.  Aqueix  hospital 
en  T320  encara  servía,  puig  que  Pere  Pelegrí  compra  en  dit 
any  per  310  sous,  unes  cases,  que  eran  de  Eliesenda,  y  con- 
frontavan  ab  1'  hospital  deis  pobres,  ab  Vidal  Got  y  ab  locamí 
que  vá  á  Tarragona;  pero  ja  deuría  anar  ab  molt  decahiment, 
tota  vegada  que  al  1330,  ó  1 331,  ja  edificav^an  V  hospital  al  ca- 
rrér  deis  OUers,  mes  amunt,  junt  ab  la  iglesia  de  St.  Jaume 
y  Sta.  Llucia,  qual  hospital  y  iglesia,  serv^iren  fins  al  any 
1846  ó  47. 

Quan  va  ésser  edificat  V  hospital  nou,  s'  inutilisá  lo  vell,  axí 
com  la  casa  deis  malalts;  pero  continuaren  algúns  anys  aho- 
menant  hospital  á  aquella  casa,  fins  que  fou  enderrocada,  com 
axis  ho  demostran  varis  documents. 

En  1372,  Bernat  Ferré,  Pvre.  de  la  Selva  y  procurador  del 
ven.  Bertrán  de  Montoliu,  Senyor  de  Peralta,  dona  á  Ramón 
Ferré  un  pati  d*  una  casa,  que  fou  de  na  Canal,  situat  devant 
la  porta  del  hospital  de  la  Selva,  y  confrontava  ab  lo  camí  de 
Tarragona,  etc.  En  1391,  Bonanat  Rabassa  vengué  á  Joan  FV 
rré,  Pvre.,  un  hort,  que  en  temps  passat,  diu  lo  document,  era 
casa,  situat  «in  Ravallo  dicti  loci»,  confrontava  ab  certa  casa 
hospital  vocada  deis  pobres  y  ab  lo  camí  de  Tarragona.  En  altre 

document   de   1436,  diu: unum   ortum  situm  in  orta  nova 

prope  hospitalem;  y  en  altre,  diu:  «Attendentes  F'ranciscus  de 
Turribus  cantererium  Ville  de  Vallibus  vendidisse  vobis  beren- 
gario  montserrat  apothecarius  Ville  de  Silva  quosdam  furnos, 
sive  clibanos  oUarum  et  urceorum  cum  quodam  porticum  et 
orta  insimul  sitos  in  vico  del  spital  extra  muros  ville  dicte  de 
vSilva.  27  de  Juny  de  1437».  Altre  del  mes  de  Juliol  de  1489, 
diu:  Nos  Dalmau  Martí  y  Miquel  Montserrat  de  la  Selva,  sa- 
gristans  del  hospital,  ab  consentiment  deis  venerables  Dalmau 
de  Turribus,  Damiá  Bover  y  Matheu  Rabassa,  Jurats,  conce- 
dím  á  vos,  Eliot  Bretó,  del  Regne  de  Franca,  mestre  fuster, 
sis  brassas  d'  un  pati  ahont  antigament  era  la  casa  del  hospital, 


44  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VIL  A  DE  LA  SELVA 

sítuat  extra  murs  davant  de  la  vila,  confronta  ab  V  hort  d'  Es- 
teve  Pamies,  ab  1'  hort  de  Joan  Timort,  ab  lo  camí  que  vá  á 
la  horta  nova  y  ab  lo  pati  ó  plassa  allí  contigua  romanen t. 


capítol  VUYTE 

Juheus  y  Sarrahins.  Borde U 

Com  es  ben  sabut,  tots  los  aíanys  deis  Juheus  han  sigut 
sempre  agavellar  lo  diner,  com  també  ho  fan  ara,  perqué,  Isque 
's  trovan  en  necessitat,  hagin  d'  acudir  á  n'  ells,  y  pugin  aixís  en- 
manlleva  '1  ab  mes  usura.  Per  altra  part,  los  excessius gastos  que 
algunes  de  las  families  mes  acomodades  acostumavan  fer,  y  de- 
vega4es  per  contrarietats  de  fortuna  ó  altres  causes,  se  veuhen 
aqueixas  familias  obligades  á  demanar  prestat.  Aixó  no  sois 
succeheix  are,  sino  que  en  la  Edat  Mitjana  ja  's  practicava  ab 
gran  escala,  y  com  los  Juheus  eran  los  quins  agavellavan  lo 
diner,  casi  tcthom  que  necessitava  d'  ell,  havía  d*  acudir  á  ells, 
que,  dominats  sempre  per  la  avaricia,  exigían  un  vint  per  cent, 
y  devegades  mes.  Per  aixó  hi  havía  Juheus  á  totes  les  viles  y 
Uochs  per  poch  importants  que  fossen.  En  V  Arxiu  vell  de  la 
parroquia  de  la  Selva,  hi  ha  un  manual  del  segle  XIII,  rotulat 
«Liber  Judeorum,»  per  rahó  de  que  casi  totes  les  escriptures 
contingudes  en  dit  manual,  son  debitoris  otórgate  per  les  fami- 
lies mes  riques  de  la  Selva  á  favor  deis  Juheus,  y  també  algu- 
nes á  favor  deis  Sarrahins. 

En  dit  manual  consta,  que  en  1281  Guim  Gavaldáy  sa  mu- 
Uer  Ramona  de  la  Selva,  devían  á  Isaach  de  Tolosa,  Juhcu  de 
Tarragona,  130  sous.  En  lo  mateix  any,  Ramona  viuda  de 
Pere  Balb,  confessa  deure  á  Vidal  de  Prades  y  á  Isaach  de  To- 
losa, Juheus  de  Tarragona,  155  quartans  d'  oli,  prometent  do- 
nalshi  80  quartans  «in  primo  festo  carnisprivii  quadragessime»; 


JOAN    PIÉ,    PVRE.  45 


y  en  la  següent,  75  quartans  ala  mesura  de  la  Selva.  En  1282, 
Guillem  Ferrer  confessa  deure  á  Isaach  Tintorer,  Juheu  de 
Tarragona,  50  quartans  d*  oli  per  un  any,  y  si  passat  V  any  no 
H  tornava  'Is  diners  que  V  hí  havía  deixat,  havía  de  donarli  4 
quartans  per  cada  vint  al  any.  Feren  fianza  Pere  Ferrer  y  Cas- 
telví  Punyera  de  la  Selva.  En  altra  escriptura  diu:»  «XII  kal. 
martii  1282.  Ego  Vitalís  martíni  cohabitans  juxta  ecclesiam 
Ste.  Marie  de  parietibus  delgatis  ín  termino  de  Silva  et  uxor 
mea  bernarda  confitemur  deberé  vobis  Vitali  barzelaus  judeo 

barchinon.  et  vestris  600  sol Testes  Raymundus  Pellicer  et 

Petrus  RuU».   En  lo  mateix  any,  Ramona,  viuda  de   Bernat 
Martí,  també  confessa  deure  á  Vital  Crespi,  Juheu  de  Tarra- 
gona, 370  sous  barc.*,  prometent  tornalshi  al  cap  del  any,  y  do- 
narli «pro  fenore»  74  sous;  pero  si  passat  1'  any  no  's  ha  tornat, 
riii  han  de  donar  4  diners  per  Uiura  del  capital.  En  1283,  Ber- 
nat Bernat  y  sa  muUer  Saurina,  confessan  deure  á  Salomó  Al- 
fonz,  Juheu  de  Tarragona,  15  sous  «quos  nobis  mutuastis»  per 
un  any,  y  donarli  3  sous  del  interés;  y  pels  15  sous  li  havían 
de  donar  15  quartans  d'  oli  per  Carnestoltes;  pero  sino  Us  do- 
nava  al  cap  del  any,  prometeren  donarli  «pro  fenore»  á  rahó  de 
4  diners  per  Iliura,  y  d'  oli  á  rahó  de  4  quartans  per  vint  cada 
any.  Guim  Miquel,  també  de  la  Selva  (1285),  confessa  deure  á 
Vital  de  Prades,  Juheu   de  Tarragona,  63  quartans  d*  oli  peí 
capital  que  li  havía  prestat,  que  sería  de  63  sous.  Y  Bernat  Sal- 
zet  fá  debitori  en  lo  mateix  any  á  favor  de  Mire,  Juheva  de  Ta- 
rragona, muller  de  Salomó  de  Prades,  de  100  sous,  y  li  promet 
tornalshi  á  las  primeras  firas  de  Tarragona.  També  Ramón  de 
Valls  y  Bernat  Far  de  la  Selva,  fan  debitori  de  180  sous  á 
Isaach  de  Narbona,  Juheu  de  Tarragona.   En  1286,  Mansilia, 
muller  ó  viuda  de  Ferraris  Gentil,  militar  de  la  Selva,  fá  debi- 
tori á  favor  de  Isaach  de  Tolosa  «centum  quinquaginta  quar- 
tanos  olei  pro  quibus  a  vobis  recepi  tot  denarios  quod  de  toto 
pretio  ipsius  olei  a  vobis  paccata  sum,  renuntio  etc.  solvere 


46  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


bonum  pulcrum  ¡n  primo  festo  carnis  privíi  quadragessime  in- 

tus  Silvam  ad   rectam   mensuram>x.    Feu  fianza  Ramón  Peyró 

Clergue. 

En  1288  també   feu  un  altre  debitori  de  120  sous  al  mateix 

Juhen,  y  en  1295  ¿  Vidal  de  Prades,  Juheu  de  Tarragona,  un 
altre  de  3Qp  sous.  Joan  Balb  confessa  (1286)  deure  al  Juheu  \'^i- 
dal  de  Prades,  3  quarteras  de  froment  de  Urgell,  al  preu  de 
Montblanch,  peí  qual  havían  rebut  tants  diners.  Y  Ermesenda, 
viuda  de  Bernat  Gavaldá,  confessa  deure  al  mateix  Juheu,  67 
quartans  d'  oli  pels  sous  que  li  havía  prestat,  ab  la  usura  de  13 
quartans  V  any,  y  pels  67  quartans,  li  havía  de  donar  80  quar- 
tans d'  oli  bó.  En  1290,  Ramón  Par  devía  á  Salomó  Jusef,  Ju- 
heu de  Tarragona,  30  quartans  d'  oli  pels  diners  que  li  havía 
deixat^  á  rahó  de  13  diners  per  cuarta,  y  Bernat  Ferré  210 
quartans  d'  oli  á  Vidal  de  Prades,  Juheu.  D'  algdns  se  trova 
que  havían  rebut  10  diners  per  cada  quartá,  altres  £i  y  12.  En 
un  se  trova  que  li  havía  deixat  19  sous,  V  esmentat  Juheu  Vi- 
dal, al  mes  de  Janer,  y  per  la  festa  de  Tots  Sans  los  hi  havía  de 
tornar,  donantli  3  sous  peí  lucro.  També  li  devía  una  quartera 
y  mitja  de  blat,  pels  7  sous  y  mitj  que  li  havía  deixat,  á  rahó 
de  5  sous  per  cuartera,  prometentli  donar  22  sous  entre  'I  capi- 
tal y  r  interés,  y  la  quartera  y  mitja  del  blat,  net  y  bó,  al  preu 
de  Montblanch  y  Prades.  En  lo  mateix  any,  Arnau  de  Vallcor- 
ba,  militar,  ó  sia  cavaller  de  la  Selva,  confessa  deure  á  Isaach 
de  Tolosa  50  sous,  y  al  Septembre  de  1291  li  otorga  un  debito- 
ri de  120  sous  fins  á  Carnestoltes,  y  si  passava  d'  aqueix  día, 
havía  de  donarli  4  diners  per  Iliura,  á  mes  del  lucro,  obligant  per 
fianza  V  oli  de  la  octava,  sisena  y  quint  que  li  feyan  los  vehíns 
del  Brugar,  quins  eran  vuyt,  d'  ahont  era  Senyor  1'  esmentat 
Arnau.  Pero,  com  no  deuría  tornarli  lo  capital,  al  mes  de  Maig 
de  1292,  torna  á  renovar  lo  mateix  debitori,  obligant  los  quar- 
tals  de  la  verema  que  li  feyan  los  del  mas  den  Julia  (i),  y  13 


(1)    Era  4  mas  que  are  a*  en  diu  de  Carnicé. 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  47 


mes  que  també  li  feyan  quartal.  Al  mes  de  Septembre  li  feu  al- 
tre  debítori  de  140  sous,  al  Novembre  un  altre  de  280  sous,  y 
al  Febrér  un  altre  de  130  sous,  obligant  21  quarteras  d'  órdi 
que  H  feya  Pere  Guasch,  y  una  quartera  de  blat  del  molí  de 
dos  cups  lo  mes  amunt  damunt  la  vila  y  molts  censáis  que  vá 
citant  la  escriptura.  Tots  los  damunt  dits,  que  anaren  á  man- 
Uevar  diners  al  Juheus,  eran  de  la  Selva,  algdns  d*  ells  de  les 
families  mes  acomodades.  Durant  aqueixa  centuria,  no  's  deu- 
ría  establir  cap  Juheu  á  la  Selva,  perqué  no  he  trobat  cap  do- 
cument  que  'n  parli;  pero  en  1308  consta  que  '1  Peborde  Gui- 
Uem  de  Rocaberti  va  permetre  que  s'  h¡  establís  un  tal  Moysés 
Mayer  y  la  seuaflona  Truca  ab  llurs  filis  y  filies  «¡n  homines  et 
in  judeos  nostros  et  sub  custodia  et  defensione  nostra  cum  óm- 
nibus bonis  vestris »   ab  la  condició  que  H  havían  de  donar 

cascun  any-per  la  festa  de  Sta.  María  d'  Agost,  15  sous  de 
censal. 

Al  entrar  en  possessió  de  la  Pebordía,  lo  ven.  Guerau  de 
Rocaberti,  y  del  senyoriu  de  la  Selva,  deuría  confirmar  laadmis- 
sió  que  havía  fet  son  antecessor  Guillem  de  Rocaberti,  al  Ju- 
heu Moysés  Mayer  pera  que  pogués  continuar  vivint  á  la  Sel- 
va, com  consta  en  la  escriptura  feta  ais  13  de  Septembre  de 
1323,  que  diu  lo  mateix  que  la  altra,  y  que  puguin  estar  y  ha- 
bitar en  la  vila  de  la  Selva  en  tota  sa  vida,  com  fan  los  altres 
homens  «nostros»  de  la  Selva;  pero  que  devían  contribuhir  á  la 
universitat  de  dita  vila  en  totes  les  coses  convenients  á  la  ma- 
teixa,  y  donar  15  sous  de  cens  al  Sr.  Peborde,  prometent 
aquést  deíensarlos,  com  també  á  sos  bens,  contra  totes  les  per- 
sones que  'Is  hi  fessen  injusticia.  També  'Is  concedeix  poguer 
comprar  algunes  cases  per  la  Uur  estancia  «tantum  et  non  ul- 
tra» ahon  hi  puguin  estar  tots  los  díes  de  sa  vida.  Y  al  any  se- 
güent,  un  fiU  de  Moysés  Mayer,  Juheu  de  la  Selva,  que  tam- 
bé 's  deya  Josef  Moysés,  vá  prometre,  ab  escriptura,  á  son  pare 
que    no  jugaría    ni    faría  jugar   á  ningún  joch  que  pogués 


4^      ANALS  INÉDITS  DE  LA  VU.A  DE  LA  SELVA 


perdre  diners,  peí  temps  de  5  anys  seguíts,  sots  pena  de  400 

so  US. 

Al  mateíx  any  lo  seu  pare  feu  testament,  lo  qual  diu.  «1111 
Idus  Augusti  annodni.  1324.  Mo^se  Mayer  judeus  de  Silva 
gravi  infirmitate  d^entus  fació  meum  testamentum  manumiso- 
res  bonjua  cavaler  judeus  de  alfurjia  et  salamo  de  Tolosa  ju- 

deus  de  alexario in  primis  voló  quod  debita  mea  quas  de- 

beo  et  injurie  mee  de  bonis  meis  restituantür  et  persolvantur. 
Itm.  voló  quod  dentur  pauperibus  judeis  X  solidos.  Itm.  Pe- 
tro  bertrandi  notario  dúos  solidos.  Itm.  dimitto  alimona  nepte 
mea  L  solidos  omnia  alia  bona  mea  et  jura  dimitto  interSama- 
ya  et  Juceff  et  astruqunela  filios  meos  equis  partibus  et  ipsos 
heredes  insrituo  sub  tali  conditis  ne  quod  si  aliquis  eorum  mo- 
ritur  sine  successione  legitima  ejus  pars  superveniat  supervi- 
ventibus  equis  partibus  voló  et  mando  quod  natrucha  uxor 
mea  et  naceta  mater  mea  habeant  usufructuarium  supra  óm- 
nibus bonis  meis  in  omni  vita  earum.  Testes  Raymundus  dal- 
macii,  Raymundus  gordo,  Guillermus  Valirana».  En  1326,  lo 
mateix  Juheu,  ó  son  fill,  qui  també  's  deya  Moysés  Mayer,  con- 
fessa  deurer  á  Geralda  Mascharó  d^  la  Selva,  70  sous  que  li 
havía  deixat  graciosament  (i).  També  hi  havía  á  la  Selva  un 
altre  Juheu,  qni  's  deya  Perfeyt  Samuel  en  lo  mateix  any.  En 
1333  hi  havía  un  altre  qui  se  nomenava  Suclam  Samuel  y  sa 
muUer  na  Goyg,  y  en  1383,  també  hi  havía  Vital  Cabech,  tots 
Juheus  de  la  Selva. 

Era  tanta  la  usura  que  algdns  Juheus  exigían  ais  qui  pres- 
tavan  diners,  que  algunes  vegades  hi  havía  d'  intervenir  V  Au- 
toritat  eclesiástica.  Aixís  succehí  á  un  Juheu  de  la  Selva,  se- 
gons  consta  en  un  document  fet  á  15  de  Desembre  de  1332,  lo 
qual  diu:  que  en  Guillem  de   Planils,  Canonge  y  Oficial  de 


(1)    Geralda  Mascharó  també  deuría  esser  Juheva,  com  ho  indica 
i'  apellido. 


JOAN    PIÉ,    PVRE  .  49 


Tarragona,  intima  á  David  Falcó,  Juheu  de  la  Selva,  que   de- 
sistís d'  exigir  á  Sibila,  muUer  de   Pere   Nebot,  del  terme  de 
Almazara,  los  20  sous  y  tot  lo  demés  que  havía  rebut  «ultra 
sortem»;  puig  que  U  dit  Pere  Nebot  havía  rebut  del  esmentat 
Juheu  40  sous  prestats,  y  per   aqueixos  40  sous,  els  hi  fey.i 
pagar  200  sous;  y  per  aqueixa  pravitat  usuraria,  diu  el  docu- 
ment,  «ultra  sortem»,  volía  cobrar  de  Sibila  20  sous  mes.  Per 
aixó  lo  X'icari  oficial  li  maná   que  desistís  d'  aqueixa  petició,  y 
tornes  ó  restituís   tot  lo  que  havía  rebut  mes  enllá  «ultra  sor- 
tem». Y  r  any  anterior,  lo  niateix  Canonge  Oficial  havía  ja  do- 
nat  altra  sentencia  contra  Salamó  Jacob  y  Astruch  Ravaya,  Ju- 
heus   cV  Alforja,  perqué  Joan  Roig  de  la  Selva  li  havía  dit  que 
en  pretext  d*  haver  rebut  d'  aquélls  30  sous,  li  demanavan  60 
sous  per  la  usura,  y  ademes  1 20  sous;  y  sobre  aixó  dit  Joan  Koig 
demaná  al  Sr.  Oficial  hi  poses  remey,  per  lo  qual  digué  aquést: 
«per  la  autoritat  que  gosám,  vos  dihem  y  manam  que  si  es  ai- 
xís  rcstituíu  á  dit  Joan  Roig  dits  60  sous  y  desistiu  de  la  peti- 
ció deis  120  sous,  del  contrari,  després  de  sis  díes  d*  haver  re- 
but la  present,  comparescau  davant  nostre,  sino  procehirém  de 
justicia  contra  vosaltres  y  á  expenses  vostres».  També  en  1.341 , 
Nicholaude  Corral,  Rector  del  Plá,  Vicegerent  del  Sr.  Arque- 
bisbe  de  Tarragona  en  son  Oficialat,  á  instancia  de  Bartomeu 
de   Montserrat,  de  la  Selva,  amenaza  compelir  á  la  requisició 
ais  Veguers  de  Montblanch,  pera  que   no  obliguessin  al  dit 
Bartomeu  á  ferli  pagar  la  usura  que  li  exigía  Abraham  Brunel, 
Juheu  de  Montblanch,  per  pretext  d'  haverli  deixat  100  sous, 
demanantli  110  sous  per  usuraria  pravitat,  y  no  con  ten  t  d'  aixó 
li  demanava  260  sous  «pro  fenore  mutui».    Per  aixó  dit  Oficial 
digué  al  Batlle  de  la  Selva  y  H  maná,  que  sots  ningún  pretext 
obligues  al  dit  Bartomeu  Montserrat  á  pagar  los  260  sous,  del 
contrari  procehiría  contra  ell  fortament,  pera  escarment  deis 
demés. 

En    1344,  Guim  Solor  de  la  Selva,  vá  prometre  á  Jussef 


50  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


Chocen,  Juheu  cautiu  seu,  y  á  Samuel  Algamuz,  Juheu  de  Alo- 
gronyo,  qu¡  '1  manleutava  pera  redimirlo,  donarli  la  Uibertat 
per  520  sous  barc.» ,  posats  salvos  y  segurs  dintre  sa  casa. 
Sarrahíns  ES-1  Hi  havía  á  la  Selva  una  munió  de  serra- 
CLAUS  EN  LA>  híns  en  la  Edat-Mitjana,  que  casi  no  hi  havía 
Selva.  )  cap   familia  noble  y  de  les  altres  families  de 

bona  posició,  que  no  ^n  tinguessiu  un  almenys,  los  quals  ha- 
vían  caigut  cautius  á  la  guerra.  Ensemps  n'  hi  havía  també 
que  eran  batejats,  y  també  n'  hi  havía  que  deixavan  á  usura  ó  á 
rédit  diners  com  losjuheus.  Un  debitori  del  any  1281,  diú: 
«Ego  Arnaldus  et  uxor  mea  Ersenda  quisque  proto  to  debemus 
tibi  Mariam  sarracene  9  quarterias  ordei».  Uns  altres  (1282) 
«Bernardus  et  uxor  mea  vendimus  tibi  bafumet  sarraceno  unum 
caficium  musti.  Ego  Guillermus  Sobira  et  uxor  mea  bernarda 
debemus  tibi  Cacim  sarraceno  cujusdam  Raymundi  Pelliparii 
et  uxori  vestra  Axé  30  sol.  bar.*  Ego  Guillermus  Margalida 
debo  tibi  Zalema  sarraceno  etc.  Ego  Raymundus  de  Vails  debo 
tibi  Cagim  sarraceno  cujusdam  Raymundi  Pelliparii  et  uxori 
vestre  Axé  20  sol.  ratione  mutui  cum  capitali  solvere  ab  hac 
die  ad  festum  carnisprivii  quadragessíme  proxime  ét  daré  pro 
fenore  XII  dineros  pro  quadam  mense.  Arnaldus  fullera  et 
uxor  mea  Alamanda  debemus  tibi  Raymundo  San^  babtizato 
Arnaldi  San^  et  tuis  119  sol.  quos  nobis  mutuasti.  Ego  Mar- 
galida confíteor  tibi  Johane  babtizate  Bernardi  de  Vallcorba 
deberé  tibi  octo  sol.  et  quatuor  dineros. 

Algunes  voltes  lo  Batlle  de  la  Selva  's  veya  instat  pels 
acreedors,  tan  cristians  com  sarrahins  y  Juheus,  perqué  no 
podían  cobrar  d*  alguns  los  deutes,  y  havía  de  fer  justicia.  Ai- 
xís  ho  expressa  un  document  que  diu  lo  següent:  «VIII  Idus 
Novembr.  anno  dni.  1283.  Quorum  Ego  Vitalis  forner  bajulus 
in  Silva  pro  dno.  Guillermo  de  bagnariis  prepósito  tarrachon. 
inquietatus  frequenter  querelis  assiduis  adversus  creditoríbus 
tam  á  cristianis  judeis  et  sarracenis  quibus  bernardus  far  et 


lOAN  PIÉ,  PVRE.  51 


uxor  sua  dulcia  obligati  sunt  cum  instrumentis  et  sine  instru- 
mentis  specialiter  sunt  obligati  Vitali  de  prades  et  Isacho  de 
tolosa  judeis  tarrachon.  propter  debita  qua  ipsis  debentur  dic- 
tus  bernardus  far  et  uxor  sua  dulcia  et  quare  ad  presentem  non 
videtur  predicto  bernardo  aliqua  bona  mobilia  de  quibus  pre- 
dictis  judeis  et  alus  creditoribus  supradictis  possint  solvere  et 
satisfacere,  et  si  habent  raihi  nolunt  estendere  seu  demostrare, 
unum  troceum  vinece  quam  habent  predicti  in  termino  de  Sil- 
va  et  autoritate  quam  babeo  ego  Vitalis  forner  bajulus  pre- 

dictus  vendo  vobis  Vitali  de  prades  et  Isacho  de  Tolosa  judeis 
tarracon.  perpetuo  dictum  troceum  vinece  pro   pretio  60  sol. 

barchin salva  fidelitate  eccle.  tarracon.  Testes  Raymundus 

Pelliparii  Arnaldus  Calaf».  Era  saig  ó  nunci  de  la  Cort  Bernat 
Cugul. 

En  1284,  Cacím  y  sa  muUer  Axe,  sarrahins^  varen  vendré  á 
Pere  d'  Amer  una  casa  á  la  Selva  per  210  sous.  En  lo  mateix 
any  Guim  Negre  y  sa  muUer  Guilleuma,  confessan  haver  re- 
but  de  Fátima  d'  Elx  sarrahina  seua,  140  sous  per  la  composta 
que  havían  feta  de  la  seva  redempció,  y  la  alforan  ó  la  deixan 
ab  Ilibertat  pera  anar  allá  hont  vulgui.  En  aWe  documentdel 
any  1285,  diu:  «Ego  periconus  de  caus  vicinus  Valenti»  ex  cer- 
ta scientia  promitto  vobis  Bertrando  de  Bagnariis  militi  (i)  sub 
fide  sacramenti  et  omagio  quod  vobis  in  presentí  fació  quod 
sufficienter  firmabo  in  presentís  nundinis  Tarrachon.  et  stabo 
juridicto  sententie  et  arbitrio  ipsorum  vicariorum  super  qlies- 
tionem  cujusdam  sarracene  quam  in  hoc  anno  vendidi  nobili 
domino  Alamandi  de  Cervilione  specialiter  super  illum  mor- 
bum  caducum  sive  demoniorum  quod  ipsa  sarrazena  patitur  ut 
vos  dictus  Bertrandus  asseritis  et  dicitis.  Testes  Arnaldus  Cle- 
ricus  Rector  Silve  Joannes  Grayla  Arnaldus  Calaf».  En  lo  ma- 


(1)    Bra  germá  den  Guillerm  de  Banyeras,  Peborde  de  Tarragona  en 
aquellas  fetxas,  y  dit  Bertrán  era  allavors  á  la  Selva. 


52  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DB  LA  SELVA 


teíx  any,  Ferraris  Roig,  de  la  mateixa,  declara  teñir  en  coman- 
da y  dipósit  per  Guim  Tolrá,  una  batejada  blanca,  per  nom 
Guillerma^  ab  la  condició  que  dita  batejada  fassi  tot  alió  que  li 
manará  á  casa  y  fora  de  casa  y  sía  la  seva  esclava.  Al  mes  de 
Abril  de  I2<S5,  los  fiPs  y  hereus  de  Pere  Ripoll  de  la  Selva,  fir- 
maren una  escriptura,  que  diu:  «confitentes  nos in  veritate 

recognoscimus  tibí  abrafim  sarracena  nostra  de  lorcha  te  im- 
posuísse  nobiscum  de  tota  tue  retíemptione  bene  et  integre 
videlicet  cccc  solidos  barC   de  ternuo  quos  tu  nobis  dedistis 

et  solvistis  ratione  tue  redemptionis possis  iré  et  rediré  per 

terram  et  mare  et  per  stagna  et  per  aquam  dulcem  et  duces  in 

plano  et  in  montana  ubiqumquii  volueris ». 

En  1286  Guim  Robert  de  la  Selva  confessa  haver  rebut  de 
Abrafim  de  Tánger,  sarrahí  seu,  280  sous  per  sa  redempció, 
renunciant  ais  seus  drets,  y  li  dona  també  Uibertat  pera  que 
puga  anar  per  térra,  per  mar  y  estanys  á  la  seva  voluntat.  Al 
mateix  any,  Ramona,  muller  de  Ermengol  Calvó,  de  la  matei- 
xa,  tenía  una  sarrahina  blanca,  per  nom  Axona,  de  2  anys 
d' edat.  Joan  Calvó  (1287)  confessa  deure  á  Joan  batejat  de 
Bernat  Danéz  déla  Selva,  mitj  cafíz  de  most^  peí  qualhavía  re- 
but lo  valor  ab  diners.  Joan  Farriol  devía  á  Abrafim,  sarrahí 
de  Pere  RipoU,  5  somatas  de  vi  most  pels  diners  que  li  havía 
deixat.  Guim,  taverner,  y  sa  muller  Mansilia,  confessan  deure 
á  (J^ayt,  sarrahí  de  Vidal  Forner  y  á  Bafumet,  sarrahí  de  Man- 
silia Gentila,  50  sous  bar.»  (1288).  Ramón  de  Bordell,  terme 
de  Constantí  (1283)  tenía  dos  sarrahíns,  anomenats  Jusef  y 
Aly,  y  Pere  Carbó  de  la  Selva  tenía  á  Berenguér,  batejat,  tam- 
bé sarrahí,  los  quals  així  mateix  havían  deixat  diners  á  guany. 
En  1289  Pere  de  Vallirana  y  Pere  Nin,  Curadórs  de  Bernardo 
Oliva,  Uogaren  á  Cayrona,  serrahima  y  ais  seus,  per  dos 
anys,  unes  cases  del  dit  Bernardo,  les  quals  confrontavan  ab 
Arnau  Mulner,  ab  lo  carrer  major,  ab  lo  fossar  y  plassa  de  la  car- 
nicería, y  havía  de  donar  19  sous  cascun  any  peí  Uoguer.    En 


JOAN  PIÉ,  PVRK.  53 


altre  document,  de  1290,  diu:  «Arnaldus  Guasch  et  uxor  mea 
(lamus  vobis  bafumeto  de  na  gentila  et  bafunieto  de  murcia  et 
ómnibus  aliis  captivis  sarracenis  qui  de  cetero  erunt  in  villa  de 
Silva  perpetuo  unum  troCeum  terre  in  teimino  de  Silva  ad  me- 

liorandum  et  uno  oli vario  que  ibi  est  nunc et  detis  nobis  20 

denarios  barch.  pro  censu  in  festo  paschalis».  Domingo  Anglés 
confessa  deure  áF'átima,  s.irrahina,  90  es  esclava  de  Vidal  for- 
ner  5  somatas  de  vi  most,  per  haver  rebut  de  la  mateixa  15  sous, 
prometent  pagarlos  á  les  primeres  veremes.  Guim  Simó  també 
tenía  un  sarrahí,  per  nom  Aly.  En  1291,  Joan  Miquel  confessa 
deure  á  Abdalá  Saloner,  sarrahí,  ^2  sous  ylnitj.  Saura,  sarra- 
hina  batejada,  esclava  de  la  Sra.  Marsilia,  viuda  de  Ferraris 
Gentil  cavaller,  havía  deixat  80  sous  á  Vidal  Martí,  y  Vidal  del 
Clot  20  sous,  deis  quals  li  havía  de  donar  12  sous  per  la  usura. 
Joan  Mulner  també  tenía  un  sarrahí  batejat,  qui  's  deya  Ber- 
nat.  En  1292,  Pere  y  Bernat  Torrosa  firmaren  una  escriptura 
de  redempció  d'  una  sarrahina  que  's  deya  Axe,  per  qual  re- 
dempció  ó  alforria,  los  hi  dona  13  Iliures  barc.»  En  1293,  Arnau 
dertuse  de  la  Selva,  vengué  á  Anglesia  de  Falset  un  sarrahí 
«seu  lorum»  per  nom  Cagim.  Y  Perico  Redón  de  Constantí  vá 
vendré  á  Ramón  Bonpar,  per  14  Iliures,  un  sarrahí  blanch  ano- 
menat  Mafumet,  pera  teñirlo  á  sas  voluntats,  dihent:  «non  est 
furatus  nec  ablatus  nec  de  pace  vel  de  treuga  domini  Regis 
neo  de  suo  bajulo  guidato  nec  de  aliquo  loco  suspecto.  Imo 
fuit  de  plana  guerra.  Nec  habet  infirmitatem  ocultam»  (i). 
També  al  mateix  any,  Guim  Gibot  de  la  Selva,  vengué  á  son 
germá  Arnau  un  sarrahí  negre,  anomenat  Mazot,  peí  preu  de 
20  Iliures  barc.»  ab  les  mateixes  condicións.  En  1294,  Aly,  sa- 
rrahí de  Pere  Bordell,  del  terme  de  Constantí,  se  vengué  com 
á  cautiu  á  Ramón  Ermengol  de  la  Selva  per  150  sous,  los  quals 


(1)    Aqueixa  fórmula  se  posava  en  toles  lesescriplur&s  de  venda  deis 
sarrahins 


52  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


tei'x  any,  Ferraris  Roig,  de  la  mateixa,  declara  teñir  en  coman- 
da y  dipósit  per  Guim  Tolrá,  una  batejada  blanca,  per  nom 
Guillerma,  ab  la  oondicíó  que  dita  batejada  fassi  tot  alió  que  li 
manará  á  casa  y  fora  de  casa  y  sia  la  seva  esclava.  Al  mes  de 
Abril  de  1285,  los  filis  y  hereus  de  Pere  Ri(>oll  de  la  Selva,  fir- 
maren una  escriptura,  que  diu:  «confitentes  nos invéntate 

recognoscimus  tibi  abrafim  sarracena  nostra  de  lorcha  te  im- 
posuísse  nobiscum  de  tota  tue  redemptionc  bene  et  integre 
videlicet  cccc  solidos  barc*    de  ternuo  quos  tu  nobis  dedistis 

et  solvistis  ratione  tueredemptionis possis  iré  et  rediré  per 

terram  et  mare  et  per  stagna  et  per  aquam  dulcem  et  düces   in 

plano  et  in  montana  ubiqumque  volueris ». 

En  1286  Guim  Robert  de  la  Selva  confessa  haver  rebut  de 
Abrafim  de  Tánger,  sarrahí  seu,  280  sous  per  sa  redempció, 
renunciant  ais  seus  drets,  y  li  dona  també  Uibertat  pera  que 
puga  anar  per  térra,  per  mar  y  estanys  á  la  seva  voluntat.  Al 
mateix  any,  Ramona,  muller  de  Ermengol  Calvó,  de  la  matei- 
xa,  tenía  una  sarrahina  blanca,  per  nom  Axona,  de  2  anys 
d' edat.  Joan  Calvó  (1287)  confessa  deure  á  Joan  batejat  de 
Bernat  Danéz  déla  Selva,  mitj  cafíz  de  most,  peí  qualhavía  re- 
.but  lo  valor  ab  diners.  Joan  Farriol  devía  á  Abrafim,  sarrahí 
de  Pere  Ripoll,  5  somatas  de  vi  most  pels  diners  que  li  havía 
deixat.  Guim,  taverner,  y  sa  muller  Mansilia,  confessan  deure 
á  (J^ayt,  sarrahí  de  Vidal  Forner  y  á  Bafumet,  sarrahí  de  Man- 
silia Gentila,  50  sous  bar.»  (1288).  Ramón  de  Bordell,  terme 
de  Constan  tí  (1283)  tenía  dos  sarrahíns,  anomenats  Juscf  y 
Aly,  y  Pere  Carbó  de  la  Selva  tenía  á  Berenguér,  batejat,  tam- 
bé sarrahí,  los  quals  així  mateix  havían  deixat  diners  á  guany. 
En  1289  Pere  de  Vallirana  y  Pere  Nin,  Curadórs  de  Bernardo 
Oliva,  Uogaren  á  Cayrona,  serrahima  y  ais  seus,  per  dos 
anys,  unes  cases  del  dit  Bernardo,  les  quals  confrontavan  ab 
Arnau  Mulner,  ab  lo  carrer  major,  ab  lo  fossar  y  plassa  de  la  car- 
nicería, y  havía  de  donar  19  sous  cascun  any  peí  Uoguer.    En 


JOAN  PIÉ,  PVRK.  53 


altre  document,  de  1290,  diu:  «Arnaldus  Guasch  et  uxor  mea 
(lamus  vobis  bafumeto  de  na  gentila  et  bafumeto  de  murcia  et 
ómnibus  alus  captivis  sarracenis  qui  de  ceteroerunt  ¡n  villa  de 
Silva  perpetuo  unum  troCeum  terre  in  teimino  de  Silva  ad  me- 

líorandum  et  uno  olivario  que  ibi  est  nunc et  detis  nobis  20 

denarios  barch.  pro  censu  in  festo  paschalis».  Domingo  Anglés 
confessa  deure  á  Fátima,  srirrahina,  90  es  esclava  de  Vidal  for- 
ner  5  somatas  de  vi  most,  per  haver  rebut  de  la  mateixa  15  sous, 
prometent  pagarlos  á  les  primeres  veremes  Guim  Simó  també 
tenía  un  sarrahí,  per  nom  Aly.  En  1291,  Joan  Miquel  confessa 
deure  á  Abdalá  Saloner,  sarrahí,  32  sous  yTnitj.  Saura,  sarra- 
hina  batejada,  esclava  de  la  Sra.  Marsilia,  viuda  de  Ferraris 
Gentil  cavaller,  havía  deixat  80  sous  á  Vidal  Martí,  y  Vidal  del 
Clot  20  sous,  deis  quals  li  havía  de  donar  12  sous  per  la  usura. 
Joan  Mulner  també  tenía  un  sarrahí  batejat,  qui  's  deya  Ber- 
nat.  l-2n  1292,  Pere  y  Bernat  Torcosa  firmaren  una  escriptura 
de  redempció  d'  una  sarrahina  que  's  deya  Axe,  per  qual  re- 
dempció  ó  alforria,  los  hi  dona  13  Uiures  barc.»  En  1293,  Arnau 
dertuse  de  la  Selva,  vengué  á  Anglesia  de  Falset  un  sarrahí 
«seu  lorum»  per  nom  Cagim.  Y  Perico  Redón  de  Constan  tí  vá 
vendré  á  Ramón  Bonpar,  per  14  Iliures,  un  sarrahí  blanch  ano- 
menat  Mafumet,  pera  teñirlo  á  sas  voluntats,  dihent:  «non  est 
furatus  nec  ablatus  nec  de  pace  vel  de  treuga  domini  Regís 
neo  de  suo  bajulo  guidato  nec  de  aliquo  loco  sus[)ecto.  Imo 
fuit  de  plana  guerra.  Nec  habet  infirmitatem  ocultam»  (i). 
També  al  mateix  any,  Guim  Gibot  de  la  Selva,  vengué  á  son 
germá  Arnau  un  sarrahí  negre,  anomenat  Mazot,  peí  preu  de 
20  Iliures  barc*  ab  les  mateixes  condicións.  En  1294,  Aly,  sa- 
rrahí de  Pere  Bordell,  del  terme  de  Constantí,  se  vengué  com 
á  cautiu  á  Ramón  Ermengolde  la  Selva  per  150  sous,  los  quals 


(1)    Aqueixa  fórmula  se  posavn  en  toles  les  escriplnr&s  de  venda  deis 
sarrahins 


54  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

lo  mateix  Ramón  Ermengol  los  hi  havía  deixat  pera  redimirse 
de  Pere  Bordell,  venentse  á  la  costum  de  Tarragona.  Abdalá 
Saloner  y  sa  muller  (^oltana,  confessan  á  Bernat  de  Puig  tenir- 
li  en  pura  comanda  lOo  sous.  Jaume, 'sarrahí  batejat,  confessa 
deure  á  Pere  Gombau  y  Pere  Vallirana,  400  sous  que  1¡  havían 
deixat  pera  sa  redempció,  y  prometen  tornarloshi,  50  sous  per 
la  festa  de  S.  Miquel,  y  'Is  altres  350  sous,  1'  un  any,  100  sous, 
al  segúent,  altres  100  sous,  al  tercer,  25  sous,  y  al  darrerany  125 
sous,  prometent,  també,  estar  ab  ells  per  esclau  y  deixeble,  5 
anys  próxims  següents  pera  servir  de  forner  al  forn  que  aquells 
havían  arrendat  á  la  Selva,  (¡^ay  t,  esclau  de  Vidal  forner,  li  pro- 
met  que  en  tot  un  any  no  jugará  á  ningún  joch  de  daus,  ni  en 
cap  joch  que  puga  perdre  diners. 

En  1295  Joan  Gavaldá  tenía  un  sarrahi  anomenat  Aly  de 
Menorca,  y  's  vá  alforrá  ó  redimir  per  16  Uiures,  prometentli 
que  mentres  estaría  en  aqueixa  térra  li  faría  4  jornals  cada 
any.  En  1296  Galzeran  de  Vallcorba  y  sa  muller  Romea  dona- 
ren la  Ilibertat  á  Aly  de  Biar  sarrahi  seu  per  15  Uiures  bares.;  y 
per  dita  alforría  havía  amprat  300  sous  á  Arnau  de  Tortosa. 
En  lo  mateix  any  Pere  Cavallé  vengué  á  Guerau  Negre  per  20 
Uiures  un  sarrahi  negre  batejat  per  nom  Marcho,  dihent  també 
que  no  es  robat,  ni  pres  en  temps  de  pau  ni  treuga  del  Senyor 
Rey  (nec  de  suo  bajulo  guidato)  ni  d*  altre  Uoch  sospitós; 
sino  que  es  de  plana  guerra,  ni  te  cap  malaltía  oculta,  y  ve- 
nentlo  á  la  costum  de  Tarragona.  Tambe  la  Sra.  Mansila  de 
Vallcorba,  viuda  de  Ferraris  Gentil  militar  confessa  haver  re- 
but  23  Uiures  de  Mafumet  de  Lorca  sarrahi  seu  per  sa  redemp- 
ció.  Y  en  1297  un  altre  sarrahi  anomenat  també  Mafumet  se 
vá  compondré  ab  Pere  Simó  pera  sa  redempció  ab  50  sous, 
quedant  Uiure  y  alforrat.  Al  mes  d'  Abril  de  1285  Arnau 
Dertusa  confessa  haver  rebut  de  Cazím  de  Cepta  (será  Ceuta) 
sarrahi  500  sous  per  la  sua  redempció,  deixantlo  franch,  Uiure 
y  alforrat  y  que  puga  anar  y  tornar,  estar  per  la  térra  y  per  mar 


JOAN  PIÉ,  PVRR.  55 


etc.  Guerau  Regina  dona  Uibertat  á  Joan  batejat  per  600  sous 
(i 298),  y  en  lo  mateíx  any  Bernat  Punyera  y  Pere  Valirana 
feren  un  debitori  á  favor  del  dit  Guerau  per  aqueixa  redemp- 
cíó,  puig  que  1  batejat  ja  li  havía  donat  200  sous.  Després 
Ramona  de  Vallcorba  viuda  se  va  comprometre  á  pagar  los  400 
sous  pels  serveys  que  li  havía  fet  dit  sarrahi  batejat,  dihentli 
que  després  de  la  seva  mort  lo  deixaría  IHure. 

En  1299  Jaume  Carbonell  de  la  Selva  vá  vendré  per  14 
Iliures  bares,  á  Bernat  Cusit  un  sarrahi  batejat,  blanch,  que 
havía  comprat  á  Pere  Palomera  de  la  illa  de  Mallorca.  En  1302 
Galzeran  de  Vallcorba  vengué  un  sarrahi  anomenat  Arfelo  per 
15  Iliures  á  Joan  Mulner.  En  1305  Aly  sarrahi  reconeix  y  con- 
fessa  á  Bartomeu  de  Montoliu,  que  Pere  Tortosa  senyor  seu 
lo  havía  venut  á  dit  Bartomeu  per  130  sous  ab  escriptura  pú- 
blica. Guillém  Fontana  de  Prades  y  Bernat  Terre  de  la  Selva 
vengueren  (131 1)  á  Geraldona,  viuda  de  Ualmau  de  Vallcorba, 
una  sarrahína  anomenada  Fátima  per  340  sons.  Al  1316  h¡ 
havía  á  la  Selva  un  Romeu  y  Romea  sarrahits  batejats  cautíus. 
Bartomeu  fill  de  Galgeran  de  Montoliu  Cavaller  va  deixar  en  lo 
seu  testamet  iet  en  13 18,  5  sous  á  una  sarrahina  anomenada 
Fabona,  á  la  voluntat  de  Pere  Ca^is,  y  2  sous  á  quisca n  deis 
filis  d'  aqueixos  dos  sarrahins. 

Al  mes  d*  Agost  de  1320  Bernat  Vives  y  Guiamó  Negre 
nombraren  Procuradors  á  Guim  Riudolms  y  Joan  Barta,  tots 
de  la  Selva,  pera  demanar,  exigir,  rebrer  y  recuperar  en  nom 
d'  aquélls,  en  judici  y  fora  de  judici,  dos  sarrahins  que  havían 
fugit.  Lo  de  Bernat  Vives  era  lor,  y  s'  anomenava  Bafumet,  y  '1 
de  Guim  Benet  també  era  lor  y  's  deya  Aly.  Y  que  si  'Is  pogue- 
ssin  agafar  que  *ls  presentessin  á  ells.  En  lo  mateix  any  Pere 
Negre  de  la  Selva  compra  un  sarrahi  blanch  anomenat  Phacen 
per  27  Iliures  bares,  y  5  sous  á  Bernarda  Pallares  del  mas  deis 
Pallaresos,  parroquia  de  Tarragona.  En  lo  testament  de  Ramo- 
na muUer  de  Joan  Negre  fet  al  1323,  entre  altres  deixes,  n'  hi  ha 


56  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  ÜE  LA  SELVA 


una  que  diu:   «Itm.    baptízate    Raymundi  Bonalberch  2  sois. 
Itm.  Joanni   greco  dicti   Raymundi    12   denarios  et  baptizato 
ejusdem  12  denarios.  Ramón  de  Puig  (1328)  vengué  á  Ramón 
Negre,  per  580SOUS,  una  cautiva  grega  anomenada  Ana,  ab  sa 
filia  María,  á  la  costum  de  Tarragona;  y  que  no  es  robada,    ni 
presa  (diu  lo  document)  ni  de  pau  ni  de  tregua,  sino  que  es  de 
bona  guerra,  ni  té  cap  malaltía  amagada   ni    descuberta.    Ra- 
món Bonalberch,  1333,  alforrá  y  deixá  Uiure  per  amord^  Deu 
á  Joan  grech  cautíu  y  esclau  seu,  dihentli  que  ab  tots  sos  bens 
pugui  anar  allí  hont  voldrá,  ab  la  condició  que  havía  de  que- 
darse ab  ell  peí  temps  de  10  anys,  y  que  V  havía  de  servir  y 
obehir  en  lo  que  li  manará  licitament,  y  que  no  pogués  jugar. 
Pere  Nadal  batejat,  abans  cautíu  de  Guim  Negre,  's  va  Hogar  á 
Rernat  Martí  pera  servirlo  4  anys,  donantli   menjar  y   beure, 
vestit  y  cal^at  y  200  sous  peí  servey  d'  aquells  4  anys  (1347). 
Ramón  Cugul  de  la  Selva  habitant  al  castell  de  Ibissa  en   la 
illa  de   Mallorca  (1360)  va  vendré  per  25   Uiures  á  la  Senyora 
Eliesenda  muller  de  Ramón  de  Puig  y  de  la  Selva,  un   sarrahi 
negre  anomenat   Mufahala   ab  en   Mu(;:alem  cautíu  que  havía 
comprat.  Declara,  també,  que  no  ha  sigut  robat  ni  de  pau    ni 
de  treuga,  ó  de  disputas  del  Rey  ni   d'  altre  lloch   sospitós, 
sino  que  es  de  bona  guerra.  Bernat  de  V^ilanova  Donzell  de  la 
Selva  confessa  haver  rebut  de  Joan  Nadal  oriundo  de  Segorb 
del  Reyne  de  Valencia  15  Uiures  barcelons.  pera  redimir  de  la 
cautivitat  á  Arnau  esclau,  al   qual  promet  deixarlo  anar  Iliure 
(1381).  Jaume   Vallirana  de  la  Selva  (1365)  feu  una  avinen^a 
ab  Bahumet  ben  Muga  cautíu  y  esclau  seu  pera  redimirse   per 
500  sous  bares.  Geralda  viuda  del   venerable   Bernat  de  Vila- 
nova  Donzell   (1381)  alforrá  á  Ramón  de  Vilanova  esclau  y 
cautiu  seu  baix  les  condicións  de  que  en  4  anys  li  ha  de  donar 
30  Uiures,  y  que  no  podrá  marxar  sense  Uicencia  seva,  y  aquell 
ab  qui  habitará  responga  á  ella  de  la  seguretat.  Y   que  no  se 
atrevesca  á  sortir  del  camp  de  Tarragona,  ni  á  atravessar  lo  riu 


JOAN  PIÉ,  PVRE.  57 


Gaya,  Pont  d'  Armentera,  ni  passar  les  montanyes  de  (^al- 
mella  fins  al  coll  que  confronta  ab  les  montanyes  de  Prades; 
pero  que  puguí  anar  per  tot  lo  comtat  de  Prades,  fins  que 
haurá  satisfet  les  30  Iliures.  En  1402  Joan  Teixidor  de  la 
Selva  feu  son  testament,  en  lo  qual  diu;  que  seguida  laseva 
mort  alforrá  á  Catarina  esclava  y  cautiva  seva.  Joan  Revescall 
mercader  de  la  ciutat  de  Tarragona  va  vendré  á  Bonanat  Ra- 
bassa  de  la  Selva  per  40  Iliures  un  esclau  seu  «de  genere  tar- 
tarorum  vocatum  Constanti  etatis  26  annorum.»  En  1432  Blan- 
quina,  viuda  del  ven.  Joan  Armengol,  Donzell,'Senyor  de  la 
casa  de  la  font  del  Aztor,  y  Pere  Armengol.  Donzell,  fiU  deis 
sobredits,  van  vendré  al  ven.  Lloren^  de  Tamarit,  habitant  en 
Valls,  un  esclau  y  cautiu  seu  negre,  batejat,  anomenat  Martí,  y 
que  en  altre  temps  havía  sigut  sarrahí  (diu  lo  document),  y  's 
deya  Medam,  y  era  de  las  parts  de  Munt  de  barques,  de  edat 
40  anys  poch  mes  ó  menys,  per  100  florins  d'  Aragó  d'  or  fi, 
equivalent  á  55  Iliures  barc."  Y  en  1483,  Beatriu  d'  Urrea,  mu- 
ller  del  noble  Lupí  de  (iurrea,  Senyor  de  Seuna  (ó  Seuma),  con- 
fessa  haver  rebut  de  Pere  Horqueta,  mercader  de  Tarragona, 
50  Iliures  en  lo  castell  ahont  tenía  la  seva  habitació  (i),  per 
havérli  venut  una  cautiva  blancha  seva,  de  «genere  rosorum», 
anomenada  Narcisa. 

Los  Jurata  de  la  Selva  havían  fet  un  tráete  ab  un  tal  Do- 
mingo de  Almaratzí  ó  Almonetzir  y  la  seva  dona  na  María, 
pera  que  eixos  tinguessin  en  comanda  la  casa  d  hostal  anome- 
nat lo  bordell,  ahont  s'  hi  acuUían  les  dones  publiques; 
pero  no  's  trobava  la  escriptura  que  en  altre  temps  havían  fet; 


(1)  Beatriu  de  Urrea  habita vu  lo  castell  de  la  Selva,  y  era  germana 
del  Rdm  D.  Pere  de  Urrea,  Arquebisbe  da  Tarragona,  y  Senyora  del 
Milá. 


58  anals  inédits  de  la  vila  de  la  selva 


y  havent  aquélls  acudit  al  Sr.  Oficial  de*Tarragona,  aquest  en- 
vía al  Sr.  Rector  de  la  Selva»  lo  seguent  Decret  ó  manament: 
cBernardus  de  Sto.  Dionisio  in  decretis  licenciatus,  Archidia- 
conus  Sti.  Fructuosi  ofEcialis  tarracon.  sede  vacante  dilecto 
in  Chisto  Rectori  eccle.  de  Silva  salutem  in  domino.  Quin  ju- 
rati  dicti  loci  indigeant  in  publica  forma  quoddam  instrumento 
comande  in  quocontinuata  quod  olim  jurati  ipsius  loci  comen- 
daverunt  sive  mutuaverunt  Dominico  de  almaratzi  et  ejus  uxor 
marie  ut  tenerent  hospitalem  mulieríbus  publicis  in  dicto  loco 
quod  invenire  modo  aliquo  non  possunt.  Idcirco  auctoritate 
qua  fungimur  vobis  dicimus  et  mandamus  quarum  moneatis 
publice  in  vestra  eclesia  semel,  2.^  et  3.**  et  propter  quarum 
monitionum  quarumlibet  misoe  spatium  trium  dierum  volumus 
continere  omnes  et  singulus  parochianos  vestros  et  alios.  Datum 
Tarrachon.  22  die  Novembris  anno  1372». 

Malgrat  aqueixas  monicións,  no  deuria  pas  apareixe  1'  es- 
mentat  instrument  de  dita  comanda,  quan  al  mes  d*  Agost  de 
i373i  1'  esmentat  Domingo  y  sa  muUer  feren  ab  los  Jurats  uns 
capitols  dihent  que  ells  tíndríanlacasa  pera  hospedar  les  dones 
levíssimes  ó  á  les  fembres  ab  aqüestes  condicións.  «Capitols 
entre  'Is  honrats  Jurats  Pere  Vives  y  Pere  Mullóla,  fets  ab  en 
Domingo  d'  almonezir  é  la  dona  na  María  sa  muller  sien  ten- 
guts  e  ajen  acolir  totes  les  dones  publiques  que  de  nit  (?)  en  lo 
loch  de  la  Selva  vendrán  a  jaure  a  menjar  e  a  beure  si  menjar 
ni  beure  ni  jaure  volran.  Itm.  que  lo  dit  Domingo  e  María 
agen  per  lo  jaure  de  les  dites  dones  per  cascuna  persona  per 
cada  nit  per  lit  tres  dinefs.  Itm.  que  los  dits  Domingo  e  muler 
no  aculen  ne  gosen  aculír  nengun  alconot  ne  nengun  home 
qui^ab  les  dites  fembres  vajen  ni  fassen  companyia  de  nit  mes 
si  volen  menjar  e  beure  de  dia  quen  pugan  fer  e  donen  dos  di- 
ners  per  cascuna  persona  per  raho  de  menjar  e  beure  e  per 
foch  e  uula.  Itm.  que  los  dits  Domingo  e  María  sien  tenguts 
d*  aculir  les  dites  dones  de  dia  e  de  nit  empero  en  aytal  con- 


JOAN  PIÉ,  PVRE.  59 


dició  que  si  les  dones  que  a  casa  seua  deuhen  venir  per  jaure 
e  no  son  recolides  al  senyal  del  ladre  sonant  o  aquel  acabat  de 
sonar  que  los  dits  Domingo  ne  Maria  no  sien  tenguts  dacolir 
aqueles  si  lur  voler  no  es.  Itm.  que  si  cas  es  que  nengunes  do- 
nes publiques  venen  en   lo  loch  de   la  Selva  per  caminar  e  no 
son  en  la  Selva  ateses  en  lo  temps  ques  deuhen  recolir  segons 
que  damunt  es  dit  que  lo  dit  Domingo  e  sa  muler  contra  les 
demunt  dites  coses  fan  ne  faran    que  paguen  per  pena  5  sous 
deis  quals  5  sous  sien  guanyades  a  la  honrada  cort  de  la  Selva 
la  tercera  part,  e  1'  altra  tercera  ais  honrats  Jurats  e  V  altra  al 
acusador.  Itm.  los  dits  honrats  Jurats  prometen  ais  dits  Domin- 
go e  Maria  de  prestar  8  Iliures  en  diners  los  quals  de  continent 
los  donaran  per  fer  provisió  a  les  coses   necessaries  a  lostall. 
Itm.  los  presten  les  dites  b  Iliures  que  si  cas  es  que   los  dits 
Domingo  e  Maria  volien  jaquir  lo  dit  ostall  que  u  pugnen  fer 
e  en  aytal  cas  ans  que  lostall  jaquesquen  agen  a  atornar  a  pa- 
gar ais  Jurats  de  la  Selva  les  dites  8  Iliures  Tranques  e  quicies. 
Itm.   que  si   cas  es  que   los  dits    Domingo  e  Maria  venien  a 
menys  e  no  podien  teñir  ne  regir  lo  dit  ostall  que  los  dits  Ju- 
rats o  aquells  que  per  temps  serán  puxen  aver  les  dites  vuyt 
Iliures  e  comanar  lostall  aquí  volran.  Itm.  los  dits  Domingo  é 
Maria  prometen  les  coses  demunt  dites  bé    e  leyalment  fer  te- 
ñir e  complir  sots  obligació  deis  lurs   bens  en  juren  que  no 
faran  nen  vendrán  contra.  ítem,  los  dits  Jurats  les  dites  coses 
fermes  aver  e  no  contravenir  sots  obligació  deis  bens  de  la 
um'versitat  ita  quod  nos  dicii  conjuges  contenta  et  expacificata 
in  supradictis  capitulis  complebimus  tenebimus  et  observabí- 

mus Actum  est  hoc  XVII  d¡e  mensis  augusti  anno  a  nat. 

dni.  1373». 

Aqueix  hostal  pera  acullir  les  dones  publiques,  dit  lo 
borílell,  era  al  carrer  de  las  clavagueras,  segons  consta 
en  una  acta  de  compra,  que  'Is  Jurats  feren  d'  un  hort  que 
hi  havía  al  dit  carrer,   abans   dit   lo  bordell,    (diu    lo   docu- 


6o  ANALS  INÉÜITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


ment)   peí  preu  de  12  Uiures  10  sous  á  Pere  Lloren9  en  1'  any 
1568  (i). 

Al  mes  de  Desembre  de  1579,  fou  presentada  al  consell  una 
proposició,  dihent:  que  fos  Uansada  de  la  vila  una  dona  pú- 
blica nomenada  Catarina^  per  causa  que  vivía  fora  de  la  casa 
pública,  y  que  alguns  hi  estavan  amancebáis,  de  lo  que  se  'n 
seguía  gran  escándol,  y  '1  consell  determina  traurela  de  la  vila 
pera  evitar  V  escándol,  y  á  un  tal  Balcells  bayxador,  que  fos 
Ilansat  també  de  la  vila,  perqué  no  s'  havía  esmenat,  ans  la 
tenía  á  casa  públicament. 

Joan  Pié,   Pvre. 
f'Se  continuará) 


COMUNICACIONES 


Con  ocasión  del  movimiento  de  tierras  recientemente  practicado  en 
el  sillo  donde  se  abrfa  una  de  las  puertas  de  la  muralla  romana  de  esta 
ciudad,  en  la  bajada  de  San   Miguel  y  calle  de  Aviñó,  en  cuyo  punto, 
confundidos  con  las  modernas  conslrucciones,  exíslen  aun  considera- 
bles restos  de  la   muralla  romana,  se  han  devuelto  á  la  luz  varios  frag- 
mentos arquitectónicos,  de  considerable  tamaño,  como  son,  parte  del 
cornisamento  de  un  edificio,  fustes  de  columnas  prolijamente  labrados, 
un  pedestal  anepígrafo,  restos  de  cerámica  y  una  curiosísima  lápida. 
Cedidos  estos  ejemplares  por  el  dueño  del  terreno  en  que  tuvo  lugar  el 
hallazgo  al  Ayuntamiento  de  esta  ciudad,  ordenóse  fuesen  depositados 
en  el  Museo  Arqueológico  Municipal.  De  dichos  ejemplares,  con  la  au 
toi'ización  debida,  obtuvimos  fotografías,  y  habiendo  remitido  la  repro- 
ducción de  la  lápida  antes  diciía,   á  los  ilustres  epigrafistas,  socios 
corresponsales  de  la   «Arqueológica»,   Rdo.   P.  Fidel   Fita,   Pbro.,  y 
Bxcino.  Sr.  Dr   D.  Manuel  R.  de  Berlanga,  han  tenido  la  amabilidad  de 
comunicarnos  su  opinión  autorizadísima  sobre  tan  interesante  monu- 
mento, que  reproducimos  en  la  página  que  sigue. 


i)    Arxiu  de  casa  la  vila 


COMUNICACIONES  6l 

La  lápida  on  cuestión  es  de  piedra  arenisce,  seguramente  de  In  veci- 
na montana  de  Montjuich.  Mide,  m.  '43  de  alto;  m.  '75  dij  ancho;  el 
neto  de  la  inscripción  tiene,  m.  '30  de  alto;  por  m.  '61  de  ancho;  alturj 
de  las  letras,  m.  '06  en  la  primera  linea,  y  m.  '05  en  las  reatantes.  Bncua- 


nM  «te** ■!•  1  U  *AKqUE0L6aKA*. 

dra  la  lápida  una  moldura  que  tiene  m.  '07  de  alto;  el  grueso  de  la  pie- 
dra es  de  m.  *33.  Separan  los  palabras  unos  puntos  triangularee. 

Opinan  los  Srea.  P  Fita   y  Dr  Berlanga  sobre  este  monumento,  lo 
que  sigue; 

Sr.  D.  PelegHn  Caaades. 

Madrid  19  de  Febrero  1903. 
Muy  Sr.  mió  y  estimado  amigo:  Ninguna  dificultad  por  de  pronto  me 
ofrece  la  inscripción  que  V.  me  transcribe; 

V       V 

QVINtA-D-L-PRlVATA 

SIBI-BT 

e-Q-MARCIO-QL 

MODBSTO-CONTVBERNAU 


62  COMUNICACIONES 


Quintia,  o(íoa\  'mulierís^  kiherta),  Priwata  sibi  et  9  u^hwxi)  Q{uínto) 
Marcio  Q{uinU]  L[iberto)  Modesto  contubernaii 

Quincia  Prívala,  liberta  de  mujer,  sobreviviente,  hizo  esto  monu- 
mento para  sí  y  para  su  difunto  barragán  Quinto  Marcio  Modesto,  liber- 
to de  Quinto. 

En  el  primer  vocablo  hay  ligaturas  de  CTI.  La  v,  sobrepuesta  al  sig- 
no 3.  indicativo  de  ser  mujer  el  ama  que  dio  libertad  y  su  propio  nombre 
á  la  esclava  que  ahorró,  se  contrapone  á  la  e  calificativa  de  la  defunción 
del  cónyuge.  Bsta  sigla  %\mtérti)  que  significa  muerto,  ó  difunto,  campea 
abundantemente  en  los  epitafios  de  más  allá  de  los  Pirineos;  mas  en  los 
de  la  Península  ibérica  no  había  comparecido  aun,  según  lo  advierte 
HQbner;  i^%  et  similia  in  titulis  tiispanis  non  leguntur».  Mas  ésta  no  es 
razón  para  excluir  que  alguna  vez  aparezca. 

Según  la  copia  de  V.,  el  signo  ó  sigla  funeral,  se  escribe  6-  Conviene 
bien  examinar  la  inscripción  original,  y  ver  si  el  rabillo  es  efecto  de  un 
golpe  adventicio  que  haya  sufrido  la  piedra.  Donde  no,  me  parece  que 
habrá  de  achacarse  á  impericia  del  grabador  que  labró  aquélla.  Sería 
oportuno  y  conveniente  que  publicara  V.  el  fotograbado. 

No  es  menos  interesante  la  inscripción  desde  el  punto  de  vista  social, 
ó  de  la  ley  y  de  la  costumbre,  que  regulaban  el  consorcio  conyugal  de  la 
barraganería,  ó  del  contubernium^  propio  de  los  esclavos.  Hübner  úni- 
camente ha  podido  citar  dos  lápidas  que  lo  expresen  entre  libertos,  una 
de  Mérida  (5d2)  y  olra  de  Barcelona  (6166)  Ahora  ya  son  tres;  y  ese  es 
un  paso  considerable  para  lo  historia  del  Derecho  civil  en  Cataluña. 

Los  nombres  gentilicios  de  los  Marcios  y  Quincios,  arraigados  en  fa- 
milias ingenuas  ó  generosas  de  los  ciudadanos  de  Barcelona,  no  faltan 
en  sus  monumentos  romanos  (Hübner  4580.  4595)  El  sobrenombre 
Quinción  [Quintio],  formado  de  aquél,  resalta  asimismo  en  la  Epigrafía 
Barcelonesa,  como  es  sabido. 

Antes  de  cerrar  estas  líneas,  que  escribo  á  vuela  pluma,  he  de  rogar- 
le se  cerciore  con  escrupulosa  atención: 

1.^    En  el  renglón  3.^,  si  hay  punto  de  separación  entre  la  Q  y  la  L. 

2.^    En  el  final,  ó  siguiente,  si  la  letra  final,  expresiva  de  la  sílaba  /t, 

I 
está  coronada  por  una  pequeña  i   L  ó  seguida  de  esta  vocal (]J). 

Lo  mejor  sería  sacar  á  luz  el  fotograbado  de  tan  preciosa  inscripción, 

notando  sus  dimensiones. 

Sabe  V.  cuan  suyo  soy  affmo. 

S.  S.  A.  y  C.  q.  b.  s.  m. 

Fidel  B'ita 
B/e  Isabel  la  Católica,  12. 

Sr.  D.  Pelegrín  Casades  y  Grama txes. 

Madrid  26  de  Febrero  19J3. 

Muy  Sr.  mió  y  estimado  amigo:  mucho  agradezco  las  fotografías.  La 


-^*s3r* 


COMUNICACIONES  63 


de  la  inscripción  me  confirma  en  la  opinión  que  emití  de  ser  la  primera 
letra  del  renglón  III  la  sigla  griega  e.  El  tipo  paleográfíco  es  de  la  pri- 
mera mitad  ó  promedio  del  primer  siglo  (1).  Hay  que  leer.  V{toa  fecU 
Quiniia,  etc.,  y  no  creo,  en  vista  de  la  fotografía,  que  el  trazo  que  hay 

sobre  el  nexo  de  T(ti}en  Quintia^  sea  resto  de  una  c,  porque  no  es  cur- 
va ni  se  prolonga.  Bs»t¡mo  que  es  rasguilio  caligráñco  y  análogo  al  que  se 
observa  en  el  trazo  superior  ú  horizontal  de  la  T  en  Prioata.  La  sílaba 
ñnal  de  contuberñalt,  pa réceme  que  esté  figurada  por  L'. 
Me  reitero  su  affmo.  S.  S.  A.  y  C. 

q.  b.  s.  m. 

Fi  DBL    Fita 
i/e  Isabel  la  Católica,  12. 


Sr.  D.  Pelegrín  Casades  y  Grama txes. 

Málaga  25  Febrero  1903 

Mi  muy  apreciado  amigo:  acabo  de  recibir  la  excelente  fotografía,  que 
ba  tenido  la  amabilidad  de  remitirme,  de  la  lápida  sepulcral  romana  re- 
cientemente descubierta  al  abrir  unos  cimientos  en  la  calle  de  Avifió  y 
Bajada  de  San  Miguel,  al  pié  de  los  restos  de  la  antigua  muralla  roma- 
na de  Barcelona,  y  voy  al  momento  é  satisfacer  sus  deseos  dándole  á  co- 
nocer mi  opinión  sobre  dicho  texto,  que  leo  y  traduzco  de  esta  manera: 
Quintia,  y(aleríae)  liberta,  Privata,  sibi  et  (óbito)  Q(uinto)  Marcio, 
Q(uinti)  l^iberto),  Modesto,  Contubernal(¡; 
Quincta  Prioata,  liberta  de  Valeria,  para  si  y  para  bu  contubernal,  ya 

difunto,  Quinto  Marcio  Modesto,  liberto  de  Quinto. 

Pocas  palabras  tendré  que  añadirle  para  justificar  mi  interpretación. 

La  unión  de  la  T  con  la  I,  como  aparece  en  QVINTIA,  es  tan  frecuente 

que  no  presenta  la  menor  duda.  No  sucede  lo  mismo  con  la  inusitada 

V 
forma  ¿*L«  que  he  leído  VCaleríae)  l(iberta)^  porque  las  siglas  3*L*  equi  • 

valen,  como  es  sabido,  á  feminae  liberta^  sin  marcar  nunca  el  nombre 
de  la  emancipante.  Esta  última  fórmula  parece  derivarse  de  la  que  me- 
diaba en  el  antiguo  matrimonio  romano  per  coemptionem^  que  ha  conser- 
vado Plutarco,  (Qufaest.  rom.  30)  ubi  tu  Caius  ibi  ego  Caia,  y  á  que  ya 
aludía  Cicero,  Pro  Muren.  12)  en  una  de  sus  oraciones.  Por  eso  C*L*  pro- 
piamente debía  equivaler  á  C'aiae)  l(iberta)  como  C*L*  correspondería  á 
C(aii)  l(iberta);  pero  como  no  todas  las  que  emancipaban  en  los  munici- 
pios ni  en  las  colonias  con  arreglo  á  la  ley  romana  de  la  localidad  (Aes* 
Salp  Rub'xxvur^  era  dable  que  se  llamasen  Cata,  de  ahí  que  en  epigra- 
fía la  C  invertida  D  seguida  de  una  L,  se  lee  simplemente  por Jeminae, 
£1  caso  actual  es  el  primero  que  he  visto  en  el  que,  sobre  el  siglo  Q  apa- 


(1)    Hftbaer,  Mmem^la  ScHpturae  ifigrapkioae  ¡afina$,  Dúm.  8S,  174«  IQl.  Berlfn  18B6. 


64  COMUNICACIONES 


rezca  coincidiendo  la  V  inicial  áeValería,  marcando  de  esta  manera  el 
nombre  de  la  emancipante,  que  de  otro  modo  se  hubiera  ignorado,  como 
en  tantos  análogos. 

La  Theta,  que  precede  al  nombre  del  liberto  Quinto  Murcio  Modes- 
to, en  la  epigrafía  del  mundo  romano,  del  Lacio  (ClL'XlVli34  Os- 
lie  p.  584  e-PsVLPICIVS\al  Áfrioa  (CiL'VIlIi05  3.  Tuncj  p.  1106 
e-C-FIDlCVLANlVS),  se  inlerpreln  por  Obitus,  tMiilo  por  ^^umm^cn  y 
Wilmanns,  como  por  Dessau  y  Hübner,  (Hub.  E-S-EL*  36  e^vó^nj,  sien- 
do esta  lápida  barcinonense  la  única  que  en  España  ofrece  semejante 
signo  con  el  aludido  significado  (GIL  ll*  p  1202  e  et  similia  in  titulis 
hispanis  nou  legiinlur).  En  cambio,  no  es  de  conocido  en  la  Península 
el  nombre  de  Quintia,  que  aparece  en  una  piedra  del  Cerro  de  Cabeza 
de  Griego,  como  o\  do  la  esclava  de  un  Manió  Cornclio  Valeriano 
(CILIl-  3091  Quintia  M'  Cornelii  Valeriano  servad  ni  el  de  Quin- 
tío,  que  figura  en  el  fragmento  de  una  lápida  del  Museo  de  Barcelona 
(CILIl- 4595. 

La  palabra  Contubernal,  en  el  caso  presente,  es  de  un  significado 
muy  claro,  no  expresando  otra  cosa  que  el  esclavo  unido  á  una  esclava» 
á  veces  por  voluntad  de  su  señor  (Dig*XXXni-712-633  contubernales 
queque  servorum,  id  est  uxores),  porque  contubernio,  como  lo  explica 
claramente  Paulo  (SenllI19-6-,,  no  es  el  matrimonio  propiamente  di- 
cho, sino  la  simple  unión  sexual  entre  quienes,  como  los  esclavos,  no 
gozaban  de  derecho  alguno  por  ser  reputados  cosas. 

Respecto  de  la  edad  de  esle  epígrafe,  considero  que  puede  ser  de  los 
comienzos  del  primer  siglo  de  nuestro  Era,  asemejándose  mucho  su  pa- 
leog'rafía  á  la  de  la  época  de  Augusto,  posterior  al  753  de  la  fundación  de 
Roma  (Hübner  ESE-L-45  48  al  5560  y  64'. 

Deseando  haberle  complacido,  me  reitero  su  más  affmo.  amigo 


q.  b.  s  m. 
M.  R.  üB  Bbrlanga 


EHtabteoimieDto  típográfioo  de  J.  Yítm,  Muotaner,  22,  ioterior.— Barcelona. 


L'  AssociACió  Artístích- Arqueológica  Bar- 
celonesa ha  sof ert  la  dolorosa  pérdua  de  son  f un  • 
dador  y  presiden!  honorári  D.  Joseph  Puiggarí  y 
Llobet  (Q.  A.  C.  S.) 

La  avansada  edat  de  nostre  venerable  mestre  si 
bé  4  priva,  en  sos  darrers  temps,  de  las  energfias  ne- 
cessarias  pera  '1  sosteniment  de  la  vida  física,  no  cau- 
sa 4  mes  petit  defalliment  á  son  esperít;  sa  inteligen- 
cia, tan  vigorosa  com  en  los  millors  días  de  sa 
allunyada  joventut,  no  's  dona  un  moment  de  repós 
sorprenentlo  la  mort  en  son  llarguissim  y  persistent 
trevall  en  defensa  de  nostre  Art  y  de  nostra  historia. 

Ultim  sobrevivent  d'  aquell  estol  de  bons  patrícis 
y  devots  fidels  d'  una  religió  de  cultura,  fou  Puiggarí 
r  únich  que  ha  pogut  veure  quasi  complerta  la  obra 
que  iniciaren,  ab  tanta  fé  y  entussiasme,  allá  en  la  se- 
gona  meytat  de  la  darrera  centuria,  los  may  prou 
venerats  Miíá,  Carderera,  Parcerísa,  Poleró,  Llorens, 
Piferrer,  Rubio,  Cortada,  Aguiló,  Bofarull,  verdaders 
atletas  que  sostinguéren  tot  lo  pés  de  la  Uuyta  en  pro 
de  la  civilisació  en  una  época  de  general  ensopiment 
é  indiferencia  pera  tot  lo  que  s'  apartes  de  las  xór- 
cas  Iluytas  deis  pandillatges  polítichs  en  lo  major 
desenf ré  de  llurs  concupiscencias... 

Nasqué  Puiggarí  en  nostra  ciutat  en  V  any  1821, 
y  desde  noy  revela  una  afició  grandíssima  á  las  Arts, 


66 


especialment  á  las  del  dibuix,  que  '1  portaren  á  bus- 
car, ab  afany  incansable  per  tots  los  indrets  de  nostra 
térra,  lo  que  mes  podía  satisfer  sa  ardent  vocació 
artística.  D'  aquest  afany  nasqué  la  necessitat  de  co- 
néixe  lo  que  tan  poderosament  excita  va  sa  activitat, 
y  d'  aquí  's  produí  sa  devoció  al  estúdi  del  passat^ 
originantse  d^  aquestos  dos  elements  lo  que  constituí 
la  característica  de  la  vida  intelectual  dePuigg'arí; 
los  estúdis  arqueológichs,  especialment  en  la  part 
gráfica  deis  monuments,  de  lo  cual  sobressortí  la  es- 
pecialisació  de  la  Indumentaria. 

L'  origen  en  nostre  país  del  periodisme  il-lustrat, 
té  molt  que  deure  á  Puiggarí.  En  la  España  Pinto- 
resca,  publicado  que  per  los  anys  del  1840  tan  influí 
en  la  cultura  d'  aquells  temps,  Puiggarí  hi  deixá 
bonas  mostras  de  son  talent  com  historiógraf  y  ar- 
queólech  y  de  sas  aficions  artísticas;  al  Museo 
Universal  y  á  la  Ilustrado  Española  y  Americana^ 
colabora  ab  sa  erudició  com  á  home  d'  estudi^  y  ab 
son  Uápis  d'  aficionat  artista. 

Puiggarí  ñor  fou  im  mer  dibuixant,  sigue  un  es- 
criptor  de  cap  d'  ala  tan  en  questions  d^  art  com 
d'  historia.  Algú  ha  dit  si  fou  lo  iniciador  entre  nosal- 
tres  deis  estudis  arqueológichs.  No  'ns  atreveríam  á 
dir  tan;  ab  tot,  no  pot  negarse  que  contribuí  en  gran 
manera  á  despertar  la  atenció  de  la  generado  estu- 
diosa de  son  temps  sobre  la  importancia  d'  aqueixa 
branca  mare  deis  estudis  histórichs.  Sempre  disposat 
é  incansable  en  sos  propósits  d'  aixecar  al  major  nivell 


67 


possible  la  cultura  artística  y  de  generalisar  los  conei- 
xements  y  las  aficions  históricas  en  nostre  país,  son 
trevall  de  escriptor,  y  de  vulg-arisador  en  dit  sentit^ 
es  enorme.  Comensant  per  la  obra  de  tota  sa  vida, 
malaguanyadament,  en  part,  inédita,  d'  Indumenta- 
ria española,  la  serie  de  monografías, articles,  notas, 
dictámens,  etc.,  etc  ,  escampats  en  Revistas  y  pe 
riódichs,  si  fos  possible  reunirías,  formarían  algúns 
volúms  dignes  de  figurar  en  las  mes  acreditadas  bi 
bliotecas. 

Son  trevall  incessant,  que  sois  la  mort  ha  pogut 
interrómpre,  no  proporciona  á  Puigí^arí  '1  goig  de  la 
independencia  que  dona  la  possesió  deis  bens  mate- 
riáis.  Cosa  molt  comuna  en  nostre  país,  las  escassas 
horas  que  li  deixava  '1  cárrech  que  tenía  en  1'  Arxiu 
municipal  de  nostra  ciutat,  las  dedicava  Puiggarí " 
ais  trevalls  que  foren  sempre  1'  aliment  de  son  esperft 
y  'Is  amors  de  son  cor  d'  artista. 

Sos  mérits  ben  positius  li  obriren  las  portas  de 
nostras  doctas  Academias.  La  de  Bonas  Lletras  de 
D«^^»i„ —  Ja  de  la  Historia  y  de  San  Femando 
,  la  Provincial  de  Bellas  Arts  de  nostra 
oltas  del  Extranger,  d'  enfadosa  enumera- 
raren  comptant  entre  sos  membres  al  fun 
luesta  Arqueológica 
1  de  citar  lo  títol  que  mes  estimava  Puig- 
;n  1'  any  1877  que  entussiasmat  pels  resul- 
rats  de  la  Exposició  d'  arqueología  que  se 
nostra  ciutat,  y  de  la  qual  fou  V  ánima, 


68 


inicia  Puiggarí  entre  algiins  amichs  la  idea  de  fundar 
nostra  Societat. 

Sos  propósits  foren  atesos^  y  la  ARQUEOLÓGICA 
aviat  figura  entre  las  entitats  mes  prestigiosas  de 
nostra  ciutat.  Assegurada  sa  existencia,  volgué  Puig- 
garí  que  la  novella  associació  tingues  veu  en  lo  mo- 
viment  de  regeneració  artística  de  nostra  térra,  y 
funda  sa  publicació  periódica. 

Just  es  que  desde  aquestas  planas  dediquém  un 
recort  perdurable  de  reconeixement  y  d'  anyoransa  á 
qui  fou  lo  mestre  de  tots  y  V  amich  bondadós  y  cari- 
nyosíssim;  y  no  pera  cumplir  un  d^  aqueixos  forma- 
lismes  á  que  las  costums  socials  obligan^  sino  com  un 
tribut  síncer  de  filial  respecte  y  d'  estimació  pro- 
fonda. 

La  Direcció 


ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


DE  LAS  PEQUEÑAS  INSCRIPCIONES  JURÍDICAS 

ROMANO-HISPANAS 


f  Con  tinuación) 


En  Talayera  de  la  Reina  existía  un  mármol  escrito  que 
formó  parte  de  un  sepulcro  familiar  levantado  por  «Antonio 
Severo,  natural  de  Segisama,  á  los  manes  de  su  madre  Alía^ 
de  su  hermana  Severa^  de  su  tío  Antonio,  de  su  mujer  Valeria, 
de  su  hijo  Severino^  de  21  años,  y  del  mismo  Severo^  de  78», 
al  final  de  cuya  piedra  (i)  se  lee  la  frase  significativa  HOC'MO- 
NIMENTVM-HER^rf^í»  NONSEQVETVR. 

De  esta  fórmula  generalizada  se  sacó  el  conocido  grupo  de 
siglas  H'M'H'N'S,  expresando  idéntica  prohibición  que  se 
ve  tan  repetida  por  la  península;  como  en  Linares  (2)  y  en 
Barcelona  (3). 

Estas  mismas  siglas  suelen  estar  apendizadas  con  otras  tres 
N'L'S,  significando  que  ni  el  monumento,  ni  el  lugar  de  la  se- 
pultura pasan  al  heredero  (4),  nec  locus  sepulturae. 

Pasando  á  la  segunda  inscripción  barcelonesa  á  que  me  he 
referido,  contiene  inserta  otra  cláusula  testamentaria  de 

«Lucio  Cecilio  Optato,  hijo  de  Lucio,  de  la  tribu  Papiria, 


(1)  ClL-II-900. 

¡2)  Ibidem-3283. 

(3)  Ibidem-4527. 

(4)  lbidem-4534-4611. 


68 


inicia  Puiggarí  entre  algiins  amichs  la  idea  de  fundar 
nostra  Societat. 

Sos  propósits  foren  atesos^  y  la  ARQUEOLÓGICA 
aviat  figura  entre  las  entitats  mes  prestigiosas  de 
nostra  ciutat.  Assegurada  sa  existencia,  volgué  Puig- 
garí  que  la  novella  associació  tingues  veu  en  lo  mo- 
viment  de  regeneració  artística  de  nostra  térra,  y 
funda  sa  publicació  periódica. 

Just  es  que  desde  aquestas  planas  dediquém  un 
recort  perdurable  de  reconeixement  y  d'  anyoransa  á 
qui  fou  lo  mestre  de  tots  y  V  amich  bondadós  y  cari- 
nyosíssim;  y  no  pera  cumplir  un  d'  aqueixos  forma- 
lismes  á  que  las  costums  socials  obligan^  sino  com  un 
tribut  síncer  de  filial  respecte  y  d'  estimació  pro- 
fonda. 

La  Direcció 


ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


DE  LAS  PEQUEÑAS  INSCRIPCIONES  JURÍDICAS 

ROMANO-HISPANAS 


(  Con  tinuación) 


En  Talayera  de  la  Reina  existía  un  mármol  escrito  que 
formó  parte  de  un  sepulcro  familiar  levantado  por  «Antonio 
Severo,  natural  de  Segisama,  á  los  manes  de  su  madre  Alía^ 
de  su  hermana  Severa^  de  su  tío  Antonio,  de  su  mujer  Valeria, 
de  su  hijo  Severino^  de  21  años,  y  del  mismo  Severo^  de  78», 
al  final  de  cuya  piedra  (i)  se  lee  la  frase  significativa  HOC'MO- 
NIMENTVM-HER^rf^í»  NONSEQVETVR. 

De  esta  fórmula  generalizada  se  sacó  el  conocido  grupo  de 
siglas  H'M'HN'S,  expresando  idéntica  prohibición  que  se 
ve  tan  repetida  por  la  península;  como  en  Linares  (2)  y  en 
Barcelona  (3). 

Estas  mismas  siglas  suelen  estar  apendizadas  con  otras  tres 
N'L'S,  significando  que  ni  el  tnonumentOy  ni  el  lugar  de  la  se- 
pultura pasan  al  heredero  (4),  nec  locus  sepulturae. 

Pasando  á  la  segunda  inscripción  barcelonesa  á  que  me  he 
referido,  contiene  inserta  otra  cláusula  testamentaría  de 

«Lucio  Cecilio  Optato,  hijo  de  Lucio,  de  la  tribu  Papiria, 


(1)  ClL-II-900. 

(2)  Ibidem-3283. 

(3)  Ibidem-4527. 

(4)  Ibidem*4534*4611. 


7o  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


centurión  de  la  legión  séptima,  gemina,  feliz  y  de  la  décima 
quinta  Apolinar,  retirado  del  servicio  con  la  mejor  nota,  por 
los  Emperadores  Augustos,  Marco  Aurelio  Antonino  y  Aure- 
lio Vero,  elegido  por  los  Barcinonenses  entre  los  inmunes, 
habiendo  alcanzado  los  honores  edilicios  y  sido  tres  veces 
duuravir  y  flamen  de  Roma  y  de  los  divinos  Augustos»,  quien 
hizo  á  la  república  Barcinonense  el  siguiente  legado: 

»Doy,  lego  y  quiero  dar  7,500  denarios,  con  cuyos  réditos 
^^  ^  %>  quiero  que  se  dé  todos  los  años  un  espectáculo  de 
Atletas  el  día  4  de  los  idus  de  Junio  (i),  gastándose  hasta  250 
denarios  y  en  el  mismo  día,  de  los  otros  doscientos  denarios, 
quiero  se  suministre  para  el  pueblo  aceite  á  las  thermas  públi- 
cas y  se  faciliten  lechos,  bajo  esta  condición,  que  mis  libertos, 
así  como  los  libertos  de  mis  libertos  y  libertas,  que  alcanzasen 
el  honor  del  sexvirato,  queden  exentos  de  todas  las  cargas 
del  dicho  sexvirato.  Si  á  alguno  de  aquéllos  se  exigiese  que 
satisfaciera  estas  c.i^^as,  entonces  mando  que  estos  7,500  de- 
narios seati  transferidos  á  la  república  Tarraconense  con  la 
misma  obligación  de  dar  en  Tarragona  los  espectáculos  arriba 
indicados.  El  lugar  de  la  estitua  fué  dado  por  decreto  de  los 
decuriones». 

Los  magistrados  coloniales  de  Barcino  hubieron  de  aceptar 
la  condición  impuesta  por  el  testador,  puesto  que  otorgó  en 
sitio  público  de  la  colonia  espacio  para  levantar  una  estatua 
al  generoso  centurión. 

Hay  una  inscripción  napolitana  que  explica  perfectamente 
los  trámites  que  hubo  de  seguir  este  expediente,  para   hablar 
íen  la  forma  burocrática  moderna. 

El  heredero  debió  dar  cuenta  á  la  corporación  decurional 
del  legado  de  Cecilio  Optato,  exigiendo  caución  verbal  antes 
de  entregar  la  suma  convenida,  y  darla  en  acta  dicha  corpora- 


(i)     10  Junio. 


M.   R.   DE  BERLANGA  7 1 


ciÓD,  con  lo  que  entraría  en  la  administración  de  los  7,500 
denarios,  que  enseguida  entregaría  á  rédito  en  la  forma  ya  in- 
dicada en  la  aludida  Tabla  de  Veleya  (i). 

De  los  citados  textos,  también  se  desprende  que  tan  luego 
como  los  colonos  barcinonenses,  representados  por  sus  magis- 
trados los  duumviros  del  orden  decurional,  recibieron  del 
heredero  del  ex  cónsul  Quadronio  Vero  los  100,000  sextercios 
del  legado  que»  encomendaban  á  su  cuidado,  los  debieron  di- 
vidir en  lotes,  entregando  cada  porción  respectiva  al  terrate- 
niente de  más  garantías,  que  la  hubiese  solicitado,  dejando  su 
finca  obligada  con  el  gravamen  de  entregar  anualmente  por  la 
cantidad  recibida  un  rédito  al  5  °/^j,  cuya  obligación  se  hacía 
constar  grabada  en  una  tabla  de  cobre,  que  se  guardaba  en  el 
departamento  más  seguro*  del  lugar  de  las  reuniones  periódi- 
cas de  los  decuriones  (2). 

A  este  propósito  debo  hacer  observar,  como  también  lo 
indiqué  al  hablar  de  la  Institución  alimentaria  hispalense,  que 
ya  al  final  del  siglo  i.**  de  J.  C,  manifestaba  Plinio  el  sobrino 
á  su  amigo  Caninio,  que  no  podía  confiarse  en  la  buena  fe  ad- 
ministrativa de  los  magistrados  municipales  ni  coloniales, 
porque  á  cada  paso  se  veía  que  desfalcaban  los  fondos  entrega- 
dos á  su  cuidado,  por  lo  que  era  preciso  hacer  las  cosas  por  sí 
mismo  y  no  dejarlas  al  cuidado  de  aquéllos,  por  donde  vemos 
que  á  pesar  de  todos  los  decantados  adelantos  alcanzados  en 
nuestros  tiempos  con  la  libertad  democrática,  en  punto  á  mo- 
ralidad estamos  tan  atrasados,  sino  más,  que  los  contemporá- 
neos de  Plinio,  á  pesar  de  los  18  siglos  A^  progreso  indefinido 
pasados  desde  entonces  (3). 


(1)  Mommsen  1-H*N'L  6828-135Í.  Üejurdins  de  Tubulis  alimenUiris 
p.  III  á  XXIV. 

(2)  Debe  verse  6  este  propósito  la  piedra  mutiladísima  de  Carthago 
novu,CiL-n*3il5,  en  la  que,  aceptada  )a  ingeniosa  restitución  Mommse- 
niana,  so  columbra  una  donación  análoga. 

(3)  Plin.  Eplst.  xviu,  lib.  vii. 


T2  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


Pero  dejando  ya  las  citadas  inscripciones  barcinonenses, 
estimo  oportuno  señalar  otras  hispanas  en  las  que  también  se 
hace  referencia  á  determinadas  cláusulas  testamentarias,  que 
son  de  gran  interés  para  dar  á  conocer  la  marcha  progresiva 
de  la  romanización  del  país,  al  calor  de  las  colonias  trasmari- 
nas y  de  los  municipios,  ya  latinos,  ya  romanos,  establecidos. 

Ni  los  geógrafos,  ni  los  historiadores,  ni  los  poetas  latinos, 
ni  griegos  hablan  de  Arunda^  conservándose  únicamente  el 
étnico  de  este  nombre  en  dos;  inscripciones,  la  una  perdida,  la 
otra  mal  copiada  por  Fariñas,  de  quien  la  tomó  y  publicó  de- 
fectuosamente Caro,  que  no  era  muy  escrupuloso  en  punto  á 
corrección  de  textos  epigráficos.  Por  fortuna,  fué  esta  última 
encontrada  y  leída  no  con  pocas  dificultades  sobre  la  piedra 
original  en  una  pared  del  Cuartel  de  Caballería  de  Ronda,  por 
los  Doctores  Hübner  y  Oliver  en  el  caluroso  estío  de  1860, 
inviso  cestaie»  Las  lagunas  de  sus  cinco  últimas  líneas  al  co- 
menzar, fueron  felizmente  restituidas  por  Mommsen,  merced  á 
lo  cual,  hoy  se  posee  íntegro  este  inapreciable  texto,  que  es 
una  inscripción  honoraria  en  memoria  de  (i) 

«Lucio  Juno  Juniano,  hijo  de  Lucio,  de  la  tribu  Quirina, 
duumvir  por  segunda  vez,  el  cual  había  dispuesto  en  su  testa- 
mento que  se  le  construyese  un  sepulcro  de  hasta  1,200  dena- 
rios,  y  cuando  su  liberto  y  heredero  Lucio  Junio  Auctino  se 
disponía  á  cumplir  la  voluntad  de  su  patrono,  la  corporación 
municipal  Arundense  lepidio  que  pusiese  mejor  en  el  foro  una 
estatua  de  Juniano  y  otra  de  su  h  jo  Galo,  y  aun  que  co- 
noció que  era  mayor  el  gasto,  estimó  decoroso  y  preciso 
obedecer,  conformándose  con  la  voluntad  del  cuerpo  de  decu- 
riones». 

Se  comprende  que  en  esta  ocasión  se  seguiría  otro  expe- 


lí)   G1LI11359. 


M.   R.   DE  BERLANGA  73 


diente  análogo  al  del  caso  de  Cecilio  Optato  de  Barcelona.  En 
sesión  ordinaria  algún  decurión  propondría  la  erección  de  las 
estatuas,  y  aprobado  el  proyecto,  en  otra  sesión,  se  haría  co- 
nocer al  heredero,  que  aceptaría  desde  luego  la  modificación. 
Lo  que  no  puedo  alcanzar  á  comprender,  es  como  siendo  fir- 
mes de  toda  firmeza  las  disposiciones  testamentarias  en  aquella 
época,  se  pudo  alterar  tan  radicalmente  la  del  duumvir  arun- 
dense  Junio  Juniano,  labrándole  una  estatua  en  vez  de  un 
sepulcro,  POTIVS,  como  había  ordenado,  CAVERAT.  Com- 
prendería, sí,  que  en  lugar  de  POTIVS  dijese  ETIAM,  que 
convendría  más  aun  con  el  QVAMQVAM  SVMPTV  iMAIORE 
AGRÁ  VARI. 

Cicerón  escribía  las  palabras  de  las  XII  Tablas:  Uti  legassit 
super  pecunia  tutelave  ita  tus  esto  (i),  que  repetía  Ulpiano  en 
tiempo  de  Antonio  Pío  (2),  comentando  las  cuales  poco  antes 
el  jurisconsulto  Pomponio  en  los  días  de  Marco  Aurelio,  decía 
que  con  g.W2ís  parecía  atribuirse  una  potestad  latísima  de  ins- 
tituir heredero,  de  legar,  emancipar  y  nombrar  tutor  (3),  que 
concuerdan  con  las  del  mismo  Ulpiano  (4),  quod  legis  modo 
testamento  relinquitur^  que  era  la  jurisprudencia  vigente  en 
los  días  en  que  se  grababa  la  inscripción  honoraria  Arundense 
de  Lucio  Junio  Juniano. 

Fué  Searo  ó  bien  SiarOy  un  municipio  del  territorio  hispa- 
lense, que  tan  sólo  es  citado  por  Plinio  (5),  del  que  se  conservan 
monedas  con  el  nombre  de  Searo  y  una  piedra  con  el  étnico 
SiarensiSy  descubierta  en  una  heredad  vecina  á  Utrera,  que 
lleva  la  denominación  de  Sarro.   En  esta  misma  posesión  de 


(1)  Cic.  de  iiiv.  2,50  Rh.  ad  Heren,  1,13. 

(2)  Uip.  Reg.  yivU. 

(3)  Dig.  L16'  12u. 

(4)  ÜIp.  Reg.  xxivrLegatum  est  quod  legis  modo,  ¡d  imperative 
testameuto  relinquitur. 

(5)  Plin.  3-311. 


74  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


campo  se  encontró  otro  gran  pedestal  con  una  larga  inscrip- 
ción muy  mutilada  en  sus  primeros  renglones.  De  lo  que  for- 
ma algún  sentido  al  final  de  la  leyenda,  como  que  se  colije, 
que  habiendo  algún  testador  dejado  cierta  manda  para  que  con 
sus  réditos  anuales  se  celebrase  su  natalicio  el  6  de  las  calen- 
das de  Agosto  (i),  como  por  la  cortedad  del  donativo  ofrecido 
se  venía  notando  una  gran  desidia  en  los  concurrentes  hacía 
ya  veinte  años,  tal  vez  el  hijo  del  donante,  para  dar  más 
aliciente  á  dichas  reuniones,  después  de  rogar  la  asistencia, 
añade:  «por  lo  que,  todos  los  años  en  que  viva,  daré  á  nuestro 
municipio  Siarense  por  cada  decurión  presente  tres  denarios, 
por  cada  sexvir  dos,  y  por  cada  individuo  varón  ó  hembra 
de  la  plebe  ó  avecindado,  uno,  cuya  suma  facilitaré  mientras 
viva». 

Esta  donación  inter  vivos  y  como  decían  los  jurisconsultos 
de  entonces,  venía  á  auxiliar  sin  duda  con  mayor  cantidad  de 
emolumentos  la  otra,  causa  ntortis^  que  debió  dejar  establecida 
el  antecesor  del  último  donante. 

El  nombre  de  Aur^i  tiene  todo  el  carácter  de  ser  ibero 
como  Murgi^  sin  que  pueda  asimilarse  en  nada  á  Auringt 
como  algunos  pretenden,  y  no  citándolo  ningún  clásico  anti- 
guo, conservándose  únicamente  su  étnico  en  varias  piedras 
descubiertas  en  Jaén,  cuya  denominación  moderna  no  tiene 
la  menor  analogía  con  la  antigua.  Entre  los  epígrafes  Aurgita- 
nos,  hay  dos  que  contienen  otras  tantas  donaciones  inter  vivos 
de  algunos  personajes  acaudalados  de  la  población  al  munici'- 
pio  mismo. 

Dice  una  de  las  piedras  lo  siguiente: 

«Lucio  Marcilio  Galo  y  Lucio  Marcilio  Alejandro,  Aurgi- 


(1)    CILIM276. 


M.   R.    DK   BERLANGA  75 


taños,  por  honor  del  Sexvirato  y  á  petición  de  los  mtinícipes 
del  municipio,  su  excelente  patrono,  dieron  y  donaron,  por 
decreto  de  los  decuriones  á  los  munícipes  del  municipio  Aur- 
gitano,  200  asientos  para  los  espectáculos,  cada  uno,  impor- 
tando doble  cantidad». 

Se  comprende  que  en  el  acta  misma  en  que  los  decuriones 
nombraron  Sexviros  á  los  dos  Marcilios,  consignasen  que  se 
les  interesara  para  que  éstos  en  vez  de  abonar  por  la  distinción 
la  suma  honoraria  reglamentaria,  costeasen  400  asientos  del 
anfiteatro  para  el  pueblo,  la  mitad  cada  uno,  y  en  otra  sesión 
se  hiciese  constar  la  aceptación  de  los  interesados,  haciendo 
un  desembolso  doble  del  que  debían  hacer,  DVPLICI  EX  PE- 
CVNIA. 

Respecto  del  OPTIMI  PATRONl,  si  bien  son  convincentes 
las  negativas  de  Hübner,  no  lo  son  tanto  las  afirmaciones  de 
Mommsen,  por  lo  que  me  permito  presentar  otra  conjetura,  y 
es  que  los  dos  Marsilios  debieron  ser  Servi  Municiptt,  y  al 
ser  emancipados  y  elevados  al  Sexvirato,  pudieron  llamar  á 
Aurgi  con  el  título  de  MVNÍCÍPIOPTIMI  PATRONl,  el 
nujor  de  los  patronos. 

La  otra  donación  Aurgitana  es  de  más  importancia,  y  dice 
de  este  modo: 

«Cayo  Sempronio  Semproniano,  hijo  de  Cayo,  de  la  tribu 
Galería,  duumvir  por  segunda  vez,  pontífice  perpetuo,  (y  su) 
hija  Sempronia  Fusca  Vibia  Anicila,  dieron  y  donaron  las 
Thermas  con  su  acueducto,  hechas  á  sus  expensas,  y  un  bos- 
que de  300  Agnuas  de  su  caudal)^. 

Thermas  aqua  per  duda  ^  indica  unos  baños  públicos  dota- 
dos del  agua  necesaria,  convenientemente  encañada,  para  el 
servicio  de  los  diversos  departamentos.  Agnua  es  una  cabida 
de  tierra  de  120  pies  de  largo  por  igual  cantidad  de  ancho,  ó 
séanse  14,400  pies  romanos  cuadrados.  Considerando  el  pie 
romano  de  la  extensión  próximamente  de  una  vara  castellana, 


^6  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


cada  Agnua  tendría  i,6oo  varas  cuadradas,  y  las  300  Agnuas 
480,000  varas  en  cuadro  de  tierra  (i),  llamando  los  de  la 
Bética  agnua  el  dicho  espacio  de  tierra  de  14,400  pies  roma- 
nos cuadrados.  Este  bosque  debió  entrar  á  formar  parte  de  los 
propios  del  municipio  Aurgitano,  y  ser  dado  en  vectigal  acaso 
para  pastos,  pascua. 

El  dicho  mármol  que  conmemora  semejante  donación,  hubo 
de  ser  grabado  por  Decreto  Decurionum^  para  perpetuar  se- 
mejante acto  de  desprendimiento,  como  todo  ello  se  haría 
constar  en  las  actas  de  las  sesiones,  que  celebraban  periódica- 
mente los  magistrados  y  decuriones  aurgitanos. 

Cartinta,  á  juzgar  por  el  nombre,  debió  ser  una  población 
púnica,  y  atendidas  sus  inscripciones,  sus  esculturas,  sus  co- 
lumnas y  sus  mosaicos,  de  la  mayor  importancia,  por  lo  menos 
al  comenzar  y  ya  bien  entrado  el  imperio.  Las  magníficas  es- 
tatuas de  mujer  de  más  tamaño  que  el  natural,  por  la  correc- 
ción de  sus  líneas  esculturales,  por  la  soltura  de  sus  ropas 
plegadas  con  naturalidad  suma  y  sin  amaneramiento  y  la  fle- 
xible morbidez  de  sus  contornos  sobrepujan  acaso  á  la  mejor 
que  se  conserva  de  Málaga  también  de  mujer  con  los  plie- 
gues simétricos  y  convencionales  de  su  manto  y  con  su 
túnica  ceñida  y  poco  suelta  que  la  hacen  algo  enjuta  y  poco 
airosa  (2).  En  una  de  las  primeras  monografías  por  mí  publi- 
cadas dediqué  bastantes  páginas  á  estudiar  los  restos  arqueo- 
lógicos cartimitanos  haciendo  una  nueva  revisión  de  sus 
epígrafes  en  unión  del  Dr.  Hübner  (3),  por  lo  que  no  habré 
de  volver  á  tratar  de  sus  piedras,  ni  á  repetir  que  sólo  por 
ellas  se  conoce  su  nombre,  que  no  ha  conservado  autor  al- 
guno de  la  antigüedad,  ocupándome  tan  sólo  de   mostrar  los 


(1)  Agnua. -Varro  R-R  M0-2Columela  5-1-5. 

(2)  Hoy  en  el  Museo  Loringiano. 

(3)  Estudios  Romanos.— 1860. 


M.    R.   DE   BERLANGA  ^^ 


diversos  y  en  extremo  curiosos  pasajes  en  los  que  se  alude 
bien  al  derecho  público,  bien  al  civil,  bien  al  administrativo. 
Antes,  sin  embargo,  habré  de  emitir  mi  opipión  sobre  dos 
inscripciones  falsas  en  las  que  se  ha  pretendido  encontrar  este 
nombre  transformado  en  Cértima  unido  al  de  Munda  que  se 
ha  atribuido  por  afanosos  topolatras  á  la  Munda  vecina  á 
Coin.  Al  publicar  mis  estudios  romanos,  sólo  me  permití  ha- 
cer sobre  ellas  ligeras  indicaciones,  porque  un  deber  de  corte- 
sía  hacia  mi  sabio  amigo  el  erudito  Obispo  de  Pamplona,  me 
vedaba  entrometerme  en  materia,  que  había  escogido  para  ob- 
jeto de  su  especial  ilustración,  por  lo  que  hoy,  cambiadas  las 
circunstancias,  respondiendo  á  consulta  del  Dr.  Hübner,  debo 
ser  todo  lo  esplícito  que  acostumbro  apoyándome  para  mayor 
seguridad  de  acierto  en  las  investigaciones  mismas  de  mis  dos 
indicados  amigos,  que  puedo  asegurar  realizaron  á  mi  pre- 
sencia. 

Todos  los  que  á  estos  estudios  hayan  prestado  su  atención, 
saben  de  más  que  hubo  un  tiempo  en  que  preocupó  á  nues- 
tros eruditos  sobre  manera  la  concordancia  de  la  Munda  pom- 
peyana  con  alguna  ciudad  moderna  ó  algún  despoblado  de  la 
Bética  en  su  afán  de  entonar  uti  himno  de  gloria  en  pro  de  la 
la  localidad  agraciada  (i),  y  al  intento  procuraron  fijar  bien  los 
puntos  más  salientes  de  la  descripción  del  Bello  hispanense^ 
lanzándose  á  bifecar  los  análogos  en  los  lugares  por  que  mos- 
traban predileción,  resultando  con  ello  á  la  postre  que  apare- 


(1)  Entre  nosotros  acaban  de  entrometerse  algunos  escritores  mili- 
tares, llevados  de  su  topolatría,  á  funcionar  de  arqueólogos  y  numismá- 
ticos, resucitando  primero  la  ridicula  etimología  de  Cortes  y  López,  y 
reproduciendo  después  la  absurda  concordancia  del  coronel  francés 
Stoffel.  La  marcha  retrograda  de  Casariche  á  Montilla  de  un  ejército 
como  el  pompeyano,  derrotado  y  en  abierta  retirada,  pasando  sin  tropie- 
zo ante  las  legiones  vencedoras,  que  venían  cerrándole  el  paso  á  una 
jornada  de  distancia,  se  ajustará  muy  bien  á  la  estrategia  moderna;  pero 
jamás,  ni  á  la  antigua,  ni  aun  al  sentido  común. 


/8  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


cíesen  varios  con  ¡guales  condiciones.  En  este  conflicto  de 
identidades,  buscaron  inscripciones  en  los  lugares  agraciados 
con  sus  votos,  que  vinieran  á  justificar  sus  acertos,  y  no  en- 
contrándolas, se  acordaron  de  lo  que  habían  hecho  Luna  en 
Granada  y  Román  de  la  Higuera  en  Toledo,  y  se  dejaron  lle- 
var de  los  impetuosos  arranques  de  su  imaginación.  \ín  la  pro- 
vincia  de  Avila,  cerca  del  Monasterio  de  Guisando,  aparece 
primero  un  letrero  del  que  resulta  que  a¿/í  en  el  campo  de  los 
basetanos fueron  derrotados  los  hijos  de  Pompeyo.  Morales  da 
como  existente  á  la  puerta  de  la  iglesia  de  Monda  una  piedra 
en  que  se  habla  del  prcetoriuní  in  urbe  Munda.  Ocon  otra  en 
el  mismo  pueblo  recordando  al  prcetor  tnundensis.  Brito,  el 
cronista  infiel  de  Portugal,  asegura  con  toda  seriedad  que  es- 
tuvo en  el  repecho  del  monte  de  Tolox,  donde  vio  un  arco  de 
piedra  labrada  ya  arruinado  y  una  piedra  con  letras  rom^anas 
bastante  bien  grabadas  que  trasladó  en  un  libro  de  memoria, 
en  cuya  copia  aparece  la  forma  ordo  mundensis.  Martín  de 
Roa,  compañero  de  Román  de  la  Higuera,  también  se  deja 
llevar  del  atractivo  de  su  imaginríción  y  trascribe  el  supuesto 
fragmento  de  una  inscripción  fingida  astigitana,  que  se  da  el 
gusto  de  restituir  y  en  la  que  lee  con  toda  evidencia  victo 
ad  Mundam  f(ú\o)  Pomp,  Espinel,  en  Ronda  la  vieja,  su- 
[>one  un  letrero  con  las  tres  expresivas  palabras:  Munda 
ifnperatore  Sabino.  Marzo  pone  en  Ronda  el  celebre  brocal  de 
pozo  de  la  calle  de  Linaceros  con  la  frase  inexplicable  Ccesar 
fHundense  hanc.  Rivera,  uno  de  los  eruditos  róndenos  más 
atrevidos,  parodia  unos  versos  anónimos,  que  trae  Suetonio  en 
la  vida  de  Nerón,  cambiando  el  Veios  migrate  quirites  de  aquél 
por  Mundam  migrate  quirites  y  que  más  le  placía,  é  hizo  gra- 
bar en  la  portada  de  su  casa.  Pero  todas  estas  piedras,  así  como 
las  cuatro  supuestas  monedas  mundenses,  igualmente  contra- 
hechas, son  ya  tan  conocidamente  falsas,  que  no  hay  para  que 
volver  á  demostrarlo,  pero  entre  aquéllas  hay  dos  miliarias  de 


M.   R.   DE  BERLANGA  79 

que  no  me  he  ocupado,  pero  como  después  tie  haberlas  decla- 
rado espúreas  los  Doctores  Oliver  y  Hübner,  han  sido  defen- 
didas como  ingenuas  con  notable  descaro,  voy  á  permitirme 
hacer  ver  sus  absurdos  epigráficos,  por  cuanto  tienen  relación 
con  Cartima. 

Nadie  ha  dicho  haber  visto  estas  dos  inscripciones,  cuya 
única  copia,  de  laque  pueden  dimanar  todas  las  publicadas,  se 
encuentra  en  una  monograria  que  dejó  manuscrita  D.  Juan  Bau- 
tista Valenzuela  y  Velázquez,  muerto  en  164.5  de  Obispo  de 
Salamanca,  con  el  título  de  Velera  altqua  Hispanúe  monu- 
meaía,  que  encaminó  al  legado  a  ¡aíere  de  S.  S.  Urbano  VIII, 
illustrissimo  domino  suo  colendissimo  Francisco  Cardinati 
BarberÍHO,  en  cuya  biblioteca  la  vio  Nicolás  Antonio  y  la  co- 
pió Juan  Bta.  Donio,  incluyendo  este  ultimólos  epígrafes  his- 
panos con  las  anotaciones  correspondientes  de  aquel  prelado, 
en  su  concluido  libro  Inscriptiones  antigua,  que  sacó  á  luz 
Gorio  en  1731.  La  indicación  que  precede  á  la  primera  piedra 
dice  de  este  modo:  «en  una  columna  miliaria,  que  aún  existe 
en  la  vía  antigua, ^  entre  Cabeza  de  Griego,  donde  en  otro 
tiempo  estuvo  Munda,  y  Alconchel,  no  lejos  del  cual  existió 
Certima,  á  saber  donde  está  la  Iglesia  de  Nuestra  Señora  de 
la  Cuesta  (i).» 

Cuando  Muratori  en  1 739  publicó  su  NoVHS  TAesaurus  vet. 
inscriptionum,  trasladó  este  mismo  letrero  í;rZíi?»/<7  (2),  abre- 
viando la  anotación  presente,  reduciéndola  á  estas  breves  pala- 
Krao-  *Pn  1^  I4!er.r>n¡3   ""'r.^.  de  Certima,  en  el  templo  de  Santa 
tracto  que  transformó    el  P.  Florez, 
mde  existe  la  piedra  ^  es  la  ermita 
Guerra,  Junto  á  Cártama»,  en  cuya 
amas  ermita  con  semejante   advoca- 


8o  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


ción.  Pero  es  que  no  sólo  hay  que  descartar  dichos  monu- 
mentos del  citado  pueblo  á  tres  leguas  al  occidente  de  Mála- 
ga, sino  tener  muy  en  cuenta  que  son  falsísimos.  Como  queda 
dicho,  los  monumentos  son  dos,  uno  del  consulado  segundo  y 
otro  del  cuarto  de  Trajano,  esto  es,  del  1 18  al  121  respectiva- 
mente de  J.  C;  bastando  á  mi  propósito  ocuparme  del  más 
antiguo  únicamente,  considerándolo  dividido  en  cuatro  miem- 
bros epigráficos  diferentes.  El  primero  contiene  la  ascenden- 
cia imperial  del  soberano,  en  la  que  Orelli  encontró  el  error 
de  haber  dado  el  título  de  Británico,  que  no  tuvo  Hadriano, 
además  del  dictado  de  P.  P.  antes  de  la  T.  P.  XXlí  (i).  El 
segundo  hízose  sospechoso  á  Echhel  estimándolo  fingido  sobre 
las  monedas  del  mismo  soberano,  acuñadas  con  ocasión  de 
haber  perdonado  antiguos  atrasos  de  los  tributos  públicos, 
reliqua  vetera  HS  novies  tnilies  oblita  (2),  condonación  recor- 
dada por  Sparciano  (3)  y  por  Casio  Dion  (4),  y  en  efecto  este 
es  el  pasaje  más  absurdo  que  contiene  la  inscripción,  que  sólo 
pudo  ocurrirse  al  que  no  tuviere  cabal  idea  del  formulario 
epigráfico  romano  de  aquella  época. 

Ante  todo  el  advervio  proeter  qtiatn  quod  no  encaja  en  ma- 
nera alguna  en  la  fraseología  epigráfica.  Por  fortuna  los  falsi- 
ficadores de  antaño  desconocían  por  completo  que  en  Roma 
la  redacción  de  las  inscripciones  estaba  sujeta  á  reglas  deter- 
minadas, que  tenían  alguna  pequeña  alteración  en  ocasiones; 
pero  que  guardan  siempre  cierta  ritualidad,  que  da  á  conocer 
las  adulteraciones  cuando  las  hay,  en  los  documentos  que  se 
falsifican.  Las  columnas  miliarias  contienen  no  más  que  el 
nombre  y  ascendencia  del  Soberano  en  cuyo  tiempK)  se  gra- 


(1)  Orelli  I.  194. 

(2)  Echhel  VI.  478. 

(3)  Spar.  vit  Hadriani,  7. 

(4)  Epit.  69,  8. 


k. 


M.    R.    UE   BERLANGA  81 

barón,  el  número  de  millas  que  construyó,  FIXIT,  las  que 
compuso,  REPARAVIT,  y  las  que  hizo  de  nuevo,  RESTI- 
TVIT,  los  puentes  que  reparó,  construyó  ó  levantó  de  nuevo  y 
ñ  veces  las  millas  que  mediaban  de  un  punto  á  otro  (1),  pero 
jamás  cosas  agenas  á  las  vías  públicas.  Cuando  se  quería  con- 
memorar las  virtudes  públicas  del  algún  distinguido  magnate 
ó  su  generosidad  para  con  su  patria,  se  recurría  á  las  inscrip- 
ciones honorarias  levantadas  en  el  foro  ó  en  sitios  preeminen- 
tes de  la  ciudad,  en  las  que,  después  de  los  honores  y  distin- 
ciones del  agraciado,  se  indicaba  ei  motivo  de  la  erección  quod 
prwñHciant  Baetic'\Avn),  caesis  hostibtis,  paci pristince  restitne- 
rit  (2);  ob  plenissimam  tnunificentiam.  erga  pairiaiii  et  popu- 
lum  (,i);  ab  municipium  diutina  obsidione  et  bello  maurorunt 
liberatum  I4).  Cuando  la  munificencia  era  imperial,  solían 
también  batirse  monedas  conmemorativas,  ^Egipto  capta  (5); 
ob  cives  servatos  (6);  ob  reliqua  velera  HS  novies  milíes  abo- 
lita  (7).  Mezclar  una  fórmula  honoraria  en  un  monumento  mi- 
liario es  el  colmo  del  error  y  tratar  de  empalmar  la  una  con  la 
otra  por  medio  de  un  adverbio,  tan  disonante  en  epigrafía  (Xii- 
s\cA  covao  preter  quam.  quod,  es  aún  más  absurdo.  La  frase, 
el  emperador  Hadrtano,  además  de  perdonar  á  las  provincias 
(¿qué  provincias?  porque  también  perdonó  á  ItalÍH)  lo  que  se  le 
debía^  restituyó  tantas  millas  de  Munda  á  Certima,  recuerda 
esa  otra  tan  vulgarizada  entre  nosotros  por  lo  ridicula:  era 
de  noche  y  sin  embargo  llovía. 


I7n,4l.— Eekhel.  VI,  83, 

30  n.  176— Eckhel.  71,  p.  88. 

>.  478.  -  Ciihen  Monaíes  fr-'ppees  1 


4a  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


Como  indica  perfectamente  Eckhel  el  falsificador  tuvo 
presente  para  forjar  semejante  frase  la  moneda  del  ii8  de 
Hadriano  (i)  y  el  pasaje  de  Sparciano  en  la  biografía  de  este 
Soberano  (2). 

El  tercer  miembro  de  la  inscripción  fingida,  comprende  los 
dos  nombres  geográficos,  que  motivaron  el  fraude,  a  Munda 
etfluvio  Sigila  ad  Certimam  us ¿ue^  habiendo  tenido  buen  cui- 
dado de  anotar  el  que  facilitó  la  copia  al  Obispo  Velenzuela, 
que  Cabeza  de  Griego,  ubi  olim  Juit  Munda,  estaba  poco  dis- 
tante de  Alconchel,  a  qua  non  longe  stetit  Certinta. 

En  el  último  período  de  la  leyenda,  tuvo  que  sujetarse  el 
falsificador  á  la  corta  distancia  de  veinte  millas  para  concertar 
Alconchel  y  Cabeza  de  Griego  con  las  dos  poblaciones  anti- 
guas con  que  deseaba  concordarla,  pero  dejóse  llevar  también 
de  su  fantasía  usando  de  la  fórmula  P(ecunia)  S(ua)  antes  del 
RESTITVIT.  Tratándose  de  un  Emperador,  están  de  más 
estas  siglas;  pero  lo  mismo  acontece  al  principio  con  el  título 
de  britannicus,  que  no  tuvo  Hadriano,  que  al  final  con  la 
cifra  P.  S.,  impropia  He  este  linaje  de  inscripciones,  dejando 
el  falsificador  estas  dos  huellas  patentes  de  sus  manipulaciones, 
á  las  que  ponía  el  bcilo  de  su  mal  encubierto  fraude  el  expre- 
sivo ^ra^/^r  ^/^/»  quody  que  viene  tan  fuera  del  caso. 

La  segunda  columna  miliaria  es  como  un  eco  de  la  prime- 
ra, conserva  el  britannicus  y  suprime  el  preter  quam  quod  y 
a  Munda^  pero  dejando  en  su  sitio  á  Certinta  y  resueltas  las 
siglas  equivalentes  ii pecunia  sua  (3). 

He  creído  necesario  insistir  sobre  las  falsedades  de  estas 
dos  piedras  inventadas  y  colocad  is  expresamente  en  una  cal'' 
zada  de  romanos  desde  Alconchel  a  la  Cabeza  de  Griego^  para 


(5)  Eckhel,  VI,  478  —Cohén,  2.  p.  235. 

(6)  Sparciano,  vit.  Hadrian,  7. 
(1)    C  ILII   461*465*. 


M.    R.    [)F,   BEKLANüA  83 

hacer  de  este  villar  las  ruinas  de  la  Munda  celtibérica  liviana^ 
y  tanto  más  he  insistido  en  ello,  cuanto  que  la  tendencia  de 
los  modernos  pseudolatras  parecía  inclinarse  en  un  tiempo  á 
traer  arrastrando  ambas  columnas  falsas  de  la  Tarraconense  á 
la  Bética,  hasta  las  inmediaciones  de  la  Cártama  actual  y  en  el 
camino  que  de  dicha  villa  va  hoy  á  CoÍn,  desde  luego,  como 
después  á  Monda,  con  el  intento  sin  duda  de  robustecer  con 
tan  expresivas  leyendas  miliarias  las  otras  falsedades  del  des- 
carado Britto  y  de  los  que  le  habían  precedido  en  este  empeño 
tle  llevar  á  dicha  pequeña  villa  la  célebre  planta  de  armas 
(iompeyana. 

Previas,  pues,  estas  aclaraciones  indispensables,  procederé 
ya  á  señalar  los  diversos  pasajes  jurídicos  de  sus  interesantes 
mármoles  escritos. 

La  más  importante,  con  relación   á  la  historia  íntima  de  la 
pol)lación,  por  ser  su  página  más  antigua,  es  una  inscripción 
l53al54deJ.C. 

io  César  Augusto,  pontificp  máximo, 
ad  por  la  ^lécima  tercia  ven,  proclama- 
Mgésima  séptima,  cónsul  por  la  quinta, 
isor»,  por  (i)  «Vestino,  hijo  de  Rustico, 
•)  de  cuyo  cargo  dice  el  profesor  Hüb- 
la  época  anterior  á  la  fecha  en  que  los 
>n  el  derecho  latino,  á  lo  que  añade 
)  en  Cártama,  sino  en  otras  ciudades  de 
je  Vespasiano,  siendo  Censor  en  74  de 
e  el  tus  Lata,  existia  una  cor(KiracÍón 
nian  á  su  cargo  la  administración  piíbli- 
primero  de   ellos  deceinvir   ntaximus 


s  dignidades,  según  ul  CILM1ÍI53,  ul  oilo  del 
os  FasU  coagulares  'le  Kloin,  ul  51. 


84  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 

X'V-MAXIMVS  (i).  Como  lo  enseña  otra  piedra  de  Estepa, 
cuyo  texto  descubrió  manuscrito  el  eruditísimo  Obispo  de 
Pamplona  I)r.  (;)I¡ver,  que  contiene  una  dedicación  «A  Druso 
Caesar,  hijo  de  Tiberio,  cónsul»,  hecha  del  15  al  20  de  J.  C. 
por  un  tal  «Quinto  Lario  Nigro,  hijo  de  Lucio,  decemvir  má- 
ximow  (2). 

Cartima,  pues,  no  fué  municipio  creado  por  César,  ni  por 
su  sobrino,  ni  por  Vespasiano,  porque  entonces  hubiera  lleva- 
do el  calificativo  de  lulium,  de  Atígustum,  ó  de  Plavium, 
sino  erig;¡do  tal  después  del  44  y  antes  del  74  de  J.  C. 

Al  mediar  el  primer  siglo  era  una  ciudad  autónoma,  y  por 
lo  tanto,  gobernada  por  funcionarios  locales  desligados  de  toda 
dependencia  con  la  administración  romana,  que  desde  la  con- 
quista, hacía  unos  250  años,  venía  extendiéndose  por  las  Hís- 
panlas, y  que  concluyó  por  contar  á  dicha  población  entre  las 
más  importantes  entidades  municipales  del  país,  antes  que 
Vespasiano  subiese  al  trono  imperial  en  69  de  J.  C.  (3). 

M.  R.  UK  Bkrlanga. 
fSr  continuará j 


LlI-iiSa, 

L  (I  :«llí  XV-MAXlMVS. 

'i>e  MHP.iuardl  Hantnioh  VIH,  parí.  I.  paj.  < 


LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  SCS  RELACIOXES  CON  LA  DE  CATABA 

EN    1808    Y    1809 
(CONTINUACIÓN) 

VII 

Proyocto  concebido  por  la  Junta  de  Oerona  de  realizar  un  empréitt- 
to  en  logia  térra.— Convocatoria  de  diputados  para  elegir  la  Junta 
del  reino.— Penuria  ce  la  junta  de  CatalulLa.  Conclusión  del  se- 
gundo sitio  de  Gerona.— Herói' a  salida  de  los  sitiados.— Auxilio 
prestado  por  las  fuerzas  de  Caldagués  y  los  sOTatenes  del  país.— 
Completa  derrota  de  los  sitiadores,  que  hoyen  A  Figaeraa  y  á 
Barcelona.— Censuras  que  la  Junta  de  Oerona  dirige  A  la  de  Cata- 
Infia,  por  no  haber  negociado  el  empréstito  con  Inglaterra. 

No  podiendo  la  juntn  de  Cataluña  mandar  los  socorros  que 
le  tenia  pedidos  la  de  (ierona,  hubo  de  límitanse  á  la  promesa 
de  hacerlo  luego  que  fuese  posible,  aprobando  al  mismo  tiem- 
po el  proyecto  de  un  empréstito  que  ésta  había  tanteado  con 
el  comandante  del  navio  inglés  Montagut,  según  puede  verse 
en  la  siguiente  comunicación: 

«Pctr.  c:.,„„.„.,  r.-nta  ha  visto  quanto  V.  S.  expone  en 
¡ente,  relativo  á  las  necesidades  en  que 
socorran  por  los  demás  Corregimientos 
na  Junta,  y  al  arbitrio  que  ha  meditado 
cien  mil  duros  que  han  tanteado  con  el 
3  de  S.  M.  B.  el  Montagud,  aun  con  in- 
|uel  Comandante  ó  su  Nación.  En  orden 
ence  esta  Suprema  Junta  de  la  realidad 
ne,  y  procurará  socorrerla  luego  que  las 
litan  y  las  contribuciones  pedidas  se  rea- 
ndo,  no  sólo  aprueba   el  empréstito  que 


86  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


ha  meditado^  con  los  intereses  que  puedan  convenirse,  sí  que 
autoriza  á  V.  S.  con  garantía  y  á  nombre  de  todo  el  Principa- 
do, para  tomar  la  dicha  partida,  y  el  otro  préstamo  mayor 
que  se  pueda,  baxo  la  propia  garantía  y  al  interés  que  á  V.  S. 
le  parezca  y  pueda  convenir  con  el  prestador,  quedando  con 
la  seguridad  de  que  esta  Suprema  Junta  aprobará  sus  gestio- 
nes en  el  particular. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  11  Agosto 
de  i8o9.=Marqués  del  Palacio.=Romualdo,  Arzobispo  de 
Tarragona.=Josef  de  Elola.=Andrés  011er.=N¡colás  de  So- 
lanell,  secretario  vocal. =Sr.  Presidente  y  Junta  de  Govierno 
de  Gerona». 

El  proyectado  empréstito  no  se  llevó  á  efecto  por  no  ha- 
berse prestado  á  ello  el  comandante  del  navio  inglés. 

También  sobre  lo  mismo,  y  dando  detalles  acerca  la  mi- 
sión que  se  tenía  confiada  al  conde  de  Caldagués,  escribió  don 
Andrés  Oller  el  oficio  que  sigue: 

«Muy  Ilustre  Señor: 

»A  eso  de  las  9  de  la  noche  de  ayer,  reciví  la  de  V.  S.,  en 
que  manifiesta  sus  apuros  y  da  noticia  del  refuerzo  de  4,000 
hombres  que  habían  de  salir  de  Perpiñán  el  6  de  los  corrientes, 
sin  duda  para  aumentar  el  exército  enemigo  que  bloquea  esa 
Ciudad. 

» Inmediatamente  me  personé  con  S.  E.,  donde  hallé  al 
Sr.  de  Fuxá,  y  procuramos  ambos  representarle  la  situación 
lamentable  de  esa  Plaza,  suplicándole  se  dignase  atender  á  ella 
y  socorrerla;  nos  escuchó  con  benignidad  y  dio  muestras  de 
que  haría  quanto  le  fuese  posible. 

»Poco  después  recibió  su  S.  E.  un  expreso  del  Sr.  Conde 
de  Caldagués,  despachado  el  9  del  actual  desde  Hostalrich,  en 
que  daba  parte  dicho  Sr.  Conde  de  la  fuerza  que  tenía  recogi- 
da y  de  la  que  pensaba  recoger  en  las  inmediaciones  de  esa 
plaza,  de  que  se  havía  avistado  con  los  señores  de  la  Valette  y 


EMILIO  GRAHIT  87 

O'Donovan,  y  de  que,  sin  embargo  de  las  conferencias  habidas 
con  ellos,  no  [>odÍR  concentrar  plan  alguno  de  operaciones 
hasta  tener  ciertas  noticias  que  le  faltaban  y  se  procuraría  sin 
dilación . 

»En  consequencia,  me  dixo  el  General  que,  examinado  el 
plan  remitido  por  su  segundo,  le  contestaría  lo  conveniente, 
tanto  en  punto  á  los  socorros  que  podría  remitirle,  como  de 
todo  lo  demás  que  estimase  oportuno;  y  al  efecto,  le  ha  escri- 
to esta  mañana,  ciñiendo  por  ahora  los  socorros,  según  creo, 
á  que  pueda  echar  mano  de  las  tropas  del  cordón  del  Llobre- 
gat,  para  cuyo  efecto,  ha  mandado  S.  E.  al  Comandante  de 
ellas  que  las  tenga  á  disposición  del  referido  Jefe, 

»Este  es  sujeto  de  la  entera  confianza  de  S.  H.,  y  por  lo 
tanto,  una  vez  lo  tiene  V,  S.  en  esas  inmediaciones,  concibo 
qUe  sera  mejor  entable  por  su  conducto  qualesquiera  preten- 
sión que  quiera  dirigir  al  último,  especialmente  en  el  dificilísi- 
mo punto  de  enviar  tropas  de  línea,  que  gradúo  de  tnaxequible 
por  ahora,  á  menos  que  el  Sr.  Caldagués  lo  represente  muy 
al  vivo,  que  es  el  único  medio  para  que  esa  plaza  no  caiga  en 
poder  de  los  enemigos  que  la  rodean. 

»En  la  sesión  de  hoy  se  ha  hecho  presente  el  oficio  dirigido 
por  V.  S.  á  es\a  Suprema,  y  en  el  supuesto  que  hasta  que  en- 
tre el  resultado  del  medio  catastro  que  debe  exigirse  momen- 
táneamente, no  hay  arbitrio  para  remitir  á  V.  S.  numerario 
djunta  como  consiente  esta  Supre- 
^ .  S.   adelante  en  los  lérmiuos  que 
jbre  préstamo  de  cien  mil  duros,  sí 
iarlo  de  mayor  cantidad,  que  en  tal 
;a  común  del  Principado,  habiendo 
ticular  el  manejo  de  V.  S.  en   esta 

)porción,  me  encarga  la  Junta  diga 
sta  diez  millones  de  reales,  al  menor 


/8  ESTUDIOS   RrlGKÁFICOS 


ciesen  varios  con  iguales  condiciones.  En  este  conflicto  de 
identidades,  buscaron  inscripciones  en  los  lugares  agraciados 
con  sus  votos,  que  vinieran  á  justificar  sus  acertos,  y  no  en- 
contrándolas,  se  acordaron  de  lo  que  habían  hecho  Luna  en 
Granada  y  Román  de  la  Higuera  en  Toledo»  y  se  dejaron  lle- 
var de  los  impetuosos  arranques  de  su  imaginación.  En  la  pro- 
vincia  de  Avila,  cerca  del  Monasterio  de  Guisando,  aparece 
primero  un  letrero  del  que  resulta  que  allí  en  el  campo  de  los 
basetanos fueron  derrotados  los  hijos  de  Pontpeyo.  Morales  da 
como  existente  á  la  puerta  de  la  iglesia  de  Monda  una  piedra 
en  que  se  habla  del  proetoriutn  in  urbe  Munda,  ücon  otra  en 
el  mismo  pueblo  recordando  al  prcetor  tnundensís.  Brito,  el 
cronista  infiel  de  Portugal,  asegura  con  toda  seriedad  que  es- 
tuvo en  el  repecho  del  monte  de  Tolox,  donde  vio  un  arco  de 
piedra  labrada  ya  arruinado  y  una  piedra  con  letras  rom^anas 
bastante  bien  grabadas  qtce  trasladó  en  un  libro  de  memoria, 
en  cuya  copia  aparece  la  forma  ordo  mundensis,  Martín  de 
Roa,  compañero  de  Román  de  la  Higuera,  también  se  deja 
llevar  del  atractivo  de  su  imaginr^ción  y  trascribe  el  supuesto 
fragmento  de  una  inscripción  fingida  astigitana,  que  se  da  el 
gusto  de  restituir  y  en  la  que  lee  con  toda  evidencia  victo 
ad  Mundam  f(}\io)  Pomp,  Espinel,  en  Ronda  la  vieja,  su- 
pone un  letrero  con  las  tres  expresivas  palabras:  Munda 
ifnperatore  Sabino,  Marzo  pone  en  Ronda  el  celebre  brocal  de 
pozo  de  la  calle  de  Linaceros  con  la  frase  inexplicable  Ccesar 
mundense  hanc.  Rivera,  uno  de  los  eruditos  róndenos  más 
atrevidos,  parodia  unos  versos  anónimos,  que  trae  Suetonio  en 
la  vida  de  Nerón,  cambiando  el  Veios  migrate  quirites  de  aquél 
por  Mundam  migrate  quirites^  que  más  le  placía,  é  hizo  gra- 
bar en  la  portada  de  su  casa.  Pero  todas  estas  piedras,  así  como 
las  cuatro  supuestas  monedas  mundenses,  igualmente  contra- 
hechas, son  ya  tan  conocidamente  falsas,  que  no  hay  para  que 
volver  á  demostrarla,  pero  entre  aquéllas  hay  dos  miliarias  de 


M.    R.    DE   BERLANGA  79 

que  no  me  he  ocupado,  pero  como  después  de  haberlas  decla- 
rado espúreas  los  Doctores  Oliver  y  Hübner,  han  sido  defen- 
didas como  ingenuas  con  notable  descaro,  voy  á  permitirme 
hacer  ver  sus  absurdos  epigráficos,  por  cuanto  tienen  relación 
con  Cartima. 

Nadie  ha  dicho  haber  visto  estas  dos  inscripciones,  cuya 
única  copia,  de  ta  que  pueden  dimanar  todas  las  publicadas,  se 
encuentra  en  una  monografía  que  dejó  manuscrita  D.  Juan  Hau- 
tista  Valenzuela  y  Velázquez,  muerto  en  1645  de  Obispo  de 
Salamanca,  con  el  título  de  Vetera  aliqua  Hispanüe  monu- 
menta,  que  encaminó  al  legado  a  latere  de  S.  S.  Urbano  VIH, 
illustrissimo  domino  suo  colendissimo  Francisco  Cardinali 
Barberino,  en  cuya  biblioteca  la  vio  Nicolás  Antonio  y  la  co- 
pió Juan  Bta.  Donio,  incluyendo  este  último  los  epígrafes  his- 
panos con  las  anotaciones  correspondientes  de  aquel  prelado, 
en  su  conocido  libro  Inscriptiones  aniiquce^  que  sacó  á  luz 
Gorio  en  1731.  La  indicación  que  precede  á  la  primera  piedra 
dice  de  este  modo:  «en  una  columna  miliaria,  que  aún  existe 
en  la  vía  antigua,,  entre  Cabeza  de  Griego,  donde  en  otro 
tiempo  estuvo  Munda,  y  Alconchel,  no  lejos  del  cual  existió 
Cerítma,  á  saber  donde  está  la  Iglesia  de  Nuestra  Señora  de 
la  Cuesta  (i).» 

Cuando  Muratori  en  1739  publicó  su  Novas  Thesaurus  veí. 
inscriptt'onum,  trasladó  este  mismo  letrero  íjcZJowí'íí  (2),  abre- 
viando la  anotación  presente,  reduciéndola  á  estas  breves  pala- 
bras: «En  la  Hispania,  cerca  de  Certima,  en  el  templo  de  Santa 
tAnri-i  Ae.  if»  r.,«=n«  -^tracto  que  transformó  el  P.  Florez, 
loude  existe  la  piedra^  es  la  ermita 
Guerra^  junta  á  Cártama»,  en  cuya 
jamás  ermita  con  semejante    advoca- 


8o  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


ción.  Pero  es  que  no  sólo  hay  que  descartar  dichos  monu- 
mentos del  citado  pueblo  á  tres  leguas  al  occidente  de  Mála- 
ga, sino  tener  muy  en  cuenta  que  son  falsísimos.  Como  queda 
dicho,  los  monumentos  son  dos,  uno  del  consulado  segundo  y 
otro  del  cuarto  de  Trajano,  esto  es,  del  1 18  al  121  respectiva- 
mente de  J.  C;  bastando  á  mi  propósito  ocuparme  del  más 
antiguo  únicamente,  considerándolo  dividido  en  cuatro  miem- 
bros epigráficos  diferentes.  El  primero  contiene  la  ascenden- 
cia imperial  del  soberano,  en  la  que  Orelli  encontró  el  error 
de  haber  dado  el  título  de  Británico,  que  no  tuvo  Hadriano, 
además  del  dictado  de  P.  P.  antes  de  la  T.  P.  XXli  (i).  El 
segundo  hízose  sospechoso  á  Echhel  estimándolo  fingido  sobre 
las  monedas  del  mismo  soberano,  acuñadas  con  ocasión  de 
haber  perdonado  antignos  atrasos  de  los  tributos  públicos, 
reliqua  vetara  HS  novies  tnilies  oblita  (2),  condonación  recor- 
dada por  Sparciano  (3)  y  por  Casio  Dion  (4),  y  en  efecto  este 
es  el  pasaje  más  absurdo  que  contiene  la  inscripción,  que  sólo 
pudo  ocurrirse  al  que  no  tuviere  cabal  idea  del  formulario 
epigráfico  romano  de  aquella  época. 

Ante  todo  el  advervio  prceter  quant  quod  no  encaja  en  ma- 
nera alguna  en  la  fraseología  epigráfica.  Por  fortuna  los  falsi- 
ficadores de  antaño  desconocían  por  completo  que  en  Roma 
la  redacción  de  las  inscripciones  estaba  sujeta  á  reglas  deter- 
minadas, que  tenían  alguna  pequeña  alteración  en  ocasiones; 
pero  que  guardan  siempre  cierta  ritualidad,  que  da  á  conocer 
las  adulteraciones  cuando  las  hay,  en  los  documentos  que  se 
falsifican.  Las  columnas  miliarias  contienen  no  más  que  el 
nombre  y  ascendencia  del  Soberano  en  cuyo  tiempo  se  gra- 


(1)  Orellil.  194. 

(2)  Echhel  VI.  478. 

(3)  Spar.  vit  Hadriani,  7. 

(4)  Epit.  69,  8. 


M.    R.    UE   BERLANGA  8l 

barón,  el  número  de  millas  que  construyó,  F|-,C1T,  las  que 
compuso,  REPARAVIT,  y  las  que  hho  de  nuevo,  RESTI- 
TVIT,  los  puentes  que  reparó,  construyó  ó  levantó  de  nuevo  y 
á  veces  las  millas  que  mediaban  de  un  punto  á  otro  (i),  pero 
jamás  cosas  agenas  á  las  vías  públicas.  Cuando  se  quería  con- 
memorar las  virtudes  públicas  del  algún  distinguido  magnate 
ó  su  generosidad  para  con  su  jtatria,  se  recurría  á  las  inscrip- 
ciones honorarias  levantadas  en  el  foro  ó  en  sitios  preemtnen- 
tes  de  la  ciudad,  en  las  que,  después  de  los  honores  y  distin- 
ciones del  agraciado,  se  indicaba  el  motivo  de  la  erección  ^uod 
provinciüm.  Bagiic{am),  caesis  hostibtis,  paci pristinoe  restitue- 
rit  (2);  ob pienissimam  ntunijicentiam  erga  patriam  eí  popu- 
lum  (,í);  ob  munüiptum  diutina  obsidione  et  bello  manrorum 
liberatufH  {\).  Cuando  la  munificencia  era  imperia!,  solían 
también  batirse  monedas  conmemorativas,  Egipto  capta  (^5); 
ob  cives  servatos  (ó);  ob  reliqua  velera-  fíS  novies  tnilies  abo- 
lita  (7).  Mezclar  una  fórmula  honoraria  en  un  monumento  mi- 
liario es  el  colmo  del  error  y  tratar  de  empalmar  la  una  con  la 
otra  por  medio  de  un  adverbio,  tan  disonante  en  epigrafía  clá- 
sica como  preter  quain  quod,  es  aún  más  absurdo.  La  frase, 
el  emperador  Hadriano,  además  de  perdonar  á  las  provincias 
(¿qué  provincias?  porque  también  perdonó  á  ltali:i)  lo  que  se  le 
debía,  restituyó  tantas  millas  de  Munda  á  Cerítma,  recuerda 
esa  otra  tan  vulgarizada  entre  nosotros  por  lo  ridicula:  era 
de  noche  y  sin  embargo  llovía . 


4t,— Eckhel,  VI.  83. 
176— Eckhei,  VI,  p.  88, 
1.  ~  Ciihen  Monaiea  fn-^pees  s 


8a  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


Como  indica  perfectamente  Eckhel  el  falsificador  tuvo 
presente  para  forjar  semejante  frase  la  moneda  del  ii8  de 
Hadriano  (i)  y  el  pasaje  de  Sparciano  en  la  biografía  de  este 
Soberano  (2). 

El  tercer  miembro  de  la  inscripción  fingida,  comprende  los 
dos  nombres  geográficos,  que  motivaron  el  fraude,  a  Munda 
etfluvio  Sigila  ad  Certimam  us ¿ue^  habiendo  tenido  buen  cui- 
dado de  anotar  el  que  facilitó  la  copia  al  Obispo  Velenzuela, 
que  Cabeza  de  Griego,  ubi  olim  fuit  Mmida,  estaba  poco  dis- 
tante de  Alconchel,  a  qua  non  longe  stetit  Certima, 

En  el  último  período  de  la  leyenda,  tuvo  que  sujetarse  el 
falsificador  á  la  corta  distancia  de  veinte  millas  para  concertar 
Alconchel  y  Cabeza  de  Griego  con  las  dos  poblaciones  anti- 
guas con  que  deseaba  concordarla,  pero  dejóse  llevar  también 
de  su  fantasía  usando  de  la  fórmula  P(ecunia)  S(ua)  antes  del 
RESTITVIT.  Tratándose  de  un  Emperador,  están  de  más 
estas  siglas;  pero  lo  mismo  acontece  al  principio  con  el  título 
de  britannicus,  que  no  tuvo  Hadriano,  que  al  final  con  la 
cifra  P.  S.,  impropia  de  este  linaje  de  inscripciones,  dejando 
el  falsificador  estas  dos  huellas  patentes  de  sus  manipulaciones, 
á  las  que  ponía  el  seilo  de  su  mal  encubierto  fraude  el  expre- 
sivo ^ra^/^r  qtiam  quod,  que  viene  tan  fuera  del  caso. 

La  segunda  columna  miliaria  es  como  un  eco  de  la  prime- 
ra, conserva  el  britannicus  y  suprime  el  preter  quant  quod  y 
a  Munda^  pero  dejando  en  su  sitio  á  CertimcL  y  resueltas  las 
siglas  equivalentes  ii  pecunia  sua  (3). 

He  creído  necesario  insistir  sobre  las  falsedades  de  estas 
dos  piedras  inventadas  y  colocad  is  expresamente  en  una  cal" 
zada  de  romanos  desde  Alconchel  á  la  Cabeza  de  Griego ^  para 


(5)  Eckhel,  VI,  478  —Cohén.  2.  p.  235. 

(6)  Sparciano,  vit.  Hadrian,  7. 
(1)    C  IL  II   46**465*. 


M.    R.    DE   BEKLANGA  83 

hacer  de  este  villar  las  ruinas  de  la  Munda  celtibérica  liviana^ 
y  tanto  más  he  insisti<lo  en  ello,  cuanto  que  la  tendencia  de 
los  modernos  pseudolatras  parecía  inclinarse  en  un  tiempo  á 
traer  arrastrando  ambas  columnas  falsas  de  la  Tarraconense  á 
la  Hética,  hasta  las  inmediaciones  de  la  Cártama  actual  y  en  el 
camino  que  de  dicha  villa  va  hoy  á  Coin,  desde  luego,  como 
después  á  Monda,  con  el  intento  sin  duda  de  robustecer  con 
tan  expresivas  leyendas  miliarias  las  otras  falsedades  del  des- 
carado Britto  y  de  los  que  le  habían  precedido  en  este  empeño 
de  llevar  á  dicha  pequeña  villa  la  célebre  plaza  de  armas 
ponipeyana. 

Previas,  pues,  estas  aclaraciones  indispensables,  procederé 
ya  á  señalar  los  diversos  pasajus  jurídicos  de  sus  interesantes 
mármoles  escritos. 

La  más  importante,  con  relación  á  la  historia  íntima  de  la 
polilación,  por  ser  su  página  más  antigua,  es  una  inscripción 
honoraria  levan'ada  del  53  al  54  de  J.  C. 

«A  Tiberio  Claudio   César  Augusto,   pontífice   máximo, 
con  la  tribunicia  potestad  por  la  décima  tercia  vez,  proclama- 
do  emperador  por  la  vigésima  séptima,  cónsul  por  la  quinta, 
padre  de  la  patria.  Censor»,  por  (1)  «Vestino,  hijo  de  Rustico, 
decemvir»,   á  propósito  de   cuyo   cargo  dice  el  profesor  Hüb- 
ner  que   se   reBere  á    la   época  anterior  á  la  fecha  en  que  los 
Cartimitanos  obtuvieron    el   derecho    latino,  á  lo  que  añade 
Mommsen,  que  no  sólo  en  Cártama,  sino  en  otras  ciudades  de 
¡spasiano,  siendo  Censor  en  74  de 
ius  Lata,    existía  una  corporación 
á  su  cargo  la  administración  públi- 
ñero  de   ellos   decemvir   maximus 


dades.  según  <.-)  C1L-II'I!>53,  ul  o^o  del 

!i  Consulares  <(<;-  Klein,  ul  51. 


84  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


X-V'MAXIMVS  (i).  Como  lo  enseña  otra  piedra  de  Estepa, 
cuyo  texto  descubrió  manuscrito  el  eruditísimo  Obispo  de 
Pamplona  Dr.  Oliver,  que  contiene  una  dedicación  «A  Druso 
Caesar,  hijo  de  Tiberio,  cónsul»,  hecha  del  15  al  20  de  J.  C. 
por  un  tal  «Quinto  Lario  Nigro,  hijo  de  Lucio,  decemvir  má- 
ximo» (2). 

Cartima,  pues,  no  fué  municipio  creado  por  César,  ni  por 
su  sobrino,  ni  por  Vespasiano,  porque  entonces  hubiera  lleva- 
do el  calificativo  de  lulium,  de  Augtistum^  ó  de  Flaviunt^ 
sino  erigido  tal  después  del  44  y  antes  del  74  de  J.  C. 

Al  mediar  el  primer  siglo  era  una  ciudad  autónoma,  y  por 
lo  tanto,  gobernada  por  funcionarios  locales  desligados  de  toda 
dependencia  con  la  administración  romana,  que  desde  la  con- 
quista, hacía  unos  250  años,  venía  extendiéndose  por  las  Hís- 
panlas, y  que  concluyó  por  contar  á  dicha  población  entre  las 
más  importantes  entidades  municipales  del  país,  antes  que 
Vespasiano  subiese  al  trono  imperial  en  69  de  J.  C.  (3). 

M.  R.  DE  Berlanga. 
(Se  continuará J 


(1)  CILII  2953. 

(2)  GIL  ll'50i8  XV-MAXIMVS. 

(3)  Véase  Marquardt  Hanhuch  VIH.  part.  i.  pág.  308  y  309 


U  JUNTA  ÍB  GERONA  EN  SUS  BEACIOXES  CON  LA  DE  CATAIUSA 

en     ie08    Y     1809 

(continuación) 

vil 

Projecto  concebido  por  la  junta  de  Gerona  de  realizar  un  emprésti- 
to en  Inglaterra.— Convocatoria  de  diputados  para  elegir  la  junta 
del  reino.— Penuria  ce  la  Junta  de  Catnluña  Conclusión  del  se- 
gundo sitio  de  Oerona.— Herdi'aBalida  de  los  sitiados.- Auxilio 
prestado  por  las  fuersas  de  Galdagués  j  loo  ao.Tatenes  del  país, — 
Completa  derrota  de  los  sitiadores,  que  huyen  á  Figueras  j  á 
Barcelona.— Censuras  que  la  Junta  de  Qerona  dirige  á  la  de  Cata- 
lofia,  por  no  haber  negociado  el  empréstito  con  Inglaterra. 

No  pudiendo  la  junta  de  Cataluña  mandar  los  socorros  que 
le  tenía  pedidos  la  de  (ierona,  hubo  de  limitarse  á  la  promesa 
de  hacerlo  luego  que  fuese  posible,  aprobando  al  mismo  tiem- 
po el  proyecto  de  un  empréstito  que  ésta  había  tanteado  con 
el  comandante  del  navio  inglés  Montagut,  según  puede  verse 
en  la  siguiente  comunicación: 

«Esta  Suprema  Junta  ha  visto  quanto  V.  S.  expone  en 
nte,  relativo  á  las  necesidades  en  que 
locorran  por  los  demás  Corregimientos 
a  Junta,  y  al  arbitrio  que  ha  meditado 
ien  mil  duros  que  han  tanteado  con  el 
de  S.  M.  B.  el  Montagud,  aun  con  in- 
lel  Comandante  ó  su  Nación,  iín  orden 
:nce  esta  Suprema  Junta  de  la  realidad 
e,  y  procurará  socorrerla  luego  que  las 
tan  y  las  contribuciones  pedidas  se  rea- 
do,  no  sólo  aprueba   el  empréstito  que 


86  LA  (UNTA  DR  GBKONA  EN  1808-9 


ha  meditado^  con  los  intereses  que  puedan  convenirse,  sí  que 
autoriza  á  V.  S.  con  garantía  y  á  nombre  de  todo  el  Principa- 
do, para  tomar  la  dicha  partida,  y  el  otro  préstamo  mayor 
que  se  pueda,  baxo  la  propia  garantía  y  al  interés  que  á  V.  S. 
le  parezca  y  pueda  convenir  con  el  prestador,  quedando  con 
la  seguridad  de  que  esta  Suprema  Junta  aprobará  sus  gestio- 
nes en  el  particular. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  11  Agosto 
de  i8o9.=Marqués  del  Palacio. =Romualdo,  Arzobispo  de 
Tarragona. =Josef  de  Elola.=Andrés  011er.=N¡colás  de  So- 
lanell,  secretario  vocal. =Sr.  Presidente  y  Junta  de  Govierno 
de  Gerona». 

El  proyectado  empréstito  no  se  llevó  á  efecto  por  no  ha- 
berse prestado  á  ello  el  comandante  del  navio  inglés. 

También  sobre  lo  mismo,  y  dando  detalles  acerca  la  mi- 
sión que  se  tenía  confiada  al  conde  de  Caldagués,  escribió  don 
Andrés  OUer  el  oficio  que  sigue: 

«Muy  Ilustre  Señor: 

»A  eso  de  las  9  de  la  noche  de  ayer,  reciví  la  de  V.  S.,  en 
que  manifiesta  sus  apuros  y  da  noticia  del  refuerzo  de  4,000 
hombres  que  habían  de  salir  de  Perpiñán  el  6  de  los  corrientes, 
sin  duda  para  aumentar  el  exército  enemigo  que  bloquea  esa 
Ciudad. 

» Inmediatamente  me  personé  con  S.  E.,  donde  hallé  al 
Sr.  de  Fuxá,  y  procuramos  ambos  representarle  la  situación 
lamentable  de  esa  Plaza,  suplicándole  se  dignase  atender  á  ella 
y  socorrerla;  nos  escuchó  con  benignidad  y  dio  muestras  de 
que  haría  quanto  le  fuese  posible. 

»Poco  después  recibió  su  S.  E.  un  expreso  del  Sr.  Conde 
de  Caldagués,  despachado  el  9  del  actual  desde  Hostalrich,  en 
que  daba  parte  dicho  Sr.  Conde  de  la  fuerza  que  tenía  recogi- 
da y  de  la  que  pensaba  recoger  en  las  inmediaciones  de  esa 
plaza,  de  que  se  havía  avistado  con  los  señores  de  la  Valette  y 


EMILIO  GRAHIT  87 

O  Donovan,  y  de  que,  sin  embargo  de  las  conferencias  habidas 
con  ellos,  no  podía  concentrar  plan  alguno  de  operaciones 
hasta  tener  ciertas  noticias  que  le  faltaban  y  se  procuraría  sin 
dilación . 

»En  consequencia,  me  dixo  el  General  que,  examinado  el 
plan  remitido  por  su  segundo,  le  contestaría  lo  conveniente, 
tanto  en  punto  á  los  socorros  que  podría  remitirle,  como  de 
todo  lo  demás  que  estimase  oportuno;  y  al  efecto,  le  ha  escri- 
to esta  mañana,  ciñiendo  por  ahora  los  socorros,  según  creo, 
á  que  pueda  echar  mano  de  las  tropas  del  cordón  del  Llobre- 
gat,  liara  cuyo  efecto,  ha  mandado  S.  E.  al  Comandante  de 
ellas  que  las  tenga  á  disposición  del  referido  Jefe. 

»Este  es  sujeto  de  la  entera  confianza  de  S.  K.,  y  por  lo 
tanto,  una  vez  lo  tiene  V.  S.  en  esas  inmediaciones,  concibo 
qUe  sera  mejor  entable  por  su  conducto  qualesquiera  preten- 
sión que  quiera  dirigir  al  uliimo,  especialmente  en  el  dificilísi- 
mo punto  de  enviar  tropas  de  línea,  que  gradúo  de  inaxequible 
por  ahora,  á  menos  que  el  Sr.  Caldagués  lo  represente  muy 
al  vivo,  que  es  el  único  medio  para  que  esa  plaza  no  caiga  en 
poder  de  los  enemigos  que  la  rodean. 

»En  la  sesión  de  hoy  se  ha  hecho  presente  el  oficio  dirigido 
por  V.  S.  á  esla  Suprema,  y  en  el  supuesto  que  hasta  que  en- 
tre el  resultado  del  medio  catastro  que  debe  exigirse  momen- 
¡o  para  remitir  á  V.  S.  numerario 
djunta  como  consiente  esta  Supre- 
/.  S.  adelante  en  los  térmiuos  que 
ibre  préstamo  de  cien  mil  duros,  sí 
iarlo  de  mayor  cantidad,  que  en  tal 
a  común  del  Principado,  habiendo 
jcular  el  manejo  de  V.  S.  en   esta 

porción,  me   encarga  la  Junta  diga 
sta  diez  millones  de  reales,  al  menor 


88  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


interés  que  pueda,  pero  que  no  importa  sea  el  del  6  por  100, 
sino  puede  conseguirse  el  préstamo  con  menor  sacrificio;  y 
aun  por  lo  que  respecta  á  los  cien  mil  duros  que  han  de  servir 
para  los  urgentísimos  apuros  de  V.  S.,  si  es  necesario  int^és 
mayor  del  6  por  100,  le  autoriza  la  Junta  para  prometerlo. 
Tengo  la  satisfacción  de  haver  en  esta  parte  altanado  muchas 
dificultades  que  se  ofrecían. 

»En  la  adjunta  verá  V.  S.  lo  que  dice  el  Sr.  de  Foxá  sobre 
la  victoria  de  Zaragoza,  de  que  di  alguna  insinuación  á  V.  S,. 
en  mi  última;  el  expreso  no  ha  sido  de  oficio  de  la  Capital, 
sino  de  un  particular  residente  algunas  leguas  de  distancia  de 
ella,  y  por  lo  mismo,  dudamos  aun  de  la  verdad  de  tan  plausi- 
ble noticia. 

»El  portador  partirá  mañana  al  amanecer  respecto  de  no 
haverse  podido  despachar  antes  la  adjunta  contestación  de  esta 
Suprema. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  11  de 
Agosto  de  i8o8.=Andrés  OUer,  Comisionado. 

»P.  D.  Acaba  de  llegar  el  correo  de  Valencia,  y  por  distin- 
tos papeles  de  varias  provincias  que  he  visto,  se  confirma  la 
salida  de  los  franceses  de  Madrid;  y  se  añade,  que  Bonaparte 
y  Berg  están  presos  de  orden  del  Senado;  que  murió  degolla- 
do el  Rey  de  Holanda;  que  nuestros  viejos  (monarcas)  están 
condenados  á  un  encierro  perpetuo;  que  á  Godoy  se  le  había 
de  decapitar  tal  día;  que  nuestro  amado  Fernando  fué  solem- 
nemente proclamado  en  París  Rey  de  España  é  Indias  y  pri- 
mer protector  de  la  Francia,  y  que  el  Senado  envió  cuatro 
diputados  al  marqués  de  la  Romana,  para  que,  sin  cometer 
hostilidad  alguna,  pase  á  París  con  su  tropa  para  apoderarse 
y  traer  á  España  á  nuestro  Rey... 

»A  la  M.  1.  Junta  de  Govierno  de  Gerona». 

La  comunicación  de  D.  Ramón  Luis  de  Foxá,  á  que  hace 
referencia  el  señor  Oller,  es  la  siguiente; 


EMILIO  GRAHIT  69 

«Muy  Ilustres  Señores: 

»A1  recibo  del  oficio  de  V.  S.S.  fechado  el  7  det  corrienie, 
"pasé  á  verme  con  el  General,  á  donde  vino  á  poco  rato  tam- 
bién el  Sr.  de  Oller,  y  entre  los  dos  le  expusimos  lo  que  creí- 
mos más  apropósito  á  los  designios  que  V.  S.  S.  nos  maniñes- 
tan,  y  que  puedan  hacer  la  felicidad  de  la  Patria,  á  lo  que  nos 
respondió  el  General,  que  haría  todo  lo  posible,  que  se  ocupa- 
ba en  ello,  y  que  daría  sus  disposiciones. 

»Se  sabe  por  un  expreso  de  que  en  Zaragoza  entraron  los 
franceses  en  número  considerable,  penetr.iron  hasta  el  merca- 
do; pero  no  sirvió  esta  entrada,  sino  para  hacer  más  gloriosa 
nuestra  victoria;  efectivamente,  quedaron  muertos  todos,  de- 
xando  todas  las  calles  llenas  de  cadáveres  y  un  rio  de  sangre. 
Cada  casa  en  estos  lances,  es  un  nuevo  fuerte  que  se  les  opone, 
y  aironerándose  las  puertas,  se  hace  un  fuego  vivo  de  un  lado 
;,  estando  al  mismo  tiempo  á  cubierto  los  que 
»s  ventanas  los  paisanos,  no  se  atreven  á  salir, 
de  las  calles  pueden  muy  bien  servir.  Perdo- 
elo  de  un  patricio,  con  el  que  vive  y  morirá 
lusi  justa  que  nos  asiste. 

e  á  V.  S.  S.  muchos  años.  Tarragona  la 
^Ramón  L.  de  Foxá.=Muy  Iltre.  Junta  Gu- 
■ona», 

pliego  en  que  ib^n  las  precedentes  comunica- 
diputado  Oller  la  que  sigue: 
Señor: 

proporción  del  portador,  participo  á  V.  S.  que 
3y  ha  hecho  presente  el  General  un  oficio  del 
Decano  que  fué  del  Consejo  de  Castilla,  en 
salida  de  los  franceses  de  Madrid,  insinúa  que 
il  podría  reunirse  una  Diputación  de  las  pro- 
ir  de  la  erección  de  un  Govierno  Supremo  de 
o  menos  interino. 


90  LA  JUNTA  DE  GEKONA  EN  1808-9 


»En  consequencia,  ha  noaibrado  esta  Suprema  en  Diputa- 
dos, al  de  Barcelona,  Marqués  de  Villel,  y  al  barón  de  Saba- 
sona,  que  lo  es  de  Vich,  quienes,  con  las  instrucciones  que  se 
les  den,  irán  á  Madrid,  y  si  como  se  espera  concurren  las  de- 
más provincias,  á  quien  dicho  Arias  Mon  ha  escrito  lo  mismo, 
pondrán  el  hilo  para  la  reunión  general  de  la  Nación. 

^Cartagena  nos  envía  3,000  fusiles,  1,000  quintales  de  pól- 
vora de  cañón,  otros  tantos  de  fusil,  15,700  cartuchos,  8  obu- 
ses  y  algún  otro  artículo  más  que  no  tengo  presente.  Quando 
venga  procuraré  pillar  algo. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  12  Agosto 
de  i8o8.=Andrés  Oller,  Comisionado.==A  la  Iltre.  Junta  de 
Govierno  de  Gerona^.  , 

Aceptando  el  Marqués  del  Palacio  las  observaciones 
que  le  había  hecho  la  Junta  de  Gerona,  acerca  las  dificulta- 
des que  ofrecía  la  remisión  del  príncipe  de  Salm-Kirbourg  y 
del  edecán  que  estaba  con  él,  expidió  la  comunicación  que 
sigue: 

«Mi  disposición  de  que  se  sacasen  de  esa  Plaza  el  Príncipe 
de  Salm-Kirbourg  y  el  Edecán,  prisioneros  de  guerra,  fué 
con  la  mira  de  aliviar  á  V.  S.  de  su  cuidado  en  la  importancia 
de  retener  tales  personas  sin  aventura  ni  contingencia  de  que 
recobren  su  libertad.  Las  razones  que  V.  S.  me  expone  en  t> 
de  este  mes,  me  hacen  fuerza  y  las  hallo  muy  fundadas  para 
retenerlos.  Así  por  ellas,  como  por  el  interés  grande  que  yo 
tengo  en  complacer  á  una  Junta  Gubernativa  y  á  una  Pobla- 
ción que  tan  distinguida  y  heroicamente  toma  la  defensa  de 
esa  Plaza  y  de  la  causa  de  nuestro  legítimo  Soberano  y  de  la 
Nación,  convengo  en  que  se  queden  en  esa  Plaza  los  citados 
prisioneros  según  desea  V.  S.,  asegurándole  que  en  cuanto 
alcance  mi  autoridad,  no  cesaré,  ni  deferiré  al  secundar  sus 
deseos  y  celosas  intenciones. 

»En    cuanto  á  los  demás  prisioneros  que  se  hallan  en-La 


EMILIO  GRAHIT  91* 


Bisbal  y  en  San  F.eliu,  cuidaré  de   su  internación  así  que  las 
circunstancias  lo  permitan,  conforme  V.  S.  lo  propone. 

»I)ios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Quartel  General  de 
Tarragona  12  de  Agosto  de  i3o8.=Marqués  del  Palacio. = A 
la  Junta  del  Gobierno  del  Corregimiento  de  Gerona». 

1^  junta  de  Cataluña  tomó  los  acuerdos  que  se  consignan 
en  los  siguientes  traslados: 

«Esta  Suprema  Junta,  en  icuerdo  del  12  del  corriente, 
manda:  «Que  los  franceses  no  naturalizados,  ni  domiciliados 
ven  esta  Provincia,  y  que  las  Justicias  invigilen  sobre  la  con- 
»ducta  de  los  demás,  Jando  cuenta  de  lo  que  ocurriera».  Cir- 
culará V.  S.  esta  providencia  á  todas  las  Justicias  de  su  corre- 
gimiento para  su  devido  y  exacto  cumplimiento. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  14  Agosto 
de  i8o8.=Nicolás  de  Solanell,  Secretario  Vocal. ==Sr.  Presi- 
dente y  Junta  de  Govierno  de  Gerona  y  Figueras». 

«Por  acuerdo  de  S.  E.  y  Suprema  Junta  del  Principado  del 
día  9  del  corriente,  se  ha  deliberado:  Que  habiendo  sido  legí- 
tima la  Suprema  Junta  de  Lérida,  se  mande  por  punto  general, 
que  se  lleve  á  execución  el  secuestro  decretado  por  aquélla  en 
los  Corregimientos,  sobre  bientís  y  efectos  de  franceses,  que  ó 
no  lo  han  cumplido  ó  suspendido  dicha  execución,  y  que  to- 
das las  } untas  particulares  den  razón  á  esta  Suprema  de  los 
embargos,  luego  de  executados.  Lo  que  aviso  á  V^.  S.  para  su 
cumplimiento  y  gobierno,  circulando  esta  orden  á  todas  las 
Justicias  de  su  corregimiento. 

»D¡os  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  14  de  Agos 
to  de  i8o8.=Nicolás  de  Solanell,  Secretario  Vocal. =Sr.  Pre- 
sidente y  Junta  de  Gobierno  de  Gerona  y  Figueras». 

También  el  capitán  general  del  Principado  dirigió  á  la 
junta  de  Gerona,  los  dos  oficios  que  siguen: 

«Como  son  tantos  y  de  la  mayor  gravedad  los  diarios  asun- 
tos que  ocurren  hoy  en  esta  Capitanía  General  de  mi  cargo» 


92  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


se  me  hace  preciso  contestar  substancialmente  á  lo  más  urgen- 
te de  los  oficios  que  recivo,  y  en  uno  mismo  á  diferentes,  como 
voy  á  hacerlo  ahora  á  V.  S.  por  quatro  suyos  que  he  recivido 
en  menos  de  veinte  y  quatro  horas. 

»A1  primero,  del  10  del  que  rige,  debo  decir  que  esta  Jun- 
ta Suprema  ha  tomado  ya  las  providencias  necesarias^  que  su 
Diputado  podrá  decirles  por  extenso  sobre  el  préstamo  de 
dinero  que  se  solicita  de  Inglaterra,  y  á  más  de  garantir  la 
empresa  de  V.  S.,  se  oficie  á  la  misma  si  se  puede  extender  á 
nombre  de  todo  el  Principado.  Y  está  muy  bien  que  V.  S.  re- 
civa  ó  haya  recivido  del  Navio  de  S.  M.  Británica,  el  Monta- 
gut,  las  municiones  de  la  nota  que  incluyo,  resguardando, 
como  es  justo,  á  quien  las  suministre.  Procuraré  también  faci- 
litar á  V.  S.  alguna  cantidad  de  dinero,  luego  que  esta  Junta 
Suprema  me  haga  efectivo  el  acopio  que  me  promete  y  espero 
dentro  del  tercero  día,  pues  sabe  que  sin  ello  no  puedo  des- 
plegar providencia  alguna  al  presente. 

»A1  segundo  oficio  del  1 1 ,  respondo  que  á  los  ocho  hom- 
bres de  Guías  que  no  quieren  servir  por  la  peseta  y  ración 
diaria  de  pan,  se  les  dé  cinco  reales  y  la  misma  ración,  y  con 
el  oficial  á  quien  señalará  esa  Junta,  el  sueldo  que  guste,  se 
sirva  V.S.  ponerlos  á  disposición  del  Brigadier  Conde  de  Cal- 
dagués,  que  no  dudo  los  necesitará,  previniéndoles  que  no  es 
tiempo  de  reparar  en  intereses  los  buenos  patricios  para  servir 
en  los  apuros,  y  que  confien  en  que,  asegurado  y  regulado  el 
Plan  de  Rentas  del  Principado,  como  espero,  se  les  aumenta- 
rá, y  tengan  entendido  ser  los  únicos  Guías  que  he  admitido 
hasta  ahora. 

»A1  tercero  duplicado  del  12,  contesto  quedar  enterado  de 
la  intimación  del  general  Duhesme  sobre  la  rendición  de  esa 
Plaza,  y  la  respuesta  de  esa  Junta,  tan  propia  aquélla  de  la 
anti-militar  é  inhonesta  conducta  de  nuestros  enemigos,  como 
la  de  V.  S.  de  su  acendrada  lealtad,  patriotismo  y  valor,  de 


EMILIO  GRAHIT  93 


que  le  doy  gradas;  esperando  la  firme  continuación  de  sus  es- 
fuerzos; y  les  doy  mi  palabra  de  hacerles  socorrer  de  quantos 
modos  me  sea  posible,  confiando  en  que  á  estas  horas,  las 
tropas  destinadas  á  este  socorro,  habrán  hecho  algo  en  su  fa- 
vor, de  lo  que  espero  con  impaciencia  los  avisos. 

»No  puedo  más. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Quartel  General  de  Ta- 
rragona 15  de  Agosto  de  i8o8.=Marqués  del  Palacio. =:A  la 
Junta  de  Gobierno  del  Corregimiento  de  Gerona». 

«Con  el  fin  de  que  no  hagan  á  V.  S.  falta  municiones  para 
la  defensa  de  esa  Plaza  que  tan  vigorosamente  sostiene,  pre- 
vengo por  ahora  á  la  Junta  Gubernativa  de  Manresa,  que  le 
remita  inmediatamente  50  quintales  de  pólvora  de  cañón;  sien- 
do del  cargo  de  V.  S.  satisfacer  el  importe  de  los  bagages  ó 
caballerías  en  que  se  transporten  sus  cargas.  Lo  notifico 
á  V.  S.  para  su  gobierno,  esperando  me  avise  con  la  debida 
anticipación,  si  le  faltaren  más  municiones  ú  efectos. 

'»D¡os  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Quartel  General  de 
Tarragona  15  de  Agosto  de  i8o8.=»Marqués  del  Palacio. = 
A  la  Junta  de  Gobierno  del  Corregimiento  de  Gerona. i^ 

Las  precedentes  comunicaciones  las  remitió-  el  diputado 
OUer  á  la  Junta  de  Gerona  con  el  siguiente  oficio  acompaña- 
torio: 

«Muy  Ilustre  Señor: 

»Por  las  contestaciones  adjuntas,  quedará  V.  S.  enterado 
de  la  parte  que  toma  S.  B.  en  los  sentimientos  y  apuros 
de  V.  S.  Separadamente  me  ha  dicho  de  palabra,  casi  con  lá- 
grimas en  sus  ojos,  que  tiene  continuos  arrebatamientos  de 
partir  con  todas  sus  tropas  al  socorro  de  esa  ciudad,  que  le  me- 
rece el  mayor  aprecio,  no  dedignándose  expresar  que  le  me- 
recen el  más  alto  concepto  las  disposiciones  de  V.  S.  y  la 
constancia  de  su  guarnición  y  moradores;  pero  le  imposibilita 
toda  operación  la  falta  absoluta  de  caudales. 


94  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


»Pafa  remediarla  momentáneamente,  mientras  se  aguarda 
de  los  corregimientos  el  medio  catastro  de  que  tengo  avisado 
á  V.  S.,  corren  si  comisionados  por  Reus,  Valls,  Vilanova  y 
estíf  ciudad  para  ver  de  sacar  de  sus  respectivos  pudientes  al- 
gún desembolso,  y  conforme  sea,  acaba  de  prometerme  S.  E. 
que  enviará  á  V.  S.  algún  socorro  de  gente  por  mar  ó  por  tie- 
rra, y  si  puede  ser,  algún  numerario. 

»E1  sensible  corazón  de  S.  E.  (me  parece  no  padezco  en- 
gaño) está  conmovido  hacia  Gerona,  y  si  en  este  momento  no  le 
faltase  dinero,  estoy  en  que  daría  pasos  muy  completos  á  su  favor. 

»Por  lo  que  pueda  ser,  retengo  hasta  mañana  ó  el  miérco- 
les, el  otro  expreso  Parra,  y  por  su  conducto  avisaré  á  V.  S. 
lo  que  se  haya  adelantado. 

»Incluyo  los  impresos  de  esta  Suprema,  para  que  V.  S., 
mandando  imprimir  más  exemplares,  los  pase  á  los  cuerpos, 
comunidades  y  gentes  pudientes  del  corregimiento,  á  fin  de 
que  se  estimulen  los  indispensables  sacrificios  á  que  se  les  ex- 
cita; y  acompaño  también  exemplares  de  la  pastoral  de  este 
señor  Arzobispo  á  su  clero,  y  que  incluye  su  Iltrma.  á  eSe 
Diocesano,  para  que  V.  S.  quede  enterado  de  uno  y  otro,  y 
de  que  regularmente  cooperará  también  ese  señor  obispo  para 
con  sus  eclesiásticos  á  tan  laudable  objeto. 

»Con  la  precipitación  en  que  escribo,  respecto  de  faltarme* 
el  tiempo  para  diligencias  que  instan,  he  cambiado  Ja  posición 
de  la  jescritura;  lo  que,  con.  las  correcciones  y  mala  letra,  es- 
pero disimulará  V.  S. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  15  Agosto 
de  i8o8.=Andrés  OUer,  Comisionado. =A  la  M.  1.  Janta.de 
Govierno  de  Gerona». 

Hora  es  ya  de  que  demos  cuenta  de  cómo  terminó  el  se- 
gundo sitio  de  Gerona. 

Después  de  muchos  días  de  bloqueo,  durante  los  cuales 


EMILIO  CRAHIT  95 

había  Duhesme  procurado  rodear  por  completo  la  plaea,  abrió 
trincheras  y  levantó  baterías.  A  las  13  en  punto  de  la  noche 
del  13  al  13  de  Agosto,  empezó  el  bombardeo  con  estopines 
incendiarios,  y  á  la  mañana  siguiente,  el  ataque  en  brecha  del 
castillo  de  Montjuich,  al  que  logró  poner  en  el  más  grave 
apuro. 

El  conde  de  Caldagués,  á  quien,  como  hemos  dicho,  se 
había  confiado  la  empresa  de  socorrer  á  los  sitiados,  se  encon- 
traba con  su  gente  en  Hostalrich;  pero  apremiado  por  la  Junta 
de  Gerona,  se  trasladó  al  anochecer  del  día  (4  al  pueblo  de 
Castellar,  cuyas  alturas  ocupaba  el  teniente  coronel  Miláns  con 
algunos  migueletes  y  los  somatenes  de  la  Selva  y  comarcas 
del  Tordera. 

La  misma  junu  había  llamado  á  Claros,  quien,  con  sus  mi- 
gueletes  del  alto  y  bajo  Ampurdáo,  en  junto  3,50a  hombres, 
acampó  en  Nuestra  Señora  de  los  Angeles,  mientras  los  mi- 
gueletes  de  'icb  y  los  somatenes  de  La  Montaña,  se  reunían 
en  la  falda  de  Rocacorba. 

Salieron  de  Gerona  el  teniente  coronel  La  Valette  y  el  co- 
mandante O'Donovan,  quienes,  pasando  á  Castellar,  combina* 
ron  con  Caldagués  el  ataque  á  los  enemigos,  con  la  idea  de 
destruir  las  baterías  contra  Montjuich,  por  no  conceptuar 
posible,  por  falta  de  fuerzas,  un  combate  general  contra  las 

j — i,. :„: „.,^  "icupaba  el  sitiador,  sin  perjuicio,  empe- 

3frecía  ocasión  para  ello. 
.  16,  se  puso  el  conde  de  Caldagués  en 
irzas,  incluso  la  de  Miláns,  sumando  .en 
o  hombres,  en  dirección  al  valle  de  San 
e  llevar  á  cabo  con  alguna  lentitud  su 
lá  de  tener  que  arrastrar  la  artillería 
herradura. 

e  Montjuich  una  fuerte  guerrilla  desti- 
a  operación,  y  se  escondió  en   el  foso^ 


96  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


esperando  las  fuerzas  que  debían  salir  de  la  ciudad,  consisten- 
tes en  126  veteranos  del  regimiento  de  Ultonia,  al  mando  del 
sargento  mayor  D.  Enrique  O'Donell,  460  voluntarios  del  se- 
gundo de  Barcelona,  con  su  jefe  D.  Narciso  de  La  Valette,  la 
compañía  de  migueletes  de  Tarragona,  con  su  capitán  don 
Francisco  Garrell,  otra  de  las  de  Gerona,  con  el  suyo  D.  Nar- 
ciso Bou  y  Conchs,  y  dos  cañones  de  batalla,  bajo  la  dirección 
del  comandante  de  artillería  D.  Pablo  Miranda;  cuyas  fuerzas 
se  escondieron  entre  las  sinuosidades  del  camino  que  de  la 
puerta  de  San  Pedro  sube  al  castillo. 

Al  observar  Claros  que  el  conde  de  Caldaqués  se  ponía  en 
movimiento,  atacó  y  tomó  la  ermita  de  San  Miguel,  bajando 
enseguida  hacia  Campdurá,  tomando  é  incendiando  el  campa- 
mento que  allí  tenían  los  enemigos. 

Conforme  estaba  convenido,  al  notarse  este  avance,  se  rom- 
pió el  toque  de  somatén  con  la  campana  mayor  de  la  catedral, 
y  en  el  acto,  saliendo  de  sus  resguardos  la  guerrilla  de  Mont- 
juich  y  la  fuerza  destacada  de  la  guarnición  de  Gerona,  ataca- 
ron de  frente  y  á  la  bayoneta  las  baterías  enemigas  emplazadas 
contra  aquel  castillo,  asaltándolas  con  la  mayor  bravura  y  de- 
gollando á  todos  los  defensores  de  las  mismas  que  opusieron 
resistencia. 

Retiráronse  los  enemigos  hacia  las  ruinas  de  las  torres  de 
San  Narciso  y  San  Luis,  de  donde  fueron  también  desalojados; 
pero  recibiendo  al  poco  rato  el  refuerzo  de  un  batallón  de 
suizos,  lograron  recuperar  la  segunda  de  dichas  torres.  Pu- 
siéronse entonces  todos  los  jefes  y  oficiales  españoles  al  freate 
de  sus  tropas,  y  con  el  auxilio  de  algunos  granaderos  de  las 
fuerzas  de  Caldagués,  que  acababan  de  llegar  á  la  cima  de 
Montjuich,  atacaron  nuevamente  aquella  torre  tan  disputada, 
y  tomándola  otra  vez  por  asalto,  obligaron  á  los  enemigos  á 
retirarse  al  otro  lado  del  barranco  que  allí  existe.  En  este 
sangriento  ataque,  los  jefes,  oficiales  y  tropa,  se  portaron  coa 


EMILIO  GRAHIT  97 

un  valor  verdaderamente  heroico,  adquiriendo  O'Donell,  que 
quedó  herido  de  gravedad,  un  merecido  renombre  de  valiente 
y  bravo. 

Claros  pudo  unirse  entonces  con  las  fuerzas  que  acababan 
de  realizar  tan  gloriosa  empresa,  y  empeñándose  nueva  pelea, 
se  obligó  al  enemigo  á  huir  hacia  Puente  Mayor  y  Sarria, 
mientras  los  raigueletes  de  Vich  y  los  somatenes  de  La  Mon- 
taña, atacaban  por  la  espalda  la  batería  de  morteros  del  Puig 
den  Roca,  la  que  a!  fin  tomaron  y  destruyeron,  y  vadeando  el 
Tcr,  se  pusieron  en  comunicación  con  Caldagués,  que  acababa 
de  llegar  á  Montjuich,  entablándose  entonces  un  combate  ge 
neral  durante  el  resio  del  día 

Creyendo  Ouhesme  mucho  más  numerosas  de  lo  que  real- 
mente eran  las  fuerzas  españolas,  consideró  imposible  soste- 
nerse por  más  tiempo,  y  dando  orden  á  Reille  de  que  con  su 
división  se  volviese  á  pigueras,  abandonó  toda  la  artillería  y 
el  material  del  sitio,  y  durante  la  noche  siguiente  emprendió 
la  fuga  en  dirección  á  Barcelona. 

Tan  grande  y  sorprendente  fué  la  victoria,  que  de  momen- 
to no  se  dieron  cuenta  los  sitiados  de  su  extraordinario  al- 
cance. 

He  aquí  la   primera  comunicación  que  acerca  tan  glorioso 
suceso,  dirigió  la  Junta  de  Gerona  á  la  de  Cataluña: 
«Excmo.  Sr,: 

»r a  fBtrPchptr  en  niie  se  halla  csta  ciudad,  después  de  dos 
ezaron  los  disturbios,  sitiada  dos  veces, 
)  ya  de  25  días  de  sitio,  coi  tres  días  de 
en  el  día  tanta  gente,  entre  tropa  y 
los  somatenes,  no  puede  esperar  el  re- 
ones  que  se  han  de  cobrar,  porque  esto 
>mer  no  admite  dilación,  l.os  regimien- 
podían  venir  con  dinero,  porque  las  te- 
enían,  y  los  migueletes,  excepto  los  de 


98  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


Manresa,  han  llegado  sin  un  maravedís;  claman  por  dinero  y 
amenazan  dexar  sus  cuerpos  si  no  se  les  paga  con  puntualidad. 
La  ciudad  ha  agotado  sus  caudales  y  los  de  sus  moradores,  y 
hallándose  bloqueada^  no  puede  exigir  ni  cobrar  contribución 
alguna,  ni,  en  el  actual  estado,  el  medio  catastro  territorial 
é  industrial  que  se  sirvió  avisar  V.  E.  con  oficio  del  9  del  que 
rige,  el  que  tampoco  se  cree  pueda  sufragar  completamente 
para  remediar  las  urgencias  perentorias  de  todo  el  Principado. 
Esta  es  la  situación  en  que  se  halla  esta  ciudad,  expuesta  á 
que,  haciendo  su  deber  las  tropas  que  la  guarnecen,  haya  de 
perderse  y  entregarse,  por  no  ayudarla  de  pronto  los  demás 
corregimientos,  Ínterin  que  se  toman  providencias  para  lo  su- 
cesivo. 

»Aprueba  V.  E.  el  proyecto  de  pedir  un  empréstito  á  la 
Gran  Bretaña,  después  que  ha  visto  que  no  dexaría  de  hacerlo 
en  términos  regulares,  según  la  contestación  que  remitió  á 
V.  E.  esta  Junta,  del  comandante  inglés;  pero  observando  que 
el  mismo  pedía  una  diputación  en  forma  de  la  Junta  Suprema 
del  Principado,  debía  hacerse  cargo  que  esta  comisión  con  las 
formalidades  debidas,  correspondía  á  esa  Junta,  y  que  no  po- 
día ser  bastante  la  garantía  que  V.  E.  ofrece  en  su  oficio  del 
II,  y  también,  que  hallándose  esta  Junta  en  tan  grandes  apu- 
ros, que  necesita  tener  cuatro  ó  cinco  comisionados  de  la  mis- 
ma fuera  de  la  ciudad,  para  que  no  carezca  de  lo  más  necesa- 
rio, no  pueden  sobrarle  sujetos  para  encargarles  esta  comisión, 
mayormente  en  la  ocasión  en  que  se  halla  bloqueada  la  ciudad*^ 
que  de  día  y  noche,  sin  el  blanco  de  media  hora  debe  ser  per- 
manente, siendo  necesarios  todos  los  individuos  de  la  Econó- 
mica, faltando  los  necesarios  para  la  militar,  y  no  pudiendo  de 
í^i^Sán  modo  dar  evasión  la  gubernativa  á  los  que  le  corres- 
ponden, habiendo  de  obrar  con  un  continuo  sobresalto,  ma- 
yormente los  días  de  bombardeo,  para  evitar  mayores  daños 
en  el  descalabro  é  incendio  de  las  casas. 


\ 


EMILIO  GRAHIT  99 

»Esta  pequeña  pintura  que  hace  á  \'.  E.  esta  Junta,  le  ha 
de  hacer  conocer  que,  representando  las  facultades  de  todo  el 
Principado,  debía  V.  E.,  sin  perder  momento,  haber  enviado 
uno  ó  dos  Dipuuidos  á  la  (irán  Bretaña,  con  amplias  facultades 
para  pedir  el  referido  empréstito,  aunque  hubiese  sido  de 
veinte  millones  de  reales,  que  serian  bien  necesarios  en  esta 
ocasión,  habiéndose  limitado  solamente  esta  ciudad  á  pedir 
cien  mil  duros,  para  tantear  el  vado  y  ver  si  podría  ser  oída 
esta  proposición. 

»Han  hecho  el  ofrecimiento  los  Marruecos  y  otros,  y  en 
una  ocasión  tan  crítica,  parece  á  esta  Junta  que  debería  apro- 
vecharse de  ellos  enviando  igual  comisión,  pues  que  sin  prés- 
tamo, ha  de  verse  en  los  mayores  apuros  el  Principado,  porque 
es  poca  la  gente  que  tiene  caudales  efectivos,  y  en  los  pocos 
que  los  tienen,  domina  el  egoísmo,  y  no  es  fácil  arrancarlos  de 
los  que  los  tienen,  y  no  admitiendo  los  pagos  perentorios  dila- 
ción, no  puede  contarse  con  las  contribuciones  impuestas  y 
que  se  impongan  á  los  pueblos,  que  las  pagarán  de  sus  cose- 
chas, todo  lo  que,  tiene  el  atraso  de  un  año. 

»Los  apuros  en  que  se  halla  esta  Junta,  obligan  á  explicar- 
se con  V.  E   en  los  términos  expresados,  viendo  una  próxima 
ruina,  no  sólo  en  esta  ciudad  y  su   corregimiento,  sí  también 
en  todo  el  Principado;  quando  se  querrá,  no  se  llegará  á  tiem- 
leor  de  lodos  loa  males.  En  la  última 
mantener  por  seis  meses  diez  y  seis 
mó  la  Provincia  el  empréstito  de  dos 
aun  muchos  trabajos  para  desempe- 
an  y  armamento,  no  estaba  ocupada 
:n  donde  se  hallan  los  mayores  teso- 
s  recursos,  y  faltando  en  el  día  todo 
o  mayor  el  número  de  la  gente  que 
la  de  estar  á  cargo  de  la   Provincia, 
pas  de  línea,  estados  mayor-^s,  hos- 


•      lOO  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 

pítales,  obras  de  fortificación  y  parque  de  artillería,  ¿cómo 
podrá  acudir  á  todo  esto  el  Principado  sin  buscar  por  todos 
medios  un  préstamo  de  consideración?  Va  á  expirar  el  tiempo 
del  remedio,  pero  no  puede  hacer  otra  cosa  esía  Junta  que 
hacerlo  presente  á  V.  E.,  esperando  tomará  las  medidas  opor- 
tunas, y  que  por  el  pronto  le  enviará  un  socorro  de  alguna 
consideración,  en  la  inteligencia,  que  el  de  cien  mil  libras, 
sufragará  para  pocos  días. 

»Podía  haberse  echado  mano  por  un  pronto  de  toda  la  pla- 
ta de  los  particulares  y  de  las  iglesias,  dexando  la  precisa 
para  los  vasos  sagrados;  pero  esto  necesitaba  una  segunda 
providencia,  que  es  la  de  acuñar  moneda,  ó  á  lo  menos,  habi- 
litar una  marca  para  el  oro  y  plata,  con  lo  que  se  consiguiese 
el  mismo  efecto;  lo  referido  necesita  de  las  dos  expresadas 
providencias,  que  sólo  corresponde  á  V.  E.  darlas,  y  no  á  las 
Juntas  particulares,  y  la  de  marca  debía  haberse  dado  inme- 
diatamente que  se  puso  por  contribución  la  décima  de  los  dos 
metales. 

»Ayer  16,  el  Comandante  General  Conde  de  Caldagués, 
dispuso  que  atacasen  las  alturas  de  Montjuich  las  tropas  de  su 
mando,  haciendo  una  salida  de  la  plaza  al  mismo  tiempo,  ha- 
biendo prevenido  que  la  columna  de  la  plaza  no  debía  empren- 
der su  ataque  hasta  que  las  que  venían  con  él  lo  hubiesen  em- 
pezado; empezó  la  acción  por  un  tiroteo  de  un  gran  número  de 
somatenes  que  baxaron  de  la  ermita  de  los  Angeles  y  de  la  de 
San  Miguel,  pero  habiendo  empeñado  éstos  la  acción  antes  de 
tiempo,  aunque  no  habían  llegado  las  columnas  del  señor 
Conde,  hubo  de  salir  la  de  esta  ciudad,  que  se  componía  de 
460  voluntarios  del  2.°  de  Barcelona,  y  126  del  Regimiento  de 
infantería  de  línea  de  Ultonia,  de  una  compañía  de  migueletes 
de  100  hombres  de  esa  ciudad,  y  otra  de  igual  fuerza  de  los 
de  Gerona,  al  mando  del  theniente  coronel  D.  Narciso  de  la 
Valette  y  del  sargento  mayor  de  Ultonia  D.  Enrique  O'Donell, 


EMILIO  GRAHIT  lOI 


con  dos  violentos;  y  al  momento  que  la  Santa  iglesia  cate- 
dral tocó  á  somatén,  salió  la  expresada  columna,  cargó  sobre 
las  dos  baterías  que  tenían  los  enemigos  en  las  torres  de 
Montjuich,  á  la  bayoneta^  y  fueron  luego  tomadas;  se  sostu- 
vieron casi  hasta  que  llegaron  las  columnas  del  mando  del  se- 
ñor Conde  de  Caldagués,  con  cuyo  aux.il¡o  fueron  completa- 
mente echados  los  franceses  de  la  montaña,  y  el  Sr.  Conde  de 
Caldagués  ha  quedado  en  las  alturas  tomadas  al  enemigo;  duró 
la  acción  quatro  horas  continuas,  y  otras  cuatro  por  la  tarde, 
hasta  hacerles  repasar  el  río;  los  enemigos  eran  de  3,500  á 
4,000  hombres;  perdieron  las  seis  piezas  de  artillería  que  ha- 
bían colocado  en  las  dos  torres  á  medio  tiro  de  cañón  de 
Montjuich,  tuvieron  muchos  muertos  y  heridos,  los  hubo  tam- 
bién de  nuestra  parte,  pero  no  tiene  aun  esta  Junta  el  detall  de 
la  acción,  que  fué  gloriosa  por  quantos  medios  puede  expre- 
sarse, habiendo  sido  muy  vergonzosa  la  defensa  de  los  enemi- 
gos, por  tener  un  ejército  de  tropa  de  línea  respetable,  que 
pudo  entrar  en  acción;  al  tener  el  pormenor,  lo  enviará  á  V.  E. 
esta  Junta. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gerona  17  Agosto 
de  i8o8.=Excma.  Junta  Suprema  de  la  ciudad  de  Tarragona». 

»P.  D.  Los  enemigos,  al  amanecerse  ha  sabido,  que  esta- 
noche  se  han  retirado  precipitadamente,  parte  por  el  camino 
de  Barcelona  y  parte  por  el  de  Figueras,  habiendo  sido  esta 
retirada  aun  más  vergonzosa  que  la  primera,  habiendo  dexado 
toda  la  artillería  que  tenían,  menos  un  obús  que  se  han  llevado; 
han  dexado  igualmente  todos  los  efectos  y  víveres  que  tenían, 
y  por  la  parte  de  Barcelona  30  carros  de  heridos,  no  sabemos 
los  que  se  habrán  llevado  por  la  parte  de  Figueras;  y  de  todo  se 
enviará  relación  exacta». 

Con  la  anterior  comunicación,  se  cruzó  la  que  sigue, 
del  diputado  D.  Andrés  Oller,  dirigida  á  la  junta  de  Ge- 
rona: 


I02  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


«Muy  Ilustre  Señor: 

»Desde  mi  última  he  practicado  incesantes  diligencias  para 
proporcionar  á  V.  S.  algún  numerario,  y  acaba  de  prometer- 
me S.  E.  (habiendo  dado  ya  la  orden  al  ministro  de  Hacienda) 
que  del  primer  caudal  que  entrará  mañana,  ó  el  miércoles  á 
más  tardar,  se  me  entregarán  diez  mil  duros,  los  que  dirigiré 
á  V.  S.  inmediatamente  por  el  medio  seguro  que  pueda  ser 
más  breve,  no  permitiendo  la  escasez  de  caudales  la  libranza 
de  mayor  cantidad  por  ahora;  pero  la  procuraré  en  la  primera 
ocasión  oportuna. 

»Contemplo  á  V.  S.  agoviadísimo  con  el  bombardeo  de  esa 
ciudad;  pero  al  mismo  tiempo  que  un  susto  continuo  de  lo  que 
puede  suceder  hilla  mi  corazón,  me  anima  la  esperanza  de  que, 
quizás  á  estas  horas,  habrá  V.  S.  triunfado  completamente  de 
sus  pérfidos  sitiadores,  pues  según  aviso  que  á  las  doce  de 
anoche  se  recibió  del  señor  Caldagués,  debieron  aquéllos  ser 
^tacados  ayer  por  la  mañana.  Como  buen  gerundense,  he  pro- 
puesto en  la  sesión  de  hoy  que  se  votare  á  nombre  de  la  Jun- 
ta un  oficio  de  rogativas  á  San  Narciso,  para  que  su  decidida 
mediación  nos  favorezca  particularmente  en  las  empresas  que 
se  estén  executando  y  proyectando,  hasta  el  total  exterminio 
de  esa  raza  maldita;  y  se  ha  acordado  conforme  á  la  pro- 
posición, debiéndose  empero  aguardar  el  parte  que  se  espe- 
ra hoy  de  dicho  Caldagués,  para  ver  si  será  de  gracias  la  fun- 
ción. 

»E1  señor  Caldagués,  como  llevo  dicho  en  mis  anteriores, 
tiene  facultad  de  llamar  al  socorro  de  esa  plaza  toda  la  tropa 
del  campo  de  Llobregat,  cuyo  número  no  baxa  de  1,200  hom- 
bres, y  si  más  pedía,  más  se  le  enviaría  de  ésta;  de  lo  que  in- 
fiero, que  el  no  solicitarla,  será  porque  cree  bastante  la  que 
tiene  ahí,  á  la  cual  se  le  agregarán  luego  400  hombres  de 
Manresa,  á  quienes  envió  ayer  el  General  este  número  de 
armas,  con  orden  de  que  volasen  al  socorro  de  Gerona. 


EMILIO  GRAHIT  103 

»E1  próximo  sábado  parten  de  ésta  los  señores  Diputados 
para  la  junta  general  del  Reino,  cuyo  lugar  hasta  ahora  no 
está  citado,  y  podrá  Bxarse  conforme  los  sufragios  que  los 
mismos  Diputados  observen  tenerlos  de  las  demás  provincias, 
á  quienes  se  ha  escrito  lo  convenieate. 

•Sírvase  V.  S.  enviarme  un  impreso  del  último  edicto  que 
mandó  circular  en  punto  á  gratifícacióa  de  los  que  hagan  pre- 
sas marítimas,  pues  creo  formará  ley  para  toda  la  provincia. 
«Incluyo  un  exemplar  de  las  Ordinaciones  interinas  de 
esta  Suprema,  para  que,  entre  tanto  que  envío  mayor  número 
de  ellos,  quede  V.  S.  enterado  de  la  formalidad  con  que  se 
procede. 

»Espero  con  impaciencia  las  resultas  del  ataque,  y  que  á 
su  tiempo  se  digne  V-  S.  detallármelas  en  lo  posible;  pues 
tengo  el  honor  de  merecer  á  S.   E.  un  aprecio  singular  de 

'- ■--     r  que  escuche  con  complacencia   mi  ex- 

]uanto  lo  necesite,  para  mayor  realce  de 
;iones  de   V.  S.    y  más  relevante  mérito 
>s  que  las  coadyuvan». 
.  S.  muchos  anos.  Tarragona  17  Agosto 
a  tarde.=Andrés  OUer». 

Emilio  Grahit 


APUNTES  PARA  LA  HISTORIA  DE  BAÑÓLAS 


Bra  Bañólas  en  los  comienStos  del  siglo  XV  una  villn  populosa  y  rica, 
é  importante  desde  el  punto  de  vista  militar,  por  considerarse  defensa 
y  antemural  de  Gerona  Hubiérase  dicho  que  iba  á  ser  inexpugnable  y 
eterna,  tales  eran  la  robustez  de  sus  murallas  y  del  centenario  caslillo- 
monasterio  de  San  Esteban  y  la  profundidad  de  sus  anchos  fosos  Sin 
embargo,  ni  la  población  urbana  resistió  á  la  violencia  del  terremoto» 
ni  la  plaza  militar  soporló  el  rudo  embale  de  las  armas,  viniendo  al  ñu 
la  villa  ó  casi  total  despoblación  y  ruina,  y  á  tierra  la  grandeza  de  mu- 
ros y  baluartes,  convertidos  en  un  gigantesco  montón  de  escombros. 

Que  la  región  volcánica  existente  desde  Amer  á  Olot  sufrió  durante 
todo  el  primer  tercio  de  la  centuria  décima  quinta  violentos  terremotos 
es  cosa  liaito  sabida  y  con  repetición  probada  por  los  documentos  di- 
plomáticos. AI  impulso  de  estos  sacudimientos  geológicos  vino  ó  tierra, 
en  opinión  do  Alsius,  (1)  la  iglesia  románica  del  monasterio  benedic- 
lino,  y  aún  sospecho  que  entonces  no  quedarían  bien  paradas  las  mura- 
llas y  demás  construcciones  defensivas 

Poro  otras  causas  determinaron  la  despoblación  y  ruina  de  Bañólas: 
el  furor  de  los  hombres  destruyó  lo  que  los  fenómenos  sísmicos  habían 
respetado. 

Durante  la  enconada  guerra  do  D.  Juan  II  con  el  Prín6ipe  D.  C  irlos 
de  Viana  la  villa  fué  realista,  es  decir,  no  secundó  el  levantamiento  .le 
Barcelona. 

Cln  1462(2)  el  conde  de  Pa lia rs  entró  en  Bañólas  á  fuerza  de  armas, 
sin  l()grar  apoderarse  del  monasterio,  donde  las  huestes  del  Rey,  man- 
dadas por  X  itmar,  resistieron  toiíazmente  hasta  la  llegada  de  Podro  de 
Rocaberli  con  un  considerable  refuerzo.  Convertidos  entonces  los  si 
liadores  en  sitiados  y  sorprendi-ios  por  tan  inesperada  acometida,  fueron 
derrotados  aquéllos,  dejando  en  poder  de  Rocaberti  algunos  prisioneros 
y  pertrechos  de  guerra. 

El  sitio  de  14G2  fué  por  todo  extremo  funesto,  pues  quedaron  medio 
derruidas  las  murallas  y  violados  é  incendiados  los  hogares. 


(1)  AI<¡U8 y  Torr#»nt.—EQsa<g"  h  Bt-^rich  «obra  U  vitada  B^nyoUs.—Bar'^elonii   1872 

(2)  Fdhu  •••  la  Peá&.~Aaale8  de  Cataluu&,— Bjtrcalona.  1700.~T'>iii.  111,  hb.  X.V1I, 
oap.  IX,  pág.  38. 


EDUARDO   G.    HURTBBIbR  105 


D.  Juoti,  duque  de  Cnlabrid,  lugarteniente  del  rey  intruso  Rcné  d' 
Aiijou,  aUicó  de  nuevo  los  quebrantudos  muros  de  Binólas  el  día  6  de 
Junio  de  1467,  pero  con  tanto  vigor  que  do  nada  sirvió  entonces  la  he- 
roica resistencia  de  sus  moradores,  y  desmantelada  al  ñu  la  plaza,  su 
guarnición  hubo  de  rendirse,  después  de  perecer  en  la  defensa  lo  más 
selecto  de  las  fuerzas  realistas.  La^  tropas  ¿e  entregarotí  al  pillaje  y  al 
saqueo,  las  viviendas  fueron  robadas  y  de-^truidas.  el  honor  mancillado, 
ipiemadas  las  mieses  de  los  campos  y  hechos  prisioneros  y  tratados 
como  eáCÍHvos  lusjurados  (J  a/¿rcs  honxes  insüjnes,  y,  por  último,  el  ven- 
cedor decretó  la  enirega  por  L^s  habitante.s  de  la  suma  de  40,0J0  Horines 
de  oro  da  Aragón,  en  eLimprorrogable  plazo  do  30  días,  en  calidad  de 
contribución  de  guerra,  conminándoles  con  sangrientas  represaliub 
caso  de  iiisolv^ncia. 

Continuó  Bañólas  sufriendo  los  atropellos  y  excesos  del  dominador 
hasta  que,  fallecido  el  duque  de  Calabrii*  y  fírmada  la  conocida  capitu 
lación  de  25  de  Ov^tubre  de  1471,  fué  aquella  plaza  reintegrada  á  don 
Juan  II.  Inicióse  entonces  un  periodo  de  paz,  que  los  bauolenses  apro- 
vecharon para  procurar  á  todo  trance  la  reedificación,  repoblación  y 
engrondecimiento  mercantil  de  la  villa. 

Bl  2  de  Bnero  de  1500  se  celebró  en  la  cas6  abacial  una  iinportante 
junta,  á  la  que  asistieron:  de  una  parte,  el  abad  fr.  Francisco  Xatmar, 
fr.  Juan  Maynar,  sacristán  mayor,  fr.  Francisco  Nudo,  enfermero, 
fr  Juan  de  Cartellá,  limosnero,  fi*.  Miguel  de  Salice,  despensero,  y 
fr.  Damián  CoUell;  y  de  otra,  en  representación  de  la  universidad,  los 
cónsules  ó  jurados  Juan  Ferrer,  Juan  Plá,  Pedro  Ferrando  y  Pedro  Mir. 
Bxpuesta  la  situación  lastimera  á  que  la  villa  había  llegado,  su  despo- 
blación y  su  ruina,  debida  ésta,  aunque  principalmente  á  las  pasadas 
calamidades,  no  poco  también  al  abandono  en  que  la  tenían  sus  mora- 
dores, se  convino  en  que  el  mejor  medio  de  atraer  gente  y  deque  se 
reedifícase  ora  la  concesión  de  franquicias  á  los  que  en  ella  levantasen 
nuevas  construcciones  ó  reformasen,  haciendo  habitables,  las  arrui- 
nadas. 

Bl  abad,  seílor  jurisdiccional  del  término,  en  el  que  ejercía  el  mero 
y  mixto  imperio,  autorizó  á  los  jurados  para  que  otorgasen  dichas 
exenciones,  y  en  la  misma  junta  quedó  establecido  que  las  disfrutarían 
de  todo  género  de  gabelas  los  nuevos  constructores,  por  término  de  diez 
años,  á  contar  desde  el  día  en  que  la  casa  comenzara  á  habitarse.  Lle- 
gado este  coso  habría  de  avisarse  á  los  jurados,  quienes,  después  de 


I06  APUNTES   PARA   LA  HISTORIA   DE  BAÑÓLAS 


visitar  la  nueva  vivienda,  mandarían  registrarla  en  el  libro  común  de  la 
villa,  con  nota  del  día  en  que  comenzaba  el  interesado  á  usar  del  privi- 
legio de  inmunidad,  por  diez  años.  Sin  embargo,  mientras  se  hacia  la 
nueva  habitación,  siempre  que  no  durase  la  obra  mus  de  cinco  años,  se 
concedía  el  disfrute  de  media  franquicia  en  el  abono  de  toda  especie 
de  impuestos. 

Como  eran  por  entonces  abrumadores  los  tributos  que  pesaban  sobre 
los  habitantes,  especialmente  en  las  poblaciones  de  señorío  particular, 
hemos  de  suponer  que  debió  ser  importante  la  corriente  de  inmigración, 
mientras  que  los  mismos  antiguos  pobladores  se  afanarían  por  restaurar 
sus  demolidas  viviendas  para  gozar  del  mencionado  privilegio.  Y  es  po- 
sitivo que  esta  determinación  de  la  junta  de  2  de  Enero  de  1500  produjo 
los  apetecidos  resultados,  pues,  si  bien  no  tengo  noticia  del  registro 
antes  aludido,  que  tanta  luz  arrojaría  sobre  el  asunto,  quedan  dos  tes 
timonio^  elocuentes  que  lo  prueban:  la  importancia  que  tuvo  durante  el 
siglo  XVI  esta  villa,  que  resurge  al  impulso  de  tan  sabia  disposición  y 
de  la  laboriosidad  de  sus  habitantes;  y  el  documento  que  en  segundo 
lugar  publico,  por  el  que  se  vé  que  cinco  años  más  tarde  se  intentaba 
la  reconstrucción  de  las  murollas,  y  claro  está  que  para  ello  era  menes- 
ter hubiese  población  importante  que  defender. 

A  fin  de  que,  como  en  tiempos  pasados,  pudiese  quedar  Bañólas 
rodeada  de  excelentes  torres  y  murallas,  (1)  suplicaron  los  jurados  al 
infante  D.  Juan,  lugarteniente  general  del  Principado,  les  permitiese 
imponer  tributos  para  arbitrar  los  recursos  necesarios  á  tal  objeto, 
puesto  que  los  abrumadores  créditos,  censos  y  pensiones  que  sobre  los 
bienes  comunales  gravitaban,  lo  impedían  de  momento. 

Concedióse  el  ansiado  privilegio  en  5  de  Diciembre  de  1505.  En  su 
virtud  durante  quince  años  el  municipio  quedaba  facultado  para  impo- 
ner dos  dineros  sobre  cada  libra  de  carne  que  en  Bañólas  se  comprara 
ó  vendiese,  declarándose  únicamente  exentos  á  los  clérigos  y  monjes. 
También  podía  la  universidad  arrendar  el  impuesto  si  le  convenía. 

Al  amparo  de  la  letra  de  ambos  documentos— que  juzgo  inéditos  haa- 
ta  ahora— resucitó  Bañólas  entre  sus  propias  ruinas,  para  vivir  luego 
una  vida  próspera  y  ser  tea trade  otros  interesantes  sucesos,  cuyo  re- 
cuerdo guarda  la  Historia,  los  que  en  este  lugar  no  es  oportuno  relatar. 

Eduardo  G.  Hürtbbisb 


(1)    ...  villa  BalnMlurum  qu9  olim  obtimit  meniis  et  iurrilmt  mitniU/iUt.„  (Véate  •!  %, 
doeumento  d«  los  publicados). 


^^^J^' 


EDUARDO  G.   HÜRTEBISE  107 


Bafiolas  2  Enero  1500. 

En  nom  de  nostro  Senyor  Deu  Jliesu  Chrial  e  de  la  humü  Verge 
María,  sía  manifest  á  lots  que,  nb  consenliment  del  revereot  senyor 
(Trii.  Ffrancesch  Xatmar,  perla  gracia  de  Deu  abat  del  monastirde  Sent 
Sleua,  de  Banyolas,  e  del  venerable  convent  del  dít  monasür,  los  vene- 
rables juráis  de  la  presen t  vila,  a b  volunta t  e  deliberado  e  consenliment 
del  consell  general  del  present  any,  per  moura  los  coralges  de  les  per 
sonas  en  poblar  la  present  vila  e  en  redifícar  lanías  bonas  casas  e  edifí- 
cis  que  son  venguls  en  roína  per  occasió  de  les  grans  lurbacions  de  les 
guerras  passades  e  per  defellíment  de  posseidors  e  quiscun  día  fan  e 
farían  fer  ja  per  los  dils,  no  eran  utorguades  algunas  porrogalivas  e 
franquesas  que  serán  causa  de  fer  e  rediñcardits  edifícis  e  cases,  per  so 
los  dils  venerables  juráis,  com  es  dit,  ab  consenliment  de  les  reverents 
e  venerables  personas  demunt  dites,  per  beneñci  de  la  república  de  la 
dita  vniversital,  donan,  atorguan  e  consentan  la  seguent  franquesa: 

B  primeramenl  donan^  consenten  e  atorguan  a  tola  persona  qui  no- 
vamenl  se  vindrá  poblar  en  la  dita  vila  de  nou  obrará  casa  dirruíde  en 
i|ue  habitar  nos  pugua  deu  anys  tota  franquesa  de  totas  imposicions,  so 
es  de  pa,  fariña,  vi  e  raims  e  de  hun  porch  e  de  vna  bola  e  mige  de  oli 
per  cascun  any  deis  dils  de  X  anys  e  de  les  imposicions  de  les  carns 
conprant  vna  tersa  o  de  vna  tersa  amont  lus  baje  eser  dat  senyal  com  a 

vn de  inposició  de  mercaderías  e  de  lenya  e  úels  aqueta  de  dites 

obras  fasedoras  en  tot  temps  avans  del  dits  X  anys  é  durant  los 
dils  X  anys.  Bs  entes  empero  que  colseuulla  persona  qui  di(.a  fran  • 
quesa  volrá  hagut  lo  casal  o  loch  hont  volrá  construir  o  fer  la  dita  casa 
o  redifícar  aquella  hage  mostrar  lo  dit  loch  o  casal  ais  dit'reverent  Abat 
o  a  son  procurador  e  ais  venerables  Juráis  e  per  ells  hage  esser  conagut 
so  maresca  per  dita  radifícació  dita  franquesa  e  que  los  dils  X  anys  no 
comensan  a  correr  fíns  la  dita  casa  sía  habitadora  e  que  tot  temps  que 
la  volran  habitar  per  comansar  a  cerrar  dils  deu  anys  de  dita  sian  que 
sa  hagen  a  mostrarla  dita  abilació  a  dits  juráis  que  registran  lo  día,  mes 
e  any  en  lo  libra  comú  de  la  vila  que  dits  juráis  leñan  que  dits  deu  anys 
comensaran  a  correr  e  que  no  obstan  dits  deu  anys'hauer  felá  dita  abila- 
ció abans  en  lo  temps  que  obraran  dita  ca&a  hagen  los  sinch  anys  de 
mige  franquesa  acustumada  atorgar  ais  uouells  pobladora  si  tols  los 
sinch  anys  trigaran  fer  abilabla  la  dita  casa  o  lo  temps  de  porreta  deis 


I08  APUNTES   PARA    LA    HISTORIA    DE   BAÑÓLAS 


sinch  anys  trigarían  feria  abiladora  e  comens^nt  los  X  anys  sens  la  parí 
deis  sinch  anys. 

Ítem  ordonan  los  dits  abat  e  venerables  jurats,  atorgan  e  consenlen 
ab  consunliment  de  les  demont  ditcs  persones  qus  sí  haura  alguns  qui 
vuy  sían  ja  abiladors  de  la  dita  vila  qui  no  tingan  casa  propia  hon  tingan 
e  vuüan  obrar  e  radiñcar  casa  dirruida  o  fer  de  nou  que  los  dits  abat  é 
juráis  puguau  ais  tais  segons  la  obra  hauran  a  fer  en  dita  obra  o  radifi- 
cació  consentir  e  donar  lo  dil  temps  deis  dits  X  anys  de  la  dita  fran([ue- 
sa  o  de  lujuell  temps  mes  ó  menys  segons  la  dita  obra  de  llur  consiencia 
lus  paresca  consentir  lus  o  degan  e  donada  e  atorguada  per  los  dits 
abot  e  jurats  e  registrada  en  lo  cumú  libra  de  la  vila  aquella  en  tot  temps 
se  hege  aseruar  por  aquell  temps  que  atorgada  la  hauran. 

ítem  mes  que  nagun  que  nouament  se  vindro  a  poblar  en  lu  dita 
vila  per  intencio  de  la  dita  franqueza  deis  dits  X  anys  o  per  radiñcar  o 
fer  nouo  ca^a  no  sian  tenguts  per  contribuir  ne  pagar  en  nangunes  des- 
pesas de  nenguns  plets  que  sian  parís  en  la  dita  vila  ans  de  la  dita  sua 
poblacio. 

ítem  que  colsevulia  persona  o  personas  que  lesdites  franquesas  hau- 
ran que  si  en  trells  e  los  impoái'lors  fa  faginas  naguns  debats  ñeques- 
tions  per  causa  de  dites  imposicions  que  los  dits  venerables  jurats  ab  lo 
reuerent  Sor.  Abbat  o  ab  son  procurador  o  puguan  declarar  e  declarar 
(6Íc)  que  se  hage  aseruat  per  les  parts. 

ítem  que  la  dita  franquesa  sia  mesa  en  acta  publich  en  poder  del  no- 
tari  de  la  presen t  notarla  a  despesas  de  la  vniversitat  e  que  los  venera- 
bles juráis  á  dites  despesas  hagen  e  fassan  insertar  en  lo  libra  comu  que 
ells  regexan  copia  auctcnlica  e  de  aquí  avant  que  sera  poblador  en  la 
dita  vila  ab  tal  franquesa  e  volra  ab  si  teñir  copia  del  consentimont  e 
tranquesa  lo  que  regirá  dil  libra  li  hage  donar  la  dita  copia  sagellada  del 
sagel  de  la  vila  e  sol  sia  tengut  cascun  qui  la  volra  per  dita  copia  pagar 
per  cera  e  paper  sis  diners  e  no  altra  e  valega  en  tot  judici  dita  copia, 
la  cual  franquesa  demunt  largament  continuada  e  descrita  donan  e  otor- 
gan e  consenlen  en  csdeuenidor  los  dits  reuerent  abbat  e  venerables 
jurats  per  olls  presents  e  per  los  sdeuenidors  lurs  que  fou  fet  e  scríuat 
lo  present  acta 

(Archioo  de  La  Delegación  de  Hacienda  de  Gerona.  —Sección  histórica. 
—Bañólas. — Libro  15) 


EDUARDO   G.    HURTEBISE  109 


II 

Barcelona  5  de  Diciembre  de  1505 

Nos  Johannes  de  Aragonia,  comes  Kipacurcie,  castellanus  Amposte, 
iocumtenens  generalis  screnissimi  domini  regis  dominí  nostri  obseruan- 
dissimi  in  principatu  Calhalonie  et  comit?)t¡bus  Rossílionís  et  Cerítanie, 
—  V'olentes  daré  modum  et  formam  vi  villa  Balneolarum  que  olim  obti- 
mis  raeniís  et  turribus  munita  fuit,  nunch  vero  partim  ob  vetustatem, 
partim  propterdemolicíonem  et  dirrutionem  tempere  turbationum  huius 
Princípatus  factam  raagnam  minautur  ruhinam  ad  quorum  reparacio- 
ñero  jurati  dicte  ville  intenderc  nequeunt  cum  dicta  vniueraitas  magna 
mole  creditorum  censualistarum  onerata  existat  pro  eorum  omnium 
exoneratione  et  ut  facilíus  ómnibus  predictis  consulatur  venerabilis  re- 
ligiosus  et  dilectus  ipsius  domini  regis  abbas  monasterii  beati  Stephani 
dicte  ville  qui  partem  jurisdiccionis  in  dicta  villa  dicitur  habere  subs 
criptam  licenciam  imponendi  scisam  duorum  denariorum  pro  qualibet 
libra  carnium  que  in  dicta  villa  venduntur  a  nobis  humiliter  implorauit. 
Atque  nos  huiusmodi  suplicacioni  benigne  annuentes  predictis  moti 
respectibus  et  consideracioiiibus  tenore  presentís  concedimus  et  licen- 
ciam plenariam  impartimur  juratis  et  probis  hominibifls  dicte  ville  quod 
libere  licite  et  impune  possint  imponere  statuere  et  ordinare  scisam 
siue  imposicionem  duorum  denariorum  pro  qualibet  libra  carnium  que 
ibi  veodentur  et  eroentur,  tam  per  habitatores  dicto  ville  quam  per 
quoslibet  alios  ibi  declinantes  cuíusuis  status  aut  condicionis  fuerunt 
per  tempus  quindecim  annorum  duraturam  a  die  imposicionis  eiusdem 
in  antea  continué  numerandorum  cosque  per  dictum  tempus  quindecim 
annorum  exhigere  et  leuare  ac  exhigi  et  leuari  faceré  venderé  seu  arren- 
dare pecunias  vero  ex  eisdem  imposicionibus  suis  scisis  prouenturas 
teneantur  conuertere  jus  edifícationem  meniaruro  et  turrium  et  exone- 
rationem  pensionum  dictorum  censualium  dicte  ville  volumus  tamen  et 
prohibemus  ne  clerici  aut  alie  persone  per  sacros  cañones  exempte 
huiusmodi  vectigal  soluere  teneantur  qua  propter  gerenti  vices  genera- 
lis  gubernatoris  in  Cathalonia  vicariis  Gerunde  et  Bisulduni  eorumque 
assessori  etjudici  ordinario  baiuloinsuper  dicte  ville  ceteriisque  vniuer- 
8Í8  et  singulis  ofñcialibus  ad  quos  spectet  dicimus  et  mandamus  quod 
nostram  huiusmodi  licentiam  et  omnia  et  singula  in  presenti  carta  con- 
tenta teneant  ñrmiter  et  obseruent  et  faciant  per  quos  deoeat  obseruari 
pro  conceasione  vero  huiusmodi  seruiuistis  regie  curie  de  quadringen- 


no  APUNTES   PARA   LA   HISTORIA   DE   BAÑÓLAS 


tis  octuaginta  solidis  de  quibus  fuit  fírmatum  debilorium  inslrumenlum 
dilecto  regio  Bartholomeo  Ferrer  regiam  Thesturariom  regenti  solulu- 
ris  intra  terminum  in  dicto  debitorii  inslrumenlo  contentum.  In  cuius 
rei  leatimonium  presenten)  chartam  fíeri  jussimus  regio  siguió  impen- 
denti  munitus. — Datum  Barchinone  díe  quinto  mensis  Deceml>ris  auno 
a  natíuitale  Oomini  millesitno  quingentésimo  quinto,  reguorumque 
dicti  serenissíini  doniini  regis  videiicet  Scicilie  vltra  FdPum,  anno 
tricésimo  octauo  Aragonum  vero  et  aliorum  vicésimo  séptimo  Scicilie 
vero  citra  Farum  et  Jherusalem  anno  terüo. 

(Arch,  Ha<r.  Gerona  -  Id.,  t'd,,  id.). 


COMUNICACIONES 


Han  queda t  depositáis  en  el  Museu  Arqueológich  del  Parch  d^ aques- 
ta ciutat,  els  exemplars  lapidaria,  d' época  romana,  ara  de  poch  desco- 
berts  en  la  montanya  de  Moáitjuich  ab  ocasió  d'  unas  excavacions  fetas 
en  1*  emplassament  del  Cementiri  del  Sud-Oest  Consisteix  ía  important 
trovalla,en  una  interessantfssima  lápida,  de  mes  d'  un  metre  d*  ampiada, 
en  la  qual,  ab  hermosos  tipos,  molt  retundits  en  la  pedra,  y  ab  punts 
triangulara  de  separació,  se  conté  la  següent  iuscripció,  d^  una  impor- 
tancia excepcional  pera  V  historia  antigua  de  aquesta  ciutat.  Diu  aixía: 


COMUNICACIONES 


1 1 2  COMUNICACIONES 


:-^^- 


A  mes  de  dita  lápida,  s*  han  trobat  quatre  hlochs  de  pedra,  que 
deurían  formar  parí  d*  un  edifici  circular,  conlenint  en  lo'part  cón- 
cava las  segu-nts  inscripcions,  en  lípos  majúsculs  refundils:  DILLVS 
C*IVLIVS»A  LLICINIVS  A.  Se  trobé,  a  raes,  la  part  inferior  d*  un« 
columna,  ab  sa  basa  álica,  un  Iros  del  fusle  d*  una  altra  columna  y  tres 
fragmenU  conleninl  las  mollluras  de  la  secció  superior  d*  una  coronisa, 
porlant  cuda  fragment,  en  la  part  que  devía  quedar  amagada  en  Ih 
construcció,  els  signes:  Qé  Vil  Q*  V  QV*,  indicanl,  luí  vtgiido,  l'onhc 
de  llur  colocació. 

Consultada  tan  important  Irovalla  ais  nostres  sabis  epigrafistas, 
R.  P.  Fidel  Fila  y  Dr.  D.  Manuel  R.  de  Berlanga,  han  tingut  la  defercnl 
amabilitat  de  contestar  en  los  següeuts  termes: 

Sr.  D.  Pelegrín  Casades  y  Gramatxes. 

Madrid  22  de  Marzo  1903. 

Mi  estimado  señor  y  amigo:  corrigiendo  estaba  las  pruebas  del  Pnr- 
lamento  de  Barcelona  del  afío  1410,  preliminar  del  de  Caspe,  cuando  me 
llega  su  muy  grata  de  ayer.  De  enhorabuena  está  Barcelona  con  la  ins- 
cripción histórica,  la  m¿s  importante  de  la  época  romana. 

Téngola  por  del  tiempo  de  Julio  César,  que  elevó  la  ciudad  al  título 
de  Colonia  y  le  dio  su  nombre  Faventia  Julia. 

C(aius)  Coelius  Alisi  f^liusj  |  duum  .ir  quin(quennalis),  mur(os) 
I  turres  portas  |  fac(iunda)coer(avit). 

Como  en  Cartagena,  se  labraron  entonces  los  muros,  torres  y  puertas 
de  la  ciudad.  Sobre  los  nombres  de  las  piedras  C(aius)  Julius,  A  .  ., 
L(ucius)  Licinius),  etc.,  hay  que  ver  si  son  de  un  mismo  tipo  paleográ tico 
que  las  letras  de  Celio,  y  si  las  piedras  encajan  de  alguna  manera  para 
formar  una  serie  de  magistrados  ó  constructores  de  la  obra.  Se  roe  ofrece 
también  la  duda,  atendido  el  sitio  del  hallazgo,  si  provienen  de  la  primi- 
tiva Barcelona  del  Puerto,  junto  al  desagüe  del  Llobregat  Lo  que  más 
importa,  es  proseguir  las  excavaciones  hasta  apurar  el  fííón  de  tan  rica 
mina. 

Su  siempre  affcho.  S.  S.  A.  y  C. 
q.  b.  s.  m. 
Fidel    Fita 

•/o  Isabel  la  Católica,  12. 


COMUNICACIONES  1 1 3 


Sr.  D   Ptílegrín  Casades  y  Gramalxeb. 

Muy  señor  mío  y  estimado  amigo:  Lóslima  grande  seria  que  no  se 
prosigan  las  excavaciones  en  el  mismo  sitio  del  cementerio  del  S.  O., 
donde  se  hallaron  la  lápida  de  Celio  y  los  fragmentos 


I  DILLVS  I     I  C*IVHVS*A  I    I  L*LICIN1VS 


Hay  que  ver  si  encajali  ó  se  traban  unos  con  otros  por  algún  lado, 
imagino  fueron  cuatro  nombres  de  los  cuatuórviros  (2  duúmviros,  edil 
y  cuestor)  municipales,  que  con  el  quincuenal  Celio,  leguron  á  la  pos- 
teridad el  recuerdo  de  su  concurso  6  la  construcción  de  lus  murallas, 
torreones  y  puertas  de  la  ciudad  del  Puerto,  ó  del  emporio  de  Barcelo- 
na, junto  al  desagüe  del  Llobregut 

Disponga  V.  de  su  siempre  affmo. 


S.  A.  y  C.  q.  b  s   m 
FiDBL  Fita 


*/e  Isabel  la  Católica,  12. 


P.  D.  -En  Tarragona  (Hübner,  4376)  se  halló  la  inscripción  funeral 
dedicada  á 

C*nrLIO*AEBfILIANO 

r.ognombres,  terminados  en  diUus,  no  he  visto  en  la  colección  de 
lápidas  híspano-romanas,  salvo  F.\[DILLVS].  Sospecho  que  en  el  frag- 
mento donde  usted  ha  leído 

=  DILLVS 
9e  escribiese 

L*DILLVS  (L=.li) 

es  decir,  £,( actas)  Dillias;   pues  con  efecto,  en   una   lápida  de  Lisboa 
(Hubner,  287),  sale  nombrada  Dillia  T(ili)  F(ilia)  Amoena. 

Una  fotografía  que  represente  los  cuatro  fragmentos,  me  vendría 
bien  para  mejor  orientarme  en  el  estudio  de  tan  preciosos  monumentos; 
y  asimismo  me  convendría  un  pequeño  plano  topográfíco  del  sitio  en 
que  se  descubrieron,  relacionado  con  el  de  la  ermita  de  Ntra.  Sra.  del 
Puerto  y  el  de  la  desembocadura  del  Llobregat. 


1 1 4  COMUNICACIONES 


Sr.  D.  Pelegrín  Casades  y  Grama txes. 

Málaga  4  Mayo  1903. 

Mi  muy  apreciado  amigo:  le  he  «gr¿idecido  mucho  la  fotografía  que 
ha  tenido  la  amabilidad  de  remilirme,  de  hi  piedra  escrita,  que  «cabo  de 
encontrarse  á  las  faldas  de  Monljuich  con  ocasión  de  las  excavaciones 
hechas  en  el  nuevo  Cementerio.  Por  bus  hermosas  letras,  tan  profun- 
das, tan  anchas  y  tan  regulares,  es  un  interesante  ejemplar^  de  los  muy 
contados  que  se  conservan  en  la  Península,  de  epigrafía  arcaica  hispano- 
romana,  más  bello  que  los  traídos  por  Hubner  en  su  paleografía  epi- 
gráfica (C'S'C'L  33  á  43),  y  que  nos  lleva  en  alas  de  la  imaginación  á  las 
ioctuosas  postrimerías  de  aquella  república,  regadas  con  la  sangre  ge- 
nerosa de  Marco  Tulio  Cicerón  y  de  Julio  César,  ambos  tan  cobarde- 
mente asesinados. 

El  breve  texto  de  la  piedra  Barcinoner.se,  es  un  modelo  acabado  de 
aquella  concisión  y  elegancia  del  siglo  de  oro  del  clasicismo,  en  el  que 
se  escribían  el  libro  De  república  y  el  De  bello  cioUi,  poco  antes  que  el 
autor  de  este  conocido  Comentarlo  transformase  la  ciudad  de  los  Barcas 
en  la  colonia  Julia  Faoentia. 

El  nombre  de  COELIVS,  que  se  encuentra  en  piedras  del  África 
(CIL-VIII-972-973  9i56.)  y  de  las  Galios  (CIL'XlV-853-2626-2602),  no 
aparece  en  las  Híspanlas  sino  bajo  \i\  forma  degenerada  de  Q^uintus) 
Coili(us  Q;ua5stor)  en  uun  ^es^ra  de  plomo  del  monetario  de  García  de 
la  Torre,  que  publicó  GHÜlard  primero  y  Delgado  después  (CIL'lI'Snpp. 
62Í6-20). 

En  cambio,  la  palabra  esencialmente  arcaica,  COER(avit),  se  en- 
cuentra en  varias  inscripciones  de  la  Hispanía  antigua,  como  en  una 
de  Cartagena,  en  otra  do  Alicante  y  en  una  tercera  de  Tarragona  (CIL* 
11-3134  336r4371),  las  tres  reproducidas  porMommscnen  su  conocida 
Colección  de  las  más  arcaicas  inscripciones  del  mundo  romano,  ante- 
riores á  la  muerte  violenta  del  vencedor  de  Munda.  (CIL*I1477  1482' 
1483). 

La  forma  COElXaoit  exije  por  su  arcaísmo  resolver  la  abreviatura 
que  le  procede  por  F\Ciundos<^  en  lo  que  no  puede  haber  duda  alguna. 

El  duumvirato  y  la  edilidad,  destinos  eran  bastante  conocidos  para 
tener  que  detenerse  en  explicar  que  era  aquél  una  magistratura  anual, 
y  ésta  un  cargo  censorio  que  duraba  lo  que  el  lustro.  Tampoco  era 
nuevo  que  semejantes  personalidades  públicas   tuviesen  á  su  cuidado 


COMUNICACIONES  II5 


la  misión  de  hacer  levantar  las  íorlifícaciones  de  la  ciudad  que  gober- 
naban. 

En  Cartagena  es  un  quiuqucnaí  el  que  cuida  que  se  haga  el 
MVRVM  A  PORTAPOHLLIA  ADTVHRIM  PROXIMAM,  y  en  Sa- 
gunto  fué  encomendada  esta  iniaión  por  I08  Decuriones  al  primer  ma- 
gistrado; ITVIR-EXD  D  TVRRlSETMVROSREFIcea/i'yos  GOERao¿¿ 
(CILII  3426u02l). 

La  fórmula  menos  corriente  de  toda  esta  pequeña  inscripción,  es  la 
de  la  paternidad  del  quinquenal  COELIVS,  que  está  expresada  por 
ATISI  Filíua,  manera  que  no  era  la  prescrita  pocos  años  antes  por  la 
ley  Julia  Municipal,  del  43  que  procedió  a  J,  C,  nomina^  prcenomina, 
paires  aut  patronos,  tribus,  coynomina  (GIL  1  206;.  Sin  embargo,  en  las 
Hispanias  fueron  frecuentes  tales  casos,  como  en  lu  Lusilania  (CIL'II* 
733-865),  en  el  Norte  y  Centro  de  la  Península  CILII  2953  28B3  ,  y  en 
varios  lugares  de  la  Botica,  como  en  Alcalá  del  Ri 3,  donde  figura  un 
VRCHAILATITTA  FiVms,  que  cuida  de  editícarásus  expensas  unas 
puertas  y  unos  hornos  (ClL'lI  j087_Supp..5922\  indicando  semejante 
procedimiento  que  se  trataba  acaso  del  hijo  de  algún  liberto  de  origen 
exlningero,  como  ATISI  en  Cataluña  y  ATITTA  en  Andalucía. 

La  lección  del  epígrafe,  es,  pues^  de  todo  punto  clarísima.  C(aiu8) 
Ccelias,  Atim  ^(ilius),  duumvir,  quinquenales,  mur,os)  turres,  portas, 
fac|iundos)  coer(avit|. 

El  último  extremo  de  sn  favorecida  del  28  del  pasado,  ó  que  con- 
testo, no  es  tan  fácil  de  satisfacer  como  parece,  al  menos  por  mi 
Í>arte.  Los  cuatro  sillares,  ligeramente  convexos  por  su  cara  escrita, 
debieron  formar  pnrte  de  una  bóveda  ó  de  un  muro  en  forma  cir- 
cular como  los  asientos  de  un  anfiteatro;  pero  el  simple  examen 
de  las  letras  que  contienen,  nada  aclara  en  verdad  sobre  la  clase 
de  edificio  ó  que  pertenecieron.  La  primera  piedra  comprende 
sólo  la  terminación  de  un  cognombre  en  ILLVS,  como  ^aeadLLVS, 
ó  bien  re^ILLVS.  La  última  letra  de  la  segunda  piedra  A  y  la  primera 
L  de  la  tercera,  no  pueden  leerse  \ul¿  Libertas,  porque  entonces  el 
prenombre  de  IVLIVS  no  sería  Caius,  sino  Áulius  tambión,  y  además, 
porque  no  es  LICINIVS  un  cognombre,  sino  un  nombre  que,  exije  de- 
lante la  inicial  del  prenombre  como  loes  la  L  de  Lucias.  Nuevas  exca- 
vaciones podrán  poner  al  descubierto  otros  sillares,  que  contengan  al 
menos  el  final  de  esla  leyenda  y  expliquen  lo  bastante,  porque  figuran 
en  estas  piedras  los  tres  pei'sonajes  desconocidos  ..  quíntlLLYS-Caitis 


1 1 6  COMUNICACIONES 


IVLIVS  y  Lucias  LICINIVS,  que  pudo  ser  el  liberto  del  cónsul  Licinio 
Sura,  ó  cuyo  liberto  so  erigicíron  J 6  estatuas  en  Burcelona  en  el  siglo  II.** 
Pero  si  desde  luego  la  palcografia  de  ebta  leyenda  es  semejante  é  la  de 
la  lápida  de  COBLIVS,  debió  entonces  grabarse  un  siglo  antes  que 
Pomponio  Mela  calificara  á  Barcino  de  paroa/n  oppidum,  y  dos  aníesi 
también  que  Paulo  declarara  que  era  de  derecho  itálico  la  colonia  creada 
por  César  y  ampliada  por  Augusto,  como  lo  declara  su  nombre  de  Colo- 
nia' Faoenlia  I  alta  Augusta. 

No  dude  que  tiene  mucho  gusto  en  poderle  complacer  su 

amigo  affmo.   q.    b.  s.    m. 
M.  R.  OB  Bbblanga 


UNA  MONEDA  INÉDITA  AL  PARECER  DE  MALACA 


Aunque  aficionado  á  la  numística,  debo  confesar  que  mis  conoci- 
mientos en  esa  importante  ciencia  son  tan  escasos,  que  no  me  otorgan 
título  bastante  para  escribir  sobre  ella,  pues  ni  mi  opinión  tendría  valor 
alguno,  ni  el  género  de  estudios  á  que  me  dedico  me  ha  permitido  pro- 
fundizar en  la  ciencia  de  las  medallas,  hasta  el  punto  de  esponer  consi 
deraciones  que  se  estimasen  de  utilidad. 

Al  escribir  estas  cuartillas,  me  ceñiré  principnlmente  á  la  opinión 
de  algunos  aficionados,  que  al  mostrarles  la  moneda  de  que  voy  á  ocu  - 
parme,  me  han  hecho  considerarla  como  inéiütn,  otorgándole  valor 
especial  y  confirmando  la  clasificación  que  de  la  misma  hice. 

Al  realizarse  unas  escavaciones  en  la  calle  de  ia  Cruz  Verde  pwa 
sacar  los  cimientos  de  un  pilar,  el  albañil  encontró  tres  monedas  que 
vinieron  á  aumentar  mi  colección. 

Una  de  ellas  era  de  Gadir,  igual  á  la  señalada  con  el  n.^  46  de  las 
Tablas  de  Delgado  y  el  n.""  10  de  la  Tabla  XXVII  de  las  del  Padre 
Florez. 

Era  otra  medalla  indiscutible  de  Malacn,  citada  también  por  Berlan- 
ga,  y  que  represer^ta  en  su  anverso  una  cabeza  con  rostro  barbado,  cu* 
bierta  con  gorro  redondo,  en  cuya  parte  superior  se  ve  una  especie  de 
anillo  y  además  á  la  espalda   un  colgante.  El  gorro  está   separado  de  la 


COMUNICACIONES  T  t  ^ 

cabeza  por  una  linea  de  punios  A  manera  de  diadema  y  el  ropoge  sos- 
teaida  al  cuello  por  un  broche  Detrás  do  la  cabeza,  eunijue  algo  bo- 
rrosa, parece  exisür  la  inscripción  xrtX  equivalente  ú  Malaca  y  les  te- 
nezas.  Dicho  anverso  eslé  adornado  por  una  linea,  que  parece  represen- 
tar una  rama  de  hojas  y  puntos.  Bl  reverso  presento  la  cabeza  de  Alheñe, 
de  frente,  ornada  de  rayos,  que  parecen  ser  diez,  distinguiéndose  las 
ropas  que  cubren  au  garganta  y  parle  nupeiior  del  pecho  y  sobre  la  ca- 
beza un  adorno  que  parece  una  toquilla 

Llego  á  ocuporme  de  la  tercera  medalla,  que  es  la  que  me  hace  es 
cribir  estas  lineas,  con  el  principal  objeto  de  oír  opiniones  autorizadas, 
que  me  guien  á  su  exacta  clasiñcQ-ión. 

El  anverso  representa  la  cabeza  de  un  Cabiro,  igual  t  los  que  repro- 
ducen las  monedes  de  Malaca,  citadas  por  Berlung.i,  Delgado,  Florez, 
Velazqueic,  Guillen,  Robles  y  tantos  ctros.  Está  cubierta  con  un  birrete 
cuadrado  y  mira  hacia  la  izquierda. 

Detrás  de  la  cabeza  se  vé  algo  borroso  que  pueden  ser  las  tenazas 
que  en  las  monedas  malagueñas  son  frecuentes.   Delante  hay  una  ins- 
cripción muy  difícil  de  averiguar,  pero  con  alguna  paciencia  y  usando  la 
lente  se  distingue  la  letra  r  y  oira   que  parece  ser  y.  Gomo  se  vé  este 
anverso  tiene  todos  los  caradores  de  las  monedas  de  Malaca  aunque 
iiD  se  distinguiese  el  principio  de  esa  inscripción  que  la  conHrma  y 
cuya  traducción  me  han  dado  á  conocer  intcligenlea  numismáiicos.  En 
cambio  el  reverso  hace  nacer  la  duda  y  es  donde  encuentro  la  origina- 
lidad.  La   imperfecta  acuñación  de  lo   moneda  contribuye   más  á  esta 
confusión,  pues  no   puede  distinguirse  bien.   Ss  divisa  solo  una  linea 
delanteras  de   un  snimal  del  que  se  vé  algo 
parte  de  la  cabeza    Entiendo  que  se  trata  de 
I  halla  en  monedas  de  Obulco  y  Caslulo.  El 
grueso  y  su  peso  es   igual  al  de  otras  de  las 
ngo  en  mi  colección.  ¿Se  trota  do  una  vaiia- 
aco} 

luda,  pues  hasta  ahora  solo  cono''.|a  los  que 
¡ja  del  Sol,  divinidad  tiiio-renicia  venerada 
(ICOS,  que  dio  origen  á  la  Alheñe  ó  Minerva 
ilbban  un  templo,  cuyo  frontón  sostiene  cun- 
iahan  uno  eslrellu  con  varios  rayosencerra- 
ir  ramas,  sencillas  ó  dobles.  El  loro  que  ape- 
ne ocupo  es  por  tanlo  una  excepción. 


1 1 8  COMUNICACIONES 


En  cambio  el  anverso  me  hizo  creer,  desde  que  llegó  á  mis  manos 
la  moneda,  que  se  trataba  de  una  variación  de  las  acuñadas  en  Ifalaca. 
El  Cabiro  parece  recortado  délas  acuñaciones  conocidas,  la  factura  es 
idéntica  y  el  principio,  que  puede  apreciarse,  de  la  inscripción  imita 
los  caracteres  propios  de  las  medallas  malagueñas. 

Celebraré  conocer  sobre  el  particular,  la  opinión  de  sabios  numis- 
máticos, que  confirmen  mi  creencia  ó  disipen  mi  error. 

Narciso  Díaz  de  Bscobar 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


Anaarlo  de  la  Asociación  de  Arquitectos  de  Cataluña  para  1905. 

— Henrich  y  C.*,  en  Comandita. -^Barcelona.^^í  vol.  de  533  páginas 
y  91  de  anuncios 

Con  el  esmero  y  pulcritud  que  ya  es  habitual  en  la  Casa  de  los  seño 
res  Henrich  y  C.*,  acaba  de  salir  á  la  venia  el  cuarto  Anuario  de  la 
Asociación  de  Arquitectos  de  Cataluña,  formando  un  sustancioso  volu- 
men de  533  páginas  de  texto  y  91  dedicadas  á  los  anuncios. 

El  plan  de  la  obra  es  análogo  al  adoptado  en  los  tomos  anteriores; 
sumamente  nutrida  la  Sección  Legislalioa,  se  halla  adicionada  con  un 
reglamento,  tarifas  y  aranceles  de  evidente  utilidad  profesional,  no  me- 
nos que  los  detalles  y  cuadros  de  precios  de  jornales  y  materiales  inhe- 
rentes á  la  construcción.  Hermoso  tributo  de  compañerismo  á  ios  que 
han  dejado  de  existir,  legando  en  muchos  casos,  notables  obras  ó  la 
posteridad,  es,  en  sí,  la  Nota  necrológica  en  la  que  resaltan  esbozos  con 
expresivos  caracteres  de  biografía. 

En  el  artículo  Preliminar,  se  reseñan,  en  forma  un  tanto  incisiva,  el 
e&tado  de  las  obras  públicas  que  se  levantan  en  nuestra  ciudad,  hacien- 
do patente  la  lentitud  de  su  marcha,  que  queda  más  en  evidencia  con  la 
üclividud  que  se  observa  en  las  de  iniciativa  particular,  como  son  el 
Ob-íCrvatoriü  Fdbra,  el  Apeadero  del  Pjseo  de  Gracia,  el  funicular  del 
Tibidabo  y  otras.  Se  lee  á  continuación  la  Rcseiia  presiaencial,  por  don 
Adriano  Casademunt.  enumerándose  en  ella  los  importantes  trabajos 
llevados  á  cabo  por  la  Asociación,  en  interés  de  la  clase  muchos  de  ellos, 
como  sucede  en  el  referente  á  la  competencia  de  los  arquitectos  en  ma* 


NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS  119 

tena  de  obras  hidráulicas,  y  de  provect)o  general  en  otros,  como  la 
designación  de  Comisiones  para  le  Befjrma  de  Barcelona,  de  VocobU' 
lario,  etc. ,  mostrando  a^l  su  aclivídud  en  cuanto  se  reluciólo  con  los  ¡ra- 
porUntes  problemas  ijue  en  la  actualidad  tiene  planteados  nuestra  urbe. 
Bn  este  orden  contiene  además  el  A  naario  el  estudiudo  informe  emitido 
por  la  Asociación,  á  invitación  de  la  Corporación  municipal,  sobre  el 
enlace  de  la  zona  de  Cnsancbe  con  los  pueblos  agregados;  asunto  cuya 
solución  es  de  primordial  interés  para  1u  urbanización  do  la  ciudad  en 
las  condiciones  de  higiene  y  belleza  que  impone  su  grandiosidad  y 
desarrollo. 

Se  insertan  también  los  dictámenes  referentes  al  concurso  de  edifi- 
cios urbanos  de  los  años  1000  y  1001,  en  los  que  han  sido  premiadas  las 
obras  proyectadas  y  dirigidas  respectivamente  por  don  Juan  Marlorell 
y  don  Enrique  Ssgnier.  Con  muclio  ecierlo,  ademáa  do  acompañarse 
las  plantas  y  alzados  de  ambas,  sujetas  al  concurso,  so  reproducen  olraa 
obras  interesantes  de  gusautúrcs. 

Estudios  especíjles  se  dediiian  ú  los  editicios  de  la  nueva  Aduana, 
monumento  é  Rias  y  Taulcl  y  ni  Parque  Güíll.  Bs  este  último  una  con- 
cepción tan  peculiar  y  excepcíonol  en  su  inicíutíva  como  en  su  desarro- 
lio,  consliluyendo  la  más  perfecta  fusión  de  un  pensamiento  grandioso, 
que  no  respeta  sacrificios  malcrialeB,  con  los  ideales  de  un  artista  im- 
buido del  cariño  A  la  naturaleza,  nacido  al  calor  do  un  completo  estudio 
de  sus  variados  elementos.  El  señor  Sellos  bace  de  esta  oasis  urbana, 
una  detenida  descripción,  ilustrada  con  ristas  parciales  que  contribuyen 
á  formaran  concepto  bastante  completo  de  lo  que  ba  de  ser  á  su  termi- 
nación; estudia  el  emplazamiento  y  naturaleza  del  terreno;  e.tpresa  sus 
viaa,  terraplenes  y  columnatas,  las  condiciones  peculiares  del  caserío 
para  que  tengo  ventilación,  l'jz  y  vistas  abundantes;  y  enumera  los  pro- 
— 1„„  j™  !™i„„i=  .„„!_.,  s  la  manera  griego,  espacios  pora  los  ejercicios 
tares  y  otras  dependencias  generales  de  la  colo- 
as adelantos  modernos.  Al  terminar  la  lectura, 
lión  pudiera  vivir  en  esa  bella  Arcadia  al  uso  del 

El  Real  Monasterio  de  las  Huelgas  de  Burgos', 
y  Rovilla,  lo  constituye  un  análisis  ertlslic^o  del 
tanto  honra  ¿  la  capital  casteilane,  no  obstante 
in  la  incomparable  catedral  y  una  interminable 
}BOB,  que,  aparte  de  los  profanos,  la  envuelven  en 


I20  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


la  más  hermosa  aureola  del  arte  retrospectivo,  con  la  circunstancia 
además  de  ser  cada  uno  de  ellos,  por  su  contenido,  un  interesante  mu- 
seo El  que  esto  escribe  agradece  al  señor  Eevillo  que,  con  su  notable 
trabajo,  le  ofrezca  ocasión  da  consignar  su  entusiasmo  por  la  monu- 
mental ciudad  burgalesa. 

Por  su  extensión,  como  por  las  circunstancias  que  lo  avaloran,  es  en 
realidad  una  verdadera  monografía  el  trabajo  que  publica  en  el  Anua- 
rio el  arquitecto  don  Ubaldo  Iranzo,  sobre  El  Claustro  del  Monasterio 
de  San  Pedro  de  las  Fuellas  Por  la  índole  de  la  Arqueológica,  hemos 
de  ver  con  fruición  y  felicitar  al  autor  por  haber  guiado  su  actividad  á 
procurar  que  reviva  artística  y  grádcamente  el  recuerdo  del  románico 
claustro  de  San  Pedro,  además  de  que,  cual  experto  y  paciente  paleon- 
tólogo, que  con  menguados  restos  de  seres  desaparecidos  nos  enseña  lo 
que  fuó  en  remotas  edades  determinado  individuo,  de  igual  manera  el 
señor  Iranzo,  con  persistente  labor,  nos  muestra  palpablemente  la  vie- 
ja construcción  destruida  en  tiempos  que  blasonan  de  cultos  é  ilustra 
dos,  y  con  ello  suelda,  en  lo  posible,  uno  de  los  eslabones  que  en  mni 
hora  han  saltado  de  la  cadena  de  las  tradiciones  artísticas  de  nuestra 
ciudad. 

Comienza  la  Memoria  con  la  sucinta  reseña  histórica  del  Monaste- 
rio, entrando  á  su  continuación  en  el  estudio  estético  y  constructivo  del 
claustro,  que  va  acompañado  del  plano  y  de  fotograbados  de  los  restos 
arquitectónicos  del  mismo,  que  aun  se  conservan  diseminados,  abarcan- 
do en  su  trabajo  el  señor  Iranzo  cuanto  hace  referencia  á  emplazamiento 
y  orientación  de  la  obra,  á  sus  dimensiones  y  proporciones,  á  galerías, 
arcadas  y  apoyos,  al  molduraje  y  tipos  decorativos,  tan  parca  en  lo 
primero  como  sobria  y  sencilla  en  lo  segundo,  revelando  uno  ejecución 
que,  si  resultó  basta,  no  aparece  monos  ingenua,  acrecentando  el  interés 
de  todo  los  acertadas  observaciones  que  le  sugiere  ai  autor  cada  miem- 
bro de  la  construcción  y  cada  uno  de  sus  elementos  accesorios,  contri 
huyendo  á  ello,  muy  especialmente,  un  caudal  de  erudición  que  le 
permite  aportar  á  sus  propósitos  cuantos  datos  comparativos  estima 
convenientes  para  sentar  con  fírmeza  sus  convicciones  artísticas  acerca 
del  que  fué  algún  día  claustro  del  Monasterio  de  San  Pedro  de  las 
Puellas. 

Amena  es,  por  cierto,  la  lectura  de  Impresiones  de  viaje^  instructiva 
descripción  de  lo  más  culminante  que  encierra  la  Ciudad  Pontificia,  de 
la  antigua  Roma,  de  sus  monumentos  cristianos  y  de  lo  que  se  conser- 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


va  en  musuos  y  edificios  públicos,  adicionado  con  une  rápida  vi»te  á  la 
ciu'liid  asHxiuda  por  el  Vesubio,  y  quo  cu&rió  respeEuoeo  con  un  suda- 
rio de  potrea  tava,  como  pura  ocultarse  tamuüo  degaslre.  Para  liacerse 
nar^  del  interéa  que  inspira  realizar,  sin  moverse  de  aqui,  esta  excui*' 
HÍón,  el  provecho  que  de  ella  se  saca  al  alender  los  Juicios  y  descripcio- 
nes del  ilustrado  cicerone  que  os  favorece  con  su  compañía  y  ort  dirige 
seguro  por  los  senderos  del  arle,  con  su  extraordinaria  compel-'iiciii. 
basta  consignar  que  el  autor  es  don  Buenaventura  Bussegod^i. 

A  uli-o  iiri|uitecl>'.  nsimismo  artista  distinguido,  corresponde  la  sa- 
lisfacción  de  habernos  proporcionado  un  recuerdo  permanente  de  la 
pasada  Exposición  de  Arte  antiguo,  con  el  articulo  Impresione»,  y  en  el 
i|ue  bien  ae  ponen  aprueba  loa  vastos  conocimientos  quer'ii  materia 
arqueológica  posee  el  seflor  Folies,  que  lo  suscribe,  ya  que  no  es  cosa 
sencilla  enti-esacar  sin  olvidos  ni  omisionasde  uquel  conjunto  de  hetero- 
géneos objetos,  todos  de  sobrado  interád  artístico,  los  mas  dignos  de 
atención  en  cada  ramo  y  en  número  suficiente  para  formar  buen  con- 
oeptii  du  la  importancia  que  en  algunos  de  ellos  alcanzó  el  certamen. 
A  este  capitulo  y  al  anterior,  to  acompañan  variúdas  ilustraciones. 

Tanto  es,  por  consiguiente,  el  in teros  que  tiene  el  presente  Anuario. 
Joaquín  db  Gispbrt 


Colección    diplomática  del  Condado  de  Beaalú,    por  Frakcisco 

MoNs&LVATJB  Y  FossAS — Tomo  xii.-2''  de  la  Colección. — Olot.— 

Imp.  y  lib.  de  Juan  Bonet.— 1902,  -I  vol.  22x15.-626  pégs  —Índices 

geográfico  y  onomástico  — Ocho  grabados  intercalados  en  el  texto  y 

uscripciones  de  documentos. 

iclitud  pudo  calificarse  de  labor  benedictina  la 
llevando  á  cabo  con  una  regularidad  y  constan- 
rito  en  la  república  de  las  letras  y  de  las  Artes, 
insalvalje  y  Fossas.  Increíble  parece,  al  echar 
nosa  colección  de  los  doce  volúmenes  publice- 
a  un  sólo  hembra,  cuyo  abnegación  y  entusias- 
velando  una  tenecidod  para  llegar  al  fin  pro- 
admirable  p»rlo  rara  en  los  mezquinos  tiempos 
lals  donde  vivimos,  en  que  todo  pRopóeito  que 


122  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


implique  sacrificios  de  todos  géneros  en  pro  de  una  idea  de  alta  cultura, 
muy  amenudo  ni  es  reconocido  ni  jamás  debidamente  recompensado. 
Cierto;  la  obra  de  Monsalvalje  no  parece  cosa  de  nuestros  tiempos; 
diríase  que  es  la  paciente  tarea  de  un  cenobita  que  consume  la  vida  en 
la  soledad  y  silencio  de  un  scriptoriam,  rodeado  de  fidelísimos  copistas 
y  abrumado  por  numerosos  infolios,  rollos,  palimpsestos,  diplomas,  bu- 
las. .  Esa  coaa  inusitada  entre  nosotros,  que  un  hombre  de  negocios,  en 
plena  actividad  mercantil,  busque  como  solaz  y  esparcimiento  la  inves 
tigación  y  estudio  de  los  viejos  pergaminos  y  de  los  papeles  no  siempre 
limpios  y  de  clara  lectura,  que  la  barbarlo  moderna  no  ha  destruido, 
después  de  haber  entregado  á  la«  llamas,  al  olvido  y  abandono...  ó  á  las 
leyes  desamortizadoras,  los  depósitos  que  contenían  aquellos  tesoros 
diplomáticos,  salvados  en  parte  y  como  por  milagro,  de  las  garras  délos 
que,  con  las  granjerias  que  les  brindaran  las  llamadas  octitas  de  bienes 
nacionales,  hicieron  el  negocio  más  redondo,  al  par  que  escandaloso  é 
inculto,  que  darse  pueda. 

Obra  de  desogravio,  por  tanto,  es  la  que  realiza  el  señor  Monsalvatje 
al  presentar  con  todas  las  galas  de  la  tipografía,  su  Colección  diploma  - 
tica,  acompañada,  además,  de  numerosa  ilustración,  en  la  cual  el  artista 
y  el  arqueólogo  hallan  motivos  de  admiración  y  estudio  con  la  repro- 
ducción fotográfica  de  los  monumentos  arquitectónicos  contemporáneos 
de  los  documentos  que  forman  el  texto. 

El  volumen  ahora  publicado  comprende,  en  extracto  unos  y  trans- 
critos íntegros  otros,  ciento  sesenta  y  tres  documentos,  ó  sea,  del  seña- 
lado con  el  número  569  al  1732.  Según  consigna  el  señor  Monsalvalje 
en  la  primera  pógina  de  ese  volumen,  los  documentos  que  no  encontró 
en  el  Archivo  de  la  Del'ígación  de  Hacienda  de  la  provincia  de  Gerona, 
en  donde  fueron  á  par^r  todos  los  de  las  suprimidas  Casas  religiosas  de 
la  región  gerundense,  investigó  por  sí  propio  su  paradero  durante  mu- 
chos años,  con  no  escasa  fatiga  y  dispendios,  pudiendo  dar,  por  fin,  con 
los  restos  del  archivo  de  Santa  Mdría  de  Besalú  y  con  lo  que  queda  del 
de  San  Pedro  de  la  misma  villa,  resultado  feliz  de  las-excursiones  vera- 
niegas por  el  Pirineo,  en  uno  de  cuyos  santuarios  hallábase  recóndito  el 
caudal  diplomático  del  úUimament& citado  cenobio  bisuldunense. 

Los  documentos  de  qué  se  dá  noticia  en  el  volumen  que  motiva  esta 
nota^  comprende  el  largo  períc^o  de  quinientos  años, — del  siglo  x  al  xiv, 
— y  contiene  ventas,  donaciones,  actas  de  fundación  y  demás  actos  pú- 
blicos, que  revelan  la  grandísima  importancia  que  alcanzaron  las  Casas 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  123 


religiosas  durante  el  periodo  de  su  mayor  apogeo,  desempeñando  la 
función  social  de  ser  los  verdaderos  depositarios  de  la  fe  pública  y 
la  salvaguardia  de  los  más  sagrados  intereses,  así  públicos  como  pri- 
vados Por  ello  es  que  las  colecciones  diplomáticas  se  las  conside- 
ra con  justicia  como  la  fuente  más  pura  oe  investigación  para  cono- 
cer el  espíritu,  el  alma  de  las  sociedades  desaparecidas,  y  de  ollas  no 
es  licito  prescindir  si  quiere  hacerse  obra  provechosa  y  seria. 

No  nos  es  dable  detallar  en  esta  simple  nota,  ni  aun  rápidamente, 
pues  alcanzaría  proporciones  desmesuradas,  el  contenido  de  los  docu- 
mentos del  volumen  2.®  de  la  Colección  diplomática  del  Condado  de 
Besalú.  Réstanos  tributar  el  más  sincero  aplauso  al  señor  Monsalvatje, 
por  su  valiosa  cooperación  á  la  obra  patriótica  de  restauración  de  nues- 
tra historia  y  por  su  abnegación  en  llevar  adelante  sus  propósitos  en  be- 

neticio  de  la  cultura  general. 

P.  C.  y  G 


Bl  Arte  tipográfico  en  Tarragona  durante  los  siglos  XV  y  XVI, 

por  E  González  Hurtebisg  —Disertación  leída  en  la  sesión  celebra- 
da por  la  Sociedad  Arqueológica  Tarraconense,  el  día  11  de  Diciem- 
bre de  1902. — Tarragona. — Tip.  de  Llorens,  Gibert  y  Cabré. — Folleto 
de  20  págs.  en  4.® — Tres  documentos  justificativos. 

La  disertación  del  incansable,  mas  no  ignorado  obrero  de  la  Historia, 
como  se  denomina  á  sí  mismo  el  señor  González  Hurtebise,  sobre  el 
Arte  tipográfico  en  Tarragona  durante  los  siglos  xv  y  xvr,  revela  una  vez 
masen  el  Jefe  de  la  Biblioteca  provincial  tarraconense,  su  amoral  estu- 
dio y  el  noble  deseo  de  conservar  el  lugar  distinguido  que  ha  sabido 
ganarse  entre  los  facultativos  del  Cuerpo  de  archiveros,  bibliotecarios  y 
arqueólogos,  sin  parar  mientes  y  poniendo  á  menudo  á  prueba  la  poca 
slilud  con  que  la  naturaleza  ha  querido  faoorecer  á  nuestro  estimado 
compaílero  y  amigo.  No  es  muy  frecuente  entre  nosotros  utilizar  las  ho- 
ras del  descanso  aprovechándolas  para  completar  los  conocimientos  ad- 
quiridos y  para  profundizar  en  los  estudios  que  han  servido  para  lograr, 
más  ó  menos  penosamente,  un  sitio  desde  donde  poder  librar  la  coti- 
diana lucha  por  la  existencia. 

La  historia  del  Arte  tipográfico  en  nuestro  país  no  está  tan  estudiada 
que  no  merezca  recibirse  con  alborozo  cuanto  se  publique  á  ella  referente 


124  NOTAS   BIBLIOGRÁl'ICAS 


como  resultado  de  paciente  investigación  en  nuf^stros  poco  explorados 
archivos.  El  estudio  acerca  de  los  primeros  impresores  tarraconenses  del 
señor  Hurtebise,  no  por  conciso  es  menos  interesante,  porque  es  preci- 
so insistir  en  que  aun  son  poco  conocidos  en  general  los  primeros  fru- 
tos del  Arle  tipográfico  en  Cataluña,  á  pesar  de  la  importancia  que  tu- 
vieron en  los  primeros  días  de  tan  maravilloso  descubrimiento.  En  1472 
se  conocían  ya  en  Tarragona  ílibres  de  ^stampa,  según  ha  podido  com- 
probar el  señor  Hurtebise  en  sus  investigaciones,  citando  á  los  im- 
presores establecidos  primeramente  en  aquella  ciudad,  Nicolás  Spin  * 
deler  y  Juan  Rosembach,  y  srs  obras  impresas  en  1475,  Manipulas 
curatorum  y  los  Rudimentos  de  Gramálicay  estampados  en  Tortosa 
en  1477. 

Bs  muy  atendible  la  opinión  que  expone  el  señor  Hurtebise  en  su 
erudita  investigación  sobre  el  carácter  de  la  sociedad  formada  por  Brun 
y  Spíndeler  al  establecer  su  arte  en  Barcelona,  sentando  apreciaciones 
muy  personales,  que  dan  positivo  interés  á  la  disertación  que  nos  ocu- 
pa, fundado  en  el  examen  minucioso  de  los  incunables  salidos  de  las 
prensas  del  célebre  maestro  tipógraíb  sajón.  Con  excelente  crítica,  con- 
tradice el  señor  Hurtebise  opiniones  muy  acreditadas  de  bibliófilos  ex- 
tranjeros al  ocuparse  de  nuestros  tipógrafos,  y  reivindica  la  honra  de 
ser  del  país  los  eruditos  que  primero  han  dado  á  conocer  nuestras  ri- 
quezas bibliográficas. 

Merece  por  otra  parte  un  aplauso  sincero  el  señor  Hurtebise,  por  su 
trabajo  ímprobo  de  investigación  fatigosa  en  Ior  protocolos  notariales  de 
Tarragona,  á  fin  de  dar  con  algún  dato  nuevo  con  que  aumentar  los  que 
Conrado  Haebler  da  en  su  última  obra  Thipographie  iberique  du  XV, ^^* 
«¿éc/c,— 1901  1*902,— y  otros  autores  que  cita  en  su  trabajo.  Deparóle  la 
suerte  varias  escrituras  que  compensaron  sus  afanes  de  investigador  pa* 
cientísimo,  conteniendo  sendos  contratos  con  el  Cabildo  de  la  Primada  y 
Metropolitana  Iglesia  y  el  impresor  Rosembach,  s¿am/)érítisa/amanti/n, 
para  la  impresión  de  misales,  breviarios  y  diurnales,  documentos  que  re- 
produce por  vía  de  apéndice  en  el  substancioso  discurso  que  motiva  esta 
desaliñada  nota  bibliográfica,  y  cuyo  interés  no  es  para  encomiar,  pues 
por  sí  solo  se  bastan  para  ponderar  su  valor  para  la  historia  de  la  im- 
prenta en  Cataluña. 

Concluye  el  señor  Hurtebise  su  discurso,  haciendo  un  resumoD 
de  los  hechos  que  caracterizan  la  transformación  del  Arte  tipográ- 
fico al   aparecer  la  trascendental  revolución  conocida  en   la   historia 


NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


por  el  Renacimietito,  que  tan  prorundo  cambio  produjo  en  todoe  loa  6r- 
deoes  del  espíritu  humano,  deeviándolo  liruscamenle  del  camino  que  le 
trazara  el  Cristianismo  desde  loa  tiempos  en  que  lo  libró  de  la  decadente 
cultura  clásica,  ijue  aquel  movimiento  quiso  de  [luevo  implontar  en 
plena  sociedad  cristiana.  Evoco,  por  fin,  la  memuriu  del  gran  Antonio 
Agustín,  como  resleuraJor  de  lu  impronta  en  Tarragona,  y  su  protec- 
ción al  roaetilro  tipúgrafo  Mey,  coctlinuador  de  las  tradiciones  do  Ro- 
íicmbach,  humanista  y  artista  digno  de  ocupar  lugar  distinguidísimo 
entre  los  más  aTamados  del  siglo  xvi,  según  hace  patente  en  su  discurso 
el  señor  Hurtebiae. 


Documenta  relAtlfa  á  Don  Carlos  de  VUna,  per  J  jsbph  Calmktti.— 
¡1460-1461)  suxarcljives  de  Milán  ~1  folleto  de  9  planas.— Roma, 
1901. 

un  cátala  d'  ánima,  encare  que  apolítica  ó  admi- 
bdit  del  Bslat  Trancos.  No  en  vA  circula  persas 
rasaa;  d'  oqul  I'  entussiasme,  I'  amor  millor  di- 
I  estudiik  nostro  historia.  No  cal,  per  tan,  conton- 
eruditaextrangers  que  leñen  una  predileccíó  es- 
)  anals  de  Catalunya,  no  tan  per  Iq  riquesa  de  aoa 
res  europeo  que  lénen.  Havém  dit,  ab  tola  inlen- 
I  realilat,  loa  felá  de  la  confederació  Catalana- 
onadesQsalls  primpceps.  tíngueren  en  los  ai- 
:ia  tan  gran  en  los  demos  Estats  de  le  Cristiandat, 
)neixe  é  fons  lu  historia  d'  aquestos,  si  's  prescin- 
ír.  Aix!s  ho  entán  la  geni  Iletrada  de  per  lot 
ancers  de  lo  que  enfáticamenl  s'  en  diu  á  Bs- 
ilica,  els  quals,  en  aa  alta  sabiduría,  han  decretal 
yansa  en  las  escolas  hispo  ñas,  de  la  historia  de  la 
la,  donant  la  exclusiva  ala  anals  deis  regnes  de 
ñera  que  ab  certa  rahá  oficial  pogué  dir  un  mes- 
'  pasó  nada  detde  el  iiglo  XIII  al  Xt  V....Í 
I  perdonattrevall.  temps,  ni  paciencia  pera  com- 
monumental  «Louis  XI,  Jean  II  et  la  RóTolutioa 


126  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


Catalane  (1461-1471)»  (1),  que  V  ha  portal,  de  cop  y  volta,  desde  'Is  banchs 
de  la  Escola  deis  ALt$  Estudis  de  París,  al  honrós  lloch  que  avuy  ocupa  ó 
la  Universitat  de  Montpeller,  com  á  catedrátich  d*  Historia  A  mida  que 
l«  composició  de  sa  obra,  elaboradu  en  los  arxíus  principáis  de  FrnnsH, 
Italia  y  Espanya,  i¡  pruporcionava  alguna  curiosa  parliculuriiut  histórica, 
ó  li  reveluvan  los  documents  consultáis  alguns  nou  punt  de  vista  ó  una 
aclarado  digna  d'  esment,  no  desaprofítava  la  ocasió  lo  distingidíssim 
ex-escolar  deis  Alts-Estudis,  escribint  un  opüscul,  ó  donanl  ó  la  es- 
tampa alguna  nota  ó  impresió,  de  verdader  interés.  Entre  aqueixas  de- 
vém  senyalar  la  quina  motivó  aquesta  nota.  ■ 

La  interessaot  figura  del  prfmpcep  Caries  de  Viana,  víctima  del 
aborrit  Joan  II  d*  Aragó  y  de  sa  madrastra  Joana  Enriquez,  mereixerá 
sempre  la  simpatía  deis  quins  s*  ocupin  deis  anals  de  noslro  térra  en  la 
época  Iristíssima  que  precedí  á  la  pérdua  de  la  hegemonía  de  la  corona 
aragonesa.  Té  pera  nosaltres,  los  barcelonins  en  especial,  un  interés 
excepcional  tot  lo  que  's  refereix  al  desditxat  fíll  de  Joan  II,  tola  vegada 
que  algunas  de  las  escenas  mes  dramáticas  de  sa  conturbada  vida,  sedes 
enrotlláren  en  nostra  ciutat. 

La  monografía  de  Calmette  té  per  objecte  donar  á  coneíxe  ulguns  do^ 
cuments  inédits  que  trova  en  V  Archieto  di  Staío  de  Milán,  en  la  serie 
de  las  Pótense  Estere^  referents  al  Prfmpcep  poeta,  com  son  una  carta 
que  escrigué  á  la  duquesa  de  Milán,  en  la  qual  li  parla  del  entussiasme 
ab  que  r  aculliren  los  catalans  á  sa  arrivada  á  Barcelona  (28  Abril  de 
1460);  altra  carta  trasmesa  per  Caries  á  Francesco  Sfurza  (23  Juliol  de 
1460),  recomanant  al  duch  á  son  embaixador  Arnou  de  Monleón,  com 
també  á  Joan  V,  compte  d'  Armagnac,  y  moltprincipalment,  los  tres  do- 
cuments que  donan  una  nova  é  inesperada  llum  sobre  Tempresonament 
á  Lleyda  per  son  propi  pare,  del  prímpcep  de  Viana  (1460),  massa  retiat 
de  las  perversas  intenciona  del  autor  de  sos  días  y  d*  ellas  víctima,  con- 
tenint  un  de  dits  documents  la  relació  del  fet  y  Ms  epíssódis  que  motiva, 
que  mes  sembla  un  capítol  de  novela,  que  no  un  document  escrit  sense 
altras  pretensions  que  consignar  la  vil  conducta  del  pitxor  rey  del 
casal  d' Aragó  contra  *1  Prímpcep  de  Viana,  1*  estimat  deis  catalana, 

Caries  d'  Aragó  y  de  Navarra. 

C. 


(1)  Blhliotbéque  Méridionale  publtée  soiis  let  ausplces  de  U  Faoul'é  dft  L^ttrM  de 
Touloate.^Seconde  i%rle.— Tome  vtii.— Touloute.— Inp  ei  lib.  Bdouard  Prirtt.— 190S  — 
1  vol.  OÍDO  m.  X  0'I65  m.,  de  6U  págt. 


NOTICIAS 


Duas  lamentables  pérduas  anabá  de  soTrír  la  Arqueológica,  ah  In 
mort  de  sos  anlicha  consocis  D.  Josepli  M.'  Pcllicer  de  Dou  y  Pagés, 
y  D.  Terenci  Thós  y  Codina  (e.  p-  d  ),  ocorreguda  en  la  ciulat  de  Melará. 
Perlaneixiannbdóspatricisá  la  goneraciót lustrada  de  la  darrera  centuria 
que  produhí  ab  aon  trevall.abson  eiitussi.'üme  y  ab  en  cultura,  'I  deeper- 
tamealdelesperitde  nostra  Ierra  en  tolslo&ordreB  déla  vida  inleleclual. 
Un  deule  d'  eterna  gralitut  y  do  vener^ció  té  conlrota  la  genereció  ac- 
tual envera  aquella  bona  palriolaa  que  proniogueren  y  saetingueren  la 
cuite  fervent  í  la  Patria  y  al  Art.  Y  no  ab  páranlas  y  ab  deailjoa,  aíno 
ab  obras  de  positiva  utiliíat  y  traacendencia,  tota  vegada  que  'la  reaul- 
tats  son  patenta  y  de  segura  durada.  Recordarém  un  fel  eloqüenl,  que 
val  per  tot  lo  que  en  bonor  de  Pelliccr  puga  dirse;  Ripoll,  aqueix  monu- 
ment  insigne,  venerable  Casal  de  la  antigua  nacionatitat  catalana,  si  po- 
guésalvarseeneamaleixarulna.A  Pellicer  fou  degul,  donclia,  ab  sa  obra 
Santa  María  de  Ripoll,  asscgurá  'I  que  un  dia  memorable  un  Prelat  in- 
mortal pogués  arreplegar  una  ¿  una  aaa  sagradas  pedras,  fent  lo  rnirácle 
de  tornará  aon  éaser  é  íntegritat  la  destruida  basílica  ripolleaa.  Arqueá- 
lech,  hisloríógraT  y  artista,  fou  Pellicer  un  deis  quins  mea  Irevallaren 
pera  salvar  los  restos  de  la  anligüelat  que  á  voltea  la  casualitat  ha  poeal 
aldescobort  en  nostre  pais,  qui  ha  fel  brillar  la  vrilat  histórica  y 'Is  ti  tola 
i'  honor  de  aa  eatimada  ciutal  que  per  tanta  anys  fou  sa  habitual  eatada 
(lluro),  y  qui  ha  velllat  ab  mes  entusGÍaame  pera  que  no  's  destruís  cap 
Ligua  cultura  artística. 

la  llista  ai  inlenteasiro  enumerar  los  mérits  del 
nador  de  noatre  poesía  popular,  la  cultivé  ab  ver- 
ns  á  obtenir  la  maestría  en  Gay  saber.  L'  Aqueo- 
'  úsbago  millor  de  la  sua  ánima,  y  ais  estudia  ar- 
I  talent  y  sasañcions. 

lostree  desapareguts  amicha,  y  serveizin  llur  nom 
ment  en  noatre  lluytar  en  pro  de   la  cultura  ge- 


I  Una  llimosna  pera  la  reparado  del  MonastirdeSantCugatdel  Vallis! 


üolorós  es  haver  d'  estampar  una  súplica  que  té  quelcóm 
de  depriment  y  trista.  Mes  la  criía  realitat  no  consent  altre 
lienguatge... 

Certament»  devém  demanar  una  caritat  per  V  amor  a  Ueu, 
á  la  Patria  y  á  T  Art  pera  salvar  de  la  destrucció  inminent 
á  un  deis  temples  de  nostra  Religió  mes  magnífich,  un  deis 
testimonis  mes  eloquents  de  la  perduda  grandesa  de  nostra 
Catalunya,  un  deis  mes  soperbs  monuments  artístichs  del 
nostre  país. 

Lo  renaixement  cátala,  de  que  n*  estém  ab  just  títol  orgu- 
llosos, no  sería  complert  si  deixessim  abandonats  y  mirant  ab 
estúpida  indiferencia  la  desaparició  deis  nostres  monuments, 
que  causarían  V  orguU  d*  altres  paíssos  si  gaudissen  de  la  pos- 
sessió  de  tais  joyells. 

No  n'  hi  ha  prou  en  restaurar  cansons,  costums,  usansas  y 
llengua,  si  'ns  quedém  órfens  de  lo  que  mes  caracterisa  y  en 
nobleix  ais  pobles.  Los  monuments  son  las  verdaderas  execu- 
torias  de  noblesa  y  'Is   títols   mes  indubtables  de  la  Uimpiesa 
d*  origen. 

Salvém,  donchs,  lo  que  *ns  dona  dret  á  dirnos  poblé  digne 
d'  esser  senyor  de  nostres  destins.  Seguim  V  exemple  que  Us 
grans  patriéis,  los  Rvdms.  Prelats  Morgades  y  Carcelade,  han 
fetá  RipoU  y  á  Canigó;  ajudém  los  bons  propósitsque  '1  vene- 
rable Prímpcep  de  la  Iglesia,  lo  Eminentíssim  Cardenal  Bisbe 
de  Barcelona  ha  comensat  á  realisar;  no  deixém  abandonada  á 
la  Junta  diocessanade  Restauració  de  Sant  Cugat;  no  donem 
motiu  ais  enemichs  de  tot  lo  nostre,  en  Fé,  en  Art  y  en  Patria, 
pera  dir  que  *1  moviment  de  regeneració  integral  de  Catalu- 
nya, no  es  altra  cosa  que  un  exajerat  barcelonisme  y  un  feble 
foch  de  fallas 

¡  Una  caritat  pera  la  reparació  del  Monastir  de  Sant 
Cugat  I 

Bptftbleeimieoto  tipográfico  de  J.  Vítm,  Mootaner,  22,  interior  —BaroeloDa. 


t 


ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


DE   LAS   PEQUEÑAS   INSCRIPCIONES   JURÍDICAS 
ROMANO -HISPANAS 


(  Continuación  ) 

La  otra  inscripción  de  Cartinta  quf  sigue  en  importancia 
á  la  señalada  anteriormente,  aparece  grabada  en  el  pedestal 
que  sostuvo  «La  estatua,  que  los  amigos  de  Décimo  Junio  Me- 
lino  consiguieron  de  los  decuriones  cartimitanos  se  le  decreta- 
se, cuando  aun  vivía,  y  una  vez  muerto,  su  madre  Melina  cuidó 
se  le  levanura  á  su  costa,  dispensando  los  gastos  al  muni- 
cipio». 

Las  dificultades  que  semejante   texto  encierra,  estriba  en 
estas  frases  (1);UIVNIOGALMEL1NOEQV1T1ROMANO- 
EX    CIVITATECARTLMITANAPKIMOFACTO-;  porque 
de  ellas  resulta,  que  con  ser  IVXIO  MELINO  municipe  carti- 
mitano,  aparecía  inscrito  en  la  tribu  (ialeria   en   el  siglo  se- 
gundo, mientras  que  en  la  misma  fecha  todos  los  cartamitanos 
conocidos  lo  estaban  en  la  Quirina  (2).  Pero  esta  diñculud  da 
su  opúsculo  De  romanorum  tribuum. 
(3)>  para  suponer  que  Junio  Melino, 
poco  después  de  Vespasiana  y  Claudio, 
dudablemente  antes  de  Vespasiana  y 


rciusQuir.  Víctor  195*,  M.  DecimusQuir. 
■.  Salurninus  1961,  L.  Porcius  Quir.  Rué- 


130  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


Claudio,  debiendo  ser  inscrito  en  la  tribu  Galeria,  porque  nadie 
peftsará  que  prccisatnente  el  emperador  Vespasiano  hiciese  á 
dicho  snjeto  el  pritner  Caballero  romano  de  la  opulenta  pobla- 
ción de  CartÍ7na{\),  El  ilustre  epigrafista  alemán,  Húbner  (2), 
haciéndose  cargo  de  estas  observaciones  del  escritor  vienes,  con 
verdad  afirma  que  ni  uno  ni  otro  argumento  tiene  importancia 
alguna,  y  que  la  inscripción  no  es  verdaderam^ente  del  tiempo 
de  Augusto,  sino  como  las  demás  cartimitanas  del  siglo  segun- 
do, no  pudiendo  explicarse  que  Melino  estuviese  a^cripto  á  la 
tribu  Galeria^  sino  siendo  oriundo  de  otra  parte.  El  mismo 
impugnador  hübneriano  reproduce  sus  argumentos  en  otro 
opúsculo,  Im^perium  Romanum  tributim  descriptum.  (3),  afir- 
mando también  con  notable  error  que  cree  á  Junio  Melino 
anterior  a  los  Flavios^  porque  así  se  le  antoja,  y  que  la  tribu 
se  refiere  á  la  persona^  pero  no  a  la  ciudad,  distinción  que  no 
soluciona  la  duda. 

Si  el  señor  Rubitschek,  antes  de  meterse  á  corregir  á  Hüb- 
ner,  hubiera  estudiado  un  poco  el  mecanismo  municipal  roma- 
no en  el  siglo  segundo,  de  cuya  época,  no  sólo  son  los  epígrafes 
de  Cártima,  sino  sus  hermosas  estatuas  y  el  mutilado,  pero 
aun  bello  mosaico  descubierto  hace  años  en  aquel  pueblo  y 
hoy  en  el  Museo  de  La  Concepción,  pronto  hubiera  encontra- 
do la  solución,  que  ya  indica  el  mismo  Hübner  con  las  signi- 
ficativas palabras,  que  aplica  á  Junio  Melino  (4)  cuando  escribe 
hom^  hic, . .  fuit  originis  externes , 

La  población  municipal  se  componía  de  hombres  libres, 
hijos  de  padres  libres,  á  los  que  el  derecho  llama  ingenui,  na- 


(1)  Esle  escritor,  que  muestra  un  desmedido  prurito  por  corregir  á 
Hübner,  cae  por  este  mismo  afán  en  errores  considerables,  que  no  tiene 
importancia  el  rebatir. 

(2'.  Supp.  p.  876,  núm.  1955. 

(3)  Viena,  1889,  p.  172. 

(4)  Supp.  p.  876,  núm.  1955. 


M.    R.    DE   BERLANGA  131 


cidos  en  la  misma  ciudad,  que  eran  los  cives^  ó  bien  originarios 
de  otros  pueblos,  establecidos  y  naturalizados  en  el  municipio, 
adlecti  Ínter  cives;  de  forasteros,  advencB^  que  podían  ser  his- 
panos ó  de  fuera  de  la  península;  y  por  último,  de  esclavos, 
servif  de  los  particulares,  ó  de  la  municipalidad,  serví publict. 

Los  cives  municipales  de  origen,  tenían  todos  la  misma  tri- 
bu á  que  el  municipio  estaba  ascrito;  pero  no  así  los  adlecti, 
que  conservaban  la  del  pueblo  de  que  eran  naturales,  á  la  que 
agregaban  aveces  la  de  su  nueva  ciudad  (i).  En  el  año  de  1779, 
se  descubrió  en  Tarragona  un  pedestal,  que  sostuvo  la  estatua 
erigida  á  «Marco  Valerio  Capeliano,  hijo  de  Marco,  de  la  tribu 
Galería  y  de  la  Anieft^e,  natural  de  Damania — adlecio  in  coló- 
níant  Ccesaraugustananí  ex  beneficio  divi Hadrianí, — habiendo 
disfrutado  de  todos  los  honores  en  una  y  otra  población».  A 
la  tribu  Galería  perteneció  Damania,  y  á  la  Aniense  la  Colo- 
nia Ccesaraugusiana  (2). 

En  las  Híspanlas  hay  numerosas  memorias  de  estas  adlec- 
tíones,  pudiéndose  citar  entre  las  más  curiosas,  la  de  una  mu- 
jer llamada  Avita  Avia,  hija  de  Moderato,  la  cual,  civis  re- 
cepta est  Capar  ce  (3). 

En  Tarragona  existió  una  inscripción,  que  decía  de  esta 
manera: 

«A  Marco  Sempronio  Capitón,  hijo  de  Marco,  natural  de 
Gralia,  de  la  tribu  Quirina, — adlecto  in  ordine  Cassaraugusta- 
no, — habiendo  gozado  de  todos  los  honores  en  la  una  y  en  la 
otra  de  ambas  poblaciones»  (4),  que  es  precisamente  el  caso 
de  la  de  Cártima,  porque  el  agraciado  al  ingresar  en  la  Colo- 


(1)  Grotefend,  Imperium  romanum  tribuliro  descriptum.  Hannover, 
1863,  p.  15  y  16. 

(2)  Grolefend,  Imp.  rom   tríb.  descriptum,  p.  96-97*98. 

(3)  CIL-I1813. 

(4)  aL-11'4244. 


132  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


nía  CsBsaraugustana,  conserva  la  tribu  Quirina  de  Gralia,  y 
no  menciona  la  Aniense  de  Caesaraugusta  (i).  Además,  existen 
en  España  dos  piedras  escritas,  una  en  Cartagena  y  otra  en 
Caracena  (2),  ambas  con  inscripciones  casi  iguales,  conmemo- 
rando á  cierto  personaje  llamado  Lucio  Emilio  Recto,  natural 
de  Roma,  DOMO  ROMA,  de  la  tribu  Quirina  (3),  el  cual  fué  á 
la  vez  ciudadano  de  Carthago  nova,  de  Asso  y  de  Basti^  en 
las  Hispanias,  por  adlectio  in  civium  nunterutn.  Pues  bien,  la 
carrera  civil  de  este  personaje,  se  redujo  á  haber  sido  en  Roma 
secretario  de  la  questura  primero  y  de  la  edilidad  después, 
como  más  tarde  edil  de  la  colonia  hispana  de  Carthago  nova  y 
patrono  de  Asso.  Por  sus  servicios,  no  en  las  ciudades  pro- 
vinciales, en  algunas  de  las  cuales,  como  se  ha  visto,  había  sido 
adlectus  in  ordine,  sino  en  la  capital  del  imperio,  obtuvo  la 
dación  del  equo  publico  ab  iniperatore  Coesare  Trajano  Hadria^ 
no,  es  decir,  la  recompensa  de  ser  nombrado  caballero  roma- 
no, que  no  otra  cosa  significa  la  donación  imperial  del  caballo 
público.  Todos  los  que  hayan  dedicado  su  atención  al  estudio 
de  la  arqueología  jurídica  romana  conocen  perfectamente  las 
causas  de  la  creación  del  orden  ecuestre,  que  nacida  en  los 
orígenes  de  la  monarquía,  se  sostuvo  en  el  período  republica- 
no y  termina  con  los  Césares  y  Augustos. 

El  Rey  primero,  después  el  Censor,  y  el  Emperador  á  la 
postre,  concedieron  semejante  distinción,  que  traía  consigo  la 
obligación  de  servir  en  los  cuerpos  de  Caballería  de  las  legio- 


(1)  Grotefend,  Imp.  rom.  trib.  descriptum,  p.  99,  Grallia,  p.  96» 
Ceesaraugusla  —Para  oirás  adlectiones  hispanas,  véase  GIL* II '2026*2960. 

(2)  GIL  11-3423.  Supp.  5441,  vide  etiam,  GILIl-3424. 

(3)  Hay  una  inscripción  en  Galicia,  GILII  2600,  dedicada  á  Marte, 
por  un  prefecto  del  Ala  segunda  de  la  Gaballerfa,  Tiberio  Junio  Quadra- 
lo,  que  también  era  DOMO  ROMA,  y  aparece  como  inscripto  en  la  dicha 
tribu  QVIR,  véase  sobre  ello  Grotefend,  Imp.  rom  trib.  desc.  p.  74  á  76, 
y  Rubitschek,  Imp.  rom.  Irib.  descriptum,  p.  7  y  8. 


M.    R.    DE   BERLANGA  133 

ncs  durante  la  guerra,  y  en  la  paz  formar  parte  de  los  jurados 
que  en  Roraa  fallaban  los  litigios  y  las  causas  ( 1 ),  teniendo  por 
distintivo  la  estrecha  banda  de  púrpura,  que  les  atravesaba  el 
pecho,  angustus  clavus^  y  el  anillo  de  oro,  con  derecho  á  un 
asiento  especial  en  los  antiteatros.  Pero  todos  estos  detalles 
fueron  desarrollándose  con  el  andar  de  los  tiempos  y  el  cam- 
biar de  las  instituciones,  de  modo,  que  la  historia  de  las  vici- 
situdes de  esta  clase  ecuestre,  sobre  ser  larga,  es  en  extremo 
complicada,  y  fuera  estemporáneo  que  me  detuviera  aquí  á 
puntualizarla  (2),  por  lo  que,  concretándome  al  epígrafe  carti- 
mitano,  objeto  de  estas  observaciones,  concluiré  indicando  que 
Junio  Melino  podía  haber  nacido  en  Barbesula,  antiguo  mu- 
nicipio ascrito  á  la  tribu  Galería  (3),  que  estuvo  en  tierras  de 
Guadiaro,  no  muy  distante  de  Gártima,  viniendo  de  allí  á 
establecerse  en  esta  última  población,  donde  prosperara  en 
fortuna,  y  por  su  respetabilidad  luera  adlectus  in  civiutn  nu- 
tnerjtttt^  donde  no  obtuvo  cargo  alguno,  ni  la  edílíclad,  ni  el 
dumvirato,  ignorándose  por  completo  cuál  pudo  ser  el  cursus 
honorunt  que  lo  llevara  á  la  categoría  de  eques  rontanus  por 
la  designación  de  algunos  de  los  emperadores  del  siglo  11.°,  al 
que  pertenece  la  paleografía  del  monumento  epigráfico,  de 
Trajano  á  Septimio  Severo  (4),  inclinándome  á  creer  que  debe 
acia  imperial  como  otorgada  por  Hadría- 


profundizareii  esta  muleii», deben  acudirá! pro- 
la  al  Orden  ecuciíLi'e  el  prut'esor  Mumm^en  nn  bu 
ner,  vi,  2»,  p.  169  á  181,  ed.  fr.,  y  al  libru  de  Be- 

ier%  /íomaing,  donde  se  exponen  iBBfueiiiea  cons- 

H  hay  Lees  epígrafes  que  cunmemuraii  la  dación 
drieno  k  algunos  persunujeb  hoy  deacoiiocidus, 
ii)  (|ue  suB  sucesoi'cs,  haslu  St-ptimiu  Severo,  re- 
sta dialinciún  á  eapaúol  alguno. 


134  -ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


no,  por  ser  el  único  emperador  de  dicha  centuria  del  que  se 
registran  otras  tres  concesiones  del  equo  publico^  todas  ellas 
en  Tarragona. 

La  última  inscripción  descubierta  en  Cártima,  lo  fué  en 
187 1,  grabada  en  una  gran  tabla  de  mármol  blanco  y  dedicada 
á  una  tal  Valeria  Situlina  con  ocasión  de  haber  hecho  cons-^ 
truir  á  sus  expensas  y  en  terreno  de  su  propiedad,  un  edificio 
público,  cuyo  destino  se  ignora,  habiéndolo  inaugurado  con 
un  convite.  La  importancia  de  este  epígrafe  estriba  en  su  se- 
gunda línea,  que  dice:  SACERDOS  PERPETVA  DDM-C'F, 
cuyas  siglas  resolví  al  publicar  por  vez  primera  el  texto,  D^- 
creto  Decurionum  Muntcípn  Qartimitani  Facía,  solución  que 
fué  aceptada  por  la  crítica  imparcial  hübneriana  (i).  Mommsen, 
en  sus  Inscriptiones  Regni  Napolitani  latincB,  había  ya  trasla- 
dado dos  piedras,  que  decían:  la  una  CLODIA'AF'SACER- 
DOS  PVBLICACERERIS  DD,  y  la  otra  LASSIAMFSA- 
CERDOS-PVBLICA-CERERIS  DD  (2),  cuyas  conocidas 
siglas  daban  á  comprender  que  el  sacerdocio  municipal  era 
designado  por  los  decuriones  de  la  localidad  correspondiente. 
Pero  sobre  todo  es  á  este  propósito  interesantísimo  el  decreto 
que  se  conserva  en  el  Museo  Borbónico,  grabado  en  piedra, 
acordado  por  los  decuriones  de  Cumas ^  convocados  y  reunidos 
el  1.°  de  Junio  del  289  con  el  fin  DE  SACERDOTE  FACIEN- 
DO... IN  LOCVM...  SACKRDOTIS  DEFVNTI,  en  cuyo 
documento  se  hace  constar  que  PLACVITVNIVERSISLl- 
CINIVM  SECVNDVMSACERDOTEMFIERI-  (3). 

Después  de  ésta  y  de  la  piedra  de  Décimo  IVNIO  MELINO, 
prim^er  caballero  romano  de  la  ciudad  de  Car  lima  ^  es  digna  de 
fijar  la  atención  la  de  1 VXIA,  üecimi Filia,  RVSTICA,  tal  vez 


(1)  CIL-II-Supp.  5488. 

(2)  I-N  L-2378. 

(3)  I.NL-2558. 


M.   R.    DE   BERLANGA  135 

SU  hija,  como  expresaba  Hübner  (1),  que  fué  á  la  vez  SACER- 
DOS  PERPETVA  ET  PRIMA  IN  MVNICIPIO  CARTIMI- 
TANO,  la  cual,  después  de  haber  hecho  varias  obras  públicas, 
dado  espectáculos  y  convites,  erigido  dos  efigies,  una  de  Mar- 
te y  otra  de  Cupido,  y  levantado  varias  estatuas,  todo  á  sus 
expensas,  su  liberalidad  y  su  amor  al  pueblo  donde  había  na- 
cido, la  llevó  hasta  revindicar  los  vectigales  públicos. 

En   otra   ocasión   he  demostrado  cómo  y  de  qué   manera 
pudo  esto  verificarse  (2),  por  lo  que  al  presente  sólo  reprodu- 
ciré lo  que  á  tal  propósito  dice  el  profesor  Hübner:  vectiga- 
lia  publica  municipii  cartimitant,  id  es  t,  agros  públicos  veciiga- 
les,  ab  lunia  Rustica  ideo  pulo  vindícala  sunl,   quod  nescio 
qua  causa  in  privaíorum  posses.^  ionetn  cesserant;  id  quod  Ber- 
langa  solus  perspexií  (3).  La  extrañe/a  del  ilustre  epigrafista 
alemán  no  explicándose  cómo  los  bienes  de  propios  cartimita- 
nos  pudieron  ser  usurpados  por  algunos  munícipes,  hubiera  ce- 
sado si  hubiese  vivido  en  nuestros  días  y  entre  nosotros;  pero 
aun  sin  eso  basta  leer  lo  que  Plinio  el  Joven  decía  á  su  amigo 
Caninio,  respondiendo  á  la  consulta  que  le  hace  de  cómo  insti- 
tuir una  memoria  perpetua  en  favor  de  los  munícipes  Comenses 
honesta  consulíatio,  non  expedita  sentenlia.  /Xuineres  reipu- 
blicae  summamí  Verendunt  est  non  liilabatur.    Des  agros?  Ut 
Publici  neelisentur:  «.ú  se  deja  en  efectivo,  el  dinero  se  desliza 
una  finca  rural,  pronto  cae  en  abandono 
icos  de  la  población».  Frases  estas  últimas 
emuestran  que  los  funcionarios  del  Esta- 
sde  el  duumvir  al  alcalde  constitucional, 
sta  el  delegado  de  Hacienda. 
;e   de    la  inscripción   de  Junia    Rustica, 


136  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


vectigalia  publica  cartimitana  vtndtcavtt{i)^  trae  naturalmente 
á  la  memoria  la  tan  conocida  de  la  Epístola  de  Vespasiano  á 
los  saborenses;  vectigalia  quce  a  divo  Augusto  accepisse  dicitis 
custodio;  si  qua  nova  adicere  voltis^  de  his  proconsulem  adire 
debetis  (2),  y  ambas  hacen  pensar  en  el  sistema  tributario  de 
los  romanos  para  con  las  provincias  trasmarinas  (3)  y  como 
natural  consecuencia  en  la  manera  como  tenían  organizadas 
las  Hispanias,  al  menos  desde  que  en  49,  antes  de  J.  C,  Julio 
César  concede  la  ciudadanía  á  los  gaditanos  (4),  hasta  que  Ves- 
pasiano  otorga  el  derecho  latino  á  la  generalidad  de  los  pue- 
blos de  la  Península,  que  aun  no  habían  tomado  parte  en  la 
romanización  del  país  (5)  por  los  años  de  75  de  nuestra  Era, 
siendo  Censor  con  su  hijo  Tito  (6). 

Plinio  el  naturalista,  que  murió  cuatro  después  de  la  Cen- 
sura de  Vespasiano,  y  Tito,  víctima  de  la  formidable  erupción 
del  Vesubio,  que  sepultó  á  Pompeya,  tuvo  á  la  vista  al  hablar 
de  las  Hispanias,  cuyo  país  había  visitado  (7),  los  trabajos 
geográficos  de  Agripa,  entre  otros,  que  no  deja  de  indicar  (8), 
y  fundado  en  tales  fuentes,  divide  la  Ulterior  y  la  Citerior  en 
dos  grupos  diversos  de  pueblos;  el  uno  más  reducido  en  nú- 
mero, que  comprende  aquellos  aun  refractarios  á  la  domi- 
nación italiota,  y  el  otro,  que  abarca  á  los  que  la  habían  acep- 


(1)  CIL-II1956. 

(2)  CILIMÍ23. 

(3;  Véase,  para  mejor  inteligencia,  la  Rúbrica  Lxni  del  Bronce  ma- 
lacitano, CILII1964. 

(4)  Tit.  Liv.  Perioch  ex.  Cwsar  Gad¡tanÍ8Ctoí¿a¿e/7i  dedit^  Gas.  Dio. 
XLr24,  repite  exactamente  las  mismas  palabras,  tomándolas  sin  duda  del 
citada  epitome  Liviano. 

(5)  Res  gestoí  divi  Augusti. — Lat.  510-11-12-35,  cap.  xxvi  xxviii.— 
Plin.NH-lII-30. 

(6)  C1L111610. 

(7)  Piin.  Epíst.  vrxx. 

l8)    Plin.  NH-I. -L¿6ro  IlL 


M.   R.   DE  BERLANGA  137 


tado  sin  restricción  alguna.  Entre  los  de  aquella  serie,  se 
encuentran  las  ciudades  libres,  que  se  gobernaban  por  sus 
propias  leyes,  autónomas,  y  toleraba  el  conquistador,  vienen 
luego  las  que  de  estas  ciudades  libres  ^x^vi  federadas  de  Roma, 
unidas  á  la  capital  del  imperio  por  un  tratado  especial  de 
alianza,  terminando  con  las  estipendiarías^  que  rendidas  al 
conquistador,  le  pagaban  un  canon  anual  á  título  de  sumisión.. 
Pertenecen  á  la  segunda  categoría  pliniana,  las  colonias  y 
municipios,  bien  romanos  ó  bien  latinos,  gobernados  por  un 
código  especial  de  leyes  emanado  de  Roma,  que  aceptaba  á 
cambio  de  su  propia  autonomía^  de  que  hacían  dejación  inme- 
diata, romanizándose  por  coitipleto,  quedando  bajo  el  mando 
supremo  del  Propretor  ó  del  Procónsul  de  la  provincia.  Estas 
poblaciones  que  entraban  por  semejante  transformación  á  dis- 
frutar del  sistema  administrativo,  que  los  Romanos  habían 
adoptado  para  sus  posesiones  trasmarinas,  formaban  ciu- 
dades entre  sí  independientes,  con  un  gobierno  puramente 
local,  cuyos  individuos,  hijos  de  la  que  regían  por  voto  uná- 
nime de  sus  conterráneos,  necesitaban  tener  elementos  sobra- 
dos de  vida  con  que  desarrollarse,  y  para  ello  se  les  dotaba 
de  rentas  públicas  bastantes  á  cubrir  sus  atenciones,  cuyas 
rentas  recibían  el  nombre  genérico  de  Vectigales  (i).  Consis- 
tían éstos  en  varios  impuestos  que  gravaban  el  movimiento 
de  la  riqueza  del  país,  y  que  eran,  según  Ulpiano,  los  dere- 
chos de  Aduana,  los  de  Aleaba,  los  de  la  Sal,  los  de  las  Minas 
y  los  de  Pesca,  además  del  que  pesaba  sobre  las  tierras  de 
labor  (2),  porque  en  las  indicadas  poblaciones  romanas  provin- 


(1)  Dig.  XVI,  17.  Publica  vectigalia  inteligere  debemus  ex  quibus  vec- 
tigal  tiscus  capit:  quale  est  vectígal  portus,  venalium  rerum,  salinarum, 
metallorum  et  picariarum. 

(2)  Dig.  x'irlO...  praedia  quoi  nostri  patrimoni  sunt...  et  vectigalia 
vel  superfioiaria. — Dig.  xxt31.  Lex  vectigali  fundo  dicta  erat  utsi  posl 
certum  temporis  ^ctigal  solutum  non  esset  is  fundus  ad  dominuna  re- 
dea  t.  Véase  Gal  m,  145. 


138  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


cíales,  el  suelo  era»  por  regla  general,  usufructuado  por  el 
poseedor  á  trueque  de  pagar  un  canon  anual  por  el  aprove- 
chamiento de  su  cultivo  (i),  que  solía  ser  la  décima  de  sus 
frutos  (2),  por  lo  que  se  decían  aquellos  campos  decutnatios  (3). 
Aliado  de  estos  grandes  centros  de  población,  hubo  en  lo 
antiguo  otros  acaso  más  reducidos,  que  fueron  agregados  sólo 
para  los  efectos  de  la  tributación  á  algún  municipio  ó  colonia 
de  mayor  importancia,  y  se  llamaron,  según  Julio  César,  pobla- 
ciones contribuios  (4),  así  como  en  frente  de  las  ciudades  esti- 
pendiarias^  de  que  ya  se  ha  hablado,  existieron  las  inmunes^ 
exentas  de  tributación,  de  las  que  se  contaron  varias  entre  las 
colonias  hispano-romanas  (5)  de  la  Bética.  Pero  de  todas  estas 
ciudades,  parecían  las  más  favorecidas  las  que  gozaban  del 
derecho  itálico ^  como  Acciy  Libisosa  (6),  las  cuales,  además 
de  disfrutar  de  una  organización  independiente,  con  magistra- 
dos propios  elegidos  por  los  tribules  de  la  misma  localidad, 
estaban  exentas  de  todo  impuesto  territorial  y  personal,  te- 
niendo sus  naturales  capacidad  de  disponer  por  derecho  quiri- 
tario  de  las  tierras,  que  constituían  el  territorio  de  la  colonia, 
que  con  semejante  privilegio  había  sido  distinguida  (7).  Fue- 
ron, pues,  tres  las  concesiones  que  hicieron  los  romanos  á  los 
pueblos  hispanos  después  de  la  conquista,  no  siempre  conjun- 


(1)  Gromat.  vet.  1.  p.  i.  10.  Aggenus  Urbicus...  quod  orones  etiaro 
pi'ívati  agri  ¡n  provinciis  tributa  atque  vecligalia  persolvunt 

(2)  Cic  in  Verr.  urxL-91.  HaÜcyenses,  quorum  incolse  decumas 
dant.  ipsi  agros  inmunes  habent.  Vide  etiam  Cic.  in  Verr.  iii  xxxvui 
á  XLi  87  á  93. 

(3)  CILIM438. 

4)     Caes,  de  Bello  civili  i.  60...  Calagurritani,  qui  eranl  curo  Oseen - 
sibus  contributi,  Plin.  H'N'IIl  U. 
í5)    Plin.  H  NIII  12. 

(6)  Plin.  H  NIII-25. 

(7)  Puchta.  Corso  delle  Instituzioni  I.  xciv.  Véase  á  Zumpt.  Com- 
menlationes  epigraphicae,  I,  pág.  482  á  489. 


H.    R.    DE   BRRLANGA  139 

tas,  sino  por  lo  general  separada  la  una  de  las  otras.  La  más 
capital  era  la  ¡iberias,  ó  séase  el  derecho  de  gobernarse  Ubre- 
mente  por  magistrados  elegidos  por  cada  localidad  de  entre 
sus  mismos  conciudadanos  (i);  pero  la  cual  no  presuponía  ni 
la  inmunidad  ni  el  dominio  quiritario,  que  eran  cosas  diversas 
en  su  esencia.  En  cambio,  á  la  iHtnunitas  acompañaba  la  li- 
bertas, y  siendo  aquélla  la  esencia  de  todo  tributo,  constituía 
localidades  de  todo  punto  distintas  á  las  estipendiarías  (2). 
Por  lo  que  hace  á  Xa. proprietas  debía  coexistir  con  la  libertad 
y  la  inmunidad,  siendo  el  complemento  constitutivo  del  dere- 
cho itálico,  que  abarcaba  estos  tres  grandes  privilegios  (3), 
y  siendo,  de  consiguiente,  el  tus  quiritimn  la  diferencia  radica- 
lísima  que  mediaba  entre  las  poblaciones  de  ¿írícAí?  itálico, 
que  tenían  el  dominio  quiritario  del  suelo,  y  las  de  derecho 
latino,  que  sólo  disfrutaban  de  su  posesión. 

Si  de  la  división  geográfica  hispana  de  Plinio,  del  79 
isignada  en  los  fragmentos  de  bronce 
itrados  en  Veleya  (4)  y  conservados 
especio  á  los  pueblos  de  la  Galia  Cí- 
49  al  52,  antes  de  la  Era  cristiana,  se 
a  con  la  otra  de  una  manera  muy  per- 
ana  habla,  ante  todo,  de  la  plaza  fuer- 
icaba  la  capitalidad  del  distrito,  ya 
o  (5),  luego  del  castillo  roquero,  cas- 
!  sitios  estratégicos  del  distrito  rural 
lo  para  defensa  de  las  respectivas  fín- 


itiu-ipaní  munici/ii  überi  Singiliemia. 
inmunes  prooinciw  Bwtiíw. 
It)  Lusitanie  Pacenseii  el  Etiieri(«nsee  iurÍB 


municipi  Jtaoi  malaciiani.  Supp. 


140  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


cas  del  campo  (i).  Se  ocupa  después  del  vicus,  aldea  ó  séase 
pequeño  centro  de  población,  morada  abierta  de  la  gente  de 
campo  (2),  concluyendo  con  el  forunt^  sitio  destinado  á  mer- 
cado á  veces  en  las  afueras  de  la  capital  del  distrito  (3).  Ha- 
bla también  el  Bronce  de  la  ley  Rubria  de  las  Prefecturas, 
que  fueron  en  Italia  los  pueblos  señalados,  á  los  que  anual- 
mente se  enviaban  Prefectos  á  administrar  justicia  (4),  y  equi- 
valían, como  pueden  comprenderse,  á  los  Conventus  iuridici 
de  las  Hispanias  conmemorados  por  Plinio  (5),  con  la  dife- 
rencia que  en  éstos  eran  los  Pretores  los  que  estaban  encarga- 
dos de  aplicar  el  derecho,  itcs  dicere  (6). 

El  mismo  texto  Veleyano,  donde  se  enumeran  como  enti- 
dades  administrativas  el  fnunicipio  y  la  colonia,  como  peque- 
ñas colectividades  rurales  el  vicus  y  el  forum,  y  como  plazas 
de  armas,  erigidas  en  defensa  de  aquellos  centros  de  población, 
el  oppidum  y  el  castellunt,  concluye  ocupándose  del  distrito 
jurisdiccional  de  las  dos  primeras  clases  de  capitalidades  ur- 
banas  mencionadas  antes,  dándole  la  denominación  de  terri- 


(1)  ClLll  Supp.  Caslellum  Berense  5353.  Castellum  Ciseii  5320. 

(2)  CIL'II*365.  Vicus  Boedorus  gentis  Pintonum. 

(3)  Varr.  LL  V  145.  Quo  ferrent  suas  controversias,  etquse  venderé 
velient  quo  ferrent, /ora/n,  appellarunt.  Fest.  De  verb.  sign.  V.  Nundi- 
nce,  Nundinas  feriarum  diem  esse  volueruntantiqui,  ut  rustici  conveni- 
rent  mercandi,  vendendíque  causa.  Véase  Gl'LXlV  270.  NundincB  Sal- 
tas BeguensiSf  y  Plin  H*N-1IM0.  Forum  luH,  y  se  conoprenderá  que  los 
nnercados  ó  ferias  tenían  lugar  dentro  de  la  colonia  ó  Se\  municipio,  y 
también  extramuros  j  en  el  campo,  cuyos /oro»  rurales  solían  transfor- 
marse en  una  población  de  más  ó  menos  importancia  con  el  trascurso 
del  tiempo. 

(4j     Fest.  \.  Prcefecturce. 

(5/     Plin.  HNllI'7. 

16)  Ca3sar  De  bello  gálico,  1,  54.  Ipse  Ccesar  in  citeriorem  Galliam 
ad  conventus  agendos  profectus  est.  Ibideni,  VI,  44,  in  Italiam  ad  con- 
ventus agendos  profectus  est  Ccesar.  Gic.  ¡n  Verr.  Act.  II,  lib.  V,  cap.  11, 

in  Sicilia ex  iis  oppidis  in  quibus  consistere  praetores  et  conventum 

agere  solean t 


M.   R.   DE  BERLANGA  141 


toriunt^  con  el  que  es  también  conocido  en  los  textos  epigrá- 
ficos hispano-romanos,  como  se  ve  designado  en  el  Bronce  de 
Aljustrel  (i).  Semejante  territorio  debía  estar,  y  lo  estaba  en 
efecto,  perfectamente  deslindado  y  cercado  con  los  corres- 
pondientes aledaños,  que  marcaban  los  linderos,  ^íw^j,  hasta 
donde  llegaban  los  terrenos  de  la  colonia  ó  del  municipio, 
que,  como  se  ha  visto,  eran  en  general  campos  vectigales  (2). 
De  estas  lindes  hablan  numerosas  inscripciones  (3),  y  estaban 
señalados  con  piedras  terminales,  á  veces  escritas,  en  las  que 
se  indicaba  el  campo  colonial  ó  municipal,  cuyos  límites  seña- 
laban, como  en  una  inscripción  del  pueblo  de  Ledesma,  cerca 
de  Salamanca,  se  lee:  terminus  augustalis  ínter  Bletisant  et 
Mirobrigatn  et  Salntanticam  (4),  denominándose  trifiniunt 
estas  piedras  terminales,  que  marcaban  el  punto  de  contacto  de 
tres  diversos  territorios  (5),  coloniales  ó  municipales.  No  hay 
que  detenerse  á  demostrar,  porque  es  muy  sabido,  que  los  ta- 
les campos  vectigales  comenzaban  al  pie  de  las  murallas  del 
opptdum,  que  circundaban;  pero  los  epígrafes  terminales  han 
venido  á  enseñar  que  había  poblaciones,  como  la  colonia  Cía- 
ritas  lulia^  antes  Ucubi  y  hoy  Espejo^  que  poseía  terrenos 
formando  parte  de  su  ager  colonialis^  lindando  con  el  campo 


(1)  ClL'IL  Supp.  5181,  lín.  37,  tepritoria  metalli  Vispascensis. 

(2)  Cic.  ¡n  Verr.  Act.  II,  lib.  III,  §6,  ínter  Siciliana  ceteras  que  pro- 
vincias. ...  \\\  agrorum  vectigaüum  ratione  hocinterest,  quod  celeris  aul 
¡mposilum  vectigal  est  certum,  quod  stipendiarium  dicitur,  ut  hispanis... 
aut  censoria  locado  constituía  est.  Cic.  in  Verr.  Act  II,  lib.  III,  §  11, 
cum  ómnibus  in  alus  vectigalibus  Asíce,  Macedoniee,  Hispaniae,  Galliae, 
Africee,  Sardinise,  ipsíus  IlalieB  quee  vectigalia  sunt. 

(3/  CIL'II1963,  intrave  fines  municipi  eius  Salpensani,  Supp.  5181, 
fines  Metalli  Vispascensis,  5439, — fines  oppidi  coloniee  ve  qua  aratro  cir- 
cunductum  erit,  5439,  finesque  colonice  luliee  erunt,  5439,  finesque  colo- 
nÍ8B  dati  erunt,  5439,  intrave  eius  colonice  fines. 

(4)  CILII'859.  Véanse  también  las  piedras  460-858-857.5033-2916. 
Supp.  5806. 

(5J    CILII  2349,  tri/inium  territoriorum 


140  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


cas  del  campo  (i).  Se  ocupa  después  del  vtcus,  aldea  ó  séase 
pequeño  centro  de  población,  morada  abierta  de  la  gente  de 
campo  (2),  concluyendo  con  el  forutn^  sitio  destinado  á  mer- 
cado á  veces  en  las  afueras  de  la  capital  del  distrito  (3).  Ha- 
bla también  el  Bronce  de  la  ley  Rubria  de  las  Prefecturas, 
que  fueron  en  Italia  los  pueblos  señalados,  á  los  que  anual- 
mente se  enviaban  Prefectos  á  administrar  justicia  (4),  y  equi- 
valían, como  pueden  comprenderse,  á  los  Conventus  iuridici 
de  las  Hispanias  conmemorados  por  Plinio  (5),  con  la  dife- 
rencia que  en  éstos  eran  los  Pretores  los  que  estaban  encarga- 
dos de  aplicar  el  derecho,  ius  dicere  (6). 

El  mismo  texto  Veleyano,  donde  se  enumeran  como  enti- 
dades  administrativas  el  ntunicipio  y  la  colonia,  como  peque- 
ñas colectividades  rurales  el  vicies  y  el  forum,  y  como  plazas 
de  armas,  erigidas  en  defensa  de  aquellos  centros  de  población, 
el  oppidum  y  el  castellunt,  concluye  ocupándose  del  distrito 
jurisdiccional  de  las  dos  primeras  clases  de  capitalidades  ur- 
banas  mencionadas  antes,  dándole  la  denominación  de  terri- 


(1)    CIL'U  Supp.  Caslellum  Berense  5353.  Castellum  Ciseli  5320. 
(2i     CIL'11'365.  N^icus  Boedorus  gentis  Pintonum. 

(3)  Varr.  LL  V  145.  Quo  ferrent  suas  controversias,  etquee  venderé 
vellent  quo  ferrent, /ora/n,  appellarunt.  Fest.  De  verb.  sign.  V.  Nundi- 
nce,  Nundinas  feriarum  diem  esse  volueruntantiqui,  ut  rustici  conveni- 
rent  mercandi,  vendendique  causa.  Véase  Cl'LXW  210.  Nundinw  Sal- 
tas Beguensis,  y  Pliu  HNliriO.  Forum  luli,  y  se  conoprenderá  que  los 
mercados  ó  ferias  tenían  lugar  dentro  de  la  colonia  ó  Sel  municipio,  y 
también  extramuros  j  en  el  campo,  cuyos /oro»  rurales  solían  transfor- 
marse en  una  población  de  más  ó  menos  importancia  con  el  trascurso 
del  tiempo. 

(4)  Fest.  V.  Prcefecturce. 

(5)  Plin.  HNllI'7. 

(6)  Caesar  De  bello  gálico,  1,  54.  Ipse  Ccesar  in  citeriorem  Galiiam 
ad  conventus  agendos  profectus  est.  Ibideni^  VI,  4^-,  in  Italiam  ad  con- 
ventus agendos  profectus  est  Ccesar,  Gic.  in  Verr.  Act.  II,  lib.  V,  cap.  11, 

in  Sicilia ex  iis  oppidis  in  quibus  consislere  praetores  et  conventum 

agere  solean t 


M.   R.   DE  BERLANGA  141 


toriutn^  con  el  que  es  también  conocido  en  los  textos  epigrá- 
ficos hispano-romanos,  como  se  ve  designado  en  el  Bronce  de 
Aljustrel  (i).  Semejante  territorio  debía  estar,  y  lo  estaba  en 
efecto,  perfectamente  deslindado  y  cercado  con  los  corres- 
pondientes'aledaños,  que  marcaban  los  linderos,  ^í^^j,  hasta 
donde  llegaban  los  terrenos  de  la  colonia  ó  del  municipio, 
que,  como  se  ha  visto,  eran  en  general  campos  vectigales  (2). 
De  estas  lindes  hablan  numerosas  inscripciones  (3),  y  estaban 
señalados  con  piedras  terminales,  á  veces  escritas,  en  las  que 
se  indicaba  el  campo  colonial  ó  municipal,  cuyos  límites  seña- 
laban, como  en  una  inscripción  del  pueblo  de  Ledesma,  cerca 
de  Salamanca,  se  lee:  terminus  augustalis  inter  Bletisatn  et 
Mirobrigatn  et  Salmanticatn  (4),  denominándose  trifiniunt 
estas  piedras  terminales,  que  marcaban  el  punto  de  contacto  de 
tres  diversos  territorios  (5),  coloniales  ó  municipales.  No  hay 
que  detenerse  á  demostrar,  porque  es  muy  sabido,  que  los  ta- 
les campos  vectigales  comenzaban  al  pie  de  las  murallas  del 
oppidum,  que  circundaban;  pero  los  epígrafes  terminales  han 
venido  á  enseñar  que  había  poblaciones,  como  la  colonia  Cía- 
ritas  lulia^  antes  Ucubi  y  hoy  Espejo^  que  poseía  terrenos 
formando  parte  de  su  ager  colonialis^  lindando  con  el  campo 


(1)  ClL'IL  Supp.  5181,  lín.  37,  lerritoria  metalli  Vispascensis. 

(2)  Cic.  in  Verr.  Act.  II,  lib.  III,  §  6,  ínter  Siciliana  celeras  que  pro- 
vincias. ...  in  agrorum  vectigalium  ratione  hoc  interest,  quod  ceteris  aul 
imposilum  vectigal  est  certum,  quod  stipendiarium  dicitur,  ut  hispanis... 
aut  censoria  locatio  coustituta  est.  Cic.  in  Verr.  Act  II,  lib.  III,  §  11, 
cum  ómnibus  in  alus  vectigalibus  Asice,  Macedoniee,  Hispanice,  Galliae, 
Afrícee,  Sardiniae,  ipsius  Italiae  quee  vecligalia  sunt. 

(3;  CIL'II  1963,  intrave  fínes  municipi  eius  Salpensani,  Supp.  5181, 
fines  Metalli  Vispascensis,  5439, — fínes  oppidi  colonice  ve  qua  aratro  cir- 
cunductum  erít,  5439,  fínesque  colonice  luliee  erunt,  5439,  fínesque  colo- 
nice dati  erunt,  5439,  intrave  eius  colonice  fínes. 

(4)  CILII'859.  Véanse  también  las  piedras  460-858-857-5033-2916. 
Supp.  5806. 

(5)  GIL'II  2349,  trifinium  terriioriorum 


142  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


también  colonial  de  Emérita,  á  30  leguas  de  distancia  de 
aquella  población  de  la  Bética  (i).  Semejantes  linderos  fueron 
en  su  época  en  extremo  respetados;  pero  cuando  por  cualquier 
accidente,  intencional  ó  fortuito  eran  alterados,  dábase  para 
restablecerlos,  si  las  circunstancias  lo  exigían,  hasta  la  acción 
civil,  que  se  conocía  con  la  denominación  á^fintum  regundo- 
runt  (2).  Una  tal  reclamación  provocaba  de  suyo  la  sentencia 
correspondiente,  de  las  que  se  conserva  el  importante  ejemplar 
de  la  conocidísima  de  los  Minucios,  grabada  en  bronce  y  que 
se  guarda  esmeradamente  en  el  Ayuntamiento  de  Genova,  en 
donde  he  tenido  la  satisfacción  de  calcarla. 

En  este  documento  importantísimo  del  637  de  Roma,  es 
decir,  redactado  1 17  años  antes  de  J.  C,  se  consigna  ante  todo 
el  motivo  que  lo  provoca  con  estas  expresivas  frases:  Quinto  y 
Marco  Minucio  Rufo,  hijos  de  Marco,  conocieron  personal- 
mente y  resolvieron  sobre  el  terreno  las  controversias  suscita- 
das  entre  los  Genuenses  y  los  Vi  tur  ios,  fijando  las  reglen  a 
que  debían  sujetarse  respecto  á  la  posesión  de  aquellos  campos 
y  á  los  lím^ites  que  se  les  debía  asignar,  mandando  marcar  sus 
linderos  y  establecer  sus  términos  (3). 

Entran  luego  aquellos  jueces  á  clasificar  los  campos  res- 
pectivos dividiéndolos  en  públicos^  que  eran  los  que  pagaban 


(i)  GIL' II '656.  Augustalis  terminas  colonorum  colonice  Claritatis 
lulim  Ucubitanorum  [et]  ínter  Augusta  nos  Eme  rite  nses.  Esta  piedra  cu- 
riosisima,  que  existfa  en  Valdecaballeros,  villa  á  la  derecha  del  Guadia- 
na, en  los  confínes  de  la  provincia  de  Extremadura,  estaba  dedicada  al 
Emperador  Domiciano  César  Augusto ^  hijo  de  Vespasiano,  siendo  por 
otra  parte  muy  sabido,  que  de  Valdecaballeros  á  Espejo  habrá  unas  30 
leguas,  estando  interpuesta  entre  ambas  poblaciones  la  cordillera  de 
Sierra  Morena,  como  ya  lo  hace  notar  el  profesor  Hübner. 

(2)  Dig.  X'I'4'9.  Finium  regundorum  actioetin  agris  vectigalibus.  . 
competeré  potest. 

(3)  CIL-IM99,  hic  1  á  4.  EOSFINESFAGERE-TERMINOSQVB- 
STATVMVSERVNT. 


M.    R.    DE   BER  LANGA  1 43 


un  canon  anual  al  Erario  de  Genua  (i),  y  en  privados,  que 
fueron  los  que  podían  ser  objeto  de  compra  y  venta  y  trans- 
mitirse por  herencia,  porque  IS'AGER*  VECTIGAL*  NEI* 
SIET  (2),  deteniéndose  enseguida  á  deslindar  aquéllos  (3)  y  és- 
tos (4)  con  suma  prolijidad,  para  que  en  sus  linderos  pudieran 
levantarse  las  piedras  terminales  ordenadas,  TERMINOSQVE* 
STATVMVSERVNT  (5). 

Existía  en  Tarragona,  hacia  el  siglo  XVi,  una  sentencia 
análoga  del  193  de  J.  C,  grabada  en  piedra,  pero  mutilada  en 
la  parte  más  importante,  pues  sólo  se  conservaban  las  prime- 
ras líneas,  por  las  que  se  viene  en  conocimiento  que  en  tiem- 
po del  Emperador  Helvio  Pertinax,  un  tal  Lucio  Novio  Rufo, 
legado  de  Augusto  y  propretor,  pronunció  una  sentencia  aná- 
loga á  la  de  los  Minucios,  poniendo  término  á  la  controversia 
entre  los  habitantes  de  Valeria  y  Pavencia,  y  los  que  moraban 
en  los  pagos  del  arroyo  Lavarense,  localidades,  que  debían 
pertenecer  á  la  Citerior  (6). 

De  otra  sentencia  terminal  habla  una  piedra  escrita,  copia- 
da por  Franco,  que  estuvo  en  la  Iglesia  de  Villanueva  de  la 
Xara,  y  hoy  no  existe.  Fué  pronunciada  por  un  Julio  Próculo, 
juez  designado  por  el  emperador  Domiciano  para  dirimir  la 


(1)  GILM99,  hic  25-26PRO  EO-AGRO- VECTIGAL- IN  POPLI- 

CVM.GENVAM  DENT. 

(2)  GIL*M99,  Un.  6.  En  los  fragmentos  de  Bronce  de  la  Ley  agra- 
ria del  643  de  Roma,  11 1  antes  de  J.  G,  que  he  visto  en  el  Museo  Borbó- 
nico, GIL'I  200,  se  habla  del  campo  público  y  prioado  de  Italia  primero, 
y  del  África  después,  texto  que  debe  tenerse  muy  presente  con  el  amplio 
comentario  de  Mommsem,  que  le  sigue  eñ  el  primer  volumen  del  Cor^ 
pus  al  número  antes  citado. 

(3)  GIL-I  199,  lín.  14,AGRIPVBLIGI  ..HISGEFINIS  VIDENTVR- 
ESSB. 

(4)  CILI199,  Un.  7,  FINÉIS*  AGRPPRIVATI. 

(5)  CI  LM99,  lín.  3. 

(6)  Mommsen.  Die  Stadtrechte  der  latinischen  gemeinden  Salpensa 
und  Malaca,  pág.  488G-I'LII-4125. 


144  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


contienda  entre  tres  territorios  colindantes  (i)..  Por  último,  á 
media  legua  al  Poniente  de  Estepa,  se  descubrió  otra  piedra 
que  cuidaron  de  colocar  los  de  Ostipo^  señalando  el  límite  de 
los  campos  decumanos,  cuyos  hitos  terminales  habían  sido  res- 
tituidos y  renovados  en  el  año  49  de  J.  C.  (2). 

No  puede  ocultárseme  que  todos  estos  detalles  son  aridí- 
simos; pero  sólo  á  través  de  ellos  se  puede  llegar  al  verdadero 
conocimiento  de  la  organización  política,  administrativa  y  ju- 
dicial de  las  Hispanias  durante  la  dominación  romana.  Con 
Valdeflores  y  Pérez  Bayer  pasaron  completamente  de  moda 
tales  estudios,  y  cuándo  aquéllos  dejaron  de  existir,  quedaron 
los  antiguos  anales  romano-hispanos  entregados  dentro  y  fue- 
ra de  la  Península  á  meros  literatos,  con  nociones  tan  superfi- 
ciales como  de  segunda  mano  de  cuanto  tenía  relación  con  se 
mejantes  investigaciones  críticas,  que  no  lograron  redactar 
sino  obras  de  mera  imaginación,  como  los  libros  de  caballería- 
Demás  ^ería  añadir  que  no  puedo  comprender  entre  estos 
últimos,  á  los  ilustres  sostenedores  de  la  escuela  histórica  ale- 
mana, seguida  por  Mommsen,  quien  con  su  libro,  desconoci- 
dísimo en  España,  Die  Stadtrechie  der  Latinischen  getneinden 
Salpensa  und  Malaca,  inició  de  nuevo  el  estudio  profundísimo 
de  nuestras  fuentes  históricas,  á  partir  desde  los  tiempos  más 
remotos  hasta  que  los  Visigodos  se  enseñorearon  de  la  Penín- 
sula, en  cuyo  camino  le  siguieron  cuantos  hispanófilos  germa- 
nos han  venido  después  encaminando  por  anchos  carriles  la 
crítica  de  estos  monumentos  y  la  depuración  de  sus  lecciones 
más  genuinas. 

(Se  continuara)  M.  R.  de  Berlanga. 


(1)  C'I  LII'2349.  Trifinium  [trium  terr(itoriorum)]  Sacilienais, 
Idienses,  Soliensis  ex  sententia  íulit  Procuii  iudicis  [daii  ab]  Imperfato- 
re)  Ccesare  Domüiano  Augusto. 

(2)  GIL  II  1438 TERMINIAGROR  DEGVMANOR-  restiTVTI 

ETNOVATIQ  VERÁN lOCPOMPEIOGALLOGOS. 


LA  MU  m  GERONA  EN  SIIS  RELACIONES  CON  LA  DE  CíTALIISa 

EN    1S08    Y    180B 
(CONTINUACIÓN) 


VIII 

Jabilo  en  Tarragona  por  U  derrota  de  loa  sitíadoreí  ds  Gerona — 
Auxilios  pecuaivioi  á  la  Junta  de  »>ta  oiodad. —Sooorroa  en- 
▼iadoB  á  Oerona  por  la  junta  de  M&Iaga.  —  El  Ooniqjo  intenta 
erigirse  en  gobierno  de  la  nación,  á  pesar  de  haber  reconocido 
al  re;  intruso.  — NaeTOa  auxilios  en  matiUco  á  la  junta  de  Oe- 
rona de  orden  del  capitia  general  —La  junta  de  Sevilla  oonteata 
con  promesas  á  la  petición  de  socorros  que  le  habla  hecho  la 
de  Oerona^ 


Á  las  comunicaciones  que  durante  los  días  anteriores  había 
recibido  la  junta  de  Gerona  del  capitán  general  de  Cataluña, 
contestó  en  los  siguientes  términos: 
«Excmo.  Sr.: 

»Con  el  oficio  de  V,  E.  de  15  del  que  rige,  recibe  esta 
Junta  la  contestación  á  las  tres  que  le  había  dirigido  de  fechas 
de  10,  II  y  12  del  mismo.  Por  lo  que  mira  al  primero,  queda- 
ba ya  enterado  de  la  resolución    que  tomó  esa  Junta  Suprema 

— K 1  — ¿^*o,™«  ^„i  -i:-ero  que  se  indicó  podía  solicitarse  de 

rtencía  que  hizo  el  Comandante  del 
do  el  Montagut,  ha  precisado  á  esta 
ida  vez  á  la  Junta  Suprema,  que  con 
irse  ei  préstamo,  si  no  se  pide  en 
[>ado  por  medio  de  un  Comisionado 
I  que  espera  algún  caudal,  que  según 
tarle  en  breve,  puede  asegurarle  que 


146  I.A  JUNTA  DE  GERONA  EN   1808-9 

entre  tanto  son  muchos  los  cuidados  y  fatigas  debiendo  aten- 
der á  tan  inmensos  gastos. 

»Con  arreglo  á  la  contestación  que  se  sirve  V.  E.  dar  so- 
bre el  segundo,  ofrecerá  á  los  ocho  hombres  de  Guías  los 
cinco  reales  y  ración  de  pan  diario,  y  señalará  al  oficial  el 
sueldo  equitativo,  que  le  parece  podrá  ser  el  de  tres  pesetas 
al  día,  que  se  daba  al  tercero  oficial  de  Guías  en  la  pasada 
guerra,  entonces  con  la  República  francesa,  poniéndolos  inme- 
diatamente á  la  disposición  del  Brigadier  Conde  de  Caldagués, 
y  haciéndole  las  prudentes  observaciones  y  exhortaciones 
que  V.  E.  dispone. 

»En  la  contestación  sobre  el  tercero,  tiene  particular  sa- 
tisfacción esta  Junta,  en  que  la  contestación  que  dio  al  Gene- 
ral Duhesme  quando  intimó  la  rendición  dé  esta  Plaza,  haya 
merecido  la  aprobación  de  V.  E.,  asegurándole  que  estará 
firme  y  constante  en  la  continuación  de  sus  esfuerzos,  y  que 
aun  aumentará  su  ánimo  y  valor  eon  los  constantes  y  favora- 
bles auspicios  de  V.  E. 

»Ella  acaba  de  experimentarlos,  pues  habiendo  sufrido  el 
bombardeo  por  muchas  horas  en  los  tres  días  y  noches  del  13, 
14  y  15,  llegó  por  fin,  en  la  mañana  del  16,  el  expresado  Bri- 
gadier Conde  de  Caldagués  con  las  tropas  y  gentes  de  su 
mando,  se  dio  el  ataque  con  tal  acierto,  que  habiendo  perdido 
el  enemigo  sus  baterías  de  las  torres  cercanas  á  Monjuich,  en 
la  noche  siguiente  abandonaron  sus  campamentos,  artillería  y 
demás  efectos  de  boca  y  guerra,  y  se  fugaron  vergonzosa- 
mente. 

»No  cansará  esta  Junta  la  preciosa  atención  de  V.  E.  con  la 
relación  por  menor  del  suceso,  pues  la  tendrá  ya  por  medio 
del  mismo  Sr.  Conde  de  Caldagués,  asegurándole  que  fué  la 
acción  tan  gloriosa,  como  dispuesta  por  las  sabias  combinacio- 
nes de  V.  E.  Con  ella  ha  quedado  libre  esta  Plaza  de  las 
angustias  y  aflixiones  que  la  oprimían,  y  no  puede  menos 


EMILIO  GRAHIT  1 47 


que  quedar  reconocida  esta  Junta  al  favor  y  |)rotec''ión  con 
que  V.  E.  la  ha  libertado,  dándole  por  ello  las  más  expresivas 
gracias. 

»Sin  embargo,  como  los  enemigos  no  están  Irjos  y  se  ha 
presentido  si  les  vienen  algunos  refuerzos,  se  le  hacen  siempre 
temibles  nuevos  insultos;  por  lo  que  suplica  encarecidamente 
á  V.  E.  se  digne  protegerla  en  adelante  proporcionándole  to- 
dos aquellos  medios  que  mire  conducentes  á  su  defensa. 

»Dios  Nuestro  Señor  guarde  la  importante  vida  de  V.  E. 
muchos  años.  Gerona  18  Agosto  de  i8o8.=Excmo.  Señor 
Marqués  del  Palacio». 

A  su  vez  el  Marqués  del  Palacio  dirigió  la  siguiente  comu- 
nicación á  la  junta  de  Gerona: 

»De  once  mil  seiscientos  duros,  primera  cantidad  que  ha 
entrado  en  la  Tesorería  de  este  Exército,  lo  que  no  se  había 
verificado  hasta  el  día  de  hoy,  remito  á  V.  S.  sin  perder  ins- 
tante diez  mil  duros,  que  conduce  el  Capitán  Don  Ramón  de 
Foxá,  Alférez  de  Reales  Guardias  Walonas,  Comisionado  de 
esa  Junta,  la  que  verá  por  este  hecho  el  interés  con  que  miro 
la  suerte  de  esa  Ciudad,  y  que  no  me  queda  esfuerzo  que  ha- 
cer para  auxiliarla  sin  perder  momento. 

»Me  persuado  que  de  los  Corregimientos  de  Vich,  Manre- 
sa,  Figueras  y  aun  de  algunos  pueblos  marítimos  de  ese  dis- 
trito, se  procurará  proveer  de  víveres  la  subsistencia  de  esa 
Ciudad,  sin  embargo,  si  V.  S.  encuentra  que  en  este  punto  ó 
en  cualquier  otro  objeto  pueda  ser  eficaz  ó  conducente  el  au- 
xilio de  mi  autoridad,  dígamelo  con  presteza  para  disponerlo 
cuanto  antes,  pues  es  la  suerte  de  esa  Plaza  mi  primer  cuidado 
en  el  día.  Lo  manifiesto  á  S.  V.  en  contestación  á  su  oficio  del 
14  y  demás  anteriores  sobre  el  mismo  objeto. 

»Dios  guarde  á  V.  S.   muchos  años.   Quartel   General  de 

* 

Tarragona  18  de  Agosto  de  i8o8.=Marqués  del  Palacio. =A 
la  Junta  de  Gobierno  del  Corregimiento  de  Gerona». 


148  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


La  presente  comunicación  la  acompañó  el  diputado  señor 
Oller  con  el  siguiente  oficio: 

<  Muy  Ilustre  Señor: 

^Velando  cual  otro  Argos  la  primera  entrada  de  numera- 
rio, he  conseguido  esta  mañana  que  se  me  entregasen  para  el 
socorro  de  esa  Plaza  los  diez  mil  duros  que  indiqué  á  V.  S.  en 
mi  última,  de  que  conviene  rinda  V.  S.  las  más  expresivas 
gracias  al  Señor  Capitán  General,  así  como,  como  su  represen- 
tante, lo  he  practicado  yo,  después  que  he  visto  ser  tanta  la 
dignación  de  su  excelencia,  que  para  auxiliar  á  \^  S.  ha  dexa- 
do  de  hacerlo  con  otros  objetos  de  la  mayor  preferencia,  dis- 
gustando á  los  interesados  en  ellos. 

»Conseguido  el  dinero,  quedaba  perplexo  sobre  el  modo 
de  remitirlo  con  seguridad;  pero  se  me  ha  ofrecido  para  exe- 
cutar  tan  ardua  comisión  el  bellísimo  Señor  de  Foxá,  cuya 
representación,  luces  y  celo,  han  auxiliado  muy  mucho  mis 
pasos  para  el  mejor  bien  de  V.  S.,  sin  contar  los  que  ha  prac- 
ticado separadamente  guiado  de  los  mismos  impulsos;  por  lo 
que  le  considero  dignísimo  de  que  al  llegar  á  esa  le  dé  V.  S. 
muestras  de  la  mayor  gratitud.  Partirá  mañana  con  una  com- 
petente escolta,  y  luego  de  quedar  el  dinero  en  poder  de  V.  S., 
estimaré  la  remisión  del  competente  recibo  para  mi  resguardo, 
pues  le  tengo  firmado  con  toda  formalidad,  como  diputado 
de  V.  S.,  á  la  Real  Hacienda. 

» No -puedo  ponderar  á  V.  S.  el  alborozo  de  esta  Ciudad  al 
recibir  ayer  tarde  la  muy  agradable  noticia,  que  con  fecha  de 
la  una  y  media  de  la  tarde  del  día  anterior,  participó  desde  el 
campo  de  batalla  frente  de  esa  Plaza,  el  Señor  Conde  de  Cal- 
dagués,  diciendo  «quedar  Gerona  libre  del  principal  conflicto, 
»arder  las  baterías  enemigas,  ser  dueño  nuestro  exército  de  la 
^artillería  con  que  batían  en  brecha  á  Monjuich,  huir  los  viles 
^incendiarios  del  valor  de  las  tropas  españolas;  y  que  en  breve 
)i^enviaria  el  detalle  de  esta  acción  de  todos  modos  gloriosa». 


EMILIO  GRAHIT  1 49 


-^ 


Una  alegre  salva  anunció  la  victoria;  en  algunas  Iglesias  se 
cantó  el  Tedeum,  y  la  gente  de  todas  clases  parecía  estar  fuera 
de  sí  de  contenta. 

^Considere  V.  S.  cual  sería  el  mío  al  recibir  repetidísimas 
enhorabuenas,  y  sobre  todas,  las  de  su  excelencia,  que,  co- 
rriendo  á  abrazarme  luego  que  me  vio  entrar  en  su  despacho, 
me  dijo,  con  lágrimas  de  ternura:  «Ya  puede  V.  respirar,  pues 
está  libre  su  patria».  Jamás  me  he  visto  tan  honrado;  y  por 
ese  honor,  que  se  lo  debo  todo  á  V.  S.,  y  por  lo  mucho  que 
me  intereso  en  sus  glorias,  dóyle  los  más  expresivos  parabie- 
nes; aguardando  con  impaciencia  el  detalle  y  complemento  de 
la  acción,  que  confío  será  el  total  exterminio  ó  la  capitulación 
de  esos  infames. 

»Se  me  olvidaba  participar  un  suceso  feliz,  que  fué  efecto  de 
la  expresada  noticia,  consistente  en  haberse  puesto  en  libertad 
entera  á  un  suizo  que  estaba  en  capilla  para  ser  arcabuceado 
esta  mañana,  y  á  otros  dos  que  debían  sufrir  diez  años  de  pre- 
sidio, por  haber  todo  el  mundo  pedido  indulto  al  General  y  Cá- 
mara alta  del  cuerpo,  en  celebridad  de  tan   faustos  anuncios. 

»E1  próximo  domingo  se  celebrará  un  oficio  solemne  con 
Tedfum  en  esta  Santa  Iglesia  Metropolitana,  en  honor  del  in- 
victo San  Narciso,  con  asistencia  del  llustrísimo  Cabildo  y  de 
las  dos  Juntas,  Suprema  del  Principado  y  Gobierno  de  esta 
Ciudad,  en  acción  de  gracias  por  la  protección  del  Santo,  ha- 
cia ese  su  escogido  pueblo  y  á  toda  la  provincia;  gloriándome 
de  ser  el  promotor  de  tan  religiosa  ceremonia,  porque  me  co- 
rrespondía serlo.  Sin  embargo,  concibo  que  haría  V.  S.  muy 
bien  de  mostrarse  agradecido  á  las  referidas  Juntas,  por  la 
parte  que  han  tomado  en  sus  satisfacciones  y  glorias,  diciendo 
haberlo  sabido  por  su  representante,  etc. 

^Zaragoza  respira  también  con  libertad  completa,  según  el 
oficio  que  por  posta  hemos  recibido  hoy  de  aquel  Capitán  Ge- 
neral, de  que  es  copia  la  adjunta. 


150  LA  JUNTA  DE  GERONA  FN  1808-9 


)►  Acompaño  los  edictos  circulares  que  verá  V.  S.,  para 
que  luego  los  mande  distribuir  á  las  poblaciones  de  esa  co- 
marca que  juzgue  conveniente.  Observará  en  el  uno  que  se 
dan  por  vacantes  los  Gobiernos  de  esa  ciudad  y  Hostalrich, 
porque  se  ha  resuelto  graduarse  de  tales  los  que  no  estén  ac- 
tualmente ocupados  por  sus  propietarios,  y  si  en  el  plazo  que 
se  señala  se  presentan  éstos,  se  hará  mérito  de  las  causas  de 
su  separación,  declarándose  si  deben  ó  no  ser  removidos.  De 
Figueras  nada  se  ha  puesto,  por  faltar  su  representante  en 
ésta,  y  admiro  su  tardanza  en  venir. 

Cabalmente  me  hallo  comisionado  con  otro  individuo  de 
esta  Suprema,  para  la  otorgación  de  los  asientos  de  pan,  paja 
y  cebada  de  que  trata  el  otro  edicto,  y  como  son  escasísimos 
mis  conocimientos  en  la  materia,  desearía  que,  tomándolos  V.  S. 
de  muchos  prácticos  que  había  en  esa  ciudad,  rae  remita  á 
tiempo  alguna  instrucción. 

»A1  recibir  ésta,  sabrá  V.  S.  que  se  ha  condecorado 
al  Señor  Caldagués  con  el  grado  de  Mariscal  de  Qampo, 
por  su  victoria  al  frente  de  esa  Plaza;  y  si  le  conside- 
raba V.  S.  apropósito  para  su  gobierno,  en  caso  de  de- 
clararse por  vacante,  podría  insinuarlo  á  su  excelencia,  á 
quien,  en  tal  caso,  lo  avivaría  yo  de  palabra.  Se  tratará 
después  de  los  demás  guerreros  que  se  han  distinguido. 
Entre  tanto,  por  que  rae  parece  merecerlo ,  he  hecho  un 
particular  elogio  de  Don  Juan  Claros.  Su  excelencia  está 
en  condecorarle,  pero  tal  vez  contribuiría  á  que  fuese  ma- 
yor el  lauro,  si  esa  Junta  reunida  lo  pedía  con  un  suscinto 
detalle  de  las  proezas  del  condecorado,  y  lo  mismo  podría 
practicarse  con  respecto  á  Don  Francisco  de  Milans  y  de 
cualquier  otro    benemérito. 

»A1  Señor  de  Foxá  le  he  entregado  60  libras  para  los  gas- 
tos de  la  conducción  de  la  moneda,  etc. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  18  de  Agos- 


EMILIO  GRAHIT  151 


to  de  i8o8.=Andrés  01ler.==Á  la   Muy  Ilustre  Junta  de  Go- 
bierno de  Gerona)^. 

Durante  el  segundo  sitio  de  la  ciudad  de  Gerona,  había 
su  junta  comisionado  á  los  guixolenses  Don  José  Casas  y  Don 
Gerardo  Rovira,  para  que  se  trasladasen  por  mar  á  Málaga,  á 
fin  de  pedir  socorros  con  toda  urgencia.  Del  resultado  de  esta 
comisión,  dá  buena  noticia  el  siguiente  oficio: 

«Los  individuos  Joseí  de  Casas,  patrón  del  Javeque  La 
Virgen  del  Carinen^  de  esa  matrícula,  y  Gerardo  Rovira,  en 
clase  de  Comisionado,  han  entregado  á  esta  Junta  de  Gobier- 
no el  oficio  de  V.  S.  S.,  fecha  de  24 del  mes  próximo  anterior, 
que  trata  de  la  pólvora  que  ha  concedido  para  la  defensa  de 
ese  país  invadido  por  los  franceses,  la  Suprema  de  este  Reino; 
y  en  su  cumplimiento,  se  han  dado  por  mí,  como  Iresidente 
de  la  de  esta  Plaza  y  su  gobernación,  las  órdenes  al  Coman- 
dante de  artillería  en  ella,  para  que  les  franqueara  de  los 
Reales  almacenes,  la  décima  parte  de  la  que  existía  en  ellos,  y 
según  su  número,  llevan  quinientos  quintales  de  las  dos  cla- 
ses de  cañón  y  fusil  á  bordo  de  dicho  Javeque  y  otro  buque 
inglés  que  han  fletado,  y  según  el  tiempo  que  corre,  darán  la 
vela  para  ese  destino  en  el  día  de  mañana,  dejando  formaliza- 
da la  correspondiente  contrata  en  la  comandancia  de  artillería, 
de  la  que  llevan  un  tanto,  según  corresponde  y  previene  la 
Real  Ordenanza  de  este  cuerpo,  para  la  cuenta-  y  razón  en 
el  mismo.  Lo  que  noticio  á  V.  S.  S.  para  que  le  conste  en 
contestación  á  su  citado  escrito. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  S.  muchos  años.  Málaga  18  de  Agos- 
to de  i8o8.=Rafael  Truxillo. 

»P.  D. — Para  completar  el  cargamento  del  buque  fletado, 
se  han  aumentado  cincuenta  quintales  más. 

»Sres.  Presidente  y  Junta  de  Gobierno  de  la  Plaza  de  Ge- 
rona». 

Dá  alguna  idea  de  la  satisfacción  con   que  se  recibió  en 


15a  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 

Tarragona  1^  noticia  de  la  derrota  de  los  enemigos  al  pié  de 
los  muros  de  Gerona,  y  de  los  buenos  deseos  que  para  con 
esta  ciudad  tenía  la  junta  de  Cataluña,  la  siguiente  comunica- 
ción del  diputado  Señor  OUer: 

>^Contestando  á  un  tiempo  á  las  dos  de  V.  S.,  de  17  y  iS 
de  los  corrientes,  y  á  la  que  con  la  primera  fecha  dirigió  á  esta 
Suprema,  que  me  ha  encargado  la  contestación,  debo  mani-* 
festar  á  V.  S.  que  se  abrió  la  de  la  Junta  inmediatamente  de 
haber  salido  en  cuerpo  del  solemne  oficio  de  acción  de  gracias 
y  Tedeum  celebrados  en  esta  metropolitana,  con  la  mayor 
pompa  y  un  concurso  inmenso,  anteayer,  en  honor  de  nuestro 
invicto  tutelar  San  Narciso,  por  la  victoria  conseguida  ante 
esos  muros  el  16  de  los  corrientes,  en  que  se  adquirió  V.  S. 
tanta  gloria,  y  consiguió,  por  la  intercesión  poderosa  de  tan 
ilustre  protector,  verse  libre  del  mayor  riesgo  y  de  la  opresión 
en  que  gemía  por  espacio  de  26  días.  Por  consiguiente,  como 
estaban  inflamados  los  ánimos  de  su  excelencta,  del  Ilustrísi- 
mo  Señor  Arzobispo  y  señores  vocales,  fué  fácil  que  todos, 
haciendo  á  V.  S.  la  más  completa  justicia,  se  alborozasen  al 
leer  la  relación  de  V.  S.,  aplaudiendo  hasta  las  estrellas,  el 
acierto  de  las  operaciones  militares  y  las  gubernativas  de  V.  S., 
de  las  que  nos  hallábamos  separadamente  informados,  no  sólo 
por  el  detalle  que  remitió  el  Señor  de  Caldagués,  sí  que  tam- 
bién por  la  explicación  verbal  de  su  edecán,  que  después  de 
haber  contado  en  casa  del  General  ahte  centenares  de  perso 
ñas,  de  primera  vista,  muchos  pormenores  de  lo  que  se  había 
trabajado,  y,  con  resignación  incomparable,  sufrido  en  esa 
ciudad,  concluyó  con  estas  formales  palabras:  «Por  fin,  es  im- 
»posible  hallar  un  pueblo  acreedor  á  más  consideración  que 
^Gerona,  porque  no  lo  hay  que  tenga  mayor  entusiasmo  para 
»la  justa  causa  que  defendemos,  y  que  se  haya  conducido  con 
)»mayor  acierto  en  todo,  poniendo  aquella  plaza  en  un  estado 
»que  es  menester  verlo  para  creerlo»;  expresiones  que  me  lie- 


EMILIO  GRAHIT  1 53 


naron  de  ternura  y  produjeron  el  mismo  efecto  en  otros  que 
las  oyeron,  y  podrán  servir  á  V.  S.  de  la  mayor  satisfacción. 
Si  antes  de  remitir  ésta  han  salido  de  la  prensa  los  exemplares 
del  susodicho  detalle,  acompañaré  algunos  para  que  V.  S.  se 
entere  de  como  se  explica  su  libertador;  advirtiendo  que  el 
General  no  ha  querido  que  se  imprimiese  literal,  porqué  río 
comprende  el  número  de  muertos  enemigos,  á  lo  menos  por 
aproximación,  ni  individúa  las  piezas  de  artillería,  municiones, 
víveres  y  efectos  tomados;  lo  que  dice  su  excelencia  debía  ex- 
presar, según  leyes  militares.  Por  lo  cual,  haría  V.  S.  muy 
bien  si  me  enteraba  de  estas  circunstancias  y  de  cualquiera 
otras  individuales,  para  trasladarlas  al  referido  Jefe,  que  gus- 
ta en  extremo  de  semejantes  pormenores. 

5^Pasando  al  otro  punto  de  los  de  V.  S.  dirigido  á  que  se  le 
socorra  con  caudales,  en  atención  á  los  inmensos  gastos  su- 
portados y  que  debe  suportar,  ya  lo  habrá  conseguido  V.  S. 
ea  parte  con  los  10.000  duros  que  se  me  libraron  y  le  dirigí. 
Y  aunque  su  excelencia  y  la  Junta  están  persuadidos  que  es 
corta  la  cantidad,  en  el  momento  no  hay  arbitrio  para  enviar- 
la mayor;  no  descuidan  este  punto,  ni  lo  olvidaré  yo  en  el 
primer  instante  favorable;  tome  V.  S.  un  poco  de  paciencia, 
ahora  que  puedo  obrar  con  alguna  libertad,  para  sacar  subsi- 
dios de  los  pueblos  de  ambos  corregimientos  (aunque  los  con- 
sidero- bastante  aniquilados);  y  no  dudo  que  no  tardaré  en 
proporcionarle  otro  alivio,  en  el  supuesto  que  se  va  arreglan- 
do con  la  mayor  actividad,  todo  lo  concerniente  al  ramo  de 
Hacienda,  en  que  hasta  ahora  se  había  procedido  tan  lenta- 
mente, para  que,  haciéndose  una  masa  común  de  todas  las 
contribuciones  y  gastos  de  la  provincia,  se  eviten  los  sobre- 
cargos que  oprimen  á  V.  S.;  y  viva  V.  S.  persuadido  que  no 
se  deferirá  la  ocasión,  pues  su  excelencia  tiene  resolución  en 
esta  parte,  y  sabe  usar  de  su  poder  executivo,  como  lo  hemos 
visto  con  algunos  remitentes  de  esta  comarca. 


154  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


»A  más  de  que,  mientras  se  verifica  el  insinuado  arreglo, 
entrará  el  medio  catastro  de  que  tengo  hablado  á  V.  S.,  y  en- 
trará también  el  resultado  de  las  aprehensiones  quantiosísimas 
de  efectos,  caudal,  géneros,  etc.,  hechas  en  esta  ciudad  y  en 
la  villa  de  Reus,  y  de  otras  que  se  harán  en  otras  poblaciones 
de  estas  cercanías,  á  vasallos  del  pérfido  Napoleón:  compután- 
dose que  no  bajará  de  medio  millón  de  libras  catalanas,  el  va- 
lor de  las  realizadas,  y  que  no  faltarán  en  breve  compradores 
para  la  mayor  parte  de  lo  apreendido,  y  quizás  para  todo; 
y  de  dichas  entradas,  estoy  seguro  que  se  me  dará  alguna 
salida. 

»He  hecho  presente  á  la  Comisión  de  Hacienda  las  re- 
flexiones de  V.  Sm  fundadas  en  los  cálculos  que  apunta;  y 
las  agradece  y  se  servirá  de  ellas  en  su  correspondiente  lugar. 

»De  día  en  día  está  para  llegar  el  cargamento  de  fusiles  y 
municiones,  etc.,  de  Cartagena,  y  tenemos  aviso  también  que 
vendrá  otro  de  Sevilla,  cuya  Junta  Suprema  escrive  haber  dado 
algún  socorro  á  V.  S.  Quando  arriben,  haré  mi  correspondien- 
te pedido,  valiéndome  de  las  instrucciones  de  V.  S.  Y  entre 
tanto,  sírvase  decirme  qué  es  lo  que  pidió  á  Sevilla,  y  si  de  ello 
ha  venido  ó  no  alguna  cosa. 

»La  salida  de  los  comisionados  para  la  Junta  Central,  que 
debió  ser  el  último  sábado,  se  ha  diferido  hasta  hoy  por  la 
tarde,  en  que  se  realizará.  Ayer  la  Junta  de  Lérida  remitió 
unos  impresos  de  proclamas  del  intruso  Josef  Napoleón,  diri- 
gidos por  el  Gobierno  interino  del  Consejo,  mientras  estaba 
oprimido;  y  por  acuerdo  de  esta  Suprema,  se  quemaron  pú- 
blicamente por  el  pregonero,  en  defecto  de  verdugo.  En  bre- 
ve tendrá  V.  S.  aviso  de  proclamar  con  económica  formalidad, 
á  nuestro  adorado  Fernando  7.** 

)i>Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  23  Agosto 
de  i8o8.=Andrés  011er.=A  la  Muy  Ilustre  Junta  Gubernati- 
va de  Gerona. 


EMILIO  GRAHIT  155 

»P.  D. — Si  ha  ;idelantado  V.  S.  en  las  pasadas  ocurrencias, 
el  prest  y  migusletes  de  otros  corregimientos,  avisándolo, 
haré  que  se  mande  el  pronto  reintegro.  Tenga  V.  la  bondad 
de  disponer  que  se  entreguen  prontamente  las  adiuntas». 

Para  reglamentar  las  juntas  corregimentales,  expidió  la  de 
Cataluña  una  circular,  cercenándoles  en  gran  parte  las  atribu- 
ciones de  que  éstas  se  consideraban  investidas  (i),  quedando 
para  lo  sucesivo  limitada  «su  autoridad  y  ocupación  á  las 
«materias  municipales,  civiles,  económicas  y  dispositivas  de 
«auxilio  á  la  jurisdicción  militar».  Las  demás  atribuciones 
quedaban  reservadas  al  capitán  general  y  á  la  junta  del  Prin- 
cipado Algunas  disposiciones  de  esta  circular  no  pudieron 
cumplimentarse  por  el  mal  efecto  que  hubieran  producido  á 
causa  del  espíritu  ccntralizador  que  las  informaba,  por  cuyo 
motivo,  la  junta  gerundense  continuó  organizando  la  defensa 
de  los  corregimientos  de  Gerona  y  Higueras,  como  hasta  en- 
tonces había  hecho. 

Sorprendió  en  gran  manera  á  la  junta  de  Gerona  el  recibo 
de  un  impreso  del  Consejo,  residente  en  Madrid,  el  cual,  á  pe- 
sar de  haberse  prestado  á  reconocer  al  rey  intruso,  pretendía, 
en  cierto  modo,  obrar  como  supremo  gobierno  de  la  nación; 
así  P«  niiP  ap  anrosiirñ  aquella  junta  á  elevar  la  siguiente  con- 
del  Principado: 

ich  de  esta  tarde,  ha  recibido  esta  Jun- 
-id,  de  fecha  1 1,  de  orden  del  Consejo, 
1  de  Santistevan;  en  el  que  el  Consíjo 
t;  lo  expuesto  por  el  Señor  Fiscal,  de- 
I  valor  los  decretos  de  abdicación  y  ce- 
España,  firmados   en   Francia  por  tos 


a  hi&t6riea  de  lo»  siltng  de  Oei 
6  y  197. 


i;56  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


Señores  Reyes  Don  Fernando  VII  y  Don  Carlos  IV,  y  la 
constitución  formada  para  esta  monarquía  en  Bayona,  con  fe- 
cha 7  de  Julio  próximo,  y  también  los  tratados  que  se  anun- 
cian en  dichos  decretos  haberse  celebrado  en  Francia  por  los 
Señores  Don  Carlos  IV,  Don  Fernando  el  VII,  los  Serenísi- 
mos Señores  Infantes  Don  Carlos  y  Don  Antonio,  y  cuanto  se 
había  executado  por  el  Gobierno  intruso  de  este  Reyno. 

»Ha  recibido  igualmente  esta  Junta  una  orden  de  igual  fe- 
cha, de  Madrid,  firmada  por  Don  Pedro  Fernando  Tavira,  con 
la  que  en  Consejo  pleno,  expresa  haber  señalado  el  día  24  del 
presente  mes  para  que  se  celebren  en  Madrid  y  Toledo  el  so- 
lemne acto  de  la  proclamación  de  nuestro  Augusto  monarca 
el  Señor  Don  Fernando  el  VII,  y  le  acompaña  una  Real  Carta 
de  Su  Magestad,  refrendada  con  fecha  de  9  de  Abril  por  el 
expresado  secretario;  para  que,  en  conformidad  de  ella,  se 
execute  dicha  proclamación  en  esta  ciudad,  después  del  citado 
día  24,  con  la  brevedad  que  sea  posible  y  en  la  forma  y  con  la 
solemnidad  y  ceremonia  que  en  semejantes  casos  se  han  acos- 
tumbrado^ y  pide  la  contestación. 

»Como  el  Supremo  Tribunal  de  la  Nación  no  reconocía  á 
Fernando  el  VII  (aunque  fuese  oprimido)  y  auxiliaba  las  dis- 
posiciones del  Duque  de  Berg  en  nombre  del  emperador  Na- 
poleón y  últimamente  de  Josef  Bonaparte,  reconociéndole  por 
Rey  de  España,  se  ha  ofrecido  la  duda  á  esta  Junta,  si  antes 
que  preceda  una  regeneración  de  este  Tribunal,  en  Cortes,  por 
los  diputados  de  las  provincias,  ó  por  el  mismo  Fernando 
el  VII,  aunque  esté  ausente,  se  debe  ó  no  reconocer  la  autori- 
dad del  Consejo,  cuyos  miembros  (aunque  oprimidos)  se  deci- 
dieron á  favor  de  Napoleón  y  Josef  Bonaparte,  con  el  más 
solemne  agravio  de  Fernando  el  VII  y  de  la  Real  familia  de 
Borbón;  y  con  esta  duda  ha  considerado  prudente  esta  Junta 
no  contestar  á  la  expresado  orden,  sin  que  preceda  resolución 
de  V.   E.  y  Suprema  Junta,  que  es  la  que  debe  deliberar,  no 


EMILIO  URAHIT  157 

considerando  facultades  á  los  demás  Tribunales,  no  siendo 
antes  aprobados  por  la  Nación  en  cuerpo,  ó  por  providencia 
posterior  de  Su  Magescad,  á  la  de  9  de  Abril  de  este  año. 
Ocurre  igualmente  la  dificultad  á  esta  Junt.i,  si  siendo  ella  en 
el  día  el  Consejo  y  Justicia  de  la  ciudad,  por  aclamación  y 
nombramiento  del  pueblo,  respecto  á  las  turbaciones  de  últi- 
mos de  Mayo,  en  virtud  de  la  cual  ha  tenido  y  tiene  el  Gobier- 
no y  administración  en  la  ciudad  y  Corregimiento,  si  la  solem- 
nidad de  la  proclamación  se  ha  de  hacer,  corresponde  ái  esta 
Junta  ó  al  Ayuntamiento,  presidido  de  su  corregidor  inte- 
rino, por  hacer  las  veces  del  propietario,  por  autoridad  del 
mismo. 

^Últimamente  expone  á  V.  E.  que  la  renta  de  los  propios 
de  ia  ciudad,  se  ha  consumido  para  atender  á  los  enormes  gas- 
tos de  la  guerra,  para  lo  cual  han  hecho  el  último  esfuerzo  los 
moradores  de  ella,  y  hallándose  éstos  exaustos,  y  sin  fondo 
alguno  los  propios,  suplica  á  V.  E.  se  digne  resolver  de  qué 
medio  se  valdrá  para  los  gastos  de  la  proclamación,  si  se  ha 
de  hacer  con  las  solemnidades  de  las  anteriores,  mayormente 
no  pudiendo  cesar  los  de  la  guerra,  por  tener  enemigos  de  una 
y  otra  parte  de  la  ciudad. 

«Espera  esta  Junta  se  dignará  V.   E.   resolver  sobre  los 
puntos  expresados  para  no  faltar,  en  lo  que  obrare,  á  la  unión 
que  es  tan  necesaria  en  el  Principado,  y  para    no  errar  en   un 
punto  de  tanta  consideración,  no  considerando   momentánea 
ndo  ha  dado  pruebas  nada  equívocas  del 
liento  de  Fernando  el  VU,  con  la  defensa 
L  plaza,  derramando  la  sangre  sus  natura- 
la  justa  causa,  y  para  no   sujetarse   á  las 
itruso. 

'.  E.  muchos  años.   Gerona  35  de  Agosto 
r.  Marqués  del  Palacio  y  Suprema  Junta 


158  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


Mientras  la  precedente  consulta  marchaba  á  su  destino, 
quedaba  implícitamente  evacuada  con  el  siguiente  oficio  de  la 
junta  de  Cataluña: 

»Por  punto  general  ha  acordado  esta  Suprema  Junta,  que 
las  de  los  Corregimientos  no  obedezcan  las  órdenes  que  les 
circule  el  Consejo  y  demás  Juntas  del  Reyno,  sino  únicamente 
las  que  les  comunique  esta  Suprema,  y  que  remitan  á  la  mis- 
ma todas  las  órdenes  y  circulares  que  reciban  de  aquéllas,  y 
en  vista  de  las  mismas,  acordará  y  dará  esta  Junta  la  contex- 
tación  y  prevendrá  á  las  de  los  Corregimientos  lo  que  deban 
practicar.  Lo  que  comunico  á  V.  S.  para  su  inteligencia  y 
cumplimiento. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  25  de 
Agosto  de  i8o8.=Nicolás  de  Solanell,  Secretario  vocal.= 
Al   Presidente  y  Junta  de  Gobierno  de  Gerona  y  Figueras». 

Deseando  el  Marqués  del  Palacio  remediar  la  penuria  por 
que  atravesaba  la  junta  de  Gerona,  tomó  las  providencias  que 
son  de  ver  en  los  dos  siguientes  oficios: 

«Para  que  esa  Junta  pueda  atender  á  la  subsistencia  y  de- 
más gastos  del  Exército,  dispongo  con  esta  fecha  que  se  en- 
treguen ocho  mil  pesos  fuertes  al  Diputado  de  ese  Corregi- 
miento Don  Andrés  OUer  por  su  recibo.  Esta  cantidad  y  los 
cinco  mil  y  quinientos  de  que  hablo  á  V.  S.  en  otro  oficio  de 
este  día,  le  acreditarán  el  interés  con  que  miro  por  las  urgen- 
cias de  esta  apreciable  ciudad. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Quartel  General  de 
Tarragona  25  de  Agosto  de  i8o5.==Marqué3  del  Palacio. = 
A  la  Junta  del  Gobierno  del  Corregimiento  de  Gerona». 

«Con  esta  fecha  digo  al  Gobernador  de  la  Plaza  de  Lérida, 
lo  que  sigue:  «El  teniente  de  infantería  del  Regimiento  de 
»Ultonia,  Don  Pablo  Lago,  tiene  en  su  poder  la  cantidad  de 
»cinco  mil  y  quinientos  pesos  fuertes  que  ha  podido  salvar 
»como  caudal  perteneciente  á  la  habilitación  del  citado  cuerpo 


F.MILIO  GRAHIT  159 

»de  que  estaba  encargado.  Exigiendo  en  el  día  las  circunstan- 
»cias,  que  dicha  suma  se  entregue  en  la  plaza  de  Gerona,  pre- 
»vendrá  V.  S.  de  mi  orden  al  oficial  Lago,  marche  inmediata- 
wmente  á  conducirla  allí,  en  virtud  del  adjunto  pasaporte,  con 
»la  escolta  de  gente  armada  que  por  disposición  mía  le  facili- 
»tará  la  Junta  de  esa  Ciudad,  con  quien  oficio  lo  conveniente; 
»y  advertirá  V.  S,  á  Lago  que  en  llegando  á  Gerona,  ponga  á 
«disposición  de  su  Junta  de  Gobierno  los  cinco  mil  y  quinien- 
»tos  pesos,  retirando  el  oportuno  resguardo  que  cubra  al  Re- 
»gimíento  de  Ultonia,  en  el  concepto  de  que,  como  ahora  los 
«caudales  son  comunes,  ya  atenderá  el  Gobierno  de  Gerona  á 
»la  subsistencia  del  expresado  Regimiento».  Lo  que  traslado 
á  V.  S.  para  que  le  sirva  de  gobierno,  en  inteligencia  de  que 
procuraré  socorrerle  con  más  caudales,  no  ocultándoseme  la 
necesidad  que  tiene  V.  S.  de  ellos. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Quartet  General  de 
Tarragona  25  de  Agosto  de  1808. =Marqués  del  PalacÍO.=Á 
la  Junta  de  Gobierno  de  Gerona». 

El  diputado  Señor  Oller  acompañó  los  precedentes  oficios 
con  la  comunicación  que  sigue: 
«Muy  Ilustre  Señor: 

•Antes  de  recibir  el   último  oficio  de   V.  S,,  que  me  llenó 
de  la  mayor  amargura,  había  corrido  varios  pasos  para  añadir 
algo  á  los  10.000  duros  remitidos,  y  su  resultado  ha  sido  que 
ros  más,  que  entregará  á  V.  S.  el  Se- 
de Ametller,  á  quien  he  pedido  que  se 
:ión. 

mañana  se  ha  expedido  orden  al  ha- 
:  tiempo  hace  está  detenido  en  Lérida 
que  inmediatamente  los  traiga  á  esa, 
>ara  remediar  sus  actuales  urgencias, 
sguardo  que  sirva  de  papel  de  crédito 


j6o  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 

»UItimamente  he  logrado  hoy  que  se  acordase  una  circular 
que  pasará  á  V.  S.  un  veredero,  tal  vez  antes  del  recibo  de 
ésta,  en  la  cual  se  previene,  entre  otras  cosas,  que  desde  pri- 
mero del  próximo  Septiembre,  todos  los  gastos  de  manuten- 
ción de  tropa  y  gente  armada  de  los  corregimientos,  y  los 
demás  de  guerra,  se  pagaran  de  la  caja  común  de  exército; 
haciendo  los  corregimientos  las  manifestaciones  que  la  misma 
circular  expresa. 

»Si  con  todo  lo  referido  no  consigo  serenar  á  V.  S.  deí  mal 
humor  de  que  me  dijo  estar  apoderado  en  su  última,  ya  no  sé 
absolutamente  cómo  procurarlo;  y  siento  en  el  alma  que,  cuan- 
do me  salgo  de  tino  para  aliviar  á  V.  S.,  en  términos  que 
muchas  veces  me  avergüenzo  de  mis  impertinencias,  y  que  sin 
vanidad  diré  que  difícilmente  podía  nadie  hacer  lo  que  tengo 
hecho;  aun  parece  duda  V.  S.  de  estas  verdades,  suponiéndo- 
me capaz  de  omisiones  ó  poca  actividad 

»No  pudiendo  ahora  decir  más,  manifestaré  á  V.  S.  en  otra 
ocasión,  que  tampoco  duerme  esta  Junta  en  el  arreglo  de  todo 
lo  necesario  para  juntar  fondos  que  basten  á  los  indispensa- 
bles gastos  de  la  guerra. 

»Acompaño  la  Gaceta  del  detall  de  la  acción  gloriosa  de 
esa  ciudad,  y  los  demás  impresos  que  observará  V.  S.  y 
deberá  cuidar  que  circulen  á  lo  menos  por  los  pueblos  marí- 
timos. 

»Dios  guarde  á  V,  S.  muchos  años.  Tarragona  25  Agos- 
to  de  i8o8.-=Andrés  Oller.=A  la  Muy  Ilustre  Junta  de  Ge- 
rona». 

Vimos  anteriormente  que  durante  el  segundo  sitio  de  Ge- 
rona, había  esta  ciudad  pedido  socorros  á  la  junta  de  Málaga, 
que  concedió  algunos.  También  los  había  pedido  á  la  junta  de 
Sevilla,  según  queda  insinuado;  pero  ésta  se  limitó  á  demos- 
trar sus  buenos  deseos  por  medio  de  la  siguiente  comunica- 
ción: 


EMILIO  GRAHIT  Ibl 

»Hsta  Suprema  Junta  ve  con  dolor  la  triste  y  penosa  situa- 
ción á  que  el  ejército  francés  ha  reducido  esa  ciudad,  y  en 
mal  estado  de  defensa  por  carecer  de  pólvora,  armas  y  muni- 
ciones, 

^Nuestros  continuos  desvelos  se  dirigen  á  proteger  los 
heroycos  esfuerzos  de  los  pueblos  que  se  ven  oprimidos 
por  los  Tiranos  de  la  Europa,  así,  pues,  adoptamos  todos  los 
medios  que  se  nos  presentan  para  socorrer  á  los  que  por 
su  heroyca  defensa  se  hacen  acreedores  á  la  mayor  conside- 
ración . 

wNuestra  situación  política  y  militar  ha  sido  tanto  ó  más 
temible  que  la  de  las  demás  provincias;  pero  el  Altísimo,  que 
tan  visiblemente  proteje  nuestra  causa,  nos  ha  concedido  la 
más  completa  victoria  sobre  un  enemigo  que  tanto  nos  afligía; 
libres,  pues,  de  tamaño  cuidado,  podemos  atender  á  las  ur< 
gencias  de  los  valientes  españoles  que,  despreciando  su  vida  y 
propiedades,  se  sacrifican  por  el  bien  de  la  Patria,  mas  no  obs- 
tante, nuestras  facultades  no  corresponden  á  lo  vasto  de  núes- 
tros  deseos. 

»A  fin  de  auxiliar  ese  Principado  con  los  artículos  de  que 
carece  para  su  defensa,  hemos  escrito  á  Tarragona  para  que 
envíen  barcos  que  les  conduzcan  los  cañones,  municiones  y 
fusiles  que  para  aquella  época  esperamos  haber  recibido  de 
Inglaterra. 

»Esta  Suprema  Junta  se  lisonjea  de  que  se  le  haga  la  justi* 
L  falta  de  medios  puede  haber  retardado 
cnsible  le  ha  sido  siempre  no  poder  dar 
;nsamiento. 

S.  muchos  años.  Real  Alcázar  de  Seví- 
1808. ^Francisco  de  Saavedra.=Señor 
le  la  Junta  de  Gerona», 
que  el  Marqués  del   Palacio  había  dirí- 
an a  por  la  brillante  victoria,  conseguida 


102  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


sobre  el  ejército  del  general  Duhesme,  contestó  dicha  junta 
en  los  términos  que  siguen: 

«Excmo.  Señor: 

^►Llenan  de  gozo  á  esta  Junta  las  expresiones  que  á  V.  E. 
le  merecen  en  su  oficio  del  24,  después  de  quedar  informado 
por  el  Mariscal  de  Campo  Conde  de  Caldagués,  de  la  defensa 
de  esta  Plaza,  que  el  ejército  y  sus  moradores  han  hecho,  ha- 
biendo precisado  á  desistir  del  sitio  á  los  franceses,  que  preco- 
nizó su  general  Duhesme  como  feliz,  y  después  de  haber  de- 
cantado su  empeño  en  tomarla.  Puede  asegurar  á  V.  E.  esta 
Junta,  que,  ni  la  falta  de  fuerzas,  ni  el  extrago  de  las  bombas 
del  enemigo  en  dos  días  y  tres  noches  consecutivos,  entibiaron 
ni  amedrentaron  estos  naturales,  ni  las  mujeres  siquiera  mani- 
festaron falta  de  espíritu  en  tales  conflctos,  viendo  por  sus 
propios  ojos  la  ruina  de  sus  casas,  que  podrá  serlo  de  sus  fa- 
milias; testigo  es  de  lo  referido  el  exército  del  mando  de  V.  E. 
Las  personas  no  ocupadas  en  las  armas,  incluyendo  las  muje- 
res', trabajaron  de  continuo  en  la  fábrica  de  cartuchos.  Este 
frágil  sexo  llevaba  sin  intermisión  á  los  guerreros,  agua,  vino, 
aguardiente  y  vinagre,  sin  amedrentarlas  las  bombas,  grana- 
das, ni  balas,  en  el  mismo  campo  de  batalla;  el  entusiasmo  ha 
sido  sin  igual,  movido  seguramente  por  la  mano  poderosa  res- 
pecto á  la  justa  causa. 

»Esta  Junta,  en  nombre  de  todo  el  Pueblo,  recibe  con  el 
mayor  gusto  las  enhorabuenas.  El  resultado  de  las  operacio- 
nes, por  sí  mismo,  las  dá  á  V.  E.  con  más  expresión  de  la 
que  sabría  usar  esta  Junta  en  nombre  de  su  Pueblo,  que  queda 
bien  convencido  de  que  si  volviera  por  tercera  vez  el  enemigo 
á  intentar  la  conquista  de  esta  Plaza,  no  la  desamparará  y  au- 
xiliará con  las  fuerzas  de  su  mando. 

»Se  complacerá  particularmente  esta  ciudad,  que  nuestro 
afligido  monarca  Don  Fernando  el  séptimo,  sepa,  polr  conduc- 
to de  V.  E.,  la  fidelidad  de  estos  naturales,  y  que  llegue  á  no- 


EAnUO  GRAHIT  163 

ticia  de  la  Nación  entera,  que  en  los  días  30  y  21  de  Junio,  sin 
más  tropa  que  la  de  300  soldados  de  Ultonia,  y  desde  el  as  de 
Julio  al  16  de  Agosto,  con  el  corto  aumento  que  V.  E,  pudo 
facilitarle,  no  ha  manifestado  la  menor  debilidad  en  la  defensa 
de  una  Plaza,  que  en  el  día  es  la  llave  de  todo  el  Principado,  y 
aun  de  los  Reynos  de  Valencia  y  Aragón,  no  obstante  de  ha- 
ber puesto  su  empeño  de  conquistarla,  los  exércitos  franceses 
de  Barcelona,  de  San  Fernando  y  el  del  Rosellón. 

»Dá  á  V.  E.  repetidas  gracias  esta  Junta  por  el  interés  que 
toma  en  la  defensa  de  esta  Plaza.  Ella  y  sus  moradores  le  que- 
darán  perpetuamente  reconocidos  por  los  favores  que  le  han 
merecido  y  ofrecimientos  que  les  hace,  y  quede  V.  E.  con  la 
seguridad  de  que,  adictos  á  las  órdenes  de  V.  E.,  se  prestarán 
en  cuantos  servicios  sean  de  su  agrado,  para  la  defensa  de 
esta  Plaza,  á  favor  de  nuestro  augusto  monarca  Señor  Don 
Fernando  el  Séptimo,  y  suyos. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gerona  37  Agosto 
de  i8o8.=Excmo.  Señor  Marqués  del  Palacio. 

Ehiuo  Gkahit 
(Se  continitaráj 


ANALS  INEDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

f 

DEL   CAMP  DE   TARRAGONA 

(  CONTINUAaÓ  ) 

SEGON  APA  KT 


Del  régimen  de  la  Vlla  de  la  Selva,  durant  lo  domlni  dlrecte 
deis  Senyors  Arquebísbes  de  Tarragona,  després 
de  la  8upres8íó  de  la  Pebordía 


capítol  primer 

Ceremonte^  que  's praciicavan  á  ¿a  nooa  entrada  del  Senyor  Arquebisbe 
en  ¿a  dita  oíla.  -  Concessió  trienal  del  BatUe, — Elecció  del  mateix. — 
Prohibido  de  donar  lo  dó  al  Arquebisbe  com  á  Senyor  y  Baró  que 
era  de  la  Seloa.—Darrer  Arquebisbe  que  prengué  possessió  de  la  Sel' 
oa  coni  á  Senyor  d^ ella,  -Carta  que  dirigí  Alfons,  Rey  d'  Aragó,  al 
Arquebisbe  Dalmau,  y  entregada  al  Batlíe  de  la  Seloa  per  Antoni  de 
Car /nona,  Porter  del  Rey, 

Tantost  fou  abolida  la  dignitat  de  Peborde  de  Tarragona, 
lo  Sr.  Arquebisbe  de  la  mateixa  torna  altra  volta  á  exercir 
per  sí  ó  directament,  la  dominicatura  ó  Senyoriu  de  la  vila  de 
la  Selva;  y  'Is  habitants  d'  ella  '1  reconeixían  com  á  son  Sen- 
yor y  Baró,  prestantli  lo  sagrament  de  homenatge  y  fieltat, 
com  havían  fet  abans  ab  los  Pebordes. 

La  primera  vegada  que  '1  Sr.  Arquebisbe  de  Tarragona 
feya  la  seva  entrada  á  la  esmentada  vila,  y  prenía  possessió 
á*  ella,  se  practicavan  unes  ceremonies  molt  particulars,  y 
no  li  permetían  entrar  á  la  vila  ans  de  jurar  que  'Is  respectaría 
y  guardaría  las  costums,  usanzas,  prívilegis  y  Ilibertats  del  po- 
blé, com  havían  guardat  y  respectat  sos  antecessors. 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  165 


Perqué  's  vejin  ab  mes  detall  les  ceremonies  que  's  prácti- 
cavan,  copiaré  primer  la  explicado  que  fá  lo  Sr.  D.  Joseph 
Batlle,  de  la  Selva,  en  un  Ilibre  que  hi  ha  á  Casa  la  vila, 
ahon  hi  ha  també  un  catálech  de  la  major  part  deis  documents, 
que  son  al  arxiu  de  dita  Casa,  puig  que  '1  dit  Senyor  ho  podía 
explicar  com  á  testímoni  ocular,  perqué  sens  dupte  deuría  pre- 
senciar la  primera  entrada  d'  algún  Arquebisbe  ais  derrers 
anys  del  sigle  divuyt.  D¡u,  donchs,  1'  esmentat  D.  Joseph 
Batlle: 

«Per  especificar  lo  que  ha  de  ferse  quan  entra  noú  Ul."*  de 
Tarragona,  ó  Sor.  y  Baró  de  la  vila  de  la  Selva,  será  conve- 
nient  dirho  en  dos  parts:  La  una  quan  pren  possessió,  y  la  altra 
quan  fá  la  entrada  com  á  Senyor  ó  visita  temporal.  Per  pen- 
dre possessió  envía  regularment  son  Pror.,  de  la  arribada  del 
qual  tenent  noticia,  lo  Ajuntament  se  congrega  á  Casa  la  vila 
ab  assistencia  de  alguns  Senyors  principáis  del  poblé,  y  allí  los 
fá  la  proposta  lo  Regidor  Decano,  dientlos  haverlos  convocat 
per  feries  sabedors  que  lo  Pror.  del  Illu."  se  traba  en  ésta, 
per  pendre  possessió  de  la  Senyoría  Civil  y  Criminal,  Décima, 
Censos  y  demés  emolumenta,  la  qual  proposta  ohída  s'  elegei- 
xen  dos  Síndichs  que  de  part  del  comú  vajen  á  la  casa  qae  ha 
posat  dit  Sr.  Pror,,  á  donarli  la  benvinguda,  y  que  venint  per 
pendre  la  possessió,  entregía  la  procura,  90  es,  aquells  despatxs 
que  deu  portar,  á  fí  que  lo  comú  puga  mirarlos  y  satisferse 
d'  ells.  Executat  a¡i;ó  pels  comissionats,  retornan  á  C^a  la  vila, 
ahon  tot  lo  congrés  se  cerciora  deis  despatxs,  los  quals  tin- 
guts  per  bons,  alloats  y  aprovats,  se  tornan  á  enviar  los  dos 
Síndichs  al  Sor.  Pror.,  quals  li  retornan  los  despatxs  y  lí  diueti: 
Que  haventlos  vist  lo  comú  está  prompte  sempre  y  áparellat 
1  possessió  en  lo  puesto  y  lloch  acostumat, 
renent  dit  Senyor  sos  despatxs,  assenyala 
iíndichs  á  casa  la  vila  dihent  la  resposta 
3Ída  peí   comú,  inraediatament  tornan  á 


l66  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


enviar  los  Síndichs  á  dit  Sr.  Pror.  dihentli:  que  lo  Magnífich 
Ajuntament  setroba  en  lo  puesto  acostumat^  que  es  la  porta 
major  de  la  Iglesia,  per  donarli  inmediatament  possessió.  Van 
los  dos  Síndichs  á  casa  dit  Sr.  á  dirli  assó,  y  entre  tant  lo 
Ajuntament  ab  los  demés  Senyors  se  confereixen  á  la  dita 
porta  ahont  ve  després  lo  Sr.  Pror.  del  111."  ab  los  dos  Sín- 
dichs. Davant  de  la  dita  porta  hi  ha  una  taula  ab  un  tapete, 
sobre  la  qual  hi  ha  tres  plats,  un  ab  blat,  altre  ab  una  canade- 
lia  de  oli  y  altre  canadella  de  vi,  un  altre  plat  ab  avellanas; 
allí  mateix  hi  ha  una  redona  de  banchs  ahont  se  assenta  1' Ajun- 
tament y  demés  Senyors  de  son  seguiment,  y  una  cadira  al 
devant  de  la  taula,  ahont  se  assenta  lo  Pror.  del  111."  Sr.  Ar- 
quebisbe  de  Tarragona,  Sor.  y  Baró  de  esta  vila.  Havent  lo 
Magnífich  Ajuntament  vist  y  mirat  sos  despatxs  y  procura,  los 
aprova  y  venera,  y  yo,  com  á  Regidor  Decano  de  esta  vila, 
estich  sempre  pronta  y  aparellat  en  nom  d'  esta  universitat  per 
entregad!  y  darli  la  possessió  de  las  Jurisdiccións  Civils  y  Cri- 
mináis, Décimas,  Censos  y  demés  réddits  y  emoluments  que 
sa  111."*  son  Principal  haga  y  li  competescan:  sí  empero 
que  v."  com  á  Pror.  de  sa  111."'  primerament  juria  de  guardar, 
mantenir  y  observar,  y  de  fer  guardar,  mantenir  y  observar 
á  esta  universitat  totas  lasllibertats,  usos,  consuetuts,  franque- 
ses,  tan  escritas  com  no  escritas,  ordinacións  y  privilegis  á  esta 
universitat  de  la  Selva,  concedits  y  otorgats  per  los  anteces- 
sors  de  sa  Senyoría,  y  en  particular  lo  privilegi  de  Jurij  de 
Prohomens,  si  y  conforme  han  acostumat  jurar  sos  antecessors 
passats,  y  ab  esta  suposició  estich  prompte  y  aparellat  en  nom 
de  tota  esta  universitat  y  vila  de  la  Selva  d*  entregarli  la  dita 
possessió  ab  la  forma  han  acostumat  entregarla  nostres  anteces- 
sors passats,  y  prestar  lo  sagrament  y  Homenatge  de  fídelitat 
y  vassallatge  acostumat:  Concluida  esta  peroració,  respon  lo 
Sr.  Pror.:  Que  sí  que  está  prompte  de  jurar  en  nom  de  son 
Principal  tot  lo  sobredit,  sí  y  conforme  han  jurat  sos  anteces- 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  167 


sors.  Oída  la  resposta,  se  alsan  tots  y  van  al  peu  del  altar  ma- 
jor,  y  dit  Pror.,  posant  las  mans  sobre  un  missal  obert,  jura 
en  poder  de  algún  capellá,  prestant  sagrament  y  homenatge  de 
mantenir,  guardar  y  observar  totes  les  Uibertats,  usos,  consue- 
tuts,  franqueses,  etc.,  y  en  particular  lo  privilegi  de  Jui-j  de 
prohomens,  sí  y  conforme  aquellas  están  en  sa  viril  observan- 
cia, com  han  acostumat  los  111. ■»•  y  Rev."*  sos  antecessors  ju- 
rar. Feta  aquesta  ceremonia,  s*  en  tornan  junts  á  la  porta  de  la 
iglesia,  y  assentats  altra  vegada,  se  alsa  lo  Regidor  Decano,  y 
de  sas  mans  entrega  al  dít  Sr.  Pror.  los  tres  plats  ab  lo  que 
dalt  está  dit  en  senyal  de  possessió  de  las  Décimas:  y  després 
dit  Pror.,  en  senyal  de  sa  possessió,  derrama  aquells  fruyts  per 
térra:  després  dit  Sr.  Pror.,  en  sepyal  de  la  possessió  de  la  Ju- 
risdicció  Civil,  se  trau  ó  lleva  y  se  posa  lo  guant  de  la  ma 
dreta,  y  en  senyal  de  la  Jurisdicció  Criminal,  desenvayna  una 
espasa  y  la  crusa  per  V  ayre  per  tres  vegades.  Després  junts  se 
confereixen  al  Portal  damunt,  y  dit  Sr.  Pror.,  en  senyal 
de  ser  Senyor  de  esta  vila  per  sa  possessió,  tanca  y  obra»  las 
portas  de  dit  portal.  De  aquí,  junts  s'  en  van  al  Castell,  y 
dit  Sr.  Pror.  tanca  y  obra  las  portas  de  una  presó.  Després 
junts  se  confereixen  al  forn  damunt,  y  en  senyal  de  sa  posse- 
ssió y  ser  Senyor  deis  forns  de  la  presen t  vila,  dit  Sr.  Pror.  tan  - 
ca  y  obra  las  portas,  qual  ceremonias  concluidas,  acompanyan 
dit  Senyor  á  sa  casa,  en  la  qua',  lo  Batlle  y  '1  Jutge  de  apel- 
lacións,  en  presencia  de  tots  los  Senyors,  prestan  sagrament  y 
homenatge  respectiu  cada  qual  á  son  ofici,  en  poder  del 
dit  Sr.  Pror.  De  tot  ne  levanta  auto  lo  Notari. 

Lo  que  ha  de  ferse  per  la  entrada  del  III.'"  á  primera  visita, 
vulgarment  dita  visita  temporal,  (deixant  á  part  lo  avís,  que  de 
precís  ha  de  precehir  del  día  te  determinar  venir,  de  molt 
temps  abans,  per  prevenirse  la  vila).  Lo  día  que  se  sab  que 
vé,  vá  lo  Ajuntament  ab  los  Senyors  principáis  de  la  vila  (que 
deu  convidar  lo  día  abans)  á  la  partió  del  termo,  y  luego  que 


1 68  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VIL  A  DE  LA  SELVA 


lo  lU."*  entra  en  dit  terme,  los  Regidors  y  tota  la  comitiva  van 
á  donarli  la  ben  vínguda,  y  li  besan  la  ma,  cada  qual  per  son 
ordre,  y  després  pujan  á  cavall  y  van  devant  del  III."  fins  (si 
vé  per  la  part  del  Cover)  al  cantó  den  Vaquer,  ó  si  vé  per  la 
part  de  Reus  ó  Tarragona,  fins  á  la  creu  del  camí  de  Tarrago- 
na, ahont  se  apearán  tots,  y  fen  un  poch  de  pausa,  anirán 
passant  per  devant  del  111.°*:  Priraerament  los  Banderóns  de  la 
sagristía  y  de  las  confrarías,  si  ni  haurá.  2.®",  lo  Estandart 
del  SS.".  3.*',  lo  Estandart  de  Nostra  Sra.  del  Roser.  4,  la 
Bandera  ó  Estandart  de  la  Concepció.  5,  la  Bandera  de  Sant 
Joan.  6,  la  Bandera  de  Snt.  Isidro.  7,  la  Bandera  de  Sta.  Mag- 
dalena. 8,  lo  Ball  de  la  Mort,  que  deurá  correr  á  cárrech  de  la 
confraría  de  la  Sang.  9,  la  Bandera  de  Sta.  Llucia.  10,  lo  Ball 
de  Snt.  Antoni,  que  deurá  feria  confraría  de  dit  Sant.  11,  la 
Bandera  de  Snt.  Antoni.  12,  lo  Ball  de  las  Gitanas,  que  deurá 
fer  la  Germendat  deis  Ollers.  13,  la  Bandera  de  Snt.  Hipólit. 
14,  lo  Ball  deis  Bastonets,  que  deurá  ferse  á  cárrech  de  la  con- 
fraría deis  fadrins.  15,  la  Bandera  de  Ntra.  Sra  del  Roser.  16, 
lo  Ball  deis  Cavallets,  que  deurá  ferse  y  correr  á  cárrech  del 
comü  de  la  present  vila.  17,  lo  Estandart  ó  Bandera  de  la  vila; 
en  seguida  una  cobla  de  Müsichs  tocant,  y  finalment,  lo  111."  y 
tots  los  demés,  anant  (sent  de  la  obligado  del  Regidor  Deca- 
no posarse  sempre  á  la  dreta  del  111.™ ,  y  del  Regidor  segón  á 
la  esquerra  en  qualsevol  funció)  fins  al  portal  devall.  Prop  la 
eren  de  dit  portal,  deurá  haverhi  un  Altar  aparellat  ab  un  Sant 
Cristo  y  un  Missal  obert  de  la  plana  que  diu:  Te  igitur  Cle- 
mentissime  Pater,  ab  candelas  encesas.  Al  arribar  al  puesto 
ahont  es  lo  dit  Altar,  lo  Regidor  Decano  diu:=Ill."»  y  R.**"»  mon 
Senyor,  V.  S.  I.  antes  de  entrar  en  ésta  sa  vila  de  la  Selva,  se 
ha  de  dignar  jurar,  coretificar  y  confirmar  lo  acte  de  possessió 
presa  per  lo  Pror.  de  V.  S.  I.  de  las  Jurisdiccións  Civils  y  Cri- 
mináis, Décimas,  Réddits  y  demés  emoluments  que  vostra 
Senyoría  lU."*  té  y  reb,  y  sos  antecessors  han  tingut  y   rebut 


JOAN   PIÉ,   PVRE.  169 


en  la  present  vila:  Y  en  quant  menester  sia,  novament  se  ha  de 
servir  jurar  sobre  aqueix  Míssal,  ó  altrement  del  modo  acostu- 
man  los  Prelats,  que  tindrá,  guardará  y  observará  totes  y  sen- 
gles  Ilibertats,  usos,  consuetuts,  Privilegis,  Franquesas,  obser- 
vancias, ordinacións  escritas  y  no  escritas,  y  á  esta  vila  y 
universitat  de  la  Selva  concedidas  y  otorgadas,  y  en  particular 
lo  privilegi  de  Jury  de  Prohomens,  sí  y  conforme  aquells  están 
en  sa  viril  observancia,  com  han  acostumat  los  III. "••  y  R.^'^'sos 
antecessors  jurar  y  guardar.  Y  ab  esta  suposició,  estich  promp- 
.te,  en  nom  de  tota  esta  universitat  y  vila  de  la  Selva,  de  teñir- 
lo y  reputarlo  per  Senyór  y  Baró  de  la  present  vila  y  son  terme, 
y  de  acompanyarlo  en  son  primer  ingrés  en  dita  vila.=Y 
lo  111. ■■,  encontinent,  jura  de  guardar  lo  predit.  De  tot  lo  que 
se  levanta  acta.  Y  arribant  al  mateix  temps  lo  R."'  Rector  y 
comunitat  processionalment,  s'  entona  lo  Himne  Veni  Creator 
Spiritus,  y  ab  professó  de  conformitat  junts  van  acompanyar 
dit  Ill.«  á  la  Igla.  Parroquial,  y  havent  finit  la  funció  de  la 
Iglesia,  acompanyan  de  la  mateixa  manera  {(;o  es  ab  balls  y 
música)  al  111.™  á  la  Badía.  Deixat  aquí  lo  111.",  van  luego  lo 
Ajuntament  y  demés  Senyórs,  acompanyats  deis  balls  y  mu- 
sichs,  á  casa  la  vila,  ahont  se  deu  teñir  ja  previngut  lo  donatiu 
y  present  graciós,  que  ha  de  donarse  al  111."*,  al  qual  immedia- 
tament  se  li  porta  ab  lo  modo  segúent:  Primer:  Dos  paneras 
de  pa  blanch,  portadas  per  cuatre  minyons.  Dos  botellas  de  vi 
bOy  portadcs  per  dos  homens.  I  "*,  una  barra  ab  24  pollastres, 
portada  per  dos  minyons.  I.*",  una  barra  ab  12  gallinas,  porta- 
da per  dos  minyons.  I.'"»,  una  barra  ab  12  conills,  portada  per 
dos  minyons.  I/",  quatre  bassinas  de  confitura,  90  es,  una  de 
melindros,  altre  de  anís,  altre  de  confitura  candida  y  altre  de 
sucre  esponjat,  portadas  per  cuatre  minyons.  I.'°,  quatre  bas- 
sinas de  avallanas  torradas,  portadas  per  cuatre  minyons. 
I.'",  dos  moltóns  pelats,  portats  per  dos  pastors.  I.'»,  165  Uiu- 
res  barc*  de  plata.  Las  doblas  á  rahó  de  32  rals,  que  son  51 


I  yo  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

doblas,  2  rals  de  vuyt  y  i  ral  de  dos,  que  de  moneda  catalana 
eran  y  son  288  Uiuras,  15  sous,  portadas  per  un  minyó.  Pre- 
vingut  tot  aixó  en  casa  la  vila,  diu  lo  Regidor  Decano  á  tots 
los  Senyors:  que  si  regoneixen  falta  en  lo  que  se  ha  previngut, 
que  ho  digan,  perqué  puga  corretgirse  y  no  faltant  cosa,  junts 
de  conformitat  aportan  lo  present  al  Ill.<^  acompañats  deis  Balls 
y  Música.  Y  en  havent  entregat  lo  dit  present,  rebuda  la  corres- 
ponent  ápocha  y  remissió,  s'  en  vá  cada  qual  á  sa  casa,  á  excep- 
ció  deis  dos  Síndichs,  que  van  á  veurer  en  que  hora  vindrá  bé 
al  111.°*  per  anar  á  veurer  los  Balls  á  la  plassa  en  la  tarda. 
Arribada  la  tarda,  los  mateixos  Senyors  se  congregan  á  Casa 
la  vila,  y  després  de  haverse  'Is  donat  un  refresch,  van  junts  ab 
los  Balls  y  Música  á  buscar  lo  Ill.~  á  la  Badía,  de  ahont  lo 
acompanyan  á  la  casa  del  Sr.  Grimau  (i),  y  dit  111.",  desde 
una  fínestra,  mira  com  bailan  los  balls  á  la  Plassa,  quals  deu- 
hen  bailar  ab  la  forma  següent:  Primer,  lo  ball  deis  Cavallets. 
2.<»«*,  lo  deis  Bastonets.  3.*',  lo  de  S.  Antoni  Abad.  4,  lo  de  las 
Gitanas,  y  fínalment,  lo  ball  de  la  Mort.  Si  aquesta  funció 
dura  molt  temps  en  lo  bailar,  y  lo  111."  té  ganas  de  refrescar, 
se  li  podrá  donar,  tenintlo  previngut  antes.  Acabada  la  funció 
deis  balls,  acompanyan,  de  la  manera  que  havian  ^ngut, 
al  111."  á  la  Rectoría.  Després,  quan  parteix  dit  III." ,  lo  acom- 
panyan, si  vá  á  Alcover,  fins  al  cantó  den  Vaqué  lo  Ajuntament 
y  demés  Senyors,  y  si  vá  á  Reus  ó  Tarragona,  fins  al  hort  de 
Sant  Agustí,  ó  á  la  creu  del  camí  de  Tarragona.  Aquí  se  des- 
pedeixen  lo  Ajuntament  y  demés  Senyors,  á  excepció  deis  dos 
Síndichs,  del  BatUe  y  del  Jutge  de  Apel-lacións,  qae  junts 
acompanyan  al  111."  fins  á  V  altra  vila,  ó  al  menos  fins  á  la  par- 
tió del  terme.  Las  demés  vegades  que  vé  dit  111.",  ja  sia  per 
visita  espiritual,  ó  per  altra  cosa,  lo  van  á  rebre  tots  los  del 
Ajuntament,  si  per  la  part  de  Alcover,  al  cantó  den  Vaquer,  y 


(1)    Ara  es  la  Casa  de  la  vila. 


JOAN  PIÉ,  PVRE.  171 


si  peí  camí  de  Tarragona,  davall  los  horts  del  convent  de  Sant 
Agustí.  Y  al  tornarsen,  lo  acompanyan  fins  al  mateix  puesto, 
y  dos  Síndichs  lo  han  de  acompan^ar  fins  á  la  partió  del 
terme. 

En  lo  any  1799,  trobantse  de  molta  edad  ja  lo  111.™  de  Ta- 
rragona, enviá  un  Bisbe  comissionat  en  ésta  pera  confirmar,  y 
encara  que  jo  no  puch  dir  lo  que  practica  lo  Ajuntament  en 
aquella  ocasió  per  trobarme  ausent,  ab  tot,  segons  me  ha  ex- 
plicat  Joan  Jorí,  Segretari  á  les  hores  y  en  T  actualitat,  lo 
Ajuntament  elegí  áM.' Francisco  Vallverdii  y  al  Lisen.'*®  en 
Cirurgía  Llorens  Simó,  perqué  com  á  comissionats  del  Ajun- 
tament, anessen  á  la  partió  del  terme  á  rebrer  lo  111.™  Bisbe 
(aquesta  diligencia  apar  no  corresponía).  Lo  111.*" ,  sens  espe- 
rar los  Regidors,  s'  en  ana  á  la  Badía,  ahon  los  Regidors  anaren 
á  donarli  la  ben  vinguda.  Confirma  y  s'  entorna,  acompan- 
yantlo  los  Regidors  fins  al  cantó  den  Vaquer,  y  dits  comissio- 
nats fins  á  la  partió  del  terme». 

Tal  volta  '1  primer  Arquebisbe  que  prengué  possessió  de  la 
vila  de  la  Selva  ab  la  forma  damunt  dita,  després  de  la  supres- 
sió  de  la  Pebordía,  fou  lo  R.**"  Sr.  Gondizalvo  de  Ixart,  puig 
que  deis  dos  Arquebisbes  que  hi  hagué  á  Tarragona,  desde  la 
dita  supressió  fins  al  esmentat  Gondizalvo,  no  he  trovat  cap 
document  que  'n  parli  Aquest,  donchs,  enviá  '1  seu  Procura- 
dor á  la  Selva,  ans  de  anarhi  ell,  perqué  prengués  possessió, 
com  ho  feren  després  tots  los  demés  Arquebisbes  de  Tarra- 
gona. 

Diu  lo  document  ahont  consta  la  nova  vinguda  del  Sr.  Ar- 
quebisbe á  la  dita  vila:  «Dijous,  á  21  de  Febrer  de  1432,  prop 
la  hora  de  nona,  en  la  nova  vinguda  del  R.**"  en  Cristo 
pare  Sr.  Gondizalvo,  divina  providencia,  Arquebisbe  de  Ta- 
rragona y  Senyor  de  la  vila  de  la  Selva,  afora,  davant  lo  por- 
tal davall  de  la  mateixa  vila,  y  davant  del  mateix  Sr.  Arque- 
bisbe, Ferraris  Mallola  y  Ramón  Finet,  jurats  de  la  universitat 


172  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


de  la  Selva,  están  presents  los  honorables  varóns  Narcís  Scur- 
ti¡,  Ardíacha  major,  y  Andrea  Terens,  Ardiacha  de  Vilasecha, 
per  testimonis,  los  venerables  jurats  digueren  en  nom  de  tota 
la  universitat:  Senyor,  placía  á  la  vostra  Senyoría  de  jurar  e 
fermar  nostres  privilegis,  usanses  e  costums,  libertats  e  ordi- 
nacións  daquesta  vila,  segons  los  altres  Senyors  han  en  teraps 
passats  e  monsenyer  Joan  de  Vilanova  ha  fermat  e  jurat.  Dit 
axó,  demanat  y  suplicat,  lo  Sr.  Arquebisbe,  havent  adorat  la 
vera  creu  y  estant  agenoUat,  posant  la  seua  ma  dreta  sobre  son 
pit,  digué:  Jo  jur  e  conferm  vostres  privilegis,  usa^ices  e  cos- 
tums  segons  mos  predecessors  han  fermat  e  jurat.  De  tot  lo 
qual,  á  suplicado  deis  jurats,  lo  Sr.  Arquebisbe  maná  al  Nota- 
ri  fer  instrument  piíblich.  En  lo  mateix  día,  lo  ven.  Joan  de 
Sayes,  donzell  de  la  ciutat  de  Calatayud,  BatUe  de  1^  vila  de 
la  Selva  per  lo  R.*^  Arquebisbe  de  Tarragona  en  lo  seu  ad- 
veniment  novament  creat,  presta  sagrament  y  homenatge  en 
poder  del  Sr.  en  Joan  de  Vilanova,  vicari  del  Sr.  Arquebisbe, 
de  servar  los  capítols  del  sagramental  del  camp  de  Tarragona, 
segons  sos  predecessors  havían  acostumat  observar,  essent 
presents  testimonis  Miguel  Guerola,  BatUe  de  Valls,  y  Joan 
Teréhs,  de  Tarragona»  (i). 

En  altre  document  ahon  se  fá  memoria  de  la  entrada 
de  D.  Pere  d'  Urrea,  Arquebisbe,  diu:  «Memoria  del  donatiu 
e  present  que  feu  la  vila  de  la  Selva  á  la  entrada  nouvellament 
feta  al  molt  Reverent  Sor.  Arquebisbe  de  Tarragona  e  Senyor 
de  la  Selva  D.  Pedro  d'  Urrea,  entra  en  la  dita  vila  la  vegilia 
de  Quorpore  Christi  del  anny  1446,  lo  qual  eran  jurats  los 
honrats  en  Joan  Ferriol,  e  en  Bernat  Punyet,  en  Guillerm 
Oller.  Primo:  fou  donat  per  donatiu  al  dit  Sor.  en  dinés 
quantans  que  valen  300  floríns,  son  165  Iliures.  A90  lo  davall 
escrit  es  lo  present  que  la  vila  feu  al  dit  Sor.  lo  jorn  que  en- 


(1)    Menuald  del  Arxiu  de  la  Parroquia. 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  173 


trá.  P."**,  dues  vadelles  quostaren  48,8  sous-  I.'™,  XXX  pa- 
pells  de  polastres  quostaren  28,11  sous,  3  d.'«  I.'"',  donara  al 
pallafrener  per  la  veta  o  quorde  que  meten  al  fre,  5  sous. 
I.*",  donarem  an  Barthomeu  Oller  e  an  Bernat  Ripoll,  per  ta- 
llar e  portar  8  pins  per  enramar  de  la  volta  fins  á  la  porta  del 
castell,  8  sous.  I.'",  ferem  enramar  de  quanyes  verdes,  del  por- 
tall  de  la  vila  fins  á  la  porta  del  quartell,  costa  3  sous.  I  *", 
questaren  los  8  pins  damunt  dits,  4  sous.  I.*",  quostaren  de 
arranquar  los  pins  e  los  fils  e  los  claus,  i  sou,  6  dV  I.*",  quostá 
una  sogua  de  jonch  per  enramar,  2  sous  I.'"*,  quostá  los  mi- 
nistres, Xisous.  1.'"»,  quostaren  los  juglás,  XV  sous.  I."»,  quos- 
taren  sis  fils  despart,  e  quatre  trunyelles  despart,  e  una  Uiura 
de  claus  pera  lenramar,  2  sous,  9  d.'*  Lo  día  que  lo  Senyor 
entra,  quovidá  lo  Senyor  los  Senyors  de  Jurats  e  10  proho- 
mens,  dinarense  ab  lo  dit  Senyor,  e  aprés  diñar  forenli  portats 
300  floríns»  (i). 

Haventse  rebel-lat  los  seus  vassalls  de  Alcover,  d'  ahon 
també  n'  era  Senyó,  els  confisca  Is  bens,  y  dona  á  Pere  Bové 
de  la  Selva  la  herencia  y  bens  que  foren  den  Joan  Montserrat 
del  dit  lloch  de  Alcover,  trovantse  V  esmentat  Arquebisbe  al 
castell  seu  de  la  Selva,  segons  consta  en  lo  document  que 
transcrich  y  diu: 

»Novérint  universi  Nos  Petrus  de  Urrea,  Patriarcha  Ale- 
xandrinus,  et  Archiepiscopus  eccle.  Tarrachon.  dns.  loci  de 
Alcouerio  et  terminus  ejusdem  sint  nobis  confiscati  et  appré- 
hensi  propter  ingentem  rebellionera.  Idcirco  per  nos  et  nostros 
successores  donamus  donatione  pura  simplici  et  irrevocabili 
Ínter  vivos  vobis  Franciscc  Uxor,  Petri  Boverii,  quondam  et 
Petro  Boverii,  filio  vestro  ville  de  Silva,  vassallis  nostris..... 
totam  illam  hereditatem  et  bona  que  fuerunt  Joannis  Montse- 
rrat, quondam  dicti  loci  de  Alcoverio Datum  et  actum  in 


(1)    Arxiu  de  ca  la  vila. 


174  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

castro  nostro  de  Silva  die  12  mensis  Januaríi  Anno  a  nat.  dní. 
1467.  Signum  -¡-  nostri  Petri  de  Urrea,  patriarcha».  ^ 

L'  esmentat  Sr.  Arquebisbe  D.  Pere  y  'Is  Jurats  ab  los  Con- 
sellers  de  la  Selva,  feren  una  concordia  ó  capíiols  sobre  varies 
coses  interessants  ais  habitants  de  la  mateixa,  quals  capítols 
diuhen  lo  seguent: 

«Noverint  universi  quorum  die  martis  vicésima  mensis  Oc- 
tobris  anno  a  nat.  dni.  1472  circa  hora  tertiarum  dum  Cimba- 
lum  tertie  pulsabatur,  in  presentía  Bartolomei  Jaques  Pbvr.  et 
sciptoris  loci  de  Barbera  Arnaldi  den  Just  civis  dertuse  et 
nunc  capitane  Castri  de  Albiolo  et  Antonii  Ferrarii  Civitatis 
Barchinon.  testium  ad  hoc  vocator.  R.**"»*  dns.  Petrus  divina 
Providentia  Patriarcha  Alexandrinus  et  Archiepiscopus  Sedis 
Tarrachon.  domino  que  ville  de  Silva  ex  una  parte.  Stepha- 
nus  Pamies,  Joannes  Guasch  et  Joannes  Mulner  Jurati  anno 

presentí  dicte  ville  A (segueixen  los  noms  de  6  consellers) 

ex  parte  altera  existentes  in  platea  clibani  teulerii  Antonii 
Gondalbeu  utilitatem  dti.  dns.  et  reipublice  dte.  ville  et  sin- 
gularium . . . . .  obtulerunt  et  presentaverunt  mihi  Francisco 
Cornador  vicario  et  notario  publico  dicte  ville  pro  hon.  dno. 
Vincencio  Sopiera  Rector  ejusdem  ville  capitula  infrascripta 
tenor  talis  est.  Capítuls  feyts  fermats  e  concordáis  per  entre 
lo  111."*  Sr.  Patri.'>rcha  e  Archabisbe  de  Tarragona  de  una 
part  e  los  promens  de  la  vila  de  la  Selva  de  la  part  altre.  E 
prímerament  molt  R.^*  Senyor  com  los  Senyors  antichs  qui 
per  temps  foren  de  la  vostre  vila  de  la  Selva  fossen  Senyors 
de  tots  los  molins  fariners  que  fossen  en  la  dita  vila  e  terme 
de  aquella  e  forgassen  tots  los  poblats  en  la  dita  vila  en  molre 
sos  blats  e  fer  ses  farines  en  los  dits  molins  no  obstant  que  los 
dits  molins  per  falta  de  aygua  no  fossen  bastans  per  molre  los 
dits  blats  axí  com  de  present  no  basten  en  tant  que  los  poblats 
de  la  dita  vila  per  falta  de  molins  perden  ses  farines,  soplicaren 
diverses  voltes  los  dits  Senyors  los  plagues  dar  licensia  de 


JOAN   PIÉ,    PVRR.  175 


molre  sos  blats  la  on  míló  poguessen,  pus  los  seus  molins  com 
dites  noy  bastassen  90  que  ja  mes  no  fonch  comportat  e  fos 
aquesta  o  quina  se  vula  altra  la  causa  que  ais  poblats  de  la  dita 
vila  fonch  for^at  per  rembrer  tanta  vexació  pendre  en  sí  los 
dits  molins  e  assensarlos  perpetuament  a  cens  desetse  Uiures- 
e  mitja  barc*  per  any  e  una  quartera  de  forment  e  LlI  quarte 
res  dordi,  les  quals  cinquanta  dues  quarteres  dordi  apres  per 
cert  pacte  de  paguar  la  puga  deis  forns  en  pa  cuyt  quis  solía 
paguar  en  pasta  son  tornades  a  28  quarteres  dordi  en  tant  que 
de  lavors  en^a  la  dita  vila  ha  paguat  e  pagua  de  vuyt  ais  Se- 
nyors  qui  per  temps  son  lo  dit  cens  sens  hauer  profit  negu 
ó  almenys  molt  pbch  deis  dits  molins,  perqué  sapliquen  a 
la  vra.  R."**  Sria.  los  Jurats  e  prohomens  e  uníversitat  de  la 
dita  vostra  vila  de  la  Selva  que  restant  en  ells  o  en  la  dita  vila 
la  Senyoría  deis  dits  molins  axi  com  de  present  está  placía 
remetre  e  perpetualment  absolre  la  dita  vila  del  dit  censo  ren- 
da que  per  aquels  afíeta  a  vos  Senyor  a  la  mepsa  vostra  Ar- 
chiepiscopal  en  tal  forma  que  de  quí  avant  ni  per  vos,  Senyor, 
ni  per  vostres  successors  sobre  los  dits  molins  ni  emolument 
daquells  la  dita  vila  ni  habitadors  daquella,  poguercn  esser 
gens  amolestats  ni  enquietats  ni  res  deis  esser  exigit  plau  al 
Senyor. 

I.^,  Senyor  com  en  la  dita  vila  sía  us  e  costum  paguar 
á  vra.  Sria.  é  á  vostra  mensa  Archiepiscopal  luysme  de  quan- 
tes  propietats  se  venen  e  sempenyoren  en  la  dita  vila  e  terme 
de  aquella,  encara  que  no  facen  negun  cens  á  vos  Sr.  nc  a 
vostra  mensa,  ni  encara  a  negun  altri  90  quí  es  contra  dispo- 
sició  de  dret  que  propietat  que  sia  en  alou  aja  paguar  loysme 
ans  perqué  soplique  la  dita  vila  á  vostra  Sria.  deciavant  in- 
franquir  e  eximir  totes  les  propietats  que  son  en  la  dita  vila  e 
terme  de  aquella  axis  aquels  que  fan  cens  á  vostra  mensa  Ar- 
quiepiscopal  com  los  que  no  fan  cens  per  tal  forma,  que  tots 
aquels  que  vendrán  enpeny orarán,  alienarán,  stablirán  e  tres- 


176  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

portarán  per  qualsevuUa  via  o  manera  que  imaginar  se  pus- 
qua,  alberch,  vinyes,  camps,  vergers,  olivars,  avellanars  e 
qualsevula  altres  propietats  e  censos  o  puxen  fer  sens  paguar 
res  de  aqueles  dites  propietats  e  censos  sien  aloats  e  no  pugua 
esser  daquí  avant  per  aquesta  tant  com  dit  es  exigir  res  de 
loysme  plau  al  Senyor. 

I.'",  Senyor  com  per  esperiencia  mostré  que  axí  per  causa 
de  la  guerra  com  per  continuació  mes  del  acostumat  de  males 
anyades  los  Senyors  de  les  propietats  no  agen  forma  de  trau- 
re  daqueles  lo  fruit  que  solien  e  encara  per  la  guerra  per  la 
qual  la  térra  es  posada  en  general  e  particular  pobresa,  soplica 
la  dita  vila  que  tots  los  censos  que  vtra.  Sria  o  vostra  mensa 
Archiepiscopal  reb  en  la  dita  vila  e  termes  de  aquela  de  qual- 
sevula  particulars  persones  o  comunitats que  placia  a  la 

vostaa  Sria.  fer  merce  o  gracia  e  relaxacio  perpetual  de  la  mi- 
tat  deis  censos  e  que  les  dites  propietats  son  obliguades  de 
paguar  en  axi  que  la  propietat  que  ara  fa  10  fS,  daquí  avant 
non  fa^a  sino  cinch,  e  la  que  fa  20,  non  fa<;:a  sino  10  e  axí  «de 
totes  les  altres,  segons  mes  o  menys,  axí  com  se  trobarán  al 
temps  de  la  data  de  la  ferma  deis  presents  capítols  e  concor- 
dia. Plau  al  Senyor  antes  empero  que  en  lo  temps  que  román 
aga  lo  dit  Sor.  tota  aquella  autoritat  e  preminencia  que  vuy 
ha  e  que  negu  no  pusqua  careguar  en  lo  terme  cens  ab  Se- 
nyoría  directa. 

I.'",  Sor.  com  sens  saber  com  ni  perqué  sia  introduit  e 
acostumat  en  la  dita  vila  e  terme  de  aquela  paguarse  diversi- 
ficadament  los  delmes,  90  es,  los  forments  e  altres  blats  a  la 
deena  e  les  faves  de  quinze  parts  e  miga  les  dues  de  bestiars 
lana  blats  menuts,  oli  verema  de  deset  dues  90  que  par  ais  po- 
l>lats  en  la  dita  vila,  cosa  molt  agrá  essentlos  imposat  major 
sou  del  que  la  ley  divinal  mana,  está  gran  dubte  les  concien- 
cies de  aquels  qui  tal  delme  paguen  no  sien  algún  tant  enca- 
rreguades  creen  no  errar  puys  paguen  axí  com  la  dita  Uey  di- 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  177 


vinal  mana  per  obviar  ais  perils  de  les  conciencies  deis  vostros 
sobdits  placia  a  la  vostra  mercé  vula  eximir  les  coses  damunt 
dites  e  altres  si  nia  que  no  paguen  lo  delme  a  la  deena'de  la 
prestació  dita  de  delme  damunt  specifícada  qui  li  placia  de 
a<;:i  avant  que  de  tot  se  pach  a  la  deena  que  sobre  dit  es  axí 
com  se  pagua  lo  blat.  Plau  al  Senyor  tot  se  pague  a  la  deena. 
I.'"*,  també  soplican  que  los  enfranquexí  del  delme  que  se 
p;igua  de  la  erba  tendrá  que  mengen  les  besties  per  ser  tan 
pocha  cosa.  I.'*,  E  atorguades  per  vos  Senyor  les  sobredites 
gracies  e  demandes  fetes  a  vostra  Sría.  per  part  de  la  dita  vos- 
tra vila  de  la  Selva,  Jurats  e  promens  habitants  de  aquela  no 
volents  esser  ingrats  de  tantes  gracies  beneficis  e  relaxacions 
de  greuges  a  els  fets,  volents  aumentar  les  rendes   de  vostra 

Arch ¡episcopal   e   no  disminuir la  present  universitat  ab 

comd  consentiment  de  tots  los  poblats,  dat  e  otorgat  en  lo 
consell  general  celebrat  á  28  de  Setembre  del  any  present 
1472  dona  atorguaa  vos  Sr.  perpetuament  e  a  vostres  succes- 
sors  canonicament  intrants  la  deena  part  de  quantes  avellanes 
los  dits  poblats  de  la  dita  vila  e  terme  de  aquela  habitants  co- 
lira e  encara  E  si  sesdevindra  vendres  negun  avelanar  o  ave- 
lanars  a  alguns  horaes  que  fossen  del  dit  terme  o  villa,  sien 
tenguts  a  paguar  la  deena  part  de  las  avelanes  quey  coliran... 
aceptan  la  oferta  e  promesa,  plau  al  senyor  rebre  lo  dit  del- 
mé'(i).  I.'",  També  prometen  donar  al  Sr.  lo  delme  de  raudor 
ques  culirá  batut  y  porquat  segons  se  acostuma  vendré. 
I.'™,  Senyor  com  vostra  Sría.  e  tóts  los  Senyors  passats  agen 
acostumat  de  paguar  lo  port  de  la  verema  ques  dona  del  del- 
me en  aquels  que  la  portan  ais  vostres  cups  del  castel  ara  la 
dita  vila  e  poblats  daquela  se  ofereixen  e  sobliguen  a  vostra 
1^  dma  Sria.  e  ais  vostres  successors  portar  la  dita  verema  del 


(1)    Desde  aqueixa  fetxa  deis  capitols  comensaren  los  de  la  Selva  á 
pagar  delme  de  avellanes,  y  reudó. 


178  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

delme  franquament  e  graciosa  ais  cups  de  vostre  castel  o  a  la 
on  lo  dit  delme  culira  pus  sera  díns  en  la  vila  sens  pagua  e 
satisfácelo  alguna.  Aceptant  la  oferta  plau  al  Senyor.  «Quibus 
siquidem  capitulis  lectis  publicatis  prefatis  partibus  predictus 
domínus  R.**"*%  Archiepiscop.  respondit  et  sua  manu  scripsit 
prout  superius  continetur  firmavit  atque  juravit  suis  more  et 
modo  videlicet  manum  suam  imponendo  supra  pectus  ejus  te- 
nere  et  servare  predicta  capitula  nec  non  prefati  jurati  et  con- 
siliarii  universitatem  representantes  dicte  ville  et  habentes 
plenum  posse  a  consilio  generali.  ...  nomine  et  více  totius  un¡- 

versitatís  firmaverunt  et  juraverunt tenere  et  servare  om- 

nia Eodem  die   cum   pro   parte  juratorum   procerum    et 

proborum  hominum  ville  de  Silva  crebis  querelis  coram 
^  dmo  petro,  etc.,  dno.  dte.  ville  fuerit  querelose  deductam  uni- 
versitatem dte.  ville  habitatores  et  particulares  personas  illius 
variis  et  diversis  viis  et  formis  esse  vexatos,  opressos  et  moles- 
tatos  tam  per  intolerabilem  jurium  exactionem  ad  quantam 
guerre  stricti  sunt  quam  mole  debitorum  et  censunm  et  cen- 

sualium obligati  existunt »  Aquí  explican   los  mals  y 

gravamens  ab  que  son  carregats,  y  que  per  lleus  delictcs  los 
castigan  ab  penas  pecuniarias  y  ab  presons.  També  li  diuhen 
que  tinga  present  los  treballs  que  la  dita  universitat  y  Us  par- 
ticulars  d'  ella  han  sofert,  per  la  defenpa  del  Patrimoni  de  la 

Iglesia  de  Tarragona,  y  per  la  honra  de  Deu y   per   90  1s 

concedeix  los  privilegis  següents: 

«Prime:  que  sien  absolts  del  milanar  den  perpinyá  (?)  que 
ell  ni  altri  nol  puga  demanar  en  esdevenidor  Plau  al  Senyor. 
Segón:  qu'  el  erbatge  sia  perpetuat  a  beneplacit  de  la  vila 
traure  e  metre  aquel  exceptuada  la  casa  del  Senyor.  Tercer: 
que  pugan  metre  imposició  si  volen  per  ajudarie.e  quels  aie 
licensia  del  Sor.  Rey  Plaunos  pus  la  vila  paga  al  Senyor  Rey 
si  res  ne  volrá.  Quart:  que  hagen  batle  trienall  e  que  lo  con- 
scl  de  la  vila  puga  elegir  tres  promens  segons  forma  de  Vals. 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  179 


Plau  al  Senyor.  Quint:  absolució  generall  usque  in  presentem 
diem.  Plau  al  Sr.  Sisé:  que  negu  no  pusqua  esser  mes  en  presó 
que  no  sía  per  promens  jutjat  civill  o  criminall  e  si  sera  civill 
sia  donat  a  ferina  de  dret  (i).  E  si  es  cas  duptós  se  pugnen  los 
promens  aturar  acort  e  demanar  consell  pero  tota  ora  que 
hauran  deliberat  o  declararan  fer  civill  los  oficis  es  a  saber 
procurador  (?)  del  camp  batle  o  lochtinent  lagen  en  continent 
a  donar  sa  salve  e  segur  e  si  per  aventura  los  dits  oficiáis  con- 
tra faran  al  dit  privilegi  que  incorreguen  inabilitat  de  ofici 
com  si  fossin  infranis  publichs  e  que  de  aquí  auant  no  pugnen 
esser  abilitats  en  regir  negun  ofici  en  la  dita  vila  abans  si  ells 
se  volien  ingerir  a  regir  forcivolment  sien  aguts  per  persones 
privades.  Plau  al  Sor.  Seté:  reducció  general  de  ters  o  del 
quart  per  los  grans  dans  que  havem  rebuts  en  la  guerra  quen 
restam  mig  destruits.  Plau  al  Senyor  de  ajudar  e  trebalar  en 
quant  pora.  I'"  mes  volia  lo  dit  Sr.  que  los  damunt  dits  capi- 
tols  sien^  raes  abilitats  e  ampliats  per  mosscn  Joan  Fe- 
rrer.  Quibus  siquidem  capitulis  lectis  et  publicatis  prelibato 
{^dmo  dno.  predictus  R**"*«  dns.  respondit  sua  manu  scripsit 
prout  superius  continetur  íirmavit  adque  juravit  suis  more  et 
modo  videlicet  manum  suam  imponendo  supra  pectus  cjus 
tenere  et  observare  dicta  capitula.  Quae  fuerunt  acta  in  opido 
ville  de  Silva  die  martis  intitulata  vicésima  mensis  octóbris 
anno  a  nat.  dm.  1472  circa  undécima  ora  presentibus  discretis 


(1)  Aqui  se  ha  de  advertir  que  en  1311  ja  hí  havía  en  la  Selva  lo  Jurat 
(Jar^)  de  Prohoroens,  com  s*  ha  visten  la  requesta  que  feren  al  Batlle 
los  Jurats,  perla  causa  de  Pere  Bové  incolpat  d'  havor  nafrat  un  Juheu. 
També  en  1344  Regen  de  Mirapeix  canonge  d*  Ager,  y  Procu pador gene- 
ral de  la  Pebordia  de  Tarragona  concedí  ó  millor  lOlifícá  V  esmentat 
Jury  de  Prohomens,  per  causa  de  una  questió,  que  Ungueren  los  Jurats 
de  la  Selva  ab  los  del  Albiol,  per  rahó  de  haver  portat  aquella  á  la  ma- 
teixa  vila  un  home  que  havían  trovat  mort  en  lo  terme  del  Albiol,  y  '1 
mort  era  de  Aleixar:  aixf  també  Ms  concedí  que  poguossin  manllevar 
diners  á  censal,  fer  ordinacións  y  fer  Síndichs,  segóns  consta  en  un 
document  de  casa  la  vila. 


1 8o  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

Jacobo  navarra  pbro.  subvícario  ville  predicte  Silve  Petro 
Piera  barbitonsore  valentinencí  et  Guabriele  Terre  familiari 
dtí.  dni.  pro  testibus  ad  hoc  specialiter  vocatis  ante  not.  in- 
frascript.  (i).» 

Los  damunt  dits  capítols  y  privilegis  otorgats  peí  R.**"»  se- 
nyor  Patriarcha,  y  Arquebisbe  de  Tarragona  formaren  Juris- 
prudencia, peí  régimen  deis  habitants  de  la  Selva,  desde  ales- 
hores  en  avant.  Los  Jurats  y  Consellers  feyan  la  terna  de 
BatUe,  votantlos  ab  faves  negres,  y  faves  blanques,  la  presen- 
tavan  al  Sr.  Arquebisbe,  qui  feya  '1  nombrament  de  BatUe 
per  1'  un  deis  tres,  y  '1  qu'  era  elegit,  regía  tres  anys  la  Bat- 
llía. 

«En  lo  any  1478^  la  molt  noble  dona  (diu  un  document) 
Beatriz  d'  Urrea,  Senyora  del  Milá,  tenint  en  comanda  na  Eu- 
lalia donzela,  filia  den  cayll  quondam  del  mas  Moragues  (2), 
comanda  peí  molt  R.**"  Senyor  Patriarcha  e  Arquebisbe  de 
Tarragona  frare  seu  e  apres  de  aquesta  comanda  per  lo  Vis- 
Rey  vuy  sie  stada  feyta  altra  de  la  dita  donzella  e  aquella  la 
dita  Senyora  teñir  en  comanda  guardar  e  teñir  e  de  aquella 
no  desexirse  per  neguna  via  e  forma  sens  licensia  del  dit  Vis- 
Rey  sots  pena  de  mili  florins  e  lo  sobredit  Sor.  Patriarcha  al 
qual  se  pertany  lorde  matrimonial  e  coses  spirítuals  vengut 
en  la  vila  de  la  Selva  estant  dins  lo  castell  de  la  dita  vila  a 
volgut  cobrar  la  dita  donzela  e  aquélla  amenarsen  ultra  volun- 
tat  de  la  sobredita  noble  Senyora  Beatriz  sor  sua  la  qual  hu- 
milment  lo  volch  soplicar  e  pregar  la  dita  donzela  no  li  fos 
levada  per  raho  de  la  comanda  e  pena  que  per  la  dita  donzela 
li  ere  fete  e  posada  per  part  del  Sr.  Vis-Rey  e  lo  dit  Sr.  Pa- 
triarcha no  volent  obeir  la  dita  Senyora  ni  hoir  la  dita  sopli- 
cació  e  pregaría  de  la  dita  Sra.  Beatriz  sor  sua  ni  la  comanda 


(1)  Arxiu  parroquial. 

(2)  Era  '1  mas  Moragues  de  Vails. 


JOAN  PIÉ,  PVRE.  i8l 


e  pena  sóbredita  per  forpa  li  leva  la  dita  donzela  e  aquella  sen 
mena  e  la  sobre  dita  Senyora  requiri  de  aquella  esserli  fet 
acte  públic  perqué  del  manament  e  comanda  a  ella  feta  de  la 
dita  donzela  per  lo  sobre  dit  virey  degudament  e  honesta  se 
pusque  excusar  protestant  que  lo  dit  Patriarcha  á  tots  dans 
dapnatges  greuges  e  messions  que  per  les  devinidor  li  pusque 
venir  ni  seguir  per  raho  de  la  sóbredita  comanda  a  aquela  li 
fonch  leuada  (i).» 

Desde  S.  Olaguér  Arquebisbe  de  Tarragona,  fins  al  present, 
no  hi  ha  hagut  allí  cap  Arquebisbe  de  tan  llarga  Prelatura  com 
r  esmenta^  Patriarcha  D.  Pere  de  Urrea.  Eii  una  nota  que  hi 
ha  en  un  manual  de  la  Escrivanía  comuna  del  Arxíu  parro- 
quial diu:  Don  Pere  de  Urrea  Patriarcha  de  Alexandría  Ar- 
quebisbe de  Tarragona  sedit  in  Archiepiscopatu  44  anys  5 
mesos,  morí  al  día  9  de  Setembre  de  1489  en  dimecres. 

En  la  entrada  del  R**">  Gondízalvo  Fernandez  de  Heredia 
Arquebisbe  de  Tarragona  en  1490  á  91  se  feu  V  acostumat,  y 
foü  proposat  al  consell  si  hi  hauría  ballestes  y  altres  entreme- 
sos  que  *s  feyan  en  aquells  temps. 

En  1524  lo  Sr.  Arnau  Guilerm  de  Lordat,  noble  y  Procu- 
rador general  del  II  ■■  Sr.  D.  Pere  de  Cardona  Arquebisbe  de 
Tarragona,  se  presenta  á  la  Selva  per  primera  vegada,  y, 
essent  á  casa  de  Antón  Pelegrí,  ostaler,  los  Jurats  y  Prohoms 
li  digueren:  «Senyor  Procurador  práctica  tenim  que  qualse- 
vol  procurador  que  novament  entra  en  la  present  vila  abans 
que  no  use  de  son  ofici  te  de  jurar  de  teñir  e  servar  totes  e 
sengles  ordinacions  privilegis  usos  consuetuts  pratiques  e  li- 
bertats  escrites  e  no  escrites  e  totes  e  sengles  coses  pertanyens 
ais  privilegis  de  dita  vila  segons  per  lo  Sr.  Arquebisbe  son 
estats  jurats  de  teñir  e  servar  aquels  E  per  90  suplicam  a 
vostra    noble  Senyoría  plasent  li   sia  jurar  de  teñir  e  servar 


(1)    Arxiu  parroquial. 


1 82  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


aquels.  Y  jo  dit  procurador  vista  vostra  suplicado  juro  per 
Deu  y  sos  quatrc  sants  Évangelis  tocats  ab  la  ma  servar  y 
teñir  tots  los  privilegis,  etc.,  com  ja  havía  jurat  lo  R.**"  Se- 
nyor  Arquebísbe  D.  Pere  de  Cardona» 

A  20  de  Octubre  de  1568,  en  presencia  de  Pau  Cátala, 
Notari  peí  R.»*  Sr.  Bernat  de  Sant  Climent,  Rector  de  la 
Selva,  lo  noble  Sr".  Francisco  de  Gaete,  procurador  y  provisor 
general  en  la  ciutat  y  camp  de  Tarragona,  deputat  é  solemne- 
ment  ordenat  peí  111.™  y  R.**"*  en  Christo  Pare  y  Sr.  Gaspar 
Servantes  et  de  Gaete,  per  la  gracia  de  Deu  y  de  la  Seu  apos- 
tólica, Archabisbe  de  Tarragona,  digué  al  BatUe  y  Jurats  de 
la  Selva  que  prestessen  horaenatge  e  ñdelitat  á  dit  Sr.  Arque 
bisbe,  y  respongueren  estar  proraptes  á  prestar  homenatge  y 
jurament  de  fidelitat;  pero  qu'  ell  havía  de  prestar  primerament 
lo  jurament  de  observar  los  privilegis,  etc.  No  obstant,  fins 
quatre  anys  després  no  va  fer  la  primera  entrada  á  la  Selva, 
com  consta  en  un  document  que  comensa:  «Die  5  Novembris 
anno  dni.  1572.  Nos  Gaspar  tituli  Ste.  Balbine  Sacrosante  Ro- 
mane eclse.  Pbr.  Cardinali  Cervantes  et  de  Gaete  Archiepisco- 
pus  Sánete  eccle.  Tarracon.  etc.»  Diu  lo  document  que  jura 
davant  V  altar  que  hi  havía  al  portal  davall,  more  prelatorum, 
conservar  y  respectar  los  privilegis,  usus,  etc.,  principalment 
lo  jury  de  piohomens  y  1'  ofici  de  la  batllía,  com  havían  fet  sos 
predecessors  en  la  primera  visita  á  la  seua  vila  de  la  Selva;  y 
feu  perdó  y  absolució  general  de  tots  los  delictes,  crims  y  ex- 
cessos  de  qualsevol  qualitat  comesos  fins  aquell  día,  á  excep- 
ció  de  alguns  crims  gravíssims,  que  ja  's  nombran  en  la  dita 
escriptura  ó  document. 

A  18  de  Abril  de  1577,  lo  R.**"  D.  Antoni  Agustí,  Arque- 
bisbe  de  Tarragona,  va  concedir  també  una  absolució  y  remis- 
sió  general á  la  universitat  de  la  Selva  de  tots  los  delictes,  etc., 
com  ho  havía  concedit  lo  dit  Cardenal  Cervantes,  exceptuant 
la  conspiració  contra  los  Prelats  y  personas  eclesiásticas  y 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  183 


SOS  oficiáis,  lo  falsificar  moneda,  V  homicidi,  lo  sacrilegi, 
lo  Uatrocini  ó  furt,  los  que  trencan  las  treugas  y  altres 
coses. 

A  22  de  Mar^  de  1587,  lo  R.**"*  Joan  Teres,  Bisbe  de  Tor- 
tosa,  estava  ja  elegit  per  Arquebisbe  de  Tarragona,  y  al  día 
19  de  Maig  del  mateix  any  fou  proposat  en  lo  Consell  de  la 
vila  de  la  Selva,  dihent:  «Ja  saben  com  lo  Sr.  Arcabisbe  Don 
Joan  Teres,  novament  elet  y  provehit  Arcabisbe  de  Tarrago- 
na, vindrá  esta  semana  á  Constantí,  y  se  creu  entrará  per 
pendre  posessió  de  les  sues  viles  y  Is  homenatges  de  sos  vas- 
salls.  Espero  vejen  y  determinen  fins  ahon  se  anirá  á  rébrerlo, 
si  anirém  fins  al  cap  del  terme,  y  si  s^  hi  anirá  á  cavall  y  si 
anirán  soldats^  90  es^  gent  armada,  y  si  's  fará  capitá,  alféres  y 
sargentos,  y  si  se  li  fará  present  y  quin,  y  si  1¡  donarém  lo 
donatiu  acostumat,  y  si  se  li  farán  algunes  bollicies  y  entrame- 
ses  y  'Is  Senyors  jurats  sin  donaríen  cárrech  á  daigú,  y  també 
si  li  donarém  lenya,  civada,  vi  ó  altres  coses,  y  sis  fan  soldats, 
si  los  donarán  pólvora  y  quánta».  Fou  determinat  peí  Consell 
de  la  Casa,  90  es,  especial,  que  á  la  nova  entrada  de  sa  Senyo- 
ría  111. "•  hi  anessen  lo?  Srs.  Jurats  ab  tots  los  del  Consell,  ó  los 
que  porán  á  rébrerlo  al  cap  del  terme  á  cavall,  y  que  li  sía 
donat  lo  donatiu  acostumat  ab  tal  que  'ns  jure  los  privile- 
gis,  etc.,  conforme  han  acostumat  sos  predecessors  y  fassa  re- 
missió  general  conforme  feu  la  bona  memoria  del  Sr.  Archa- 
bisbe  Agustí  y  altres  predecessors  seus,  y  se  li  fassa  present  y 
número  de  gent  armada  per  anar  á  rébrerlo  de  200  |  250  ó 
mes,  y  sia  Capitá  mossen  Gabriel  Selles,  Alféres  mossen 
Francesch  Pasqual,  Sargento  mestre  Gaspar  Figuerola  |  y  los 
sía  donada  pólvora,  y  que  tamUé  los  Srs.  Jurats  parlen  ab  al- 
gdns  que  fassen  algunes  bollicies  per  dita  nova  entrada,  com 
es,  turchs,  dona   guilleuma,  ó  altres  coses,  dexantho  tot  á  la 

bona  discreció  deis  Srs.  Jurats y  que  també  per  dita  diada 

se  lloguen  Juglás.  E  mes  feta  proposició  fonch  determinat 


184  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


que  's  diga  al  Sr.  Ralle  y  Jutge  local,  que  en  lo  recebiment  de 
la  nova  entrada  del  Sr.  Archabisbe,  el  baile  y  dit  jutge  deixen 
preceír  ais  Srs.  Jurats  així  en  lo  recibiment  com  en  lo  acom- 
panyament,  y  assó  com  es  de  costum,  á  les  diades  de  la  nova 
entrada». 

Al  derrer  de  Maig  del  mateix  any,  se  proposá  al  Consell 
dihent:  «En  esta  hora  havém  rebut  avís  del  U.*"  Sr.  Canonge 
Teres,  procurador  del  Sr.  Archabisbe,  que  á  les  quatre  ó  sínch 
hores  á  la  vesprada,  ell  y  '1  Sor.  procurador  ó  |  governador 
del  Camp,  qu¡  es  lo  lU."*  Sr.  Jaume  Pau  Franquesa  de  'guala- 
da,  vindrán  á  esta  vila.  Fonch  determinat  ques  fassa  fer  crida 
que  tots  los  caps  de  casa  se  deixen  trovar  en  la  vesprada 
pera  prestar  los  homenatges  al  predit  Sr.  Canonge  Teres, 
procurador,  mirada  que  sia  la  potestat  y  per  lo  semblant  se 
acepte  per  governador  general  del  Camp  lo  II. ^«  Sr.  Jaume 
Pau  Franquesa,  venint  empero  ab  lo  poder  Uarch  y  bas- 
tan t ab  tal  quens  jure  de   teñir  y  servarnos  los  privile- 

gis,  etc.» 

Al  mes  de  Juny  també  fou  determinat  que  *s  fes  una  ban- 
dera de  tela  per  lo  nou  ingrés  del  Sr.  Archabisbe  Teres.  Y  al 
día  7  de  Juliol,  per  orde  y  det^rminació  de  un  parlament,  se 
determina  que  se  entregues  en  Alcover  lo  día  y  hora  entraría 
lo  Sr.  Arcabisbe  Teres  así  en  la  Selva,  y  així  vuy  dimars  es 
anat  lo  Jurat  mossen  Miquel  Monter  á  Alcover,  y  ha  entes  ab 
sa  Sría.  II.""»  qu'  entrará  así  divendres  primer  vinent,  no  obs- 
tant  que  en  Valls  había  determinat  venir  pera  dijousf  y  axí, 
Senyors,  vejen  y  determinen,  si  s'  hi  tornará  demá  en  Alcover 
pera  mudar  la  diada  del  divendres,  que  fos  pera  diumenge  si 
era  posible,  y  si  no  pera  dijous.  Determinaren  que  se  acceptés 
sens  altres  repliques  la  diada  del  nou  ingrés  pera  divendres, 
que  comptarém  10  del  present  mes,  y  que  se  li  done  lo  present 
y  ultra  del  present  de  carn  y  volatería,  se  li  done  peix  per  ve- 
nir en  divendres,  deixantho,  quant  al  peix,  á  la  bona  discreció 


JOAN  PIÉ,  PVRE.  185 


deis  Srs.  Jurats:  Lo  demés  com  está  assí  senyalat  y  desig- 
nat  (i). 

A  3  de  Octubre  de  1604  se  proposá  al  consell  dihent:  4cmag- 
nífichs  y  savis  Srs.  ja  saben  y  teñen  entes  com  lo  Sr.  Arque- 
bisbe  don  Joan  de  Vich  novament  elet  y  provehit  archabisbe 
de  Tarragona,  pera  diumenge  primer  vinent  en  vuyt  dies  será 
así  en  la  Selva  per  pendre  possesió  y  fer  la  nova  entrada,  per 
90  vegen  si  aniran  soldats  ó  gent  armada,  si  farém  algunes 
bollicies  ó  entremesos  y  ais  soldats  si  'Is  donarán  pólvora. 
Fonch  determinat  quels  Jurats  y  tots  los  del  consell  y  tots  los 

qui  h¡  porran  anar  á  recibirlo  al  cap  del    terme  á  cavall 

y  's  fassa  número  de  gent  armada  y  'Is  sia  donadas  8  on^as  de 
pólvora  á  cada  hu,  y  que  parlen  ais  oUers  que  fassien  dona 
guilleunia  y  á  altres  confreries  que  tothom  fasse  lo  que 
porra»  (2). 

Al  mes  de  Juny  de  I/65  T  Ajuntament  de  la  Selva  rebé 
una  carta  del  Sr.  Intendent  ab  la  que  'Is  prohibía  donar  del 
fondo  del  comd  al  Sr.  Arquebisbe,  qui  's  trobava  en  dita  vila, 
les  165  Iliures  que  sempre  s'  havía  acostumat  darli  en  la  pri- 
mera visita,  com  á  Baró  y  Senyor  de  la  mateixa;  pero  T  Ajun- 
tament,  tement  un  conflict^í,  resolgué  donarlashi.  Probable- 
ment  deurían  continuar  fins  al  any  1823  en  que  '1  Sr.  Guillerm 
de  Rocabruna  dignitat  de  Hospitaler,  Procurador  del  Kxcm.  é 
Illm.  don  Jaume  Creus  y  Martí,  ana  á  la  Selva  el  día  28  de 
Novembre  á  pendre  possessió  de  la  vila,  com  també  deis  forns 
y  castell,  y  1'  Ajuntament  comissioná  á  don  Plácido  Boque  y 
don  Joseph  María  de  Magrinyá,  Baró  de  Moritoliva,  per  anar 
á  donarli  la  benvinguda;  y  prengué  posessió  deis  fruyts,  cen- 
sos y  emoluments  á  la  porta  de  la  iglesia  y  després  al  Altar 
major,  jurant  defensarlos  com  acostumavan  sos  predecessors. 


(1)    Arxiu  de  casa  la  vila,  Ilibres  deis  Gonsellers 
(2j     Llibres  deis  consells  de  casa  la  vila. 


1 86  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


Aqueix  deuría  esser  lo  darrér  de  pendre  la  possessió  ab  la  for- 
ma acostumada,  perqué  ja  no  se  'n  trova  cap  mes  de  notat,  y 
que  r  esmentat  Sr.  Arquebisbe  Creus  no  deuría  pas  anar  á 
fer  la  primera  entrada  á  la  Selva;  pero  á  la  entrada  del  Illus- 
trissim  Sr.  D.  Manel  de  Samaniego  y  Jaca,  feta  á  20  de  Juny 
de  1722,  se  1¡  va  fer  una  entrada  mgnífica,  en  que  hi  ha  hagué 
5  balls  acostumats  de  les  confraries,  8  banderes  y  3  estan- 
darts, ab  los  músichs,  y  la  oferta  fou  com  las  demés  anteriors. 

Quan  la  Mitra  de  Tarragona  estava  vacant  lo  Capítol  de 
la  Seu  nombrava  un  Gobernador,  qui  's  presentava  á  la  Selva 
pera  pendre  possessió  de  la  vila  y  castell,  y  'Is  Jurats  ajusta- 
ran Promonia  ó  Consell,  y  junts  ab  lo  Gobernador  se  'n  ana- 
van  al  Padrís  de  la  Cort,  ahon  era  lo  Uoch  acostumat,  desde 
ahon  s'  en  anavan  á  la  iglesia  parroquial,  y  's  practicavan  les 
mateixes  ceremonies  de  quan  la  prenia  '1  Procurador. 

Per  causa  de  dissencions  entre  algunes  families  de  la  Selva, 
una  vegada  mes  fou  elegit  arbitre  '1  Sr.  Arquebisbe  de  Tarra- 
gona pera  fer  las  paus,  segons  se  demostra  en  lo  següent  do- 
cument  transcrít.  (A  25  de  Juny  de  1428  havent  dicensió  ó 
mala  voluntat  entre  Berenguer  OUer  e  son  fiU  e  en  Pere  Ra- 
bassa  e  amichs  e  valed ors  de  lur  part.  E  de  altra  part  Pere 
Castellar,  Guiamó  Marcó,  Pere  Porcilques  e  Pere  Jonqueres 
tots  de  la  Selva  e  amichs  e  valedors  lurs.  En  la  qual  disensió, 
questió  e  debat  qui  es  e  estat   entre  les  dites  parts  se  hajan 

seguit  dans,  injurias  e  altres  coses se  meten  en  poder  del 

molt  Reverent  Sr.  Dalmau,  Arquebisbe  de  Taragona,  en  ar- 
bitre e  arbitrador  etc.)  Segueixen  los  pactes  ab  una  multitut 
de  capítols,  y  eran  bon  nombre  degent  de  cascuna  part. 

Joan  de  Vilaragut  Conseller  y  Majordom  del  Rey  d'  Aragó 
havia  tatxat  200  florins  ais  Uochs  subjectes  al  Sr.  Arquebisbe 
de  Tarragona,  per  rahó  de  la  cena,  y  pera  cobrar  dita  cantitat, 
Antoni  de  Carmona,  porter  del  Rey,  entrega  una  carta  del  ma- 
teix  Rey  al  BatUe  de  la  Selva,  segons  consta  en  un  document 


JOAN  PIÉ,  PVRE.  187 


que  diu:  «Die  sabbati  de  mane  ¡ntitulata  Tricésima  mensis 
Septembris  anno  á  nat.  domini  1419  in  presentía  mihi  Jacobi 
maesani  gavaldani  not.  publ.  infrascript.  in  presentía  discretí 
bernardí  serré  scribe  comítatus  procuratorum  Jacobi  mulnerii 
více  Raimundi  barta  et  Antonio  menaguerra  ville  de  Silva 
tesfium  bocatorum  ad  hoc  spetialiter  et  assumptorum  ven.  An- 
tonias de  Carmona  cancellarius  portarius  111."**  Dni.  Regís 
Aragón,  constitutos  personaliter  in  platea  dte.  ville  ante  tabu- 
lara fusteam  hospitii  discreti  Jacobi  abella  pbri.  de  dte.  ville 
obtulit  et  presen tavit'  ven  Berengario  Montserrat  bajulo  ville 
predicte  pro  Reverendissimo  in  christopatri  et  Dno.  Dalmatio 
miseratione divina  ArchiepiscopoTarrachon.  dno.  dte.  ville.  se- 
dente in  tabula  dicta  et  venerabilibus  ferrado  mallola  et  Mi- 
chaeli  meneguerra  majori  dierum  juratis  in  hoc  anno  presentí, 
litteram  dni.  Regis  cujus  tenor  talis  est.  Alfonsus  Dei  gratia 
Rex  Arag.  Sicilie.  Valent.  Majoricar.  Sardinie  et  Corsega  co- 
mes Barchin.  Dux  Athenar.  et  Neopatria  ac  etiam  comes  Ros- 
sillionis  et  Ceritan.  Reverendo  in  Christro  Patri  Dalmatio  rai- 
serationi  divina  ArchiepiscopoTarracon.  ejusque  oficíalibus 
seu  vicariis  generalibus  ac  etiam  ejus  procuratori  salutem  et 
dilectionem  cum  pro  cena  present  (?)  ratione  transitus  quem 
per  mare  hiis  diebus  fecimus  per  dictara  civitatem  Tarracon. 
et  ejus  términos  veniendo  de  civatate  Barchínone  ad  civitatem 
Valentie  per  vos  nostre  Curie  debeantur  ducenti  florení  aureí 
de  Aragón,  nobis  pertinentis  ratione  predicte  cene  que  per 
nobilem  ^t  dilectura  consiliarium  et  majordomum  nostrum 
Joannem  de  Vilariacuto  pro  hac  vice  fuit  taxata  ad  dictos  du- 
centos  florenos  díciraus  et  mandamus  vobis  de  certa  scienta  et 
expresse  quatenus  visis  presentibus  dictos  ducentos  florenos 
tradatis  et  realiter  persolvatis  fideli  portarío  nostro  Antonio 
de  Carmona  quem  ad  vos  mittimus  hac  líttera  (?)  cuique  po- 
testatem  conferimus  cum  presentí  recipiendi  quantítatem  pre- 
díctam  et  per  absolutionem  et  apocham   firmet  vobíscum  que 


l88  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


concedat  et  faciat  de  premissis  si  eos  sibi  duxeritis  exolvendos 
si  vero  id  distuleritis  faceré  per  hanc  eamdem  dicimus  consti- 
tuimus  et  mandamus  eidem  portarlo  quod  pro  dictis  ducentis 
floren,  simul  cum  salario  suo  ad  rationem  septem  solidor.  pro 
die  qualibet  et  sumptibus  propterea  faciendis  in  bonis  loco- 
rum  vestrorum  et  singularium  ipsorum  mora  rejecta  per  cap- 
tionem  pignium  et  distractíonem  ac  venditionem  eorum  exe- 
cutionem  faciat  expeditam  prout  de  juribus  fiscalibus  est  fleri 
consuetum.  Nos  enim  eidem  super  predictis  ómnibus  et  síngu- 
lis  cum  incidentibus  dependentibus  emergentibus  et  anexis 
comitimus  plenarie  vices  vestras  manantes  universis  et  singulis 
oficialibus  nostris  sub  ira  et  indignationis  incursu  penarumque 
centum  florenorum  nostro  erario  aplicandse  quatenus  eidem 
portario  super  hüs  prestetur  auxilium  consilium  et  juvamen 
cum  quando  et  quoties  inde  fuerint  requisiti.  Datum  Valen- 
tía decima  octava  die  Septembris  anno  a  nat.  dm.  1419  de 
Borja», 

Qua  quidem  littera  supradictis  ven.  bajulo  et  juratis  oblata 
et  presentata  lecta  et  publicata  incontinenti  dictus  ven.  porta- 
rius  petiit  et  requisivit  sibi  fieri  et  tradi  de  predictis  publicum 

instrumentum  pro  me  not.  supr.  et  infrascr E  lo  dit  batUe 

demana  translat  de  la  dita  letra  per  presentarla  fins  que  baja 
hagut  translat  de  aquella.  E  requer  a  vos  not.  que  no  clogats 
la  carta  de  la  dita  presentació  fahedora  fins  que  lo  dit  batle  hi 
hage  respost.  E  a^o  demana  e  requer  lo  dit  batle  esser  insert 
a  la  fí  de  la  dita  letra  per  vos  dit  not.  Post.  hac  dtus.  ven.  por- 
tarius  verbo  petiit  et  requisivit  dtm.  ven.  bajulum  per  hec  vel 
similia  verba,  mosen  lo  batUe  jous  requir  que  prestets  consell 
favor  e  ajuda  e  que  liurets  homens  de  la  dita  vila  que  acora- 
panyen  em  ajuden  a  menar  quatre  besties  que  he  preses  dins 
lo  terme  de  la  dita  vila  ans  que  fos  dins  la  dita  e  aquelles  bes- 
ties encara  que  me  les  men  vuU  menar  com  jo  som  prest  e  apa- 
rellat  de  pagar  he  contentar  los  homens  quim  acompanyaran  e 


|OÑ   PIÉ,  PVRR.  189 


majudaran  amenar  á  Tarragona  les  dites  besties.  E  1  >  batle 
respongue  jo  som  prest  e  aparellat  de  fer  sobre  a^o  tot  (^v  que 
per  justicia  e  consell  de  mon  assessor  trobare  esser  fahedor  E 
lo  dit  porter  respongue:  A  mim  plau  que  sía  donada  copia  t.e 
la  dita  letra  reyal  ais  dits  honrats  batle  e  jurats  mas  que  no 
daría  acort  al  dit  honrat  batle  sobre  la  dita  letra  com  yo  no 
loy  puscha  donar.  Et  de  predictis  ómnibus  dtus.  portarius  re- 

quisivit  sibi  fieri  et  tradi  instrumentum  publicum (i). 

En  1481  lo  R.*^"  Pere  de  Urrea,  Arquebisbe  de  Tarragona, 
«en  vista  deis  molts  treballs,  cargas  e  afanys  que  '1  poblé  de  la 
Selva  e  comunitat  de  aquella  tenía  e  sostenía  en  mantenir  en 
lo  degut  lo  vayl  de  la  dita  vila  en  escombrar  e  netejarlo,  Üoná 
Uibertat  ais  Jurats  e  regidors  de  la  raateixa,  que  en  nom  propi 
e  de  la  comunitat  pusque  á  tota  lur  voluntat  vendré,  lanzar 
totes  quantes  e  sengles  coses  en  lo  dit  vayl  sien:  així  com 
fems,  molinades  e  qualsevols  altres  coses  qu'  en  dit  vayl  sien: 
assentar  arbres  ó  plantar,  esporgar  romigueres»,  etc.  Y  en  1668 
se  maná,  que  tots  los  quí  tenían  bassas  de  fems  al  valí,  des- 
de 1  portal  de  S.  Antoni  fins  á  les  pletes,  las  desfessin  ó  las 
roblissin  dintre  tres  dies  sots  pena  de  3  Uiures. 

Joan  Pié,  Pvre. 
f^Se  continuará) 


(1)    Escrivanía  comuna  de  la  Parroquia. 


COMUNICACIONES 

LAS  JOYAS  PALEOLÍTICAS  DB  BIGAS  (BARCELONA) 


quissimas  eenyalon  el  molí 
lempa  de  conreu  que  té  la 
peses,  el  pagés  irevallador 
va  trovar  á  quatre  ó  cinch 
pama  mea  evall  del  ordi- 
nari  nivell  de  la  Ierra  una 

Íedra  plana  que  va  cridarli 
1  aLenció  per  lo  groasa. 
Descolgada  y  examinada 
dellngudament  reaul  tá 
eeser  una  llosa  de  forma 
aproximadament  circular  y 
de  pedra  atiomenada  vul- 

farment  etmoladora  (un 
r  a  g  m  e  n  t  de  Carenüca 
íriíiíaica  de  color  vermellós 

aue  alravesaa  r  alt  Valles) 
'  una  30  centlmetres  de 
gruiíÉria  per  un  melre  de 
d¡ámetre;la  llosa  era  pro- 
piamentde  midas  irregu- 
lars  perqué  no  deixava 
veure  rastres  de  pulimen- 
tada per  cap  indret  ni 
contenia  senyal  ni  inaorip- 
ció  de  cap  mena:  aolaa- 
mentper  la  part  que  mi- 
rava  á  sol-izent  semblava 
com  soBÜnguda  ó  complr.- 
tada  per  duas  ó  tres  peoras 
del  tot  informes  y  de  di- 
verses especies  geológicas 
de  la  grandor  de  laa  que 
vulgarment  designém  ab 
el  nom  de  pedras  Aa  feix. 
Alsada  la  lloaa  per  la 
diaposició  del  terreno  ae 
comprengué    lo    eegQent, 


NOTICIAS  191 


que  després  va  esser  confírmat  per  la  exploració;  que  en  el  ferm 
del  terrer,  que  es  tortora  ordinari  ó  sigui  una  marga ab  módolscalissos, 
se  hi  havía  obert  una  pelita  excavació  en  formo  de  pou  y  que  aquést,  ub 
fíUracións  posteriors,  se  havia  anat  omplinl  de  pois  que  ab  la  seva  pro- 
pía  sedimentació  havia  resuUat  térra  a  tapa  id  a  fíníssima.  Va  esser  precis, 
donchs,  avans  de  tot,  vuidar  la  cavitat  y  ala  poclis  momenls  va  aparei- 
xer  un  cráni,  per  la  seva  conñguració  de  persona  jove  encare,  mes  tan 
moltraclat  per  las  humitats,  que  's  desfé  com  pols  ó  poch  menos,  fent 
impossible  la  seva  medició;  procedint  allavors  ab  el  major  compte  se 
trova  ¡um^diatament  una  pedra  de  puríssim  sílex  ó  cuar^  piromach  de 
fcrma  irregular  ab  duas  ampias  estrías  rectilineas  (part  central  inferior 
de  la  fotografía):  ¿es  un  modol?  ¿es  la  pedra  d*  aiiontse  van  treure  els 
ganívets  que  *s  van  trovar  després?  Aquestos  sok  dos  de  la  mateixa 
calitat  de  pedra  y  tan  tins  de  tall  que  volguentlo  probar  en  la  seva  ma 
un  deis  pagesos  que  ajudaren  á  la  exploració  se  parti  la  pell. 

En  el  lloch  central  del  pou  se  hi  anavan  trovant  ossos  per  demés 
maltractat  ,  de  manera  que  sois  per  inducció  pegué  compendres  que  en 
altres  iemps  hi  havía^n  el  pou  un  cadavre  sencer  as&entat  en  el  fons  ab 
els  peus  eslirats  (?)  y  oriental  de  cara  á  sol  ixent,  y  cal  dír  que  a'  ende- 
vinava  per  inducció  perqué  no  sois  els  restos  eran  ben  Irossejats  sino 
que  de  la  majoría  deis  ossos  no  se  n'  ha  Irovat  ni  rastre.  L'  ilustrat 
Mossen  Joan  Segura,  Rector  de  Santa  Coloma  de  Queralt^  que  á  Les 
Piles,  piopde  la  esmentada  Rectoría,  ha  descoberl  algunas  sepulturas 
semblants  á  n'  aquesta,  diu  que  ell  may  ha  pogut  tampoch  reconstituir 
cap  cadavre;  sempre  's  trovan  ó  faltar  molts  ossos,  alguna,  com  en  el 
presen t  cas,  deis  mes  grossos  del  eos. 

Hi  havía  entre  Ms  que  's  van  trovar  ó  entre  'Is  desapareguts  ossos 
deis  afínats  per  lu  punta  y  que  servían  d'  utensilis  ó  instruments  á  la 
edat  de  pedra?  Es  impossible  *1  dirho  sense  que  s  pogués  sospilar  la  afir- 
mativa ó  la  negativa.  Lo  que  's  va  trovar  npart  de  lo  dit  es  una  petíta 
massa  ó  martell  de  silex  negre  (vegis  la  fotografía),  una  fíníssima  destral 
de  pedra  obsidiana  (?)  ó  de  la  pedra  anomenada  jale,  segóns  opinió  del 
entes  Mossen  Font  y  Sagué;  una  olla  quinas  ñausas  tenían  la  confígu- 
ració  senyalada  en  la  tígura  número  4S  de  \a  obra  AntigÜeda^dea  pre- 
h¿y torteas  de  Andalucía  de  D.  Manuel  de  Góngora,  olla  sumament  sen  • 
cilla  molt  semblant  en  son  conjunté  la  senyalada  ab  el  número  173  en 
lu  obra  dita,  si  be  ab  las  nansas  que  eran  quatre;  y  un  plat  ó  cassola 
exactament  igual  á  la  número  62  de  la  obra  mateixa.  Abduas  terrissas 
eran  de  fanch  ne^re,  segurament  ouit  al  sol  y  que  semblava  pastat  ab 
una  petíta  cantitat  de  sorra  ó  de  tritus  fínísbím  d'  un^  pedra  forta;  eslava 
el  plat  colocat  molt  aprop  del  lloch  ahonl  corresponía  la  ma  drela  del 
cadavre  y  la  olla  á  la  ma  esquerra,  casibe  ais  seus  peus.  Si  Ms  ossos  eran 
roaltractats  peí  lempa,  mes  no  eran  aquestas  pessas,  mal  cuitas  y  poch 
resistents  de  per  sí,  de  manera  que  fou  inútil  tola  tentativa  de  conser- 
vació. 

Per  aixó  ab  tot  y  els  instruments  de  pedra  cítala  sería  relativamenl 
de  poca  importancia  el  descubrimenlsi  al  maleíx  Iemps  no  se  haguessin 
trovat  altres  dos  exemplars  raríssims  y  de  tanta  eslimació  que  segóns  la 
obra  Introducían)  á  Archeologia  da  Península  Ibérica  de  Augusto  Fe- 
lippe  SimÓes  no  se  n'  ha  trovat  á  la  Península  It)érica  mes  que  un  allre 
exemplar  ó  la  cova  de  Bellas  y  á  la  anomenada  ('Osa  dá  Moura;  y  efec- 
tivaroenten  la  obra  fa  poch  publicada  per  Mossen  Gudíol  y  premiada  ab 
el  premí  Marloreli,  no  se  *n  cita  cap  exemplar.  La  primera  d*  aquestas 
pessas  consisteix  en  una  colecció  de  pelils  trocéis  de  pedras  calissas  que 
resultan  de  diferents  colors  de  tons  suaus  en  cisque  hi  predomina  el 
blanch,  el  veri  y  el  vermell,  ja  sia  per  esser  naluralmenl  coloradas,  ja 
sía,  com  opina  i'  erudit  senyor  Gasades  y  Gramatxes,  per  esser  pintadas 


192  NOTICIAS 


ab  un  procedíment  desconegut  avuy  día;  aquets  trócete  'agrúpate  en  J 

forma  circular   en    ia  fotografía  mes  que  un  brassalet  constituía  indup-  ,^ 

lablement  un  collaret  quina  ánima  era  un  til   d'  espart  que  '\s  enfílava  . 

peí   forat  central  que  teñen  tots  ells;  idea  que  semblan  confirmar  duas  | 

observacións:  la  primera,  que  en  algunas  sepulturas  mes  ricas  ó   proba-  ] 

blement  de   temps  posteriors  quan  s'   han   trovat  pessas  de  metall  de  i 

forma  semblant  á  la  d'  aquete  Irocets  de  calissa  han  resullat  esser  restos 
d*  un  collaret,  aixís  perexemple  pot  veures  en  la  molt  bonica  colecciód' 
obiectes  prehistórichs  trovats  al  pía  de  Orihuela  que  teñen  en  el  seu 
colegi  de  Sarria  els  Pares  Jesuítas,  en  la  cual  hi  ha  una  colecció  deis 
fragmente  en  cuestió,  pero  de  plata.  La  segona,  que  com  en   altras  se-  i 

pulturas,  s*  hi  van  trovar  en  aquesta  dos  uTlals  de  cingU  (vegis  la  foto- 
grafía) tingute  en  aquells  temps  per  amulets,  que  *s  solían  penjaral  coU, 
juntament  ab  petits   caragols  maríns  formant  el   conjunt  un  collaret;  | 

tno  podría  en  aquest  cas  esser  el  collaret  completat  per  las  calissas  ditas? 
Jllals  de  cingla,  per  cert,  que  son  un  testimoni  vivent  de  la  falsedat  de 
la  evolució  darwinista,  perqué  ab  els  molte  sigles  que  teñen,  son  exac- 
tament  iguals  ab  els  ullals  deis  cinglas  actuáis;  resulta  donchs  que  lo 
menos  aquesta  especie  no  ha  degenerat  ni  s^  ha  perfecciónate 

La  altra  pessa  mes  interessant  encare  que  aqueste  es  un  brassalet 
verdaderament  noteble,  compóst  de  mes  de  trescentas  pessas,  sumament 
finas  y  telladas  ab  una  reguiaritet  assombrosa;  de  pissarra  ó  licore- 
lia  {?}  ab  extrems  d'  origen  animal  que  semblan  esser  d'  alguna  especie 
de  petite  caragols  fóssiis,  d*  aqüestes  pessas  pot  assegurarse  que  en 
reaiitet  formavan  un  brassalet  quina  ánima  devía  esser  també  un  fil  d* 
espart  que  las  enfílava  peí  forat  central  que  teñen  totes  ellas  (teñen  una 
forma  igual  á  las  anticúelas  que  usavan  antiguament  las  noslras  page- 
sas  si  be  de  menor  diámelre)  perqué  van  trovarse  agrupadas  al  enlorn 
deis  ossos  de  la  munyeca  drete  del  cadavre  empastadas  en  el  fanch  que 
*ls  volteva. 

L*  incentiu  de  tan  magnífica  trovalla  ha  sigut  causa  d*  una  exploració 
bastent  minuciosa  del  subsol  de  la  feixa  ahont  va  esser  obert  el  pou, 
mes  per  desgracia  fíns  al  present  ha  resultet  del  tot  inútil.  Sería  possi- 
ble  per  inducció  ó  per  lo  vist  en  algún  altre  iloch  teñir  una  guía  que 
pogués  indicar  altras  sepulturas  vehinas,  sí  es  que  en  realitat  existeixenl 

F.  Maspons  y  Anglaskll. 
Ayost  W03. 


Ectableoimiento  tipográfico  de  J.  VÍTes,  Maotaner,  22,  interior. — Barcelona. 


ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


DE  LAS  PEQUEÑAS  INSCRIPCIONES  JURÍDICAS 

ROMANO -HISPANAS 


(Conclusión) 

Ejemplo  de  esta  mala  administración  es  otra  piedra  de 
Cartima,  dedicada  «A  Lucio  Porcio  Saturnino,  de  la  tribu  Qui- 
rina,  quien,  por  el  honor  de  haber  sido  nombrado  pontífice, 
dio  al  municipio  veinte  mil  sextercios  para  que  pagase  sus  deu- 
das» sestertium  viginti  ntilta  nuntnium  dedit  ut  aes  alienunt 
reipublicae  cartintiianae  liberar et  (i). 

Entonces  es  sabidísimo  que  había  una  completísima  des- 
amortización; cada  colonia  ó  cada  municipio,  con  la  civitas  ó 
con  el  iiis  Lata,  administraba  por  sí  sus  fondos  y  los  invertía 
en  los  gastos  públicos  naturales  de  la  localidad  con  indepen- 
dencia completísima.  Producían  los  ingresos  el  censo,  que 
anualmente  debían  pagar  los  poseedores  de  las  tierras  de  pro- 
pios, vectigalia,  y  el  importe  de  la  recaudación  de  algunas 
contribuciones  indirectas,  como  la  vicésima  hereditaíum, 
creada  por  Augusto  seis  años  antes  de  J.  C,  modificada 
por  algunos  emperadores  del  II.**  siglo  y  extinguida  hacia 
el  IV.^  (3). 

En  Cártama  existieron  tres  pedestales  (3)  dedicados:  uno 


(1)  CIL'IM057.  Véase  la  anotación  HQbneriana  sobre  la  manera  gra- 
matical como  debiera  estar  redactada  la  segunda  parte  de  esta  fórmula. 

(2)  Marquardt.  Handbuch  derrom.  Alterth.  X.  p.  335.— Cagnat.  Lea 
impots  indirects  chez  les  Romains,  p.  175  y  siguientes. 

(3)  CIL'IMM91951*1952. 


194  ESTUDIOS   BPIGRÁFÍCOS 


á  Marte  y  dos  á  Venus,  por  los  herederos  de  otros  tantos  fina- 
dos que  dejaron  en  su  testamento  estos  legados  á  dichas  divini- 
dades, por  respecto  á  las  cuales,  los  poseedores  de  la  herencia  no 
dedujeron  el  cinco  por  ciento  del  total  de  la  manda,  como  hu- 
bieran estado  en  su  lugar  haciéndolo,  si  no  abonaron  la  vigési- 
ma al  erario  municipal,  pagando  el  importe  de  su  peculio  pro- 
pio, que  es  lo  que  signifícala  conocida  fórmula  HERESXX* 
NONDRDVXIT  (i). 

Hay  una  cuestión  de  derecho  público  á  que  se  alude  con 
frecuencia  en  varias  inscripciones  de  la  Bética  y  en  una  de 
la  Lusitania.  Esta  ultima  fué  encontrada  en  Aramenha  en  1797 
y  estuvo  dedicada  á  Publio  Cornelio  Macer,  de  la  tribu  Qui- 
riña,  cuestor  primero  y  duumvir  después  de  una  localidad 
antigua  desconocida,  el  cual  VIRITIMA-DIVOCLAVDIO- 
CIVITATEM-DONATO,  es  decir,  que  el  emperador  Claudio, 
antes  de  morir  en  el  54  de  J.  C,  le  había  otorgado  la  ciudada- 
nía, únicamente  á  su  persona,  viritim,  y  no  trasmisible  á  sus 
ascendientes  ni  descendientes  (2),  lo  cual  constituía  una  con- 
cesión particular  por  servicios  individuales,  que  nada  tenía 
que  ver  con  la  que  nacía  de  la  latiniías,  que  preparaba  en  ca- 
sos determinados  la  aptitud  del  sujeto  para  la  civitas. 

En  Cabra  se  conserva  otra,  que  es  una  dedicación  de  los 
tnunicipes  Igabrenses  i  Apolo,  porque  por  gracia  del  empera- 
dor César  Augusto  Vespasiano,  habían  conseguido  la  ciudadanía 
romana  por  el  desempeño  de  las  supremas  magistraturas  muni- 
cipales, BENEFlCIOIMPCAESARISAVGVESPASIANI. 
Civitatera  Romanam  Consecuti  PEr,  honoreM,(3).  Este  epígra- 
fe es  análogo  á  otro  algo  mutilado  de  Cisimbrio,  en  el  que  se 
usa,  poco  más  ó  menos,  de  la  misma  fórmula  BENeficio'IMP* 


(1)  CILIM94919511952. 

(2)  CILIM59. 

(3)  CILIIieíO. 


M.   R.   DE  BERLANGA  1 95 


CAesaRIS  •  AVG' VESpaSIANI  •  ettiTI-CAES  ARIS' AVG'fil- 
VICoSCRomanamcoNS-CVMsVIs-OmnibuS-PERHONO- 
REMIIVIR(i). 

Con  estas  dos  inscripciones  también  hace  juego  la  de  Lace- 
na, en  la  que  aparece  que  Lucio  Junio  Faustino  y  Lucio  Junio 
Mamio  Civitatem  Romanam  PERHONOREMCONSECuti- 
^)^^^£!P\c\Qi'imp' caes' aug'vespasiani  (2). 

La  más  moderna  de  estas  piedras  hispanas  que  se  refieren 
á  semejante  materia,  es  la  que  volví  á  encontrar  en  1864  soste- 
niendo la  pila  del  agua  bendita  de  la  iglesia  parroquial  de  Alora 
— pueblo  que  no  fu^  lluro— y  en  tiempo  de  D.  Antonio  Agustín 
servía  de  quicio  á  la  puerta  de  aquella  pequeña  población 
moruna  (3).  Según  el  texto  que  copié  y  cuyo  calco  remití  al 
profesor  Hübner,  que  lo  publicó  enseguida,  la  lápida  en  cues- 
tión fué  grabada  en  memoria  del  Emperador  Domiciano  César 
Augusto  Germánico  (4),  á  expensas  de  Lucio  Mummio  Novato 
y  Lucio  Mummto  Aureliano,  duumviros  de  una  localidad  des- 
conocida,  qtie  por  el  honor  de  la  duumviralidad  consiguen  la 
ciudad* I  nía  romana  (5).  Por  las  tres  primeras  Rúbricas  que  se 
conocen  del  Bronce  de  Salpensa  (6),  se  viene  en  conocimien- 
to que  Vespasiano  y  Tito  durante  su  censura  y  en  el  sexto 
consulado  del  primero,  como  ya  lo  refiere  Plinio  (7),  del  74  al 
75  de  J.  C,  concedió  á  las  Hispanias  el  ius  Latit^  que  ratificó 


(1)  GIL  11-2096. 

(2)  C1L'1M631.  Bn  la  de  Rute,  CILII-1635,  las  siglas  C  R  C  dan  á 
entender  que  se  trata  también  de  análogo  beneficio;  pero  está  tan  mutila- 
do el  texto  y  es  tan  breve,  que  su  restitución  sería  aventurada  y  sin  inte- 
réft  práctico. 

(3)  CILIM945. 

(4)  Cuando  promulgó  las  Tablas  de  Malaca  y  Salpensa,  aun  no  ha- 
bía recibido  esta  última  denominación. 

(5)  CILII,  p.  704. 

(6)  CILIM963R.XXIXXIIXXIII. 

(7)  Plin.  HN-iir30. 


196  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


después  Domiciano,  según  los  pasajes  citados  del  fragmento 
que  se  conserva  de  la  Ley  Salpensana,  en  la  que  se  consigna 
que  todo  ciudadano  latino^  que  en  aquel  municipio  ejerciera  la 
cuestura,  la  edilidad  ó  el  duumvirato,  después  de  terminada 
cualquiera  de  estas  magistraturas,  adquiría,  con  su^  ascendien- 
tes y  descendientes,  la  ciudadanía  romana.  En  esta  Tabla  no  se 
da  á  Domiciano  el  título  de  Germánico,  como  en  la  piedra  de 
Alora,  que  recibió  el  84  de  J.  C,  de  modo  que  el  Bronce  es 
anterior  á  esa  fecha,  y  la  columna  de  los  Mummios  posterior, 
el  uno  puede  ser  del  82  al  83  y  la  otra  del  84  al  85  (i). 

Las  dos  Rúbricas  primeras  que  se  han  salvado  de  la  Tabla 
de  Salpensa,  dispone  que  el  cuestor,  el  edil  y  el  duumvir  que 
después  de  un  año  de  ejercicio  en  el  desempeño  de  su  magis- 
tratura, obtenga  la  ciudadanía  romana  con  sus  padres,  sus 
mujeres,  sus  hijos  y  nietos  legítimos,  conserve  la  patria  po- 
testad, la  marital,  ntanus^  y  la  dominical,  sobre  los  hijos,  la 
mujer  y  los  esclavos  (2),  pasaje  que  concuerda  con  el  tan  co- 
nocido de  Gaius  sobre  el  maius  et  minus  Latium  (3). 

En  el  siglo  XVI  existía  en  el  palacio  arzobispal  de  Tarra- 
gona y  en  vida  del  ilustre  prelado  D.  Antonio  Agustín,  una 
inscripción  importantísima,  que  no  se  dice  si  se  encontraba 
grabada  en  piedra  ó  bronce,  y  que  el  profesor  Hübner  buscó  en 
vano  en  1860  cuando  estuvo  en  aquella  población  y  visitó  la  re- 
sidencia del  prelado.  Aunque  existen  varios  traslados  de  esta 
leyenda,  todos  hacen  ver  que  el  original  en  su  segunda  parte 


(1)  CIL-II.  p.  260. 

(2)  Aes.  Sulp  R*X\rXXII.  Prefiero  á  la  restitución  de  Mommsenv 
la  que  yo  propongo  para  el  comienzo  de  la  R'XXI,  por  estar  calcada 
exactamente  en  el  principio  de  la  R'XXVl. 

(3)  Gai.  Comm.  1*95  et  96.  V^éanse  las  lecciones  sucesivas  de  Qoes- 
chen,  1820  1824  y  1842,  con  la  de  Lachmann,  la  de  Huschke  de  J861,  la 
de  Bdcking  de  1864,  apógrafo,  y  la  de  Studemund  de  1874»  también  apo- 
grapho. 


M.   R.   DE   BERLANGA  197 


estaba  deteríoradísimo.  Lo  que  se  conservaba  legible,  decía 
vertido  al  castellano: 

«A  los  tres  días  de  los  Idus  de  Febrero,  siendo  cónsules 
Quinto  Sossio  Falcón  y  Cayo  Erucio  Claro,  y  Emperador  el 
César  Publio  Helvio  Pertinax,  Príncipe  del  Senado,  Padre  de 
la  Patria»  (i). 

«Sentencia  que  dictó  Lucio  Novio  Rufo,  Legado  de  Au- 
gusto, Propretor,  varón  clarísimo,  entre  los  moradores  del 
Arroyo  Larense  y  la  población  de  Valeria  Faventina,  graba- 
da y  fijada  el  día  antes  de  las  Nonas  de  Noviembre  (2),  cuyas 
palabras  son  las  siguientes»  (3): 

«Rufo,  Legado,  habiendo  conferenciado  con  el  Consejo  (4), 
leyó  públicamente  este  decreto,  escrito  en  membranas  de 
tejo»  (5): 

«Conforme  con  mi  propósito ». 

Hasta  aquí  llega  el  texto,  porque  de  las  seis  ó  siete  líneas 
que  siguen,  sólo  se  conservan  algunas  palabras  sueltas,  que  no 
forman  sentido,  lo  que  es  muy  de  lamentar,  porque  todo  hace 
presumir  que  fuese  este  documento  muy  semejante  á  la  cono- 
cidísima Sentencia  de  los  Mtnuctos{6)^  y  hubiera  dado  á  cono- 


(1)    11  Feb.  del  193  de  J.  C. 
_   (2>    4  Noy.  193. 
^   (3)    CIL-Il;4125-IN-V  IS.  esto  es,  IN  Verba  Infra  Scripta, 

(4)  Ibidem,  CCC,  es  decir,  Cum  Consilto  Colíocutus. 

(5)  CILlI-4125  EXTILIA  Todos  los  que  conocen  el  latín,  saben 
que  Tilia  eru  un  árbol  de  que  habla  mucho  Plinio,  (Plin.  H  N  XVI 
XVII'XVIII  XXIV  etpassim),  que  en  griego  se  llamaba  fwXtpa  y  en  cas- 
tellano tejo,  y  tiene  entre  la  corteza  y  la  madera  una  membrana  muy  tier- 
na, ó  la  que  dieron  varias  aplicaciones,  dedicándola  también  á  escribir  en 
ella,  por  lo  que  dijo  Ulpiano:  Dig.  XXXll.62.  Librorum  appellaüone 
continentur  omnia  volumina  sive  in  charla  sive  in  membrana  sinl,  sive 
in  quavis  alia  maleria:  sed  et  si  philyra  aut  in  tilia  ut  nonnulli  confíciunt, 
aut  in  quo  alio  corio,  idem  erit  dicendum. 

(6)  CIL-M99.  El  comentario  de  Rudorf:  Q*  et  M*  Minuciorum  sen- 
lentia,  Berlín  1842,  y  el  de  Mommsen,  en  el  l.«i'  vol.  del  Corpus,  1,  199, 
p.  72,  Beriín*1863,  son  dignos  del  estudio  más  detenido. 


198  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


cer  curiosos  detalles,  al  presente  ignorados,  de  las  relacio- 
nes  administrativas  entre  la  población  denominada  Valeria 
Faventina  y  los  compagani  rivi  Larensis,  quedándose  todo 
reducido  á  saber  que  Lucio  Novio  Rufo  fué  cónsul  sujfectus 
en  Mayo  del  186,  imperando  Cómmodo  (i),  Legado  propretor 
de  la  Tarraconense  en  los  días  de  Pertinax,  de  Febrero  á  No- 
viembre del  193,  y  muerto  por  orden  de  Severo  (2)  antes 
del  211,  en  que  dejó  de  existir  dicho  emperador. 

No  menos  importante  que  este  epígrafe,  es  otro  (3)  encon- 
trado cerca  de  Utrera,  donde  estuvo  Salpensa.  Fué  un  pedes- 
tal de  grandes  dimensiones  escrito  en  sus  cuatro  caras,  te- 
niendo en  una  de  ellas  la  dedicación  del  monumento  hecho  al 
emperador  Antonino  Pío  en  el  año  147  de  J.  C,  por  un  tal 
Marco  Cucio  Prisco  Messio  Rustico  Emilio  Papo  Arrio  Prócu- 
lo  Julio  Celso,  personaje  muy  caracterizado  á  juzgar  por  sus 
cursus  honorum,  conservado  en  el  pedestal  de  la  estatua  que 
le  levantó  en  el  mismo  pueblo  su  admiradoraC^^zií  Lenilia  (4). 
Pero  lo  principal  de  la  primera  piedra  consiste  en  el  texto, 
por  desgracia  muy  mutilado  en  su  principio  y  fin,  de  cierto 
decreto  de  los  munícipes  del  municipio  flavio  salpensano, 
recomendando  al  emperador  Antonino  Pío  para  que  promo- 
viera á  más  alto  grado  de  dignidad  al  mencionado  Marco  Cu- 
cio Messio. 

En  la  epigrafía  hispano-romana  no  encuentro  nada  que 
haga  relación  con  esta  solicitud  directa  de  los  munícipes  de 
un  municipio  al  príncipe,  sino  es  el  pasaje  del  Nuevo  Bron- 
ce de  Itálica  (5),  en  el  que  se  habla  de  la  dimisión  del  sacer- 


(1)  Henzen.  Act.  frat  arvalium,  p.  CXCi. 

(2)  Spart.  vit.  Severi,  13*1  y  7— Occidit  autem  sine  causae  dictione 
hos  noviles...  Nooium  Rufum. 

(3)  CILIl  1282. 

(4)  CILIM283. 

(5)  Aes  ¡tal.  RIV. 


M.   R.   DE  BERLANGA  199 


docío  de  las  Galias,  presentado  por  el  elegido,  directamente  al 
soberano  (i).  De  todos  modos,  dicho  pasaje  hace  ver  que  Sal- 
pensa,  cuya  moneda  más  conocida  con  la  cabeza  de  Apolo,  la 
lira  y  el  trípode,  revela  que  no  fué  de  origen  oriental,  ni  afri- 
cano, sino  más  bien  greco-romano,  era  ciudad  de  importancia 
é  independiente  antes  del  41  de  J.  C,  recibió  el  tus  Latii 
en  74  y  fué  elevada  á  municipio  hacia  el  83,  habiendo  alcan- 
zado gran  importancia  en  el  147,  ó  lo  que  es  lo  mismo,  que 
al  comenzar  el  imperio  acuñó  moneda  como  ciudad  autónoma, 
acaso  de  origen  helénico  y  no  ibero,  fenicio,  cartaginés  ni  ro- 
mano, cuyas  emisiones  concluyeron  al  morir  Calígula;  que  Ves- 
pasiano  al  darle  la  Latinttas,  la  preparó  para  que  su  hijo  Do- 
miciano  le  otorgase  la  municipalidad,  y  que  siguió  prosperando 
grandemente  después  de  extinguida  la  dinastía  Flavia  bajo 
soberanos  tan  ilustres  como  Trajano,  Hadriano  y  los  Antoni- 
nos,  es  decir,  que  contó  en  sus  anales  más  de  un  siglo  de  no 
interrumpidas  prosperidades,  que  le  dieron  en  el  mundo  anti- 
guo la  importancia  que  revela  el  decreto  en  favor  de  Marco 
Cusió  Prisco,  acordando  dirigirse  al  emperador  Antonino  Pío 
para  que  adelantara  en.su  carrera  á  dicho  protegido,  en  razón 
de  sus  relevantes  méritos.  Semejantes  iniciativas  no  eran  pe- 
culiares de  las  colonias  ni  de  los  municipios,  cuya  acción  pro- 
curaban sus  magistrados  quedase  circunscripta  dentro  de  los 
Hmites  de  su  territorio,  como  se  vé  en  los  honores  tributados 
á  un  munícipe  por  estos  mismos  salpensanos,  siendo  el  agra- 
ciado un  joven  de  18  años,  denominado  Lucio  Marcio  Saturni-^ 
no,  á  quien  concede  el  ordo  municipü  flavii  Salpensani,  las 
siguientes  distinciones  (2): 


(1)  Véase  sobre  este  parlicular,  Berl.  Nuev.  Bronce  de  Itálica,  pá- 
ginas 2u'24'55  y  156. 

(2)  CÍL111286. 


200  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


I ."  La  oración  fúnebre — LAVDATIO, — de  las  que  se  con- 
servan dos  muy  curiosas  (i). 

2."  Terreno  en  sitio  publico  para  su  sepulcro — LOCVM 
SEPVLTVRAE. 

3."     Gastos  del  funeral— IMPENS A  FVNERIS. 

4.*  El  derecho  de  conservar  su  imagen  retratada  en  bron- 
ce~CLYPEVM  (2) 

5.*     Una  estatua  pedestre— STA  TV  A  PEDESTRIS. 

6.*  Los  distintivos  del  decurionato- ORNAMENTA  DE- 
CVRIONATVS. 

Como  es  fácil  observar,  tantos  honores  tributados  á  un 
muchacho  insignificante,  de  18  años  de  edad,  eran  un  tributo 
de  adulación  t!xagerada  al  padre,  que  acepta  tamañas  distincio- 
nes, dispensa  al  erario  municipal  todos  los  gastos,  que  se  en- 
carga de  cubrir  de  su  peculio  para  hacer  más  patente  la  comedia 
que  se  había  representado  entre  el  doliente  y  sus  compatriotas 
los  decuriones  suS  amigos;  farsa  que  viene  de  continuo  repro- 
duciéndose hasta  nuestros  días,  y  que  en  ocasiones  loma  una 
magnitud  que  ya  toca  en  lo  ridículo.  En  efecto,  en  la  Caroli- 
na y  en  Vilches,  se  han  encontrado  dos  bases  de  estatuas  con 
una  inscripción  honoraria  de  fines- del  siglo  L®  dedicada  á 
cierto  personaje,  completamente  desconocido,  llamado  Cayo 
Sempronio  Celer,  hijo  de  otro  Cayo  Sempronio  Celer,  al  cual 
hijo  no  se  sabe  por  qué,  al  morir,  le  decretaron  de  consuno: 

El  municipio  flavio  Besucitano,  laudatío,  elogio  fúnebre, 
locuvt  sepuliurae,  lugar  de  la  sepultura,  impensa  funeris, 
gastos  del  funeral,  exequiae,  exequias  y  statua,  estatua. 


(1)  Bruns  FoDtes  iuris.  ed.  V.,  p.  303  á306y  se  refieren  á  dos  muje  • 
res,  á  quienes,  desde  el  390  de  J.  C  ,  según  Livio,  V.  50,  se  permitió  que 
como  los  varones,  post  mortem  aollemnis  Laudaiio  esset. 

(2)  Vénse  el  conocido  pasaje  de  Plinio.  H-NXXIV-4'I,  imagínum 
quidem  pictura,  quam  máxime  símiles  in  aerem  propagabantur  ñgurae 
in  iotum  exolevit,  aerei  ponuntur  clipei... 


M.    R.    DE   BERLANGA  20 1 


El  flavio  Laminitano,  elogio  fúnebre  y  estatua. 
El  flavio  Tugense,  elogio,  lugar  de  sepultura  y  gastos  del 
funeral. 

El  flavio  Vivaciense,  elogio,  lugar  de  sepultura  y  gastos 
del  funeral. 

Los  ciudadanos  Besucitanos  y  los  avecindados^  estatuas  (i). 

E^tos  dos  epígrafes  honorarios  corresponden,  el  uno  á  la 
estatua  decretada  por  el  municipio  flavio  Besucitano  y  el 
otro  á  la  concedida  por  el  flavio  Laminitano,  faltando  la  ins- 
cripción de  la  tercera,  levantada  por  suscripción  entre  los  mu- 
nícipes  y  los  avecindados  besucitanos. 

Por  más  que  estas  distinciones  se  concediesen  á  los  jóvenes 
muertos  prematuramente,  en  obsequio  del  padre  sobrevivien- 
te, en  este  caso  y  en  otros  análogos,  ni  el  padre  ni  el  hijo  se 
distinguen  por  los  puestos  que  han  desempeñado,  ni  por  los 
beneficios  que  han  prodigado  á  su  pueblo  natal,  ni  por  nada 
análogo,  pues  ambas  personas  son  oscuras,  sin  más  que  gran 
fortuna,  que  permite  al  padre  aceptar  por  el  hijo  cuantos 
honores  se  le  decretan  por  cuatro  municipios  á  la  vez,  dispen- 
sando á  todos  ellos  los  gastos  del  funeral,  exequias  y  erección 
de  las  tres  estatuas,  que  costea  de  su  peculio  particular  (2). 

Más  comprensible  es  el  epígrafe  de  Cazlona,  cerca  de  Li- 
nares, dedicado  «A  Quinto  Thorio  Culeon,  hijo  de  Quinto, 
Procurador  de  Augusto  en  la  provincia  Bética,  porque  á  su 
costa  rehizo  las  murallas,  deterioradas  por  los  años,  porque 
dio  un  solar  para  edificar  el  Baño,  porque  reparó  el  camino, 
deteriorado  por  las  lluvias  continuas,  que  conduce  por  la  Sie- 
rra de  Castulo  á  Sisapo,  porque  puso  en  el  teatro  unas 
imágenes  de  Venus  Genitrix  y  de  Cupido,  y  porque  perdonó 


(1)  GIL* II  3251*3252. — Laudationes  —  IV — locura   sepuUurae^Ul^- 
imp.  faneris — III — exequiae — 1 — statuae — III. 

(2)  GIL- II -3251  3262. 


202  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


la  suma  de  cien  mil  sextercios,  que  se  le  debía  del  erario  públi- 
co, habiendo  dado,  además,  un  convite  al  pueblo». 

A  personaje  tan  expléndido  es  muy  natural  que  «los  mu- 
nícipes  de  Castulo  le  dedicasen  una  estatua,  habiéndose  veri- 
ficado por  dos  días,  al  inaugurarla,  juegos  circenses»  (i). 

Se  comprende  que  levantaran  estatuas  al  que  construyó  á 
su  costa  un  acueducto  para  dotar  de  agua  alguna  ciudad  (2), 
y  por  suscripción  de  la  plebe,  PLEPS*EX*AERE  conlaio,  al 
duumvir  de  Pax  Julia  por  su  administración  integérrima  y 
por  sus  auxilios  en  dinero  para  el  abasto  del  pueblo  OH 
REMPBENE- ADMINISTRATAM  •  ETANNONAMINLA- 
TAPECVNIAADIVTAM  (3),  así  como  por  obras  públicas 
importantísimas  á  opulentos  personajes  de  Castulo  (4)  y  de  Dia- 
nio  (5);  pero  prodigar  tales  honores  á  un  cualquiera  por  des- 
medidas influencias  de  sus  allegados,  cosa  es,  que  entonces 
como  ahora,  toca  en  el  ridículo  y  desprestigia  aun  más  que 
enaltece  á  los  agraciados. 

Pero  pasando  á  ciertas  fórmulas  que  se  ven  usadas  en  de- 
terminadas leyendas  sepulcrales,  entraré  á  ocuparme  de  otro 
orden  de  ideas  diferente. 

En  Badalona  existía  una  piedra  en  la  que  se  hacía  constar 
que  los  «Decuriones  de  Baetulo  dieron  á  Cayo  Picarlo  Novato, 
hijo  de  Cayo,  de  la  tribu  Publilia,  el  lugar  para  la  sepultura, 
los  gastos  del  funeral  pagadjos  del  Erario  y  todos  los  demás 
honores».  Al  final  de  esta  leyenda,  se  dice  con  oportunidad: 
H  M-HN-S'N-LS— «í  <?^/<f  monumentOf  ni  el  lugar  de  la  se- 


(1)  CILn3270. 

(2)  GIL- II  3240. 

(3)  GIL  II  53. 

(4)  GIHI3270. 

(5)  CILII-Supp.  5961. 


M.   R.   DE  BERLANGA  203 


puliura  pasarán  al  heredero  (1), — fórmula  de  que  ya  he  ha- 
blado hace  poco. 

Y  en  este  punto  no  puede  pasarse  en  silencio  otra  piedra 
que  existió  á  dos  leguas  de  Lisboa,  en  el  camino  de  Lareiro, 
en  la  que  se  lee,  que  estando  vivo  hizo  su  sepulcro  un  tal 
Flavio  Quadrato,  hijo  de  Marco,  de  la  tribu  Quirina,  aquili- 
Jero  de  la  legión  segunda,  ordenando  que  aquel  MONIMEN- 
TVM  CVMMVNITioNí¿«^TRICleAeHERedem  NON-j^í^«^- 
tur  (2). 

La  ntunitio  iricleae  parece  referirse  al  reparo  ó  defensa  de 
un  tinglado  ó  cobertizo  construido  con  intento  de  preservar 
el  sepulcro,  de  los  daños  que  pudieran  causarle  las  tempesta- 
des, estando  á  cielo  abierto. 

A  la  fórmula  \{oc  lAonumentutn  Sive  Sepulcrum  Heredem 
Non  Sequetur  íiec  hocu^n  Sepulturae,  que  parece  haber  sido  la 
más  desarrollada,  hay  que  añadir  alguna  otra  frase  que  la 
complemente,  cuyo  conocimiento  es  debido  á  una  inscripción 
romano-hispana  de  Denia,  del  siglo  11.^,  dedicada  á  Maxumt- 
lia,  en  cuya  ultima  línea  aparece  este  otro  grupo  de  siglas 
H'S'H'A'N'L,  que  he  leído  }aoc  Sepulcrum  Weredi  Kbaliena- 
rt  Non  Lüet  (3),  apoyándome  en  el  NEQVIS  ANOMINE- 
NOSTRO- ALIEN  ARE- AVDEAT,  de  una  inscripción  ilustra- 
da por  Rossi  (4)  y  en  los  demás  textos  ya  antes  citados,  sin  que 
después  haya  visto  otra  lectura  que  pueda  satisfacerme  de  está 
fórmula  abreviada  (5). 


(1)  CILli-4611. 

(2)  CILII266. 

(3)  Berl  Revista  Archeológica  portuguesa,  núm.  3,  Marzo  1883, 
pégina  4  y  siguientes. 

(4)  Rossi.  /  coLLegii  Jeneraticii  en  las  Comm.  philol,  ia  honor  Th, 
Mommseni,  p.  709. 

;5)  GIL  II.  Supp.  5891.  La  lectura  que  en  este  lugar  del  Corpus  apa- 
rece de  dichas  siglas,  no  está  justificada  por  el  calco  que  poseo  de  la 
piedra. 


204  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


Naturalmente,  tan  menuda  discusión  con  el  fin  de  fijar  el 
significado  de  algunas  letras  aisladas,  no  puede  ser  de  interés 
para  nuestras  eminencias  contemporáneas,  á  las  que  importa 
bien  poco  que  semejante  fórmula  jurídica  se  ajuste  en  un  todo 
ó  no  se  ajuste  al  texto  Gayano  (i),  como  tampoco  puede  im- 
portarles prestar  atención  á  estas  ligeras  observaciones  sobre 
letreros  escritos  hace  más  de  mil  ochocientos  años,  reveladores 
de  antiguos  hábitos  públicos  de  poblaciones  hora  desapare- 
cidas, que  ocupaban  por  entonces  estas  comarcas. 

Entre  ellos,  uno  de  los  más  curiosos  por  cierto,  es  el  es- 
crito en  una  plancha  de  plomo  y  casualmente  encontrado  en  la 
Sierra  de  Córdoba,  que  decía  de  esta  manera  (2): 

«El  tres  de  las  Kalendas  de  Septiembre,  siendo  duumviros 
Lucio  Valerio  Peno  y  Lucio  Antistio  Rustico»  (3). 

«Lucio  Valerio  Kapito  ocupó  este  lugar  para  Colmenar»  > 
ALVARILOCVMOCVPAVÍT  (4).  Semejante  epígrafe  pare- 
ce tener  muchos  puntos  de  contacto  con  el  PITTACIVM  de 
la  última  Rúbrica  del  Bronce  de  Aljustrel,  de  cuya  palabra  me 
he  ocupado  trasladando  las  interpretaciones  que  de  la  misma 
dan   Hübner,  Mommsen,  Wilmann  y  de  Rossi   (5),  siendo  la 


(1)  Gai  Comm.  11*3.  Divini  iuris  sunt  veluti  res  sacrse  et  religiogee... 
4  religiosee  quas  diis  manibus  relictae  sunt .  9  Quod  autem  divini  iuris 
est,  id  nullius  iii  bonis  est...  7  Sed  in  provinciali  solo  placel  plerísque 
solum  religioBum  non  fícri,  quia  in  eo  solo  dominium  populi  romani  est 
vel  Ceesaris,  nos  autem  possessionem  tantum  vel  usufrulum  liabere  vi- 
demur:  ulique  tamem  eliamsi  non  sil  religiosum  pro  religioso  hubetur. 
Videetiam.  II  2-3-4'6-7  y  9. 

(2)  GIL  11-2242. 

(3)  30  de  Agosto  de  un  año  que  se  ignora,  porque  no  se  conocen  las 
lisias  de  magistrados  locales  epónimos  de  la  población  á  que  esta  lámina 
se  refería. 

(4)  Mommsen  interpreta  en  efecto  este  pas>4Je  diciendo:  aloari  locum 
occupare;  de  occupatione  agri,  in  quo  alvaria,  fíant  inteligendum  est. 
ClL-lI-22-42   Véiise  Verg.  Georg.  IV.  v.  34  y  Plin.  H  N'XXI  80. 

(5)  Berl.  Los  Bronc.  de  Lase,  Bonan  y  Aljustrel,  p.  710,  711  y 817. 


M.    R.    DE   BERLANGA  205 


significación  que  más  me  satisface  la  que  expuso  Petronio  en  el 
siglo  I.^  (i),  creyendo  que  sea  precisamente  éste  el  nombre  que 
deberá  aplicarse  á  la  lámina  de  plomo  de  la  Sierra  de  Córdoba, 
la  cual  pudo  ser  el  tarjetón  puesto  en  las  tierras  concedidas 
por  un  canon  anual  por  los  magistrados  locales  á  Lucio  V.^le- 
rio,  con  destino  á  un  Colmenar.  Pero  aun  son  más  curiosos 
otros  detalles  por  su  semejanza  á  veces  con  las  costumbres 
modernas. 

En  la  Tarragonense  existía  una  piedra  sepulcral  de  «Lucio 
Memmio  Probo,  natural  de  Clunia,  gramático  latino,  á  quien, 
á  los  25  años,  la  ciudad  de  Tricio  le  señaló  un  sueldo»,  cuya 
cifra  no  está  clara  en  el  texto  (2),  siendo  el  primer  ejemplo 
de  un  dómine  retribuido  por  el  Kstado,  de  que  se  tenga  noti- 
cia en  España. 

En  Torre  Milano,  cerca  de  Fuente  Ovejuna,  se  halló  la  losa 
funeraria  de  un  tal  «Publio  Frontino  Sciscola,  médico  de  los 
colonos  de  la  Colonia  Patricia»,  también  otro  ejemplo  del  pri- 
mer médico  titular  de  Córdoba  (3),  y  en  Mérida  se  descubrió 
una  tercera,  que  dedicaba  «Cassio  Filipo  á  su  incomparable 
esposa  Julia  Saturnina,  de  45  años,  médica  excelente,  mujer 
virtuosísima,  en  razón  de  sus  méritos»  (4),  en  la  que  se  vé  que 
las  Doctoras  en  medicina  y  cirujía,  hace  más  de  quince  siglos 
que  implantaron  entre  nosotros  la  moda  de  trocar  la  rueca, 
colus,  y  el  hxxso^ /usus^  de  la  antigua  matrona,  por  el  fórceps  y 
el  speculum  (5)  de  los  discípulos  de  Archagatos  y  de  Ásele- 
piades. 


(1)  Petron.  Satyr.  34  Statim  allat»  sunt  amphor»  vitrod  diligenter 
gypsatfiB,  quarum  in  cervicibus  pittacia  erant  affixa  cum  hoc  titulo  Fa* 
lernum  Oppimianum  annorum  centum, 

(2)  ClL-II-2892. 

(3)  ClLII-2348. 

(4)  C1L-I1497. 

(5)  Véase  la  caja  de  instrumenlos  quirúrgicos  que  se  conserva  en  el 
Museo  Borbónico,  encontrados  en  Pompeya. 


2o6  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


El  ejemplo  de  la  profesora  de  medicina  Julia  Saturnina  y 
el  de  la  poetisa  satírica  Sulpicia,  demuestran  á  las  claras  que 
la  invasión  de  las  viragines  data  de  hace  miles  de  años,  y  no 
puede  reputarse  nacido,  el  antianeirismo,  de  los  celeberrísi- 
mos  adelantos  modernos. 

El  profesor  de  latín  de  Tricio  y  el  médico  titular  de  Córdo- 
ba, ambos  hijos  de  libertos,  puesto  que  después  de  su  nombre 
no  se  marcan  en  las  respectivas  inscripciones  las  conocidas 
siglas  indicando  la  ascendencia,  así  como  el  ntagister  artts 
grantntattcae  de  Sagunto  y  el  Me/ficus  Pascensis  (i),  no  eran 
los  únicos  empleados  de  las  colonias  y  de  los  municipios,  pues, 
además,  había  otros  dependientes  encargados  de  los  diversos 
ramos  de  la  administración  pública,  como  el  accenstis,  el  scrt- 
ba,  el  librariuSy  el  viator  y  ¿í  praeco,  de  que  hablan  los  Bron- 
ces de  Osuna  (2),  quienes  reciben  en  las  mismas  Tablas  el 
nombre  genérico  de  Apparitores  (3),  teniendo  asignado  un 
sueldo  por  el  ejercicio  de  sus  funciones,  de  las  cajas  públicas. 

Estos  últimos  solían  pertenecer  á  la  clase  de  esclavos  de 
la  misma  ciudad  colomae  serví  (4),  ó  bien  serví  publící  (5), 
cuyos  esclavos  formaban  lo  que  se  denominaba  entonces  fa- 
milia publica  (6).  Cuando  algunos  de  ellos,  no  por  sus  méri- 
tos, que  jamás  se  han  tenido  en  cuenta  para  los  ascensos  en 
los  pueblos  antiguos,  ni  en  los  modernos,  sino  por  sus  influen- 
cias personales,  obtenían  la  libertad,  eran  libertos  del  munici- 
pio ó  colonia  respectiva  líber  tus  munícípíí  (7)  ó  Reí  Publí- 


(1)  CILII-3872y21. 

(2)  Berl.  Nuevos  Bronc.  de  Oduna,  R.  LXIl 

(3)  Ibidem.  R.  LXIII. 

(4)  CILII  1418-2992. 

(5)  CILIi-2229. 

(6)  ClLII-2229. 

(7)  CIL1I-2Ü09  2011. 


M.    R.    DE  BERLANGA  207 


cae  libertus  (i)  y  desempeñaban  t:argos  administrativos   de 
más  categoría  á  veces  que  los  del  simple  praeco  ó  del  viator. 

El  pormenor  de  estos  detalles  se  ha  conservado  en  algu- 
nos de  los  grandes  bronces  hispanos,  que  han  venido  á  enri- 
quecer soberbiamente  los  antiguos  monumentos  jurídicos  ro- 
manos, sin  que  por  ello,  sin  embargo,  hayan  desmerecido  los 
pequeños  epígrafes,  que  á  veces  enseñan  lo  que  ha  pasado 
desapercibido  para  historiadores  y  poetas  satíricos.  De  ello 
hay  un  ejemplo  muy  palmario  en  la  inscripción  que  aun  se 
conservaba  en' Antequera  (2),  traída  de  Cerro  León^  la  antigua 
Osqna,  esculpida  en  un  gran  pedestal,  que  debió  sostener  la 
estatua  de  un  tribuno  militar  llamado  Publio  Magnio  Rujo 
Mangoniano,  que  fué,  además, 

PROCAVGXXHERPERHISPBAETETLVSITAN 
PROCAVGPERBAETICADFALVEGET 
PROC-AVGPROVBAETADDVCEN. 

Acabo  de  indicar  que,  según  la  conjetura  más  probable, 
fué  Augusto  el  que  estableció  hacia  el  quinto  ó  sexto  año 
de  J.  C.  el  impuesto  de  la  vigésima  sobre  las  herencias  (3),  es 
decir,  que  obligó  á  llevar  al  Tesoro  la  vigésima  parte  del  valor 
líquido  de  los  bienes  testamentarios,  que  debían  adjudicarse  á 
los  herederos  y  legatarios  del  ñnado,  cuya  vigésima  equivalía 
al  5  por  100  del  importe  del  aprecio  de  lo  inventariado,  de- 
ducidos los  gastos.  En  la  época  en  que  este  importe  se  cobra- 
ba directamente  por  el  Estado,  hubo  funcionarios  públicos 
encargados  de  la  vigilancia  de  su  recaudación,  con  el  título 
de  Procurador  imperial,  cargo  que  desempeñó  en  la  Hética  y 
en  la  Lusitania,  Publio  Magnio  Rufo  Mangoniano,  del  orden 
equestre,  como  C.  Manlio  Félix,  otro  tribuno  militar,  que  en 


íl)    CILII-4351418. 

(2)  CILII-2029. 

(3)  Gasa.  Dion.  53  15. 


2o8  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


los  días  de  Trajano  fué  nombrado  Procurator  Augustt  (vice- 
sintae)  Y^Y^hereditatuin  (i). 

Otro  de  los  impuestos  indirectos  de  Roma  fué  la  cen- 
tessinta  rerum  venalium^  que  se  considera  también  creación 
de  Augusto  (2)  y  fué  recibido  por  el  pueblo  con  bastante 
oposición.  En  17  de  J.  C.  pudo  Tiberio  reducir  este  gravamen 
á  la  mitad  y  en  vez  del  i  por  100,  centessima^  exigió  el  uno 
por  doscientos,  duceniesstmam  in  posterum  statuii  (3),  que 
suprimió  en  Italia  Calígula  ducentessimant  auctionum  Italiae 
rentisit  (4),  por  los  años  de  38  de  nuestra  era  (5). 

No  se  tenía  una  idea  del  funcionario  que  recaudaba  este 
impuesto  sobre  las  ventas  en  subasta,  auctionum^  y  la  inscrip- 
ción osquense  que  acabo  de  citar  hace  ver  que,  como  para  la 
vicessiffta  herediíaiunty  había  un  Procurator  Augustt^  provin- 
cÚB  Baeticag  ad  ducentesstmam. 

En  la  Tabla  de  Aljustrel  se  habla  con  grandes  detalles  de 
la  centessinta  auctionufn^  y  su  poleografía  nos  lleva  al  final  del 
primer  siglo  (6),  no  debiendo  olvidarse  en  este  punto  las  Ta- 
blas enceradas  de  Pompeya,  comentadas  primero  por  de  Pe- 
tra,  luego  por  Momm^en  y  últimamente  por  Zangetneisier , 

Pero  el  cargo  más  curioso  que  desempeñó  Publio  Magnio 
Rufo  fué  el  de  Procurador  imperial  para  la  aclimatación  en 
la  Bélica  de  las  Vides  de  Falerno^   de  lo  cual  no  se  tenía  la 


(1)  CIL'III  726  Vide  Marquardt,  Hanbuch,  X  p.  335  y  siguientes. 

(2)  Tac.  Ann.  I.  78.  centessima  rerum  venalium  post  bella  oivilia 
instituía 

(3)  Tacit.  Ann.  II.  42. 

(4)  Suet.  vit.  Galig  XVI. 

(5)  El  pequefío  Bronce  del  Gabinete  de  Francia,  con  el  nombre  de 
CCAESARDI VIAVG  PRONAVG,  del  año  39,  que  tiene  en  el  reverso 
lassiglas  R.  CC,  interpretadas  desde  Eckhel  Remissaducente88tmQ,es  la 
moneda  que  se  trae  siempre  en  apoyo  de  lo  dicho  por  el  biógrafo  impe- 
rial. Cohén.  Monnaies  imper.  I.  p  148.  n.  14.  Eckhel  D.  N.  V.  VI  p.224. 

(6)  Berl.  Los  Bronc  de  Lase.  Bon.  y  Aljustr.  p.  229  y  653.  R.  Cen- 
tessime  argenta riee  stipulationis. 


M.    R.    DE   BERLANGA  209 


menor  noticia  hasta  que  el  profesor  Mommsen  dió  la  exacta 
lectura  de  este  pasaje  de  la  piedra.  Se  sabía  únicamente  que 
allá  por  el  93  de  J.  C,  en  razón  de  las  abundantes  cosechas  de 
vino  que  se  venían  sucediendo  y  las  escasas  de  trigo,  se  creyó 
que  el  excesivo  cultivo  de  la  vid  había  hecho  descuidar  las 
sementeras,  por  lo  que  ordenó  Domiciano  que  en  Italia  no  se 
plantasen  nuevas  viñas  y  en  provincias  se  arrancasen  lo  me- 
nos la  mitad  de  las  existentes  (i),  edicto  imperial  sin  embargo 
que  por  miedo  á  los  anónimos  no  hizo  cumplir  (2)  el  mismo 
soberano.  Pero  se  ignoraba  que  hubiera  habido  un  tiempo  en 
que  la  reacción  hubiese  sido  tal  que  se  nombrara  un  funcio- 
nario especial  encargado  de  propagar  por  la  Bética  las  vides 
de  Falerno  (3). 

Existe  igualmente  en  Antequera,  la  antigua  Antikaria^ 
otra  gran  base  de  estatua,  que  está  sentada  sobre  la  clave  del 
arco  del  Puente  de  los  Remedios,  cuya  leyenda  es  de  grandí- 
sima enseñanza  histórica.  Traída  la  piedra  del  cercano  Villar, 
á  una  legua  al  Noroeste,  donde  estuvo  Singilia^  resulta  inti- 


(1)  Suet.  Vit.  Domit.  7. 

(2)  Suet.  Vit.  Domit.  U. 

(3)  En  el  siglo  pasado  antes  que  se  conociera  el  Oídium^  la  Phylo- 
xera  y  el  Mildeu,  los  vinos  especiales  de  los  Montes  de  Málaga  proce- 
dían de  cepas  alemanas.  Se  cuenta  que  entre  los  muchos  extranjeros 
que  venían  desde  el  xvi.^  á  establecerse  y  negociar  en  este  puerto,  acertó 
ó  llegar  cierto  sujeto  llamado  PUer  Simen,  Pedro  Simón,  cuyo  apellido 
no  se  ha  conservado,  el  cual,  como  criado  en  las  orillas  del  Rhin,  conocía 
muy  bien  el  laboreo  de  la  viña  y  las  clases  de  viñedos  que  allí  se  daban 
mejor.  Deseoso  de  hacer  ensayos,  procuró  traer  planta  de  su  país,  que 
cultivó  con  esmero  en  nuestras  agrestes  montañas,  vecinas  del  Colme- 
nar, 4  leguas  al  N.  de  Málaga,  cuyo  resultado  fué  más  satisfactorio  que 
lo  que  pudiera  nunca  imaginarse,  y  de  entonces  se  extendieron  por  estos 
Montes  las  plantaciones  de  las  viñas  de  Piter  Simen,  nombre  que,  á  la 
vueltn  de  muchos  años,  se  transformó  en  Pero  Ximen,  como  se  decía  en 
mi  niñez,  transformado  hoy  por  el  comercio,  que  nada  tiene  de  erudito, 
en  el  ridiculísimo  nombre  de  Pedro  Jiménez,  degenerado  descendiente 
de  Piter  Simen, 


2IO  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


mámente  relacionada  con  la  vida  de  este  municipio  latino  del 
primer  siglo,  tan  cercano  al  de  Málaga. 

De  los  geógrafos  antiguos  Plinio  es  el  único  que  nombra  á 
aquel  pueblo  entre  Vesci^  quod  Faventia^  y  A  tegua  bajo  la 
íorma  de  Singili  (i),  que  restableció  á  su  verdadera  forma  el* 
Profesor  Hübner  haciendo  notar  oportunamente  el  apócope  de 
la  a  final,  eliminación  no  extraña  y  más  por  la  proximidad  del 
nombre  de  Aiegua^  que  comenzaba  con  idéntica  vocal  (2). 

Son  las  piedras  las  que  dan  más  pormenores  de  esta  loca- 
lidad nombrándola  unas  Singilia  simplemente  (3),  otras  Mu- 
nicipio libre  singiliense  (4),  alguna  Municipio  flavio  libre  sin- 
giliense  (5)  y  muchas  Singilia  Barba  {6),  duplicidad  de 
nombre  que  no  es  de  extrañar  en  la  geografía  de  las  Hispa- 
nias,  como  también  lo  indica  ya  el  mismo  Hübner  trayendo  e 
ejemplo  del  citado  Plinio  (7).  Estudiando  dicha  nomencla- 
tura se  fijan  las  páginas  más  obscuras  de  esta  población:  el 
calificativo  de  Municipio  libre  indica  que  en  su  origen  fué 
una  ciudad  autónoma  y  que  al  entrar  en  la  administración 
romana  no  constituyó  una  municipalidad  estipendiar ia^  como 
de  ordinario,  sino  exenta  del  pago  á  Roma  de  todo  pe- 
cho (8).  El  apelativo  de  Flavto  no  tengo  que  repetir  que  indi- 
caba provenir  la  municipalidad  singiliense  del  74  de  J.  C,  en 
que  fueron  censores  Vespasiano  y  Tito,  ó  bien  que  era  con- 
temporánea de  las  Tablas  de  Málaga  y  Salpensa. 


(1)  Plin.  H  N  III.  10. 

(2)  GIL.  II.  p.  272. 

(3)  GIL  II.  2022.  Ctoes  Singilienses  et  incolae  2023.  Ordo  singilierms 
2021.  Singiliensi. 

(4)  GIL.  II.  2021.  M  M-LIB.  SING. 

(5    GIL  II.  2025.  MM.  FLWII-  LIB  SING. 

(6)  GIL.  II.  2015  2016.  2017.  2018.  2019.  2020  ORDO-SING-BARB  ó 
bien  M'MSING  BARB. 

(7)  Plin.  H  NIII.  10  et  passim. 

(8)  Marquardt  Hanbuch.  XIII.  p.  96  y  106. 


M.    R.    DE  BERLANGA  211 


Pero  volviendo  ya  al  pedestal  del  puente  de  los  Remedios, 
su  texto  puede  considerarse  dividido  en  tres  secciones:  en  la 
primera  de  las  cuales  se  habla  del  agraciado  Cayo  Setnpronio 
Nigelión^  liberto  de  Córdoba,  en  cuya  colonia  íué  Sexvir- 
augustal,  cargo  que  ejerció  igualmente  en  el  municipio  sin  - 
giliense  cuando  fué  elegido,  adlectus^  munícipe  de  dicha  po  - 
blación,  ejerciéndolo  con  el  carácter  de  perpetuo  por  decreto 
de  aquellos  decuriones.  Hasta  aquí  la  leyenda  nada  enseña 
de  nuevo,  no  así  su  segunda  parte,  según  la  cual  los  decurio- 
nes de  Singilia,  ordo  Singiliensis,  decretaron  recibir  á  Sepro- 
nio  Nigelio  en  el  número  de  los  ciudadanos  municipales  en  los 
términos  en  que  pudo  serlo  un  liberto,  refiriéndose  sin  duda 
á  que  ni  le  era  lícito  ingresar  en  el  decurionato,  ni  ejercer  la 
potestad  edilicia,  ni  duumviralicia,  no  pasando  del  Sexvirato 
augustal,  que  en  vez  de  ser  anuo  como  de  ordinario,  era  en 
este  caso  perpetuo  por  acuerdo  especial  de  los  decuriones. 

La  última  parte  de  la  leyenda  es  sin  duda  la  más  curiosa, 

pues  dice  así:  «Los  antiguos  decuriones  de  Singilia,  ordo  sin^ 

^iliensis  vetus,  también  en  su  nombre  decretaron  las  mismas 

distinciones»  que  el  ordo  sigüiensis  novuSy  si  se  me  permite  la 

clasificación,  «le  había  en  general  acordado»  como  queda  dicho. 

Esto  es  que  en  Singilia  hubo  en  tiempo  del  Sexvir  augus- 
tal Sempronio  Nigelio  dos  municipalidades  reunidas,  la  una, 
la  antigua,  ordo  vetus^  creada  por  Vespasiano  con  el  derecho 
latino  y  sin  pagar  tributo  á  Roma,  municipiunt  flavium  libe- 
runt^  la  otra,  más  reciente  y  nacida  de  la  unión  de  aquel  pue- 
blo con  el  de  Barba^  desde  cuya  fecha  tomaron  los  decuriones 
y  los  municipes  el  nombre  de  Singiliensis  Barbensis  (i). 


(i)  Respecto  de  Barba  sólo  el  Itinerario  trae  esta  mansiÓD  después 
de  Ostipo  y  antea  de  Anticaria  (Itiner,  edit.  Wess.  p.  412  ed.  Parthey  et 
Pinder  p.  196),  acusando  la  cercanía  de  esta  ciudad  de  la  que  distaba 
24  millas  según  dicho  texto.  Pero  no  hay  que  pensar  que  la  Barba  del 
Itinerario  se  incorporase  á  Singilia,  porque  la  supresión  de  esa  Mansión 


212  ESTUDIOS   EPIGRÁFICOS 


Aunque  no  aparece  que  fuera  frecuente,  se  comprende  por 
el  pasaje  citado  de  la  predicha  piedra  singíliense,  que  no  era 
extraño  al  mecanismo  municipal  romano  la  incorporación  de 
un  municipio  apotro  por  el  excesivo  desarrollo  y  preponde- 
rancia de  aquél  y  la  decadencia  creciente  de  éste,  lo  cual  sin 
embargo  se  comprende  mejor  tratándose  del  sistema  colonial 
de  entonces,  como  lo  convence  el  caso  de  Valencia  en  las  His- 
panias,  también  conocida  por  las  inscripciones  (i). 

Hübner  recuerda  con  sobrado  acierto  las  páginas  más  anti- 
guas que  se  conservan  de  esta  colonia.  En  los  Sumarios  Livia- 
nos (2)  se  lee  q^ml^  Junio  Bruto  en  su  consulado^  135  años  antes 
de  J.  C,  concedió  campos  y  una  ciudad  llamada  Valencia  álos 
que  hicieron  las  campañas  de  Viriato.  Sesenta  y  cinco  años 
más  tarde,  en  73  antes  de  J.  C,  Cneo  Pompeyo  decía  al  Sena- 
do romano  (3):  Ya  sabéis  que  Jué  tomado  el  campaTnento^  que 
tenian  los  enemigos  junto  al  Suero,  ganada  la  batalla  del  rio 
Turia,  desbaratado  el  ejército  enem^igo  con  su  jefe  G,  Herenio 
y  ocupada  la  ciudad  de  Valencia.  Noticia  confirmada  mucho 
más  tarde  por  Plutarco  cuando  afirma  que  Cneo  Pompeyo 
derrotó  á  Herenio  y  Perpena^  j^f^s  SertorianoSy  á  la  vista  de 


en  la  Via  hubiera  producido  una  alteración  en  las  paradas  y  casas  de 
postas,  que  no  es  de  suponer  se  quisiera  provocar. 

(1)  Sobre  la  adleciiOy  véase  Dig.  50.  1.  1.  Municipem  aut  natioitas 
facit  aut  manumissio  aut  adoptio,  cprno  dice  Ulpiano  comentando  el 
Edicto,  y  mucho  más  tarde  reiteran  Diocleciano  y  Maximiano  Cod. 
lust.  X  40  (38)  7.  Ctoes  quídem  origo  manumissio  adlectio  adoptio,  Ín- 
colas cero...  domicUium  Jacity  y  Fest  ex  Paul.  Diac.  v.  Adlecti.  Adlecti 
dicehantur  apud  romanos  qui  propter  ¿fiojotam— carencia  de  Senadores, 
ex  equestri  ordine  in  Senatorum  sunt  numero  ossumptL 

(2)  Periochae  T.  Livii  LV.  lunius  Brutus  eos.  in  Hispania  eis  qui 
sub  Viriato  militaverunt  agros  et  oppidum  dedit,  quod  vocatum  est  Va- 
lentía. 

(3)  Salust.  Bpist.  Cn.  Pomp.  ad  Senat.  Castra  hostium  apud  Sucro- 
nom  capta  et  praelium  apud  flumen  Turiam  et  dux  hostium  G.  Herenius 
cum  urbe  Valentía  et  exercitu  delecti  satis  clara  vobís  sunt. 


M.    R.    DE   BERLANGA  213 


Valencia,  matándoles  más  de  diez  m^il  enemigos  (i),  cu- 
yos informes  terminan  con  los  que  dá  Plinio  antes  del  79 
de  J.  C.  cuando  indica  que  era  Valencia  una  colonia  distante 
tres  minias  del  mar  (2).  Lo  que  no  enseña  ninguna  de  estas 
fuentes  y  sí  únicamente  las  inscripciones  es  que  en  aquella 
localidad,  hubo  en  la  época  de  su  mayor  prosperidad  y  al  me- 
diar el  tercer  siglo  dos  poblaciones  distintas,  compuesta  la  una 
de  V'^alentinos  antiguos,  Valentini  veteres,  sin  duda  de  la  primi- 
tiva colonia  de  Junio  Bruto,  y  la  otra  de  veteranos,  Valentini 
veterani^  que  pudo  ser  una  ampliación  realizada  por  Pompeyo, 
porque  ni  Julio  César,  ni  Augusto  debieron  tomar  parte  en  su 
colonización,  pues  de  ser  así  llevaría  el  sobrenombre  á^  Julia  ó 
de  Augusta  (3).  Entre  los  epígrafes  valentinos,  hay  puBs,  uno 
importantísmo,  que  enseña  que  así  como  había  dos  clases  de 
colonos  en  Valencia,  hubo  también  dos  distintas  corporacio- 
nes decurionales,  ORDO  DECVRIONVM,  conocidas  ambas 
con  la  denominación  genérica  de  VTERQVE  ORDO  VA- 
I^ENTINORVM  (4)  y  que  funcionaba  dando  decretos,  DE- 
CREVIT,  en  nombre  y  representación  de  una  y  otra  asamblea 
decurional. 

Todos  los  comentarios  que  preceden  podrían  aún  prolon- 
garse extensamente  dado  el  copioso  caudal  de  inscripciones 
paganas  con  que  cuenta  la  colección  epigráfica  hispana;  pero 
parece  que  será  ya  razón  el  darlos  aquí  por  terminados.  Sin  em- 
bargo, tales  observaciones,  con  haber  sido  tan  breves  (5),  de- 


(1)  Plut.  vit.  Pomp.  XVIII  in  fine. 

(2)  Plin.  HNlII-20. 

(3)  CIL.  II  3733  á  3737  y  3739.  3741.  3745— VALENTINI  VETE- 
RANl  ET  VETERES,  después  de  J.  C,  222  á  225.— 249 á  251.-^269  ó  270. 
-^Véase  también  á  este  propósito  Zumpt.  Comment.  epigr.  p.  312. 

(4)  CILir3745. 

.  (5)  Antes  de  terminar,  sin  embargo,  voy  á  permitirme  llamar  la  aten- 
ción sobre  ciertas  leyendas  que,  con  sersepulcrales,  contienen  rasgos  de 
un  descreimiento  desconsolador,  que  acusan  y  hacen  resaltar  las  ideas 


214  ESTUDIOS  EPIGRÁFICOS 


ben  haber  provocado  un  conocimiento  exacto  déla  importancia 
del  estudio  de  los  epígrafes  hispanos  para  conocer  en  muchos 
de  ellos  la  manera  como  fueron  paulatinamente  los  Italiotás 
aplicando  el  derecho  público  y  el  privado  de  Roma  á  la  ad- 
ministración de  estas  dos  provincias,  para  ellos  trasmarinas. 
Pero  al  mismo  tiempo  hacen  ver  por  su  novedad  misma,  el  poco 
interés  que  despiertan  entre  nosotros  semejantes  investigacio- 
nes, hasta  el  punto  que  nadie  se  preocupa  de  ellas,  ni  llega  á 
extrañar  que  nuestros  latinistas,  que  interpretan  ORDO  por 
Cabildo  y  DICATVS  por  añcionado,  viertan  á  la  vez  la  pala- 
bra INGENVI  por  generosos,  por  más  que  haga  diez  y  ocho  si- 
glos que  escribía  Gayo  que  llamábanse  asi  los  que  eran  libres 
desde  el  momento  de  nacer,  lo  cual  nada  tiene  que  ver  con  la 


predominantes  de  una  época  de  inconcebible  escepticismo.  En  Cádiz  se 
leía  en  una  piedra  funeraria  (CILII.  1877). 

Te  Rogo  Preteriens;  ES,  BIBE,  LVDE,  VENI 
en  otra  de  Córdoba  (CIL-II  2262). 

TV,  QVI  STAS  ET  LEGES  TITVLVM  MEVM,  LVDE,  lOCARe  VENI 
en  la  que  se  dice  de  Tolox  (CILIM434) 

NIL  FVI,  NIL  SVM,  ET  TV,  QVI  VIVÍS,  ES.  bibe,  LVDE  VENI 

En  todas  ellas  aparece  la  idea  predominante  de  Vioir,  beber  y  dioer- 
iirse  antes  de  morir;  pero  hubo  en  Porcuna  una  lápida  tumular  que 
copió  Franco  y  decía  (CIL*II'2146).  Lo  subrayado  es  suplido  por  HQbner. 

«ítem  yo  Marco  Porcio,  hijo  de  Marco...  mando  á  mis  herederos  que 
rocíen  con  vino  mis  cenizas  para  que  sobre  ellas  vuele  mi  espíritu  em* 
briagado:  que  las  hiervan  cubran  mis  huesos.  Si  alguno  se  detuviere 
ante  mi  epitafio,  al  ver  mi  nombre  que  diga,  descanse  tranquilamente 
lo  que  dejó  el  ávido  fuego,  que  convirtióse  en  pavesas  al  consumirse  el 
cuerpo.» 

Este  curioso  epitafio  es  análogo  al  que  descubierto  en  la  Vía  Latina  dice 
de  esta  manera:  (Baehrens.  Poetae  latini  minores  V.  p.  97  ed  Teubner). 

«Soy  ceniza,  huesos,  nada:  mudo  para  siempre,  no  diré  mi  nombre^ 
quién  me  engendró,  ni  dónde,  ni  qué  hice:  Ni  soy,  ni  seré,  sin  embargo 
fui  engendrado  de  la  nada:  Procura  no  desaprobar  nada  de  esto,  porque 
tal  has  de  ser.» 

También  es  semejante  á  otro  de  Benevento  en  el  que  se  lee:  «Disol- 
vióse mi  vida  en  la  región  etérea,  trasformóse  mi  cuerpo  en  cenizas  y. 
aquí  quedó  un  nombre  insignificante  y  vacío.»  (Bueaheíer.  Ant.  lat.  590) 


M.    R.   DE   BERLANGA  215 


generosidad  (i).  Lo  que  sí  no  puede  menos  de  llamar  la  aten- 
ción con  este  motivo,  es  que  los  tales  eruditos  á  la  moderna 
aun  no  hayan  trasladado  al  castellano  la  clasificación  legal, 
con  que  eran  designados  los  manumitidos  de  una  justa  escla- 
vitud, llamados  en  derecho  liberltm,  traduciendo  semejante 
denominación  (2)  por  calaveras,  como  es  de  esperar  suceda 
más  adelanle,  y  tal  vez,  no  muy  tarde. 

M.  R.  DE  Berlanga 
Alhaurín  el  Grande  á  i.^  de  Agosto  de  1902, 


(\)    Gai.  Inst.  Mi.  Ingenui  sunt  que  liberi  nati  sunt. 

(2)     Gai.  Inst.  MI.  Libertini  qui  ex  iusta  servitute  manumissi  suut 


COMUNICACIONES 


Sp.  D.  Pelegrín  Casades  y  Grama Ixes 

,  Málaga  !.<>  de  Octubre  de  1903. 

Mi  muy  apreciado  amigo:  A  fínes  de  Agosto  tuvo  la  amabilidad  de 
darme  á  conocer  el  Señor  D.  Agustín  M.*  Gibert  un  traslado  manuscrito 
de  cierta  inscripción  romana  que  acababa  de  encontrarse  en  Tarragona, 
y  al  terminar  Septiembre  me  remite  una  fotografía,  que  por  estar  hecha 
á  pleno  luz  del  medio  día,  carece  de  las  condiciones  que  tendría  si  la 
piedra  hubiese  recibido  de  costado  el  sol  que  la  baña.  Pero  tal  como  está 
ejecutada,  produce  un  conocimiento  exacto  de  la  leyenda,  revelando  la 
exactitud  de  la  transcripción  del  Señor  Gibert.  Los  esbeltos  caracteres 
de  este  epígrafe,  en  los  que  la  O  y  la  C  aun  conservan  la  forma  circular, 
el  extremo  inferior  del  semicírculo,  que  constituye  la  cabeza  de  la  P,  no 
coincide  con  el  asta,  el  rasgo  postrero  de  la  R  termina  en  una  suave  lí- 
nea curva  y  los  ángulos  superiores  de  la  A  y  de  la  M,  aparecen  cortados 
horizontalmente,  con  otros  detalles  que  no  son  del  caso,  acusan  desde 
luego  la  manera  de  escribir  en  el  mármol  que  tenían  los  lapidarios  en  la 
primera  mitad  de  la  centuria  en  que  murió  Augusto. 

Basta  para  convencerse  de  ello,  traer  ú  la  memoria  los  ejemplos  que 
presenta  el  profesor  Hübner^en  su  paleografía  epigráfica  (1)  de  inscrip- 
ciones romanas  encontradas  en  la  Península,  recordando  á  la  vez  las 
palabras  concisas,  pero  expresivas,  con  que  califíca  los  caracteres — 
litteris  elegantibus — de  una  Tabla  de  mármol  que  vio  en  Tarragona  mis- 
mo, dedicada  al  GENIO  COLoníae  luliae  Victricis  Trtumphalis  TARRA- 
Con¿8,  por  un  duumvir  que  había  sido  quinquenal  en  dicha  colonia  (2). 

La  lectura  de  la  piedra  no  ofrece  la  menor  duda,  no  estando  inte- 
rrumpido el  texto  por  ninguna  laguna.  Desde  luego  se  vé  que  es  una 
inscripción  votiva,  que  se  compone  de  cuatro  miembros  principales: 

1.^  La  divinidad  á  que  se  dedicó  el  pedestal,  que  lleva  este  epígrafe, 
que  fué  el  genio  tutelar  de  Tavraco,  que  se  designa  con  el  nombre  sim- 
plísimo de  TVTELA.  De  la  Hispania  romana  son  varios  los  monumentos 


y\)    CIL-II-212  á  226. 
(2)    CIL'n-407l. 


COMUNICACIONES  2 1  ^ 


que  se  conocen  consagrados  á  la  TVTGLA  (1)  sin  otro  califícativo  alguno, 
que  en  ocasiones  se  denomina  AVGVSTA  (2).  Piedras  hay  en  que  re- 
cibe el  nombre  do  DEVS  TVTELAE  GENIVS  LOCI  (3),  recordando, 
como  dice  muy  bien  Hübner,  las  palabras  conocidas  de  Petronio — ita 
tutelam  huius  locí  habeam  propitiam  (4), — y  en  otras  el  del  GENIVS 
TVTELAE  (5). 

En  Tarragona  m»?mo,  además  de  las  piedras  consagradas  al  GENIO 
del  Co/ioeA^o  Asluricense  y  ol  Césardugustano  (G),  existía  una  dedica- 
ción á  los  LARIBVS  ET  ¿aTELAE  GECÍIO  (7),  otra  a  la  simple  TVTE- 
LAE (8)  y  una  tercera  á  la  TVTELAE  TARRAConts  (9\  conocién 
dose,  por  ú'Iimo,  una  piedra  de  la  misma  loe  ilidad  en  que  se  mencionaba 
ai  DEO  TVTELAE  (10). 

De  modo,  que  la  denominación  de  la  divinidad  tutelar  de  los  lugares 
en  la  epigrafía  hispano  romana  y  especialmente  en  la  Tarraconense,  es 
de  este  modo: 

I  *»    TVTELA  2.'»    TVTELA  AVGVSTA 

3."    GENÍVS  TVTELAE.  i.'     DEVS  TVTELAE 

5.-    DEVSTVTELAEGliNIVSLOGl 

Sabido  es  que  los  romanos  adoptaron  la  mitología  griega,  apendi 
zándola  con  algunas  divinidades  secundarias  á  las  que  de  antiguo  se 
daba  culto  en  el  país,  dii  tndigetes,  y  en  el  hogar  doméstico,  d¿¿  lares,  en- 
tre los  que  numerábanse  los  genios  de  las  ciudades,  genius  oppidi,  y 
los  de  un<i  loculidad  cuaUíuiera  que  estaba  ol  amparo  de  su  tutela  DEVS 
TVTELAE  y  GENIVS  LOCI. 

2.*  La  persona  que  erigió  el  monumento,  que  lo  fué  BABA'Lactt 
NVMISISTICI  uxor. 

En  la  epigiafía  hispano-romana  es  completamente  desconocida  hasta 


(1)  CIL-ll-253«-3031-a226-27ft0. 

i'¿)  CIL-II.3349-4056. 

(3)  GIL- 11-3021. 

(4)  Petron.  Sfttir.  §  57.  pág.  37.  ed  Buecheler. 

(5)  CILlI-2991-3377. 

(6)  CILlI-4072-4073. 

(7)  CIL-II-4082. 

(8)  CIL-n-4090. 

(9)  CILII-4091. 
(lOj     CIL'II-4092. 


2 1 8  COMUNICACIONES 


ahora  el  cognombre  de  BABA,  que  aparece  aplicado  por  Séneca  á  un 
mentecato  contemporáneo  del  emperador  Claudio  (1). 

La  supresión  del  sustantivo  uxor  al  designar  una  viuda  á  cuyo  nom- 
bre va  unido  el  genitivo  posesivo  del  de  su  marido,  es  cosa  tan  sabida, 
que  no  hay  para  que  insistir  en  ello. 

3.®  Lo  que  ejecutó  la  persona  dedicante,  que  se  redujo  á  cumplir 
con  sumo  gusto  el  voto  que  había  hecho:  VOTum  Soloit  hibens  Mérito, 

Los  siglarios  no  dejan  duda  de  la  lección  é  inteligencia  de  este  con- 
junto de  letras  aisladas,  que  sólo  tienen  la  especialidad  déla  unión  déla 
O  y  de  la  T,  esta  última  inscripta  en  aquélla. 

4«°  El  motivo  que  provocó  el  cumplimiento  de  la  promesa  hecha, 
que  es  lo  más  complejo  del  presente  texto  y  está  comprendido  en  esta 
frase: 

QVOD  AEDlFICiVM  DVARVM  OFFiCINARVM 
ET  AEDEM  SALVOS  HECTE  PEREGIT 


es  decir,  por  haber  terminado  sin  contratiempo  la  obra  emprendida  de 
dos  edificios  distintos,  de  los  que  uno  pudo  ser  un  templó  ó  una  casa 
para  morada  de  Baba,  que  ambas  cosas  significa  Aedis  en  singular  (2), 
y  el  otro  una  fábrica  con  dos  departamentos,  destinados  á  distintos  usos, 
como  un  molino  de  aceite  ó  un  lagar  de  pisar,  con  un  local  para  estru* 
jar  la  fruta  y  otro  para  guardar  el  caldo. 

Este  período  presenta  la  forma  AEDIFIGIVM  ET  AEDEM  SAL- 
VOS, en  vez  do  aedijicium  et  aedem  saloa,  que  sería  más  gramatical; 
pero  semejantes  alteracioiies  no  son  de  extrañaren  las  inscripciones 
romanas,  especialmente  en  las  provinciales  posteriores  al  gran  siglo  de 
oro  de  aquella  literatura,  que  nació  tan  tosca  y  llegó  á  su  apogeo  con 
César  y  Cicerón.  Era  el  sermo  rusticas  que  venía  luchando  por  invadir 
el  urbanas,  preparando  la  desaparición  del  idioma,  que  va  decayendo 
gradualmente  hasta  extinguirse,  fundiéndose  en  las  rudos  y  pobres  dia- 
lectos neo-latinos.  Esta  conjetura  está  en  parte  justificada  por  la  peque- 
ña dislocación  de  su  mismo  hipérbaton. 


(1)  Sénec.  Apooolocjnt.  3. 

(2)  Festos  y.  Aedis.  Exoerpta  Paul.  Diac. 


COMUNICACIONES  2 1 9 


Lección: 

Baba,  Lucu  Numisi  Stíci, 

Tutelae 
Votam  SoloU  Líbens  Mart^o, 
quod  aediñcíutn  duarum  ofñcinarum 
salvos  recte  peregit  et  aedem. 

Interpretación: 

A I  Genio  tutelar  de  la  localidad  cumplió  su  ooto  de  buena  voluntad 
Baba^  mujer  de  Lucio  Numisio  Stico,  porque  lleoó/clvs mente  ásu  térmi- 
no,  sin  contratiempo,  la  construcción  de  un  edificio  con  dos  dependencias 
y  un  templo  (1). 

Me  reitero  su  más  affmo.  amigo  q.  b.  a.  m. 

M.  R.  DB  Bbrlanga. 


Sr.  D.  PelegrÍQ  Casadas  y  Oramatzes 
Mi  muy  apreciado  amigo: 

Hace  ya  algÚQ  tiempo  me  dio  á  conocer  por  un  calco  cierta  moneda 
que  se  había  encontrado  en  la  Ametlla  del  Valles^  donde  suelen  descu- 
brirse pequeñas  antigüedades  romanas,  pueblo  situado  en  el  camino  an~ 
tiguo  de  Barcelona  á  Vich,  añadiéndome  que  era  de  bronce  y  pesaba  6*50 
gramos:  siendo  su  diámetro  de  unos  25  milímetros  (2;  y  representando: 

Anv.  La  cabeza  de  un  Joven,  mirando  á  la  izquierda,  del  más  co- 
rrecto perfil  griego,  cubierta  con  un  casco  elegantísimo,  tiimbién  de 
íorma  helénica,  pudíendo  representar  á  Marte,  á  Minerva  ó  á  Palas. 

Rey.  Caballo  á  la  derecha,  completamente  en  pelo  y  sin  bridas;  en 
el  espacio  que  media  entre  los  pies  de  atrás  y  ios  de  delante  un  Beth 
púnico.  O 


(1)  La  forma  misma  del  pedestal,  sobre  que  está  grabada  esta  inscripción,  parece,   desde 
Inego,  más  propia  para  Agorar  en  un  t«inplo  que  en  una  casa  particular. 

(2)  La  reproducción  fotograbada  de  esta  moneda  se  lia  hecho  en  doble  diámetro  para   que 
se  destaquen  mejor  tus  detalles  atendida  su  importancia 


2 1 8  COMUNICACIONES 


ahora  el  cognombre  de  BABA,  que  aparece  aplicado  por  Séneca  á  un 
mentecato  con  témpora  neo  del  emperador  Claudio  (1). 

La  supresión  del  sustantivo  uxor  ai  designar  una  viuda  á  cuyo  nom- 
bre va  unido  el  genitivo  posesivo  del  de  su  marido,  es  cosa  tan  sabida, 
que  no  hay  para  que  insistir  en  ello. 

3.®  Lo  que  ejecutó  la  persona  dedicante,  que  se  redujo  á  cumplir 
con  sumo  gusto  el  voto  que  había  hecho:  YOTum  SoLüit  Ijibens  Mérito, 

Los  siglarios  no  dejan  duda  de  la  lección  é  inteligencia  de  este  con- 
junto de  letras  aisladas,  que  sólo  tienen  la  especialidad  de  la  unión  déla 
O  y  de  la  T,  esta  última  inscripta  en  aquélla. 

4.®  El  motivo  que  provocó  el  cumplimiento  de  la  promesa  hecha, 
que  es  lo  más  complejo  del  presente  texto  y  está  comprendido  en  esta 
frase: 

QVOD  AEDlFIClVM  DVARVM  OFFiCINARVM 
ET  AEDEM  SALVOS  RECTE  PEREGIT 


es  decir,  por  haber  terminado  sin  contratiempo  la  obra  emprendida  de 
dos  edificios  distintos,  de  los  que  uno  pudo  ser  un  templó  ó  una  cctsá 
para  morada  de  Baba,  que  ambas  cosas  significa  Aedis  en  singular  (2), 
y  el  otro  una  fábrica  con  dos  departamentos,  destinados  á  distintos  usos, 
como  un  molino  de  aceite  ó  un  lagar  de  pisar,  con  un  local  para  estru- 
jar la  fruta  y  otro  para  guardar  el  caldo. 

Este  periodo  presenta  la  forma  AEDIFIGIVM  ET  AEDEM  SAL- 
VOS, en  vez  do  aedijicium  et  aedem  saloa,  que  ser(a  más  gramatical; 
pero  semejantes  alteracioiies  no  son  de  extrañaren  las  inscripciones 
romanas,  especialmente  en  las  provinciales  posteriores  al  gran  siglo  de 
oro  de  aquella  literatura,  que  nació  tan  tosca  y  llegó  á  su  apogeo  con 
César  y  Cicerón,  Era  el  sermo  rusticas  que  venía  luchando  por  invadir 
el  urbanas,  preparando  la  desaparición  del  idioma,  que  va  decayendo 
gradualmente  hasta  extinguirse,  fundiéndose  en  las  rudos  y  pobres  dia- 
lectos neo-latinos.  Esta  conjetura  está  en  parte  justificada  por  la  peque- 
ña dislocación  de  su  mismo  hipérbaton. 


(1)  Sénec.  Apooolooynt.  3. 

(2)  Festati  v.  Aedis.  £xoerpt«  Paul.  Diac. 


COMUNICACIONES  2 1 9 


Lección: 

Baba,  hucii  Numisi  Stici, 

Tutelae 
Votam  SoloU  Libens  lÁerito, 
quod  aedifícíum  duarum  ot'ñcinarum 
salvos  recte  peregit  et  aedem. 

Interpretación: 

Al  Genio  tutelar  de  la  localidad  cumplió  su  ooto  de  buena  voluntad 
Baba^  mujer  de  Lucio  Numisio  Stico,  porque  lleoó/elvt mente  ásu  térmi- 
no, sin  contratiempo,  la  construcción  de  un  edificio  con  dos  dependencias 
y  un  templo  (1). 

Me  reitero  su  más  affmo.  amigo  q.  b.  s.  m. 

M.  R.  DB  Bbrlanga. 


Sr.  D.  PeiegrÍQ  Casados  y  Oramatzes 
Mi  muy  apreciado  amigo: 

Hace  ya  algÚQ  tiempo  me  dio  á  conocer  por  un  calco  cierta  moneda 
que  se  había  encontrado  en  la  Ametlla  del  Valles^  donde  suelen  descu- 
brirse pequeñas  antigüedades  romanas,  pueblo  situado  en  el  camino  an-- 
tiguo  de  Barcelona  áVich,  afiadiéndome  que  era  de  bronce  y  pesaba  6*50 
gramos:  siendo  su  diámetro  de  unos  25  milímetros  (2)  y  representando: 

Aqv.  La  cabeza  de  un  joven,  mirando  á  la  izquierda,  del  más  co- 
rrecto perñl  griego,  cubierta  con  un  casco  elegantísimo,  titmbién  de 
íorma  helénica,  pudiendo  representar  á  Marte,  á  Minerva  ó  á  Palas. 

Rev.  Caballo  á  la  derecha,  completamente  en  pelo  y  sin  bridas;  en 
el  espacio  que  media  entre  ios  pies  de  atrás  y  ios  de  delante  un  Beth 
púnico.  O 


(1)  La  form*  misma  del  pedestal,  sobre  qae  está  grabada  esta  insoripoión,  parece,   desde 
Inego,  más  propia  para  figurar  en  un  t«niplo  que  en  una  casa  particular. 

(2)  La  reproducción  fotograbada  de  esta  moneda  se  ha  hecho  en  doble  diámetro  para  que 
««  destaque!  mctJor  sus  detalles  atendida  su  importancia 


220  COMUNICACIONES 

Par  mAs  qoe  el  tipo  marcadísimo  de  la  cab&ta  gateada  hacEa  peofisr 
iaetlnlivamente  en  las  ragionts  del  mundo  antiguo  en  que  dominaron 
los  griegos,  el  del  caballo  parado  llevábala  Imaginación  Irresistible- 
méate  ai  África.  Ni  en  la  Helada,  ni  en  la  Gran  Grecia,  ni  en  las  Islas 
del  mar  Interno,  que  por  el  ocaao  le  aTeclnan,  recordaba  que  se  hubiese 
batido  moneila  alguna  con  estos  dos  símbolos  juntos,  siendo  por  otra 
parte  el  del  reverso  privatíTO  de  Cartago  eo  todos  sus  detalles. 

Bl  estado  de  mi  salud  me  impidió  por  aquellos  días  el  ocuparme  de 
Cite  linaje  de  inTestigaciones,  por  lo  que  tuve  que  abandonarlo  para 
atender  á  mi  restablecimiento;  pero  no  sin  solicitar  para  mejor  ocasión 
otro  calco  más  pronunciado,  si  no  era  posible  una  fotografía,  donde  se 


distinguiera  bien  si  entre  losplésdei  caballo  se  veia  rastro  de  algún 
signe  gráfico  cartaginés.  Cuando  Ift  tranquilidad  de  mi  animóme  lo 
ha  permitido,  he  vuelto  de  nuevo  á  estudiar  esta  moneda  que  no  he 
encontrado  entre  las  de  la  Gran  Grecia  de  Garruccl,  entre  Ihs  SIciliánaa 
de  Salinas  iil  de  Ugdulena,  ni  entre  las  Atrlcanas  de  Miiller.  Pero  este 
subió  munógrüfo,  después  de  seQalsr  como  cartaginesas  ha  quo  por  un 
lado  reprrHciilan  la  cabeza  de  Ceres  unas  veces  y  de  Proserpí na  otras, 
con  revergo  de  caballo  en  pelo  andando,  ó  bien  parado,  se  ocupa  de  otras 
cuya  atribución  áCartego  considera  como  incierta,  entre  las  que  señala 
una  de  bronce  que  describe  asf: 

Adv.    Tete  de  Uinerve,  converte  d'  un  casque  á  trois  aigrettes. 


COMUNICACIONES  22 1 


R*v.  Gheval  debout.  Quelques  exemplaireá  offrent  un  lod  devant 
la  tete  ou  un  Beth  deasous  le  cheval.  (1) 

A  iiade  luego  quo  Mionnet  ,2)  la  aplica  á  Panormo  y  De  Wite  á  Car  - 
tag  j  de  Africii  (3,  clasificación  que  sigue  G  liüard,  por  más,  concluyo 
Müller,  que  con  igual  motíeo  pudiera  atribuirse  á  cualquier  otra  ciudad 
de  África  (4)  ealo  que  no  tiene  verdadera  raz)n.  Pero  en  cambio  está 
acertadísimo  cuando  observa  que  en  el  Catálogo  de  la  Colección  de 
García  de  !a  Torre  se  describan  hasta  catorce  ejemplares  de  la  mon?da 
a'it<*8  seííalada,  qu?se  encuentra  raramente  en  otras  colecciones^  de 
donde  puede  sospecharse  que  tales  monedas  han  salido  de  una  ciudad 
fenicia  en  España.  (5)  Lo  do  (í'n\^^\  fenicia  deberá  r.orregirse  en  ciudad 
cartaginesa,  porque  durante  el  largo  periodo  de  tiempo  que  loa  Tirios 
tuvieron  establecidas  sus  factorías  en  las  Baleares  y  en  la  Bétlca  ha^ta 
c  1  574  antes  de  JC  ,  aunqae  se  habían  inventado  las  monedas  hacía  un 
siglo,  hasta  pasado  el  478  antes  de  JC,  no  las  aioptaron  los  Fenicios^ 
coD  ocasión  de  las  Querrás  Médicas,  como  de  todos  es  muy  sabido,  no 
habiendo  comenzado  á  acuñarse  en  la  Península  ibérica  hasta  después 
do  la  llegada  de  Hamilcar  en  237  antea  de  JO.,  monedas  con  leyendas 
semíticas  grabada^^  en  caracteres  púnicos  más  ó  menos  arcaicos.  (6) 
Hecha  esta  salvedad  deberé  añadir  que  en  efecto,  Gaillard  en  su  Des- 
cripción de  las  monedas  españolas  del  Monetario  del  Ministro  que  fué 
de  Gracia  y  Justicia  Don  José  García  de  la  Torre,  daba  á  conocer  en 
1852  catorce  ejemplares  de  una  de  cobro  de  los  módulos  II,  12  y  13— 
estilo  antiguo — equivalentes  á  24,  26  y  28  milímetros,  uno  de  los  cuales 
describe  de  este  modo  (7). 

Anv.  Teste  casquée  de  Mars  tournée  á  droite. 

Rev.  Cheval  debout,  au  dessous,  la  lettre  phenicienneO  Beth. 

Este  pequeño  bronce  numario  es  del  módulo  U  ó  séase  próximamen- 
te de  un  diámetro  de  24  milímetros. 

Hay  otro  opúsculo  rarísimo  del  mismo  Gaillard  que  es  un  Catálogo 


1  Muller  Numisia.  del'ánoien  Afrique  II,  p.  146. 

2j  Mlonaet.  Description  des  medailles  autiques  grecqueti  et  i-uuiBiué»  I,  p.  27',  iiiliu.  528. 

(3  Be  Witte.  Catalogue  de  la  Collectioa  del'Abée  Greppo  uúm.  1 646. 

(4)  MüUer  Ibidem. 

{5)  Müller  Ilñdem. 

(0)  Berí.  Hisp.  ant.  rom.  p.  3S5.  « 

(7)  Gaillard  De^rípt.  nrtms.  1494  á  1407  p.  lUU. 


222  COMUNICACIONES 


de  tas  monedas  antiguas  que  recogió  en  España  del  1850  al  1854^  im^ 
preso  en  París  en  este  último  año,  habieodo  servido  para  la  venta  en 
pública  subaata  de  su  Coleccíén,  realizada  en  la  primera  mitad  de 
Enero  de  1855.  Bate  opúsculo,  únicamente  de  interés  para  el  momento 
de  la  venta,  entró  en  circulación  después  de  la  subasta,  siendo  raro  se 
conserve  a'gún  ejemplar  como  el  que  adquirí  personalmente  en  París 
mucho  después,  en  el  que  aparecen  anotados  con  lápiz  los  precios  en 
que  se  vendieron  los  más  importantes  ejemplares  que  se  subastaron. 
Pues  bien,  en  este  Catálogo  se  anota  una  pequeña  moneda  de  cobre  en 
buena  conservación;  de  un  diámetro  de  22  milímetros,  equivalentes  al 
módulo  10;  que  describe  con  estas  palabras: 

Anv.  Tete  casquée  de  Pallas  á  gauche. 

Rev.  Cheval  debont;  lettre  phenicienne  Q  Beth. 

De  modo  que  son  quince  los  ejemplares  que  da  á  conocer  Gaillard 
de  un  diáBQetro  de  22,  24,  26  y  28  milímetros,  semejantes  al  que  acaba 
de  encontrarae  cerca  de  Barcelona  y  todos  ellos  descubiertos  en  España, 
habiendo  sido  la  cara  del  anverso  clasificada  como  de  Minerva,  de 
Marte  ó  de  Palas  y  perteneciendo  dichas  monedas  á  la  misma  serie 
de  emisiones  púnicas,  que  no  estimo  como  MQIlerque  puedan  aplicarse 
á  la  Zeca  peculiar  de  un  pueblo  autónomo,  aún  ignorado,  hispano  car- 
taginés. 

Considerando  ahora  la  parte  técnica  no  más  de  esta  pieza,  aún  no 
clasificada,  se  observa  fácilmente  que  sólo  algunas  monedas  griegas  de 
Emporiton  y  de  Rkodeton,  á  la  vez  que  varias  ibéricas  de  Saguntum 
acusando  más  fuertemente  la  manera  de  la  glíptica  helénica,  se  ase- 
mejan algo  á  la  ejecución  del  anverso,  si  bien  la  cabeza  del  mediano 
bronce  de  la  Ametlla  del  Valles  sobrepuja  en  finura  y  esbeltez  á  algu- 
nas de  las  que  se  dejan  citadas. 

Por  lo  que  hace  al  reverso  del  caballo,  hay  dos  hispanas,  ambas  de 
la  Bética,  en  las  que  también  figura  este  símbolo;  una  es  de  SACILI 
en  la  que  aparece  suelto,  sin  montura  y  desbridado  caminando  á  la 
derecha  (1),  la  otra  de  CARMO,  en  la  que  también  aparece  el  mismo 
cuadrúpedo  suelto,  sin  montura,  dirigiéndose  a  la  mano  diestra;  pero 
embridado  (2).  El  tipo  de  ambos  animales  es  muy  airoso,  sin  la  rigidez 


(1)  Delgad.  Nuev.  Met.  LXVII.  1  á  3. 

(2)  Ibidem  X.  10, 


COMUNICACIONES  223 


del  encontrado  en  Cataluña  y  de  algunos  parados  de  los  que  se  obser- 
van en  muchas  piezas  de  la  Zeugitana.  Numerosos  son  por  otra  parte 
los  reversos  de  acuñaciones  iberas  con  caballo  suelto  y  sin  montura, 
con  ó  sin  brida,  generalmente  andando  (1);  pero  ninguno  de  ellos  pre- 
senta la  menor  semejanza  con  el  d^  la  moneda  de  que  me  vengo  ocu- 
pando, que  en  cambio  tiene  numerosísimos  similares  en  muchas  acu- 
ñaciones cartaginesas  (2).  En  efecto  en  su  obra  magistral  sobre  la 
Numismática  de  la  antigua  África  el  sabio  numógrafo  de  Copenhagen 
da  á  conocer  ios  diversos  tipos  de  caballos  en  pelo,  parados  6  andando, 
de  las  acuñaciones  de  la  Zeugitana,  entre  los  que  figuran  bastantes, 
semejantes  en  un  todo  al  del  reverso  de  la  pieza  amonedada  de  la 
Ametlla  del  Valles,  Por  otra  parte  son  copiosas  las  monedas  de  Cartago, 
que  se  descubren  en  España  con  este  símbolo,  unido  á  algunas  esbel- 
tas cabez  <s  de  Ceres  y  de  Proserpina,  lo  cual  induce  á  suponer  que  el 
ejemplar  ahora  descubierto  en  Cataluña  pueda  ser  de  fabricación  car- 
taginesa, no  solo  por  la  similitud  del  reverso  de  esta  con  el  de  algunas 
de  aquellas  monedas  africanas  cuanto  por  el  Q  Beth,  que  se  ve  entre 

los  pies  del  caballo  como  en  diversas  piezas  de  la  Zeugitana.  Por 
ello  para  mí  es  evidente  que  está  erradísimo  Mionnet  al  suponer  la 
moneda  en  cuestión  con  cabeza  de  Minerva  y  caballo  parado,  acuñada 
en  Panórmo  (3)  y  más  acertado  De  Witteh\  considerarla  cartaginesa  (4), 
clasiñcación  que  copió  Oaillard  en  sus  dos  citados  Catálogos,  sin  que 
deje  de  aceptar  también  por  mi  parte  que  acaso  pudo  ser  batida  en  la 
Hispania  como  conjetura  Müller;  pero  no  por  un  pueblo  autónomo. 
Bckhel  en  el  décimo  octavo  (5)  sentó  como  seguro  que  Cartago  no 
acuñó  monedas,  fundándose  especialmente  en  que  los  escritores  que 
hablan  de  las  dos  ocasiones  en  que  los  Sci piones  la  entraron  á  viva 
fuerza,  cuando  se  ocupan  del  botín  no  indican  la  cantidad  de  dinero 
recogido  en  monedas  acuñadas,  sino  simplemente  el  peso  bruto  de  la 


(1)  Delg.  Nuev:  Met.  XCn.  11  y  12-XCIV-2  -CVIIIl-2-3  CXLVd  8  -CXLrX'9  á  I4 
— CLI-6-CLIIU  CL  V-5-2  -  CLV-3  y  3  OLVI-5-3-CL  X-30  CLXÍ.-7  CLXIX'IO  á  14- 
CLXXI-5  CLXXl!-3-2-3  CLXXlIlM-17-18  -  CLXXlV'23-85-33  -  CLXXV-46-48  CLXXVI 
51-CLXXXlO    CLXXXiV-4    CLXXXV-3y4. 

(2)  Müller.  Numis,  de  1'  anc.  A  frique  11.  p.  84  '  104. 

(8)  Mionnet.  Description  des  medailiee  antíques  Grecqnee  et  Komainee  toI.  I.  p.  271 
núm.  528. 

(4)  Be  Vitte'Catalogne  de  la  Collectlon  de  TAbée  Greppo  núm.  1404. 

(5)  Eokhel  Doot.  Nnm.  Vet.  IV.  p.  137. 


COMUNICACIONES 


plata  retirada  para  el  Erario  romano;  p3ro  acordándose  de  loa  NVMEl 
en  oro  y  en  plata  de  la  Columna  de  Daillo  ',1|  los  explica  diclciidi',  que 
eran  monedas  no  pjrteDecieoteB  á  Cartago  ein  decir  en  qne  se  apoya. 

Mr.mmseii  un  siglo  mis  tardi-  ['¿]  .i*c.  ib?,  (\\ie  Cartago  parece  que 
no  hubo  de  batir  monedas  de  oro  iti  de  plata,  sino  para  sus  posesiones 
de  Sicilia  y  no  para  el  África,  porque  no  se  encuentran  en  Cartago 
mismo  ni  en  su  territorio  monedas  de  oro  y  plata  con  leyenda  en  ca- 
racteres fenicios,  no  habiendo  dado  á  conocer  las  excaeacioncs  más  que 
monedas  romanan.  Comentando  después  en  el  Cuerpo  de  inscripcio- 
nes |3j  el  texto  de  la  citada  columna  de  Aui^to  considera  que  i&s  mo- 
monedas  de  oro  y  de  plata  de  aquella  presa  eran  sicilianas  quizás,  tem  - 
bien  sin  razón  plsuülble  que  lo  justifique. 

Míl'ler,  que  no  acepta  esta  op'nÍ6n,  (4)  sienta  como  seguro  que, 
tíos  Cartagineses  aprendieron  en  Sicilia  á  batir  monedas,  adoptando 
en  parte  loa  tipos  monetarios  de  '.a$  ciudades  griegas,  habiéndose  oa- 
lido  en  un  />rinci/)io(í«  arti^cea  ^rítr^oo,  entrando  en  seguida  á  hacer 
notar  las  grandes  dilerenclas  que  mediaban  entre  las  acuiJacionea  Te- 
nlcias  de  Sicilia  (&)  y  las  monedas  batidas  en  Cartago  (6¡  Contestando 
al  Qumógrefo  Tienes  le  cita  el  pasaje  de  Polibio  (7)  en  el  que  este  his- 
toriador habla  de  las  diflcultadús  de  Cartago  para  pagar  á  los  Merce- 
narios por  loexausto  del  Erario  al  terminar  la  primera  guerra,  púnica, 
estudiando  enseguida  bajo  todis  sus  aspectos  las  acusaciones  púnico- 
sicilianas  y  las  verdaderamecte  cartaginesas.  El  duque  de  Biacsa,  dis- 
tinguido Dumógralo  Trances  y  traductor  ilustre  de  la  antes  citada 
Historia  de  la  moneda  romana  (^),á&'iíLoTams9a  no  puede  menos  que 
anotar  como  el  sabio  profesor  prusiano  habia  modificado  algunas  de 
sus  conclusiODes  sobre  las  negadas  acuñaciones  cartagineses,  después 
de  baber  estudiado  el  profundo  estudio  que  de  ellas  habia  hecho  Hü- 
ller  en  su  libro  monumental  sobre  la  Numismática  del  África  antigua. 
Después  de  estos  tres  grandes  maestros  viene  mi  inolvidable  amigo 


COMUNICACIONES  225 


Z/bol,  qaien  en  su  Historia  de  ¿a  antigua  moneda  hispana  sieata  tres 
coDclusíones  que  parecen  reasumir  todos  loa  puntos  en  cueatión  (1). 

1.'  Sicilia  acuña  desde  fines  del  siglo  V.^  hasta  241  antes  de 
J.  C,  tetradracmas  cartaginesas  sobre  el  pie  monetal  ático  (2). 

2.'  Cartago  comienza  á  batir  monedas  bajo  el  antiquísimo  sistema 
babilónico  adaptado  por  la  Fenicia,  á  partir  del  241  para  terminar  en 
146  antes  de  J.  C.  \3). 

3*  Los  Barquidas,  perdida  la  Sicilia,  organizaron  la  vieja  Híspanla 
y  baten  en  ella  monedas  cartaginesas  desde  el  229  al  210  antes  de 
J.  C.  de  plata  y  cobre  (4). 

Esta  última  deducción  está  apoyada  en  los  diversos  hallazgos  de 
tesorillos  de  monedas  cartaginesas  verificados  en  España  como  los 
de  Mazarrón  y  Cheste,  que  aparecieron  aquél  primero  y  éste  después, 
cada  cual  de  ellos  en  una  vasija  de  barro  cubierta  con  tapadera  de 
plata.  Además  los  tipos  de  las  monedas  acuñadas  por  los  cartagineses 
en  la  Hispania,  al  principio  iguales  á  los  de  la  metrópoli,  variaron  lue- 
gOy  diferenciáodose  laíabricación  hispana  de  la  africana  aun  en  aquellos 
ejemplares  con  idénticas  representaciones  por  el  anverso  y  reverso  (5). 

La  razón  postrera  que  viene  en  apoyo  de  las  acuñaciones  de  los 
Barkídas  es  que  hay  muchas  monedas  cartaginesas,  como  ya  ae  ha 
dicho,  que  no  se  encuentran  en  África  ni  en  Sicilia  y  si  non  reiteración 
en  España,  como  la  de  cobre  que  describe  el  mismo  Zobel»  con 

Anv.  Cabeza  de  Minerva  cubierta  de  Galea  con  gran  penacho* 

Rev.  Caballo  parado  y  en  el  campo  un  Beth  redondo,  aunque  no  en 
todos  los  ejemplares  (6),  que  es  precisamente  idéntica  á  la  reciente- 
mente descubierta  en  la  A /ne¿//a  del  Valles, 

Que  los  Barkidas,  durante  el  periodo  en  que  estutieron  en  laPenin* 
aula  al  frente  de  los  ejércitos  cartagineses,  montaran  como  cong^tura 
Zobel  (7)  en  Cartago  nooa^  fundada  por  el  mismo  Hasdrubal  en  226 
antes  de  J.  C,  una  fábrica  de  moneda  en  un  país  tan  abundante  en 
plata  para  atender  á  los  crecidos  gastos  de  la  ocupación  militar,  en  vez 
de  remesar  al  África  la  plata  y  el  cobre  en  barras  para  que  de  alli  devol- 


(1)  2k>b6l.  Est.  hiB.  de  la  mon.  ant.  esp.  1.  p.  73,  á  86. 

(2)  Müller  il,  p.  88. 

18)  Zobel.  Ibidem  p.  75  y  70. 

(4)  Zobel.  Ibidem.  p.  76. 

1 5)  Zobel.  Ibidem  p.  71  á  103  y  sigrüentee. 

,t)  Zobel  ibidem  I,  págB,  101  y  IOS. 

\JJ¡  Ibidem,  l,p.  74. 


,  *  ^ 


226  COMUNICACIONES 


viesen  ambos  metales  amoDedados,  es  no  sólo  práctico  y  lógico  en 
extremo,  sino  que  además  era  el  sistema  seguido  de  antiguo  por  Roma. 
Sus  generales  cualquiera  que  fuese  su  categoría,  dictador  ó  consu^ 
pretor  ó  procónsul,  tenían  la  facultad  de  acuñar  monedas  romanas  en 
el  país  que  ocupaban,  si  las  circunstancias  lo  exigían,  por  medio  de 
sus  oficiales  subalternos  como  el  Cuestor.  Db  estas  acuñaciones  milita- 
res se  conocen  en  las  Híspanlas  dos  emisiones  del  período  republicano 
y  otras  dos  del  principio  del  imperio,  aquéllas  batidas  en  COEDVBA  y 
en  ÜRSONE  y  éstas  en  EMÉRITA  y  en  OSCA  (1). 

Solamente  tengo  que  oponer  á  las  congeturas  de  Zobel,  apoyadas 
en  las  conclusiones  sentadas  por  Müller,  algunas  observaciones  respecto 
á  las  fecbas  que  asigna  á  las  respectivas  acuñaciones  cartaginesas  rea- 
lizadas fuera  de  la  Capital  de  la  república  atricana,  así  como  á  la  ocu- 
pación púnica  de  la  Hispania,  entonces  casi  circunscrita  á  la  Bética. 

Desde  el  momento  en  que  los  Babilonios,  tras  porfiada  y  larga  resis- 
tencia, logran  bacía  el  574  antes  de  J.  O.,  enseñorearse  de  Tiro,  quedan 
las  factorías  fenicias  de  las  Híspanlas  abandonadas  á  sus  propias  fuer* 
zas  y  sin  el  apoyo  de  aquella  lejana  pero  opulenta  metrópoli,  cuyos 
bajeles  no  cesaban  de  recalar  en  sus  abrigados  puertos  de  continuo. 
Rodeábanlas  por  entonces  numerosas  tribus  semisalvajes  de  indígenas, 
que  sentíanse  llenos  de  codicia  por  las  riquezas,  que  soñaban  ver  api- 
ladas tras  los  espesos  muros  de  aquellas  ingentes  fortalezas  construi- 
das con  enormes  monolitos  apenas  desbastados.  Tan  nefandos  apetitos, 
excitados  tal  vez  por  los  que,  emigrados  de  la  Pbocea,  babían  llegado 
basta  estas  apartadas  regiones  buscando  fortuna,  bubieron  de  arrastrar 
á  los  Turdetanos  á  embestir  sob3rbios  el  pujante  e/njoorto  de  Gadír,  á 
la  sazón  el  más  floreciente  de  estas  costas  mediterráneas.  La  bravura 
de  SQ  resistencia  anuló  al  pronto  lo  recio  de  la  embestida;  pero  lo  tenaz 
del  asedio  obligó  á  la  postre  á  les  sitiados  á  que  acudieran  á  Cartago 
en  demanda  de  eficaz  socorro  en  tan  duro  trance.  Eran  los  fenicios 
hermanos  de  origen  de  los  Gaderitanos  y  no  pudieron  desoír,  á  la  vez 
que  por  interés  propio,  la  calurosa  demanda  de  tan  atribulados  merca- 
deres, en  cuyo  auxilio  enviaron  poderosa  escuadra  con  gent-e  de  des- 
embarca, que  pronto  desbarataron  por  mar  y  tierra  las  huestes  ene- 
migas de  los  Sirios,  como  lo  refieren  Yitruvio  ^2),  Macrobio  (3)  y  Trogo 


(t)    Berl,  Hisp.  luiterom.  p.  164  y  165. 
(^    Vitrav.  De  arohiteotar»  13  19  ,  1  y  2. 
3     Macrob.  Satura.  1,  20. 


COMUNICACIONES  227 


I 


I 


PoOQpeyo,  epitomado  por  Justino  (1),  quien  termina  afirmando  que 
después  de  semejante  triunfo  los  cartagineses  añadieron  á  au  imperio 
la  mayor  parle  de  aquel  territorio  (2). 

Poco  más  tarde,  pero  aún  en  el  ya  indicado  siglo  VI.%  en  5^  y  en 
530  antes  de  J.  C,  la  misma  república  africana  lleva  sus  armadas  á 
Sicilia  primero  y  á  Cerdeña  poco  después,  aceptando  de  aquélla  las  mo- 
nedas inventadas  un  siglo  antes,  estendidas  á  la  sazón  por  la  casi  ge* 
neralidad  de  los  pueblos  beléntcos  y  que  no  conocieron  los  fenicios  en 
sus  mercados  basta  el  siglo  V.^,  con  ocasión  de  las  Guerras  médicas 
del  478  al  461  antes  de  J.  C. 

Que  por  entonces  los  Cartagineses  descuidaran  algún  tanto  sus  po- 
sesiones hispanas,  á  las-que  acudían  sin  embargo  en  busca  de  merce- 
narios, (3)  fijando  toda  su  atención  en  Sicilia  por  su  gran  proximidad 
á  la  capital  de  la  república  y  que  hasta  que  perdieron  aquélla  con  la 
Cerdeñanotornaran  la  atención  hacia  las  apartadas  tierras  ibéricas  que 
hacia  tres  siglos  habían  ocupado,  cosas  son  por  demás  naturales  en  e^ 
curso  regular  de  los  acontecimientos  y  de  la  marcha  tan  accidentada 
de  aquel  gran  pueblo. 

Sicilia  y  Cerdeña  fueron  las  dos  primeras  casas  de  monedas^  donde 
86  acuñaron  tetradrachmas  de  plata  para  Cartago  del  sistema  ponderal 
ático  con  las  leyendas  púnicas  que  se  interpretan  Kast  Chadasat  la  una 
y  Mackanat  la  otra  de  significación  aun  incierta,  ó  bien  anepigráficas 
ó  con  solo  alguna  letra  suelta  en  el  campo»  cuya  exacta  lectura  aun  se 
ignora. 

Mas  tarde  la  misma  capital  africana  abre  otra  fábrica  de  monedas 
propias  acusándolas  do  oro,  plata  y  cobre  del  sistema  babilónico»  adop- 
tado por  la  Fenicia,  pero  de  ejecución  menos  esmerada.  Ahora  bien»  ¿si 
desde  la  mitad  del  siglo  VL^  no  habla  un  pais  en  que  los  Griegos  esiu» 
viesen  establecidos  que  no  poseyesen  ya  sus  monedas,  (4)  como  es  que 
desde  el  535  antes  de  J.  C.  en  que  los  Cartagineses  ocupan  parte  de  la 
Sicilia»  que  no  lograron  nunca  dominar  en  su  totalidad,  tardi^  mucho 
más  de  un  siglo,  hasta  el  396  según  MttUer»  (5)  en  batir  monedas  para 


vi)  Jast.  Hist,  44-5. 

(2)  Jost.  Ibidem.  £t  tnalorem  partem  provlnciae  imperio  luo  adiecenmt. 

(3)  Diod.  Sicnl.  X' 1 1-43  y  44,  refiriéadose  al  420  antea  J.  (\ 

(4)  Lenormaat  Monnaies  et  medaiUee  p.  152. 

(5)  MdUer- Ibidem  H.  p.  242. 


22S  COMUNICACIONES 


Oartago,  qne  se  ve  por  ana  larga  centuria  sin  numerario  propio,  de  que 
no  carecían  ya  pueblos  los  más  insignificantes  de  la  Grecia? 

Pero  pasan  los  años  con  sangrientas  alternativas  y  en  el  tercer  siglo, 
después  de  la  primera  guerra  púnica,  se  firma  la  paz  con  Roma  en 
241  perdiendo  Cartago  á  Sicilia  y  quedando  exausto  el  erario  africano. 
Por  consecuencia  de  ello  viene  muy  luego  la  pavorosa  rebelión  de  los 
Mercenarios  que  termina  tras  unos  tres  años  de  continuo  batallar,  per- 
diendo á  la  po9tre  en  237  la  república  africana  la  isla  de  Cerdeña,  con 
lo  que  se  encontró  Cartago  privada  de  sus  dos  grandes  casas  de  mo- 
neda y  reducida  á  la  suya  no  más.  Hamilcar,  el  héroe  de  la  guerra  úl- 
tima, viene  á  la  Híspanla  enviado  por  su  gobierno  al  frente  de  un  ejér- 
cito, más  que  para  consolidar  el  dominio  púnico  en  el  país,  para  esten- 
der sua  límites,  organizar  su  administración  y  aprovechar  sus  podero- 
sos elementos  de  vida  que  en  tres  siglos  de  ocupación  territorial  ha 
bían  podido  estimar  cumplidamente  los  políticos  africanos. 

La  abundancia  de  plata  que  encontró  en  tantas  minas  trabajadas 
por  los  naturales,  adiestrados  en  estas  manipulaciones  de  padres  á 
hijos  á  partir  de  la  época  fenicia,  debió  inspirar  desde  luego  al  primero 
de  los  Barkidas  que  pisó  nuestro  suelo,  el  pensamiento  de  establecer  en 
la  Península  una  nueva  casa  de  monedas  para  abastecer  de  numerario 
á  Cartago  en  compensación  de  las  de  Sicilia  y  Cerdeña— perdidas  en 
absoluto—con  los  sobrantes  que  resultaran  después  de  hacer  frente  á 
loa  enormes  gastos  que  habría  de  exigir  el  sostenimiento  del  no  pe- 
queño ejército  de  ocupación,  cuyas  sumas  no  podía  esperarse  que  las 
remesara  la  patHa  lejana.  Hamilcar  desde  su  arribo  debió  tropezar  con 
tan  gran  dificultad,  y  por  ello  no  comprendo  la  razón  que  haya  tenido 
Zobel  para  sentar  por  segu¡'0  que  a^uel  bravo  general  dejase  pasar  ocho 
años  luchando  con  necesidades  tan  apremiantes,  y  hasta  el  229  an- 
tes de  J.  C.  (l)no  realizara  un  pensamiento,  que  debió  ocurrírsele  al 
llegar. 

Adeiq/Ls,  no  se  comprende  tampoco  como  es  que  asienta  primero 
que  la  tal  cafa  de  monedas  debió  establecerse  en  Carthago  noea  Jan- 
dada  por  Hasdrubal  en  226  antes  de  J.  C.  (2)  y  á  vuelta  de  hoja  (3;  da 


(1)  Zobel-Ibidem  I,  p.  7Q. 

(2)  Zobel.  '.  p.  74  y  76.  ni».  l.«. 
(8)     .bidemp.  76. 


J 


COMUNICACIONES  2^9 


por  seguro  qae  tres  años  antes  ea  229,  Hamilcar,  muerto  dos  después, 
foé  quien  inauguró  las  acuñaciones  hispanas  de  Carthago  de  África. 

De  cualquier  modo,  las  monedas  militares  cartaginesas  acuñadas  en 
la  antigua  Hispania  por  loa  Generales  Barkidas  y  que  sólo  aparecen 
bajo  el  suelo  de  la  Peniosula  ibérica,  en  cuyo  i}úmero  se  encuentra  el 
ejemplar  de  bronce  poco  há  descubierto  en  la  AmeUla  del  Valles,  ter- 
minó ciertamente  en  206  antes  de  J.  C,  cuando  las  legiones  se  hacen 
dueñas  de  Oadir  poniendo  término  á  la  dominación  de  los  cartagineses 
en  los  tierras  iberas. 

No  faltará  algún  critico  impaciente  que  encuentre  demasiado  di- 
fuso cuanto  precede  para  venir  á  manifestar  en  conclusión  que  la  mo- 
neda de  cobre  encontrada  en  la  Ametlla  del  Valles,  es  de  Carlago^  acu- 
nada en  la  Hispania  por  los  Barkidas,  que  trocaron  la  Cabeza  de  Ceres, 
emblema  de  la  pa»,  por  la  de  Marte,  símbolo  de  la  guerra,  sin  que  se 
haya  dado  al  signo  Betk  del  campo  del  reoerso  una  interpretación  se- 
gura  hasta  el  presente,  Pero  deben  reflexionar  tales  censores  que  no 
itugo  autoridad  alguna  para  haber  impuesto  desde  luego  como  mía 
semejante  clasificación^  y  más  no»  siéndolo,  sino  el  resultado  de  las 
eruditas  investigaciones  de  eminentes  numismáticos  extranjeros,  cu- 
yas obras  podrán  encontrarse  en  nuestra  fiíbiioteca  nacional;  pero  de 
seguro  no  han  pasado  juntas  los  umbrales  de  las  escasísimas  provincia- 
les y  particulares  de  nuestro  país.  Dispénsenme,  pues,  nuestros  sa- 
pientísimos reformadores  Universitarios  si  no  he  logrado  complacerles, 
como  hubiera  acontecido  si  hubiese  comentado  cualquier  receta  de  uno 
de  los  diez  libros  de  re  coquinaria  de  Apicio,  en  vez  de  haber  desper- 
diciado el  tiempo  irreflexivamente  en  cosa  de  tan  poca  monta. 

M.  R  DB  Bbrlanga. 

Málaga  9  Octubre  1^03. 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


Le  tom^eau  d*  une  itnpératrice  Byzantine  á  Valence,  en  Bspagne. 

— GüSTAVR  ScHLUMBERGBR. — París.— Líb.  Plon.— 1902. — Folleto  de  35 
páginas  con  cinco  grabados. 

El  sabio  bizantinista  Schlumberger,  del  Instituto  de  Francia,  autor 
de  la  interesante  monografía  histórica  relativa  á  la  portentosa  expedi- 
ción de  catalanes  á  Oriente  (1),  que  ocupa  entre  los  historiógrafos  mo- 
dernos  lugar  distinguidísimo,  ha  publicado  la  sustanciosa  monografía 
que  motiva  estas  lineas.  Trátase  de  una  infortunada  emperatriz  bizan- 
tina cuyos  restos,  en  modestísima  arca  de  madera,  reposan  en  la  ca- 
pilla de  Santa  Bárbara  de  la  humilde  iglesia  de  San  Juan  del  Hospital, 
en  Valencia;  Constanza  Augusta,  hija  del  emperador  alemán  Federico  II 
de  Hohenstaufen,  hermana  de  Manfredo  de  Sicilia.  Relata  el  autoría 
novelesca  y  trágica  existencia  de  esa  desgraciada  princesa,  la  cual, 
desde  que  fué  entregada  por  esposa  al  segundo  basileo  bizantino  de 
Nicea,  por  la  ambición  de  su  padre  Federico  II,  en  edad  temprana, 
hubo  de  sufrir  un  calvario  de  penas  innarrables  y  le  escándalos. 

La  relación  que  en  forma  tan  concisa  como  agradable  hace  Schlum- 
berger  de  los  episodios  de  la  vida  de  Constanza,  tiene  el  interés  de  una 
vovela,  á  pesar  de  los  pocos  datos  que  quedan  de  tan  desgraciada  prin- 
cesa. Entregada  al  anciano  Juan  III,  Dukas  Vatatzés, — el  famoso  «Va- 
tacio»,-~en  matrimonio,  por  muerte  de  su  primera  esposa  Irene,  hija  de 
Teodoro  Láscaris,  por  razón  de  la  tierna  edad  de  Constanza,  (once  ó 
doce  años),  fué  confiada  al  cuidado  de  una  dama  italiana,  de  rara  her- 
mosura, conocida  por  «Marquesina»,  la  cual  se  convirtió  luego  en  ver- 
dugo de  su  seQora,  por  los  criminales  amores  que  supo  encender  en  el 
corazón  de  basileo  Vatatzés.  Este  matrimonio  motivó  las  censuras  de 
la  Iglesia  y  el  descontento  del  alto  clero  de  Nicea,  siendo  de  ello  la  ver- 
dadera víctima  la  infeliz  soberana,  quien  supo  resistir  con  noble  resigna- 
ción y  paciencia  llena  de  dignidad,  toda  suerte  de  contratiempos  en  su 
tristísima  existencia,  consolada  tan  solo  por  sus  virtudes  eminentes,  que 


(1)    Expedition  des  Aimugavares,  oa  roatierg  catalana  en  Orient. 


NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS  23 1 


bien  le  alribuirían  el  título  de  santa  y  de  mártir  si  otros  hubieran  sido 
los  tienapos  de  su  martirio. 

Recuerda  Schlumberger»  que  no  cesaron  los  sinsabores  de  la  basili- 
sa  al  morir  Vatacio,  pues,  al  ocupar  el  trono  de  Nicea  Teodoro  Lascaría, 
hijo  del  primer  matrimonio  coa  Irene,  no  guardó  con  la  inocente  vícti- 
ma de  los  desafueros  de  su  padre  ningún  género  de  benevolencia»  ni  de 
respeto^  tratándola  como  prisionera  en  Nicea,  reteniéndosela  como  en 
rehenes  contra  las  empresas  hostiles  de  los  occidentales  en  Constanti- 
nopla.  Ni  tampoco  pudo  ser  causa  de  su  libertad  la  muerte  de  Láscaris, 
llegando  al  colmo  de  las  desgracias  con  que  el  deslino  cruel  atormentara 
á  tan  santa  como  infeliz  mujer,  al  sentarse  en  el  trono  bizantino  el  aven- 
turero afortunado  Miguel  Paleólogo.  No  respetó  éste  la  condición  de  em- 
peratriz viuda  de  la  infortunada  Constanza,  pretendiendo  abusar  de  la 
virtud  de  la  hermosa  viuda  de  Vatacio.  El  dramático  episodio  de  las  per- 
secuciones contra  esa  princesa  por  causa  del  insensato  amor  de  Paleólo- 
go, y  las  combinociones  diplomáticas  á  que  dio  lugar. la  conducta  del 
basileo,  son  de  un  interés  verdaderamente  dramático. 

L^gró  su  liberación  la  infeliz  Constanza  gracias  á  los  acontecimien- 
tos políticos  de  Bizancio,  pasando  á  la  corte  de  su  hermano  Manfredo 
de  Sicilia,  pudiéndo  por  fín  libertarse  de  su  largo  cautiverío  y  volver  á 
su  patria,  de  la  cual  fué  desterrada  desde  sus  juveniles  años;  pero  con  la 
libertad  no  logró  Constanza  la  paz  y  tranquilidad  que  su  fatal  destino 
parece  decretó  que  jamás  pudiera  lograr. 

Efectivamente,  á  poco  de  haberse  reunido  con  su  hermano  Manfredo 
de  Sicilia,  encendióse  la  tremenda  lucha  entre  este  príncipe  y  Carlos 
d'  Anjou,  debiendo  sufrir  sus  consecuencias,  con  la  secuela  correspon- 
diente de  persecuciones,  encarcelamientos,  sinsabores  y  peligros, 
siendo  para  la  inocente  princesa  su  existencia  una  constanteí  ago- 
nía. 

Por  fin.  pudo  refugiarse  en  los  dominios  de  Pedro  III  de  Aragón, 

consorte  de  la  hija  de  Manfredo  de  Sicilia,  llamada  también  Constanza, 
retirándose  en  el  convento  de  Santa  Búrbara  de  Valencia,  donde  halló 
su  último  reposo.  (1313). 

Concluye  Schlumberger  su  interesante  noticia,  refiriendo  las  vicisi- 
tudes que  debió  pasar  el  cuerpo  de  la  emperatriz  mártir,  hasta  venir  6 
parar  sus  restos  en  el  humildísimo  lugar  en  que  se  hallan  depositados 
en  pobre  caja  de  madera.  Si  bien  sus  reliquias  no  se  guardan  en  suntuo- 
so mausoleo,  la  tradición  popular  local  ha  sabido  entretejer  piadosísi- 


220  COMUNICACIONES 

Por  máa  que  el  tipo  m&rcsdisimo  de  la  cabeza  jaleada  hacia  peoser 
iaetlaliTamente  en  las  regiones  del  rnuodo  antiguo  en  que  domioaroQ 
loa  griegos,  el  del  caballo  parado  llevábala  imaglDación  Irrealstible- 
meote  al  África.  NI  eo  la  Helada,  q1  eo  la  Gran  Grecia,  dÍ  en  lu  Islas 
del  mar  ÍDierao,  que  por  el  ocaao  le  avecioaD,  recordaba  que  se  hubiese 
batido  moneda  alguna  gdd  estos  dos  almbotoajuntoa,  siendo  por  otra 
parte  el  del  reverso  privativo  de  Cartago  en  todos  sus  detalles. 

El  estado  de  mi  salud  me  impidió  por  aquellos  dfaa  el  ocuparme  de 
Cite  linaje  de  Investigaciones,  por  lo  que  tuve  que  abandonarlo  para 
atender  á  mi  restablecimiento;  ptro  no  sin  solicitar  para  mejor  ocasión 
otro  calco  más  pronunciado,  si  no  era  posible  una  fotograba,  donde  se 


CIDt  le  D*i  Ritiel  Cilvcl 

distinguiera  bien  si  entre  loa  pies  del  caballo  se  veía  rastro  de  algún 
signa  graneo  cartaglnéa.  Cuando  la  tranquilidad  de  mi  ánimo  me  lo 
ha  permitido,  be  vuelto  de  nuevo  á  estudiar  esta  moneda  que  no  he 
encontrado  entre  las  de  la  Gran  Grecia  de  Garrucci,  entre  Ihs  Sicilianas 
dü  Salinas  ni  de  Ugdulena,  ni  entre  Iss  Africanas  de  MUIIe r.  Pero  este 
subió  muuógraTo,  después  de  seTMlar  i:omo  cartaginesas  l:is  que  por  un 
ludo  representan  la  cabeza  de  Ceres  unas  veces  y  de  Proserp.ua  otraa, 
con  revrrsD  <ic  caballo  en  pelo  andando,  ó  bienparado,  se  ocupado  otras 
cuya  atribución  á  Cartago  considera  como  Incierta,  entre  las  que  seilalt 
una  de  bronce  que  describe  asf: 

Anv.    Tete  da  Hlnerve,  converte  d'  un  casque  á  trois  aigrettee. 


COMUNICACIONES  221 


R^v.  Cheval  debout.  Quelques  exemplaires  ufírent  un  lod  devant 
la  tete  ou  un  Belh  dessous  le  cheval.  (1) 

Añade  luego  que  Mionnet  .2)  la  aplica  á  Panormo  y  De  Wite  á  Car- 
tag )  de  Africi:  (3,  clasiftcación  que  sigue  G  liTard,  por  más,  coacluye 
Müller^  que  con  igual  motíoo  pudiera  atribuirse  á  cualquier  otra  ciudad 
de  África  (4)  ei^lo  que  no  tiene  verdadera  raz)n.  Pero  en  cambio  está 
acertadísimo  cuando  observa  que  en  el  Catálogo  de  la  Colección  de 
García  de  !a  Torre  se  deí?criban  hasta  catorce  ejemplares  de  la  monada 
aitfs  señalada,  qu3se  encuentra  raramente  en  otras  co lecciones ^  de 
donde  puede  sospecharse  que  tales  monedas  han  salido  de  una  ciudad 
fenicia  en  España.  (5)  Lo  de  ciada  i  fenicia  deberá  corregirse  en  ciudad 
cartaginesa,  porque  durante  el  largo  periodo  de  tiempo  que  los  Tirios 
tuvieron  establecidas  sus  factorías  en  las  Baleares  y  en  la  Bética  hasta 
( i  574  antes  de  JC  ,  aunque  se  habían  inventado  las  monedas  hacía  un 
siglo,  hasta  pasado  el  478  antes  de  JC,  no  las  aioptaron  los  Fenicios^ 
con  ocasión  de  las  Guerras  Médicas,  como  de  todos  es  muy  sabido,  no 
habiendo  comenzado  á  acuñarse  en  la  Península  ibérica  hasta  después 
do  la  llegada  de  Hamilcar  en  237  antes  de  JO.,  monedas  con  leyendas 
semíticas  grabadas  en  caracteres  púnicos  más  ó  menos  arcaicos.  (6) 
Hecha  esta  salvedad  deberé  añadir  que  en  electo,  Gailíard  en  su  Des- 
cripción de  las  monedas  españolas  del  Monetario  del  Ministro  que  fué 
de  Gracia  y  Justicia  Don  José  García  de  la  Torre,  daba  á  conocer  en 
1852  catorce  ejemplares  de  una  de  cobro  de  los  módulos  li,  12  y  13— 
estilo  antiguo^ — equivalentes  á  24,  26  y  28  milímetros,  uno  de  los  cuales 
describe  de  este  modo  (7). 

Anv.  Teste  casquée  de  Mars  tournée  á  droite. 

Rev.  Cheval  debout,  au  dessous,  la  lettre  phenicienne  o  Beth. 

Este  pequeño  bronce  numario  es  del  módulo  11  ó  séase  próximamen- 
te de  un  diámetro  de  24  milímetros. 

H<iy  otro  opúsculo  rarísimo  del  mismo  Gailíard  que  es  un  Catálogo 


1  MuUer  Numism.  del'ánoíen  Afriqae  II,  p.  146. 

2)  Mionnet.  Deecríption  des  medaiUes  autiques  greoques  et  i-ouiainé»  I.  p.  27',  nilui.  52íj. 

(3  De  Witte.  Catalogue  de  la  CoUection  del' Abéo  Greppo  uúra.  1 646. 

(4)  MiiUer  Ibidero. 

(5;  Müller  Ibidem. 

(6)  Berl.  Hisp.  ant.  rom.  p.  385.  > 

(7)  Gailíard  De«oript.  núme.  1494  á  1497  p.  lUU. 


222  COMUNICACIONES 


de  tas  monedas  antiguas  que  recogió  en  España  del  1850  al  1854^  im- 
preso en  París  en  este  último  año,  habiendo  servido  para  la  venta  en 
pública  subasta  de  su  Colección,  realizada  en  la  primera  mitad  de 
Enero  de  1855.  Este  opúsculo,  únicamente  de  interés  para  el  momento 
de  la  venta,  entró  ea  circulación  después  de  la  subasta,  siendo  raro  se 
conserve  a'gún  ejemplar  como  el  que  adquirí  personalmente  en  París 
mucho  después,  en  el  que  aparecen  anotados  con  lápiz  los  precios  en 
que  se  vendieron  los  más  importantes  ejemplares  que  se  subastaron. 
Pues  bien,  en  este  Catálogo  se  anota  una  pequeña  moneda  de  cobre  en 
buena  conservación;  de  un  diámetro  de  22  milímetros,  equivalentes  al 
módulo  10;  que  describe  con  estas  palabras: 

Anv.  Tete  casquée  de  Pallas  á  gauche. 

Rev.  Cheval  debout;  lettre  phenicienne o  BeM. 

De  modo  que  son  quince  los  ejemplares  que  da  á  conocer  Gaillard 
de  un  diámetro  de  22,  24,  26  y  28  milímetros,  semejantes  al  que  acaba 
de  encontrarse  cerca  de  Barcelona  y  todos  ellos  descubiertos  en  España, 
habiendo  sido  la  cara  del  anverso  clasiñcada  como  de  Minerva,  de 
Marte  ó  de  Palas  y  perteneciendo  dichas  monedas  á  la  misma  serie 
de  emisiones  púnicas,  que  no  estimo  como  Müllerque  puedan  aplicarse 
á  la  Zeca  peculiar  de  un  pueblo  autónomo,  aún  ignorado,  hispano  car- 
taginés. 

Considerando  ahora  la  parte  técnica  no  más  de  esta  pieza,  aún  no 
clasificada,  se  observa  fácilmente  que  sólo  algunas  monedas  griegas  de 
Emporiton  y  de  Rhodeton,  á  la  vez  que  varias  ibéricas  de  Saguntum 
acusando  más  fuertemente  la  manera  de  la  glíptica  helénica,  se  ase- 
mejan algo  á  la  ejecución  del  anverso,  si  bien  la  cabeza  del  mediano 
bronce  de  la  Ametlla  del  Valles  sobrepuja  en  finura  y  esbeltez  á  algu- 
nas de  las  que  se  dejan  citadas. 

Por  lo  que  hace  al  reverso  del  caballo,  hay  dos  hispanas,  ambas  de 
la  Bética,  en  las  que  también  figura  este  símbolo;  una  es  de  SACILI 
en  la  que  aparece  suelto,  sin  montura  y  desbridado  caminando  á  la 
derecha  (1),  la  otra  de  CARMO,  en  la  que  también  aparece  el  mismo 
cuadrúpedo  suelto,  sin  montura,  dirigiéndose  a  la  mano  diestra;  pero 
embridado  (2).  El  tipo  de  ambos  animales  es  muy  airoso,  sin  la  rigidez 


(1)  Delgad.  Kuev.  Met.  LXVII.  l  á  3. 

(2)  Ibidem  X.  10, 


COMUNICACIONES  223 


del  encontrado  en  Cat&luña  y  de  algunos  parados  de  los  que  se  obser- 
van en  muchas  piezas  de  la  Zeugítana.  Numerosos  son  por  otra  parte 
los  reversos  de  acuñaciones  íberas  con  caballo  suelto  y  sin  montura, 
con  ó  sin  brida,  generalmente  andando  (1);  pero  ninguno  de  ellos  pre- 
senta la  menor  semejaozi  con  el  d^  la  moneda  de  que  me  vengo  ocu- 
pando, que  en  cambio  tiene  numerosísimos  similares  en  muchas  acu- 
ñaciones cartaginesas  (2).  En  efecto  en  su  obra  magistral  sobre  la 
Numismática  de  la  antigua  África  el  sabio  numógrafo  de  Copenhagen 
da  á  conocer  los  diversos  tipos  de  caballos  en  pelo,  parados  ó  andando, 
de  las  acuñaciones  de  la  Zdugitana,  entre  los  que  figuran  bastantes, 
semejantes  en  un  todo  al  del  reverso  de  la  pieza  amonedada  de  la 
Ametlla  del  Valles.  Por  otra  parte  son  copiosas  las  monedas  de  Cartago, 
que  se  descubren  en  España  con  este  símbolo,  unido  á  algunas  esbel- 
tas cabez  (8  de  Ceres  y  de  Proserpina,  lo  cual  induce  á  suponer  que  el 
ejemplar  ahora  descubierto  en  Cataluña  pueda  ser  de  fabricación  car- 
taginesa, no  solo  por  la  similitud  del  reverso  de  esta  con  el  de  algunas 
de  aquellas  monedas  africanas  cuanto  por  el  o  Beth,  que  se  ve  entre 

los  pies  del  caballo  como  en  diversas  piezas  de  la  Zeugitana.  Por 
ello  para  mí  es  evidente  que  está  erradísimo  Mionnet  al  suponer  la 
moneda  en  cuestión  con  cabeza  de  Minerva  y  caballo  parado,  acuñada 
en  Panórmo  (3)  y  más  acertado  De  WittedX  considerarla  cartaginesa  (4), 
clasificación  que  copió  Gaillard  en  sus  dos  citados  Catálogos,  sin  que 
deje  de  aceptar  también  por  mi  parte  que  acaso  pudo  ser  batida  en  la 
Híspanla  como  conjetura  Müller;  pero  no  por  un  pueblo  autónomo. 
Bckhel  en  el  décimo  octavo  (5)  sentó  como  seguro  que  Cartago  no 
acuñó  monedas,  f4ndándose  especialmente  en  que  los  escritores  que 
hablan  de  las  dos  ocasiones  en  que  los  Scipiones  la  entraron  á  viva 
fuerza,  cuando  se  ocupan  del  botín  no  indican  la  cantidad  de  dinero 
recogido  en  monedas  acuñadas,  sino  simplemente  el  peso  bruto  de  la 


a)  D6lg.  Nuev:  Met.  XCH.  11  y  12-XCIV-2  -CVIIl-l-2-3  CXLVU  -8  -CXLrX'9  á  I4 
— OLI-6-CLI1-14  CL  V-5-2  -  CLV-3  y  3  CLVI-5-3-CL  X-30  OLXí-7  CLXIX'IO  á  U- 
CLXXI-5  CLXXI5-3-2-3  CLXXIIl' 1-Í718  -  CLXXlV-23-35-33  -  CLXXV-45-48  CLXXVI 
61-CLXXXlO    CLXXXiV-4    CLXXXV-3  y  4. 

(2)    Ktiller.  Kamis,  de  1'  anc.  Afrique  IT.  p.  84  '  104. 

(8)  Mionnet.  DeAcription  des  luedailles  antiqaes  Grecqnee  et  RonuUnes  yol.  I.  p.  271 
núm.  528. 

(4)  De  Vitte'Oatalogne  de  la  CoUeotioa  de  T  Abée  Greppo  núm.  1 464. 

(5)  Eokhel  Doct.  Nuni.  Vet.  IV.  p.  137. 


224  COMUNICACIONES 


plata  retirada  para  el  Erario  romano;  p3ro  acordándose  de  los  NVMEl 
en  oro  y  en  plata  de  la  Columna  do  Dailio  (1)  los  explica  dicicadr,  qnc 
eran  monedas  no  partenecientes  á  Cartago  sin  decir  en  que  se  apoya. 

Mommseu  un  siglo  más  tardo  ('?)  i^^cibe,  que  Car íago  parece  que 
no  hubo  de  batir  monedas  de  oro  ni  de  plata ,  sino  para  sus  posesiones 
de  Sicilia  y  no  para  el  África,  porque  no  se  encuentran  en  Cartago 
mismo  ni  en  su  territorio  monedas  de  oro  y  plata  con  leyenda  en  ca- 
racteres  fenicios^  no  habiendo  dado  á  conocer  las  excavaciones  más  que 
monedan  romana^i.  Comentando  después  en  el  Cuerpo  de  inscripcio- 
nes (3)  el  texto  de  la  citada  columna  de  Duilio  considera  que  las  mo- 
monedcts  de  oro  y  de  plata  de  aquella  presa  eran  sicilianas  quizás,  tam  • 
bien  sin  razón  plausible  que  lo  justifique. 

Mü'ier,  que  no  acepta  esta  opinión,  (4)  sienta  como  seguro  que, 
^los  Cartagineses  aprendieron  en  Sicilia  á  batir  monedas,  adoptando 
en  parte  los  tipos  monetarios  de  las  ciudades  griegas,  habiéndose  oa- 
lido  en  un  principio  de  artífices  griegos»,  entrando  en  seguida  á  bacer 
notarlas  grandes  diferencias  que  mediaban  entre  las  acuñaciones  fe- 
nicias de  Sicilia  (5)  y  las  monedas  batidas  en  Cartago  (6).  Contestando 
al  numógrafo  Vienes  le  cita  el  pasaje  de  Poiibio  (7)  en  el  que  este  his- 
toriador habla  de  las  dificultades  de  Cartago  para  pagar  á  los  Merce- 
narios por  loexausto  del  Erario  al  terminar  la  primera  guerra,  púnica, 
estudiando  enseguida  bajo  todos  sus  aspectos  las  acuñaciones  púnico- 
sicilianas  y  las  verdade rameLte  cartaginesas.  El  duque  de  Blacas,  dis- 
tinguido numógrafo  francés  y  traductor  ilustre  de  la  antes  citada 
Historia  de  la  moneda  romana  (8),  de  Mommsen  no  puede  menos  que 
anotar  como  el  sabio  profesor  prusiano  habla  modificado  algunas  de 
sus  conclusiones  sobre  las  negadas  acuñaciones  cartaginesas,  después 
de  haber  estudiado  el  profundo  estudio  que  de  ellas  había  hecho  Mü- 
iler  en  su  libro  monumental  sobre  la  Nun^ismática  del  África  antigua. 
Después  de  estos  tres  grandes  maestros  viene  mi  inolvidable  amigo 


(1)  C  L-l-i»5. 

(2)  Mommeon  Gewh.  de«  i-oeiu  Muena.  I.  cap.  IV,  Jj  V 
3)  CIL-I,  i9r».  p.  :í9. 

(4)  Müller  Ibideni  73. 

;5)  Ibidein  p.  74  á  78. 

(6)  Ibidemp.  84  á  104. 

(7)  Polib.  I.  6«. 

(8)  MomiiiK«»n  Ibidem  I.  cap.  1 1,  Jí  IV,  nota  2. 


COMUNICACIONES  225 


Z  ibel,  qaien  en  su  Historia  de  la  antigua  moneda  hispana  sienta  tres 
conclusiones  que  parecen  reasumir  todos  los  puntos  en  cuestión  (1). 

1."  Sicilia  acuña  desde  ñnes  del  siglo  V.^  hasta  241  antes  de 
J.  C,  tetradracmas  cartaginesas  sobre  el  pie  monetal  ático  (2). 

2."  Cartago  comienza  á  batir  monedas  bajo  el  antiquísimo  sistema 
babilónico  adaptado  por  la  Fenicia,  á  partir  del  241  para  terminaren 
146  antes  de  J.  G.  \3). 

3*  Los  Barquidas,  perdida  la  Sicilia,  organizaron  la  vieja  Híspanla 
y  baten  en  ella  monedas  cartaginesas  desde  el  229  al  210  antes  de 
J.  C.  de  plata  y  cobre  (4). 

Esta  última  deducción  está  apoyada  en  los  diversos  hallazgos  de 
tesorillos  de  monedas  cartaginesas  verificados  en  España  contó  los 
de  Mazarrón  y  Cheste,  que  aparecieron  aquél  primero  y  éste  después, 
cada  cual  de  ellos  en  una  vasija  de  barro  cubierta  con  tapadera  de 
plata.  Además  los  tipos  de  las  monedas  acuñadas  por  los  cartagineses 
en  la  Híspanla,  al  principio  iguales  á  los  de  la  metrópoli,  variaron  lúe- 
gOy  diferenciándose  laíabricación  hispana  de  la  africana  aun  en  aquellos 
ejemplares  con  idénticas  representaciones  por  el  anverso  y  reverso  (5). 

La  razón  postrera  que  viene  en  apoyo  de  las  acuñaciones  de  los 
Barkidas  es  que  hay  muchas  monedas  cartaginesas,  como  ya  se  ha 
dicho,  que  no  se  encuentran  en  África  ni  en  Sicilia  y  si  f\on  reiteración 
en  España,  como  la  de  cobre  que  describe  el  mismo  Zobel,  con 

Anv.  Cabeza  de  Minerva  cubierta  de  Galea  con  gran  penacho^ 

Eev.  Caballo  parado  y  en  el  campo  un  Beth  redondo,  aunque  no  en 
todos  los  ejemplares  (6),  que  es  precisamente  idéntica  á  la  reciente- 
mQnte  descubierta  en  IdiAmeUla  del  Valles. 

Qae  los  Barkidas,  durante  el  período  en  que  estutieron  en  laPenin* 
sula  al  frente  de  los  ejércitos  cartagineses,  montaran  como  congetura 
Zobel  (7)  en  Cartago  nooa,  fundada  por  el  mismo  Hasdrubal  en  226 
antes  de  J.  C,  una  fábrica  de  moneda  en  un  país  tan  abundante  en 
plata  para  atender  á  los  crecidos  gastos  de  la  ocupación  militar,  en  vez 
de  remesar  al  África  la  plata  y  el  cobre  en  barras  para  que  de  allí  devol- 


(1)  Zobel.  Est.  hiB.  de  la  mon.  ant.  eep.  1.  p.  73,  á  86. 

(2)  Müller  II,  p.  83. 

<8)  Zobel.  Ibidem  p.  75  7  76. 

(4)  Zobel.  Ibidem.  p.  76. 

(5)  Zobel.  nrfdeok  p.  71  á  103  y  slgnientee. 
.6)  Zobel  Ibidem  I,  págs.  lOl  y  IOS. 

K¡l  IMdem,  l,p.  74. 


226  COxVÍUNICAClONES 


viesen  ambos  metaíes  amoDedados,  es  no  sólo  práctico  y  lógico  en 
extremo,  sino  que  además  era  el  sistema  seguido  de  antiguo  por  Roma. 
Sus  generales  cualquiera  que  fuese  su  categoría,  dictador  ó  coD8u^ 
pretor  ó  procónsul,  tenían  la  facultad  de  acuñar  monedas  romanas  en 
el  país  que  ocupaban,  si  las  circunstancias  lo  exigían,  por  medio  de 
sus  oficiales  subalternos  como  el  Cuestor.  Da  estas  acuñaciones  milita- 
res se  conocen  ea  las  Híspanlas  dos  emisiones  del  período  republicano 
y  otras  dos  del  principio  del  imperio,  aquéllas  batidas  en  COEDVBA  y 
en  ÜRSONE  y  éstas  en  EMÉRITA  y  en  OSCA  (1). 

Solamente  tengo  que  oponer  á  las  congeturas  de  Zobel,  apoyadas 
en  las  conclusiones  sentadas  por  Müller,  algunas  observaciones  respecto 
á  las  fechas  que  asigna  á  las  respectivas  acuñaciones  cartaginesas  rea- 
lizadas fuera  de  la  Capital  de  la  república  atricana,  así  como  á  la  ocu- 
pación púnica  de  la  Hispania,  entonces  casi  circunscrita  á  la  Bética. 

Desde  el  momento  en  que  los  Babilonios,  tras  porfiada  y  larga  resis- 
tencia, logran  hacia  el  574  antes  de  J.  O.,  enseñorearse  de  Tiro,  quedan 
las  factorías  fenicias  de  las  Hispanias  abandonadas  á  sus  propias  fuer- 
zas y  sin  el  apoyo  de  aquella  lejana  pero  opulenta  metrópoli,  cuyos 
bajeles  no  cesaban  de  recalar  en  sus  abrigados  puertos  de  continuo. 
Rodeábanlas  por  entonces  numerosas  tribus  semisalvajes  de  indígenas, 
que  sentíanse  llenos  de  codicia  por  las  riquezas,  que  soñaban  ver  api- 
ladas tras  los  espesos  muros  de  aquellas  ingentes  fortalezas  construi- 
das con  enormes  monolitos  apenas  desbastados.  Tan  nefandos  apetitos, 
excitados  tal  vez  por  los  que,  emigrados  de  la  Phocea,  habían  llegado 
hasta  estas  apartadas  regiones  buscando  fortuna,  hubieron  de  arrastrar 
á  los  Turdetanos  á  embestir  sobarbios  el  pujante  emporio  de  Gadir,  á 
la  sazón  el  más  floreciente  de  estas  costas  mediterráneas.  La  bravura 
de  su  resistencia  anuló  al  pronto  lo  recio  de  la  embestida;  pero  lo  tenaz 
del  asedio  obligó  á  la  postre  á  les  sitiados  á  que  acudieran  á  Cartago 
en  demanda  de  eficaz  socorro  en  tan  duro  trance.  Eran  los  fenicios 
hermanos  de  origen  de  los  Qttderitanos  y  no  pudieron  desoír,  á  la  vez 
que  por  interés  propio,  la  calurosa  demanda  de  tan  atribulados  merca- 
deres, en  cuyo  auxilio  enviaron  poderosa  escuadra  con  gent-e  de  des- 
embarco, que  pronto  desbarataron  por  mar  y  tierra  las  huestes  ene- 
migas de  los  Sirios,  como  lo  refieren  Vitruvio  [2),  Macrobio  (3)  y  Trogo 


(I)    Beri,  Hiftp.  ante  rom.  p.  164  y  165. 
|2)    Vitrnv.  De  arohitootar»  13  '19  ,  1  y  2. 
3     Macrob.  Satura.  1,  20. 


COMUNICACIONES  22? 


Pooipeyo,  epitomado  por  Justino  (1),  quien  formina  afirmando  que 
df  spués  de  semejante  triunfo  los  cartagineses  añadieron  á  6u  imperio 
la  mayor  paria  de  aquel  territorio  (2). 

Poco  más  tarde,  pero  aún  en  el  ya  indicado  siglo  VI.%  en  5^  y  en 
530  antes  de  J.  C,  la  misma  república  africana  lleva  sus  armadas  á 
Sicilia  primero  y  á  Cerdeña  poco  despué?,  aceptando  de  aquélla  las  mo- 
nedas Inventadas  un  siglo  antes^  estendidas  á  la  sazón  por  la  casi  ge- 
neralidad de  los  pueblos  beléntcos  y  que  no  conocieron  los  fenicios  en 
BUS  mercados  basta  el  siglo  V.S  con  ocasión  de  las  Guerras  médicas 
del  47d  al  461  antes  de  J.  C. 

Que  por  entonces  los  Cartagineses  descuidaran  algún  tanto  sus  po- 
sesiones bispanas,  á  las-que  acudían  sin  embargo  en  busca  de  merce- 
narios, (3)  fijando  toda  su  atención  en  Sicilia  por  su  gran  proximidad 
á  la  capital  de  la  república  y  que  hasta  que  perdieron  aquélla  con  la 
Cerdeña  notornaran  la  atención  hacia  las  apartadas  tierras  ibéricas  que 
hacia  tres  siglos  habían  ocupado,  cosas  son  por  demás  naturales  en  e| 
curso  regular  de  los  acoüteci mientes  y  de  la  marcha  tan  accidentada 
de  aquel  gran  pueblo. 

Sicilia  y  Cerdeña  fueron  las  dos  primeras  casas  de  monedas^  donde 
de  acuñaron  tetradrachmas  de  plata  para  Cartago  del  sistema  ponderal 
ático  con  las  leyendas  púnicas  que  se  interpretan  Kast  Chadasai  la  una 
y  Machanat  la  otra  de  significación  aun  incierta,  ó  bien  anepigráficas 
ó  con  solo  alguna  letra  suelta  en  el  campo^  cuya  exacta  lectura  aun  se 
ignora. 

Mas  tarde  la  misma  capital  africana  abre  otra  fábrica  de  monedas 
propias  acuñándolas  de  oro,  plata  y  cobre  del  sistema  babilónico»  adop- 
tado por  la  Fenicia,  pero  de  ejecución  menos  esmerada.  Ahora  bien,  i9i 
desde  ¿a  mitad  del  siglo  VL^  no  habla  un  pais  en  que  los  Griegos  esiu- 
viesen  establecidos  que  no  poseyesen  ya  sus  monedas,  (4)  como  es  que 
desde  el  535  antes  de  J.  C.  en  que  los  Cartagineses  ocupan  parte  de  la 
Sicilia,  que  no  lograron  nunca  dominar  en  su  totalidad,  tardi^n  mucho 
más  de  un  siglo,  hasta  el  396  según  Mttller,  (5)  en  batir  monedas  para 


xD  Jast.  Hist,  44*5. 

<2}  Jast.  Ibidem.  £t  toaiorem  partem  provlnciae  imperio  ino  ftdlecorant. 

(3)  Diod.  Sicnl.  X' 11*43  y  44,  refiriéndose  al  420  antes  J.  C. 

(4)  Lenormant  Monnaies  et  medaillee  p.  152. 

(5)  MüUerlbidem  H.  p.  242. 


228  COMUNICACIONES 


Oartago,  que  se  ve  por  una  larga  centuria  sin  numerario  propio,  de  que 
no  carecían  ya  pueblos  los  más  insignificantes  de  la  Grecia? 

Pero  pasan  los  años  con  sangrientas  alternativas  y  en  el  tercer  siglo, 
después  de  la  primera  guerra  púnica,  se  firma  la  paz  con  Roma  en 
241  perdiendo  Cartago  á  Sicilia  y  quedando  exausto  el  erario  africano. 
Por  consecuencia  de  ello  viene  muy  luego  la  pavorosa  rebelión  de  los 
Mercenarios  que  termina  tras  unos  tres  años  de  continuo  batallar,  per- 
diendo á  la  p09tre  en  237  la  república  africana  la  isla  de  Cerdeña,  can 
lo  que  se  encontró  Cartago  privada  de  sus  dos  grandes  casas  de  mo- 
neda y  reducida  á  la  suya  no  más.  Hamilcar,  el  héroe  de  la  guerra  úl- 
tima, viene  á  la  Híspanla  enviado  p3r  su  gobierno*  al  frente  de  un  ejér- 
cito, más  que  para  consolidar  el  dominio  púnico  en  el  país,  para  esten- 
der sua  límites,  organizar  su  administración  y  aprovechar  sus  podero- 
sos elementos  de  vida  que  en  tres  siglos  de  ocupación  territorial  ha 
bían  podido  estimar  cumplidamente  los  políticos  africanos. 

La  abundancia  de  plata  que  encontró  en  tantas  minas  trabajadas 
por  los  naturales,  adiestrados  en  estas  manipulaciones  de  padres  á 
hijos  á  partir  de  la  época  fenicia,  debió  inspirar  desde  luego  al  primero 
de  los  Barkldas  que  pisó  nuestro  suelo,  el  pensamiento  de  establecer  en 
la  Península  una  nueva  casa  de  monedas  para  abastecer  de  numerario 
á  Cartago  en  compensación  de  las  de  Sicilia  y  Cerdeña— perdidas  en 
absoluto—con  los  sobrantes  que  resultaran  después  de  hacer  firente  á 
los  enormes  gastos  que  habría  de  exigir  el  sostenimiento  del  no  pe- 
queño ejército  de  ocupación,  cuyas  sumas  no  podía  esperarse  que  las 
remesara  la  patria  lejana.  Hamiicar  desde  su  arribo  debió  tropezar  con 
tan  gran  dificultad,  y  por  ello  no  comprendo  la  razón  que  haya  tenido 
ZObel  para  sentar  por  seguro  que  a^uel  bravo  general  dejase  pasar  ocho 
años  luchando  con  necesidades  tan  apremiantes,  y  hasta  el  229  an- 
tes de  J.  C.  (1)  no  realizara  un  pensamiento,  que  debió  ocurrírsele  al 
llegar. 

Adeiq/Ls,  no  se  comprende  tampoco  como  es  que  asienta  primero 
que  la  tal  cafa  de  monedas  debió  establecerse  en  Carthago  noca  /an- 
dada por  Hasdrubal  en  226  antes  de  J.  C.  (2)  y  á  vuelta  de  hoja  (3)  da 


(1)  Zobel-Ibidem  I,  p.  76. 

(2)  Zobel.  '.  p.  74  y  76.  nU.  1.». 

(3)  .bidem  p.  76. 


COMUNICACIONES  ¡2^9 


por  seguro  qne  tres  años  antes  en  229,  Hamilcar,  mueito  dos  después, 
faé  quien  inauguró  las  acuñaciones  hispanas  de  Carthago  de  África. 

De  cualquier  modo,  las  monedas  militares  cartaginesas  acuñadas  en 
la  antigua  Hispania  por  los  Generales  Barlcidas  y  que  sólo  aparecen 
bajo  el  suelo  de  la  Península  ibérica,  en  cuyo  uúmero  se  encuentra  el 
ejemplar  de  bronce  poco  há  descubierto  en  la  AmeUla  del  Valles,  ter- 
minó ciertamente  en  206  antes  de  J.  C.^  cuando  las  legiones  se  hacen 
dueñas  de  Gadir  poniendo  término  á  la  dominación  de  los  cartagineses 
en  los  tierras  iberas. 

No  faltará  algún  critico  impaciente  que  encuentre  demasiado  di- 
fuso cuanto  precede  para  venir  á  manifestar  en  conclusión  que  ta  mo- 
neda de  cobre  encontrada  en  la  Anietlla  del  Valles,  es  de  Carlago^  acu- 
ñada en  la  Hispania  por  los  Barkidas,  que  trocaron  la  CabeMa  de  Ceres, 
emblema  de  La  pas,  por  la  de  Marte,  símbolo  de  la  guerra^  sin  que  se 
haya  dado  al  signo  Beíh  del  campo  del  reoerso  una  interpretación  se^ 
gura  hasta  el  presente,  Pero  deben  reflexionar  tales  censores  que  no 
itugo  autoridad  alguna  para  haber  impuesto  desde  luego  como  mia 
semejante  clasificación^  y  más  no^  siéndolo,  sino  el  resultado  de  las 
eruditas  investigaciones  de  eminentes  numismáticos  extranjeros,  cu- 
yas obras  podrán  encontrarse  en  nuestra  Bibiioteca  nacional;  pero  de 
seguro  no  han  pasado  juntas  los  umbrales  de  las  escasísimas  provincia- 
les y  particulares  de  nuestro  país.  Dispénsenme,  pues,  nuestros  sa- 
pientísimos reformadores  Universitarios  si  no  he  logrado  complacerles, 
como  hubiera  acontecido  si  hubiese  comentado  cualquier  receta  de  uno 
de  los  diez  libros  de  re  coquinaria  de  Apicio,  en  vez  de  haber  desper- 
diciado el  tiempo  irreflexivamente  en  cosa  de  tan  poca  monta. 

M.  R    DB  BSRLANGA. 

Málaga  9  Octubre  ÍUOS. 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


Le  tombeau  d'  une  Impératrlce  Byzantine  á  Valence,  en  Bspagne. 

— GusTAVB  ScHLUMBERGBR. — París.— Líb.  Plon.— 1902. — Folleto  de  35 
páginas  con  cinco  grabados. 

El  sabio  bizantinista  Schlutnberger»  del  Instituto  de  Francia,  autor 
de  la  interesante  monografia  histórica  relativa  á  la  portentosa  expedi- 
ción de  catalanes  á  Oriente  (1),  que  ocupa  entre  los  historiógrafos  mo- 
dernos lugar  distinguidísimo,  ha  publicado  la  sustanciosa  monografía 
que  motiva  estas  líneas.  Trátase  de  una  infortunada  emperatriz  bizan- 
tina cuyos  restos,  en  modestísima  arca  de  madera,  reposan  en  la  ca- 
pilla de  Santa  Bárbara  de  la  humilde  iglesia  de  San  Juan  del  Hospital, 
en  Valencia;  Constanza  Augusta,  hija  del  emperador  alemán  Federico  II 
de  Hohenstaufen,  hermana  de  Manfredo  de  Sicilia.  Relata  el  autor  la 
novelesca  y  trágica  existencia  de  esa  desgraciada  princesa,  la  cual, 
desde  que  fué  entregada  por  esposa  al  segundo  basileo  bizantino  de 
Nicea,  por  la  ambición  de  su  padre  Federico  II,  en  edad  temprana, 
hubo  de  sufrir  un  calvario  de  penas  innarrables  y  de  escándalos. 

La  relación  que  en  forma  tan  concisa  como  agradable  hace  Schlum- 
berger  de  los  episodios  de  la  vida  de  Constanza,  tiene  el  interés  de  una 
vovela,  á  pesar  de  los  pocos  datos  que  quedan  de  tan  desgraciada  prin- 
cesa. Entregada  al  anciano  Juan  III,  Dukas  Vatatzés, — el  famoso  «Va- 
tacio»^— en  matrimonio,  por  muerte  de  su  primera  esposa  Irene,  hija  de 
Teodoro  Láscaris,  por  razón  de  la  tierna  edad  de  Constanza,  (once  ó 
doce  años),  fué  confiada  al  cuidado  de  una  dama  italiana,  de  rara  her- 
mosura, conocida  por  «Marquesina»,  la  cual  se  convirtió  luego  en  ver- 
dugo de  su  seQora^  por  los  criminales  amores  que  supo  encender  en  el 
corazón  de  basileo  Vatatzés.  Este  matrimonio  motivó  las  censuras  de 
la  Iglesia  y  el  descontento  del  alto  clero  de  Nicea,  siendo  de  ello  la  ver- 
dadera víctima  la  infeliz  soberana,  quien  supo  resistir  con  noble  resigna- 
ción y  paciencia  llena  de  dignidad^  toda  suerte  de  contratiempos  en  su 
tristísima  existencia,  consolada  tan  solo  por  sus  virtudes  eminentes,  que 


(1)    Bxpeditioii  des  Almogavarea,  oa  roatlers  cataUns  en  Orieat. 


hi^ 


*  \  **í-  ".■  «J  ."* 


NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS  23 1 


* 


bien  le  alribuirían  el  título  de  santa  y  de  mártir  si  otros  hubieran  sido 
ios  tiempos  de  su  martirio. 

Recuerda  Schlumberger,  que  no  cesaron  los  sinsabores  de  la  basili- 
sa  al  morir  Vatacio,  pues,  al  ocupar  el  trono  de  Nicea  Teodoro  Lasca ris. 
hijo  del  primer  matrimonio  coa  Irene,  no  guardó  con  la  inocente  vícti- 
ma de  ios  desafueros  de  su  padre  ningún  género  de  benevolencia»  ni  de 
respeto^  tratándola  como  prisionera  en  Nicea,  reteniéndosela  como  en 
rehenes  contra  las  empresas  hostiles  de  los  occidentales  en  Constanti- 
nopla.  Ni  tampoco  pudo  ser  causa  de  su  libertad  la  muerte  de  Láscaris, 
llegando  al  colmo  de  las  desgracias  con  que  el  destino  cruel  atormentara 
á  tan  santa  como  infeliz  mujer,  al  sentarse  en  el  trono  bizantino  el  aven- 
turero afortunado  Miguel  Paleólogo.  No  respetó  éste  la  condición  de  em- 
peratriz viuda  de  lo  infortunada  Constanza,  pretendiendo  abusar  de  la 
virtud  de  la  hermosa  viuda  de  Vatacio.  El  dramático  episodio  de  las  per- 
secuciones contra  esa  princesa  por  causa  del  insensato  amor  de  Paleólo- 
go, y  las  combinaciones  diplomáticas  á  que  dio  lugar  Ja  conducta  del 
basileo,  son  de  un  interés  verdaderamente  dramático. 

L'^gró  su  liberación  la  infeliz  Constanza  gracias  á  los  acontecimien- 
tos políticos  de  Bizancio,  pasando  á  la  corte  de  su  hermano  Manfredo 
de  Sicilia,  pudiéndo  por  fin  libertarse  de  su  largo  cautiverio  y  volver  á 
su  patria,  de  la  cual  fué  desterrada  desde  sus  juveniles  años;  pero  con  la 
libertad  no  logró  Constanza  la  paz  y  tranquilidad  que  su  fatal  destino 
parece  decretó  que  jamás  pudiera  lograr. 

Efectivamente,  á  poco  de  haberse  reunido  con  su  hermano  Manfredo 
de  Sicilia,  encendióse  la  tremenda  lucha  entre  este  príncipe  y  Carlos 
d'  Anjou,  debiendo  sufrir  sus  consecuencias,  con  la  secuela-  correspon- 
diente de  persecuciones,  encarcelamientos,  sinsabores  y  peligros, 
siendo  para   la  inocente   princesa  su  exislencia  una  constan teí  ago- 

nía. 

Por  fin.  pudo  refugiarse  en  los  dominios  de   Pedro  III  de  Aragón, 

consorte  de  la  hija  de  Manfredo  de  Sicilia,  llamada  también  Constanza, 
retirándose  en  el  convento  de  Santa  Bárbara  de  Valencia,  donde  halló 
su  último  reposo.  (1313). 

Concluye  Schlumberger  su  interesante  noticia,  refiriendo  las  vicisi- 
tudes que  debió  pasar  el  cuerpo  de  la  emperatriz  mártir,  hasta  venir  á 
parar  sus  restos  en  el  humildísimo  lugar  en  que  se  hallan  depositados 
en  pobre  caja  de  madera.  Si  bien  sus  reliquias  no  se  guardan  en  suntuo- 
so mausoleo,  la  tradición  popular  local  ha  sabido  entretejer  piadosísi- 


232  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


ma  corona  de  santa  y  de  márltr,  ya  que  la  suerte  adversa  le  negara  los 
ezplendores  de  la  áurea  diadema  de  emperatriz. 

Los  restos  mortales  de  la  hija  de  Federico  11,  no  han  sido  profana- 
dos por  la  ignorancia  ó  por  la  maldad,  como  los  de  tantos  príncipes  y 
magnates,  por  la  satánica  ira  de  la  revolución,  aun  cuando  por  la  de- 
plorable restauración  de  la  capilla  que  ocupara  su  primitivo  sepulcro 
en  1685,  hubieron  de  colocarse  en  más  que  humilde,  indecorosa,  caja, 
con  un  rótulo  que  nada  tiene  de  monumental  inscripción:  «Aquí  yace 
D/  Constanza  Augusta,  Emperatriz  de  Grecia». 

P.  C.  Y  G. 


Manual  de  Novells  Ardlta.— Volúm  sisé  — Anys  1621-1631. 

Comensa  lo  volúm  que  acaba  de  publicarse  per  1*  Ezcm.  Ajuntament 
d'  aquesta  Ciutat,  ab  la  advertencia  de  saltar  un  período  de  set  anys  y 
cinch  mesos,  omissió  que  es  deguda,  segóns  resulta  de  la  deliberado 
presa  per  lo  Conaeíl  del  Trenienari^  á  negligencia  del  Escriba  racional 
Joan  Soler  y  Ferrán,  quins  dietaris  no  fou  possible  trovar,  constánt 
aixis  mateix  las  ordenacións  que  's  feren  per  la  redacció  y  custodia  deis 
dietaris  de  la  ciutat,  pera  que  en  lo  successiu  no 's  patissen  tais  des- 
cuits,  ni  fos  possible  la  pérdua  delsdits  Ilibres. 

Tampoch  en  lo  present  volúm  hi  ha  cosa  d'  interés  general  pera  k 
nostra  historia,  per  mes  que  's  Uegesca  ab  gust  la  relació  delsassumptos 
que  s^hi  esmentan,  tan  per  lo  seu  carácter  local  com  per  V  esperit  d*  épo- 
ca que  teñen. 

Los  conflictos  de  costúm  se  reprodueixen  també  en  lo  período  que 
compren  V  actual  tomo  del  Dietari;  aixís  veyém  que  entre  altres  de  me- 
nos importancia,  ne  promogueren  un  los  PP.  de  la  Inquisició  per  haver 
fet  capturar  al  noble  Pere  de  Santacilia,  en  cumpliment  d*  unas  Uetras 
requisitorias  del  Tribunal  Major,  fugínt  lo  presoner  y  prenent  en  son 
lloch  á  Francesch  Pardinas,  cavaller;  altres  ab  lo  Rey  per  exigir  el  pago 
del  quint  de  sisas,  y  sobretot  el  que  origina  lo  nombrament  del  senyor 
Bisbe  de  Barcelona  com  á  Llochtinent  y  Capitá  general  de  S.  M.,  ne 
gantse  á  reconeixersel  per  no  estar  conforme  ab  las  lleys  de  la  térra. 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  233 


Ab  aquest  motiu,  las  cosas  arribaren  fins  á  tal  punt,  que  '1  Rey  conmina 
al  embaixador  deis  Concellers  á  que  en  lo  terme  de  veintiquatre  horas 
.üuidé$  Madrid,  baix  pena  de  duas  mil  lliuras  deis  seus  bens.  Sobre  *1  ma- 
teix  assumplo  s*  hi  continúa  una  carta  que  firma  lo  Comte  d*  Olivares, 
notable  per  los  termes  imperatius  ab  que  s'  ordena  ais  Concellers  lo 
juraroent  del  Llochtinent,  encare  que  oferint  los  seus  bons  oñcis.  L'  au- 
toritat  eclesiástica  no  consentí  accedir  á  la  petició  deis  Concellers  de 
que  s'  exposés  lo  SS,  S'a^ramen^  aiternativament  en  la  catedral  é  igle- 
sias, pera  conseguir  lo  favor  del  cel  en  la  bona  solució  del  conflicte.  Lo 
senyor  Bisbe  feu  saber  ais  Concellers  que  juraría  lo  cárrech  y  que  des- 
prés  se  retiraría  ab  lo  Consell  real  á  Tarragona  ó  altre  lloch  que  11 
convingués.  Ni  de  la  solució  d*  aquest  assumpto,  ni  del  quint  de  las  sisas, 
ne  díu  res  lo  Dietari. 

Las  diferencias  que  naixeren  entre  '1  Duch  de  Cardona  y  lo  Bras 
militar,  sobre  Ilur  dret  á  pendre  part  en  las  reunións  de  la  Generalitat, 
donaren  bastant  que  fer  ais  Concellers,  com  aixís  mateix  la  Ilicencia 
concedida  per  lo  Virrey  al  Superintendent  de  la  Dressana  pera  teñir 
taula  de  tallar  carn;  encara  que  per  els  militars  entengué  la  Ciutat  que 
lo  de  tallar  carn  era  un  dret  seu,  sostenint  ademes  que  la  Dressana 
també  era  cosa  que  li  pertanyía.  Dita  Ilicencia  fou  revocada. 

La  difícultatque  ofería  en  aquell  temps  lo  abast3ixement  de  las  po* 
blacións  grans,  se  fá  també  avinent  en  las  planas  d'  aquest  Dietari  com 
s*  ha  observat  en  los  anteriora,  per  lo  sovint  que  's  deixava  sentir  la  ca- 
restía de  forment,  exigint  midas  extraordinarias,  y  en  aquesta  ocasió    ' 
trovém  que  's  demana  grá  enmanllevat  al  consell  de  Mallorca. 

Llargament  dona  compte  lo  Dietari,  sense  acabar  la  questió,  del 
important  conñicte  promogut  per  rahó  d*  exigir  lo  poblé  de  Perpinyá 
lo  pago  deis  drets  de  lleuda  pels  moltóns  que  's  conduhían  per  compte 
del  abasteixedor  de  Barcelona,  produhínt  una  revolució  en  lo  poblé  de 
Perpinyá  que  posa  en  gran  perill  la  vida  del  senyor  Bisbe  y  d'  altraa 
autoritats,  donant  motíu  á  embarchs  y  vendas  de  bens  y  propietats 
de  ciutadans  de  nostra  ciutat,  per  importants  cantitats.  També  aquí  se 
prengueren  repressalias  si  be  de  moltpetita  cuantía,  seguintse  fínalment 
una  causa  en  la  Real  Audiencia.  Aixó  dona  á  compendre  la  poca  bona 
voluntat  que  *ls  perpinyanesos  tenían  á  Barcelona,  ab  major  motíu  no 
havcnt  conseguit,  com  ho  intentaren  en  V  any  1627,  la  disgregado  y 
separació  deis  comtats  de  Rosselló  y  Cerdanya  del  Primpcipat  de  Cata- 
lunya y  comtat  de  Barcelona,  exposant  los  Concellers  en   un  escril  las 


234  NOTAS   BIBLIOGKAI'ICAS 


diferente  rahons  legáis  que  s*  oposavan  á  díte  pretensió  queinstavan  al 
rey  per  medi  de  Uur  síndicb. 

Son  curiosas  las  negociacións  que  se  seguiren  pera  fer  al  rey  un  em- 
préstit  que  tenia  demanat  á  la  ciutat,  por  valor  de  cent  mil  ducate,  p^ 
gastos  del  seu  vialje  á  aquesta  ciutat,  exigintli  primerament,  ademes  de 
las  garantías  oportunas,  que  *1  gastes  en  lo  temps  de  la  seva  estada,  y 
que  després  demaná  per  motíu  de  las  guerras  d'  Italia.  Digne  també  d* 
atenció  es  la  relació  y  condicións  que  devían  teñir  las  babítacións  y 
aposentos  que  tenía  d'  ocupar  el  rey,  las  personas  de  la  seva  familia 
y  séquit,  en  la  estada  ¿  Barcelona,  y  perlas  que  se  bavían  d'  ocupar  y 
obrarlas  casas  del  Duch  de  Cardona,  comte  de  Santa  Coloma,  comte 
de  Vallfogoña,  un  hostal  del  segon,  la  casa  de  Joseph  Pons,  la  del  doc- 
tor Joseph  Ramón,  la  de  Antoni  Senmenat,  la  de  Don  Dalmau  de  Co- 
pons  y  la  del  hostal  de  Caballers,  fentlas  comunicar  unas  ab  altras. 

Lo  temor  á  la  pesta  ó  morbos,  feu  que  en  V  any  1630  se  prenguessen 
gransprecaucions  y  midas  de  desinfecció  y  vigilancia.  Es  curiosíssima 
la  copia  de  la  sentencia  donada  per  lo  Senat  de  Milán,  ahon  la  epidemia 
hi  feya  milers  de  víctimas,  contra  dos  individuos  acúsate  de  propagarla 
pesta  escampant  polvos  y  ungüents.  Un  absurdo  igual,  y  ab  semblant 
motiu,  se  reproduhí  entre  lo  poblé  de  Madrit  en  la  primera  mitat  del 
últim  sigle.  En  aquella  sentencia  no  solsament  se  condempná  ais  dos 
esmentate  individuos  á  morir  entre  esgarrifosos  tormente,  si  que's  dona- 
ren com  probate  los  fete  de  la  acusació,  declarantlos  confessos  y  fent  dir 
ais  mateixos  que  com  aquell  delicie  era  per  art  diabólich,  no  podían  re- 
tirar els  polvos  y  ungüente,  ni  arrepentirse,  y  que  no  mes  Deu  era 
poderos  pera  ferho. 

També  se  fa  constar  que  per  aquell  mateix  motíu  eslava n  á  la  presó 
de  Milán  mes  de  120  personas,  haventnhi  entre  ellas  de  calitel;  que  un 
mercader  molt  rich  esteva  pres  y  confés  d'  haver  repartít,  per  encárrech 
de  venecians  y  franceses,  mil  ducats  entre  los  encarregate  d'  escampar 
las  referidas  sustencias;  s'  assegura  que  'Is  polvos  entravan  á  la  Ciutet 
passant  per  1*  Aduana  com  or  fílat,  que  's  llansavan  ab  xeringas,  fíxant- 
ios  en  las  robas,  vestite,  portes,  panys  y  demés  ab  oli,  pera  que  no  's  co- 
negués;  que  han  mort  mes  de  vuitenta  mil  personas,  y  que  á  Pavía,  ha- 
venthi  tents  metjes,  no  ni  quedan  sino  dos,  estant  tot  desert. 

Entre  los  documente  deis  Apéndtxs,  no  mes  parlarém  de  dos;  las 
sentencias  del  Consell  de  Cent  y  de  la  Real  Audiencia,  contra  lo  Dr.  Lluís 
Joan  Vilate,  Conceller,  anomenat  embaixador  per  anar  á  Madrit,  essent 


NOTAS    BIBLIOGRÁFICAS  235 


acusa t  de  que  sense  ordre  ni  consulta  firmé  á  Siguenza  una  acta  perjudi- 
cial pera  la  ciutat,  per  ser excessius,  dolosos  y  fraudulents  los  comptes  que 
dona  de  dita  embaixada,  y  per  altres  excessos,  crims  y  delicies,  essent 
condempnat  á  la  privació  del  córrech  de  Conceller,  essentli  llevadas  la 
gratnalla  é  insignias  consulars,  desinseculat  perpétuatnent  de  tots  los 
ofícis  y  beneñcís  de  la  ciutat,  á  satisfer  cinch  mil  set  centas  divuit  lliu- 
ras,  deu  sous  y  vuit  diners,  y  á  que  per  lo  si ndich  se  fes  querella  devant 
lo  Lloclinent  general  per  la  major  pena  que  puga  mereixer  per  díls  de- 
licies y  á  la  que  no  pot  condempnarlo  la  ciutat,  que  ofereix  trescentas 
iliuras  á  qui  pósi  al  delincuent  en  mans  de  la  Regía  Cort. 

Finalment  liem  de  dir  que  mereix  ben  bó  ésser  llegit  lo  memorial  que 
's  dirigí  á  S.  M.  demanantli  la  concessió  de  las  ayguas  del  Llobregat  pera 
lo  servey  de  la  ciutat,  fundantse  en  las  mateixas  rahóns  que  's  poden 
aduhir  avuy  en  día^  haventhi  fíns  la  de  la  neteja  de  las  cía  vegueras,  do- 
nantli  la  importancia  de  dir,  que  eticara  que  no  sen  aícanses  altra  bene- 
Jici  púhíichy  sino  sola  lo  netejar  las  claoeguera^^  seria  de  grandlssima 
utilUat  pera  la  salui;  y  aixís  mateix  la  jurisdicción  domini  y  administra- 
ció  per  la  ciutat  de  ditas  ayguas,  adquirint  los  Iluismes  establerts,  com  lo 
del  Marqués  de  los  Vélez,  que  tenía  concedida  la  facultad  d'  usar  de 
ditas  ayguas  desde  lo  riu  al  mar. 

Ab  lo  memorial  hi  va  lo  que  ara  ^n  diríam  lo  proyecte  y  presuppstde 
las  obras,  en  conformitat,  segónss'  expressa,  ab  las  deliberacións  fetas 
per  lo  sabi  Consell  de  Cent  del  any  li^S,  ó  sia  á  la  vora  de  dos  sigles 
enrera.  Se  coneix  que  á  las  horas  tampoch  se  corría  gayre  en  assumptos 
d*aqueixa  mena.  Lo  proyecte  consisteix  en  fer  un  rech  desde  lo  poní  de 
Martorell,  ahon  se  construiría  la  resclosa,  fíns  á  Barcelona,  entranthi 
per  lo  lloch  anomer.at  la  Creu  Trencada,  esmentantso  los  termes  y 
propietats  per  ahon  ha  de  ferse  passar  lo  rech;  se  donan  las  midas 
que  deurá  teñir,  las  diferents  classes  d'  obras  que  tenent  que  ferse^ 
com  també,  segóns  la  naturalesa  deis  terrenos,  lo  cost  de  caragols  y 
altres  materials,  import  de  las  indemnisacións  y  demés,  fent  constar  en 
cada  partida  lo  seu  cost,  que  en  totalitat  dona  un  gasto  de  setanta  set 
mil  Iliuras,  ab  una  llargada  del  rech  de  duascentas  mil  canas. 

J.  DB  G. 


236  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


Intomo  Slbarl  e  Turlo. — Qualchb  mbmoria. — Pasquale  Garofaio, 
Daca  di  Bonito  e  Márchese  di  Camella,  Comm,  di  1.*  ciarse  del 
R,  Ord.  Albertino  di  Sassonia. — Parte  prima,  Sibari  e  Turio. — Parte 
seconda,  Versione  del  xii  libro  di  Ateneo.  Preceduta  da  un  raggua- 
glio  e  da  un  cenno  critico  sull*  autore  e  sulF  opera  di  luí.— NápoU.— ^ 
Emilio  Pras.— 1899.— 1  vol.  212  páginas. 

No  trata  el  autor  de  negar  ni  excusar  la  vida  y  costumbres  muelles, 
faustuosas  y  aun  lascivas  de  la  célebre  ciudad  de  la  Magna  Grecia,  como 
el  mismo  consigna  en  el  proemio  de  la  obra,  sino  hacer  justicia  á  la  des- 
dichada población  cuya  memoria  hubo  empeño  en  exacrar  de  propósito 
y  fuera  de  lo  justo,  presentándola  como  padrón  de  escándalo  y  vergQen- 
za  á  la  posteridad.  Inmensamente  rica  por  la  prodigiosa  fertilidad  de  su 
suelo,  como  por  el  gran  comercio  que  sostenía,  Sibaris  hubo  de  conver- 
tirse en  un  centro  de  crápula,  de  molicie  y  de  lujo;  pero  no  todos  los  si- 
baritas dedicaron  su  existencia  á  la  vida  de  afeminación  y  placeres;  sin 
duda,  muchos  habitantes  de  la  capital  en  otros  empleos  gastarían  sus 
energías.  La  causa  principal  que  condujo  á  la  perdición  y  ruina  de  Si- 
baris, como  de  otras  ciudades  y  naciones,  fué  la  ambición  de  los  bandos 
y  partidos  políticos  y  las  depredaciones  del  gobierno  democrático- oli- 
gárquico de  la  república. 

Tales  son  los  puntos  de  vista  que  desarrolla  con  suma  erudición  el 
autor  en  su  interesante  obra,  estudiando  á  los  autores  clásicos  que  ha- 
blaron de  la  desaparecida  ciudad,  por  cierto,  con  no  disimulado  despre- 
cio, conducta  que  obliga  á  valerse  de  la  más  exquisita  crítica  para  acertar 
en  el  juicio.  Creer,  sin  titubear  un  instante,  que  Sibaris  no  contó  jamás 
entre  sus  ciudadanos  á  hombres  honestos,  disciplinados,  cultivadores  de 
las  artes  bellas  y  aun  con  sobrias  costumbres,  es  cosa  excesiva  é  inhu- 
mana. Enhorabuena  que  un  rigorista  escandalizado  maldiga  el  lujo 
desenfrenado  de  los  opulentos  sibaritas;  pero  negar  que  hubiera  hom- 
bres en  Sibaris  que  no  tomaron  parte  en  las  disolutas  costumbres  de  los 
poderosos,  es  sencillamente  injusto.  La  ley  de  la  compensación  existe 
en  todos  los  órdenes,  y  la  historia,  precisamente,  es  un  vivo  reflejo  de 
ello.  Sibaris  fué  grande  y  poderosa  porque  tuvo  ciudadanos  virtuosos; 
Sibaris  cayó  para  no  levantarse  de  sus  ruinas,  no  tanto  por  la  desaten- 
tada sed  de  placeres  de  los  poderosos,  como  por  la  desapoderada  ambi- 


NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS  237 


oión  de  la  oligarquía  política  que  deshonró  á  la  gran  ciudad,  y  por  la  en- 
vidia de  sus  numerosos  y  fuertes  enemigos. 

Después  de  estas  consideraciones  que  el  estudio  desapasionado  de 
las  cosas  inspira  al  autor,  entra  ¿  desarrollar  el  plan  que  se  propuso  en 
la  obra,  ó  sea,  la  Corografía  de  la  Sibaritide,  al  que  precede  una' erudita 
é  interesante  disquisición  sobre  el  origen  y  significación  del  nombre 
Magna  Grecia  con  que  fué  conocida  esa  célebre  región  italiota,  adu 
ciendo  las  opiniones  de  los  autores  clásicos  á  partir  de  Ateneo,  que  así 
denominó  á  cuasi  toda  la  Italia  antigua,  hasta  los  modernos  bistoriógra 
fos;  nombre  deb'd),  al  parecer,  al  grado  de  civilización  verdaderamente 
griega^  que  la  llegada  de  Pitágoras  á  Italia  y  la  fundación  y  desarrollo 
de  su  escuela,  produjo  en  la  región  conocida  con  dicho  nombre,  verda- 
dero trasunto,  en  aquella  época,  de  la  cultísima  Grecia. 

Estudia  luego  la  región  Stbaritide,  su  situación,  sus  confínes  maríti- 
mos y  terrestres,  aclarando  no  pocas  dudas,  que  á  menudo  se  ofrecen 
al  intento  de  fíjar  los  lindes  de  las  regiones  históricas,  tanto  por  la  poca 
precisión  en  los  geógrafos  antiguos,  como  por  la  inseguridad  de  los  lí- 
mites naturales,  por  causas  meramente  topográficas  ó  físicas.  Sigue  ha- 
blando el  autor  de  kñ  fundación  de  Sibaris,  sus  primeros  habitantes,  la 
etimología  del  nombre  y  las  condiciones  del  suelo,  situación  de  la  ciu- 
dad, etc.,  etc.,  fundando  sus  afirmaciones  en  los  autores  antiguos  y  mo- 
dernos, y  dando  á  conocer  á  su  vez  apreciaciones  propias  sobre  tales 
puntos  de  estudio.  Las  colonias  que  Sibaris  fundó,  hace  notar  el  autor, 
son  muestra  de  la  creciente  población  y  riqueza  de  la  república  italiota, 
lograda  rápidamente  por  las  excepcionales  condiciones  que  para  el  pro- 
greso demostraron  los  ciudadanos  de  Sibaris.  Es  eruditísima  la  diserta- 
ción del  autor  para  determinar  con  fijeza  las  colonias  fundadas  por  los 
sibaritas  y  las  ciudades  á  ellos  debidas,  y  cuya  fama  perduró  por  largos 
siglos.  Los  «destrozados  monumentos  atestiguan  su  grandeza  y  poder, 
deteniéndose  de  un  modo  particular  en  la  celebérrima  ciudad  de  Pesto 
ó  Poseidonia,  cuyas  vicisitudes,  desde  sü  origen  hasta  últimos  del  xvi, 
en  que  fué  abandonada  por  sus  habitantes,  recuerda. 

Pasa  seguidamente  el  autora  estudiar  la  naturaleza  del  gobierno  de  la 
capital  de  la  Magna  Grecia  y  la  organización  política  de  Sibaris.  Recuer- 
da los  orígenes  ó  fundación  de  la  primera  ciudad  de  la  península  italiota 
por  diversos  pobladores  griegos,  arrojados  á  su  vez  de  su  patria  por  otros 
pueblos  en  el  continuo  trasiego  de  gentes  y  razas,  característico  dn  los 
primitivos  tiempos  históricos,  y  para  encontrar  el  origen  de  la  forma  de 


228  COMUNICACIONES 


Oartago,  que  se  ve  por  una  larga  centuria  sin  numerario  propio,  de  que 
no  carecían  ya  pueblos  los  mis  insigniñcantes  de  la  Grecia? 

Pero  pasan  los  años  con  sangrientas  alternativas  y  en  el  tercer  siglo, 
después  de  la  primera  guerra  púnica,  se  ñrrua  la  paz  con  Roma  en 
241  perdiendo  Cartago  á  Sicilia  y  quedando  exausto  el  erario  africano. 
Por  consecuencia  de  ello  viene  muy  luego  la  pavorosa  rebelión  de  los 
Mercenarios  que  termina  tras  unos  tres  años  de  continuo  batallar,  per- 
diendo á  la  postre  en  237  la  república  africana  la  isla  de  Cerdeña,  cen 
lo  que  se  encontró  Cartago  privada  de  sus  dos  grandes  casas  de  mo- 
neda y  reducida  á  la  suya  no  más.  Hamilcar,  el  héroe  de  la  guerra  úl- 
tima, viene  á  la  Híspanla  enviado  psr  su  gobierno*  al  frente  de  un  ejér- 
cito, más  que  para  consolidar  el  dominio  púnico  en  el  país,  para  esten- 
der sus^  límites,  organizar  su  administración  y  aprovechar  9us  podero- 
sos elementos  de  vida  que  en  tres  siglos  de  ocupación  territorial  ha 
bían  podido  estimar  cumplidamente  los  políticos  africanos. 

La  abundancia  de  plata  que  encontró  en  tantas  minas  trabajadas 
por  los  naturales,  adiestrados  en  estas  manipulaciones  de  padres  á 
hijos  á  partir  de  la  época  fenicia,  debió  inspirar  desde  luego  al  primero 
de  los  Barkidas  que  pisó  nuestro  suelo,  el  pensamiento  de  establecer  en 
la  Península  una  nueva  casa  de  monedas  para  abastecer  de  numerario 
á  Cartago  en  compensación  de  las  de  Sicilia  y  Cerdeña— perdidas  en 
absoluto—con  los  sobrantes  que  resultaran  después  de  hacer  frente  á 
los  enormes  gastos  que  habría  de  exigir  el  sostenimiento  del  no  pe- 
queño ejército  de  ocupación,  cuyas  sumas  no  podía  esperarse  que  las 
remesara  la  patria  lejana.  Hamilcar  desde  su  arribo  debió  tropezar  con 
tan  gran  dificultad,  y  por  ello  no  comprendo  la  razón  que  haya  tenido 
Zohéi  para  sentar  por  segui'O  que  a^uel  bravo  general  dejase  pasar  ocho 
años  luchando  con  necesidades  tan  apremiantes,  y  hasta  el  229  an- 
te^ de  J.  C.  (1)  no  realizara  un  pensamiento,  que  debió  ocurrírsele  al 
llegar. 

Aden^^s,  no  se  comprende  tampoco  como  es  que  asienta  primero 
que  la  tal  eafa  de  monedas  debió  establecerse  en  Carthago  noca  fun- 
dada por  Hasdrubal  en  226  antes  de  J.  C.  (2)  y  á  vuelta  de  hoja  (3)  da 


(1)  ZobeMbideiu  I,  p.  7Q. 

(2)  Zobel.  '.  p.  74  y  75.  nta.  1.». 
C3)     .bidem  p.  76. 


COMUNICACIONES  ¡2^9 


por  seguro  qne  tres  años  antes  ea  2^,  Hamilcar,  mueito  dos  después, 
faé  quien  inauguró  las  acuñaciones  hispanas  de  Carthago  de  África. 

De  cualquier  modo,  las  monedas  militares  cartaginesas  acuñadas  en 
la  antigua  Hispania  por  ios  Generales  Barkidas  y  que  sólo  aparecen 
bajo  el  suelo  de  la  Península  ibérica,  en  cuyo  i^úmero  se  encuentra  el 
ejemplar  de  bronce  poco  há  descubierto  en  la  A  medía  del  Valles,  ter- 
minó ciertamente  en  206  antes  de  J.  C.^  cuando  las  legiones  se  hacen 
dueñas  de  Qadir  poniendo  término  á  la  dominación  de  los  cartagineses 
en  ios  tierras  iberas. 

No  faltará  algún  critico  impaciente  que  encuentre  demasiado  di- 
fuso cuanto  precede  para  venir  á  manifestar  en  conclusión  que  la  mo- 
neda de  cobre  encontrada  en  la  Ametlla  del  Valles,  es  de  Cariago^  acu- 
nada en  la  Hispania  por  los  Barkidas,  que  trocaron  la  Cabexa  de  Ceres, 
emblema  de  La  pos,  por  la  de  Marte,  símbolo  de  la  guerra,  sin  que  se 
haya  dado  al  signo  Beih  del  campo  del  reoerso  una  interpretación  se* 
gura  hasta  el  presente.  Pero  deben  reflexionar  tales  censores  que  no 
itugo  autoridad  alguna  para  haber  impuesto  desde  luego  como  mia 
semejante  clasificación^  y  más  no^  siéndolo,  sino  el  resultado  de  las 
eruditas  investigaciones  de  eminentes  numismáticos  extranjeros,  cu- 
yas obras  podrán  encontrarse  en  nuestra  Bibiioteca  nacional;  pero  de 
seguro  no  han  pasado  juntas  los  umbrales  de  las  escasísimas  provincia- 
les y  particulares  de  nuestro  país.  Dispénsenme,  pues,  nuestros  sa- 
pientísimos reformadores  Universitarios  si  no  he  logrado  complacerles, 
como  hubiera  acontecido  si  hubiese  comentado  cualquier  receta  de  uno 
de  los  diez  libros  de  re  coquinaria  de  Apicio,  en  vez  de  haber  desper- 
diciado el  tiempo  irreflexivamente  en  cosa  de  tan  poca  monta. 

M.  R    DB  BSRLANGA. 

Málaga  9  Octubre  IVüS. 


NOTAS  BIBLIOGRAPICAS 


Le  tom^eau  d*  une  impératrlce  Byzantine  á  Valence,  en  Bspagne. 

—GüSTAVB  ScHLUMBERGBR. — París.— Líb.  Plon. — 1902. — Folleto  de  35 
páginas  con  cinco  grabados. 

El  sabio  bizantinista  Schlumberger,  del  Instituto  de  Francia,  autor 
de  la  interesante  monografía  histórica  relativa  á  la  portentosa  expedi- 
ción de  catalanes  á  Oriente  (1),  que  ocupa  entre  los  historiógrafos  mo- 
dernos lugar  distinguidísimo,  ha  publicado  la  sustanciosa  monografía 
que  motiva  estas  líneas.  Trátase  de  una  infortunada  emperatriz  bizan  - 
tina  cuyos  restos,  en  modestísima  arca  de  madera,  reposan  en  la  ca- 
pilla de  Santa  Bárbara  de  la  humilde  iglesia  de  San  Juan  del  Hospital, 
en  Valencia;  Constanza  Augusta,  hija  del  emperador  alemán  Federico  II 
de  Hohenstaufen,  hermano  de  Manfredo  de  Sicilia.  Relata  el  autoría 
novelesca  y  trágica  existencia  de  esa  desgraciada  princesa,  la  cual, 
desde  que  fué  entregada  por  esposa  al  segundo  basileo  bizantino  de 
Nicea,  por  la  ambición  de  su  padre  Federico  II,  en  edad  temprana, 
hubo  de  sufrir  un  calvario  de  penas  innarrables  y  de  escándalos. 

La  relación  que  en  forma  tan  concisa  como  agradable  hace  Schlum- 
berger  de  los  episodios  de  la  vida  de  Constanza,  tiene  el  interés  de  una 
vovela,  á  pesar  de  los  pocos  datos  que  quedan  de  tan  desgraciada  prin- 
cesa. Entregada  al  anciano  Juan  III,  Dukas  Vatatzés, — el  famoso  «Va- 
tacio»,— en  matrimonio,  por  muerte  de  su  primera  esposa  Irene,  hija  de 
Teodoro  Láscaris,  por  razón  de  la  tierna  edad  de  Constanza,  (once  ó 
doce  años),  fué  confiada  al  cuidado  de  una  dama  italiana,  de  rara  her- 
mosura, conocida  por  «Marquesina»,  la  cual  se  convirtió  luego  en  ver- 
dugo de  su  señora,  por  los  criminales  amores  que  supo  encender  en  el 
corazón  de  basileo  Vatatzés.  Este  matrimonio  motivó  las  censuras  de 
la  Iglesia  y  el  descontento  del  alto  clero  de  Nicea,  siendo  de  ello  la  ver- 
dadera víctima  la  infeliz  soberana,  quien  supo  resistir  con  noble  resigna- 
ción y  paciencia  llena  de  dignidad,  toda  suerte  de  contratiempos  en  su 
tristísima  existencia,  consolada  tan  solo  por  sus  virtudes  eminentes,  que 


(1)    Ezpedition  des  Almogavaree,  oa  roatiers  cataUns  en  Orieat. 


NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS  23 1 


bien  le  alríbuirfan  el  título  de  santa  y  de  mártir  si  otros  hubieran  sido 
los  tiempos  de  su  martirio. 

Recuerda  Schlumberger,  que  no  cesaron  los  sinsabores  de  la  basili- 
sa  al  morir  Vatacio,  pues,  al  ocupar  el  trono  de  Nicea  Teodoro  Láscaris, 
hijo  del  primer  matrimonio  coa  Irene,  no  guardó  con  la  inocente  victi- 
ma de  los  desafueros  de  su  padre  ningún  género  de  benevolencia,  ni  de 
respeto,  tratándola  como  prisionera  en  Nicea,  reteniéndosela  como  en 
rehenes  contra  las  empresas  hostiles  de  los  occidentales  en  Constanti- 
nopla.  Ni  tampoco  pudo  ser  causa  de  su  libertad  la  muerte  de  Láscaris, 
llegando  al  colmo  de  las  desgracias  con  que  el  destino  cruel  atormentara 
á  tan  santa  como  infeliz  mujer,  al  sentarse  en  el  trono  bizantino  el  aven- 
turero afortunado  Miguel  Paleólogo.  No  respetó  éste  la  condición  de  em- 
peratriz viuda  de  lo  infortunada  Constanza,  pretendiendo  abusar  de  la 
virtud  de  la  hermosa  viuda  de  Vatacio.  El  dramático  episodio  de  las  per- 
secuciones contra  esa  princesa  por  causa  del  insensato  amor  de  Paleólo > 
go,  y  las  combinaciones  diplomáticas  á  que  dio  lugar  la  conducta  del 
basileo,  son  de  un  interés  verdaderamente  dramático. 

L'^gró  su  liberación  la  infeliz  Constanza  gracias  á  los  acontecimien- 
tos políticos  de  Bizancio,  pasando  á  la  corte  de  su  hermano  Manfredo 
de  Sicilia,  pudiéndo  por  fín  libertarse  de  su  largo  cautiverio  y  volver  á 
su  patria,  de  la  cual  fué  desterrada  desde  sus  juveniles  años;  pero  con  la 
libertad  no  logró  Constanza  la  paz  y  tranquilidad  que  su  fatal  destino 
parece  decretó  que  jamás  pudiera  lograr. 

Efectivamente,  á  poco  de  haberse  reunido  con  su  hermano  Manfredo 
de  Sicilia,  encendióse  la  tremenda  lucha  entre  este  príncipe  y  Carlos 
d*  Anjou,  debiendo  sufrir  sus  consecuencias,  con  la  secuela  correspon- 
diente de  persecuciones,  encarcelamientos,  sinsabores  y  peligros, 
siendo  para  la  inocente  princesa  su  existencia  una  constanteí  ago- 
nía. 

Por  fin.  pudo  refugiarse  en  los  dominios  de  Pedro  III  de  Aragón, 

consorte  de  la  hija  de  Manfredo  de  Sicilia,  llamada  también  Constanza, 
retirándose  en  el  convento  de  Sonta  Búrbara  de  Valencia,  donde  halló 
su  último  reposo.  (1313). 

Concluye  Schlumberger  su  interesante  noticia,  refiriendo  las  vicisi* 
tudes  que  debió  pasar  el  cuerpo  de  la  emperatriz  mártir,  hasta  venir  6 
parar  sus  restos  en  el  humildísimo  lugar  en  que  se  hallan  depositados 
en  pobre  caja  de  madera.  Si  bien  sus  reliquias  no  se  guardan  en  suntuo- 
so mausoleo,  la  tradición  popular  local  ha  sabido  entretejer  piadosísi- 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


Le  tom^eau  d*  une  Impératrlce  Byzantine  á  Valence,  en  Bspagne. 

— GüsTAVB  ScHLUMBERGBR. — París.— Líb.  Plon.— 1902. — Folleto  de  35 
páginas  con  cinco  grabados. 

El  sabio  bizantinista  Schlumberger,  del  Instituto  de  Francia,  autor 
de  la  interesante  monograna  histórica  relativa  á  la  portentosa  expedi- 
ción de  catalanes  á  Oriente  (1),  que  ocupa  entre  los  historiógrafos  mo- 
dernos lugar  distinguidísimo,  ha  publicado  la  sustanciosa  monografía 
que  motiva  estas  lineas.  Trátase  de  una  infortunada  emperatriz  bizan  • 
tina  cuyos  restos,  en  modestísima  arca  de  madera,  reposan  en  la  ca- 
pilla de  Santa  Bárbara  de  la  humilde  iglesia  de  San  Juan  del  Hospital, 
en  Valencia;  Constanza  Augusta,  hija  del  emperador  alemán  Federico  II 
de  Hohenstaufen,  hermana  de  Manfredo  de  Sicilia.  Relata  el  autor  la 
novelesca  y  trágica  existencia  de  esa  desgraciada  princesa,  la  cual, 
desde  que  fué  entregada  por  esposa  al  segundo  basileo  bizantino  de 
Nicea,  por  la  ambición  de  su  padre  Federico  II,  en  edad  temprana, 
hubo  de  sufrir  un  calvario  de  penas  innarrables  y  de  escándalos. 

La  relación  que  en  forma  tan  concisa  como  agradable  hace  Schlum- 
berger  de  los  episodios  de  la  vida  de  Constanza,  tiene  el  interés  de  una 
vovela,  á  pesar  de  los  pocos  datos  que  quedan  de  tan  desgraciada  prin- 
cesa. Entregada  al  anciano  Juan  III,  Dukas  Vatatzés, — el  famoso  «Va- 
tacio»,— en  matrimonio,  por  muerte  de  su  primera  esposa  Irene,  hija  de 
Teodoro  Láscaris,  por  razón  de  la  tierna  edad  de  Constanza,  (once  ó 
doce  años),  fué  confiada  al  cuidado  de  una  dama  italiana,  de  rara  her- 
mosura, conocida  por  «Marquesina»,  la  cual  se  convirtió  luego  en  ver- 
dugo de  su  señora,  por  los  criminales  amores  que  supo  encender  en  el 
corazón  de  basileo  Vatatzés.  Este  matrimonio  motivó  las  censuras  de 
la  Iglesia  y  el  descontento  del  alto  clero  de  Nicea,  siendo  de  ello  la  ver- 
dadera víctima  la  infeliz  soberana,  quien  supo  resistir  con  noble  resigna- 
ción y  paciencia  llena  de  dignidad,  toda  suerte  de  contratiempos  en  su 
tristísima  existencia,  consolada  tan  solo  por  sus  virtudes  eminentes,  que 


(1)    Bzpeditioii  des  Almogavarea,  oa  roatiers  catalana  en  Orieat. 


NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS  23 1 


bien  le  alribuirfan  el  título  de  santa  y  de  mártir  si  otros  hubieran  sido 
los  tiempos  de  su  martirio. 

Recuerda  Schlumberger,  que  no  cesaron  los  sinsabores  de  la  basili- 
sa  al  morir  Vatacio,  pues,  al  ocupar  el  trono  de  Nicea  Teodoro  Láscaris. 
hijo  del  primer  matrimonio  coa  Irene,  no  guardó  con  la  inocente  vícti- 
ma de  los  desafueros  de  su  padre  ningún  género  de  benevolencia,  ni  de 
respeto,  tratándola  como  prisionera  en  Nicea,  reteniéndosela  como  en 
rehenes  contra  las  empresas  hostiles  de  los  occidentales  en  Constanti- 
nopla.  Ni  tampoco  pudo  ser  causa  de  su  libertad  la  muerte  de  Láscaris, 
llegando  al  colmo  de  las  desgracias  con  que  el  destino  cruel  atormentara 
á  tan  santa  como  infeliz  mujer,  al  sentarse  en  el  trono  bizantino  el  aven- 
turero afortunado  Miguel  Paleólogo.  No  respetó  éste  la  condición  de  em- 
peratriz viuda  déla  infortunada  Constanza,  pretendiendo  abusar  de  la 
virtud  de  la  hermosa  viuda  de  Vatacio.  El  dramático  episodio  de  las  per- 
secuciones contra  esa  princesa  por  causa  del  insensato  amor  de  Paleólo- 
go, y  las  combinociones  diplomáticas  á  que  dio  lugar  Ja  conducta  del 
basileo,  son  de  un  interés  verdaderamente  dramático. 

L'^gró  su  liberación  la  infeliz  Constanza  gracias  á  los  acontecimien- 
tos políticos  de  Bizancio,  pasando  á  la  corte  de  su  hermano  Manfredo 
de  Sicilia,  pudiéndo  por  fin  libertarse  de  su  largo  cautiverio  y  volver  á 
su  patria,  de  la  cual  fué  desterrada  desde  sus  juveniles  años;  pero  con  la 
libertad  no  logró  Constanza  la  paz  y  tranquilidad  que  su  fatal  destino 
parece  decretó  que  jamás  pudiera  lograr. 

Efectivamente,  á  poco  de  haberse  reunido  con  su  hermano  Manfredo 
de  Sicilia,  encendióse  la  tremenda  lucha  entre  este  príncipe  y  Carlos 
d'  Anjou,  debiendo  sufrir  sus  consecuencias,  con  la  secuela-  correspon- 
diente de  persecuciones,  encarcelamientos,  sinsabores  y  peligros, 
siendo  para   la  inocente   princesa  su  existencia  una  constanteí  ago- 

nía. 

Por  fin.  pudo  refugiare  en  los  dominios  de  Pedro  III  de  Aragón, 

consorte  de  la  hija  de  Manfredo  de  Sicilia,  llamada  también  Constanza, 
retirándose  en  el  convento  de  Santa  Bárbara  de  Valencia,  donde  halló 
su  último  reposo.  (1313). 

Concluye  Schlumberger  su  interesante  noticia,  refiriendo  las  vicisi* 
tudes  que  debió  pasar  el  cuerpo  de  la  emperatriz  mártir,  hasta  venir  á 
parar  sus  restos  en  el  humildísimo  lugar  en  que  se  hallan  depositados 
en  pobre  caja  de  madera.  Si  bien  sus  reliquias  no  se  guardan  en  suntuo- 
so mausoleo,  la  tradición  popular  local   ha  sabido  entretejer  piadoaísi- 


232  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


ma  corona  de  santa  y  de  mártir,  ya  que  la  suerte  adversa  le  negara  los 
explendores  de  la  áurea  diadema  de  emperatriz. 

Los  restos  mortales  de  la  hija  de  Federico  II,  no  han  sido  profana- 
dos por  la  ignorancia  ó  por  la  maldad,  como  los  de  tantos  príncipes  y 
magnates,  por  la  satánica  ira  de  la  revolución,  aun  cuando  por  la  de- 
plorable restauración  de  la  capilla  que  ocupara  su  primitivo  sepulcro 
en  1685,  hubieron  de  colocarse  en  más  que  humilde,  indecorosa,  caja, 
con  un  rótulo  que  nada  tiene  de  monumental  inscripción:  «Aquí  yace 
D.*  Constanza  Augusta,  Emperatriz  de  Grecia».  ^ 

P.  C.  Y  G. 


Manual  de  Novella  Ardits.— Volúm  sisé  — Anys  1621-1631. 

Comensa  lo  volúm  que  acaba  de  publicarse  per  1*  Excm.  Ajuntament 
d*  aquesta  Ciutat^  ab  la  advertencia  de  saltar  un  período  de  set  anys  y 
cinch  mesos,  omissió  que  es  deguda,  segóns  resulta  de  la  deliberado 
presa  per  lo  Conaelí  del  Trentenart,  á  negligencia  del  Escriba  racional 
Joan  Soler  y  Ferrán,  quins  dietaris  no  fou  possible  trovar,  constánt 
aixis  mateix  las  ordenacións  que  's  feren  per  la  redacció  y  custodia  deis 
dietaris  de  la  ciutat,  pera  que  en  lo  successiu  no  's  patissen  tais  des- 
cuits,  ni  fos  possible  la  pérdua  deis  dits  Ilibres. 

Tampoch  en  lo  present  volúm  hi  ha  cosa  d'  interés  general  pera  k 
nostra  historia,  per  mes  que  's  Uegesca  ab  gust  la  relació  delsassumptos 
que  s^hi  esmentan,  tan  per  lo  seu  carácter  local  com  per  V  esperit  d'  épo- 
ca que  teñen. 

Los  conñictes  de  costúm  se  reprodueixen  també  en  lo  período  que 
compren  V  actual  tomo  del  Dietari;  aixis  veyém  que  entre  altres  de  me- 
nos importancia,  ne  promogueren  un  los  PP.  de  la  Inquisició  per  haver 
fet  capturar  al  noble  Pare  de  Santacilia,  en  cumpliment  d*  unas  Uetras 
requisitorias  del  Tribunal  Major,  fugint  lo  presoner  y  prenent  en  son 
Uoch  á  Francesch  Pardinas,  cavaller;  altres  ab  lo  Rey  per  exigir  el  pago 
del  quint  de  sisas,  y  sobretot  el  que  origina  lo  nombrament  del  senyor 
Bisbe  de  Barcelona  com  á  Llochtinenty  Capitá  general  de  S.  M.,  ne 
gantse  á  reconeixersel  perno  estar  conforme  ab  las  Ileys  de  la  térra. 


T 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  233 


Ab  aquest  motiu,  las  cosas  arribaren  fías  á  tal  puDt,  que  U  Rey  conmina 
al  embaixador  deis  Concellers  á  que  en  lo  terme  de  veintiquatre  horas 
outdé9  Madrid,  baix  pena  de  duas  mil  Iliuras  deis  seus  bens.  Sobre  *1  ma- 
teix  assumpto  s'  lii  continúa  una  caria  que  ñrma  lo  Comte  d'  Olivares» 
notable  per  los  termes  imperatius  ab  que  s*  ordena  ais  Concellers  lo 
jurament  del  Llochtínent,  encare  que  oferint  los  seus  bons  oíicis.  L'  au- 
toritat  eclesiástica  no  consentí  accedir  á  la  petició  deis  Concellers  de 
que  s*  exposés  lo  55.  5a^ram6n¿  aiternativament  en  la  catedral  é  igle- 
sias, pera  conseguir  lo  favor  del  cel  en  la  bona  solució  del  conñicte.  Lo 
senyor  Bisbe  feu  saber  ais  Concellers  que  juraría  lo  cárrech  y  que  des- 
prés  se  retiraría  ab  lo  Consell  real  á  Tarragona  ó  altre  lloch  que  li 
convingués.  Ni  de  la  solució  d'  aquest  assumpto,  ni  del  quint  de  las  sisas, 
ne  diu  res  lo  Dietari. 

Las  diferencias  que  naixeren  entre  '1  Duch  de  Cardona  y  lo  Bras 
militar,  sobre  llur  dret  á  pendre  part  en  las  reunións  de  la  Generalitat, 
donaren  bastant  que  fer  ais  Concellers,  com  aixís  mateix  la  Ilicencia 
concedida  per  lo  Virrey  al  Superintendent  de  la  Dressana  pera  teñir 
taula  de  tallar  carn;  encara  que  per  els  militars  entengué  la  Ciutat  que 
lo  de  tallar  carn  era  un  dret  seu,  sostenint  ademes  que  la  Dressana 
també  era  cosa  que  li  pertanyía.  Dita  ilicencia  fou  revocada. 

La  difícultat  que  ofería  en  aquell  temps  lo  abastaixement  de  las  po- 
blacións  grans,  se  fá  també  avinent  en  las  planas  d'  aquest  Dietari  com 
8*  ha  observat  en  los  anteriors,  per  lo  sovint  que  *3  deixava  sentir  la  ca- 
restía de  forment,  exigint  midas  extraordinarias,  y  en  aquesta  ocasió 
trovém  que  *s  demana  grá  enmanllevat  al  consell  de  Mallorca. 

Llargament  dona  compte  lo  Dietari,  sense  acabar  la  questió,  del 
important  conñicte  promogut  per  rahó  d*  exigir  lo  poblé  de  Perpinyá 
lo  pago  deis  drets  de  lleuda  pels  moltóns  que  's  conduhían  per  compte 
del  abasteixedor  de  Barcelona,  produhint  una  revolució  en  lo  poblé  de 
Perpinyá  que  posa  en  gran  perill  la  vida  del  senyor  Bisbe  y  d'  altras 
autoritats,  donant  motíu  á  embarchs  y  vendas  de  bens  y  propietats 
de  ciutadans  de  nostra  ciutat,  per  importants  cantitats.  També  aquí  se 
prengueren  repressalias  si  be  de  moltpetita  cuantía,  seguintse  ñnalment 
una  causa  en  la  Real  Audiencia.  Aixó  dona  á  compendre  la  poca  bona 
voluntüt  que  *ls  perpinyanesos  tenían  á  Barcelona,  ab  mejor  motíu  no 
havcnt  conseguit,  com  ho  intentaren  en  V  any  1627,  la  disgregado  y 
separado  deis  comtats  de  Rosselló  y  Cerdanya  del  Primpcipat  de  Cata- 
lunya y  comtat  de  Barcelona,  exposant  los  Concellers  en  un  escrit  las 


234  NOTAS    BIBLIOGKÁI'ICAS 


diferents  rahons  legáis  que  s'  oposavan  ó  dite  pretensió  queinstavanal 
rey  per  medi  de  llur  síndicb. 

Son  curiosas  las  negociacións  que  se  seguiren  pera  fer  al  rey  un  em- 
présüt  que  tenía  demanat  á  la  ciutat,  por  valor  de  cent  mil  ducats,  p^ 
gastos  del  seu  viatje  á  aquesta  ciutat,  exigintli  primeramente  ademes  de 
las  garantías  oportunas,  que  *l  gastes  en  lo  temps  de  la  seva  estada,  y 
que  després  demaná  per  motíu  de  las  guerras  d*  Italia.  Digne  també  d* 
atenció  es  la  relació  y  condiciona  que  devían  teñir  las  habitacións  y 
aposentos  que  tenía  d*  ocupar  el  rey^  las  personas  de  la  seva  familia 
y  séquity  en  la  estada  á  Barcelona,  y  per  las  que  se  havían  d'  ocupar  y 
obrar  las  casas  del  Ducb  de  Cardona^  comte  de  Santa  Coloma,  comte 
de  Vallfogona,  un  hostal  del  segon,  la  casa  de  Joseph  Pons,  la  del  doc- 
tor Joseph  Ramón,  la  de  Antoni  Senmenat,  la  de  Don  Dalmau  de  Co- 
pons  y  la  del  hostal  de  Caballers^  fentlas  comunicar  unas  ab  altras. 

Lo  temor  á  la  pesta  ó  morbos,  feu  que  en  V  any  1630  se  prenguessen 
grans  precauciona  y  midas  de  desinfecció  y  vigilancia.  Es  curiosíssima 
la  copia  de  la  sentencia  donada  per  lo  Senat  de  Milán,  ahon  la  epidemia 
hi  feya  milers  de  víctimas,  contra  dos  individuos  acusats  de  propagarla 
pesta  escampant  polvos  y  ungüents.  Un  absurdo  igual,  y  ab  semblant 
motiu,  se  reproduhí  entre  lo  poblé  de  Madrit  en  la  primera  mitat  del 
últim  sigle.  En  aquella  sentencia  no  solsament  se  condempná  ais  dos 
esmentats  individuos  á  morir  entre  esgarrifosos  torments,  si  que  *s  dona- 
ren com  probats  los  fetsde  la  acusació,  declarantlos  confessos  y  fent  dir 
ais  mateixos  que  com  aquell  delicte  era  per  art  diabólich,  no  podían  re- 
tirar els  polvos  y  ungüents,  ni  arrepentirse,  y  que  no  mes  Deu  era 
poderos  pera  ferho. 

També  se  fa  constar  que  per  aquell  mateix  motíu  estavan  á  la  presó 
de  Milán  mes  de  120  personas,  haventnhi  entre  ellas  de  calitat;  que  un 
mercader  molt  rich  estava  pres  y  confés  d'  haver  repartit,  per  encárrech 
de  veneciana  y  franceses,  mil  ducats  entre  los  encarregats  d'  escampar 
las  referidas  sustancias;  s'  assegura  que  'Is  polvos  entra  van  á  la  Ciutat 
passant  per  V  Aduana  com  or  fílat,  que  's  ilansavan  ab  xeringas,  fíxant- 
los  en  las  robas^  vestits,  portas,  panys  y  demés  ab  oli,  pera  que  no  *&  co- 
negués;  que  han  mort  mes  de  vuitanta  mil  personas,  y  que  á  Pavía,  ba- 
venthi  tants  metjes,  no  ni  quedan  sino  dos,  estant  tot  desert. 

Entre  los  documents  deis  Apéndtxs,  no  mes  parlarém  de  dos;  las 
sentencias  del  ConseU  de  Cent  y  de  la  Real  Audiencia^  contra  lo  Dr.  Lluís 
Joan  Vilata,  Conceller,  anomenat  embaixador  per  anar  á  Madrit,  essent 


NOTAS    BIBLIOGRÁFICAS  235 


acusai  de  que  sense  ordre  ni  consulta  firmé  á  Sigüenza  una  acta  perjudi- 
cial pera  la  ciutat,  per  ser excessius,  dolosos  yfraudulents  los  comptes  que 
doné  de  dita  embaixada,  y  per  altres  excessos,  crims  y  delicies,  essent 
condempnat  á  la  privació  del  córrech  de  Conceller,  essentli  llevadas  la 
gramalla  é  insignias  consulars,  desinseculat  perpétuament  de  tots  los 
ofícis  y  beneñcis  de  la  ciutat,  á  satisfer  cincb  mil  set  centas  divuit  Uiu- 
ras,  deu  sous  y  vuit  diners,  y  á  que  per  lo  síndich  se  fes  querella  devant 
lo  Lloctinent  general  per  la  major  pena  que  puga  mereixer  per  dils  de- 
licies y  á  la  que  no  pol  condempnarlo  la  ciulat,  que  ofereix  trescentas 
Iliuras  á  qui  pósi  al  delincuent  en  mans  de  la  Regia  Corl. 

Finalmenl  liem  de  dir  que  mereix  ben  bó  ésser  llegil  lo  memorial  que 
's  dirigí  á  S.  M.  demanantli  la  concessió  de  las  ayguas  del  Llobregal  pera 
lo  servey  de  la  ciulat,  fundanlse  en  las  mateixas  rahóns  que  's  poden 
aduhir  avuy  en  día,  haventhi  fíns  la  de  la  neteja  de  las  clavegueras,  do- 
nantli  la  importancia  de  dir,  que  encara  que  no  sen  alcaases  altra  bene- 
Jlc¿  páblich,  atno  sois  lo  netejar  ¿as  claoegueras^  seria  de  grandíssima 
utiUtat  pera  la  aalut;  y  aixís  mateix  la  jurisdicció,  domini  y  administra- 
ció  per  la  ciulat  de  ditas  ayguas,  adquirínt  los  lluismes  establerts,  com  lo 
del  Marqués  de  los  Vélez,  que  tenía  concedida  la  facultad  d'  usar  de 
ditas  ayguas  desde  lo  riu  al  mar. 

Ab  lo  memorial  bi  va  lo  que  ara  ^n  diríam  lo  proyecte  y  presuppstde 
las  obras,  en  conformitat,  segónss*  expressa,  ab  las  deliberacións  fetas 
perlosabi  Consell  de  Cent  del  any  1418,  ó  sia  á  la  vora  de  dos  sigles 
enrera.  Se  coneix  que  á  las  boras  tampoch  se  corría  gayre  en  assumptos 
d*aqueixa  mena.  Lo  proyecte  consisteix  en  fer  un  rech  desde  lo  poní  de 
Martorell,  abon  se  construiría  la  resclosa,  fíns  á  Barcelona,  entranthi 
per  lo  lloch  anomenat  la  Creu  Trencada,  esmentantse  los  termes  y 
propietats  per  abon  ha  de  ferse  passar  lo  recb;  se  donan  las  midas 
que  deurá  teñir,  las  diferents  classes  d'  obras  que  tenent  que  ferse, 
com  també,  segóns  la  naturalesa  deis  terrenos,  lo  cosí  de  caragols  y 
altres  malcriáis,  import  de  las  indemnisacións  y  demés,  fent  constar  en 
cada  partida  lo  seu  cosí,  que  en  tolalitat  dona  un  gasto  de  setanta  set 
mil  Iliuras,  ab  una  llargada  del  rech  de  duascenlas  mil  canas. 

J.  DB  G. 


236  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


Intomo  Sibari  e  Torio. — Qualchb  mbmoru. — Pasquaíe  Garó/alo^ 
Daca  di  Bonito  e  Márchese  di  Camella^  Comm.  di  /.•  cíasae  del 
R.  Ord.  Albertino  di  Sassonia. — Ptiite  prima^  Sibari  e  Turio. — Parte 
seconda,  Versione  del  xii  libro  di  Ateneo.  Preceduta  da  un  raggua- 
glio  e  da  un  cenno  critico  sull'  autore  e  sull'  opera  di  lui.— Nápoli.— ^ 
Emilio  Pras.— 1899.— 1  vol.  212  póginHs. 

No  trata  el  autor  de  negar  ni  excusar  la  vida  y  costumbres  muelles, 
faustuosas  y  aun  lascivas  de  la  célebre  ciudad  de  ia  Magna  Grecia,  como 
el  mismo  consigna  en  el  proemio  de  la  obra,  sino  hacer  justicia  á  la  des- 
dichada población  cuya  memoria  hubo  empeño  en  exacrar  de  propósito 
y  fuera  de  lo  justo,  presentándola  como  padrón  de  escándalo  y  vergüen> 
za  á  la  posteridad.  Inmensamente  rica  por  la  prodigiosa  fertilidad  de  su 
suelo,  como  por  el  gran  comercio  que  sostenía^  Sibaris  hubo  de  conver- 
tirse en  un  centro  de  crápula,  de  molicie  y  de  lujo;  pero  no  todos  los  si- 
baritas dedicaron  su  existencia  á  la  vida  de  afeminación  y  placeres;  sin 
duda,  muchos  habitantes  de  la  capital  en  otros  empleos  gastarían  sus 
energías.  La  causa  principal  que  condujo  á  la  perdición  y  ruina  de  Si- 
baris, como  de  otras  ciudades  y  naciones,  fué  la  ambición  de  los  bandos 
y  partidos  políticos  y  las  depredaciones  del  gobierno  democrático-oli- 
gárquico  de  la  república. 

Tales  son  los  puntos  de  vista  que  desarrolla  con  suma  erudición  el 
autor  en  su  interesante  obra,  estudiando  á  los  autores  clásicos  que  ha- 
blaron de  la  desaparecida  ciudad,  por  cierto,  con  no  disimulado  despre- 
cio, conducta  que  obliga  á  valerse  de  la  más  exquisita  crítica  para  acertar 
en  el  juicio.  Creer,  sin  titubear  un  instante,  que  Sibaris  no  contó  jamás 
entre  sus  ciudadanos  á  hombres  honestos,  disciplinados,  cultivadores  de 
las  artes  bellas  y  aun  con  sobrias  costumbres,  es  cosa  excesiva  é  inhu- 
mana. Enhorabuena  que  un  rigorista  escandalizado  maldiga  el  lujo 
desenfrenado  de  los  opulentos  sibaritas;  pero  negar  que  hubiera  hom- 
bres en  Sibaris  que  no  tomaron  parte  en  las  disolutas  costumbres  de  los 
poderosos,  es  sencillamente  injusto.  La  ley  de  la  compensación  existe 
en  todos  los  órdenes,  y  la  historia,  precisamente,  es  un  vivo  reflejo  de 
ello.  Sibaris  fué  grande  y  poderosa  porque  tuvo  ciudadanos  virtuosos; 
Sibaris  cayó  para  no  levantarse  de  sus  ruinas,  no  tanto  por  la  desaten- 
tada sed  de  placeres  de  los  poderosos,  como  por  la  desapoderada  ambi- 


NOTAS   BIBLIOGKAFICAS  237 


oión  de  la  oligarquía  política  que  deshonró  á  la  gran  ciudad,  y  por  la  en- 
vidia de  sus  numerosos  y  fuertes  enemigos. 

Después  de  estas  consideraciones  que  el  estudio  desapasionado  de 
las  cosas  inspira  al  autor,  entra  á  desarrollar  el  plan  que  se  propuso  en 
la  obra,  ó  sea,  la  Corografía  de  la  Sibaritide,  al  que  precede  una' erudita 
é  interesante  disquisición  sobre  el  origen  y  significación  del  nombre 
Magna  Grecia  con  que  fué  conocida  esa  célebre  región  italiota,  adu 
ciendo  las  opiniones  de  los  autores  clásicos  ó  partir  de  Ateneo,  que  así 
denominó  á  cuasi  toda  la  Italia  antigua,  hasta  los  modernos  hístoriógra 
fos;  nombre  deb'd),  al  parecer,  al  grado  de  civilización  verdaderamente 
griega^  que  la  llegada  de  Pitógoras  á  Italia  y  la  fundación  y  desarrollo 
de  su  escuela,  produjo  en  la  región  conocida  con  dicho  nombre,  verda- 
dero trasunto,  en  aquella  época,  de  la  cultísima  Grecia. 

Estudia  luego  la  región  Sibaritide,  su  situación,  sus  confínes  maríti- 
mos y  terrestres,  aclarando  no  pocas  dudas,  que  á  menudo  se  ofrecen 
al  intento  de  fijar  los  lindes  de  las  regiones  históricas,  tanto  por  la  poca 
precisión  en  los  geógrafos  antiguos,  como  por  la  inseguridad  de  los  lí- 
mites naturales,  por  causas  meramente  topográficas  ó  físicas.  Sigue  ha- 
blando  el  autor  de  ^  fundación  de  Sibaris,  sus  primeros  habitantes,  la 
etimología  del  nombre  y  las  condiciones  del  suelo,  situación  Áe  la  ciu- 
dad, etc.,  etc.,  fundando  sus  afirmaciones  en  los  autores  antiguos  y  mo- 
dernos, y  dando  á  conocer  á  su  vez  apreciaciones  propias  sobre  tales 
puntos  de  estudio.  Las  colonias  que  Sibaris  fundó,  hace  notar  el  autor, 
son  muestra  de  la  creciente  población  y  riqueza  de  la  república  italiota, 
lograda  rápidamente  por  las  excepcionales  condiciones  que  para  el  pro- 
greso demostraron  los  ciudadanos  de  Sibaris.  Es  eruditísima  la  diserta- 
ción del  autor  para  determinar  con  fijeza  las  colonias  fundadas  por  los 
sibaritas  y  las  ciudades  á  ellos  debidas,  y  cuya  fama  perduró  por  largos 
siglos.  Los  «destrozados  monumentos  atestiguan  su  grandeza  y  poder, 
deteniéndose  de  un  modo  particular  en  la  celebérrima  ciudad  de  Pesto 
ó  Poseidonia,  cuyas  vicisitudes,  desde  su  origen  hasta  últimos  del  xvi, 
en  que  fué  abandonada  por  sus  habitantes,  recuerda. 

Pasa  seguidamente  el  autora  estudiar  la  naturaleza  del  gobierno  de  la 
capital  de  la  Magna  Grecia  y  la  organización  política  de  Sibaris.  Recuer- 
da los  orígenes  ó  fundación  de  la  primera  ciudad  de  la  península  italiota 
por  diversos  pobladores  griegos,  arrojados  á  su  vez  de  su  patria  por  otros 
pueblos  en  el  continuo  trasiego  de  gentes  y  razas,  característico  dti  los 
primitivos  tiempos  históricos,  y  para  encontrar  el  origen  de  la  forma  de 


238  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


gobierno  dé  Sibaris,  menciona  las  distintas  maneras  como  se  organiza- 
ra el  poder  público  en  las  ciudades  helénicas.  La  república  oligárquica 
y  el  desenfreno  de  los  ricos,  dispertando  la  envidia  del  pueblo,  produjo 
ó  \ñ  postre  la  destrucción  del  Estado  de  Sibaris  y  de  la  riquísima  urbe 
en  que  tuvo  aquél  su  asiento,  al  caer  en  manos  de  la  democracia  pura  y 
morir  por  fín  bajo  la  tiranía  demagógico. 

# 

A  falta  de  escritores  que  hablen  de  las  instituciones  morales  y  polí- 
ticas, observa  el  doctísimo  Comm.  Garofalo,  que  para  conocer  el  estado 
de  las  costumbres  de  la  famosa  república  sibarita,  hay  que  recordar  las 
leyes  y  las  consuetudes  por  qué  se  rigiera  aquel  pueblo  destruido  por 
miserables  excesos,  que  algunos  quieren  explicarse  por  la  ínjlaencia  del 
clima,  como  si  dentro  de  la  misma  región  climatérica,  no  hubieran  exis- 
tido otros  pueblos  que  se  distinguieron  por  su  fuerza,  por  su  cultura  y 
aun  por  sus  virtudes.  Para  los  antiguos,  según  los  autores  clásicos  que 
se  citan  en  el  libro  de  Garofalo,  sabemos  cómo  y  ó  qué  cosas  aplicaban 
lo  palabra  sibarita,  debido  al  modo  disoluto  y  sin  cuidados  graves  como 
pasaron  la  vida  los /e/eW«¿mos  ciudadanos  de  Sibaris,  dados  con  fervoro- 
so entusiasmo  á  todos  los  placeres  y  á  todas  las  frivolidades  de  la  más 
enervante  glotonería  y  afeminación.  Á  tales  gentes  atribuyen  los  auto- 
res,  según  recuerda  Garofalo,  el  origen  de  los  cuentos  ó  fábulas  jocosas 
y  anécdotas  licenciosas  para  producir  la  risa  y  el  jolgorio  ruidoso,  géne- 
ro literario  que  aprendieron  de  los  Milesios,  gente  asaz  regocijada  y 
alegre  del  Asia  Menor. 

Pasa  el  autor  á  explicar  de  modo  interesante,  la  manera  cómo  fué 
celebrado  el  matrimonio  de  Agarista,  hija  del  tirano  de  Sicione,  Cliste- 
nes,  lo  que  le  dá  pié  para  ocuparse  luego  de  la  educación  pública  de  los 
sibaritas,  según  datos  proporcionados  por  les  autores  griegos.  La  más 
reprobable  y  torpe  sensualidad,  era  la  educación  que  se  daba  á  la  prole 
desde  los  primeros  días  de  su  vida,  afeminándose  á  los  adolescentes  en 
lugar  de  prepararles  á  ser  hombres  úliles  y  fuertes;  así  pereció,  sin 
grande  esfuerzo,  Sibaris,  cuyos  ciudadanos  afeminados  jamás  pensaron 
en  la  defensa  de  la  patria.  Es  curiosa  é  interesante  la  relación  de  las 
costumbres  públicas  de  esa  antigua  gente,  cuya  única  escuela  de  ciuda- 
danos^ era  la  del  vicio  y  la  crápula,  el  lujo  y  el  desenfreno,  si  se  ha  de 
dar  fé  á  cuanto  los  autores  clásicos  han  dejado  escrito,  si  bien  es  de  opi- 
nión el  eruditísimo  señor  Garofalo,  que  los  escritores  griegos  exageraron 
maliciosamente  el  cuadro;  algo  habría  ciertamente,  pero,  tal  vez,  no  tan- 
to, pues  hace  observar,  citando  á  Lenormand,  que  tales  autores  escri- 


NOTAS    BIBLIOGRÁFICAS  239 


bieron  bástanles  siglos  después  de  la  destrucción  de  la  desdichada 
Sibaris. 

El  comercio  y  las  relaciones  comerciales  de  los  sibaritas,  de  que  ha  • 
bla  en  su  interesante  obra  el^eñor  Garofalo,  hacen  exclamará  este  au- 
tor, que  esa  vida  de  disipación  no  era,  ni  podía  ser,  el  sentimiento  uni- 
versal de  los  habitantes  de  Sibaris.  Esa  ciudad  estuvo  siempre  abierta  á 
toda  clase  de  gentes^  y  principalmente  á  los  Milesios  y  Tirrenos  ó  Etrus- 
eos,  motivo  principal  de  su  ruina.  Era  el  mercado  general  de  la  Jónia  y 
de  la  Etruria,  al  cual  anuían  riquezas  enormes  de  gpuchos  puntos,  espe- 
cialmente de  Grecia,  Asia  Menor,  Italia^  Sicilia^  etc.,  y  el  comercio  de 
aquel  tiempo  convirtió  en  sitio  de  feria  ó  la  opulenta  ciudad  italiota,  es 
decir,  un  verdadero  puerto  franco  de  la  antigüedad,  como  lo  califica 
gráficamente  el  señor  Garofalo. 

No  todo  era  vicio  y  corrupción  en  la  república  sibarita.  El  autor  de 
la  obra  que  nos  ocupa,  recuerda  que  los  sibaritas  no  fueron  extraños  al 
refinamiento  de  la^cultura,  toda  vez  que  sanearon  su  ciudad,  construida 
en  suelo  bajo  y  pantanoso,  fundaron  colonias  fiorecientes,  lograron  ha- 
cer de  su  capital  el  centro  de  un  inmenso  y  próspero  comercio;  trazaron 
carreteras  en  todo  el  territorio  de  la  república,  abrieron  caminos  á  tra- 
vés de  las  montañas  para  dar  paso  á  las  mercancías  de  uno  á  otro  mar; 
supieron  levantarse  los  sibaritas  á  un  nivel  muy  superior  á  otros  pueblos 
de  su  época;  luego,  concluye  el  autor,  sí  tuvo  su  edad  heroica^  disfrutó 
de  mejores  tiempos,  de  actividad  y  de  energía,  y  contó  entre  sus  hijos  á 
filósofos,  oradores,  literatos  y  artistas  de  nombre  universal.  Fué  causa 
de  su  perdición,  según  la  cita  de  Lenormant,  su  desarrollo  demasiado 
grande,  y  sobre  todo  demasiado  rápido^  de  su  riqueza  y  de  su  poder. 

Habla  luego  el  autor  de  la  religión,  creencias  y  supersticiones  en 
general  de  los  sibaritas,  que  no  pudieron  ser  otras  que  las  de  sus  ante- 
pasados los  griegos.  Juno  fué  la  diosa  principal  de  esa  gente;  Minerva 
fué  también  venerada,  aunque  parezca  extraño,  y  Venus  fué  la  proteo - 
tora  de  los  amores  tiernos,  sinceros  y  apasionados.  Las  monedas  de 
Sibaris  dan  testimonio  del  famoso  peplo  de  Alcistene,  que  describe 
Garofalo,  dedicado  á  Juno  Lacinia.  La  pérdida  de  la  fé  religiosa  y  la 
Irreverente  conducta  observada  por  los  sibaritas  con  su  gran  diosa  Juno, 
dícese  fué  también  causa  de  perdición  para  la  república,  cuya  ruina 
predijeron  los  oráculos  y  adivinos,  predicciones  que  cuidaron  de  confir- 
mar los  Crotoniatos  en  la  guerra  que  sostuvieron  contra  los  sibaritas, 
que  dio  por  resultado,  efectivamente,  la  completa  destruccióa  de  la  ciu- 


240  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


dad,  hecho  lamentable  que  refíere  el  ilustre  autor,  con  gran  copia  de 
erudición,  y  que,  con  sobrada  razón,  atribuye  á  la  viciosa  constitución 
de  la  república  y  á  la  flaqueza  de  sus  ciudadanos,  que  no  supieron  re- 
sistir el  empuje  vigoroso  de  unas  gentes  menos  dominadas  por  las  pasio- 
nes y  por  ende  más  vigorosas  y  menos  dispuestas  á  la  esclavitud  moral  y 
material,  que  dio  al  traste  con  la  riqueza  y  poderío  de  la  débil  naciona- 
lidad sibarítica.  La  parte  democrática  prevalecía  en  la  ciudad  poco  an- 
tes de  su  total  ruina,  y  ese  partido  decidió  y  precipitó,  más  que  otra 
cosa,  las  discordias  intestinas,  nacidas  de  la  ambición  y  del  orgullo  de 
los  ciudadanos,  como  muy  atinadamente  observa  el  autor,  el  cual  prosi- 
gue en  estos  términos  explicando  las  causas  de  la  perdición  de  los  siba- 
ritas. Cabeza  del  pueblo  era  en  aquel  tiempo  Teli,  uno  de  tantos  que,  en 
tiempo  de  corrupción,  al  decir  de  Diodoro  Sículo,  bajo  el  pretexto  de 
favorecer  y  proteger  á  las  masas,  procuró  convertirse  en  déspota,  ó  si 
no  podía  llegar  á  tanto,  obtener  á  lo  menos  los  más  conspicuos  y  prove- 
chosos cargos.  «¡Siempre  lo  mismo  y  en  todas  partes...!  El  potentfsímo 
demagogo, TeVi,  convertido  en  rey  y  tirano  de  los  sibaritas,  es  un  ejem- 
plo repetido  muchas  veces  desde  los  tiempos  clásicos,  y  el  pueblo,  las 
masas,  la  democracia,  como  las  ranas  de  la  fábula,  pidiendo  á  voces 
quien  las  domine  y  mande  lo  más  brutalmente  posible.,  á  cambio  de  unas 
cuantas  palabras  muy  sonantes!  Los  procedimientos  que  usó  Teli,  im- 
postor y  tirano,  fueron  los  mismos  que  los  revolucionarios  de  hoy  han 
puesto  en  ejecución  repetidas  veces,  afírmándose  con  ello  cuan  cierto  es 
«que  cuanto  más  se  varía,  tanto  más  es  lo  mismo  siempre». 

Expoliada  y  perseguida  á  muerte  la  nobleza  de  Sibaris,  refugióse,  en 
demanda  de  auxilio  contra  el  furor  de  la  plebe,  en  la  vecina  Cretona,  y 
el  demagogo  tirano  intimó  al  Senado  de  los  Crotoniatos,  la  expulsión  de 
los  desterrados  aristócratas,  bujo  la  arrogante  amenaza  de  declarar  la 
guerra.  Defendió  la  causa  de  los  infelices  el  fílósofo  Pitágoras,  invocan- 
do contra  el  temor  insensato  que  inspiraba  la  opulentísima  ciudad,  la 
santidad  del  asilo,  bajo  cuya  fé  se  ampararon  los  perseguidos  y  fugitivos 
nobles  sibaritas.  Antes,  empero,  de  aceptar  la  guerra,  los  Crotoniatos 
enviaron  embajadores  á  Teli  para  que  permitiera  á  los  fugitivos  volver 
á  sus  hogares  y  que  se  los  restituyeran  sus  bienes  inicuamente  confis- 
cados. Los  demócratas  sibaritas,  faltando  al  sagrado  derecho  de  gentes, 
asesinaron  á  los  representantes  de  Cretona  al  pié  del  ara  de  Juno,  j 
arrojaron  los  cadáveres  fuera  de  los  muros.  Decidida  la  guerra,  tres- 
cientos mil  hombres  de  armas  puso  en  disposición  de  batirse  la  oi^uUo- 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  24 1 


sa  república  de  Sibaris,  según  Diodoro.  Los  Crotoniatos  contaban  con 
cien  mil  combatientes,  mandados  por  el  atleta  Milón^  cubierto,  á  modo 
de  Hércules,  con  una  piel  de  león,  y  armado  como  aquel  semi  dios. 
Hace  muy  prudentemente  el  autor  observar  que,  sin  duda,  incurrió  en 
exajeración  el  historiador  siciliano;  pero  ello  es  que  Teli  y  los  suyos 
fueron  vencidos  y  la  ciudad  completamente  destruido,  á  pesar  del  auxi- 
lio pedido  ó  Geron,  rey  de  Siracusa,  quien  mandó  á  su  hermano  Polize- 
lo  para  socorrerá  los  cuitados  demócratas  sibaritas,  hecho  que  niegan 
algunos  autores,  y  en  resolver  la  duda  de  quién  está  en  lo  cierto,  el  se- 
ñor Ga roíalo  dé  muestra  de  excelente  crítico.  Sea  como  quiera,  ello  es, 
que  en  setenta  días  que  duró  la  guerra,  vencieron  los  Crotoniatos,  va- 
liéndose para  la  destrucción  de  la  caballería  enemiga,  de  una  estratage- 
ma militar  sumamente  cómica,  pero  de  mortífero  efecto  para  loa  caba- 
lleros sibaritas.  Amaestrados  sus  caballos  para  la  danza  y  no  para  las 
batallas,  ai  sonar  los  clarines  guerreros,  se  dieron  las  bestias  á  dar  sal- 
tos, cabriolas  y  fantásticos  movimientos,  que  dieron  con  los  ginetes 
en  el  duro  suelo,  con  gran  contento  y  ventaja  de  sus  enemigos.  La  vic- 
toria hizo  Qrueles  á  los  Crotoniatos^  que  no  dieron  cuartel  á  los  infelices 
Sibaritas,  saqueando,  devastando  y  destruyendo  sin  piedad  á  la  capital 
de  la  república,  que  en  breve  tiempo  no  fué  sino  una  solitudine,  ensa- 
ñándose los  vencedores  de  tal  suerte  con  la  ciudad  vencida,  que  ni  ras- 
tro quedó  de  ella,  llenando  sus  ruinas  el  lodo,  las  piedras  y  la  arena  del 
rio  Grato,  que  desviado  de  su  curso,  sumergió  ¿  la  urbe  entera,  cele- 
brando los  Grotoniatos  los  funerales  de  su  odiada  rival  con  ritos  solem- 
nes y  espantosos  y  con  execraciones  horribles.  Discurría  el  3.«r  año  de 
la  Lxvii  Olimpiada,  ó  510  años  antes  de  la  Era  vulgar.  El  fragor  de  la 
batalla  y  el  estruendo  de  la  destrucción,  afirman  graves  autores  anti- 
guos, se  percibió  desde  enormes  distancias,  afirmación  que  contradice 
el  señor  Garofalo  con  criterio  segurísimo. 

Cincuenta  años  después  que  Sibaris  fué  destruida,  recuerda  el  aefior 
Garofalo,  que  un  cierto  Tessalo,  aventurero  ó  mercader,  ó  algún  teaalio, 
reunió  á  los  dispersos  sibaritas,  reedificó  la  ciudad,  colocándola  entre 
los  dos  ríos  Sibari  y  Crati.  Gracias  á  la  fertilidad  del  suelo  y  por  el  co- 
mercio que  de  nuevo  emprendieron  los  habitantes,  prometianse  éstos 
vivir  en  paz  y  continuar  la  historia  de  Sibaris,  cuando  de  improviso,  loa 
Crotoniatos,  cayendo  sobre  los  confiados  sibaritas,  los  expulsaron  del 
país  y  desmantelaron  la  renaciente  ciudad,  no  quedando  luego  memoria 
de  ella  ni  en  los  autores. 


240  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


dad^  hecho  lamentable  que  refíere  el  ilustre  autor,  con  gran  copia  de 
erudición,  y  que,  con  sobrada  razón,  atribuye  ó  la  viciosa  constitución 
de  la  república  y  á  la  flaqueza  de  sus  ciudadanos,  que  no  supieron  re- 
sistir el  empuje  vigoroso  de  unas  gentes  menos  dominadas  por  las  pasio- 
nes y  por  ende  más  vigorosas  y  menos  dispuestas  á  la  esclavitud  moral  y 
material,  que  dio  al  Irasle  con  la  riqueza  y  poderío  de  la  débil  naciona- 
lidad sibarítica.  La  parte  democrática  prevalecía  en  la  ciudad  poco  an* 
tes  de  su  total  ruina,  y  ese  partido  decidió  y  precipitó,  más  que  otra 
cosa,  las  discordias  intestinas^  nacidas  de  la  ambición  y  del  orgullo  de 
los  ciudadanos,  como  muy  atinadamente  observa  el  autor,  el  cual  prosi- 
gue en  estos  términos  explicando  las  causas  de  la  perdición  de  los  siba- 
ritas. Cabeza  del  pueblo  era  en  aquel  tiempo  Teli,  uno  de  tantos  que,  en 
tiempo  de  corrupción,  al  decir  de  Diodoro  Sículo,  bajo  el  pretexto  de 
favorecer  y  proteger  á  las  masas^  procuró  convertirse  en  déspota,  ó  si 
no  podía  llegar  á  tanto,  obtener  á  lo  menos  los  más  conspicuos  y  prove- 
chosos cargos.  «¡Siempre  lo  mismo  y  en  todas  partes...!  El  potentísimo 
demagogo,Te\\f  convertido  en  rey  y  tirano  de  los  sibaritas,  es  un  ejem- 
plo repetido  muchas  veces  desde  los  tiempos  clásicos,  y  el  pueblo,  las 
masas,  la  democracia^  como  las  ranas  de  la  fábula,  pidiendo  á  voces 
quien  las  domine  y  mande  lo  más  brutalmente  posible,  á  cambio  de  unas 
cuantas  palabras  muy  sonantes!  Los  procedimientos  que  usó  Teli,  im- 
postor y  tirano,  fueron  los  mismos  que  los  revolucionarios  de  hoy  han 
puesto  en  ejecución  repetidas  veces,  afirmándose  con  ello  cuan  cierto  es 
«que  cuanto  más  se  varía,  tanto  más  es  lo  mismo  siempre». 

Expoliada  y  perseguida  á  muerte  la  nobleza  de  Sibaris,  refugióse,  en 
demanda  de  auxilio  contra  el  furor  de  la  plebe,  en  la  vecina  Cretona,  y 
el  demagogo  tirano  intimó  al  Senado  de  los  Crotoniatos,  la  expulsión  de 
los  desterrados  aristócratas,  btjjo  la  arrogante  amenaza  de  declarar  la 
guerra.  Defendió  la  causa  de  los  infelices  el  fílósofo  Pitágoras,  invocan- 
do contra  el  temor  insensato  que  inspiraba  la  opulentísima  ciudad,  la 
santidad  del  asilo,  bajo  cuya  fé  se  ampararon  los  perseguidos  y  fugitivos 
nobles  sibaritas.  Antes,  empero,  de  aceptar  la  guerra,  los  Crotonintos 
enviaron  embajadores  á  Teli  para  que  permitiera  á  los  fugitivos  volver 
á  sus  hogares  y  que  se  los  restituyeran  sus  bienes  inicuamente  confis- 
cados. Los  demócratas  sibaritas,  faltando  al  sagrado  derecho  de  gentes, 
asesinaron  á  los  representantes  de  Cretona  al  pié  del  ara  de  Juno,  y 
arrojaron  los  cadáveres  fuera  de  los  muros.  Decidida  la  guerra,  tres- 
cientos mil  hombres  de  armas  puso  en  disposición  de  batirse  la  orgullo- 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  24 1 


sa  república  de  SíbariSf  según  Diodoro.  Los  Croloniatos  contaban  con 
cien  mil  combatientes,  mandados  por  el  atleta  Mitón,  cubierto,  á  modo 
de  Hércules,  con  una  piel  de  león,  y  armado  como  aquel  semi  dios. 
Hace  muy  prudentemente  el  autor  observar  que,  sin  duda,  incurrió  en 
exajeración  el  historiador  siciliano;  pero  ello  es  que  Teli  y  los  suyos 
fueron  vencidos  y  la  ciudad  completamente  destruido,  ó  pesar  del  auxi- 
lio pedido  á  Geron,  rey  de  Siracusa,  quien  mandó  á  su  hermano  Polize- 
lo  para  socorrerá  los  cuitados  demócratas  sibaritas,  hecho  que  niegan 
algunos  autores,  y  en  resolver  la  duda  de  quién  está  en  lo  cierto,  el  se- 
ñor Garoialo  dé  muestra  de  excelente  crítico.  Sea  como  quiera,  ello  es, 
que  en  setenta  días  que  duró  la  guerra,  vencieron  los  Croloniatos,  va- 
liéndose para  la  destrucción  de  la  caballería  enemiga,  de  una  estratage* 
ma  militar  sumamente  cómica,  pero  de  mortífero  efecto  para  los  caba- 
lleros sibaritas.  Amaestrados  sus  caballos  para  la  danza  y  no  para  las 
batallas,  ai  sonar  los  clarines  guerreros,  se  dieron  las  bestias  ó  dar  sal- 
tos, cabriolas  y  fantásticos  movimientos,  que  dieron  con  los  ginetes 
en  el  duro  suelo,  con  gran  contento  y  ventaja  de  sus  enemigos.  La  vic- 
toria hizo  crueles  á  los  Crotoniatoa,  que  no  dieron  cuartel  á  los  infelices 
Sibaritas,  saqueando,  devastando  y  destruyendo  sin  piedad  á  la  capital 
de  la  república,  que  en  breve  tiempo  no  fué  sino  una  sotitudine,  ensa- 
ñándose los  vencedores  de  tal  suerte  con  la  ciudad  vencida,  que  ni  ras- 
tro quedó  de  ella,  llenando  sus  ruinas  el  lodo,  las  piedras  y  la  arena  del 
rio  Grato,  que  desviado  de  su  curso,  sumergió  ¿  la  urbe  entera,  cele- 
brando los  Crotoniatos  los  funerales  de  su  odiada  rival  con  ritos  solem- 
nes y  espantosos  y  con  execraciones  horribles.  Discurría  el  3.«r  año  de 
la  Lxvii  Olimpiada,  ó  510  años  antes  de  la  Era  vulgar.  El  fragor  de  la 
batalla  y  el  estruendo  de  la  destrucción,  afirman  graves  autores  anti- 
guos, se  percibió  desde  enormes  distancias,  afirmación  que  contradice 
el  señor  Garofalo  con  criterio  segurísimo. 

Cincuenta  años  después  que  Sibaris  fué  destruida,  recuerda  el  señor 
Garufalo,  que  un  cierto  Teasaio,  aventurero  ó  mercader,  ó  algún  teaalio, 
reunió  á  los  dispersos  sibaritas,  reedificó  la  ciudad,  colocándola  entre 
los  dos  ríos  Sibari  y  Crati.  Grjcias  á  la  fertilidad  del  suelo  y  por  el  co« 
mercio  que  de  nuevo  emprendieron  los  habitantes,  prometíante  éstos 
vivirán  paz  y  continuar  la  historia  de  Sibaris,  cuando  de  improviso,  los 
Crotoniatos,  cayendo  sobre  los  confiados  sibaritas,  los  expulsaron  del 
país  y  desmantelaron  la  renaciente  ciudad,  no  quedando  luego  memoria 
de  ella  ni  en  los  autores. 


NOTAS  BIBLIO'.KAIICAS 

Loa  infortunados  síbarilos  (juo  sobrevivieron  &  tanto  estrago,  retiéi'e- 
en  ei  libro  del  ilustre  escritor  napoljlanu,  que  mnndaron  diputados  á 
ecia  á  fin  de  interesar  fl  favor  sujo  la  piedad  helénica,  6  mejor,  la 
Brícia  de  los  griegos.  Los  locedemonios  no  liiciercn  c.ieo  Je  los  Etba- 
Bs;  en  cambio  Pericles,  deseando  librar  la  ciudod  de  Átenos  de  lus 
jabundoB  y  gentes  maleantes  que  la  infestaban,  procuró  que  craigru- 
1  á  la  Magna  Grecia  buen  golpe  de  gente,  Svida  de  riqucias  y  aven- 
'as,  no  sin  antes  consultar  el  complaciente  oráculo  do  Apolo,  favora-  . 
:  á  1u  empresa,  señalando  el  sitio  en  que  debiera  emplazarse  la  ciudad, 
beé  la  fuente  Turia,  en  sitio  ndccundidimo,  fundnron  los  aventureros 
tnienses  la  ciudad  que  denominaron  Tttrto,  en  el  tercer  año  de  la 
xxiii  Olimpiada,  443  de  la  Era  vulgar,  72  después  do  la  destrucción  de 
saris,  investigando  los  auloros  la  etimología  de  tal  denominación, 
indose  en  Ins  piozas  numarias  (|ue  de  la  misma  ciudad  se  han  ha- 
do. 

Con  erudición,  muy  amena  por  cierto,  el  señor  Garofalo  explica  la  fun- 
ción de  le  nueva  ciudad  y  su  dislribucióii  interior  al  estilo  de  las  elu- 
des griegas;  les  pretensiones  inmo'íeradas  de  los  eibarila^  contra  los 
lonOB  griegos,  causa  de  su  definitiva  destrucción,  cumpliéndose  con 
La  tercera  matanza  de  sibaritas  los  lúgubres  vaticinios  del  oráculo  y 
lacada  la  ira  de  la  ofendida  Juno  Lcucadia 

Los  anales  de  Tario,  Horecientc  y  rica  colonia  de  aventureros 
¡nienaes,  no  tiene,  en  sentido  general,  el  interés  que  una  triste  cele- 
idad  atribuyó  siempre  é  \oa  sibaritas.  Menos  conocidos  los  colonos 
ñenses,  no  dispierlan,  ciertamente,  la  curiosidad  como  aquéllos, 
in  todo,  la  mcritlsima  obre  del  insigne  historiógrafo  Garofalo,  tiene  el 
ivilegio  de  atraer  la  atención  poderosamente.  La  multitud  de  diversos 
eblos  que  respondieron  al  llamamiento  de  los  colonos  atenienses, 
ligó  á  los  optimates  de  la  república  turíense  á  dar  un  cuerpo  legal  que 
sieseen  orden  y  regularizase  losencontrados  intereses  de  tan  distintas 
ntes.  Caronda,  discípulo  de  Zelenco,  legislador  de  Cálenla,  su  patria, 
jpiróel  t'ódigo  deTurio  Examina  el  sefior  Garofalo  las  leyes  principa- 
ide  Caronda,  adaptadas  á  losTurios,  haciendo  notar  el  fondo  de  mora- 
ad  que  en  ellas  resplandece,  confundiéndose  en  aquellas  remotas  eda- 
e  las  eíferas,  hoy  perfectiroenle  distintas,  de  lo  Moral  y  del  Derecho, 
r  ser  de  pública  necesidad,  como  obierv.i  sagazmente  el  autor. 

Bs  curioeisiroo  el  resumen  que  el  señor  Gnrofalo  dé  en  su  obra  do 
I  leyes  de  Caronda  aplicadas  á  los  Turius    La  concisión  que  nos  im- 


T— B- 


NO  I  AS   UinLlOGKAFlCAS  243 


pone  la  presente  Nota,  nos  priva  de  dar  detalles  sobre  ese  interesante 
cuerpo  legal  Con  todo  séanos  permitido  consignar  la  definición  que,  se 
gúu  Aristóteles,  Caronda  hace  de  la  sociedad  familiar,  típicamente  pinto- 
resca. «La  familia,  dice,  está  formada  de  aquellos  que  toman  el  pan  de  le 
misma  cesta»;  observai.do  Grimaldi  que  esta  sencillez  de  expresión  reve- 
la la  condición  del  tiempo.  Habla  luego  de  los  que  dan  madrasta  á  sus 
hijos,  hecho  del  que  se  debe  dar  conocimiento  al  Senado  y  Consejo  de  la 
Patria,  porque  revela  en  quien  hace  tal  desafuero  á  sus  hijos,  producien- 
do la  discordia  en  la  familia,  que  si  no  está  loco,  lo  parece.  Se  impone  la 
pena  de  la  vergüenza  pública  á  los  calumniadores  y  falsos  imputadores 
de  delitos,  para  que  los  ciudadanos  se  guarden  de  hombre  ian  inicuo 
y  doloso,  y  la  república  gozara  de  tranquilidad.  Prohibe  el  consorcio  y 
la  familiaridad  con  los  hombres  perdidos  y  de  mala  reputación,  para  que 
la  gente  honrada  no  se  contamine  y  pervierta  con  el  mal  ejemplo  No 
menos  hermosa  es  otra  ley  que  dispone,  que  todos  loa  hijos  de  los  ciu- 
dadanos deben  ser  instruidos  en  la  Lectura,  á  expensas  públicas,  á  fin 
de  que  los  pobres  no  se  viesen  privados  de  instrucción,  origen  de  toda 
cultura  y  moralidad,  cuando  se  la  dirige  debidamente.  Los  que  abando- 
nan en  tiempo  de  guerra  las  banderas  de  la  patria,  ó  excusan  el  defen- 
derla en  caso  de  necesidad,  no  les  impone  el  legislador  la  pena  capital, 
sino  que  los  tales  deberán  hacer  pública  ostentación  de  su  cobardía, 
debiendo  estar  expuestos  durante  tres  días  en  la  plaza  pública  veslid(  s 
en  traje  de  mujer;  castigo  que  producía  en  muchos  casos  la  cura  radical 
de  la  cobardía,  y  el  deseo  de  dar  muestras  de  valor  en  pro  de  la  indepen- 
dencia y  honor  patrios.  No  era  permitido  al  Jefe  superior  del  ejército 
tener  el  gobierno  de  las  tropas  por  más  de  cinco  años,  ni  ser  reelegido 
para  el  mismo  cargo.  A  los  huérfanos  se  les  ampara  en  sus  personas  y 
bienes,  correspondiendo  la  tutela  y  administración  del  patrimonio  á  los 
parientes  por  línea  paterna,  y  la  educación  á  la  piedad  y  cuidado  de  los 
parientes  maternos,  principio  de  alta  prudencia  si  se  tiene  en  cuenta 
que  éstos  no  sucedían  por  muerte  del  pupilo,  en  sus  bienes,  mientras  á 
aquéllos  la  ley  les  difería  la  herencia  del  menor,  y,  por  tanto,  no  es  fácil 
descuidasen  lo  que  ptdría  provenirles  como  cosa  propia.  No  era  Ifriii» 
entrar  con  armas  en  las  reuniones  ó  asambleas  públicas,  bajo  pe.'.ti  de 
muerte  al  contraventor;  medida  prudentísima  de  mutua  seguridad 'si  se 
tiene  en  cuenta  que  tales  parlamentos  se  componían  de  gentes  muy  di- 
versas^ lo  que  daba  motivo  á  riñas  }  muertes  violentos  á  poco  que  se 
enconaran  las  discusiones  y  se  diversificaran  los  pareceres,  evitándola 


244  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


presión  de  la  fuerza  sobre  el  convencimiento  por  la  razón.  Establece  el 
Código  de  Turio  la  ley  del  Talíón,  de  uso  y  aplicación  tan  constante  en 
las  legislaciones  antiguas.  Los  hijos  permanecerán  bajo  la  potestad  de 
su  padre  hasta  tanto  que  no  sean  inscritos  en  la  curia  pública,  acto  que 
les  emancipaba  de  la  patria  potestad,  pues,  si  se  consideraba  por  este 
hecho  capaz  para  tomar  parte  en  la  cosa  pública,  mayormente  debía  su- 
ponérsele con  capacidad  para  gobernar  sus  intereses  privados.  Prohí- 
bese criticar  en  las  representaciones  dramáticas  á  cualquier  ciudadano, 
escepto  á  los  adúlteros;  délos  asuntos  públicos  sólo  se  ocuparán  los  ciu- 
dadanos más  ricos  para  mayor  garantía  on  la  gestión  de  los  intereses 
generales;  se  concede  á  la  esposa  el  derecho  de  instar  el  divorcio  contra 
el  marido,  pudiendo  contraer  nuevo  matrimonio  con  cualquiera;  con  lo 
cual  el  legislador  quiso  hacer  iguales  ante  la  ley  al  hombre  y  á  la  mujer, 
amparando  los  derechos  de  ésta  contra  la  brutalidad  del  varón,  recobran- 
do su  libertad  y  dignificándola  del  concepto  de  sierva  que  en  las  civiliza- 
ciones antiguas  tenía.  Establecióse,  por  fín,  que  el  más  próximo  pariente 
de  la  joven  que  quedase  heredera  de  todo  el  patrimonio  de  su  familia  pu- 
diese, por  derecho,  tomarla  por  esposa,  con  el  fín  de  que  se  conservasen 
los  patrimonios  familiares  y  no  se  perdiesen  en  manos  extrañas.  Tam- 
bién se  dispone  que  la  joven  que  hubiese  quedado  huérfana,  pudiese,  por 
la  ley,  ser  esposa  del  pariente  más  próximo;  y  era  obligatorio  casarla,  ó 
bien^  siendo  pobre,  asignarla  un  subsidio  dotal  de  500  dragmas.  Final- 
mente, para  la  interpretación  de  las  leyes  y  su  aplicación,  á  tín  de  evitar 
litigios,  se  prohibe  sean  discutidas  sus  disposiciones  aún  en  el  caso  de 
que  se  encontrasen  defectuosas  en  la  enunciación  ó  en  sus  términos;  lo 
que  no  implicaba  por  cierto  la  prohibición  de  corregirlas  por  el  legisla- 
dor cuando  la  necesidad  lo  obligase,  y  para  ello  se  estableció  que  quién 
quisiese  enmendar  algún  texto  legal,  haciendo  la  proposición,  debiese 
atarse  un  lazo  en  el  cuello,  y  en  esta  situación  esperar  la  deliberación 
del  pueblo,  á  fín  de  que  si  la  enmienda  fuese  adoptada,  pudiese  librarse 
de  semejante  penitencia,  y,  en  caso  contrario,  con  el  mismo  lazo  pudie- 
se ser  extrangulado.  Espantados  de  esta  suerte  los  amigos  de  innovacio- 
nes, cuidaban  de  evitar  inútiles  reformas. 

Tales  son  los  principales  puntos  legales  del  Código  de  los  Turios, 
según  nuestro  esclarecido  autor,  atribuidos  á  Caronda  y  que  Protagora 
parece  que  adoptó  para  la  república  de  Turio.  Cita  Garofalo,  á  titulo  de 
curiosidad,  algunos  casos  relativos  á  la  aplicación  que  de  tales  leyes  se 
hizo,  dando  lugar,  á  veces,  á  escenas  regocijadas  y  entretenidas,  que 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  245 


demuestran  que  la  interpretación  rigorista  de  las  leyes  dá  lugar  á  veces 
á  desarrugar  el  ceño  de  los  graves  aplícadores  del  derecho,  hasta  indu- 
cirles á  risa... 

Termina  la  parle  primera  del  interesantísimo  libro  de  Garofato,  re- 
cordando las  sangrientas  discusiones  de  los  Turios  con  sus  vecinos  que 
dieron  lugar  á  encender  encarnizada  guerra,  poniéndose  al  frente  de 
las  tropas  turias  el  espartano  Cleandrida,  que  condujo  á  la  victoria  á  su 
gente.  Los  éxitos  militares  de  la  república  turiana  produjeron  á  la  postre 
sediciones  y  discordias,  fomentadas  éstas  por  la  oligarquía  dominante  de 
unas  pocas  familias  riquísimas  que  disponían  del  gobierno  deTurio  á  su 
gusto  y  provecho.  Conceptuándose  los  más  fuertes  por  el  número  las 
clases  no  privilegiadas,  obligaron  á  los  pocos  usurpadores  á  distribuir  la 
tierra  con  igualdad  entre  los  ciudadanos,  haciendo  cambiar  la  forma 
de  gobierno  en  un  régimen  democrático.  De  otras  disensiones  y  luchas 
dá  cuenta  en  su  erudita  obra  el  señor  Garofalo,  que  por  no  dar  des- 
mesuradas proporciones  á  esta  Nota  omitimos,  é  igualmente  dejamos 
de  notar  la  parte  que  la  ciudad  tomó  en  las  guerras  que  antes  de  caer  en 
poder  de  Roma  sostuvieron  en  la  región  de  la  Magna  Grecia  los  distin- 
tos pueblos  y  colonias  griegas  que  en  el  suelo  italiota  dirimieron  sus 
discordias  y  rivalidades. 

Recuerda  el  autor  los  hombres  excelsos  que  formaron  parte  de  la 
colonia  de  Turio,  entre  los  cuales  se  mencionan  Tucidides,  Lisias  y  He- 
rodoto,  el  filósofo  Hippodamo,  el  poeta  Alesides,  autor  dramático  notabi- 
lísimo, Menando,  la  joven  pitagórica  Teano,  el  trágico  Patroclo,  etc.,  etc. 

Por  último,  en  los  primeros  siglos  de  la  Iglesia,  fué  Turio  honra- 
da con  la  categoría  de  Sede  episcopal;  recordando  el  señor  Garofalo  los 
nombres  de  los  prelados  turitanos  que  suscriben  las  actas  de  los  Con- 
cilios. Después  del  siglo  xii  ninguna  memoria  queda  de  la  célebre  ciu- 
dad,  heredera  de  los  no  menos  célebres  sibaritas. 

P.  C.  y  G. 

(Concluirá) 


NOTAS  BlBLIOGkAflCAS 


'O  Parlnellt. — Más  spunlcs  y  divagaciones  b'ibliogrí ticas  sobre 
¡es  y  viajeros  por  España  j  Porlugal, — Madri^i  Típ.  de  la  Rev,  de 
:hivoB,  Bibliolecas  y  Museos  —1903.— Folleto  de  83  púgines. 

docto  hispanótilOj  profesor  de  la  Universidad  de  Innsbrück,  Ooc- 
Lhur  Farinelli,  ha  coinplbUido  con  sus  Apantes,  publicados  en  la 
a  de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos,  las  tnlercsantcs  y  curiosos 
4ue  sobre  viajes  y  viajeros  por  Eiipaña  y  Portugal,  ha  reunido,  con 
idutdad  digna  de  imitación,  formando  con  ellas  un  caudal  de  da- 
r  lodo  extremo  estimable.  Nueslru  Rkvista  ha  merecido  también 
¡reiiLe  alonci6n  del  Dr.  Furinellí  u1  confiarle  las.  primicias  de  ts 
ación  de  los  interesantes  Apuntes  sobce  viajes  y  viajeros  por  Es- 
'  Portugal,  aumentadas  aluiu  cu\¡  ¡  Ji'i-ublcmente  con  su  reciente 
).  Llxtranjeropor  nacimiento,  el  Ur.  Farínelli  no  lo  es  ciertamente 
amoi' ú  España,  formando  parte  muy  principal  cutre  la  pléyade 
ios  híspanútilos,  que  como  Calmelte,  Morel-Fatio,  Beor,  Pasten- 
''oulche-Delbosc,  París,  Engel,  el  malogrado  Hübner  y  Leite  de 
ncelhÓB,  estudian  con  verdadero  carino  la  historia,  la  literatura, 
jeología  y  arle  hispanos,  no  tanto  para  suplir  lo  <iue  no  se  hace  por 
lañóle»,  salvo  contadas  excepciones,  como  en  desagravio  de  la  in- 
óz  con  que  muchos  p^ieudo-erudilos,  que  vienen  á  c^escufrrirnog, 
I  de  España  y  de  sus  cosas. 

porque  hayamos,  por  desgracia,  llegado  al  extremo  de  la  desven- 
lebido  é.  mil  concausas,  que  por  lo  conocidaB  huelga  indicarlas, 
e  tener  grandísimo  interés  el  estudio  del  .pasado  de  los  pueblos 
IOS,  toda  vez  que  ¿  partir  de  la  oscura  época  antehistórica  de  fa 
iula,  es  enorme  el  material  de  estudio  acumulado  por  las  genera- 
pasadas,  que  está  reclamando  la  atención  de  los  verdaderos  in- 
idores  y  sabios.  Por  lo  tanto,  el  lema  con  que  el  Dr.  Farinelli  en- 
I  su  estudio,  Vila  nostra peregrinalio perpetua,  pudiera  cambiarse, 
dose  de  Eipoiia.  en  este  otro:  Vila  H upa nim perpetuo  ttudio..  y 
i  frase  y  disculpe  el  atrevimiento  el  insigne  autor  de  ios  Apuntes. 
mienzan  éstos  coa  la  nota  de  la  venida  ú  España,  en  el  siglo  v,  del 
s  Turribio  de  Beccati,  elevado  por  su  religiosidad  y  doctrina,  á  la 
ad  de  Obispo  de  Asturias,  del  cual  se  iucluye  en  Ih  Hist.  Hisp.  de 
es,  una  epístola,  De  EccUsiarum  Hispanicaram  Stata.  Desde  tan 
a  fecha,  sigue  el  Dr.   Farinelli  dando  noticia  de  varios  insigc.es 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  247 


personajes  que  visitaron  las  Hispanias,  dejando  de  su  paso  por  la  pe- 
nínsula imperecederos  recuerdos^  como  fueron,  enlro  oíros,  el  Obispo 
de  Puy^  GuUscalcus  (s.  x);  Gerardo  de  Cremona;  la  Infanta  CriBtiua 
de  Noruega,  hija  de  Hakons  IV;  GeoíTroi  de  Víncsauf;  citando  las  fre- 
cuentes romerías  olemauas  á  Santiago  de  Galicia,  durante  la  Edad  Me- 
dia, según  los  distintos  autores  extranjeros  que  se  han  ocupado  deteni- 
damente de  ellas,  dando  cuenta  de  las  observaciones  más  salientes  pura 
caracterizar  con  exactitud  esos  piadosos  viajes  á  Galioiu,  y  de  las  leyen- 
das y  consejas  ó  que  dieron  lugar,  formando  abundante  y  curiosísima 
literatura  piadoso  popular. 

Las  indicaciones  sobre  los  viajes  y  viajeros  en  España  desde  el  siglo 
XIV  al  XIX,  tomadas  de  las  obras  que  cita  el  autor,  con  lus  cuales  puede 
formarse  una  biblioteca  muy  numeroso,  y  cuya  importancia  no  es 
para  ponderer,  tienen  un  vivo  interés  por  las  notas  críticas  del  autor, 
precisas  y  rápidas,  por  lo  general,  pero  no  menos  sustanciosas.  Es  un 
trabajo  enorme,  que  sólo  la  constancia  y  el  talento  del  Dr.  Farinelli 
fueron  parte  para  dar  cima  á  tan  laboriosa  tarea,  implicando  viajes  y 
consultas  á  distintos  puntos  y  en  los  archivos  y  bibliotecas  mós  célebres, 
trabajo  que,  sin  duda,  arredraría  al  más  decidido,  sino  se  tratara  de 
quien  está  avezado  á  practicar  la  máxima  de  que  «en  el  trabajo  está  el 
descanso». 

P  C  y  G. 


Lorenzo  Salazar.^-Quattro  dipinto  su  tavola  dei  sec.  xv  e  xvi  ritrovali 
edescritti.-Trani.  Tip.  delf  editore  V.  Vecchi.— 1903.— Folleto  de 
42  páginas  y  4  grabados. 

En  la  notabilísima  Revista  de  Tipografía  y  Arte  que  so  ha  publicado 
hasta  hace  poco  en  Ñapóles,  con  el  título  de  NapoU  Nobilissimaf  el  ilus- 
trearqueólogo  y  director  del  Museo  di  San  Martino,  Conde  Lorenzo  Sa- 
lazar,  publicó  un  erudito  estudio  relativo  á  cuatro  pinturas  sobre  tabla 
de  los  siglos  XV  y  xvi,  del  cual  h»»  formado  su  autor  el  interesante  folleto 
(|ue  motiva  esta  Nota. 

Salvadas  las  pinturas  do  referencia  del  naufragio  (|uc  la  inscns.uó/ó 
ignorancia  ha  caucado  por  doquier  contra  los  ediü/ius  nnliguo-,  espe- 
cialmente de  carácter  religioso,  no  les  tocó  en  suerte  á  a(|ucll  «3  obras 


248  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 

de  arle  el  formar  como  msleríal  de  deshecho»,  escapando  de  la  avidez  de 
"cantee  de  cosas  viejas  é  inservibles.. 
ÍDtase,  con  sobrada  razón,  el  director  del  Museo  Martiniono  de 
de  que  Bpesar  de  las  leyes  antiguas  y  modernas  que  pretenden 
*  los  ejemplares  arllsticos,  sigan  siri  interrupción  les  más  lamen- 
Bpredaciones  y  el  tráfico  máe  escandaloso  de  anligüedadee  y  ob- 
Arte. 

M  mal  si,  debido  al  trasiego  incesante  de  tales  obras,  á  causa  de 
.,  reformas  é  innovaciones  en  los  edificios  que  las  contuvieron, 
n  ocultas  ó  perdidas  para  reaparecer  al  cabo  de  aflos,  por  una 
ualidad,  como  acontece  en  el  presente  caso  relalivamenle  á  las 
sobre  tabla,  halladas  y  descritas  por  el  Sr.  Conde  Lorenzo  Sa- 
>  lamentable  es  la  desaparición,  como  material  inútil,  que  A 
lleva  apai-ejada  la  destrucción  áa  los  edificios  de  que  formaraa 

sdentes  dichas  pinturas  medioevales  del  derruido  convento  de 
itricía  de  NApoles  fueron  trasportadas  interinamente  al  eubte- 
ie  otro  convento;  hechas  resíaurar  luego  por  persona  piadosa 
poco  ilustrada,  fueron  cedidas  á  la  iglesia  parroquial  de  Antigua- 
Vomero,  en  donde  las  descubrió  y  pudo  estudiarlas  el  egregio  se- 
3alazar.  Describe  esas  obras  de  Arte  el  autor  del  folleto,  con  la 
ncia  que  es  notoria  en  tan  distinguido  critico  y  escritor.  El  reta- 
.  Benito,  obra  de  1475,  presenta  la  disposición  general  de  tales 
res  de  arte  religioso;  en  la  tabla  principal,  el  Santo,  bajo  cuya 
ion  se  hizo  la  obra,  flanqueado  de  recuadros  con  historias  del 
la  predella  ó  bancal  en  su  sitio  de  costumbre,  y  el  conjunto 
ado  con  prolijas  labores  escultu radas  de  estilo  ojival.  El  estudio 
)  que  el  señor  Salazar  liizo  de  tales  pinturas  le  reveló  no  sólo  el 
|ue  fueron  ejecutadas,  sino  también  el  nombre  de  la  piadoea 
le  las  costeara,  y  el  artista  que  realizó  la  obre  objeto  de  estudio. 
npletar  los  datos  obtenidos  el  autor  consultó  los  archivos  loce- 
el  detenido  estudio  de  sus  registros  dé  cabal  noticia,  aduciendo 
>uedB  convenir  para  esclarecer  los  puntos  dudosos.  Después  del 
de  los  documentos,  pnsa  el  ilustre  Sr.  Salaxar  á  estudiar  en  loa 
pñtrioa  los  datos  que  sobre  las  obras  de  arte  consignan  en  sus 
6  6n  de  dar  con  el  nombre  del  artista  autor  de  tales  pinturas 
>la;  dato  importantísimo  para  nuestra  tan  escasamente  conocida 
del  arte  pictórico.  Es  por  dem¿s  recordar,  que  en  la  época  á  que 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  249 


se  contraen  los  datos  con  tanta  competencia  estudiados  por  el  señor  Sa* 
lazar,  Nópoles  formaba  parte  de  la  Corona  Catalano-Aragone&a,  y,  por 
lo  tanto,  no  puede  en  manera  alguna  sernos  indiferente  cuanto  á  tan 
gloriosa  época  de  nuestra  hi&toria  pólria  se  refíera 

Describe  luego  el  señor  Salazar  las  pinturas  de  que  se  ocupa,  hacien- 
do notarlos  ultrajes  que  la  mano  de  un  restaurador  tan  inhábil  como 
atrevido  inñríó  á  la  obra,  no  permitiendo  ese  desaguisado  hacer  otra  cosa 
más  que  adivinar  las  condiciones  estéticas  de  !a  obra  de  arte  objeto  de 
estud/'o.  De  su  minuciosa  relación  se  desprende  la  identidad  de  procedi- 
miento y  factura  de  esas  t»blas  napolitanas  con  las  que  se  conservan  en 
nuestro  país,  de  idéntica  época,  con  la  característica  particularidad  de 
tener  los  fondos  á  campos  de  la  composición  en  oro  y  muy  adornados  los 
pavimentos,  todo  ello  repetidamente  usado  por  los  artistas  medioevales  de 
la  región  catalana.  Investiga,  por  último,  quien  fuese  el  autor  de  ese  in- 
teresante ejemplar  de  pintura  religiosa,  comparando  su  manera  con  el 
estilo  de  los  más  conocidos  maestros  de  las  escuelas  italianas  coetáneas, 
con  los  cuales  descubre  ciertas  analogías,  si  bien  algo  lejanas  Si  nues- 
tra pintura  regional,  tan  lamentablemente  desconocida,  por  falta  de  mu- 
seos y  dificultades  de  estudio,  estuviese  por  el  contrario  al  alcance  de  la 
crítica  universal,  desvanecería  muchas  dudds  y  reivindicaría  para  si 
equivocadas  atribuciones,  debidas  á  la  cuasi  imposibilidad  de  compara- 
ciones fáciles  con  las  escuelas  pictóricos  coetáneas.  Si  la  fugaz  Expo- 
sición de  Arte  antiguo,  celebrada  en  e^ta  ciudad  en  el  pasado  año, 
hubiera  podido  convertirse  en  Museo  permanente  de  pintura  catalana 
medioeval,  se  hubiera  hecho  un  grandísimo  servicio  á  la  causa  de  la  cul- 
tura general  y  especialísimo  favor  á  los  que  se  dedican  á  los  estudios 
históricos  relacionados  con  el  Arte. 

Prosigue  el  autor  del  folleto  que  motiva  esta  Nota^  su  estudio  del 
retablo  del  1S08,  otro  de  los  salvados  cuando  el  derribo  de  la  iglesia 
antes  aludida.  Recuerda  al  intento  la  poética  historia  del  Tránsito  de  la 
Virgen,  según  refiere  el  profesor  Venturi  en  su  obra  La  Madonna  (1), 
compuesta  por  los  heréticos  gnósticos  del  iii  ó  iv  siglo,  y  condenado  por 
el  papa  Gelasio  á  fínes  del  siglo  v,  historia  trasmitida  por  la  tradición  y 
el  Arte  durante  los  siglos  medios.  El  retablo  reproduce  la  escena  del 
Tránsito  con  todos  los  detalles  de  la  piadosa  leyenda  y  tal  como  los  ar- 


(1)    Veotnri  (Adolfo),  La  Madonna,  HoepU.  Milano.  1900. 


1  N'HAS  BiUl.lOGKAKlCAS 

medioevales  la  perpetuaron  haalanuentroa  días,  y  cuyas  obras  ana- 
cen la  do  referencia  compara.  Es  un  trabajo  de  critica  que  de 
r^  uiiii  vez  más  ioa  vastos  conocí  míenlos  a^ti^^ticos  y  el  exquisito 
del  autor  del  folleto.  Bn  algunos  de  los  rasgos  camclerlsticos  de 
lluras  que  estudia,  liulta  rcmÍQÍscenciaa  de  los  grandes  rooeetros 
lOs,  sin  que  escapen  á  su  penelraciún  ciertas  particularidades  que 
iierdan  la  manera  de  los  pintores  dol  .Surte,  especialmente  Van- 
/eiden.  Tambión  en  los  ejemplares  expuestos  en  la  última  maní- 
i6n  arlistica  celebrada  en  estu  ciudad,  nuealroa  crfticoa  hubieron 
lar  idénticns  influencias  weidonienoa  en  nuestro  pintura  regionol 
;lü  XV,  parlicularidad  que  aeñalamos  de  paso  por  creerla  de  cierta 
txncia  para  ta  aun  no  escritj  historia  ardatica  de  los  í-.iglos  iricdiua 
Pederudón  catalcno  aragonesii. 

ncluyc  el  Sr.  Sulaznr  su  interésate  estudio  diciendo,  que  todo  lo 
ce  á  dc.lucif  que  ti  artista  autor  de  las  pinturas  tué  un  riapulitano, 
1  Bujelú  sus  modelos  y  su  ¡[lapiraciún  en  laa  obras  de  arte  que  ha 
Nápoli's  ó  en  olr.^s  ptirles,  sin  cerrarse  en  los  limites  de  ningunu 

Iq  investigación  personal  det  autor  del  folleto  que  nos  ocupa  para 
brír  el  nombre  del  maestro  pintor  de  las  obres  sujetas  A  su  csclu 

crflica,  deduce  que  pueden  alribnirís  tales  pinturas  á  Juan  Amulo 
atT)el  jocín. 

P.  C  y  G. 


t 

TADLA  »BL  CARTDLARI  DE  S.  CDSAT  DEL  VALLES 


(Continuado)  (1) 


N.»  451—1145—10  Abr— 8  de  Lluis  J. 

Ermengol  Mol  de  S.  C.  eslableix  al  clergue  Ermengol  un  alou  8i- 
luat  á  Moni  Erguí  y  ¿  Quadras  en  la  parroquia  de  S.  Pere  de  Avínione 
(2)  en  lo  Penilense  .3;  C.  de  B.* 

N.»  452—1140  -7  Juner— 3  de  Lluis  J. 

Riambau  de  Basea  marit  Ermengola  fílla  de  Olíver  dona  á  S.  C.  lo 
aluu  que  te  en  la  parroquia  de  S.  Pere  de  Avinyonet  dins  del  terme  del 
caslell  de  Olérdula,  Confr.  á  Ll.  ab  alou  de  S.  Sebastiá,  á  M  ab  alou 
cornial,  6  P.  ab  la  eslrada  pública,  alou  de  Ermengol  clergue  de  Oló  y 
alou  de  S.  C,  á  Aq.  ab  alou  de  S.  C  y  de  Guillem  Bernal. 

N.o  453-1140-18  Mar8-3  de  Lluis  J. 

Guillem  Prior  de  Sla  María  del  Estany  y  son  convenl  deñnexen  á 
S.  C.  lo  drel  que  la  esgl^sia  del  Eslany  prelé  teñir  en  lo  alou  de  Guillem 
Bernal  de  Rodors  situat  ú  Moni  Erquil  y  sos  termes  en  lo  Panadea. 

Done  S.  C.  45  morobetins  marins. 

N/»454— 1197-31  Mars. 

Ermesinda,  fílla  de  Beatriu  y  de  Bernal  de  Gras  Buacb  defíneix  á 
S.  Cugal  y  al  Ab.  Guillem  lo  honor  que  reclamava  injustamenl,  silual  6 
Quadras,  parroquia  de  S.  Pere  de  Avinyonet,  terme  del  caslell  de 
Olórdola. 


(])    Vide  p.  594 del  vol.  de  1901-:002 
(2/    Avinyonet. 
(3)    Parales. 


252  TAULA  DIÍL  CARTULAKl  D\i  S.  CüGAT 


N.o  455—992—20  Febr.-5  de  Huch. 

Ennego  a)  Bonfíü  y  Erovigio  execulors  testa men taris  del  jutge  Teu- 
discle  entregan  per  parts  iguals  al  Cenobi  de  S.  Cugat  de  Octavié  y  al 
de  S.  Pere  prop  de  las  muratles  de  Barcelona  la  Vil-la  anomenada  Vil 
la  de  Llops  ab  totas  sas  pertenencias,  junt  ab  la  esglesia  dins  de  la  ma  • 
teixa,  situat  tot  á  la  Marca  prop  del  Panadea  dins  deis  termes  de  Oler  • 
dola  y  Olivella. 

N.<>  456— 1130—5  Nobr. 

Los  conjuga  Guillem  Ayaurich  y  Buggarella  donan  ¿  S.  C.  un  resdo- 
sario^  rech,  pedras,  y  lo  pertanyent  á  dit  resdosario  situanl  á  Corlei, 
terme  del  castell  de  Olérdola,  C.  de  B. 

N.«  457—1110-9  Agost~3  de  Lluis. 

Nevia  estobleix  ó  Arnau  Berenguer  un  alou  y  sas  pertenencias  en 
los  termes  de  Olérdola  y  Subirats,  C.  de  B. 

N.o  458-1176—26  Jul.-39  de  Lluis  J. 

Guillem  Ab.  de  S.  C.  estableix  ais  conjugs  Bertrán  de  Soler  y  Güila 
y  sa  familia  lo  mas  que  posseheix  per  donació  de  Névie  dins  la  parroquia 
de  S.  Pere  de  Avinyonet,  terme  del  castell  de  Olérdola,  G.  de  B. 
Confr.  á  Ll.  ab  la  estrada  que  va  á  la  Granada,  á  M  y  P.  ab  alou  de 
S.  Sebastiá  que  te  Ramón  Buti,  á  T.  ab  lo  torrent.  Lo  cens  anyal  es  de 
un  morabeli  pagador  peí  Nadal  del  Senyor. 

N.o  459—1014-18  Abr— 18  de  Rob. 

L*  Abat  Witar,  de  S.  C  y  los  monjos  establexen  ais  conjugs  Ellemar 
y  Bma,  térra  per  ediñcarhi  una  torre  y  un  ferragenal  al  seu  vollant, 
situada  á  Torres  Beces  terme  del  castell  de  Olérdola,  G.  de  B. 

Lo  cens  anyal  es  do  3  Iliuras  de  cera  pagador  per  Pasqüa. 

N.*  460  -1111— Ago3t— 4  de  Lluis. 

Rotlan  Abat  de  S.  Gugat,  junt  ab  sos  monjos  estableix  á  Arnau  Be- 
renguer lo  alou  que  fou  de  Névia  y  tot  lo  de  Torres  Bece?,  situat  tot  en 
lo  alou  de  Torres  Beces  y  casa  de  Névia. 

Gonfr.  á  Ll.  ab  alou  de  Subur  y  aygua  corrent  de  Gebern,  á  M.  ab  la 
estrada  pública  que  va  á  la  Granada  y  ab  parets  antiguas,  á  P.  ab  locoli 


IPH.  MAS,  PBRE.  253 


de  S.  Gugat  de  Garrigas  y  ab  la  vía  pública  que  va  á  S.  Gugat,  á  T.  ab 
aygua  que  ve  de  Font  Rubia. 

N.*  461-1151-8  Nbr.^15  de  Lluis  J. 

Berenguer  de  Guardiola  defíneix  ais  conjugs  Ramón  son  germá  y 
Loreta  lo  que  te  de  Névia  á  Sales,  Torres  Beccs  y  á  Quadras  en  lo  ternae 
del  castell  de  Olérdub. 

N.«462-958-24  Jul.-4de  Lothari. 

Daniel  dona  ó  S.  Cugat  propietats  situadas  á  Rubina  de  Jon  Gavallar, 
terme  del  castell  de  Olérdula. 

N.o  463—1002—1  Dbr.— 7  de  Rob. 

Andreu,  Gumilla  y  Llop  almoyners  de  Audesindo  entregan  á  S.  Gu- 
gat 3  mojadas  de  vinya  situadas  á  Avinyonet,  terme  de  Olérdola,  excepte 
uñé  que  la  entregan  á  la  casa  de  S.  Pere  Avinione. 

N.<»  464—1003-4  Dbre.— 8  de  Robert. 

Audesindo  marxá  cap  al  castell  Audolíno,  (Gastelloli)  contra  los  sa- 
rrahins  que  *i  mataren  en  el  mes  de  Agost. 

Lo  testament  fou  jurat  damunt  V  altar  de  S.  Perp  que  te  la  basílica  al 
terme  del  castell  de  Avinione,  G.  de  B. 

N.<>  465-1188-29  Ag. 

Los  conjugs  Pere  Mayol  y  Brmesinda  ñilla  de  Beatriu  deñnexen  á 
S.  C.  un  honor  en  lo  termo  del  mas  de  Quadras  y  lo  Monastir  entrega 
un  camp  dina  las  parroquias  de  S.  Gugat  de  Garrigas  y  S.  Pere  de 
Avinyonet  en  lo  terme  del  castell  do  Olérdola,  G.  de  B/ 

N.  466—1053-31  Maig- 22  d*  Enrich. 

Andreu,  Abat  de  S  G.  ab  sos  monjos  estableíx  ais  conjugs  Guitart  ñll 
de  Ramón  y  Belida  un  alou  propi  de  S.  G.,  situat  á  Palazol  en  lo  terme 
de  Olérdula. 

Gonfr.  6  M.  ab  alou  de  S.  Sebasliá,  á  P.  al  Parets  antiguas. 


N.o  467—1136—4  Abril-28  de  Lluis. 

Los  conjugs  Bernat  y  Majen^-ia  donan  ó  S.  G.  y  el  Abat  Brmengol  lo 
alou  de  Madrígeras  situat  en  la  parroquia  de  S.  Gristofol  terme  de  la 
Granada  G.  de  B.,  Gonfr.  ab  vinyals  de  la  Granada. 


TAULA  DEL  CARTUI.ARl  DE  S.  CUGAT 


Lluis  Jove. 


na  y  son  fill  Pore  deñnexcn  é 
Bitu&t  en  lo  terme  del  costell  de 
la  Granada  Cnnfr.  á  Ll  ab  la 
M.  ab  alou  de  Ramón  Güanalgol 
b  alou  deis  deünidors  y  &  T.  sl> 


11  flil  Arnau  per  monjo,  ú  S.  Cu- 
á  la  Albareda  en  lo  termc  del 
!rc  y  un  csmp  siluat  en  la  parro- 
érdola,  C.  de  B.' 


os  permuta  á  Guillém  de  la  Gra- 
Mslconaell.  Confr.  ¿  Ll.  ab  la 
el  castell  de  la  Granada,  ¿  P.  «b 
lia  de  Sto  Pé,  á  T.  ab  la  vfa  pii  - 
ha.  Tot  resta  dins  las  p8rro(]iiias 


iiillém  de  Zagranada,  defineix  A 
rra  que  tenia  al  Panadea,  junl  al 
dit  Bascia  havenlle  eix  adquirit 


e  la  Granada,  ¿  Ea  posLerílal  y  ó 
I  y  6  Sta.  Fé,  per  preu  do  50  sous 


la  y  Elisenda,  Táu  concordia  al> 
que  definí  Berenguer  de  Gardiola 


JPH.  MAS,  PBRE.  255 


silual  á  Gui na m bailas,  parroquia  de  S.  Vicens  de  Muro  Curto  (1)  termo 
del  castell  de  Font  Rubia. 

N.o474-i202-22Ftíbrer. 

Questfó  referent  al  Caslell  de  Font  Rubia,  ((ne  comunment  s'anomc- 
na  Foütrubí. 

N.MT5-Í011-27  Juner— 15de  Roberl. 

Teuderich  y  Bizfret,  monjob,  Semol  y  Joan,  almoyners  de  Udalart, 
entregan  á  S.  C.  propietats  y  aygua  en  los  termes  del  Castell  de  Medio- 
na  y  Valí  de  Vcrzio  (Desvern). 

Conf.  á  Ll.  ab  lo  riu  de  Birlas  y  Ierra  de  Vjsla,  á  M.  ab  térra  de  Sen- 
diet  y  sos  hereus,  á  P.  ab  la  estrada  pública,  á  T.  ab  lo  Kastellar  y  lo 
riu  de  Birlas. 

N.«  476-1147—22  Abr.— 10  de  Lluís  Jove. 

Los  cónjugs  Guillem  Mir  y  Sanxa  donan  al  Monastir  de  S.  C.  tots 
los  drcts  que  leñen  en  la  parroquia  de  Sta.  María  de  Antiga  (2),  en  la  de 
S.  Vicens  de  Molleto,  y  en  las  de  Sta.  Creu  de  Olorda  yS.  Just  de  Ver¿, 
consistent  lo  que  era  en  aquestas  duas,  en  le  Valí  Donzela  (3). 

N.*  477  -11 18-21  Abr.— 1 1  de  Luís  Jove 

Testament  de  Guillem  Mir  de  Antiga,  marit  de  Sanxa,  qui  llega 
6  S.  C.  la  dominicatura  de  Mazann. 

N.' 478-1148— 4  Maig-11  de  Lluís  Jove. 

Declarado  jurada  del  testament  de  Guiliem  Mir,  marit  de  Sanxa,  so- 
bra r  altar  de  S.  Feliu  en  la  esglesia  de  S  Just  y  S.  Pastor. 
Fou  ordenat  á  21  de  Abril. 

N.*»  479—1157-28  Abril-20  de  Ll   Jove. 

Testament  de  Sanxa,  viuda  de  Guillem  Mir,  qui  llega  á  S.  C  son  eos 
per  ósser  allí  sepúltate  lo  Mas  de  Abadía  en  la  Valí  de  Canallas^  que  ha- 


(1)  Maro  Curto  es  la  cata  Sarda  de  S.  Vicens  en  la  parroquia  de  Bellver. 

(2)  Santifira.  i 

(3)  Ara  la  Torra  de  Santa  Margrarida,  dina  la  parroquia  de  Sta.  Oreu  de  Olorda,  aon 
s^hi  (undá  én  1237  lo  Monastir  de  Valldoniella,  seg^óns  consta  en  I'  Arxiu  del  Monastir 
de  Valldoozella.*?,  A.  I.  R,  1. 


246  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


Arturo  Farlnelll. — Más  opunles  y  divagaciones  b'ibliogrnfícas  sobre 
viajes  y  viajeros  por  España  y  Portugal. — Madrid  Tip.  de  la  Rev.  de 
Archivos,  Bibliotecas  y  Museos. — 1903.— Folleto  de  83  páginas. 

£1  docto  hispanófilo^  profesor  de  la  Universidad  de  Innsbrück,  Doc- 
tor Arthur  Farinelli,  ha  conapletado  con  sus  Apuntes,  publicados  en  la 
Revibta  de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos,  las  interesantes  y  curiosas 
notas  que  sobre  viajes  y  viajeros  por  España  y  Portugal,  ha  reunido,  con 
una  asiduidad  digna  de  imitación,  formando  con  ellas  un  caudal  de  da- 
tos por  todo  extremo  estimable.  Nuestra  Rbvista  ha  merecido  también 
la  deferente  atención  del  Dr.  Furinelli  ul  confiarle  las.  primicias  de  la 
publicación  de  los  interesantes  Apuntes  sobre  viajes  y  viajeros  por  Es- 
paña y  Portugal,  aumentadas  ahora  oon- ¡iLM'ublemente  con  su  reciente 
trabajo.  Extranjero  por  nacimiento,  el  Dr.  Farinelli  no  lo  es  ciertamente 
por  su  amor  á  España,  formando  parte  muy  principal  entre  la  pléyade 
de  sabios  hispanófilos,  que  como  Galmette,  Morel-Fatio,  Beer,  Fasten- 
rath,  Foulche-Delbosc,  París,  Bngel,  el  malogrado  Hübner  y  Leite  de 
Vanconcelhós,  estudian  con  verdadero  cariño  la  historia,  la  literatura, 
la  arqueología  y  arie  hispanos,  no  tanto  para  suplir  lo  que  no  se  hace  por 
los  españoles,  salvo  contadas  excepciones,  como  en  desagravio  de  la  in- 
sensatez con  que  muchos  pseudo-eruditos,  que  vienen  á  descubrirnos, 
hablan  de  España  y  de  sus  cosas. 

No  porque  hayamos,  por  desgracia,  llegado  al  extremo  de  la  desven- 
Cura,  debido  á  mil  concausas,  que  por  lo  conocidas  huelga  indicürlas, 
deja  de  tener  grandísimo  interés  el  estudio  del  .pasado  de  los  pueblos 
hispanos,  toda  vez  que  á  partir  de  la  oscura  época  antehistórica  de  la 
península,  es  enorme  el  material  de  estudio  acumulado  por  las  genera- 
ciones pasadas,  que  está  reclamando  la  atención  de  ios  verdaderos  in- 
vestigadores y  sabios.  Por  lo  tanto,  el  lema  con  que  el  Dr.  Farinelli  en- 
cabeza su  estudio,  Vita  nostra  peregrinatio  perpetua,  pudiera  cambiarse, 
tratándose  de  España,  en  este  otro:  Vita  Hispanice  perpetuo  studio..  y 
pase  la  frase  y  disculpe  el  atrevimiento  el  insigne  autor  de  los  Apuntes, 

Comienzan  éstos  con  la  nota  de  la  venida  á  España,  en  el  siglo  v,  del 
turinés  Turribio  de  Beccati,  elevado  por  su  religiosidad  y  doctrina,  á  la 
dignidad  de  Obispo  de  Asturias,  del  cual  se  incluye  en  le  Hist,  Hisp.  de 
Morales,  una  epístola.  De  Ecclesiarum  Hispanicaruní  Statu.  Desde  tan 
remota  fecha,  sigue  el  Dr.  Farinelli  dando  noticia  de  varios  insigi.es 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  247 


personajes  que  visitaron  las  Hispanias,  dejando  de  su  paso  por  la  pe- 
nínsula imperecederos  recuerdos,  como  fueron,  enlro  oíros,  el  Obispo 
de  Puy,  Guliscalcus  (s.  x);  Gerardo  de  Cremona;  la  Infanta  CriBtiua 
de  Noruega,  hija  de  Hakons  IV;  Geoffroi  de  Vincsauf;  citando  las  fre- 
cuentes romerías  alemanas  á  Santiago  de  Galicia,  durante  la  Edad  Me- 
dia, según  los  distintos  autores  extranjeros  que  se  han  ocupado  deteni- 
damente de  ellas,  dando  cuenta  de  las  observaciones  más  salientes  para 
caracterizar  con  exactitud  esos  piadosos  viajes  á  Galicia,  y  de  las  leyen- 
das y  consejas  á  que  dieron  lugar,  formando  abundante  y  curiosisima 
literatura  piadoso  popular. 

Las  indicaciones  sobre  los  viajes  y  viajeros  en  España  desde  el  siglo 
XIV  al  XIX,  tomadas  de  las  obras  que  cila  el  autor,  con  Us  cuales  puede 
formarse  una  biblioteca  muy  numerosa,  y  cuya  importancia  no  es 
para  ponderer,  tienen  un  vivo  interés  por  las  notas  críticas  del  autor, 
precisas  y  rápidas,  por  lo  general,  pero  no  menos  sustanciosas.  Es  un 
trabajo  enorme,  que  sólo  la  constancia  y  el  talento  del  Dr.  Farinelli 
fueron  parte  para  dar  cima  á  tan  laboriosa  tarea,  implicando  viajes  y 
consultas  á  distintos  puntos  y  en  los  archivos  y  bibliotecas  más  célebres, 
trabajo  que,  sin  duda,  arredraría  al  más  decidido,  sino  se  tratara  de 
quien  está  avezado  á  practicar  la  máxima  de  que  «en  el  trabajo  está  el 

descanso». 

P  C  y  G. 


Lorenzo  Salazar.— Quattro  di  pinto  su  tavola  dei  sec.  xv  e  xvi  ritrovali 
edescritti.-Trani.  Tip.  del  I' edito  re  V.  Vecchi.— 1903.— Folleto  de 
42  páginas  y  4  grabados. 

En  la  notabilísima  Revista  de  Tipografía  y  Arte  que  so  ha  publicado 
hasta  hace  poco  en  Ñapóles,  con  el  título  de  Napoli  Nobilissima,  el  ilus- 
trearqueólogo  y  director  del  Museo  di  San  Martino,  Conde  Lorenzo  Sa- 
lazar,  publicó  un  erudito  estudio  relativo  á  cuatro  pinturas  sobre  tabla 
de  los  siglos  XV  y  xvi,  del  cual  li«  formado  su  autor  el  ¡nlerosanle  folleto 
(|ue  motiva  esta  Nota. 

Salvadas  las  pinturas  do  referencia  del  naufragio  (jiio  la  inscns.Hózó 
ignorancia  ha  causado  por  doquier  contra  los  ediücios  nnl¡guo>,  espe- 
cialmente de  carácter  religioso,  no  les  tocó  en  sueile  á  o(|uell -3  obras 


248  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


de  arte  el  formar  como  material  de  deshechos,  escapando  de  la  avidez  de 
los  traficantes  de  cosas  viejas  é  inservibles.. 

Laméntase,  con  sobrada  razón,  el  director  del  Museo  Martiniano  de 
Ñápeles  de  que  apesar  de  las  leyes  antiguas  y  modernas  que  pretenden 
amparar  los  ejemplares  artísticos,  sigan  sin  interrupción  las  más  lamen* 
tables  depredaciones  y  el  tráfico  más  es^^andaloso  de  antigüedades  y  ob- 
jatos  de  Arte. 

Menos  mal  si,  debido  al  trasiego  incesante  de  tales  obras,  á  causa  de 
derribos,  reformas  é  innovaciones  en  los  edificios  que  las  contuvieron, 
quedaron  ocultas  ó  perdidas  para  reaparecer  al  cabo  de  años,  por  una 
feliz  casualidad,  como  acontece  en  el  presente  caso  relativamente  á  las 
pinturas  sobre  tabla,  halladas  y  descritas  por  el  Sr.  Conde  Lorenzo  Sa- 
lazar;  lo  lamentable  es  la  desaparición,  como  material  inútil,  que  á 
menudo  lleva  aparejada  la  destrucción  de  los  edificios  de  que  formaran 
parte. 

Procedentes  dichas  pinturas  medioevales  del  derruido  convento  de 
Santa  Patricia  de  Ñápeles  fueron  trasportadas  interinamente  al  subte- 
rráneo de  otro  convento;  hechas  restaurar  luego  por  persona  piadosa 
aunque  poco  ilustrada,  fueron  cedidas  á  la  iglesia  parroquial  de  Antigua- 
no y  del  Vomero,  en  donde  las  descubrió  y  pudo  estudiarlas  el  egregio  se- 
ñor de  Salazar.  Describe  esas  obras  de  Arte  el  autor  del  folleto,  con  la 
competencia  que  es  notoria  en  tan  distinguido  crítico  y  escritor.  El  reta- 
blo de  S.  Benito,  obra  de  1475,  presenta  la  disposición  general  de  tales 
ejemplares  de  arte  religioso;  en  la  tabla  principal,  el  Sanio,  bajo  cuya 
advocación  se  hizo  la  obra,  flanqueado  de  recuadros  con  historias  del 
mismo,  la  predella  ó  bancal  en  su  sitio  de  costumbre,  y  el  conjunto 
encuadrado  con  prolijas  labores  esculturadas  de  estilo  ojival.  El  estudio 
detallado  que  el  señor  Salazar  hizo  de  tales  pinturas  le  reveló  no  sólo  el 
año  en  que  fueron  ejecutadas,  sino  también  el  nombre  de  la  piadosa 
dama  que  las  costeara,  y  el  artista  que  realizó  la  obra  objeto  de  estudio. 
Para  completar  los  datos  obtenidos  el  autor  consultó  los  archivos  loca- 
les, y  del  detenido  estudio  de  sus  registros  dá  cabal  noticia,  aduciendo 
cuanto  pueda  convenir  para  esclarecer  los  puntos  dudosos.  Después  del 
examen  de  los  documentos,  pasa  el  ilustre  Sr.  Salaxar  á  estudiar  en  los 
autores  patrios  los  datos  que  sobre  las  obras  de  arte  consignan  en  sus 
escritos,  á  fin  de  dar  con  el  nombre  del  artista  autor  de  tales  pinturas 
sobre  tabla;  dato  importantísimo  para  nuestra  tan  escasamente  conocida 
historia  del  arte  pictórico.  Es  por  demás  recordar,  que  en  la  época  á  que 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  249 


86  contraen  los  datos  con  tanta  competencia  estudiados  por  el  señor  Sa* 
lazar,  Nópoles  formaba  parte  de  la  Corona  Catalano- Aragonesa,  y,  por 
lo  tanto,  no  puede  en  manera  alguna  sernos  indiferente  cuanto  á  tan 
gloriosa  época  de.  nuestra  historia  patria  se  refiera 

Describe  luego  el  señor  Salazar  las  pinturas  de  que  se  ocupa,  hacien- 
do notarlos  ultrajes  que  la  mano  de  un  restaurador  tan  inhábil  como 
atrevido  inñrió  á  la  obra^  no  permitiendo  ese  desaguisado  hacer  otra  cosa 
más  que  adivinar  las  condiciones  estéticas  de  !a  obra  de  arte  objeto  de 
estudio.  De  su  minuciosa  relación  se  desprende  la  ídenlidnd  de  procedi- 
miento y  factura  de  esas  tablas  napolitanas  con  las  que  se  conservan  en 
nuestro  país,  de  idéntica  época,  con  la  característica  particularidad  de 
tener  los  fondos  á  campos  de  la  composición  en  oro  y  muy  adornados  los 
pavimentos,  todo  ello  repetidamente  usado  por  los  artistas  medioevales  de 
la  región  catalana.  Investiga,  por  último,  quien  fuese  el  outorde  ese  in- 
teresante ejemplar  de  pintura  religiosa,  comparando  8U  manera  con  el 
estilo  de  los  más  conocidos  maestros  de  las  escuelas  italianas  coetáneas, 
con  los  cuales  descubre  ciertas  analogías,  si  bien  algo  lejanas  Si  nues- 
tra pintura  regional,  tan  lamentablemente  desconocida,  por  falta  de  mu- 
seos y  dificultades  de  estudio,  estuviese  por  el  contrario  al  alcance  de  la 
crítica  universal,  desvanecería  muchas  dudds  y  reivindicaría  para  si 
equivocadas  atribuciones,  debidas  á  la  cuasi  imposibilidad  de  compara- 
ciones fáciles  con  las  escuelas  pictóricos  coetáneas.  Si  la  fugaz  Expo- 
sición de  Arte  antiguo,  celebrada  en  Obta  ciudad  eu  el  pasado  año, 
hubiera  podido  convertirse  en  Museo  permanente  de  pintura  catalana 
medioeval,  se  hubiera  hecho  un  grandísimo  servicio  á  la  causa  de  la  cul- 
tura general  y  especialísimo  favor  á  los  que  se  dedican  á  los  estudios 
históricos  relacionados  con  el  Arte. 

Prosigue  el  autor  del  folleto  que  motiva  esta  Nota,  su  estudio  del 
retablo  del  1508,  otro  de  los  salvados  cuando  el  derribo  de  la  iglesia 
antes  aludida.  Recuerda  al  intento  la  poética  historia  del  Tránsito  de  la 
Virgen,  según  refiere  el  profesor  Venturi  en  su  obra  La  Madonna  {{), 
compuesta  por  los  heréticos  gnósticos  del  iii  ó  iv  siglo,  y  condenado  por 
el  papa  Gelasio  á  fines  del  siglo  v,  historia  trasmitida  por  la  Iradición  y 
el  Arte  durante  los  siglos  medios.  El  retablo  reproduce  la  escena  del 
Tránsito  con  todos  los  detalles  de  la  piadosa  leyenda  y  tal  como  los  ar- 


(1)    Ventari  (Adolfo),  La  Madonna,  Hoepli.  Milano.  1900. 


NOIAS  BIULIQÜKAFICAS 

edioevsleB  la  perpetueron  hasta  nuealroe  dias,  y  cuyas  obras  ana- 
>n  la  de  referencia  compara.  Es  un  Irabajo  de  criUca  que  de 
I  mi!i  vez  más  lo^  vastos  conocimientos  a^U^^licos  y  el  exquisito 
;l  aulordel  folleto.  Bn  algunos  de  los  rasgos  cariiclerlslicus  de 
Liras  ijue  esludia,  Ijulla  rijm  i  n  lacen  cías  de  los  grandes  maestros 
3,  sin  que  escapen  á  su  penetración  ciertas  particulari<lades  que 
irdan  la  mañero  de  los  pintores  dot  -Norte,  especialmente  Van- 
liden.  Tambión  en  loa  ejemplares  expuestos  en  la  última  msni- 
n  erlistica  celebriida  en  esto  ciudad,  nuestros  crllicoe  hubierüo 
r  idénticas  influencias  weidcnianss  en  nuestro  pintura  regional 
)  XV,  particularidad  que  señalamos  de  paso  por  creerla  de  cierta 
ncia  para  la  aun  no  escritu  historia  arUatíca  de  loa  siglos  medios 
iderución  catalano  oragonesji. 

úa^-c  el  Sr  Sulazor  su  interésale  estudio  diciendo,  que  todo  le 
i  á  dcJucJr  que  1 1  ertista  autor  de  las  pinturas  tué  un  iiupulitano, 
iuji^tú  sus  modelos  y  su  inspiración  en  las  obras  de  arle  que  ha 
lápok's  ó  en  otr><s  partes,  sin  cerrarse  en  los  limites  de  ningunu 

1  investigación  jiersonal  del  aulor  del  folleto  que  nos  ocupii  para 
ir  el  nombre  del  maestro  pintor  de  les  obras  sujetas  ó  su  csclu 
riticQ,  deduce  que  pueden  a tribnirse  tales  pinturas  á  Juan  Amalo 
í)el/oo('/i. 

P,  C  y  G. 


« 


t 

TADLA  DEL  CARTOLARI  DB  S.  CPGAT  DEL  VALLES 


(Continuado)  (1) 


N.»  451— 1145— ID  Abr— 8  de  Lluis  J. 

Ermengol  Mol  de*  S.  C.  estableix  al  clcrgue  Ermengol  un  alou  si- 
luat  á  Mont  Ergui  y  ó  Qubdras  en  la  parroquia  de  S.  Pere  de  Avinione 
(2)  en  lo  Peiíilense  .3;  C.  de  B.* 

N.»  452—1140  -7  Janer— 3  de  Lluis  J. 

Riambau  de  Bosea  marit  Ermengola  ñlla  de  Oliver  dona  ¿  S.  C.  lo 
alüU  que  te  en  la  parroquia  de  S.  Pere  de  Avinyonet  dina  del  terme  del 
casleli  de  Olérdula,  Confr.  á  Ll.  ab  alou  de  S.  Sebastió,  é  M.  ab  alou 
comtal,  á  P.  ab  la  estrada  pública,  alou  de  Ermengol  clergue  de  Ció  y 
alou  de  S.  C,  á  Aq.  ab  alou  de  S.  C  y  de  Guillem  Bernat. 

N.<>  453-1140-18  Mar8-3  de  Lluis  J. 

Guillem  Prior  de  Sta  María  del  Eslany  y  son  conven t  deñnexen  á 
S.  C.  lo  dret  que  la  esgl^sía  del  Edtany  preté  lenir  en  lo  alou  de  Guillem 
Bernat  de  Rodors  sitúa t  á  Mont  Erquil  y  sos  termes  en  lo  Panados. 

Done  S.  C.  45  morobetins  marins. 

N/»  454—1197-31  Mars. 

Brmesinda,  fília  de  Beatriu  y  de  Bernat  de  Gras  Buacb  defíneix  á 
S.  Cugat  y  al  Ab.  Guillem  lo  honor  que  reclamava  injustament,  situat  á 
Quadras,  parroquia  de  S.  Pere  de  Avinyonet,  terme  del  castell  de 
Olérdola. 


(1)    Vide  p.  594 del  vol.  de  1901-:002 
(2i    Avinyonet. 
(8)    Facaiés. 


NílTAS  BIUIJOGKAFILAS 

lioevales  la  perpetuaron  hasta  nueelros  días,  y  cuyae  obras  ans- 
ia de  rerereiicla  compara.  Es  un  trabajo  de  critica  que  de 
inu  vez  noús  luj  vastos  conocimientos  artísticos  y  el  exquisito 
autor  del  folleto.  En  algunos  de  los  rasgos  camclerlsUcos  de 
'OS  i]ue  estudia,  liulla  reminiscencias  de  ios  grandos  mae&lrcs 
sin  que  escapen  á  su  penetración  ciertas  parLiculuridades  que 
lao  la  mane/'a  de  los  pintores  dol  Norte,  eapecialmenle  Van- 
ien.  TsmliLÚii  cu  los  ejemplares  cxpue^Los  en  la  última  maiii- 
artística  celebrada  en  esta  ciudad,  nuestros  críticos  hubieron 
idénticos  influencias  weídonianas  en  nuestro  pintura  regíonol 
(V,  particularidad  qi:e  sefialainos  de  paso  por  creerla  do  cierta 
:ia  para  la  aun  no  escritj  historia  arli&tica  de  los  higlos  iiicdíus 
eroción  catalaiio  arogonesii. 

ij-e  el  Sr.  Sulazar  su  interésate  estudio  diciendo,  que  todo  le 
i  deducir  que  el  artista  autor  de  las  pinturas  tué  un  napolitano, 
jetó  sus  modelos  y  su  ¡niipiroción  en  las  obras  de  arte  que  ha 
poks  ó  en  otr.'S  purtcs,  sin  cerrarse  en  los  limites  de  ninguna 

nvestigacidn  pi?rsonal  del  autor  del  folleto  que  nos  ocupo  para 
el  nombre  del  maestro  pintor  de  las  obras  sujetas  á  su  csclu 
tica,  deduce  que  pueden  alribnirie  tales  pinlurusó  Juan  Amulo 
e\jootn. 

P.  C  y  G. 


^ 


t 

TADLA  DEL  CARIDURI  DE  S.  CIIGAT  ML  VALLES 


( Continuado J  (1) 


N.*  451—1145—10  Abr— 8  de  Lluís  J. 

Ermengol  Mol  óe  S.  C.  estableix  al  clcrgue  Ermengol  un  alou  si- 
luat  t  Mont  Ergui  y  á  Quadras  en  la  parroquia  de  S.  Pere  de  Avinione 
(2)  en  lo  Penilense  .3,  G.  de  B.* 

N.'  452—1140  -7  Janer— 3  de  Lluis  J. 

Riambau  de  Basea  marit  Brmengola  filia  de  Oliver  dona  ¿  S.  C.  lo 
alüu  que  le  en  la  parroquia  de  S.  Pere  de  Avinyonel  dina  del  terme  del 
castell  de  Olérdula,  Confr.  á  Li.  ab  alou  de  S.  Sebaslió,  á  M  ab  alou 
cornial,  á  P.  ab  la  eslrada  pública,  alou  de  Ermengol  clergue  de  Ció  y 
alou  de  S.  C,  á  Aq.  ab  alou  de  S.  C  y  de  Guillem  Bernal. 

N.o  453-1140-18  Mar8-3  de  Lluis  J. 

Guillem  Prior  de  Sta  María  del  Estany  y  son  conven  I  deñnexen  á 
S.  C.  lo  drel  que  la  esglt'sia  del  Estany  prelé  teuir  en  lo  alou  de  Guillem 
Bernal  de  Rodors  silual  ú  Moni  Erquil  y  sos  lermes  en  lo  Panados. 

Done  S.  G.  45  morobelíns  marins. 

N/»  454—1197-31  Mars. 

Ermesinda,  fílla  de  Bealriu  y  de  Bernal  de  Gras  Buacb  defíneix  á 
S.  Gugal  y  al  Ab.  Guillem  lo  honor  que  reclamava  injuslamenl,  silual  ¿ 
Quadras,  parroquia  de  S.  Pere  de  Avinyonel,  lerme  del  caslell  de 
Olérdola.  ^ 


(I)    Vide  p.  694  del  vol.  de  1901  •'.002 
(2;    Avinyonel. 
(3)    Pacaiés. 


252  TAULA  niíL  CARTULAKI  DE  S.  CUGAT 


N.<>  455—992—20  Febr.-5  de  Huch. 

Ennego  a)  Bonfíll  y  Erovigio  executors  testamenlaris  del  jutge  Teu- 
discle  entregan  per  parts  iguala  al  Cenobi  de  S.  Cugat  de  Octavia  y  al 
de  S.  Pere  prop  de  las  muralles  de  Barcelona  la  Vil- la  anomenada  Vil 
la  de  Llops  ab  tolas  sas  pertenencias,  junt  ab  la  esglesia  dins  de  la  nna  • 
teixa,  situat  tot  é  la  Marca  prop  del  Panadés  dins  deis  termes  de  Oler  • 
dola  y  Olivella. 

N.<>456— 1130— 5Nobr. 

Los  conjugs  Guillen)  Ayaurích  y  Buggarella  donan  á  S.  C.  un  resdo- 
sario^  rech,  pedras,  y  lo  pertanyent  á  di t  resd osario  sitúan t  á  Corte), 
terme  del  castell  de  Oiérdola,  C.  de  B. 

N.«  457—1110-9  Agost~3  de  Lluis. 

Nevia  estableix  á  Arnau  Berenguer  un  alou  y  sas  pertenencias  en 
los  termes  de  Olérdola  y  Subirats,  C.  de  B. 

N.«  458-1176—26  Jul.-39  de  Lluis  J. 

Guillem  Ab.  de  S.  C.  estableix  ais  conjugs  Bertrán  de  Soler  y  Güila 
y  sa  familia  lo  mas  que  posseheix  per  donació  de  Névia  dins  la  parroquia 
de  S.  Pere  de  Avinyonet,  terme  del  castell  de  Olérdola,  C.  de  B. 
Confr.  á  Ll.  ab  la  estrada  que  va  ¿  la  Granada,  á  M  y  P.  ab  alou  de 
S.  Sebastiá  que  te  Ramón  Buti,  á  T.  ab  lo  torrent.  Lo  cens  anyal  es  de 
un  morabeli  pagador  peí  Nadal  del  Senyor. 

N.o  459—1014-18  Abr— 18  de  Rob. 

L*  Abat  Witar,  de  S.  C  y  los  monjes  establexen  ais  conjugs  Bllemar 
y  Bma,  térra  per  ediñcarhi  una  torre  y  un  ferragenal  al  seu  voltant, 
situada  á  Torres  Beces  terme  del  castell  de  Olérdola,  C.  de  B. 

Lo  cens  anyal  es  do  3  Iliuras  de  cera  pagador  per  Pasqüa. 

N.»  460  -1111— Agost— 4  de  Lluis. 

Rotlan  Abat  de  S.  Cugat,  junt  ab  sos  monjes  estableix  é  Arnau  Be- 
renguer lo  alou  que  fou  de  Névia  y  tot  lo  de  Torres  Bece8,  situat  tot  en 
lo  alou  de  Torres  Beces  y  casa  de  Névia. 

Confr.  á  Ll.  ab  alou  de  Subur  y  aygua  corrent  de  Cebern,  á  M.  ab  la 
estrada  pública  que  va  á  la  Granada  y  ab  parets  antiguas,  á  P.  ab  lo  coll 


IPH.  MAS,  PBRE.  253 


de  S.  Cugat  de  Garrigas  y  ab  la  vía  pública  que  va  á  S.  Cugat,  á  T.  ab 
aygua  que  ve  de  Fonl  Rubia. 

N.*  461—1151-8  Nbr.^15  de  Lluis  J, 

V 

Berenguer  de  Guardiola  defíneix  ais  conjugs  Ramón  son  germé  y 
Loreta  lo  que  te  de  Névia  á  Sales,  Torres  Beccs  y  á  Quadras  en  lo  terme 
del  castell  de  Olérdula. 

N.«  462-  958-24  Jul.-4  de  Lothari. 

Daniel  dona  ó  S.  Cugat  propietats  situadas  á  Rubira  de  Jon  Gavallar, 
terme  del  castell  de  Olérdula. 

N.«  463-1002—1  Dbr.— 7  de  Rob. 

Andreu,  Gumilla  y  Llop  almoyners  de  Audesindo  entregan  á  S.  Cu- 
gat 3  mojadas  de  vinya  situadas  á  Avinyonet,  terme  de  Olérdola,  excepte 
und  que  la  entregan  é  la  casa  de  S.  Pcre  Avinione. 

N.o  464—1003-4  Dbre.— 8  de  Robert. 

Audesindo  marxá  cap  al  castell  Audolino,  (Casteiloli)  contra  los  sa- 
rrahins  que  *i  mataren  en  el  mes  de  Agost. 

Lo  testament  fou  jurat  damunt  V  altar  de  S.  Perp  que  te  la  basílica  al 
terme  del  castell  de  Avinione,  C.  de  B. 

N.*  465-1188-29  Ag. 

Los  conjugs  Pere  Mayol  y  Ermesinda  fíilla  de  Beatriu  defínexen  á 
S.  C.  un  honor  en  lo  termo  del  mas  de  Quadras  y  lo  Monastir  entrega 
un  camp  dins  las  parroquias  de  S.  Cugat  de  Garrigas  y  S.  Pere  de 
Avinyonet  en  lo  terme  del  castell  do  ülérdola,  C.  de  B.* 

N.  466—1053-31  Maig— 22  d*  Enrich. 

Andreu,  Abal  de  S  C.  ab  sos  monjos  estableix  ais  conjugs  Guitartfíll 
de  Ramón  y  Belida  un  alou  propi  de  S.  C,  situat  á  Palazol  en  lo  terme 
de  Olérdula. 

Confr.  ¿  M.  ab  alou  de  S.  Sebastiá,  ¿  P.  al  Parets  antiguas. 

N.o  467—1136—4  Abril-28  du  Lluis. 

Los  conjugs  Bernat  y  Majenria  donan  á  S.  C.  y  el  Abat  Brmengol  lo 
alou  de  Madrígeras  situat  en  la  parroquia  de  S.  Cristofol  terme  de  la 
Granada  C.  de  B.,  Confr.  ab  vinyals  de  la  Granada. 


54       TAULA  DEL  CARTULAKl  DE  S.  CUGAT 

N,'  *68-l  151—17  Oct.-15  de  Lluia  Jove. 
L^s  conjugs  Bernet  Guillém  y  Ramona  y  son  flil  Püre  defincxcn  k 
Cugal  un  slou  quo  creyón  ésner  aeu  situat  en  lo  lermC  del  costeil  de 
rdula  y  perroquin  de  la  esglesia  de  la  Granada  Cnnfr.  ó  Ll.  ab  la 
^lladsde  Pona  Pere  de  Banyeras,  á  M.  ab  alou  de  Ramón  Gusnalgot 
!  Ramón  Amot  de  Puig  Rubi,  á  P  ab  alou  deis  defínidors  y  ¿  T.  ab 
faade  la  Granada 

N.M69—U89-15  Octubre. 
3ún  macip  dn  la  Granada  ofereix  son  ñll  Arnau  per  monjo,  ú  S.  Cu- 
y  H  dona  per  heretat  un  mas  siluet  6  la  Albareda  en  lo  termc  del 
;ell  de  SubiraU  y  parroquia  de  S.  Pero  y  un  camp  siluat  en  la  parro- 
1  de  Sta.  Fe,  lerme  de)  caslell  de  Olérdola,  C,  de  B.* 

N.»470-1195— USet. 

Suillém  Abal  de  S.  C.  ab  sos  monjos  permuta  á  Guillém  de  la  Gra- 
a  lo  mas  de  Cortíli  en  lo  castell  de  Malconsell.  Confr.  i  U.  ab  la 
idra  de  Sta.  Fé,  ó  M.  ab  lo  terme  del  castell  de  la  Granada,  6  P.  ab 
el  de  S.  Murli  y  nb  alou  de  la  esglesia  de  Sta  Fé.  á  T.  ab  la  via  pú- 
a  que  va  á  S.  Martí  y  á  altree  llochs.  Tot  resta  dlne  las  parroquias 
a  Granada  y  Sla.  Fé. 

N.<**71--li96. 
Suillém  de  Boscia  á  prechs  de  GuiMi^m  de  Zagranada,  deñneix  é 
Z.  y  al  Ab.  Guillém  ana  pe^aa  de  térra  que  tenta  el  Panadea,  junt  al 
I  de  Pere  Carbó  teninlla  squeix  per  dit  Baacia  haventla  eix  adquirit 
memorat  Zagi'anada. 

N.''472-1198-20Oct. 
Rubi  de  Motitornés  ven  6  Guillém  de  la  Granada,  ¿  sa  poaterital  y  i 
vulga  un   honor  aituat  é  la  Grarada  y  á  Sta.  Fé,  per  preu  do  50.boub 
iliners. 

N.»  473—1201-15  Octubre. 
Los  conjugs  Berenguer  de  Gardiolo  y  Elisenda,  íi\i  concordia  ab 
illém  Abat  deS.  C,  re(erenl  al  mas  que  definí  Berenguer  de  Gardiola 


JPH.  MAS,  PBRE.  255 


siluat  á  Guinaroballas,  parroquia  de  S.  Vicens  de  Muro  Curto  (1)  termo 
del  castell  de  Font  Rubia. 

N.«  474-1202- 22  Febrer. 

Questfó  reterent  al  Castell  de  Font  Rubia,  ((ne  comunment  s'anomc- 
na  Fontrubí. 

N.*  475  -iOll  -27  Juner— 15  de  Robei  I. 

Teudorich  y  Eizfret,  monjo»,  Semol  y  Joan,  almoyners  de  Událarl, 
entregan  á  S.  C.  propietats  y  aygua  en  los  termes  del  Castell  de  Medio • 
na  y  Valí  de  Vertió  (Desvern). 

Cunf.  á  Ll.  ab  lo  riu  de  Birlas  y  (erra  de  Visla,  á  M.  ab  térra  de  Sen- 
dret  y  sos  hereus,  á  P.  ab  la  estrada  pública,  á  T.  ab  lo  Kastellar  y  lo 
riu  de  Birlas. 

N.°  476-1147—22  Abr.— 10  de  Lluís  Jove. 

Los  cónjugs  Guillem  Mir  y  Sanxa  donan  al  Monastir  de  S.  C.  tots 
los  drots  que  teñen  en  la  parroquia  de  Sta.  María  de  Antiga  (2),  en  la  de 
S.  Vicens  de  Mollete,  y  en  las  de  Sta.  Creu  de  Olorda  yS.  Just  de  Veri, 
consistent  lo  que  era  en  aquestas  duas,  en  le  Valí  Donzela  (3). 

N.*  477  -11 18-21  Abr.— 1 1  de  Luís  Jove 

Testament  de  Guillem  Mir  de  Antiga,  marit  de  Sanxa,  qui  llega 
á  S.  C.  la  dominicatura  de  Mazann. 

N.'' 478-1148—4  Maig-11  de  Lluís  Jove. 

Declaració  jurada  del  testament  de  Guiliem  Mir,  marit  de  Sanxa,  so- 
bra r  altar  de  S.  Feliu  en  la  esglesia  de  S  Just  y  S.  Pastor. 
Fou  ordenat  á  21  de  Abril. 

N.«  479—1157-28  Abril-20  de  Ll.  Jove. 

Testament  de  Sanxa,  viuda  de  Guillem  Mir,  qui  llega  á  S.  C  son  eos 
per  ésser  allí  sepultat,  lo  Mas  de  Abadía  en  la  Valí  de  Canallas,  que  ha- 


(1)  Maro  Curto  ei  la  ea«a  Sarda  de  S.  Vicens  en  la  parroquia  de  BelWer. 

(2)  Santig*».  i 

(3)  Ara  la  Torra  de  Santa  Mar^arida,  dina  la  parroquia  de  Sta.  Or«u  de  Olorda,  aon 
a'bi  fnnd&  en  1287  lo  Monastir  de  Valldonxella,  Begénn  consta  en  V  Arxlu  del  Monastir 
de  ValldoDzella.*?,  A.  I.  ü.  1. 


256  TAULA  DEL  CARTULARI  DE  S.  CjUGAT 


bilo  Bernat  de  Toroio,  y  la  de  Cannemeras,  que  li  llega  son  marít,  tots 
los  alous  que  te  en  la  parroquia  de  Sla.  M.^  de  Antigua,  la  dominicatu- 
ra  de  Mazana,  lo  alou  del  davant  de  la  esglesia  de  S.  Vicens  de  Muro 
Curt  y  lo  alou  de  Pinels. 

A  V  obra  del  cap  de  la  esglesia  de  S.  Cugat  (1)  6  morabelins  y  á  Pobra 
de  la  esglesia  7  sexters  d'  ordi  y  3  quorters  d*  oli. 

N/ 480-1183-25  Agost. 

Concordia  entre  lo  Monastir  de  S  G.  y  Arnau  de  Font  Taiada,  refe- 
rent  A  Mazana,  fírmada  á  Vilatranca. 

N.<»481— 115«. 
Qüestió  referent  á  Mazana. 

N.*482— 1197— tSJaner. 

Questió  referent  al  alou  de  Mazana  y  de  Puig,  en  lo  ternae  del  Gas- 

tell  de  Font  Rubia,  entre  lo  cenobi  de  S.  Cugat  y  Arnau  de  Pral,en  nom 

propi  y  de  las  filias  de  Arnau  de  Font  Taiada,  en  la  que  intervingué  lo 

real  Veguer  del  Panadés  Bernat  de  Buxó. 

JpH.  Mas,  Pbre 
(Seguirá) 


SECCIÓN  OFICIAL 


En  la  Junta  general  ordinaria  colebrada  en  11  de  Noviembre  del  co- 
rriente año  1903,  para  la  renovación  parcial  de  la  Junta  Directiva,  resul- 
taron elegidos  los  siguientes  señores:  D  Joaquín  de  Gispert  y  de  Ferra- 
ter,  Presidente;  D.  José  Soler  y  Palet,  Vice-presidente;  D.  Garlos  de 
Bofarull,  Secretario  2.®;  D  Juan  Llopis  y  Bofíll,  Tesorero;  D.  José  de 
Peray  y  Marcb,  Bibüotecario;  y  D.  Rosendo  Serra  y  Pagés,  Vocal. 

El  Secretario  general, 
Pblbqrín  Gasadbs  y  Gramatxbs 


(1)    Tal  volta  dita  obra  sería  1'  ábside. 


Ei*tableoimiento  tipográfico  de  J.  Vives,  Maataner,  22,  interior.— Barcelona. 


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TEODORO  MOMMSE.N 


La  Europa,  coaligada  de  continuo  al  comenzar  el  siglo  XIX°, 
había  derramado  á  torrentes  la  sangre  de  sus  soldados  en  nu- 
merosos campos  de  batalla,  y  siempre  vencida  por  el  más 
grande  de  los  capitanes  de  los  tiempos  modernos,  dejóse 
arrastrar  á  la  postre  desalentada,  por  los  consejos  de  la  ruin- 
dad, acudiendo  á  la  traición  para  recuperar  la  paz  perdida, 
después  de  tres  lustros  de  encarnizados  combates. 

Aherrojado  en  un  árido  peñón  enmedío  del  Atlántico  por 
la  más  nefanda  de  las  felonías,  agonizaba  el  Genio  de  la  gue- 
rra, lentamente  torturado  por  desalmados  mercaderes,  cuando 
al  correr  del  1817,  nacía  en  Schleswig,  ciudad  del  Ducado  de 
Holstein,  entonces  aún  dinamarquesa,  Teodoro  Mommsen,  que 
estaba  destinado  por  la  Providencia,  á  ser  á  su  vez  en  nuestros 
tiempos,  el  Genio  de  la  Historia^  que  viniese  á  cerrar  la  pa- 
sada centuria,  la  más  descreída,  la  más  utilitaria  y  la  más  in- 
diferente en  esta  región  cispirenáica  á  todo  trabajo  intelectual, 
que  no  esté  comprendido  en  alguna  tarifa  elevadísima  de 
enormes  honorarios.  Educado  en  Altona,  doctorado  en  Kiel, 
profesor  en  Leipzig,  después  en  Zurich  y  por  último  en  Ber- 
lín, ha  muerto  en  Charlottenbourg  á  los  86  años,  dejando  á  la 
posteridad  un  número  tal  de  obras  insignísimas  que  serían 
bastante  á  inmortalizar  una  generación  entera  de  sabios  ilus- 
tres. 

Precisamente  en  los  momentos  que  llega  á  la  vida  de  la 
erudición  -  y  de  la  publicidad,  el  mundo  de  las  letras  estaba 
pasando  por  una  transformación  profundísima  que  repercutía 
en  Alemania  de  una.  manera  vigorosa.  Ni  la  toma  de  Alexan- 
dría,  ni  la  batalla  de  las  Pirámides,  han  dejado  tanta  huella 
de  la  expedición  á  Egipto  en  los  anales  del  mundo  civilizado, 


/ 


358  TEODORO   MOMMSEN 


como  el  haber  dado  ocasión  en  1799  al  hallazgo  de  la  célebre 
inscripción  trilingüe  de  Rosette^  en  cuyo  texto,  193  años  ante 
rior  á  Jesucristo,  encontró  Juan  Francisco  Champolion,  muerto 
en  1832,  la  clave  para  descifrar  los  caracteres  geroglíficos  (i), 
ampliamente  corroborada  por  los  decretos  bilingües  de  Phile 
y  de  ICanopus^  publicados  por  Lepsius  (2),  que  en  1841  había 
ya  dado  á  la  estampa  en  Leipzig  las  Inscriptiones  umbricae  et 
oscae^  hasta  entonces  descubiertas. 

Cuando  en  las  postrimerías  del  1802,  parecía  que  la  paz 
volvía  á  renacer  para  la  Europa,  Jorge  Federico  Grotefend 
presentaba  á  la  Real  Sociedad  de  Ciencias  de  Goettingue,  sus 
ensayos  de  adivinación,  más  que  de  interpretación,  de  los  ca- 
racteres cuneiformes  que  aparecían  grabados  en  las  escasas 
leyendas  que  hasta  entonces  habían  sido  traídas  del  Oriente, 
con  semejante  escritura  trazadas.  El  sabio  hannoveriano,  ha- 
bía logrado  fijar  con  admirable  acierto  en  la  curiosísima  mo- 
nografía, que  lleva  por  título  Praevia  de  cuneatiSy  quas  vocant 
inscriptionibtis  persepolitanis  legendis  et  explicandis  relatiOy 
el  valor  exacto  de  ocho  signos  de  tan  extraño  sistema  gráfico, 
que  casi  llegó  á  completar,  poco  después,  Lassen^  en  la  misma 
Alemania.  Pero  fué  Rawlison,  quien  estudiando  la  célebre 
inscripción  grabada  en  la  roca  de  Bisitum,  el  mons  Bagis- 
tanus  de  Diodoro  Sículo,  descubrió  que  aquel  epígrafe  era 
trilingüe,  y  comprendía  repetidos  en  los  tres  idiomas  de  los 
Acheraenides,  los  anales  del  reinado  de  Dario,  trazados  con 
signos  diversos,  pero  todos  ellos  cuneiformes  y  correspondien- 
tes á  otras  tantas  lenguas  distintas,  siendo  el  sistema  gráfico 
de  la  tercera  columna  igual  al  que  se  veía  usado  en  los  monu-  ' 

« 

(1)  J.  Fr.  Champolion  le  jeune.  Grammaire  egyptienne  ou  princi- 
pes generaux  de  T  ecriture  sacrée  egyptienne.  París.  Didot  1836-1841. 
Obra  postuma. 

(2)  R.  Lepsius.  Sur  le  Decret  bilingüe  de  Phílae.  París,  18i7. 

»  Das  bilingüe  Decret  von  Kanopus.  Berlín,  1866. 


M.    R.   DE  BERLANGA  359 


i 


mentos  escritos  encontrados  en  las  márgenes  del  Tigris  y  del 
Eufrates.  Los  antiquísimos  lenguajes,  no  se  si  diga  protohis- 
toncos,  que  usaron  las  primeras  naciones  civilizadas  del  mundo 
en  Memphis  y  en  Thebas,  en  la  Caldea  y  en  Babilonia,  en 
Nínive  y  en  Persépolis,  fueron  fijados  con  la  más  asombrosa 
precisión  por  los  filólogos,  que  se  habían  entregado  á  su  estu- 
dio desde,  que  comienza  la  centuria  décima  nona 

En  medio  de  aquellas  monarquías  absolutas,  que  surgen 
algunas  de  ellas  de  la  federación  de  pequeñas  soberanías  sa- 
cerdotales, y  cuando  llevaban  algunos  siglos  de  existencia  aún 
inapreciados^  se  ve  aparecer  en  el  lejano  y  nebuloso  horizonte 
de  la  historia,  un  pueblo  esencialmente  mercader  y  navegante, 
venido  del  Golfo  que  baña  las  costas  de  la  Caldea,  y  que 
asentándose  al  pie  del  Líbano,  lleva  desde  luego  en  sus  ligeros 
bajeles,  los  numerosos  objetos  que  adquiere  en  sus  viajes,  ó 
imita  en  sus  fábricas  manufactureras,  á  la  Grecia  primero,  al 
África  des|>ués  y  por  último  á  una  tierra  ignota  y  en  extremo 
lejana,  á  la  que  por  ello  denomina  Hispania^  donde  los  trueca 
por  púrpura,  por  plata  y  por  estaño. 

Un  español  insigne,  poco  apreciado  entre  nosotros  por  el 
mero  hecho  de  serlo,  el  respetable  Valentino  Pérez  Bayer,  ha- 
cía imprimir  en  1772  al  frente  de  la  Conjuración  de  Catilina  y 
de  la  Guerra  de  Juguria  por  Cayo  Salustio  Crispo^  traducidas 
al  castellano  por  el  Infante  D.  Gabriel,  el  importante  estudio  que 
había  escrito  del  alfabeto  y  lengua  de  los  fenices  y  de  sus  co- 
lonias. Pero  debía  ser  un  alemán  ilustre,  Guillermo  Gesenius, 
quien  al  dar  á  la  estampa  en  Leipzig,  en  1837,  su  erudita  obra 
que  comprendía  cuantos  monumentos  se  conservaban  escritos  en 
lengua  fenicia  y  abriese  el  camino  más  espedito  para  llegar  al 
conocimiento  del  idioma,  que  hablaron  aquellos  negociantes, 
inventores  del  alfabeto  aún  usado  en  la  Europa  y  que  no  de- 
jaron otra  huella  escrita  de  su  cultura  literaria  sino  algunos 
centenares  de  cortas  inscripciones  numarias  unas,  y  tumulares 


360  TEODORO    MOMMSEN 


Otras,  recogidas  hoy  con  respetuoso  esmero  como  fuentes  pa- 
leográficas  de  los  antiguos  abecedarios  que  se  usaron  en  las 
más  remotas  épocas  en  el  Asia  menor  y  en  la  Helada,  en  la 
península  Itálica  y  en  la  Híspania. 

Otro  alemán  no  menos  erudito,  el  Dr.  Movers,  profesor  de 
Breslau,  comenzó  á  imprimir  en  Bonn,  hacia  el  1841  su  libro 
verdaderamente  clásico  que  titula  modestamente  Die  Phoeni- 
zter,  y  en  el  que  examina  la  religión  y  los  dioses  fenicios, 
estudiando  el  desarrollo  de  sus  colonias^  los  anales  políticos  y 
administrativos  de  la  nación  y  la  historia  de  su  navegación 
y  comercio. 

Al  contacto  de  los  marinos  Sidonios  y  de  los  mercaderes 
Tirios,  despierta  el  genio  de  la  Grecia  y  siguiendo  la  estela 
luminosa  de  las  naves  fenicias,  se  lanza  al  Helesponto  en  baje- 
les, que  construye  tomando  por  modelo  los  de  la  Siria,  arro- 
jando de  las  costas  helénicas  al  negociante  extranjero  que  en 
ellas  h^bía  asentado  sus  factorías,  en  las  que  hacía  escala  de 
continuo  para  exportar  á  otros  mercados  la  púrpura  y  la 
plata. 

La  Grecia,  sin  embargo,  no  llegó  nunca  á  formar  una  gran 
nación,  ni  fué  jamás  tan  poderosa  como  el  Egipto  ni  la  Asiría; 
sus  viejas  monarquías  bruscamente  reemplazadas  por  la  oli- 
garquía de  los  más  nobles  ó  dé  los  más  acaudalados,  cayeron 
al  fin  bajo  el  insoportable  yugo  del  grosero  despotismo  de  la 
plebe.  Porque  en  los  tiempos  antiguos  como  en  los  modernos 
han  sido  la  vanidad,  la  envidia  y  la  soberbia,  las  tres  cualida- 
des esencialmente  inherentes  á  toda  democracia,  la  primera 
la  ha  hecho  presuntuosa,  la  segunda  agresiva  y  la  última  into- 
lerante, defectos  de  que  se  tacha  á  la  vez  á  la  aristocracia  y 
con  más  motivo  á  la  plutocracia,  en  razón  acaso  á  que  aquélla 
como  ésta  los  han  recibido  en  herencia  del  salvajismo  atávico 
prehistórico,  que  sigue  á  la  humanidad  como  la  sombra  al 
cuerpo.   Las  turbulencias  democráticas,   constantes  siempre  á 


M.    R.    DE   BERLAKGA  361 


L.4 


través  de  los  siglos,  seccionaron  la  Helada  en  pequeños  esta- 
dos, rivales  irreconciliables  que  se  destrozan  sin  tregua,  ó  se 
alian  contra  el  enemigo  común  los  unos,  mientras  otros  se 
dejan  domeñar  por  la  tiranía  más  insoportable. 

Por  ello  la  posteridad  no  ha  podido  sacar  provecho  alguno 
del  examen  de  los  accidentados  anales  de  aquel  país,  que  en- 
sayó cuantos  gobiernos  eran  entonces  conocidos,  despresti- 
giándolos muy  luego,  no  siendo,  sin  embargo,  bastante  tan 
enérgica  y  no  interrumpida  enseñanza  para  lograr  la  completa 
transformación  de  las  naturales  inclinaciones  étnicas  de  cada 
raza.  Pero  en  cambio,  el  asombroso  desarrollo  que  allí  alcan- 
zaron las  letras,  las  ciencias  y  las  artes,  perpetuaron  el  nombre 
de  aquel  pueblo  cultísimo,  modelo  hoy  inimitable  por  su  saber, 
cuyas  obras  admiran  al  estudiarlas  con  profundo  respeto,  en 
viejos  códices,  exaradas  las  unas  en  mármoles  y  en  bronces 
esculpidas  las  otras,  el  historiador  y  el  filósofo,  el  humanista  y 
el  arqueólogo,  que  aún  no  se  sienten  iluminados  por  la  des- 
lumbranie  luz  del  modernismo  contemporáneo^  que  todo  lo 
avasalla  y  empequeñece. 

Los  eruditos  alemanes  de  fines  del  décimo  octavo  y  co- 
míenzos  del  inmediato,  que  no  tuvieron  la  fortuna  de  alcanzar 
tales  progresos  de  actualidad,  se  contentaron  con  reunir,  ano- 
tar y  dar  á  la  estampa   los  textos  de  los  manuscritos  que  lo- 
graron liallar  á  la  mano,   de  aquellos  sabios   helenos,  cuyas 
obras  para  nosotros  han  perdido  hoy  ya  su  antigua  importan- 
cia fK)rque  sometidas  á  la  presión   de  cualquier  potente  má- 
quina hidráulica,   no  se  conseguiría  que  produjesen  jugo  al- 
guno de  aplicación   práctica  que  pudiera  trocarse,  dándolo  á 
cambio  de  aquella  plata  nativa  que  exportaban  los  fenicios  de 
Gadirk  Tiro;^n  lo  que  consiste  precisamente  en  la  actualidad 
entre  nuestras  eminencias  directrices,  toda  la  importancia  de 
las   ciencias,   que    únicamente  deben   cultivarse.    Al  empezar 
el  pasado  siglo,  cuando  aún*  no  se  había  hecho  ese  gran  des- 


362  TEODORO   MOMMSEN 


cubrimiento,  ya  disfrutaban  los  alemanes  de  la  edición  de  los 
Historiadores  griegos  de  Creuzer,  de  la  de  los  Oradores  de 
Bekker,  de  la  de  los  Poetas  líricos  de  Schneidewin,  de  la  de 
los  Trágicos  y  Cómicos  de  Bothe,  de  la  de  los  Filósofos  de  Kars- 
ten,  de  la  de  los  Médicos  de  Kühn,  de  la  de  los  Gramáticos  de 
Dindorf,  con  otras  no  menos  apreciadas  de  los  Épicos,  de  los 
Astrónomos,  de  los  Matemáticos,  de  los  Geógrafos  y  de  los 
Mithógrafos  de  aquel  mundo  intelectual  de  la  Helada,  que  no 
había  tenido  igual  hasta  entonces,  ni  la  tuvo  después  durante 
todo  el  largo  periodo  de  la  antigüedad  clásica. 

Al  lado  de  tanto  varón  esclarecido  no  puede  echarse  en 
olvido  el  nombre  de  Winckelmann,  quien  luchando  al  nacer 
con  la  pobreza,  su  amor  al  estudio  y  su  entusiasmo  por  la  ar- 
queología, lo  impulsaron  á  publicar  en  Dresde  su  Historia  del 
arte  entre  los  antiguos,  y  en  Roma  sus  Monumenti  antichi 
ineditiy  cuando  ya  era  Bibliotecario  de  la  Vaticana  y  poco  an- 
tes de  perder  la  vida. 

A  la  manera  que  este  prusiano  ilustre  se  inmortaliza  con  la 
copiosa  doctrina  que  esparce  al  ocuparse  de  los  mármoles  es- 
culturados de  la  Grecia,  otro  sabio  alemán  Augusto  Boeckh, 
helenista  de  profunda  erudición,  que  se  había  distinguido  ex- 
plicando numerosas  piedras,  escritas  en  aquel  cultísimo  idioma, 
comienza  en  Berlín  por  los  años  de  1825  su  grande  obra  de  la 
que  sale  á  luz  el  primer  volumen  con  el  título  de  Corpus  ins- 
criptionuní  graecarum,  auctoritate  et  intpensis  Acadentiae 
litterarunt  Regiae  Borussicae,  en  el  que  habrían  de  cooperar 
más  tarde  Franz  y  Curtius,  Kirchhoff  y  Róhl,  nombres  tan 
conocidos  como  respetados  fuera  de  España,  en  el  mundo  del 
más  puro  clasicismo. 

Cuando  la  Grecia  era  entrada  en  su  ocaso  levantábanse  en 
el  lejano  horizonte  de  la  historia  dos  ciudades,  nacidas  para 
ser  rivales;  la  una  en  la  novena,  la  otra  en  la  octava  centuria 
anterior  á  Jesucristo;  aquélla  colonia  en  el  África  de  emigra- 


M.   R.   DE  BERLANGA  363 


dos  Tirios,  ésta  en  Italia  de  gente  maleante  en  ella  asilada, 
venida  en  su  mayor  parte  del  Lacio.  Había  asumido  la  más 
antigua  la  representación  armada  del  mundo  oriental,  como  la 
más  moderna  la  del  Occidente  y  ambas  vinieron  á  encontrarse 
en  Cannas  primero,  en  Zama  después,  al  finalizar  el  tercer 
siglo  antes  de  Jesucristo,  hasta  que  á  la  postre,  casi  al  mediar 
el  segundo,  Publio  Cornelio  Scipión  incendia  á  Cartago, 
cuando  hacia  un  año  apenas  que  Quinto  Cecilio  Mételo  aca- 
baba de  someter  la  Grecia  á  la  República  italiota^ 

De  entonces  Roma  ejerce  su  poder  omnímodo  sobre  el 
mundo  antiguo  por  más  de  500  años,  si  bien  al  comenzar  la 
quinta  centuria  cede  el  paso  á  los  que  avanzan  por  el  Norte, 
ocupando  todas  las  viejas  regiones  conquistadas  por  cónsules 
y  emperadores,  cuyos  dominios  quedaron  sembrados  con  los 
exuberantes  despojos  de  aquella  pujante  civilización  romana. 

Eran  los  invasores  de  origen  germánico,  cuyas  tribus  asen- 
tadas en  las  fuentes  del  Vístula,  que  desemboca  en  el  Caspio, 
se  corrieron  hasta  el  Báltico,  ocupando  algunos  la  Prusia  con 
el  nombre  de  Godos^  y  bajando  otros  al  Borystenes,  que  va  á 
morir  al  Euxino,  donde  se  seccionan  en  dos  fracciones,  la  de 
los  que  moraban  al  Este  de  aquél  río,  denominados  por  ello 
Ostrogodos^  que  se  apoderan  de  la  Italia,  y  los  del  Oeste,  co- 
nocidos por  Visigodos^  que  llegan  hasta  los  confines  de  las 
Híspanlas.  Estas  mismas  gentes  de  la  Germania,  que  destro- 
zan uno  de  los  más  grandes  imperios  del  mundo  antiguo, 
fueron  los  progenitores  de  los  que  1500  años  después  habían 
de  enaltecer  é  ilustrar  las  glorias  de  aquél  pueblo  con  tan  sin- 
gular gallardía  como  profunda  erudición. 

No  puede  ser  mi  intento  el  exponer  ni  aun  en  la  forma  más 
sucinta,  de  qué  manera  se  vinieron  desarrollando  en  Alemania 
las  humanidades,  desde  el  momento  en  que  surge  poderoso  su 
cultivo  al  terminar  la  Edad  Media,  hasta  que  llegan  á  nues- 
tros días,  sino  indicar  tan  sólo  de  pasada  el  estado  en  que  se 


564  TEODORO   MOMMSEN 


encontraba  entre  sus  más  eminentes  eruditos  el  estudio  de  la 
historia,  de  la  epigrafía,  de  la  numismática  y  de  la  jurispru- 
dencia romanas,  al  alborear  el  siglo  XIX. ^ 

Bertoldo  Jorge  Niebuhr,    hijo  de  un   ilustre  viajero  danés, 
que  describió  la  Arabia   después  de  haberla  visitado,  fué  pri- 
mero profesor  de  la  Universidad  de    Berlín  y  más  tarde  em- 
bajador de  Prusia,  cerca  de  la  Santa  Sede.  Trayendo  de  nuevo 
á  examen  todas  las  fuentes  conocidas  de  los  Analistas  romanos 
y  sometiéndolas  á  la  más  severa  crítica  á  impulso  de  un  espí- 
ritu en   extremo  excéptico,    comenzó  la  reconstitución  de    la 
Historia  de  aquel  gran  pueblo,  que  no   logró  ver    terminada, 
si.  bien   dejó   abierto   el   camino  á  investigaciones  más  acer- 
tadas para  los  que  en  su  pos  viniesen.  Cuando  por  los  años  de 
1816  se  dirigía  á  Roma  á  ocupar  el  alto  puesto  diplomático 
para  el  que  había  sido  designado,  al  pasar  por  Verona  no  era 
posible  que  dejase  de  visitar  la   tan   renombrada    Biblioteca 
Capitular,    examinando  el   célebre  códice  exarado  en   el   si- 
glo V.*^,   que  contenía  las  Instituciones  de  Gayo,  sobre    cuyo 
texto  sé  habían   rescripto  varias  páginas  de  San  Jerónimo  en 
época  relativamente  moderna.  Hacía  más  de  ochenta   años  (i) 
que  Scipión  Maffei  había  dado  noticia  de  varias  páginas  stiel- 
tas  y  7nal  tratadas  y   escritas  en  antiguo  carácter  mayúsculo , 
una  de  las  cuales  parece  haber  sido  de  un  manuscrito  de  las 
Pandectas  y  otra  de  algún  libro   de  un  antiguo  jurisconsulto. 
Nadie  pudo  imaginar  entonces  que  semejante   fragmento, 
dado  á  conocer  en  Alemania   muchos  años   después  por  Hau- 
bold,   profesor  de   la  Universidad    de   Leipzig,    precisamente 
cuando  acababa  Niebuhr  de  someter  á  su  examen  el  precioso 
Códice  que  lo   contenía,  designado  á  la  sazón   con  el  número 
XIII  en  la    importantísima  Librería  de  la  Catedral  de  Verona, 


(1)     Moffei.  Verona  illustrata,  parte  lerza.  cap.  7.  pag.  464. — Verona 
1732  ó  1738.  Istoria  teológica,  pag.  61.  Trento  1842. 


M.    R.    ÜE   BERLANGA  365 


(i)  formaba  parte  de  cierto  pasaje  sobre  los  Interdictos  corres- 
pondiente al  cuarto  comentario  de  las  Instituciones  de  Gayo, 
por  aquel  tiempo  desconocidas  en  toda  su  integridad  (2). 

El  ilustre  embajador  prusiano,  en  el  corto  espacio  de  días 
que  le  fué  dable  dedicar  al  estudio  de  aquellas  páginas  tan 
dislocadas,  logró  convencerse  que  algunas  de  ellas  habían  sido 
borradas  para  ser  escritas  de  nuevo,  habiendo  podido  reavivar 
algunos  pasajes  sobreraspados  copiando  de  ellos  sendos  trozos 
más  extensos  que  el  Maffeiano,  que  comunicó  enseguida  á 
otro  profesor  berlinés,  su  íntimo  amigo,  más  tarde  Ministro 
de  Justicia  del  Rey  de  Prusia,  Federico  Carlos  de  Savigny. 
Este  sabio  jurisconsulto,  autor  tan  erudito  como  elegante  del 
célebre  tratado  sobre  la  Posesión  en  derecho  romano^  del  no 
tan  manejado  Derecho  de  las  obligaciones,  del  más  voluminoso 
y  conocido  en  España  Tratado  de  derecho  romano^  de  carác- 
ter esencialmente  práctico  y  menos  histórico  que  los  anterio- 
res y  sobre  todos  estos  trabajos  de  la  nunca  bastante  celebrada 
Historia  del  derecho  romano  en  la  Edad  Media^  no  bien  cono- 
ció las  notas  que  le  había  comunicado  el  embajador  ilustre,  se 
apresuró  á  entregarlas  á  la  imprenta,  habiendo  aparecido  en 
la  Revista  sobre  la  historia  de  la  ciencia  del  derecho  (3),  acom- 
pañadas de  un  doctísimo  comentario,  en  el  que  expuso  su 
acertadísima  opinión,  de  que  tales  restos  exhumados  del  olvido 
hacían  ver  que  el  manuscrito  veronense  que  los  contenía,  en- 
cerraba un  traslado  de  las  genuinas  Instituciones  gayanas. 
Semejante  noticia  tan   inesperada,   no  pudo  por  menos  que 


(1)  Haubold.   Notitia   fragmenli  Veronensis  de  Interdictis    Pro- 
grama de  la  Universidad  de  Leipzig  de  Nov.  de  1816.  Opuscula  Hau 
boldiana,  tom    II,  pág.  327  á  346. 

(2)  Studemund  en  su  Gai  Instituttonum  .  .  apographum  reproduce 
fotográfícamente  el  fragmento  Maffeiano,  que  corresponde  precisamen- 
te al  Comment,  IV,  párrafos  138  al  144.  Reexaminado  el  Ms.  Veronense. 

^3)  Zeilschrift  lür  geschichlliclie  Rechtswissenschaft,  tom.  lil,  pá- 
ginas f40  á  146.  150  á  158  y  165  ¿  168. 


366  TEODORO   MOMMSEN 


conmover  á  la  Alemania  culta,  conmoción  por  otra  parte  inex- 
plicable entre  nosotros,  hasta  el  punto  que  la  Real  Academia 
de  Ciencias  de  Prusia  se  apresuró  á  comisionar  sucesivamente 
á  Bekker,  á  Goeschen  y  á  HoUweg  más  tarde,  á  fin  de  que 
llevasen  á  feli^  término  los  trabajos  iniciados  por  Niebuhr, 
completando  la  lectura  del  tan  aludido  Códice  Veronense,  y 
tres  años  después,  en  1820,  salía  á  luz  en  Berlín  la  editio 
princeps  de  los  Cuatro  comentarios  de  las  Instituciones  Caya- 
nas^ estampados  en  las  prensas  de  Jorge  Reimer  por  los  cui- 
dados de  Juan  Federico  Luis  Goeschen.  Semejante  aconteci- 
miento contribuyó  á  sostener  el  interés  que  venía  demostrando 
constantemente  la  docta  Alemania  por  el  estudio  de  las  fuen- 
tes históricas  y  jurídicas,  desde  que  antes  de  mediar  el  siglo 
XVI. *^,  Pedro  Apiano^  profesor  de  matemáticas,  y  Bartolomé 
Am-ancio^  que  lo  era  de  elocuencia  en  la  Universidad  bábara 
de  Ingolstadt,  publicaron  en  1534,  la  primera  colección  de 
piedras  escritas  que  se  imprimió  en  Europa  con  el  tan  cono- 
cido título  de  Inscriptiones  sacro  sanctae  vetustatis.  Por  ello, 
desde  que  Niebuhr  encuentra  la  Instituta  de  Gayo  en  1817 
hasta  que  del  tan  citado  Goeschen  se  da  á  la  estampa  la  pos- 
trera edición  de  su  traslado  Gayano  en  1842,  los  eruditos,  sus 
paisanos,  no  dejan  un  momento  de  cultivar  tan  árido  estudio, 
y  mientras  MarezoU  comenta  en  Gottinga  las  Tablas  hera- 
clenses,  Grotefend  reproduce  en  Francfort  sobre  el  Mein,  el 
texto  que  se  denominaba  entonces  Senado  Consulto  de  Bac- 
chanalibus,  en  su  gramática  latina  elemental,  Dirkseír,  que  en 
Berlín  había  ya  ilustrado  la  Ley  Rubría  y  parte  de  la  del  Bron- 
ce de  Heraclea,  se  ocupaba  más  tarde  en  Leipzig  de  la  Lex 
Antonia  de  Thermessibus^  como  Klenze,  en  la  capital  de  Prusia, 
de  los  fragmentos  de  la  Servilia^  y  Rudorff  de  la  célebre  Ley 
agraria  que  le  era  opistografa,  viniendo  como  á  reasumir  tan 
eruditas  disertaciones  dos  libros  importantísimos  de  exegésis 
jurídica,  el  que  denominó  Spangenberg,  luris  romani  Tabú- 


M.    R.   DE  BERLANGA  367 


loe  negotiorunt  sollentmunt,  y  el  que  más  tarde  se  imprimía 
en  Berlín  titulado  Antiquitatis  rontanae  monuntenta  legalia 
extra  libros  inris  rotnani  sparsa^  que  había  redactado  con  su 
especial  pericia  y  vastísima  erudición  el  profesor  de  derecho 
de  Leipzig,  Doctor  Haubold,  que  murió  prematuramente  antes 
de  ver  estampada  esta  su  última  obra,  y  su  nunca  bastante 
celebrado  libro  Institutionunt  luris  rontani privati  histórico- 
dogfnaticorum  lineantenta^  modelo  de  sobriedad,  de  erudición 
bibliográfica  y  de  método  analítico,  que  parece  sirvió  de  ma- 
triz al  profesor  Hübner  muchos  años  después  para  sus  cele- 
brados Grundriss  (i). 


(1)  La  bibliografía  de  las  obras  de  jurisprudencia  clásica  por  esta 
época  de  mas  de  un  cuarto  de  siglo,  es  copiosísima  en  Alemania,  siendo 
los  siguientes  los  libros  más  notubles  sobre  las  fuentes  del  derecho  ro- 
mano: 

Dirksen. — L«x  Rubría— Berolini  1812. 

Marezoll. — Fragment.  legis  rom.  in  aversa  Tabula  Heracleense. 
GOtiiug.  1816. 

Dirksen. — Aes  Napolitanum.  Berol.  1817. 

Dirksen. — Taíel  von  Heraclea.  Berol.  1820. 

Grotefend. — Latinische  Grammatik  für  Schulen.  Francof.  ad  M.  ed. 
tertia.  SC  de  Bdcchanalibus.  1820. 

Spangenberg  — Tabula  nopotioruin  sollemnium.  Lipsiae.  1822. 

Dirksen. — Lex  de  Thermessibus   Leipzig.  1823. 

Klenze. — Fragmenta  legis  Serviliae.  Berol.  1825 

Haubold. — Institutionum  luris  rom.  privati  histórico -dogma  tica  rum 
lineamenta.  Lipsiae.  1826. 

Haubold. — Monumenta  legalia.  Berol.  1830. 

Schrader,  Tafel^  Clossius^  Maier.  Corpus  luris  Civilis.  Berolini.  1832. 

Dirksen! — Manuale  latinitatis  fontium  luris  Civilis  Romauorum. 
Berol.  1837 

Rudorff. — Legis  Agrariae  fragmenta,  vulgo  Thoriae.  Berclini.  1839. 

Bócking,  Bethman-Hollweg,  Haenel,  Lachmann.  Corpus  luris  civi- 
lis anteiustinianum.  Bonnae.  1841. 

Heinecci. — Antiquitatum  romanarum  iurisprudentiam  illuslrantium 
Syntagma  (cura  Haubold  et  Müklenbruch),  Franco  furti  ad  Moenum 

1841. 

Goeshen.  — Gal  Comment.  IV.  edit.  tertia.  Berolini.  1842. 

Además,  existen  otros  libros  análogos  cuya  enumeración  me  lleva- 
ría demasiado  lejos. 


368  TEODORO   MOMMSEN 


Por  aquel  entonces^  como  habrá  podido  notarse,  cuando 
corrían  los  primeros  años  de  la  pasada  centuria,  desarrollá- 
base en  Alemania  la  nueva  escuela  histórica,  que  apartándose 
de  su  antiguo  derrotero,  no  continuaba  reproduciendo  sin 
cesar  esas  crónicas  ampulosas  de  triunfos  y  conquistas,  de 
botjnes  y  trofeos  alcanzados  entre  arroyos  de  sangre  humana 
derramada  sin  tino.  Los  anales  gloriosos  del  egipcio  Ram- 
ses  III. °,  grabados  en  los  muros  del  templo  de  Medina  HabUj 
los  del  babilonio  Nabucodonosor,  tallados  en  basalto  negro,  los 
del  asirio  Sargon,  esculpidos  en  el  palacio  de  Khorsabat^los 
del  persa  Dario,  abiertos  á  cincel  en  la  roca  de  Bisitun,  antes 
Mons  Bagistanus^  y  los  brevísimos  del  sidonio  Eschmuna- 
zar,  esculpidos  sobre  su  sepulcro,  habían  servido  de  turquesa 
á  todos  los  cronistas  reales  desde  la  décima  cuarta  centuria 
anterior  á  Jesucristo,  constituyendo  á  la  vez  la  forma  tradicio- 
nal, y  no  sé  si  diga  técnica,  de  las  Musas  de  Herodoto  y  de  las 
Decadas  de  Tito  Livio. 

Pero  los  tiempos  habían  cambiado  y  no  interesaban  ya  esas 
ruidosas  explosiones  internacionales  que  reflejaban  la  fuerza 
bruta  de  un  país  en  su  desarrollo  fuera  de  los  linderos  de  su 
territorio  particular  ó  bien  las  heroicas  energías  con  que  se 
repelía  al  invasor  soberbio;  toda  la  atención  de  los  pensadores 
convergía  ahora  á  la  manera  de  ser  que  tuvieron  aquellas 
naciones  extinguidas,  á  sus  instituciones  y  á  su  vida  íntima, 
recogiéndose  con  particular  interés  de  egipcios  y  de  asirios, 
como  de  griegos  y  de  romanos,  los  restos  de  sus  leyes,  los 
traslados  de  sus  contratos,  las  copias  de  algunas  de  sus  no- 
velas cortas  y  su  curiosísima  correspondencia  particular.  De 
tan  venerandos  restos  vinieron  á  formar  parte  á  la  vez,  las 
monedas  de  la  Grecia,  de  la  Persia,  de  la  Siria,  del  África,  de 
la  Italia  y  de  la  Hispania,  sobre  las  que  había  dicho  la  última  p.i- 
labra  al  terminar  el  siglo  XVIII.*'  y  comenzar  el  inmediato  José 
Hilario  Eckhel,  un  tiempo  ilustre  profesor  austríaco,  c\xydi  Doc- 


M.    R.    D9.    BRKLANGA  369 


trina  numorum  veterúm  era  la  expresión  más  acabada  de  la 
erudición  y  de  la  crítica,  cuando  en  1826  se  imprimía  en  Viena 
el  suplemento  de  su  obra  ex  autographo  postumo  eckheliano. 

Las  Academias,  las  Universidades  y  el  profesorado  ale- 
mán, que  no  constituían  ciertamente  en  aquella  Nación  tan 
ilustrada  una  Sociedad  de  holgazanes  garantida  por  la  ley  y 
pagada  por  los  contribuyentes,  como  acaso  pudiera  afirmarse 
de  otros  países  más  presuntuosos  y  modernísimos,  habían 
realizado  con  sus  incesantes  esfuerzos  este  gran  movimiento 
de  crítica  histórica  y  arqueológica,  que  comenzaba  á  desenvol- 
verse pujante,  cuando  el  miércoles  8  de  Noviembre  de  1843 
recibía  la  investidura  de  Doctor  en  ambos  derechos,  como  en- 
tonces se  decía,  á  claustro  pleno,  en  Kiel,  el  joven  graduando 
Teodoro  Mommsen,  que  se  denominaba  Oldesloensis  por  haber 
nacido  en  una  población  dinamarquesa  del  ducado  de  Holstein, 
á  pocas  leguas  de  aquel  centro  universitario. 

El  breve  discurso  de  recepción  escrito  en  un  latín  suelto, 
fácil  y  nada  abstruso,  anunciaba  ya  las  aptitudes  del  autor 
para  el  manejo  de  este  idioma  clásico,  en  el  que  estaba  desti- 
nado á  publicar  numerosos  volúmenes  en  folio.  En  menos  de 
una  veintena  de  páginas  ventilaba  con  especial  acierto  dos 
puntos  distintos  relativos  á  la  epigrafía  jurídica,  el  uno  refe- 
rente á  la  Tabla  octava  de  vigin'i  Qtiaestoribus  (i),  del  673  de 
Roma,  í5i  antes  de  Jesucristo,  sobre  cuyo  texto  hacía  oportu- 
nísimas observaciones,  y  el  otro  encaminado  á  explicar  el  sig- 
nificado legal  de  la  palabra  aucioritas,  que  ya  aparece  usada 
en  el  Código  decemviral.  En  la  primera  parte  de  su  conciso 
estudio  tributa  tan  sincero  como  merecido  elogio  á  la  memoria 
del  por  todos  títulos  ilustre  arzobispo  de  Tarragona,  Antonio 
Agustín,  á  quien  Wdím^i  vir  sui  seculi  primar  tus  ^  nostro  tnaior , 
Inmediatamente  después   de   estampado   este   trabajo   regla- 


(1)    C  I  LI-  202.      Ritechl.  P.  L.  M.  E.  29. 


37^  TEODORO  MOMMSEN 


mentario,  hace  imprimir  en  la  misma  ciudad  de  Kiel  otro,  tam- 
bién redactado  en  latín,  dedicado  á  los  Doctores  en  derecho 
Burchardi  y  Osenbrüggen^  sus  profesores  que  habían  sido  de 
jurisprudencia  el  uno  y  de  arqueología  el  otro,  ambos  varones 
clarísimos,  viris  clarissimis.  Versaba  el  argumento  de  esta 
curiosa  monografía,  sobre  las  corporaciones  y  las  sociedades 
entre  los  Romanos,  de  collegis  et  sodaliciis  rotnattoruffiy  exa- 
minándose en  ella  las  cofradías  religiosas,  las  gremios  de  al- 
gunos oficios  y  otras  asociaciones  de  índole  distinta^  termi- 
nando con  el  conocido  texto  de  la  inscripción  de  piedra  del 
133  de  Jesucristo,  que  se  ocupa  de  cierto  Collegiufn  funeratt- 
tium  Lanuvinum^  encontrada  en  las  ruinas  de  este  antiguo 
municipio  latino,  á  corta  distancia  de  Roma. 

Ya  hacía  algunos  años  que  la  juventud  alemana,  apenas 
salía  graduada  de  aquellos  centros  de  enseñanza,  procurábase 
medios,  si  persistía  en  el  propósito  de  desarrollar  sus  conoci- 
mientos clásicos,  de  visitar  á  Roma,  y  en  aquella  residencia 
augusta,  á  presencia  de  sus  monumentos  mas  venerandos  des- 
envolver sus  estudios  universitarios,  examinando  tantos  restos 
admirables  de  los  tiempos  más  gloriosos  de  la  Ciudad  eterna. 
El  ilustrado  monarca  de  Prusia,  sobreponiéndose  á  la  cons- 
tante presión  de  la  añeja  rutina  burocrática,  en  vez  de  designar 
para  representar  á  su  nación  en  el  Vaticano,  algún  viejo  y 
estirado  diplomático  ó  bien  á  cualquier  presuntuoso  político, 
que  fuesen  á  pasear  su  imbecilidad  personal  por  los  artísticos 
salones  de  los  palacios  pontificios,  rompiendo  con  semejante 
costumbre,  nombró  en  1802  por  embajador  á  Guillermo  Hum 
boldt  y  en  1816  á  Jorge  Niebuhr,  dos  sabios  eminentes,  que 
de  sus  retiros  se  trasladaron  á  Roma  para  gloria  de  su  país 
y  de  la  Europa  culta.  Agrupáronse  alrededor  del  primero  en 
su  morada  de  la  vía  Gregoriana  algunos  distinguidos  escrito- 
res y  artistas  extranjeros  como  Luciano  Bonaparte  y  Madama 
Stael,  Thorvaldsen  y  Zoega,  y  tres  lustros  más  tarde,  en  torno 


M.    R.    DE   BERLANGA  37 1 


del  segundo,  que  residía  en  el  Palacio  Savelli,  eruditos  y  ar- 
queólogos de  distintas  nacionalidades.  La  gran  atracción  que 
estas  reuniones  íntimas  tuvieron,  hicieron  comprender  la  apre- 
miante necesidad  que  se  sentía  de  crear  un  centro  internacio- 
nal para  los  que  viniesen  de  otros  países  á  perfeccionar  sus 
estudios  á  la  corte  pontificia,  naciendo  de  aquí  aquella  sociedad 
insigne  de  los  hy per bor eos  -romanos,  entre  los  que  se  contaron 
Stackelberg  y  Kestner,  Panofka  y  Gerhard,  Bunsen  y  Luynes. 

Los  ^tudi  iperboreo-rontam  sull '  archeologia^  del  citado 
Gerhard,  han  venido  trasmitiendo  hasta  nuestros  días  la  in- 
fluencia tan  grande  que  tuvo  aquella  modesta  reunión  de  sa- 
bios ilustres  en  los  estudios  arqueológicos  de  su  época  y  de 
qué  manera  preparó  el  camino  al  Instituto  di  corrispondenza 
archeologica^  nacido  de  sus  cenizas,  merced  al  valioso  protec- 
torado del  príncipe  heredero  de  Prusia  al  visitar  á  Roma  hacia 
el  1828  Al  inaugurarse  en  las  postrimerías  de  este  año  en 
Roma,  se  declaró  oficialmente  por  sus  fundadores,  que  el  ob- 
jeto principal  de  semejante  Institución  era  el  recoger  y  dar  á 
conocer  los  descubrimientos  arqueológicos  que  tuviesen  relación 
con  los  monumentos  de  arquitectura,  escultura,  pintura,  epi- 
grafía y  topografía  de  la  antigüedad  clásica,  evitando  su  pér- 
dida. Cuando  algún  tiempo  después  de  su  creación  Kellerman 
sustituyó  á  Gerahrd  en  la  Secretaría  del  nuevo  Instituto,  los 
estudios  epigráficos  comenzaron  á  fijar  más  particularmente  la 
atención  de  aquel  centro  arqueológico  romano.  En  íntima 
correspondencia  el  sabio  dinamarqués  con  el  insigne  Bartolo- 
meo  Borghesi,  acariciaba  el  pensamiento  de  poder  realizar  tres 
grandes  obras — una  colección  de  inscripciones  etruscas, — otra 
de  las  descubiertas  en  Roma  desde  1829,  —y  un  complemento 
de  los  antiguos  cuerpos  de  Inscripciones  latinas, — de  cuyos 
trabajos  sólo  publicó  su  conocida  monografía  sobre  los  Vigiles^ 
como  preludio  de  los  (i)  que  no  pudo  llevar  á  la  práctica.  Más 

(1)    Kellerman,  Vigiluro  romanorum  later^uia.  Romae.  1835 


37^  TEODORO  MOMMSEN 


mentarlo,  hace  imprimir  en  la  misma  ciudad  de  Kiel  otro,  tam- 
bién redactado  en  latín,  dedicado  á  los  Doctores  en  derecho 
Burchardi  y  Osenbrüggen^  sus  profesores  que  habían  sido  de 
jurisprudencia  el  uno  y  de  arqueología  el  otro,  ambos  varones 
clarísimos,  viris  clartssimis.  Versaba  el  argumento  de  esta 
curiosa  monografía,  sobre  las  corporaciones  y  las  sociedades 
entre  los  Romanos,  de  collegis  et  sodaliciis  rontanorum^  exa- 
minándose en  ella  las  cofradías  religiosas,  las  gremios  de  al- 
gunos oficios  y  otras  asociaciones  de  índole  distinta^  termi- 
nando con  el  conocido  texto  de  la  inscripción  de  piedra  del 
133  de  Jesucristo,  que  se  ocupa  de  cierto  Collegiufn  funeratt- 
tium  Lanuvinum^  encontrada  en  las  ruinas  de  este  antiguo 
municipio  latino,  á  corta  distancia  de  Roma. 

Ya  hacía  algunos  años  que  la  juventud  alemana,  apenas 
salía  graduada  de  aquellos  centros  de  enseñanza,  procurábase 
medios,  si  persistía  en  el  propósito  de  desarrollar  sus  conoci- 
mientos clásicos,  de  visitar  á  Roma,  y  en  aquella  residencia 
augusta,  á  presencia  de  sus  monumentos  mas  venerandos  des- 
envolver sus  estudios  universitarios,  examinando  tantos  restos 
admirables  de  los  tiempos  más  gloriosos  de  la  Ciudad  eterna. 
El  ilustrado  monarca  de  Prusia,  sobreponiéndose  á  la  cons- 
tante presión  de  la  añeja  rutina  burocrática,  en  vez  de  designar 
para  representar  á  su  nación  en  el  Vaticano,  algún  viejo  y 
estirado  diplomático  ó  bien  á  cualquier  presuntuoso  político, 
que  fuesen  á  pasear  su  imbecilidad  personal  por  los  artísticos 
salones  de  los  palacios  pontificios,  rompiendo  con  semejante 
costumbre,  nombró  en  1802  por  embajador  á  Guillermo  Hum 
boldt  y  en  1816  á  Jorge  Niebuhr,  dos  sabios  eminentes,  que 
de  sus  retiros  se  trasladaron  á  Roma  para  gloria  de  su  país 
y  de  la  Europa  culta.  Agrupáronse  alrededor  del  primero  en 
su  morada  de  la  vía  Gregoriana  algunos  distinguidos  escrito- 
res y  artistas  extranjeros  como  Luciano  Bonaparte  y  Madama 
Stael,  Thorvaldsen  y  Zoega,  y  tres  lustros  más  tarde,  en  torno 


M.    R.    DE   BERLANGA  37 1 


del  segundo,  que  residía  en  el  Palacio  Savelli,  eruditos  y  ar- 
queólogos de  distintas  nacionalidades.  La  gran  atracción  que 
estas  reuniones  íntimas  tuvieron,  hicieron  comprender  la  apre- 
miante necesidad  que  se  sentía  de  crear  un  centro  internacio- 
nal para  los  que  viniesen  de  otros  países  á  perfeccionar  sus 
estudios  á  la  corte  pontificia,  naciendo  de  aquí  aquella  sociedad 
insigne  de  los  hy per  bóreas  -romanos,  entre  los  que  se  contaron 
Stackelberg  y  Kestner,  Panofka  y  Gerhard,  Bunsen  y  Luynes. 

Los  <fstudt  iperboreo-romam  sull '  archeologia^  del  citado 
Gerhard,  han  venido  trasmitiendo  hasta  nuestros  días  la  in- 
fluencia tan  grande  que  tuvo  aquella  modesta  reunión  de  sa- 
bios ilustres  en  los  estudios  arqueológicos  de  su  época  y  de 
qué  manera  preparó  el  camino  al  Instituto  di  corrispondenza 
archeologica^  nacido  de  sus  cenizas,  merced  al  valioso  protec- 
torado del  príncipe  heredero  de  Prusia  al  visitar  á  Roma  hacia 
el  1828  Al  inaugurarse  en  las  postrimerías  de  este  año  en 
Roma,  se  declaró  oficialmente  por  sus  fundadores,  que  el  ob- 
jeto principal  de  semejante  Institución  era  el  recoger  y  dar  á 
conocer  los  descubrimientos  arqueológicos  que  tuviesen  relación 
con  los  monumentos  de  arquitectura,  escultura,  pintura,  epi- 
grafía y  topografía  de  la  antigüedad  clásica,  evitando  su  pér- 
dida. Cuando  algún  tiempo  después  de  su  creación  Kellerman 
sustituyó  á  Gerahrd  en  la  Secretaría  del  nuevo  Instituto,  los 
estudios  epigráficos  comenzaron  á  fijar  más  particularmente  la 
atención  de  aquel  centro  arqueológico  romano.  En  íntima 
correspondencia  el  sabio  dinamarqués  con  el  insigne  Bartolo- 
meo  Borghesi,  acariciaba  el  pensamiento  de  poder  realizar  tres 
grandes  obras — una  colección  de  inscripciones  etruscas,  —otra 
de  las  descubiertas  en  Roma  desde  1829,  —y  un  complemento 
de  los  antiguos  cuerpos  de  Inscripciones  latinas,— de  cuyos 
trabajos  sólo  publicó  su  conocida  monografía  sobre  los  Vigiles^ 
como  preludio  de  los  (i)  que  no  pudo  llevar  á  la  práctica.  Más 

(1)    Kellerman,  Vigilura  romanorum  later^ula.  Romae.  1835 


372  TEODORO   MOMMSEN 


tarde,  aún  hizo  con  Ricardo  Lepsius,  el  tan  conocido  egiptió- 
logo  alemán,  el  proyecto  de  un  Corpus  InscriptionuM  itálica- 
rutn^  bajo  el  punto  de  vista  paleográfico  y  lingüístico,  espe- 
irando  llevarlo  á  término  con  la  ayuda  del  Instituto;  pero  el 
cólera  puso  fin  á  tantos  proyectos,  arrebatándole  la  vida  en 
Roma  el  i.°  de  Septiembre  de  1837. 

Era  pasado  un  lustro  cuando  Guillermo  Henzen,  después 
de  haber  visitado  la  Grecia  con  su  profesor  Welcker,  vino  á 
residir  en  la  ciudad  pontificia,  y  poco  más  tarde  entraba 
á  ejercer  las  funciones  de  Secretario  en  el  mencionado  Insti- 
tuto de  Correspondencia  arqueológica.  Un  año  después,  en 
1843  cuando  Mommsen  se  recibía  de  Doctor,  se  dio  á  conocer 
por  su  erudita  descripción  del  mosaico  Borghese,  trabajo  pre- 
miado por  la  Academia  pontificia;  pero  bien  pronto  dejó  los 
estudios  arqueológicos,  que  se  relacionan  con  los  productos 
del  arte  antiguo,  por  los  de  la  epigrafía,  que  se  limitan  única- 
mente á  los  monumentos  escritos,  por  más  que  aquéllos  como 
éstos  tengan  el  mismo  objeto  de  dar  á  conocer  la  vida  íntima  de 
los  pueblos  de  la  antigüedad.  En  realidad,  desde  la  época  de 
Kellermahn,  el  Instituto  ^2lv^c\^  virtualmente  dividido  en  estas 
dos  secciones  bien  marcadas,  que  se  acentuaron  aún  más  des- 
pués que  Henzen  se  encargó  de  ejercer  el  delicadísimo  puesto 
de  Secretario.  En  el  estío  de  1844,  á  excitación  de  Braun,  que 
parecía  el  alma  del  Instituto,  fué  á  San  Merino  á  visitar  á  Bor- 
ghese y  á  recibir  Sus  inspiraciones  en  punto  á  los  estudios  epi- 
gráficos, que  con  tanto  interés  había  abrazado  y  que  dieron  por 
primer  resultado  la  celebrada  y  entonces  tan  discutida  mono- 
grafía  sobre  la  Tabla  alimentaria  de  los  Ligures  Bebianos,  en- 
contrada cerca  de  Benevento.  En  el  otoño  de  este  mismo  año 
llega  á  Roma  Teodoro  Mommsen,  que  acababa  de  cumplir  27 
de  edad  y  pronto  contrae  estrecha  amistad  con  aquél  también 
joven  Secretario,  á  lo  que  contribuye  grandemente  su  paridad 
de  inclinaciones  y  de  tendencias  arqueológicas. 


M.    R.    DE   BERLANGA  373 


Por  entonces  agitábase  en  París  bajo  los  auspicios  del  eru- 
dito Villemain,  á  la  sazón  Ministro,  la  idea  de  llevar  á  la  prác- 
tica, la  publicación  de  una  gran  Colección  de  todas  las  inscrip- 
ciones latinas,  á  cuyo  trabajo   habían  ofrecido  su  cooperación 
Borghesí  y  los  epigrafistas  italianos;    pero   tan   feliz  pensa- 
miento sólo  pudo  sostenerse,  como  cuanto  se  hace  relacionar 
con  la  política,  hasta  el  momento  en  que  tuvo  que  dejar  el  po- 
der el  que  lo  patrocinaba  con  su  apoyo,  movido  de  su  tan  cono- 
cido entusiasmo  clásico.  Por  fortuna,  desde  el  1845,  la  Real  Aca- 
demia de  Ciencias  de  Berlín,  á  propuesta  del  inmortal  Savigny, 
había  tomado  en  consideración  un  proyecto  análogo  que  tardó 
sin  embargo  ocho  años  en  quedar  aprobado  y  encomendada  su 
ejecución  ala  autoridad  respetabilísima  de  aquella  sabia  Corpo- 
ración  prusiana.  Durante  este  largo  periodo,  que  pudiera  de- 
cirse de  preparación,  el  mismo  Savigny,  así  como  la  Academia 
de  Berlín,  no  cesaban  de  impulsar  al  joven  Doctor  Mommsen 
para  que  no  dejase  de  continuar  ni  por  un  momento  los  peno- 
sísimos trabajos  que  ayudado  por  el  Instituto  tenía  emprendi- 
dos, viajando  por  toda  la  Italia,  reuniendo  los  importantísimos 
monumentos  escritos  que  logró  recoger,  dándoles  cabida  en  su 
justamente  célebre  obra  sobre  las  Inscripciones  latinas  del  Rei- 
no de  Ñapóles,  estampada  en  Leipzig  en  1852.  Dedica  este  libro 
monumental  á  Bartolomeo  Borghesí,  á quien  denomina  tnaestrOy 
protector  y  amigo,  recordándole  en  un  latín  tan  elegante  como 
castizo  y  ameno  que  en  1845  fué  por  primera  vez  á  visitarlo  á 
San  Marino,  cuando  era  un  joven  poco  ilustrado  en  el  arte 
lapidario,  sino  del  todo  imperito  en  ella,  habiendo  aprendido 
en  su  morada  con  el  ejemplo  de  tan  gran  profesor,  á  conocer 
toda  la  importancia  de  tales  investigaciones  para  la  más  aca- 
bada depuración  de  los  verdaderos  cánones  históricos.   Desde 
aquel  momento  fijóse  su  vocación  por  tales  estudios  que   es- 
.  timuló  y  procuró  encauzar  con  sus  consejos  el  sabio  italiano, 
inclinándolo  á  que  emprendiera  la  copilación  de  las  inscripcio- 
2 


374  TEODORO   MOMMSEN 


nes  napolitanas,  revisándolas  y  clasificándolas  con  particular 
esmero.  Con  tal  propósito  separóse  el  joven  Doctor  del  sabio 
epigrafista,  comenzando  enseguida  su  rudo  y  penosísimo  tra- 
bajo de  investigación,  viajando  detenidamente  por  la  Italia 
bajo  los  auspicios  del  Instituto,  que  dio  por  terminado  en  su 
primera  parte  dos  años  más  tarde,  cuando  en  1847  vuelve  á 
San  Marino  y  somete  al  ilustre  arqueólogo  el  manuscrito  aún 
no  del  todo  metodizado  de  su  copilación.  Es  muy  luego,  en  su 
tranquila  residencia  de  Alemania,  donde  lo  revisa,  ilustra,  co- 
rrige y  amplía,  hasta  que  logra  entregarlo  á  la  estampa  tal 
como  hoy  se  conoce,  todo  ello  como  acabo  de  indicar,  bajo  el 
amparo  de  Federico  Carlos  de  Savigny  y  de  la  Real  Academia 
de  Ciencias  de  Berlín. 

Ocupábase  ya  ésta  del  nuevo  Cuerpo  de  Inscripciones  la- 
,  tinaSy  que  á  semejanza  del  de  las  Griegas^  aún  no  terminado, 
había  tomado  á  su  cargo  el  hacer  redactar  y  dar  á  la  estampa, 
siguiendo  la  acertadísima  excitación  y  la  cuerda  opinión  del 
mismo  Savigny,  con  cuyo  motivo  veníanse  suscitando  diversas 
controversias  técnicas  entre  los  eruditos,  siendo  acaso  las  de 
más  importancia  la  fijación  del  método  que  debía  seguirse  para 
la  redacción  de  semejante  obra,  si  el  de  materia,  adoptando 
el  sistema  antiguo,  ó  el  geográfico,  que  parecía  el  más  prác- 
tico. Por  la  misma  época  trabajaba  ya  Henzen  en  el  ultimo 
volumen  de  la  Colección  Oreliana,  dedicado  igualmente  á 
Bartolomeo  Borghesí,  siguiendo  el  orden  fijado  por  el  epigra- 
fista suizo  Gaspar  Orelli,  que  no  era  otro  que  el  ya  conocido 
y  vulgarizado  por  los  primeros  copiladores  de  más  nota.  No 
era  pues  de  extrañar  que  el  Doctor  alemán  que  redactaba  la 
Siloge  napolitana  se  esforzase  en  el  elegantísimo  prólogo  con 
que  la  exorna  en  justificar  las  innegables  ventajas  que  tenía  el 
procedimiento  regional  que  había  aceptado  para  su  nuevo 
trabajo  entre  los  hasta  entonces  conocidos.  Como  era  de 
suponer,   tales  consideraciones  estaban,  á  no  dudarlo,  basa- 


! 


M.    R.    DE   BERLANGA  375 


das  en  los  principios  admitidos  ya  por  la  Acadimia  Pru-^ 
siana  como  programa  definitivo  al  que  debieran  sugetarse, 
como  se  han  sugetado,  los  diferentes  volúmenes  de  la  pro- 
yectada copilación  epigráfica,  que  no  se  han  apartado  del 
plan  mommseniano,  sino  á  veges  para  ampliarlo  mejorándolo. 
Pero  antes  que  fueran  del  dominio  público  las  piedras  escri- 
tas napolitanas,  se  había  dado  á  conocer  su  ilustre  Colector 
por  medio  de  numerosas  monografías  insertas  en  diversas  pu- 
blicaciones periódicas  de  Italia  y  de  Alemania  (i),  muchas  de 
las  cuales  se  escapan  á  mi  memoria. 

Ahora  bien,  el  título  mismo  del  grueso  tn  folio  Leipzense 
de  que  vengo  ocupándome,  hace  ver  que  tan  sólo  contiene  las 


(1)     Entre  otras  son  de  notar: 

Observaciones  sobre  una  inscripción  latina  mural  de  Pompeyt. 

Algunas  inscripciones  de  la  antigua  Teano  Sidicina. 

Bronce  Capitolino  sobre  los  diez  y  seis  Vigiles, 

Una  inscripción  del  Claustro  de  San  Pablo,  fuera  de  los  muros. 

Decreto  municipal  de  Sora, 

Calendario  Cumano. 

Decreto  Venafrano. 
^     Nueva  revisión  de  la  Tdbla  alimentaria  de  los  Ligures  Bebíanos. 

Antigüedad  de  Benavento. 

Lópida  de  Grotta  minarda. 

Correcciones  al  Calendario  de  Amiterno. 

Topografía  de  los  Irpint, 

Fragmento  del  Calendario  encontrado  en  Vía  Gracioza. 

Relación  de  su  viaje. — Reise  berichte. 

De  los  accensi  oelati. 

Analectas  topográficas. 

Tabla  de  un  patronato  romano. 

Inscripciones  de  Siracusa. 

Dos. inscripciones  métricas. 

Edicto  de  Diocleciano  de  pretiis  rerum  oenalium. 

Documentos  romanos. 

Sobre  la  antigua  inscripción  sepulcral  de  los  Scipiones. 

Inscripciones  de  Almería. 

Estas  disertaciones  fueron  insertas  en  las  Revistas  siguientes: 

Bulletíno  archeologíco  Napolitano  de  Avelino. 

Bulletino  delP  Instituto  di  correspondenza  archeologica  de  Roma. 

Annali  dell*  Instituto  di  correspondenza  arcbeologica  de  Roma. 

Zeitschrift  fúr  der  Alterthumwissenschaft. 

Arch&ol.  Zeitung. 

Rbeinisch.  Museum  für  Philolog. 

Abhandlungen  der  Kóniglich  Sáchsischen  Gesellschaft  der  Wis- 
senschaften. 

Zeitschrift  für  Geschichte  der  Rechtswissenschaft. 
y  en  algunas  otras  que  no  recuerdo  en  este  momento. 


376  TEODORO    MOMMSEN 


Inscripciones  latinas  del  Reino  de  Ñipóles  con  absoluta  exclu- 
sión, como  ya  lo  advierte  en  el  prólogo  su  ilustre  Copilador, 
de  todas  las  dialectales,  numarias  y  lapidarias,  que  encontró 
en  sus  dos  años  de  viajes  por  la  Italia,  que  no  fueron  por  cierto 
escasas  en  número.  Porque  como  es  sabidísimo,  habían  sido 
diversos  los  idiomas  que  se  hablaron  en  aquella  península  des- 
de la  época  que  precede  á  la  fundación  de  Roma,  753  años 
antes  de  J.  C.  Al  Noroeste  el  Etrusco,  del  Pó  al  Tíber,  lengua 
de  la  que  no  ha  podido  determinarse  cuál  haya  sido  su  origen, 
sabiéndose  no  más  después  de  larguísimos  estudios,  casi  todos 
infructuosos,  que  no  era  ariana,  ni  semita,  sin  que  se  haya  en- 
contrado texto  alguno  bilingüe  entre  tantísimos  como  de  este 
pueblo  se  conservan.  Al  Nordeste,  en  una  región  rayana  con 
la  precedente  en  toda  su  longitud,  se  hablaba  el  Umbrío,  del 
que  se  conservan  las  Tablas  Eugubinas.  A  la  desembocadura 
del  Tíber  estaba  el  Lacio,  y  en  su  vecindad  hacia  el  Norte 
habitaban  los  Faliscos,  que  usaban  un  dialecto  del  latín  de 
Alba  Longa.  En  la  Japigia  y  en  la  Messapia  se  valían  de  otra 
lengua,  que  como  la  etrusca,  es  aún  desconocida  y  que  era 
también  usada  en  la  Sicilia.  Por  último,  en  el  centro  de  la  re- 
gión italiota  se  valían  del  oseo,  del  que  se  conserva  la  Tabla 
de  Bancia  y  del  que  usaban  los  Marsos  y  los  Volscos,  como 
también  los  que  moraban  en  la  Sabina  y  en  la  Campania. 
El  tan  citado  erudito  alemán,  después  de  ordenar  metódi- 
camente por  regiones  cuantos  monumentos  escritos  en  tales 
dialectos  lograba  conocer,  los  iba  muy  luego  dando  á  la  es- 
tampa en  diversas  monografías,  unas  insertas  en  ^los  Anales 
del  Instituto  de  correspondencia  arqueológica  ó  en  los  de  la 
Sociedad  real  de  Ciencias  de  Sajónia  y  otras  impresas  en  libros 
distintos  en  Alemania  y  en  Suiza  (i). 


(1)    Cuéntanse  entre  ellas: 
Iscrizione  Marse. — Roma.^1846. 
Messepische  Inschrit*ten. — Roma. — 1846. 


M.   R.   DE  BERLANGA  377 


Pero  volviendo  de  nuevo  á  fijar  la  atención  en  el  volumen 
que  contiene  las  inscripciones  napolitanas,  no  puede  dejarse 
de  consignar  que  son  sus  índices  un  acabado  modelo  de  mé- 
todo y  de  doctrina,  en  los  que,  mucho  mejor  que  en  cualquier 
manual  de  epigrafía,  aprende  el  que  con  atención  los  estudia 
á  familiarizarse  con  unos  monumentos,  para  cuya  inteligencia 
é  interpretación  se  hace  indispensable  poseer  buen  numero  de 
conocimientos,  que  no  es  muy  frecuente  encontrar  reunidos  en 
una  sola  persona,  por  ilustrada  que  sea. 

Realizados  de  una  manera  tan  brillante  estos  trabajos  y  en 
tiempo  relativamente  corto,  no  era  de  dudar  que  el  Doctor 
Mommsen,  una  vez  de  vuelta  en  su  país,  ingresara  en  el  Claus- 
tro de  la  Universidad  de  Berlín  como  profesor  de  derecho  ro- 
mano, ni  menos  que  fuera  en  adelante  el  alma  de  la  futura  pu- 
blicación del  Corpus  Inscriptionum  laiinarum^  en  que  estaba 
ya  empeñada  la  Real  Academia  de  Ciencias  de  Berlín. 

Precisamente  cuando  las  prensas  alemanas  estampaban  las 
inscripciones  latineas  del  Reino  de  Ñapóles^  descubríanse  ca- 
sualmente en  la  ciudad  donde  he  residido  durante  mi  vida,  sin 
haber  nacido  en  ella,  dos  grandes  Tablas  de  Bronce,  escritas 
por  su  anverso,  que  destinadas  desde  luego  á  ser  fundidas, 
fueron  salvadas  de  la  destrucción  por  el  ilustrado  desprendi- 
miento del  Marqués  de  Casa-Loring  Contenían  varias  Rúbri- 
cas del  Código  civil  de  dos  municipios  de  derecho  latino  crea- 
dos por  Domiciano  hacia  el  año  83  de  Jesucristo,  uno  en 
Malaca  y  en  Salpensa  el  otro,  donde  existe  al  presente  Facial- 
cazar,  cerca  de  Utrera. 

Quiso  el  azar  que  lograse  leerlas  y   darlas  á  conocer  en  la 


Oskische  Studieri. — Berlín^  1845. 
Nachlrage  zu  den  Oskischen  Studien. — Bei-lin  1846. 
Die  unterítalischen  Dialekte.  — Leipzig. — 1850. 
Die  nordelruskischen   Alphabele  auf  Inschriften   und  MQuzen.— 
Zurich.— 1852. 


37^  TEODORO   MOMMSEN 


patria  de  Borghesí  y  en  la  de  Boeckh^  donde  apenas  hubo  líe- 
gado  la  noticia,  cuando  el  profesor  Mommsen  me  interesó  la 
remisión  de  los  calcos  de  ambas  leyendas,   que  me  apresuré  á 
mandarle,  dando   por  resultado  su  examen  el  conocido  libro, 
impreso  también  en   Leipzig,    en    1655   con    el  título   de  Die 
Stadtrechte  der  latinischen  Gemeinden  Salpensa  und  Malaca 
in  der  Provinz  Baetica,  En  esta  importantísima  monografía, 
después  de  fijar  el  texto  definitivamente  y  su  lección,  se  ocupa 
el  sabio  profesor  en  determinar  de  qué  manera  se  constituían 
las  municipalidades  latinas,  exponiendo  lo  que  era  el  itis  La- 
tity  cómo  se  formaba  el  ordo,  cuáles  eran  los  magistrados  de 
cada  una  de  estas   ciudades   y  sus   facultades  especiales,  el 
modo  como  se    elegían  y  sus  respectivas  responsabilidades, 
pasando  luego   á  examinar  el  estilo  en  que   están  redactadas 
dichas  inscripciones,  su  ortografía  y  sus  abreviaciones,  termi- 
nando con  una  ojeada  sobre  la  tutoris  optio^  el  ius  iurandutn^ 
la  actio  popular,  las  cautiones^  la  responsabilidad  de  los  fiado- 
res, praedes^  con  otras  particularidades,  todas  del  mayor  inte- 
rés. Como  fácilmente  se  alcanza  á  comprender,  esta  monografía 
encierra  en  su  conjunto  un  importantísimo  tratado  de  derecho 
municipal  romano,   que  enmienda,   aclara  y  amplía  sobrema- 
nera el  libro  De  re  municipali  rontanorutn  de  Federico  Rofeh, 
impreso  en  Stutgart  en  1801,  poco  más  de  medio  siglo  antes 
que  el  Mommseniano 

M.  R-  DE  Berlanga 
(Se  continuará) 


PttW" 


LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  SUS  RELACIONES  CON  LA  DE  CATALUÑA 

E  N    1808    Y    1809 


(continuación) 

IX 

£1  corregimiento  de  Figueras  queda  invadido  casi  por  completo 
por  los  enemigos  —  Apuros  de  la  junta  de  Gerona. -Notable 
previsión  de  la  misma  —Los  enemigos  saquean  el  Empurdán 
y  se  apoderan  de  los  frutos  de  la  cosecha  Ponen  precio  á  la 
cabeza  de  Claros.— El  Marqués  del  Palacio  ordena  que  se  re- 
fuerzo la  gente  de  dicha  guerriUero.— La  junta  de  Gerona  se 
niega  á  desmembrar  la  guarnición  de  e^ta  Plaza. 

Después  de  la  brillante  victoria  obtenida,  no  se  durmió  la 
junta  de  Gerona  sobre  sus  laureles,  antes  bien,  con  una  pre- 
visión por  demás  laudable,  continuó  procurando  la  mejora  de 
su  apurada  situación  económica  y  el  sostenimiento  de  la  cam- 
paña, como  puede  verse  en  las  siguientes  comunicaciones: 

«Excmo.  Sr.: 

^Habiendo  entregado  á  esta  Junta  D.  Francisco  Camps,  el 
oficio  de  V.  S.  del  23,  en  que  le  comunica  que  con  decreto  de 
aquel  día  le  había  concedido  el  sueldo  de  capitán  de  miguele- 
tes,  á  razón  de  10  reales  vellón  diarios,  con  prevención  de 
que  se  paguen  al  expresado  donado  de  la  caja  de  este  corre- 
gimiento, lo  ha  pasado  á  la  Junta  Económica  para  que,  no  ca- 
reciendo de  dinero,  le  satisfaga  puntualmente. 

^Recibió  esta  Junta  los  diez  mil  duros  que  \'.  S.  le  remitió: 
se  acaban  por  momentos.  Esta  ciudad  no  puede  hacer  más: 
hasta  últimos  de  mes,  es  mucho  lo  que  falta  pagar:  la  manu- 
tención de  los  regimientos  y  de  los  migueletes,   que  de  orden 


380  LA  JUNTA  DE  GERONA  HN  1808-9 


del  Mariscal  de  Campo  Conde  de  Caldagués,  hacen  el  servicio 
de  la  Plaza,  no  admite  dilación;  y  de  lo  contrario,  habrian  de 
abandonar  su   carrera.  Este  correginiiento  ha  tenido  más   de 
cuarenta  pueblos   invadidos:  ha  estado  de  continuo  sobre  las 
armas;  y  hallándose  el  corregimiento  de  Figueras  invadido  en 
la  mayor  parte,  y  siendo  de  creer  que  lo  estará  del  todo  den- 
tro de  muy  pocos  días,  no  enviándole  gentes  para  su  defensa; 
no  hay  que  esperar  un  maravedí  de  las  contribuciones  que  se 
le  han  impuesto.  Este  precioso  terreno,    el  más  fértil  de  todo 
el  Principado,  mantendrá  con  la   cosecha  actual,  por  más  de 
un  año,  al  exército  enemigo,  y  qiiedarán  sus  moradores  en  el 
más  mísero  estado:  se   hallan  amenazados  que  á  la  menor  re- 
sistencia serán  quemadas  sus  casas  y  no  les  dejarán  piedra 
sobre  piedra.  Esta  triste  pintura  ha  de  mover  á  V.  E.  á  en- 
viar de  pronto  caudales,  para  poder  acudir  á  los  gastos  expre- 
sadoS;  y  de  lo  contrario,  habrá  de  quedar  todo  sin  pagarse,  y 
á  procurar  que,   avivando   á   todos   los   corregimientos   que 
apronten  los  tercios  que  deben  hacer,  por  este  medio  pueda 
el  Excmo.  Sr.  Capitán  General  proporcionar  á  la  frontera  las 
fuerzas    correspondientes,    para   salvar   el    corregimiento   de 
Figueras,  é  impedir  la  entrada  á  nuevas  tropas  enemigas,  sin 
lo  cual,   será  imposible  que  dejen  los  franceses  de  hacerse 
dueños  del   Principado.  Aquélla  es  la  llave,  y  sin  guardarla, 
nada   habrá  seguro.  Faltan  mantas,  camas   y  tiendas,  de  que 
resulta  haber  ya  en  el  día  muchos  enfermos,  como  así  lo  expo- 
ne esta  Junta  al   Excmo.  Sr.  Capitán  General,  y  lo   hace  pri- 
meramente á  V.  E.  para  que,  con  sus  superiores  luces,  pueda 
proponerle  los  medios  que  considere  oportunos  para  salir  de 
tantas  angustias. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.   Gerona  27  de  Agosto 
de  1808.==  A  la  Excma.  Junta  Suprema  del  Principado.» 

«Excmo.  Sr.: 

»Como  se  acerca  el  otoño,  y  este  país  es  muy  frío  y  Uuvio- 


EMILIO  GRAHIT  381 


SO,  ha  parecido  á  esta  Junta  indispensable  exponer  á  V.  E., 
que  para  la  guarnición  de  esta  Plaza,  necesitará  á  lo  menos 
de  cuatro  mil  mantas^  experimentando  ya  que  la  falta  de  ellas 
es  causa  de  que  enfermen  muchos  soldados,  y  siendo  corto  el 
tiempo  para  fabricarlas,  ha  creído  conveniente  llamar  á  los 
fabricantes  de  la  Montaña  para  tratar  sobre  este  asunto,  Ínte- 
rin que  V.  E.  se  sirve  tomar  resolución. 

»Carece  igualmente  esta  ciudad  de  camas  y  xergones, 
pues  las  que  hay  de  la  contrata  antigua  de  la  Marquesa  de 
Villa  López,  no  hay  para  una  quinta  parte  de  las  que  se  nece- 
sitan: esto  puede  hacerse  aquí  con  menos  gasto  y  con  menos 
tiempo,  y  lo  expone  á  V.  E.  esta  Junta  para  que  se  sirva  deli- 
berar lo  de  su  agrado. 

j^Debe  exponer  igualmente  á  V.  E.,  que  si  las  tropas  han 
de  acampar  en  las  inmediaciones  del  castillo  de  San  Fernan- 
do, ó  en  la  frontera  del  Reino,  en  las  alturas  inmediatas  á  la 
villa  de  La  Junquera,  se  necesitará  de  tiendas,  porque  aquel 
clima  es  muy  crudo,  y  enfermarían  de  continuo  las  tropas, 
pero  éstas  no  pueden  fabricarse  en  esta  ciudad,  excepto  de 
los  palos,  por  carecer  de  los  demás  útiles. 

»Insinuó  á  esta  Junta  el  Mariscal  de  Campo  Conde  de  Cal- 
dagués,  que  esta  Plaza  debería  proveerse  de  víveres  por  el 
tiempo  de  dos  ó  cuatro  meses,  con  la  experiencia  de  que, 
cercándola  el  enemigo,  puede  cortarle  toda  comunicación,  y 
aun  las  aguas  de  los  molinos,  como  ha  sucedido  en  este  último 
sitio;  perx)  como  esto  necesita  resolución  de  V.  E.  y  el  detall 
de  la  calidad  y  cantidad  de  víveres  que  los  prácticos  en 
la  materia  consideran  necesarios;  espera  esta  Junta  se  dig- 
nará V.  E.  tomar  la  providencia  que  reconozca  conveniente. 
Esta  Junta  tuvo  que  proporcionárselos  en  este  último  sitio, 
de  los  pueblos  de  sus  inmediaciones,  y  aunque  no  careció  de 
los  necesarios,  hubo  de  ser  con  mucho  gasto  y  con  muchos 
cuidados. 


382  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 

»Todo  lo  referido  necesita  de  muchos  caudales  Esta  ciu- 
dad, á  la  que  nadie  ha  ayudado,  solamente  con  diez  mil  du- 
ros, de  pocos  días  á  esta  parte  la  Junta,  Suprema  ha  agotado 
todas  sus  fuerzas  por  cuantos  medios  han  sido  posibles;  su 
Corregimiento  ha  tenido  más  de  cuarenta  pueblos  invadidos, 
de  los  cuales,  poco  ó  nada  podrá  sacar;  y  como  todos  los 
pueblos  casi  de  continuo  han  tenido  la  mayor  parte  de  su 
gente  sobre  las  armas,  para  contener  al  enemigo,  respecto 
de  no  haber  tropas  para  la  defensa  del  país,  el  cálculo  de 
las  contribuciones  no  saldrá  según  la  suposición  de  ellas, 
porque  se  hallarán  imposibilitados  sus  naturales  para  pa- 
garlas. 

Gime  el  Corregimiento  de  Figueras,  porque  dentro  muy 
pocos  días  se  hallarán  todos  sus  pueblos  invadidos.  En  los  que 
han  entrado,  se  han  llevado  los  frutos  de  sus  cosechas,  y  han 
amenazado  á  los  demás,  si  se  resisten,  que  serán  quemadas 
sus  casas  y  no  les  dejarán  piedra  sobre  piedra.  Es  muy  deplo- 
rable su  estado,  que  lo  sentirá  todo  el  Principado,  porque  re- 
cayendo en  los  pueblos  de  los  mejores  y  más  abundantes  fru- 
tos, con  ellos  mantendrá  el  exército  francés  sus  tropas,  aunque 
sea  por  el  tiempo  de  un  año;  lo  expusieron  ya  al  Mariscal  de 
Campo  Conde  de  Caldagués,  y  últimamente  lo  han  represen- 
tado, con  las  más  vivas  expresiones,  en  sus  oficios  que  remi- 
tieron ayer  al  Sr.  Conde,  expresando  en  uno  de  ellos  el  capi- 

• 

tan  D.  Juan  Claros,  que  estarían  luego  ocupados  los  pueblos^ 
desde  Cap  de  Creus  á  Olot,  si  no  se  le  enviaban  auxilios 
correspondientes,  y  se  vería  precisado  á  pasar  á  Mallorca  por 
haber  dotado  los  franceses  en  cuarenta  y  cinco  mil  francos  su 
cabeza;  con  gente  proporcionada  en  Montroig,  junto  á  la  Jun- 
quera, se  libertaría  este  precioso  terreno  de  tan  horribles  ca- 
tástrofes, y  guardando  esta  entrada,  no  habría  que  temer, 
habría  de  rendirse  vSan  Fernando,  y  no  podrían  subsistir  los 
Iranceses  en  Barcelona,  según   dictamen  de   los  militares  más 


'j*J-v^^ 


EMILIO  GRAHIT  383 


expertos;  interesándose  este  Corregimiento  con  el  de  Higue- 
ras, no  puede  menos  de  hacerlo  primeramente  á  V.  E. 

»Opina  esta  Junta  que  con  mucha  dificultad  podrá  desem- 
peñarse el  Principado  en  el  punto  de  intereses»  como  lo  tiene 
representado  á  la  Junta  Suprema,  sin  que  ésta  envíe  diputados, 
con  los  poderes  convenientes,  á  una  negociación  de  dos  millo- 
nes de  duros,  ó  lo  que  se  pueda^  á^  la  Inglaterra,  que  hecho 
como  corresponde,  se  prestará,  como  lo  ha  indicado  el  Co- 
mandante del  Navio  Montagut,  en  la  contestación  que  hizo  á 
esta  Junta,  y  seguramente  no  podrá  dejar  de  inclinarse  á  ello 
la  Junta  Suprema,  si  V.  E.  tiene  á  bien  manifestarle  cuan  útil 
sería  usar  de  este  medio. 

>>En  la  misma  ocasión  podrán  negociar  los  Comisionados 
el  número  de  fusiles  de  que  necesita  la  provincia.  Los  Corre- 
gimientos de  Gerona  y  Figueras  necesitarían  á  lo  menos  de 
cinco  mil,  para  poder  armar  toda  la  gente  que  por  cuerpos 
vaya  levantando.  Lo  pone  todo  esta  Junta  á  la  consideración 
de  V.  E.,  con  la  esperanza  de  que,  teniendo  en  V.  E.  la  ma- 
yor confianza  todo  el  Principado,  no  duda  que  merecerán  el 
mayor  aprecio  sus  resoluciones  y  se  prestarán  á  todo  servicio 
sus  naturales. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gefona  27  de  Agosto 
de  i8o8.=Excmo.  Sr.  Marqués  del  Palacio.» 

«Excmo.  Sr.: 

«Con  fecha  de  ayer  avisó  á  V.  E.  esta  Junta  el  deplorable 
estado  en  que  se  halla  el  Ampurdán,  invadido  en  la  mayor 
parte  y  próximo  á  ocuparse  del  todo  por  los  franceses.  Acaba 
ahora  de  recibir  esta  Junta  el  oficio  que  incluye  de  fecha 
del  26  de  D.  Jorge  Eyre,  Capitán  del  Navio  E¿  Magníñco^ 
de  S.  M.  B.,  en  el  que  manifiesta  cuan  expuesta  está  la  Plaza 
de  Rosas,  por  no  tener  otra  guarnición  que  la  de  algunos 
paisanos,  en  los  cuales  no  puede  tenerse  seguridad  de  su  per- 
manencia, si  se  halla   sitiada,  siendo  á  más,  inútiles   para  la 


384  LA  JUNTA  DE  GEKONA  EN  1 808-9 

7 

defensa;  y  siendo  cierto  que  los  franceses  tienen  ocupados 
todos  los  pueblos  inmediatos  á  ella;  de  modo,  que  la  corres- 
pondencia con  el  Gobernador,  debe  ser  por  mar.  En  tal  con- 
flicto, con  dictamen  de  la  Junta  Militar,  ha  resuelto  ésta,  enviar 
de  pronto  á  la  expresada  Plaza  de  Rosas,  cien  hombres  con 
un  capitán  y  tres  subalternos,  y  que  se  encargue  del  mando 
el  teniente  coronel  D.  Manuel  Lémur,  que  se  halla  en  Rosas 
mismo,  Ínterin  que  V.  E.,  en  vista  de  la  expresada  carta,  de- 
termine lo  que  se  haya  de  practicar;  habiéndose  dado  esta 
providencia  interina,  para  no  exponerse  que  de  un  momento 
á  otro,  se  hagan  dueños  los  franceses  de  la  referida  Plaza, 
cuya  pérdida  se  haría  muy  sensible  á  nuestro  Augusto  Mo- 
narca. 

»Son  continuos  los  clamores  de  los  pueblos  del  Ampurdán, 
porque  seguidamente  los  enemigos  van  apoderándose  de  los 
puntos  de  ellos  si  abandonan  sus  hogares,  y  si  lío  los  abando- 
nan, les  imponen  fuertes  contribuciones;  y  como  de  la  subsis- 
tencia nadie  puede  prescindir,  será  muy  expuesto  que  por 
acto  voluntario  se  entreguen,  á  fin  de  no  sufrir  tan  rigurosas 
vexaciones.  No  se  contentan  ya  los  enemigos  con  valerse  de 
los  frutos  de  aquellos  infelices  para  la  subsistencia  de  su  exér- 
cito,  si  que  pasan  parte  de  ellos  al  Rosellón. 

»Aumentan  sus  exércitos,  como  lo  han  dicho  los  naturales 
de  los  referidos  pueblos,  en  los  oficios  que  ha  recibido  esta 
Junta,  que  los  dirigió  al  Mariscal  de  Campo  Conde  de  Calda- 
gués  con  fecha  25,  y  acaba  de  oir  esta  Junta  de  un  paisano 
que  ha  llegado  de  Perpiñán,  que  á  más  de  las  tropas  que  tie- 
nen en  el  castillo  de  San  Fernando  y  sus  inmediaciones,  les 
han  llegado  cuatro  mil  en  aquella  Plaza,  dos  mil  de  los  cuales 
han  pasado  á  Ceret  para  entrar  en  España,  y  los  otros  dos 
mil  han  quedado  en  Perpiñán,  en  donde  aprenden  el  ejer- 
cicio. 

»Ha   creído  esta  Junta  que  desagradaría  á  V.  E.,  si  sin 


EMILIO  GRAHIT  385 


perder  momento  no  le  enviase  la  carta  que  incluye,  siendo  de 
un  oficial  de  mérito  de  la  Gran  Bretaña,  que  tanto  se  interesa 
por  la  felicidad  de  esta  nación,  y  que  tiene  las  miras  á  que  no 
se  pierda  la  Plaza  de  Rosas,  que  ha  ofrecido  defender,  si  se 
halla  sitiada,  contribuyendo  esta  Nación  con  los  auxilios  re- 
gulares. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gerona  28  de  Agosto 
de  i8o8.=Excmo.  Sr.  Marqués  del  Palacio.» 

«Excmo.  Sr.: 

»Recibe  en  este  momento  esta  Junta  las  cartas  que  incluye 
de  D.  Juan  Claros  desde  Garriguella,  y  de  los  vocales  de  Fi- 
gueras  desde  Liado,  bastante  aflictivas,  por  expresarse  en  ellas 
lo  que  van  llevándose  los  franceses  de  los  pueblos  del  Am- 
purdán,  y  principalmente  por  las  fuerzas  que  al  parecer  van 
reuniendo  desde  La  Junquera  á  Figueras;  manifiestan  igual- 
mente sus  sentimientos  las  justicias  de  la  villa  de  Navata  y  de 
los  lugares  de  Canellas,  Ordis  y  Espinavesa,  en  el  memorial 
que  igualmente  se  incluye,  y  piden  auxilios;  no  oye  esta  Junta 
otra  cosa  que  continuos  lamentos  de  aquel  precioso  país,  que 
ocupan  gran  parte  del  día  á  esta  Junta  para  oírles,  á  fin  de  no 
aumentar  su  afleixión,  sin  poderles  dar  otro  consuelo,  si  no 
que  lo  participará  á  V  E.  para  que  se  digne  dar  aquella  pro- 
videncia que  sea  de  su  mayor  agrado.  Los  Corregimientos 
distantes  del  peligro,  no  le  conocen,  y  éste  será  el  motivo  de 
no  activar  más  sus  diligencias  para  levantar  y  organizar  gente, 
y  cuando  quieran,  tal  vez  no  será  á  tiempo.  Lo  pone  esta  Jun- 
ta todo  en  noticia  de  V.  E,  para  que  pueda  tomar  aquellas 
providencias  que  estime  por  más  convenientes. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gerona  29  de  Agosto 
de  i8o8,=Excmo.  Sr.  Marqués  del  Palacio.» 

Las  precedentes  comunicaciones  se  cruzaron  con  las  que 
siguen,  del  Capitán  General  y  de  la  Junta  de  Cataluña: 

«Acabo  de  ver  con  mucha  admiración  el  oficio  de  V.  S.  es- 


386  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN   1808-9 


críto  al  Mariscal  de  Campo  Conde  de  Caldagués  en  26  del  que 
rige,  sobre  debilidad  de  fuerzas  con  que  ha  dejado  á  D.  Juan 
Claros,  cuando  nada  le  previne  tanto,  en  mi  última,  como  que 
asegurase  aquella  parte  de  La  Junquera;  pero  son  vanas  ya  las 
reflexiones.  Lo  que  importa  luego,  luego,  luego,  y  mando 
á  V.  S.  y  toda  esa  Junta,  es  que  á  mi  nombre,  con  amplias 
facultades  para  todo,  dispongan  y  ordenen,  que  se  le  vuelvan 
á  completar  al  pronto  á  dicho  Claros,  los  dos  mil  cuatrocientos 
hombres  que  tenía  el  17  de- este  mes  en  el  campamento  de 
Monjuich  de  esa  Plaza,  despachando  expresos  á  todos  los  pue- 
blos, desde  Olot  al  Cabo  de  Creus,  para  que  vuelvan  á  incor- 
porársele cuanías  gentes  de  armas  tuviese,  y  que  V.  S.  les 
socorra  con  dinero,  víveres  y  municiones,  pidiéndome  por  este 
mismo  posta  lo  demás  que  dependa  de  mí,  y  fíolo  todo  de  su 
vigilancia  de  V.  S.,  asegurando  de  mi  parte  á  D.  Juan  Claros 
que  se  le  sostendrá. 

»Supongo  que  entre  tanto  habrá  V.  S.  enviado  los  tres- 
cientos voluntarios  del  2,^  de  Barcelona,  los  cincuenta  de  Ul- 
tonia  y  la  compañía  de  migueletes  de  Vich,  como  desde  Gra- 
noUers  previno  el  General  Caldagués  en  27  de  éste. 

»Espero  avisos  de  las  resultas  con  el  mayor  cuidado  é  im- 
paciencia. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Cuartel  General  de 
Tarragona  29  de  Agosto  de  i8o8.=Marqués  del  Palacio .= 
Señores  de  la  Junta  de  Gobierno  y  su  Gubernación. 

»P.  D.  No  ha  sido  mi  voluntad  el  que  se  retirasen  los  so- 
matenes de  esta  parte  del  Ampurdán,  y  así,  mándeles  V.  S. 
volver  al  momento.» 

«Con  fecha  de  9  del  corriente  se  remitió  á  V.  S.  una  orden 
de  S.  E.  la  Junta  Suprema  del  Principado,  para  que  dentro  el 
término  de  ocho  días  de  aquella  fecha,  se  exigiese  y  pusiese 
en  arcas  de  la  cabeza  del  Corregimiento  ó  partido,  una  me- 
dia anualidad  de  catastro  territorial  é  industrial,   dando  aviso 


EMILIO  (;rahit  387 


de  quedar   cobrada    y  á  disposición    de  la  misma   Suprema 
Junta. 

^Expusiéronse  los  motivos  que  motivaron  aquella  orden  y 
la  necesidad  que  había  de  dinero  para  verificar  las  operaciones 
que  han  de  salvar  la  Patria;  pero  la  Suprema  Junta  no  ha  vis- 
to cumplidos  sus  deseos,  imposibilitándose  aquéllas  por  medio 
de  esa  inacción,  y  causando  perjuicios  que  pueden  ser  irrepa- 
rables, si  V.  S.  no  manifiesta  un  sobresaliente  patriotismo  en 
exigir  la  referida  contribución,  en  términos  de  que  la  Supre- 
ma Junta  pueda  disponer  de  todos  los  caudales  á  la  mayor 
brevedad. 

»Esto  mismo  ha  acordado  en  la  sesión  de   26  del  corrien- 
te,  y  me  encarga  muy  particularmente  circula  su   delibera 
ción  en  todos  los  Corregimientos  para  su  más  pronto  cumpli 
miento. 

»Me  acusará  V.  S.  el  recibo  de  ésta,  con  lo  que  se  le 
ofrezca,  para  elevarlo  á  S.  E,  la  Suprema  Junta. 

»Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años.  Tarragona  29  de 
Agosto  de  1808.  =  Antonio  Rodón,  Secretario  de  Estado 
de  Hacienda. =A1  Sr.  Presidente  y  Junta  de  Gobierno  de 
Gerona  y   Figueras.» 

Nuevamente  representó  la  junta  gerundense  las  necesida- 
des de  los  corregimientos  de  Gerona  y  Figueras,  por  medio 
de  las  comunicaciones  que  siguen: 

<Excmo.  Sr.: 

>>Ha  recibido  esta  Junta  los  ocho  mil  duros  que  por  dispo- 
sición de  V.  E.  ha  entregado  la  Suprema  del  Principado  al 
diputado  de  este  Corregimiento  D.  Andrés  OUer,  de  que  dá 
á  V.  E.  las  más  expresivas  gracias,  pues  que  con  ellos  y  los 
mil  y  quinientos  que  avisa  OUer  entregará  á  esta  Junta  el  ha- 
bilitado de  Ultonia,  espera  podrá  acudir  á  los  pagos  más  pre- 
cisos, y  luego  que  reciba  la  circular  de  que  le  habla  el  mismo 
OUer  (que  no  ha  recibido  aun),  en  la  que  se  previene  que  des- 


388  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 

de  primero  de  Setiembre  correrá  con  los  pagos  de  la  tropa  y 
gente  armada,  la  Caja  General  del  Principado,  prevendrá  á 
los  regimientos  y  cuerpos  de  migueletes  que  envíen  sus  habi- 
litados para  lograr  las  libranzas  de  sus  respectivos  sueldos,  y 
será  entonces  más  expedito  el  giro  de  caudales. 

»E1  Gobernador  de  Rosas,  con  fecha  del  27,  dice  á  "esta 
Junta  lo  siguiente:  «Antes  de  ayer  llegaron  á  ésta  dos  paisa- 
»nos  españoles  que  vienen  de  Perpiñán,  donde  trabajaban  y  se 
»han  podido  escapar,  quienes  declaran  que  en  dicha  villa  hay 
»cuatro  mil  hombres  de  tropa  francesa,  y  que  esperan  hasta 
»el  número  de  diez  mil,  que  deben  pasar  al  castillo  de  Figue- 
»ras;  á  uno  de  dichos  paisanas,  que  es  Esteban  Pérez  y  pasa 
>á  esa  ciudad,  le  he  prevenido  se  presente  á  V.  S.,  á  fin  de 
)>que,  por  menor,  les  entere  de  lo  que  por  allá  pasa.=El 
»día  25,  según  noticias,  entraron  mil  franceses  de  refuerzo  al 
»castillo  de  Figueras,  quienes  condujeron  una  gran  porción 
»de  carros  de  provisiones  y  ganado,  y  según  dice  un  deser- 
»tor,  que  pasó  ayer  en  la  mañana,  habían  salido  del  cita- 
ndo castillo,  para  Francia,  muchos  carros  con  heridos  y  en- 
fermos.» 

»Siendo  esta  noticia  posterior  á  las  que  ha  dado  á  V.  E. 
esta  Junta  en  sus  anteriores  oficios,  considerando  que  no  debía 
despreciarse,  lo  traslada  literal  á  V.  E.,  para  que  pueda  hacer 
el  uso  de  ella  que  considere  más  conveniente;  no  puede  ex- 
tenderla más,  porque  el  expresado  Esteban  Pérez  no  se  ha 
presentado  aun  á  esta  Junta. 

»Anoche  oyó  esta  Junta  á  un  sargento  francés  de  los  que 
se  pasaron  á  Rosas,  y  se  envía  á  esa  con  los  demás  que  había 
enseguida  del  dfcio  del  Mariscal  de  Campo  Conde  de  Calda- 
gués,  de  fecha  del  27,  y  su  relación  es  la  que  incluye. 

»En  este  oficio  decía  á  esta  Junta  el  Señor  Conde,  que 
consideraba  que  de  las  tropas  de  esta  Plaza  podría  auxiliar  al 
Ampurdán   con  300  hombres  del  Batallón  de  voluntarios  de 


"TT" 


EMILIO  GRAHIT  389 


Barcelona,  con  50  del  de  Ultonia  y  con  una  compañía  de  mi- 
gueletes  de  Vich,  respecto  que  esta  fuerza  no  es  de  suma  ne- 
cesidad á  esta  Plaza,  y  sería  suficiente,  con  sus  oficiales,  para 
contener  al  enemigo  en  sus  correrías,  en  atención  que  no  es 
muy  numeroso.  Esta  Junta  Gubernativa  consideró  convenien- 
te pasarlo  á  la  Militar  para  que  diese  su  dictamen,  en  atención 
á  no  ser  preceptiva,  y  ésta  dijo,  que  habiendo  á  consecuencia 
de  lo  que  expuso  á  esta  Junta  el  capitán  inglés,  de  que  se 
acompañó  copia  á  V.  E.,  un  destacamento  á  Rosas  de  cien 
hombres  con  cuatro  oficiales;  que  habiendo  en  el  día  más  de 
400  enfermos,  habiendo  de  cubrir  una  de  las  torres  frente  de 
Monjuich,  y  hallándose  el  enemigo  á  una  corta  marcha,  que 
puede  sorprender  la  Plaza,  ó  atacarla  bruscamente  en  un  pron- 
to, consideraba  que  no  podía  de  ningún  modo  enviarse  las 
tropas  al  Ampurdán,  que  expresa  el  Señor  Conde,  y  que  de- 
bía retenerse  la  carta  que  remitía  para  D.  Juan  Claros,  para 
que  no  echase  la  culpa  á  esta  Junta  de  no  enviar  el  referido 
refuerzo.  En  vista  de  este  dictamen  y  conociendo  que  es  muy 
grave  la  urgencia  de  enviar  unas  fuerzas  mayores  al  Ampur- 
dán para  no  exponer  la  Plaza  de  Rosas,  y  para  evitar  las 
fuertes  correrías  del  enemigo,  y  para  acallar  los  grandes  cla- 
mores de  aquel  vasto  territorio;  resolvió  esta  Junta  exponerlo 
al  Señor  Conde,  para  que,  en  vista  de  todo,  resolviese  lo  de 
su  agrado,  y  le  envió  en  posta  el  oficio,  del  cual  espera  hoy  su 
contestación  para  arreglarse  á  ella  esta  Junta,  y  lo  pone  en 
noticia  de  V.  E.  para  su  inteligencia. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gerona  30  de  Agosto 
de  i8o8.=ExcmQ.  Sr.  Marqués  del  Palacio.» 

«Excmo.  Sr.: 

^Escrita  la  que  se  incluye  á  V.  E.,  ha  recibido  esta  Junta 
la  de  V.  E.  en  25  horas,  y  meditado  con  seriedad  cuanto  V.  E. 
se  sirve  mandar  con  ella,  ha  acordado  la  providencia  de  expe- 
dir una  circular  á  todos  los  pueblos  del  Corregimiento  de 

8 


390  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


Figueras  que  no  estén  ocupados  por  el  enemigo,  para  que 
luego  toda  la  gente  que  tenga  armas,  pase  á  las  órdenes  de 
D.  Juan  Claros  sin  perder  instante. 

»Ha  acordado  igualmente  pasar  otra  circular  á  los  pueblos 
de  este  Corregimiento  que  se  hallan  desde  esta  ciudad  al  río 
Fluviá,  que  divide  este  Corregimiento  del  de  Figueras,  para 
que  así  mismo  pasen  los  que  tengan  armas,  á  las  órdenes  del 
expresado  D.  Juan  Claros,  respecto  que  los  de  Figueras,  de 
los  pueblos  no  invadidos,  compondrían  tal  vez  un  corto  nú- 
mero. 

»Pasará  seguidamente  una  orden  á  los  migueletes  de  la 
villa  de  Olot,  para  que  sin  perder  tiempo  executen  lo  mismo, 
pero  como  no  quieren  estar  subordinados,  ni  á  la  Junta  de 
Vich,  ni  á  la  de  Olot,  según  lo  ha  escrito  esta  misma,  tal  vez 
no  se  logrará  que  lo  cumplan. 

»Debe  esta  Junta  exponer  á  V.  E.,  que  los  somatenes  de 
estos  Corregimientos,  no  sirven  sino  para  un  golpe  de  mano, 
porque  después  de  dos  días,  sin  que  haya  quien  pueda  dete- 
nerlos, se  vuelven  á  sus  casas,  y  debe  hacer  presente  á  V.  E., 
que  no  son  para  entrar  en  acción,  con  las  tropas  de  línea,  y 
mucho  menos  si  son  de  caballería,  que  la  tienen  los  franceses 
en  bastante  número,  y  no  pudiendo  enviar  parte  de  tropa 
española,  y  tercios  de  migueletes,  no  será  fácil  contener 
á  los  franceses,  mayormente  con  los  refuerzos  que  les  han 
llegado,  lo  que  no  puede  menos  de  haberlo  conocido  el  Ma- 
riscal de  Campo  Conde  de  Caldagués,  cuando  estuvo  en  esta 
Plaza. 

»E1  Teniente  de  Rey  de  ella  dice  que  no  puede  responder 
de  esta  Plaza  si  se  le  disminuyen  las  fuerzas  que  tiene,  y  del 
mismo  voto  y  parecer  han  sido  los  vocales  de  la  Junta  Militar, 
cuyo  dictamen  se  envió  ayer  al  Sr.  Conde  de  Caldagués  en 
posta,  como  queda  expresado  en  el  anterior  oficio.  El  enemigo 
en  seis  horas  de  camino  puede  estar  al  frente  de  esta  Plaza,  y 


EMILIO  GRAHIT  39 1 


siendo  su  fuerza  la  del  estado  que  se  acompaña^  verá  V.  E. 
que  no  es  posible  sacar  de  esta  ciudad  los  450  hombres  que  le 
decía  el  Sr.  Conde  de  Caldagués  en  su  oficio. 

»Los  pueblos  del  Ampurdán  pedían  los  migueletes  que 
después  del  sitio  de  esta  ciudad  se  alojaron  en  el  lugar  de  Sa- 
rria, y  el  tercio  de  Lérida,  que  habiéndolo  enviado  el  Señor 
Conde  al  Ampurdán,  le  reclamó  antes  de  pasar  al  cordón  de 
Barcelona,  y  se  fueron  allá  después  de  haber  partido  dicho 
Señor  Conde,  conociendo  verdaderamente  que  ni  los  somate- 
nes pueden  ser  permanentes,  ni  ellos  por  sí  son  capaces  del  ser- 
vicio que  se  necesita,  y  claman  con  mayor  eficacia,  desde  que 
tienen  noticia  de  los  refuerzos  que  han  recibido  los  enemigos. 

j^Para  que  vayan  con  menos  repugnancia  los  somatenes  á 
la  defensa  del  Corregimiento  de  Figueras,  y  para  que  no  la 
abandonen,  antes  que  V.  E.  se  sirva  tomar  otras  providencias, 
se  les  ofrece  el  pan  y  cuatro  reales  diarios.  No  carecen  de 
municiones,  pero  se  les  enviarán  desde  luego  muchas  más;  y 
respecto  de  decir  V.  E.  que  se  le  pida  todo  lo  demás  que  se 
considere  conveniente,  no  puede  menos  de  decirle  que  para 
no  exponer  la  Plaza  de  Rosas  y  todo  el  Corregimiento  de  Fi- 
gueras, son  precisos  á  lo  menos  cuatro  mil  hombres,  mil  de 
tropa  y  tres  mil  de  migueletes,  y  llevando  allá  estas  fuerzas, 
necesitarán  tal  vez  en  alguna  ocasión,  del  golpe  de  mano  de 
algunos  somatenes,  que  no  podrán  obrar  aun  en  las  llanuras, 
respecto  de  tener  mucha  caballería  los  enemigos. 

»E1  Comandante  del  2.^  de  Cataluña,  opina  que,  no  en- 
viando V.  E.  un  oficial  activo  en  cada  Corregimiento,  con  to- 
das las  facultades,  y  con  la  orden  precisa  de  que  cumplan  den- 
tro de  un  mes  de  levantar  los  tercios  que  les  correspondan, 
no  se  saldrá  del  empeño.  Ha  estado  malo,  y  no  está  del  todo 
curado,  pero,  sin  embargo,  se  ofrece,  al  igual  que  el  coronel 
de  Ultonia,  á  salir  en  cualquiera  ocasión,  conforme  V.  E.  lo 
disponga. 


3y2  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


»Reasum¡endo  todo  lo  expuesto,  comprenderá  la  ilustra- 
ción de  V.  E.  que  esta  Junta  hace  todo  cuanto  puede,  con  las 
disposiciones  dadas  para  el  auxilio  del  Ampurdán,  pero  que  es 
nada  lo  que  ha  hecho  y  puede  hacer,  con  respecto  á  los  mu- 
chos auxilios  de  que  necesita;  esperando  que  V.E.  se  dignará 
proporcionar  las  mayores  fuerzas  que  se  puedan,  para  la  de- 
fensa de  aquel  vasto  y  rico  país,  que  en  breve  puede  verse 
perdido,  y  que  es  tan  interesante,  como  que  es  la  llave  princí^ 
pal  del  Reino. 

»Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años.  Gerona  30  de  Agosto 
de  i8o8.=Excmo.  Sr.  Marqués  del  Palacio. 

»P.  D.  El  posta  sale  á  las  cinco  de  la  tarde  del  día  de 
hoy.» 

«Ha  sido  muy  satisfactoria  á  esta  Junta  la  demostración 
que  ha  hecho  la  Suprema,  por  el  feliz  éxito  de  nuestras  ar- 
mas en  el  día  16  de  este  mes,  y  particularmente  por  la  rogati- 
va al  Señor  en  acción  de  gracias  y  Tedeum,  por  medio  de 
nuestro  gloriosísimo  protector  San  Narciso,  de  que  espera 
habrá  V.  dado  las  más  expresivas  gracias  en  nombre  de  esta 
Junta,  la  que  las  dará  igualmente  en  esta  fecha,  y  le  manifes- 
tará su  verdadera  gratitud  por  la  parte  que  toma  en  nuestras 
satisfacciones. 

»Esta  Junta  ha  remitido  á  S.  E.  y  recomendado  las  accio- 
nes de  los  que  se  han  distinguido  desde  que  públicamente  se 
declaró  esta  Ciudad  á  favor  de  la  justa  causa^  y  los  Gefes  de 
los  respectivos  cuerpos  han  hecho  lo  mismo  según  lo  tiene 
entendido.  En  el  Diario  del  23  se  copió  la  relación  de  la  arti- 
llería y  montages  que  dio  el  Comandante  de  Artillería,  de  lo 
que  se  había  cogido  al  exército  francés  en  las  torres  de  frente 
Monjuich,  y  en  los  demás  puntos  de  los  alrededores  de  la 
Plaza,  en  la  noche  del  16  en  que  se  fugó;  y  aun  que  se  han 
dado  las  mayores  providencias  para  recoger  todo  lo  que  deja- 
ron los  enemigos  á  Calella,  no  se  ha  podido  finir  esta  oomisión 


EMILIO  GRAHIT  393 


I. 


/ 


porque  se  habían  ocultado  diferentes  cosas  que  van  acabán- 
dose de  recoger. 

»E1  Edecán  del  Sr.  Conde  de  Caldagués  pudo  hacer  el  de- 
tall por  menor  de  muchas  de  las  cosas  que  ha  visto  en  los  po- 
cos días  que  estubo  en  esta  Ciudad,  pero  seguramente  que  es 
nada  al  respecto  al  todo  de  lo  que  se  hizo  antes  de  venir  el 
Señor  Conde  á  ésta,  pero  en  fin,  hizo  un  elogio  en  general  de 
que  debe  quedarle  agradecida  la  Ciudad.  Es  constante  que 
esta  Ciudad  debería  hacer  una  relación  por  menor  de  cuanto 
ha  hecho  desde  el  6  de  Junio,  pero  las  ocupaciones  y  cuidados 
tan  grandes  en  que  se  ha  hallado  de  continuo  la  Junta,  no  le 
han  dado  lugar  para  ello,  no  pudiéndose  ocupar  los  vocales 
en  un  papel  de  esta  clase,  porque  sin  embargo  de  ser  perenne 
de  día  y  de  noche,  no  ha  podido  acudir  muchos  días  al  desem- 
peño de  tantas  ocurrencias;  se  verá  si  se  puede  en  algún  modo 
ejecutar.  Puede  solamente  haber  algún  inconveniente  en  las 
últimas  acciones  de  guerra,  porque  seguramente  pintándolas 
como  han  sido,  podrían  tener  alguna  diferencia  de  como  se 
han  publicado. 

»Eb  el  punto  de  caudales,  sobre  el  que  habló  ayer  esta 
Junta,  no  puede  menos  de  repetirle,  que  si  no  se  procura  un 
préstamo  de  consideración,  sea  de  Inglaterra  ó  de  otra  parte, 
será  imposible  el  dejar  de  estar  en  continuos  apuros  y  faltarán 
caudales  en  las  ocasiones  más  precisas.  El  medio  millón  de  li- 
bras que  V.  considera  se  lograrán  de  las  aprehensiones  de 
efectos  y  géneros,  hechas  en  esa  Ciudad  y  en  la  villa  de  Reus; 
)  *  el  medio  catastro  y  las  demás  contribuciones,  no  son  sufícien- 

tes,  ni  por  sueño,  para  atender  al  principio  á  los  cuantiosos 
gastos  que  de  necesidad  ocurren  y  han  de  ocurrir.  Si  algún 
individuo  de  la  Suprema  tiene  algunos  conocimientos  de  lo 
que  ocurrió  en  la  guerra  pasada,  comprobará  necesariamente 
lo  que  queda  dicho;  esto  es  una  guerra  de  distinta  clase,  para 
la  que   no  hay   los  recursos  que  en  aquella,  y  en  los  gastos. 


394  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


corren  todos  á  cuenta  de  la  Provincia;  es  algo  parecida  á  la 
guerra  de  Sucesión,  en*  la  que  desempeñaron  los  pueblos  los 
pagos  por  medio  de  censales,  de  que  en  el  día  se  carece,  que 
han  necesitado  un  siglo  para  redimirlos,  y  hay  aun  algunos 
que  no  han  podido  libertarse  de  la  pesada  carga  que  sufrieron. 
Estos  son  los  espejos  en  que  debe  mirarse  la  Provincia,  y  no 
teniendo  previsión,  se  verá  en  muchos  apuros,  y  no  contando 
que  puede  ser  larga,  y  por  consiguiente,  que  necesitará  de 
mucha  gente  y  dinero,  no  podrá  acudirse  á  todo,  cuando  sea 
necesario;  bueno  será  que  haga  V.  primeramente  estas  refle  - 
xiones  á  la  Suprema,  que  es  la  que  ha  de  dar  tono  á  tales 
cosas. 

»Espera  con  impaciencia  esta  Junta,  que  lleguen  de  Carta- 
gena los  fusiles,  pero  si  no  se  piden  en  cantidad  mayor  á  la 
Inglaterra,  ó  en  donde  los  haya,  la  cosa  no  podrá  ir  bien;  á 
este  Corregimiento  y  al  de  Figueras,  deberían  enviarse  á  lo 
menos  de  cuatro  á  cinco  m^l  fusiles;  es  lástima  al  ver  que  sólo 
un  corto  número  de  migueletes  puede  habilitarse,  porque  los 
más  no  los  tienen,  y  de  los  que  hay,  una  gran  parte  no 
son  de  calibre;  este  punto  debe  activarse  con  la  mayor  efi- 
cacia. 

^Escribió  esta  Junta  á  la  de  Sevilla  después  del  sitio  de  20 
de  Junio,  diciéndole  primeramente  que  carecíamos  de  armas, 
y  que  podía  faltarnos  la  pólvora  si  por  segunda  vez  fuese 
atacada  esta  Ciudad,  y  contestó  con  fecha  23  de  Julio  que  los 
apuros  en  que  se  hallaba,  no  le  permitían  hacer  lo  que  desea- 
ba, pero  que  el  mismo  día  pasaba  oficio  al  comisionado  que 
el  Gobernador  de  Gibraltar  tenía  en  aquella  Ciudad,  para  que 
de  las  primeras  remesas  que  creía  vendrían  muy  en  breve  de 
Inglaterra,  se  tenga  la  atención  correspondiente  á  las  justas 
instancias  de  esta  Junta,  y  se  le  faciliten  por  mar  las  armas  y 
municiones  que  sea  posible,  y  que  de  las  resultas  daría  aviso 
para  el  gobierno  y  satisfacción  de  esta  Junta. 


EMILIO  GRAHIT  395 


»La  Junta  de  Granada  con  fecha  de  9  de  Julio  dice  á  esta 
Junta,  después  de  hablarle  de  los  apuros  en  que  se  hallaba  con 
el  exércíto  del  General  Dupont;  que  sin  embargo,  apurando 
'  todos  sus  recursos,  daba  con  aquella  fecha  la  orden  oportuna 
á  la  Junta  de  Gobierno  de  la  Ciudad  de  Málaga,  para  que  lue- 
go que  allí  se  presente  un  comisionado  de  ésta,  ya  sea  por  mar 
ó  por  tierra,  se  le  entreguen  cien  quintales  de  pólvora  de  ca- 
ñón y  otros  tantos  de  los  de  fusil,  por  cada  mil  quintales  de 
las  que  de  ambas  especies  existe  en  aquellos  almacenes,  y  que 
si  en  lo  sucesivo  pueden  proporcionarse  otrcs  efectos  milita- 
res de  cualquiera  clase,  lo  manifestará  á  esta  Junta  á  fin  de 
que  envíe  por  lo  que  puedan  remitirse,  sin  perjuicio  de  que 
con  aquella  fecha  lo  avisaba  á  la  Junta  Suprema  de  Sevilla 
por  si  era  posible  auxiliar  á  ésta  en  lo  que  pudiese  á  su  ar- 
bitrio. 

»En  seguida  de  estos  oficios,  viendo  que  podía  faltar  la 
pólvora  según  las  relaciones  que  daba  el  comandante  de  arti- 
llería, se  resolvió  á  dar  comisión  á  un  hermano  de  D.  Benito 
Rovira,  de  San  Feliu  de  Guixols,  para  que  pasase  á  Málaga  á 
recoger  la  pólvora  que  le  entregasen,  firmando  el  correspon- 
diente recibo;  enfermó  y  no  pudo  ir,  y  en  su  lugar  se  comisio- 
nó á  otro  hermano,  del  cual  no  ha  habido  noticia,  ni  otras  re- 
sultas; con  lo  que  quedará  V.  plenamente  informado  de  cuanto 
ha  ocurrido  sobre  el  asunto. 

» Queda  enterada  esta  Junta,  que  el  23  (de  cuya  fecha  es  la 
carta  que  ha  recibido  atrasada,  que  le  ha  dirigido  D.  Santiago 
de  Noguera,  ayudante  de  Campo  del  Sr.  Conde  de  Caldagués, 
desde  el  lugar  de  Sabadell),  que  habían  salido  los  dos  diputa- 
dos de  esa  para  la  Junta  General  del  Reino,  pero  no  dice  V.  en 
donde  se  celebrará,  que  conviene  saberlo  para  el  gobierno  de 
esta  Junta. 

»Los  impresos  de  Josef  Napoleón  que  recibió  esta  Junta 
por  conducto  del  General  Duhesme  durante  este  último  sitio. 


396  LA  JUNTA  DE  GERONA  EN  1808-9 


los  detestó,  y  en  cambio  le  envió  los  impresos  de  la  derrota 
de  Dupont  y  otros,  y  de  haber  desocupado  Madrid  los  fran- 
ceses. 

»Ha  tenido  también  esta  Junta  los  oficios  del  Consejo  y 
Cámara  de  Castilla,  para  la  proclamación  de  Fernando  el  sép- 
timo; no  ha  contestado  á  ellos,  pero  dio  parte  de  haberlos  re- 
cibido al  Excmo.  Sr.  Capitán  General  con  fecha  de  25;  le 
expuso  las  dificultades  que  le  ocurrían,  y  espera  su  resolución 
para  arreglarse  á  ella. 

»Dios  guarde  á  V.  muchos  años.  Gerona  31  de  Agosto  de 
i8o8.=Sr.  D.  Andrés  OUer. 

»P.  D.  Por  las  dos  adjuntas,  verá  V.  que  ha  producido  el 
efecto  deseado,  la  solicitud  que  se  hizo  á  la  Ciudad  de  Sevilla 
y  Granada,  pues  en  virtud  de  ellas,  ha  remitido  y  se  hallan  ya 
en  San  Feliu  de  Guixols,  550  quintales  de  pólvora.» 

Emilio  Grahit 
(Se  continuará) 


ANALS  INEDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

DEL   CAMP  DE   TARRAGONA 


(  continuació  ) 

capítol  SEGON 

Continuado  deis  Consells  generáis,  especiáis  y  de  Comuna. — Manera  de 
congregáis  y  de  fer  la  extracvió  de  Juráis,  Mostassafs  y  demés  em- 
pleáis de  la  oila, — hogaige  peí  pago  del  bouatge.-  Varíes  ordinacións 
ó  deéermina^ións  deis  Consells, — Deume  de  baleigs  y  redempció  del 
Qop  de  blat, — Queixes  que  7  Consell  feu  contra  7  Rector  de  la  Selva, 
per  haoer  posat  aquést  en  práctica  algunes  reformes  decretades  en 
lo  Sínodo  Tarragonense. — Motins  en  los  Consells  generáis  del  porxo, 
manament  del  Senyor  Arquebisbe  d'  enderrocarlo  y  autorisassió  de 
teñir  Consell  de  Cent  en  la  Seloa. — Negociado  del  prioilégi  de  les 
imposicións. — Qüestió  entre  'Is  Juráis  de  la  mateixa  y  H  Gooernador 
de  Tarragona.-'Contrarietats  deis  de  C  Albiól—Fer  pagar  talles  ais 
Donxells  ó  Caoallers  de  la  oila.  -  Persecució  deis  bandolers  y  lladres  é 
tnstiiució  deis  Guarda  termes. 

Se  congregava  '1  Consell  general  al  porxo  de  la  iglesia, 
després  que  '1  saig,  90  es,  lo  nunci,  havía  feta  la  crida  pels  ca- 
rrers  acostumats,  dihent:  que  tothom  acudís  al  Consell  baix 
pena  de  5  sous,  y  de  vegades  posavan  pena  de  mes  cantitat 
ais  qui  no  hi  acudían.  Continuaren  fentho  aixís  fins  al  any 
1504,  en  que  '1  Senyor  Arquebisbe  Gonzalvo  Fernandez  de  He- 
redia  ordena  que  '1  Consell  general  d'  allí  en  avant  fos  reduhit 
al  nombre  de  33  personas,  90  es,  onze  del  bras  major,  onze  del 
bras  mitjá  y  altres  onze  del  bras  menor,  representan!  aqueixos, 
ab  los  30  del  Consell  special,  tot  lo  Consell  general,  lo  qual 
se  nomenava  Consell  de  60.  Empero,  lo  poblé  continua  en  as- 
sistir  al  porxo  de  la  iglesia  sempre  y  quan  hi  "havía  Consell 
general,  fins  al  any  i6i6en  que  '1  Senyor  Arquebisbe,  Senyor 


398  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


de  la  Selva,  maná  ais  Jurats  que  enderroquessin  V  esmentat 
porxo  y  's  lleves  d'  allí  lo  Consell,  y  que  d*  allí  en  avant  lo  de 
60  se  congregues  á  la  Casa, — que  no  fa  pas  gaires  anys,  se  no- 
menava  Casa  de  la  Vila  vella,  al  carrer  que  no  passa,  lo  qual 
antiguament  en  deyan  lo  carrer  del  Regomir,  y  també  deis 
Regomirs, — ab  pié  poder  com  si  fos  lo  Consell  general  de  tot 
lo  poblé.  Reíerent  á  dita  casa,  en  1551  fou  presentada  una  pro- 
posició,  dihent:  «la  cabironada  de  Casa  la  Vila,  que  es  envers 
lo  carrer  de  Regomir,  está  molt  dolenta  y  perillosa.  Lo  Con- 
sell determina  que  fos  llevat  lo.perill,  y  que  's  cale  la  taulada 
y  *s  fassa  ab  sostre  y  ab  taulada,  engorfantho  de  tal  manera 
que  estiga  be,  y  's  fassa  venir  mestre  Martí  de  Tarragona.» 
Abans  de  ser  veñuda  dita  casa,  fa  pochs  anys,  hi  havía  un 
finestral  gótich  molt  bell  y  enlayrat. 

Pera  convocar  lo  Consell  á  la  dita  Casa,  á  mes  de  la  crida 
acostumada,  tocavan  lo  seny  gros  durant  una  hora,  y  si  dins 
aqueix  temps  no  acudían  los  consellers,  s'  encenía  una  candela 
petita  com  las  que  donan  ais  ofertoris,  y  acabada  de  cremar, 
tancavan  la  porta,  y  1'  Escrivá  apuntava  los  que  hi  faltavan 
y  Is  anomenava  ab  veu  alta,  é  incontinent  lo  Clavari  pagava, 
per  cada  hu  deis  que  hi  faltavan,  5  sous,  cobran tsels  després 
deis  mateixos,  y  si  algún  d*  ells  no  pagava,  V  acabussavan,  90 
es,  quedava  privat  de  teñir  cap  cárrech  públich,  ni  podía  esser 
conseller,  puig  que  al  any  1487  ja  havían  feta  una  ordenación 
que  '1  qui  deuría  al  comd,  no  fos  posat  en  Consell.  Tampoch 
podían  admetre  al  Consell  general,  ni  al  special,  á  ningú  que 
no  fos  nat  y  batejat  en  la  mateixa  vila,  ni  ais  fadrins,  encara 
que  fossen  sois  á  casa.  De  manera,  que  á  29  de  Septembre  de 
1602,  lo  Sr.  Maciá  Dalmau  Robert  demaná  se  '1  habilites  y  se 
insacules  sa  persona  en  lo  gremi  deis  Consells  y  oficis  de  la 
vila,  perqué  volía  venir  á  residir  en  la  vila  com  á  fiU  de  pares 
proscrits  de  la  present  vila  de  la  Selva.  Pero  '1  Consell  digué 
á  dit  Dalmau;  «que  no  '1  podían  acullir  en  lo  gremi  deis  Con- 


-^^-7 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  399 


sells  y  oñcis  de  la  vila,  ni  habilitar  sa  persona  pera  tal  cosa, 
per  causa  que  1  temps  de  insacular  y  habilitar  persones  per 
tais  oñcis,  no  era  fins  al  Desembre  primer  vinent;  y  perqué  lo 
dit  Maciá  Dalmau  Robert  no  es  nat  ni  batejat  dintre  les  mu- 
ralles  de  la  vila,  lo  qual,  demés  de  deu  anys  á  esta  part,  tením 
privilegi  y  consuetut,  per  ser  de  dit  Consell  han  d'  ésser  nats  y 
batejats  dins  la  vila;  aixís  com  també  tením  privilegi  del  ma- 
teix  temps  que  ningún  cavaller  por  ésser  insaculat  ni  habilitat 
per  teñir  ningún  deis  dits  oficis,  y  com  Uargament  'ns  consta 
que  lo  dit  Maciá  Dalmau  Robert  lo  es  de  pares  y  avis,  com  á 
descendent  de  línea  recta  deis  Montserrats  verdaders  de  la 
present  vil^,  que  ab  ella  son  cavallers,  y  de  aixó  ha  donat  Uar- 

ga  informado y  per  totes  estes  causes,  declarám  no  teñir 

Uoch  lo  que  dit  Dalmau  Robert  demana,  per  les  quals  lo  ina- 
biliten,  esclouen  y  Uansen  del  dit  Consell,  y  com  en  la  dita 
suplicació  lo  dit  Sr.  Robert  y  de  Montserrat  demana  que  vol 
venir  á  viurer  y  residir  en  la  present  vila,  vejan  que  Is  ne 
apart...  .  Fonch  determinat,  seguint  la  consuetut  antiga,  de 
no  poder  venir  á  residir  en  dita  vila  de  la  Selva  sens  primer 
haver  obtingut  Uicencia  del  Srs.  Jurats  y  Consell,  empero,  que 
al  dit  Sr.  Maciá  Dalmau  Robert  y  de  Montserrat,  per  ser  es- 
tats  sos  pares  de  aquí  y  ser  cavallers  honrats,  y  de  bona  fama 
y  vida,  se  acuUi  sempre  que  volrá  venir  ab  sa  casa,  y  esta 
resposta  li  donen  y  sin  volrá  resposta  ninguna,  li  sie  donada, 
firmada  y  sagellada  sots  lo  saguell  de  dita  vila.»  (i). 

Pera  que  's  veji  ab  mes  detall  lo  que  's  practicava  en  lo 
Consell  general  que  cad^  any  tenían  per  la  festa  de  Sant  Juan 
Evangelista,  anotaré  aquí  un  document  que  consta  en  los  lli- 
bres  deis  Consells  de  Casa  la  Vila. 

Diu  lo  citat  document:  «Divendres  día  de  Sant  Joan  he- 
vangelista  que   comptam  ais  27  del  mes  de  desembre  del  any 


(i)    Arxiu  de  ca'  la  Vüa  y  Ilibres  deis  Consells. 


400  ANALS  INEDITS  DR  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


de  la  nativítat  de  nostre  Sor.  Deu  Jesuchrist  de  1597  per  los 
magnífichs  m.*^  Rafel  Mulner,  gabriel  pere  y  pere  aloy  jurats 
en  lo  any  prop  passat  de  1596  de  la  present  vila  de  la  Selva 
fonch  convocat  y   ajustat  consell  general  de  tot  lo  poblé  al 
porxo  de  la  yglesia  Uoch  acostumat  per  asemblants  y  altres 
coses  ab  veu  de  publica  crida  feta  per  pere  sales  nunci  de  la 
cort  del  magnífich  baile  de  la  present  vila  pels  llochs  acostu- 
mats  en  lo  qual  consell  foren  los  magnífichs  jurats  y  la  major 
part  del  poblé  y  asó  per  afer  extrachsió  de  jurats  mostasafs 
manobrer  del  molí  de  la  vila  (i)  manobrer  de  la  vila  sagristá 
de  Sant  Andreu  y  altres  sagristáns  procuradors  del  hospital 
veados  de  tales  tots  á  rodolins  trets  de  bossa  conforme  se  feu 
r  any  passat  de  1596  com  consta  ab  acte  firmat  peí  Sr.  arca- 
bisbe  de  sa  ma  y  foren  trets  los  jurats  y  altres  oficis  seguents. 
P."»**  jurat  de  bras  major  m.^  gabriel  selles,  jurat  de  brás  mitjá 
bernat  bover.  jurat  de  bras  menor  pau  oliver.  mostasafs  joan 
morera  y  andreu  roig.  manobrer  de  vila  joan  baile  carrer  de 
castella.  manobrer  del  molí  de  la  vila  melxior  uguet.  sagristá 
de    S.   Andreu   andreu  mulner.   sagristá  de  la   verge  maría 
d*  asi  (2)  toni  pamies  de  la  pujada,  sagristá  de  S.  Pere  del  puig 
gabriel  monter.  sagristá  de  la  verge  maría  de  pared  delgada 
joan  gabriel.  procuradors  del  hospital  joan  cabot  y  gabriel 
simó,  sagristá  de  Sta.  Catherina  francesch  plana,  sabater.   sa- 
gristá de  S.  blay  mestre  jaume  gomis.  sagristá  de  les   animes 
andreu  rabasa  revenador.  Veados  de  tales  agustí  cugul  y  Joan 
torrens  carré  de  la  carnicería.» 

En  el  any  1422  també  s'  havía  celebrat  Consell  general 
al  pati  de  las  torras,  ahont  hi  assistiren  161  homens  pera 
nombrar  Síndichs  (3). 


(1)  Era  r  molí  prop  de  la  Masó  al  riu  I^rancolí. 

(2)  Era  la  Verge  María  de  la  iglesia  parroquial  y  la  uomenavan  d'  as- 
si,  ^'o  es,  de  la  vila,  pera  distingirla  de  la  Verge  María  de  Paret  delgada. 

(3)  L'  anomenat  pali  de  las  torras,  era  '1  pali  que  posseheix  lo  se- 


JOAN    PIÉ,    PVRE.  401 


Pera  satísfer  las  pagas  del  bouatje  y  demés  gastos  de  Co- 
muña  ó  Veguería,  tatxavan  los  fochs  que  corresponía  á  cada 
Uoch  perteneixent  á  la  Comuna  de  tot  lo  Camp.  En  un  docu- 
ment  del  any  1457  se  trova,  que  contavan  en  las  poblacións 
segúents,  los  fochs  que  havían  de  pagar  4  diners  per  foch, 
pera  satisfer  les  messións  que  la  térra  feya  tots  díes.  «Drets  de 
fogatge.  P.'"*'  Per  la  vila  de  Valls,  per  228  fochs,  76  sous.  La 
vila  de  Reus,  por  269  fochs,  89  sous  8  diners.  La  vila  de  la  Sel- 
va, per  209  fochs,  73  sous  4  diners.  Lo  loch  del  Cover,  per 
173  fochs,  57  sous  8  diners.  Lo  loch  de  Gostantí,  per  146 
fochs,  48  sous  8  diners.  Lo  loch  de  Riudoms,  per  130  fochs, 
43  sous  4  diners.  Vinyols,  20  fochs,  6  sous  8  diners.  Lo  Poch 
del  Plá,  per  40  fochs,  13  sous  4  diners.  Vilabella,  per  27  fochs, 
9  sous.  Alió,  per  20  fochs,  6  sous  8  diners.  Vilavert,  per  15 
fochs,  5  sous.  Muntulíu,  per  13  fochs,  4  sous  4  diners.  Tama- 
rit,  per  38  fochs,  12  sous  8  diners.  Lo  Quodony,  per  9  fochs, 
3  sous.  Burguet,  per  3  fochs,  un  sou.  La  Masó,  per  4  fochs,  i 
sou  4  diners-.  U  Aubioll,  per  9  fochs,  3  sous.  Lo  Forgé,  per 
52  fochs,  17  sous  4  diners.  Les  Borges,  26  fochs,  8  sous  8  di- 
ners. Riu  de  Canyes,  79  fochs,  20  sous  2  diners.  Montroig,  53 
fochs,  28  sous  3  diners.  Diluns  qui  comptave  a  24  de  Maig  de 
1462  fonch  congregat  lo  consell  de  la  térra  en  lo  qual  los  pro- 
mens  deis  lochs  segúents  e  foch  posat  per  los  dits  promens  e 
consell  foguatge  de  4  diners  per  foch  lo  qual  se  age  a  paguar 
la  meytat  per  tot  aquest  mes  de  Mayg  laltre  meytat  per  tot  lo 
mes  de  juny  proxim  vinent.»  En  un  Consell  del  any  1534  ^^^ 
proposat  dihent:  «Monsenyor  V  Emperador  demana  fogatge 

per  6  anys ja  havem  donat  los  fochs  ais  afogadors,  son  en 

suma  271,  que  rellevats  los   10  per  cent,  restan  244.  Vegen 
com  se  han  de  compartir  y  com  haurém  deis  que  no  teñen  va- 


nyor  Frederich  Vidal  do  Casa  Fon  tañáis,  darrera  casa  seua,  segons  ho 
demostran  las  confronta cións. 


402  ANALS  INEDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 

líes.  Fonch  determinat  que  dit  fogatge  sía  posat  entre  los  que 
teñen  valíes  com  es  acostumat  á  nou  mans,  y  els  qui  no  teñen 
valíes,  que  paguen  dits  7  sous,  relevant  empero  lo  que  se  ha 
de  relevar  á  rahó  de  10  per  cent  (i). 

A  I  de  Maig  de  1509  fou  congregat  en  la  Selva  lo  Consell 
de  Comuna,  ahon  h¡  assistiren  Antón  Sáleles,  Síndich  y  pro- 
curador de  la  vila  de  Reus,  Antón  Güet.  Síndich  y  procurador 
de  la  Selva,  Damiá  Macip,  Síndich  y  procurador  de  Riudoms, 
Pere  Puig,  Síndich  d*  Alforja,  Pere  Spelta,  Síndich  de  Mont- 
roig,  Miquel  Ortoneda,  Síndich  de  Riudecanyes  y  de  tota  la  ^ 

baronía  d'  Escornalbou,  Guim  Guasch  de  Vinyols  y  Bartomeu 
March  del  Codony,  tots  Síndichs  y  procuradors  de  llur  poblé; 
convocats  y  congregats  (diu  lo  document)  en  la  vila  de  la  Sel- 
va, á  la  casa  del  honorable  Joan  de  Montserrat,  ahont  se  acos- 
tuma  congregar  las  universitats  comunas  del  camp  de  Tarra- 
gona, com  á  representans  de  la  major  y  mes  sana  part  de  las 
universitats  de  la  comuna  del  dit  camp,  celebrant  Consell  ge- 
neral com  es  costúm,  nombraren  y  constituíren  per  Síndichs  y 
procuradors  generáis  de  la  Comuna  ais  honoral^les  Bernat 
Carnicer  menor  de  dies  mercader  de  Reus  y  á  Bernat  Ver- 
gonyós  faber  ville  de  Silva  (2)  y  á  Damiá  Macip  de  Riudoms, 
«pera  defensar  la  causa  que  se  espera  introduhir  per  part  deis 
Cónsuls  de  Tarragona,  per  la  qual  tots  nosaltres  anem  á  ser 
despulláis  de  nostra  pacífica  posesió  pels  Cónsuls  de  Tarrago  • 
na,  ó  per  sos  vicaris,  ó  per  altres  qualsevols  oficiáis  de  dita 
ciutat,  sobre  la  causa  de  carregar  y  descarregar  mercaderías 
que  .venen  per  mar  en  lo  port  de  Salou,  ó  per  térra  per  causa 

de  carregarse  en  dit  port y  totes  les  demés  causes Tes- 

timonis  Pau  montserrat  mercader  de  la  Selva  y  Gabriel  bafe- 
ruU  apothecari  de  la  mateixa.»  (3). 


(1)  Llibres  deis  Consells  de  Gasa  la  Vila. 

(2)  Era  dit  Bernat  Vergonyós  fabricant  de  campanas. 

(3)  Lo  document  original  está  escrit  en  llatí.  Arxíu  antich  de  la 
parroquia. 


JOAN   PIE,    PVRE.  403 


A  13  de  Janer  de  1522  los  Jurats  y  Síndichs  de  la  Selva 
otorgaren  una  escriptura  de  debitori  á  favor  del  magnífich 
Joan  de  Manya,  Cavaller  y  Doctor  en  arados  Drets,  de  la 
ciutat  de  Tarragona,  á  qui  havían  amprat  200  Uiures  barc.»  per 
la  necessitat  que  tenían  de  diners,  «pera  satisfer  lo  dret  de  ma- 
ridatge  (diu  lo  document)  introduit  é  ordenat  per  causa  de  la 
subvenció  del  matrimoni  contret  per  la  Sereníssíma  Senyora 
Eleonor,  reyna  de  Portugal,  germana  del  potentíssim  é  cató- 
lich  cesárea  raagestat  Caries,  Emperador  é  Rey  de  Castella  é 
Aragó  é  de  altres  regnes  é  dominis,  ab  lo  Sereníssím  Rey  de 
Portugal,  com  també  pera  pagar  lo  dret  de  coronació  introduit 
en  favor  del  potentíssim  é  católich  cesárea  magestat  Caries, 
Emperador  é  Rey  de  Castella»,  etc.  (i). 

A  4  de  Juny  de  1540  fou  proposat  al  Consell  dihent:  que 
les  clavagueres  deis  portáis  estavan  embossades:  y  determina- 
ren que  U  manobrer  de  la  vila  les  netejés,  ó  al  manco  la  del 
portal  de  S.  Antoni.  A  5  de  Marp  de  1542  també  fou  determi- 
nat  que  fossen  fetes  crides  de  no  jugar  a  daus,  ni  naips,  ni  á 
les  festes  á  ningún  joch,  ni  pilota,  ni  bitlles.  E  així  mateix  de 
no  jurar,  y  sía  de  Sant  Andreu  la  pena  sis  menester,  A  9 
d*  Agost  del  mateix  any  se  convoca  y  congrega  '1  Consell  de 
Comuna  en  la  sala  de  casa  Miguel  Gili  de  la  Selva,  comuner  de 
dita  Comuna,  pera  nomenar  Síndichs,  assistinthi  los  Jurats  de 
Reus,  Alcover,  Riudoms,  Alforge,  Montroig,  de  la  Baronía 
d'  Escornalbou,  de  Tamarit,  del  Pía,  Vilaseca,  Vinyols,  Al- 
biol  y  Montoliu. 

A  20  de  Janer  de  1547  se  digué  en  lo  Consell,  que  el  Re- 
verendíssim  Cardenal  d'  Oria,  Arquebisbe  de  Tarragona,  havía 
arrendat  á  m.^  Setanti  la  jurisdicció  civil  y  criminal,  així  se- 
glar com  eclesiástica,  quin  Cardenal  se  trovaba  á  Genova; 
pero  Ms  Consells  de  Tarragona,  tant  del  Clero  com  de  la  CIu- 


(1)    Arxiu  antich  de  la  parroquia. 


404  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


tat,  se  determinaren  no  acceptarlo,  per  esser  cosa  inussitada, 
y  donaren  rahó  á  las  universitats  y  parlaments;  y  'Is  de  Reus, 
com  los  de  Riudoms,  feren  requesta  al  comuner  pera  que  con- 
voques Comuna  y  Veguería  per  tractar  dita  causa,  y  haventsi 
convocat  tots  los  Síndichs  de  la  térra,  se  tractá  d'  enviar  á 
Genova  algüns  homens  pera  tractarho  ab  lo  mateix  Cardenal; 
pero  després  de  moltes  agencies  y  convocacións  de  Comunas 
dihent  que  aixó  era  en  dany  de  tota  la  térra,  s'  acudí,  final- 
ment,  á  la  regia  Audiencia  de  Barcelona  pels  quatre  Uochs, 
Reus,  la  Selva,  Alcover  y  Riudoms  ab  los  de  Tarragona. 

En  altre  Consell  (1552)  fou  determinat,  que  d*  aquella  hora 
en  avant,  lo  Jurat  qui  portará  dol  del  seu  pare,  mare,  muUer, 
filis  ó  filies,  després  de  quatre  diumenges  que  será  feta  la  no- 
vena, haja  de  assistir  ab  les  insignies  de  la  vila,  y  ais  diumen- 
ges y  festes  haja  de  seure  al  banch  deis  Jurats  á  la  iglesia  ab 
sos  companyóns,  y  ais  díes  feyners  que  porti  dol  si  volrá.  Y 
en  1554  també  fou  determinat  fer  la  carretera  peí  camí  de  Reus 
fins  á  la  riera  d*  Almoster.  A  6  de  Setembre  de  1576  los  Jurats 
y  Síndichs  de  la  Baronía  d'  Escornalbou  presentaren  una  lletra 
citatoria  al  Consell  de  Comuna  en  la  Selva,  contra  1  R."^  Ca- 
pítol de  Tarragona,  Seu  vagant,  per  lo  que  lo  111."  y  R.**"  Se- 
nyor  Cardenal  anava  suprimint  les  canongíes  y  altas  dignitats 
que  vagaren  en  la  iglesia  de  S.  Miquel  d'  Escornalbou,  y  crear 
una  persona  de  la  Baronía  per  anar  á  la  Cort. 

En  r  any  1579,  per  causa  de  les  plujes,  que  duraren  molts 
díes  en  lo  mes  de  Desembre,  hi  havía  á  la  Selva  molts  pobres 
qui  *s  trobavan  ab  gran  necessitat,  perqué  feya  un  mes  que  no 
havían  pogut  treballar  ni  guanyar  cap  diner;  pero  '1  Consell, 
veyent  aqueixa  penuria,  determina  se  dones  á  cada  hü  una 
faneca  de  blat,  ab  la  condició  de  tornarla  per  S.  Jaume  pró- 
xim  vinent  á  la  botiga  del  blat  de  la  vila. 

A  23  de  Juliol  de  1586,  essen  testimonis  Gaspar  Guasch, 
escrivá  Jurat,  y  Joan  Montserrat,  donzell  del  carrer  del  Regó- 


JOAN  PIÉ,    PVRE.  405 


mir,  se  convoca  1  Consell  de  Comuna  del  camp  de  Tarragona 
en  la  Selva,  y  'Is  Síndichs  de  Reus  digueren,  que  la  universi- 
tat  de  Reus  no  volía  esser  mes  de  la  Comuna,  ni  en  la  congre- 
gació  d^  ella.  També  se  separen  de  la  mateixa  las  universitats 
de  Castellvell,  Pobla  de  Mafumet  y  Masricart. 

En  altre  Consell,  á  6  d'  Agost  de  157 1,  se  proposá  dihent: 
«que  á  28  de  Juliol  prop  passat,  van  compareixer  davant  1'  ofi- 
cial del  111."  y  R.**"»  Sr.  Arquebisbe,  així  com  á  Síndichs  de  la 
Selva,  com  encare  á  Síndichs  de  la  Comuna  del  camp,  per  lo 
que  demana  lo  Sr.  Pablo  Ballesteros,  procurador  del  dit  Se- 
nyor  Arquebisbe,  y  los  Síndichs  del  K.^  Capítol  y  procuradors 
deis  Senyors  Rebordes,  90  es:  deume  de  garrofes,  avellanes  y 
atmetlles  y  de  totes  altres  coses,  com  Uargament  ho  teñen 
entes,  y  dins  deu  díes  se  ha  de  fer  ostensió  al  dit  Sr.  oficial 
de  sa  potestad  y  Sindicat,  y  sobre  apó  determinarán  si  s'  ha 
de  fer  dit  Sindicat.»  També  fonch  proposat:  «que  havía  algunes 
universitats  del  present  camp  que  volían  esser  del  gremi  del 
Consell  de  la  Comuna.  Fou  determinat  peí  dit  Consell  nemine 
discrepante  que  ^s  fes  dit  sindicat  ais  dits  dos  Síndichs,  y  que 
tots  los  qui  volrán  esser  del  dit  gremi  de  la  Comuna,  sien 
abrassats  y  afavoríts.»  L'  esmentat  Sindicat  era  pera  defen9ar 
lo  plet  que  tenían  á  Barcelona,  per  no  pagar  lo  deume  de  ga- 
rrofes, atmetlles,  etc.  Y  en  altre  document  de  1573,  diu:  «qué 
tenían  elecció  feta  y  nominació  de  tres  persones  de  la  víla  de 
la  Selva  pera  fer  igualar  y  donar  assiento  en  lo  que  dit  lUus- 
tríssim  Sr.  Cardenal  los  demanava,  deume  de  baleigs,  sobre 
deis  quals  teníen  lite  ab  sa  Sría.  111. ■•»  «Y  essent  content  (diu 
lo  document)  lo  Sr.  Cardenal  de  fer  lo  tráete  en  general  ab  tota 
la  térra,  y  entenent  ab  tots  aquells  qui  per  avuy  teñen  lite  ab 
sa  lU."»  sobre  dits  baleigs,  fonch  content  sa  III.""  puguen  fer 
de  tretse  quarteras  de  blat  net  y  bell  una  quartera  de  baleigs 
que  síe  de  baleigs  brut  y  no  blat  net,  y  que  pus  sa  voluntat  es 
que  nos  mana  se  ajustam  en  Consell  de  Comuna  y  Vegue* 


4o6  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  UK  LA  SELVA 

ría»,  etc.  Se  determina  que  «per  dimars  3  de  Agost  de  1573, 
que  'Is  Síndichs  de  les  5  viles,  90  es,  la  Selva,  Alcover,  la  Ca- 
nonja,  Vilavert  y  V  Albiol,  anessen  á  Tarragona  á  tornar  la 
resposta  á  S.  S.  111. ■■"  y  suplicarli  sía  servit  fern'os  mercé  que 
de  dotse  quarteres  de  forriient  bo   y  bell  y  net,  sen   fa^a  una 

quartera  de  baleigs  brut   y  no  blat  net »  Al  Setembre  del 

mateix  any,  després  de  haver  declarat  la  regia  Audiencia  sobre 
la  contenció  de  jurisdicció  sobre  la  lite  deis  baleigs  que  era  prin- 
cipiada per  part  de  la  vila  de  la  Selva  en  lo  consistori  de  Ta- 
rragona, y  venint  per  medi  d^  algunes  persones  á  tráete  ab  lo 
Sr.  Cardenal  sobre  dit  deume,  demana  de  baleigs,  no  volgué 
S.  S.  111. "*■  estar  ab  lo  pactat;  de  manera,  que  no  tingué  efec- 
te  lo  negociat  y  apuntat  ab  dit  Senyor.  Y  així  diumenge,  instant 
lo  procurador  de  la  mensa  archiepiscopal  de  part  del  Sr.  ofi- 
cial y  Vicari  general,  se  publica  en  la  trona  de  la  present 
iglesia  excomunió  contra  de  molts  particulars  per  haver  re- 
fusat  pagar  lo  deume  deis  baleigs,  havent  estat  requests  pagar. 
Uesprés  acudiren  á  Tarragona  los  5  Síndichs  de  la  Comuna  y 
V^eguería,  Selva,  Riudoms,  Alforge,  Cambrils  y  Montroig,  á 
suplicar  á  Sa  Senyoría,  «fos  servit  donar  assento  y  per  vía  de 

justicia  passar  per  la  cadira »  Aqueix  plet  se  deuría  portará 

la  Audiencia  de  Barcelona,  durant  algdns  anys,  puig  que  al 
1588  fou  proposat  en  un  Consell  dihent:  «que  *ls  doctors  de 
Barcelona  Ms  havían  dit,  que  'Is  particulars  tenían  sobrada 
justicia  sobre  *1  pagar  las  décimas  de  garrofes,  avellanas,  etc., 
y  devían  defensar  que  la  sentencia  real  donada  á  relació  del 
magnífich  Sr.  Sala,  no  'Is  podía  compendre,  y  que  's  devían 
defensar  particularment,  90  es,  cada  vila  per  sí  y  *ls  particulars 
per  sí.  Fou  determinat  peí  Consell,  que  la  predita  causa  de  li- 
quidació  de  las  décimes  se  defénse  per  part  de  les  viles  y  de 
particulars  de  tal  modo,  que  la  Comuna  tant  solament  pague 
los  salaris  deis  Advocats  de  la  Comuna  y  que  haja  dos  procu- 
radors. 


-^¡wr 


JOAN    PIE,    PVRE.  407 


En  un  Consell  de  Comuna  celebrat  en  la  Selva  (1580)  ele- 
giren  comuner,  y  després  de  haverse  votat  en  secret,  ab  faves 
negres  y  blanques,  recaigué  que  fos  de  la  vila  de  Valls  la  elec- 
ció  del  comuner  y  receptor,  ab  condició  que  la  caixa  de  les 
escríptures  havía  d'  estar  en  la  casa  del  Consell  de  la  present 
vila  de  la  Selva,  ahont  han  acostumat  estar,  y  las  tres  claus  de 
dita  caixa  bajen  de  teñir  la  vila  de  Valls  una,  la  vila  de  Reus 
altra  y  la  tercera  la  vila  de  la  Selva (i). 

En  1587  demanaren  al  Sr.  Arquebisbe,  fos  servit  manar 
de  moderar  les  crides  publicades  per  manament  del  Sr.  Go- 
bernador, «saltera  los  capítols  perjudicials  ais  privilegis  y  ordi- 
nacíóns  de  les  viles». 

A  2  de  Juliol  de  1606  fou  presentada  al  Consell  una  propo- 
sició  dihent:  «que  '1  Sr.  Arquebisbe  'Is  havía  redimit  lo  cop 
del  blat,  que  fins  assí  havíam  tingut  de  leuda  d'  un  cop  per  fa- 
neca de  tot  lo  blat  que  arribava  per  vendré  en  la  present  vila 
y  terme:  y  lo  Sr.  Arquebisbe,  Senyor  nostre,  pochs  díes  feya 
havía  afirmat  y  provehit  com  convenía,  per  anar  despedit  com 
convenía  á  Roma,  y  per  axó  feren  venir  á  m."  Gendre,  Notari 
de  Tarragona,  per  pendre  V  acte  del  Sindicat  que  havía  de 
fermar  lo  Consell  pera  fer  Síndich  y  Procurador  per  Roma, 
perqué  en  nom  de  la  universitat  puguessen  fer  lo  que  convin- 
dría  per  la  expedició  de  la  concessió  se  demana  á  Sa  Santedat 
per  la  mercé  los  havía  fet  lo  Sr.  Arquebisbe  de  redimir  dit  cop, 
pagant  quiscun  any  vint  quarteres  d'  ordi,  nomenant  Síndich 
al  Sr.  Dr.  Joan  Estell  Rich,  sachristá  de  Mallorca  y  Agustí 
Miralles,  Procurador  de  Monsenyor  111.™  de  Tortosa,  perqué 
en  nom  de  la  universitat  pugan  y  tingan  poder  pera  fer  Uar- 
gament  lo  contingut  en  dit  Sindicat  pera  1  be  de  dita  petició  y 
redempció  del  cop,  lo  qual  es  en  molt  gran  be  del  poblé  y  be 
comú  de  la  present  vila.»  Fou  determinat  y  confírmat  peí  Con- 

(Ij    Arxiu  de  Casa  la  Vila,  Ilibres  deis  Consells. 


n 


408  ANALS  INÉDIIS  DR  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


sell  tot  lo  predir,  y  «confíats  que  *Is  Síndichs  dessus  dits,  los 
(juals  per  avuy  se  troban  á  Roma,  farán  lo  que  convé  peí  be  de 
la  present  vila»  (i). 

En  el  Sínodo  tingut  á  Tarragona  ais  primers  anys  del  si- 
gle  XVII,  se  feren  varíes  reformes  en  lo  régimen  y  adminis- 
trado de  coses  eclesíástiques.  De  manera,  que  al  posarse  en 
práctica  las  ditas  reformas  pels  Rectors,  ocasionaren  moltes 
protestes  deis  Jurats  y  Consellers  deis  pobles.  Aixís  consta  en 
varis  documents  deis  Uibres  deis  Consells  de  la  Selva.  Al  mes 
de  Novembre  de  1607  se  quexaren  perqué  '1  Sr.  Rector  dei- 
xava  de  dir  la  missa  per  lo  poblé  molts  díes,  y  perqué  havía 
demanat  tres  sous  á  n'  Andreu  Castellar  lo  día  que  prengué  be- 
nedicció.  Per  1*  Agost  de  1608  fou  proposat  al  Consell  dihent: 
«que  havían  anat  á  donar  rahó  al  Sr.  Arquebisbe  de  que  '1 
Sr.  Rector  Revull  no  vol  dir  ni  pretent  dir  missa  pera  1  poblé, 
la  qual  cosa  sempre  acostumat  terho  y  té  obligado  en  dir  mis- 
sa cada  día  pera  '1  poblé,  y  parlantne  ab  mossen  Reig  aprés  de 
moltes  dades  y  preses,  ha  dit  que  ho  deixessem  en  poder  de 
comproniís,  y  també  volen  que  'Is  bassiners  que  están  sota  pro- 
tecció  de  la  vila  y  han  acostamat  sempre  donar  compte  en  pre- 
sencia deis  Jurats  y  Consell,  are  volen  que  's  donen  comptes  de- 
vant  del  Rector.  Vejen  quels  ne  apart.»  «Fonch  determinat  que 
de  ninguna  manera  ho  deixen  en  compromís,  ates  y  considerat 
que  sempre  ha  acostumat  dir  missa  pera  '1  poblé,  y  també  do- 
nar compte  ais  Srs.  Jurats,  y  se  ajuste  Consell  de  Comuna  y  se 
li  done  rahó  del  que  passa,  y  si  apareixera  al  Consell  de  Co* 
muña,  se  tragui  un  breu  de  Cort  contra  lo  dit  Rector.»  Y  ala  7 
de  Decembre  del  mateix  any  se  digué  en  lo  Consell,  «com  lo 
Sr.  Rector  Francesch  Revull  pretén  que  pot  deixar  de  dir 
algunas  missas  de  las  que  té  obligació  de  dir,  y  passar  los 
comptes  deis   bassins  y  altres  coses  que  son  contra  nostres 


(1)    Llibre  del  Consell  de  Casa  la  Vila. 


JOAN   PIÉ,    PVRE.  409 


consuetuts puig  que  en  lo   Sínodo  ültimament  tingut  se 

ha  determinat  poguessen  fer  dites  coses »  En  altre  Consell 

especial  de  9  de  Decembre  del  mateix  any  se  digué:  «Senyors, 
en  lo  ültim  Sínodo  obtingut  se  ha  determinat  coses  molt  contra 
deis  usatges  de  les  viles,  com  es  no  dir  missa  pera  1  poblé  cada 
día,  voler  teñir  ma  en  los  comptes  de  les  confraríis  los  Rectors 
y  fer  pagar  mes  allarchs  los  parroquiatges  y  extremaunciars  y 
altres  coses.»  Anaren  després  á  donar  queixa  al  Sr.  Arquebis- 
be  de  Tarragona,  pero  no  deurían  conseguirne  res,  perqué  en 
Mar9  de  1609  encare  tornaren  á  tractar  de  las  mateixas  ques- 
tións;  y  al  20  de  Setembre  del  mateix  any  proposaren  al  Con- 
sell dihent:  «Lo  Sr.  Rector  F'rancesch  RevuU  ha  publicat  una 
Uetra  de  excomunió  al  pdlpit,  manant  ais  Jurats  y  á  qualsevol 
que  sapia  en  que  s'  esmersan  las  caritats  del  hospital,  casa  de 
Ntra.  Senyora  y  Sant  Pere,  y  com  tots  saben  sempre  han 
acostumat  donar  los  comptes  devant  los  Srs.  Jurats  y  escrivá 
del  Consell  de  dites  cases  y  are  vol  vajen  devant  lo  Rector, 
cosa  may  feta,  sino  sempre  se  han  mostrat  al  visitador  quan 
sefá  visita;  vejen,  etc.» 

En  lo  mateix  any  se  van  cometre  dintre  la  vila  de  la  Selva 
dos  greus  críms,  segons  ho  demostra  la  proposició  que  feren 
al  Consell  á  25  de  Octubre  dihent:  «ja  á  tots  vostés  es  notori 
com  estos  díes  prop  passats  han  mort  dins  de  la  present  vila  al 
batUe  y  jurat  en  cap;  y  veyent  lo  Sr.  Governador  y  Assessor 
lo  gran  dany  y  mal  se  ha  succehit  se  son  conferits  assí  en  la 
present  vila  y  casa  del  Consell  pera  representarnos  lo  que 
convindría  fer  per  la  bona  defensa  deis  poblats  de  dita  vila.» 
Y  '1  Consell  determina,  «que  's  fa^a  crida  que  tothom  se  recuUa 
de  jorn  y  que  's  tanquen  los  portáis  sino  lo  portal  devall  ab 
unes  graellas  y  que  's  tanquen  les  finestres  de  les  muralles  y 
que  1  Sr.  batUe  tinga  poder  si  volrá  en  fer  espíes  secretes  que 
la  vila  pagará  lo  que  será  menester.»  Mes  lo  Sr.  Governador 
aconsellá,   «que  tots  los  que  teñen  cases,  encara  que  sien  en 


4IO  ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


horts,  sois  sien  en  lo  terme  de  la  presen t  vila,  vingan  á  dormir 
dins  lo  clos  déla  vila  en  pena  de  25  Iliures,  y  assó  per  mana- 
ment  del  Sr.  Governador,  y  que  se  recullin  tots  dins  tres  díes 
esceptuat  les  masíes.»  Y  en  altre  Consell  tingut  en  lo  mes  de 

Decembre  del  mateix  any  1609,  se  digué:  « he  mes,  prevé- 

nen  com  hi  ha  moltes  persones  al  castell  y  á  la  iglesia  y  altres 
parts  que  's  guarden  de  la  justicia  peí  cas  se  seguí  del  Sr.  bat- 
Ue  Mulner,  si  sería  be  se  fes  una  embaixada  al  Sr.  Governa- 
dor,  pera  veurer  si  éstos  tornarían  á  ses  cases,  per  quan  son 
aquí  festes,  y  que  qui  deu  que  pague,  y  qui  no  deu  no  es  rahó 
que  patesca.»  Fou  determinat,  «que  per  are  no  's  remoga  nin- 
guna cosa  que  per  ventura  serie  mes  mal,  y  que  tal  volta  mi- 
llor  ho  assertarían  que  cada  hú  negocies  per  sí,  y  per  quan  Ja 
vila  es  jutje  d'  esta  cosa,  no  está  be  que  la  vila  done  súplica.» 
Sembla  que  1'  esperit  d'  insubordinacíó  y  poch  respecte  á 
les  Autoritats  locáis,  se  deixava  ja  sentir  en  aqueixos  anys,  tal 
volta  per  causa  de  les  idees  reformistes  y  revolucionarles  que 
Luther  havía  proclamat,  puig  que  en  los  sigles  anteriors  al 
XVII,  no  's  trova  cap  document  ahon  consti  que  en  los  Con- 
sells  generáis  del  porxo,  hi  hagués  hagut  may  cap  motí,  ni  mal 
respecte  á  les  Autoritats,  com  succehí  en  V  any  1616,  segóns 
ho  declara  la  proposició  que  fou  presentada  al  Consell  especial 
á  27  de  Desembre  del  mateix  any,  dihent:  «que  havent  vist 
los  escándols  y  perills  grans  que  hi  hagut  avuy  en  lo  porxo, 
lloch  acostumat  per  la  extracció  de  Jurats  per  las  malas  crian- 
sas  y  páranlas  injuriosas  que  se  han  dit  en  particular  en  perso- 
nas particulars,  d'  ahont  ha  perillat  eixir  uns  grans  danys,  y 
en  particular  per  las  páranlas  ditas  per  Pere  Nogués  en  perju- 
dici  de  Baltasar  Masdeu  en  falsía  y  sens  ser  així,  á  ocasió  de 
las  quals  se  ha  mogut  mo*í,  de  tal  manera  que  Jaume  Monter, 
mestre  de  cases,  digué  al  populatxo  ¡haré  es  hora!  |  y  sino  se 
hagués  mollat  fora  hauría  sigut  ocasió  de  perdres  molta  part 
del  poblé Fonch  determinat  que  dit  Jaume  Monter  no  fos 


lOAN   PIÉ,    PVRK.  411 


crídat  ni  acuUít  á  treballar  en  la  obra  de  la  iglesia  nova,  ni  al- 
tras  obras  de  la  vila,  y  que  en  lo  de  Pere  Nogués,  per  haver 
estat  lo  promovedor  é  incitador,  que  Baltasar  Masdeu  no  po- 
día ser  del  Consell  per  ser  del  Sant  Ofici,  y  que  ell  ho  prove- 
rá,  y  que  nos  passés  avant  en  la  extracció  de  Jurats  |  los  Se- 
nyors  de  Jurats  ab  lo  Sr.  Batí  le  digan  á  dit  Pere  Nogués,  que 
dins  tres  díes  provi  com  Baltasar  Masdeu  menor  es  del  Sant 
Ofici,  y  sino  que  's  fará  ab  ell  lo  que  será  de  Justicia,  y  que  al 
día  que  *ls  Srs.  Jurats  anirán  á  besar  la  ma  al  Sr.  Arquebisbe, 
que  'n  donen  rahó  á  dit  Monsenyor  y  á  son  Governador  y  as- 
sessor  del  que  ha  passat,  y  en  particular  del  que  digueren  y 
feren  dit  mestre  Monter  y  dit  Nogués  y  Gabriel  Pamies,  de- 
manan  tíos  justicia,  y  que  sía  de  son  servey  llevar  tal  prátiga, 
per  lo  que  cada  any  y  ha  grans  ocasións  de  motins,  y  que  y 
vaje  ab  companyía  deis  Srs.  Jurats  y  Jaume  Pamies.»  Lo  día 
23  del  mateix  mes  y  any  se  digué  al  Consell  que  ya  se  havía 
parlat  á  misser  Caralt  y  al  Sr.  Arquebisbe  del  que  havía  suc- 
cehit  en  loporxo  devant  la  iglesia;  y  haventlos  informat  llar- 
gament,  lo  Sr.  Arquebisbe  los  concedí,  «llevar  lo  Consell  del 
porxo,  y  1  porxo  devant  la  iglesia  lo  enderroquen  y  '1  llansen 

á  térra »  donántloshi  lo  privilegi  per  escrit,  «que  d'allí  en- 

devant  en  pena  de  500  Uiures,  y  altres  penes  á  ell  ben  vistes 
no  gosessen,  ni  fessen,  ni  tinguessen  Consell  general  de  tot  lo 
poblé  al  porxo,  com  fins  avuy  se  havía  fet;  sino  ques  tingues 
solament  en  la  casa  y  sala  de  casa  la  vila,  y  que  en  dit  Consell 
no  fossen  cridats  ni  convocats  sino  los  30  consellers  del  Con- 
sell general  de  la  casa,  que  ells  juntament  ab  los  30  del  Con- 
sell especial  fan  número  de  60,  tinguessen  pie  poder  tant  y 
tant  Uarch  com  si  ios  lo  Consell  general  de  tot  lo  poblé,  y 
així,  perqué  sia  notori  á  tot  lo  poblé  y  no  pugan  allegar  ig- 
norancia, encontinent  febsen  fer  una  crida»;  la  qual  fou  feta  á  2 
de  Janer  de  161 7  publicant  lo  privilegi  de  Monsenyor  11."  Kn 
vista  de  tot  aixó^  lo  poblé  se  queixava  de  que  s'  ha^ués  d'  en- 


412 


ANALS  INÉDITS  DE  LA  VILA  DE  LA  SELVA 


derrocar  lo  porxo  de  la  iglesia  y  se  lleves  lo  Consell  general 
de  tot  lo  poblc,  los  Jurats  y  Consellers  enviaren  una  comissió 
al  Sr.  Arquebisbe,  demanantli  no  Is  obligues  á  enderrocar 
V  esmentat  porxo;  pero  '1  Sr.  Arquebisbe  se  mostrá  inflexible 
y  'Is  obliga  á  enderrocarlo.  Després  anaren  altra  volta  á  supli- 
carli  que  'Is  fes  mercé  d*  amplificar  y  allargar  la  conc»íssió  acer- 
ca la  reducció  del  Consell,  demanantli  que  'Is  concedís  V  auto- 
risació  de  poguer  assistir  tots  los  caps  de  casa  per  la  extracció 
de  Jurats  y  altres  ofícials  de  la  vila;  pero,  Monsenyor  tampoch 
ho  volgué  concedir.  Mes,  havent  vingut  á  la  Selva  lo  Senyor 
lUustríssim  pera  remediar  y  assentar  dit  Consell,  se  li  feu  una 
embaixada  ais  30  de  Desembre  del  mateix  any,  concedintlos, 
finalment,  que  poguessen  reduhir  lo  Consell  de  tot  lo  poblé  al 
nombre  de  40,  á  mes  deis  30  del  Consell  especial  y  deis  30  del 
general  de  la  casa,  y  que  total  farían  lo  Concell  de  cent. 
E>onch^  d*  aqueixa  fetxa  data  lo  haverhí  hagut  en  la  vila  de  la 
Selva  lo  Consell  de  cent,  lo  qual  dura  fins  á  la  supressió  deis 
Consells  y  á  la  constitució  deis  Ajuntaments,  y  ja  no  's  pogue- 
ren  reunir  mes  al  porcho  de  la  iglesia,  ni  al  fossar.  Malgrat 
aixó,  tampoch  faltaren  alborots  en  lo  Concell  de  cent»  segóns 
se  digué  en  un  Consell  tingut  al  día  18  de  Octubre  de  1626, 
expressantse  aixís:  «Ahir  17  d'  Octubre  reberem  unes  Uetres 
del  Sr.  Canonge  Hortoneda  subcol-lector  apostólich  y  per  es- 
ser  demá  fira  de  Alcover  los  havíam  ajusta^  avuy  aquí  per  Ue- 
girlos  les  Uetres,  y  encontinent  lo  jurat  Guasch  les  llegí  devant 
del  Consell  de  cent.  Hi  hagué  molts  crits  y  tantes  males  crian- 
ses  per  no  volerse  aderir  á  les  determinacións  del  Consell  es- 
pecial y  de  seixanta  conforme  diuhen  les  Uetres  los  Uegiren 
ahir  en  lo  consell.» 

Joan  Pié,  Pvrr. 

f^Se  continuará J 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


Intorno  Sibari  e  Turio.— Qüalchu  memom n.^Pasquale  Garojalo, 
Daca  di  Bonito  e  Márchese  di  Camella,  Comm.  di  1  ^  classe  del 
R.  Ord.  Albertino  di  Sassonia,  -Parte  prima,  Sibari  e  Tupio. — 
Pürte  seconda,  Versione  del  xii  libro  di  Ateneo.  Preceduta  da  un 
ragguaglio  e  da  un  cenno  critico  suir  autore  e  suU'  opera  di  lui. — 
Nópoli  —Emilio  Pras.— 1899. — 1  vol.  212  páginas, ^Conclusión), 

La  parle  segunda  del  interesante  libro  del  egregio  Comendador  Pas- 
cual Garofalo,  comprende  la  versión  del  libro  xii  del  Banquete  de  loe 
Sabios,  del  célebre  sofista  griego  Ateneo,  conocido  también  por  los 
«Dipnosofístaso,  con  lo  cual  se  propone  el  autor  quitar  toda  duda  acerca 
de  la  mala  fama  de  disoluto,  que  una  tradición  constante  atribuye  sólo  al 
pueblo  Sibarita,  com^  tristísimo  privilegio  de  tan  desgraciada  gente, 
siendo  asi  que  no  fué  Sibaris  la  única  ciudad  pervertida  de  los  tiempos 
antiguos,  pues,  otras  figuran  en  lugar  muy  visible  en  la  historia  de  la 
corrupción  humana.  Ahí  están  los  Samios,  los  Jonios  y  tantos  otros. 

La  obra  del  naucrnlense  Ateneo,  según  demuestra  Garofalo,  viene  ó 
ser  ó  modo  de  Bnciclopedia,  imitando  el  Simposio  del  gran  filósofo  Pla- 
tón, en  la  cual  se  habla  de  todo,  desde  la  gastronomía,  hasta  la  historia 
natural  y  la  filosofía,  con  narraciones  divertidas,  usos,  costumbres,  etc., 
de  la  época  del  autor,  culto  y  alegre  ciudadano  de  Grecia  en  el  siglo  III 
de  la  Era  Cristiana.  En  forma  dialogada,  finge  Ateneo  una  conversación 
con  su  amigo  Ti mocra<tes,  hablando  de  un  tal  Larencio,  romano,  hombre 
de  espléndida  fortuna,  el  cual  invita  á  su  mesa  ó  los  hombres  eruditísi- 
mos en  toda  clase  de  ciencias,  citando  los  nombres  y  calidad  de  los  co- 
mensales; con  lo  cual  Ateneo  rindió  un  gran  servicio  ó  la  posteridad, 
por  cuanto,  gracias  á  esa  ingeniosa  obra,  ha  llegado  hasta  nosotros  el 
nombro  de  muchos  autores  clásicos  y  la  expresión  de  sus  obras,  que  de 
ctra  suerte  hubieran  quedado  sumidos  en  la  más  oscura  noche  del  ol- 
vido. 

Garofalocita  el  número  considerable  de  sabios  que  intervienen  en  la 
suntuosa  cena  del  riquísimo  Larencio;  poetas,  médicos,  músicos,  gra- 
máticos, filósofos,  oradores,  jurisconsultos, etc.,  etc.,  de  cada  uno  délos 
cuales  cita  alguna  típica  particularidad.  Explica  Garofalo  la  estructura 
de  tan  curiosa  obra,  presentándola  su  autor  á  modo  de  representación 
dramática,  no  perdiendo  nunca  de  vista  al  modelo  (Fedonej  que  tomó 


4H  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


por  guia,  y  haciendo,  por  otra  parte,  difícil  orienturse  en  el  pandemó- 
nium farragoso  de  tan  curioso  libro,  en  el  que,  puede  decirse,  que  se 
habla  de  todo  lo  conocible  en  la  época  en  que  fué  escrito.  Basta  recor- 
dar que  cerca  ochocientos  autores  y  unas  mil  doscientas  obras  se  citan 
por  Ateneo  en  el  fárrago  enorme  de  su  libro,  cuyo  interés,  con  todo,  no 
es  posible  desconocer. 

Termina,  puede  decirse,  el  libro  xv  del  rico  trabajo,  con  un  resumen 
de  los  escolios  (brindis  (?)  y  canciones,  entre  las  cuales  (igura  un  himno 
de  Aristóteles  á  la  Virtud,  que  los  sabios  convidados,  se  tinge,  recitaron 
y  cantaron;  ilustrando  Garofalo  con  eruditísimas  notas  en  qué  consistían 
esos  escolios  y  canciones  en  los  convites  griegos,  y  dando,  por  último, 
una  interesante  noticia  bibliográfica  y  crítica  sobre  las  ediciones  y  tra  • 
ducciones,  no  muy  numerosas  por  cierto,  de  tan  notable  obra. 

Después  de  la  idea  sobre  Ateneo  y  su  libro  de  los  cDipnosoíistHso, 
contiene  el  meriiísimo  trabajo  del  Duque  de  Boniío  la  versión  del  xii  li 
bro  de  dicha  obrd.  Sostiene  Ateneo  una  amena  conversación  con  Ti 
mocrates  discreteando  sobre  el  placer,  citando  las  opiniones  de  los 
autores  clásicos,  especialmente  filósofos  y  poetáis  El  lujo,  la  molicie  y 
los  placeres  de  la  mesa,  á  los  cuales  no  se  sustraían,  por  cierto,  los 
dioses  ni  los  héroes,  son  los  temas  de  que  se  ocupa  Ateneo  én  su  curio- 
so libro.  Son  de  entretenida  lectura  las  citas  de  los  autores  antiguos  so- 
bre las  disolutas  costumbres  de  los  Persas,  Medos  y  Lidios;  recordando 
la  horrible  venganza  de  Omfalía  contra  los  Lidios;  la  molicie  ^  afemina- 
ción de  los  Tirrenos,  en  alto  grado  dados  á  la  lujuria  y  á  la  bebida,  te- 
niendo establecido  esa  lúbrica  gente  el  llamado  «amor  libre»,  y  dándose 
á  todo  género  de  liviandades;  recordatido  que  se  hicieron  célebres,  du- 
rante la  antigüedad,  los  Sicilianos  por  su  refinada  glotonería;  siguien 
do  en  esta  lista  de  pueblos  disolutos  y  embrutecidos  por  la  más  exaje- 
rada  molicie,  el  pueblo  Sibarita.  De  esa  gente  habla  con  detención 
nuestro  poeta,  haciendo  mérito  de  cómo  vestía  y  pasaba  la  vida  lo  más 
regalada  posible  y  libre  de  cuidados,  mereciendo  los  honores  públicos 
el  ciudadano  que  más  se  distinguía  por  el  lujo,  la  molicie  y  el  rumboso 
despilfarro,  imitando  á  esa  gente  los  Crotoniatos,  enemigos  victoriosos 
de  los  Sibaritas.  No  menos  muelles  y  disolutos  fueron  los  Tarantines, 
según  Ateneo,  y  los  Cretenses;  no  librándose  de  la  característica  livian- 
dad de  todos  los  pueblos  antiguos  los  graves  Iberos,  que  usaban  túnica 
trágica,  talar,  valientes  y  fuertes  para  la  guerra,  si  bien  les  aventajaron 
en  la  vida  licenciosa  y  afeminada  los  Massiliotas,  sus  vecinos;  siguiendo 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  415 


en  la  lista  los  Sirios,  mitrados  y  opulentamente  vestidos  de  riquísimas 
túnicah;  los  Milesios,  victimas,  á  bu  vez,  del  lujo  y  de  las  discordias  in- 
testinas; los  Escitas,  miserables  por  sus  violencias  y  maldades,  disfra- 
zando sus  barbaras  costumbres  con  el  fausto,  la  riqueza  y  los  placeres; 
los  Jónios,  no  menos  dados  á  la  molicie  y  al  fausto;  los  Samios,  muy 
aficionados  á  las  joyas  y  al  desenfreno  del  lujo.  Gente  dada  á  la  bebida, 
¿  la  glotonería  y  al  placer  fueron  también  los  Bizantinos,  al  decir  de 
Ateneo;  asi  como  los  de  Tesalia  les  gustaba  pasar  el  tiempo  con  bailari- 
nas y  cantantes.  Sobresalieron  los  Sicilianos  en  general  y  los  Siracusa- 
nos  en  particular,  por  el  lujo  y  el  frecuente  banquetear;  los  Sirios,  por 
la  vida  ociosa  y  de  crápula,  perdiendo  la  mayor  parte  del  día  en  los  pú- 
blicos cenáculos,  dados  á  la  bebida  y  á  la  música  estruendosa  y  bárbara; 
losCapuanos,  acumuladores  de  inmensas  riquezas,  superaron  la  fama 
de  los  Sibaritas  y  Crotoniatos.  por  la  molicie  y  el  lujo  con  que  pasaban 
la  vida,  al  igual  que  los  afeminados  Curetcs  y  los  Cumanos.  Tales  son 
los  pueblos  de  que  Ateneo  tuvo  noticia,  que  se  distinguieron  por  el  lujo 
y  la  molicie. 

Seguidamente  pasa  el  autor  á  ocuparse  de  los  personajes  que  se  hi- 
cieron célebres  por  su  desmedida  afición  al  lujo  y  á  los  placeres,  citan- 
do á  Ninio,  hijo  de  Niño  y  de  Semiramis;  Sardanápalo,  asquerosamente 
afeminado  y  de  cuyo  suicidio  dramático  y  ostentoso  dá  cuenta  Ateneo, 
así  como  de  la  inscripción  sepulcral  que  se  hizo  grabar,  en  la  cual  re- 
sume el  modo  como  pasó  la  vida  aquel  divertido  monarca  Siguen  el  fri- 
gio Atidrocoto,  muy  dado  á  adornarse  á  guisa  de  mujer;  el  sidonés  Stra- 
tone,  que  superó  á  todos  los  hombres  en  el  lujo  y  la  molicie,  abatiendo 
el  record»,  según  el  barbarismo  en  uso,  en  cuanto  á  despilfarro,  al 
mismísimo  Nicolás  II,  rey  de  Pafos,  muertos  ambos  miserablemente; 
Garete,  afeminado  y  lascivo  ateniense,  contrastando  por  sus  larguezas 
en  favor  de  los  pobres  y  desvalidos  con  el  ateniense  Cimón;  Olimpio 
Pericles,  dado  á  los  placeres  con  su  amiga  Aspasia  de  Megera,  que  le 
arruinó  como  á  un  vulgar  calavera,  y  el  celebérrimo  Temístocles,  no 
considerándose  deshonrado  el  pasear,  en  pleno  día,  públicamente,  por  el 
Cerámico,  repleto  de  gente,  á  cuatro  Etéras  en  su  cuadriga;  Alcibíades, 
el  hermosísimo,  superó  como  disoluto  al  que  lo  fuese  más  de  entre  los 
Jónios,  causando  admiración  por  su  belleza  y  lujo  lo  mismo  á  las  muje- 
res que  á  los  hombres,  y  por  su  fortaleza  y  robustez,  indisciplina  y  au- 
dacia, fué  el  bépoe  de  su  tiempo;  Pausanias,  rey  de  los  espartanos,  por 
su  soberbia  y  lujo,  quiso  equipararse  á  los  dioses,  así  como  el  lacede- 


4l6  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


monio  Faraces  se  hizo  célebre  por  su  i  o  temperancia  y  molicie.  A  esos 
personajes  históricos  no  lee  fueron  en  zaga,  en  cuanto  á  vida  disipoda 
é  intemperante,  Isante,  rey  de  Tracia,  el   faraón  Tolomeo  II,  y  Cailia, 
malverdador  de  caudales  que  no  )e  pertenecían,  sobresaliendo  entre 
todos  Alejandro  Magno,  de  cuya   existencia,   rodeada  de  lujo  y  es- 
plendidez, se  hace  lenguas  £íippo  Olintio,   queriendo  eclipsar  á.  los 
mismos  dioses.  Detióne&e  Ateneo  citando  ó  los  autores  que  se  ocuparon 
de  ia  vida  y  hechos  del  Grande  Alejandro,  cuya  vida  de  placeres,  no  fué 
parte  para  dulcificar  su  carácter  sanguinario  y  cruel,  pareciendo  cosa 
de  pura  imaginación  la  descripción  de  las  bodas  de  ese  celebérrimo  mo- 
narca, el  cual  tuvo  imitadores  entré  sus  cortesanos  y  amigo»,  citando  ai 
rico  Agnón,  ó  Clito,  á  Perdicca  y  Cráter.  Cita  Ateneo  al  rey  Antíoco  por 
su  fastuosidad  y  al  tirano  Pollera  tes,  de  Samos,  que  llegó  á  emular  á  los 
mismos  Lidios  en  punto  ¿  nefanda  molicie,  superando  en  inmoralidad  ¿ 
todos  los  citados.  A  ese  crapruloso  personage  acompañan  los  sibaritas 
Alcistene,  Smindiride,  Dionisio  el  Joven,  tirano  de  Sicilia,  «execrable 
peste  de  toda  Siciliaj»,  dado  á  toda  torpeza  y  liviandad,  satisfaciendo  sus 
perversos  insliutus  de  bestia  y  de  fiera  con  atrocidades  inenarrables. 
Sigue  ó  ese  monstruo,  Demetrio  Falerco,  dado  á  los  retí  na  miemos  de  la 
mesa  y  del  placer;  Lucullo  y  Sestio  Lisandro,  sin  igual  entre  los  más 
disolutos  romanos;  el  pintor  Parrosio,  dado  al  lujo  y  á  la  magnificencia 
como  un  monarca  oriental;  el  filósofo  Aristipo,  cabeza  de  la  escuela  Ci- 
renóica,  que  quiso  demostrar  la  razón  de  ser  de  la  molicie  como  el  fin 
de  todas  las  acciones  y  en  la  cual  se  funda  la  vida  de  los  humanos,  ha- 
liando  disipado  «us  bienes  en  el  lujo  y  las  mujeres;  el  músico  Poliarco, 
dado  al  placer  «teórica  y  prácticamente»,  según  Alcneu  consigna,  gran- 
de admirador  del  filósofo  Epicuro  y  sus  secuaces,  sostenedores  que  el 
principio  y  raíz  de  todo  bien  es  el  placer  del  vientre,  y  toda  exquisita 
sabiduría  á  eso  queda  reducido,  máxima  que,  como  en  otras  muchas 
cosas,  siguieron  bastante  bien  los  egregios  personajes?  romanos  que 
Ateneo  nombra;  huciendo  notar  el  autor,  que  antes  de  Epicuro,  Sófocles 
había  suscitado  la  misma  doctrina  de  corrupción  y  de  sensualidad.  Si- 
guen en  esta  larga  lista  de  filósofos  del  sensualismo  erótico,  Licón  el 
Peripatético   y  Anasarco   Clearco  Soiense,  cabeza  de  los  filósofos  que 
fueron  llamados  Endemonicios.  Gorgia  Leontino,  por  el  contrario,  vi- 
vió largos  años,  sin  achaques  en  su  vejez,  por  haber  vivido  con  honesti- 
dad y  continencia,  citando  Ateneo,  como  contraste  con  los  personajes 
disipados,  el  rey  Antipatro,  modelo  de  modestia,  continencia  y  írugali- 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS  417 


dad.  Plolomeo,  Bvergetes  (el  benéfico),  séptimo  rey  de  Egipto,  de  la  di- 
nastía griega,  dado  al  placer  y  al  lujo,  no  interrumpe  la  serie  nefanda 
de  personajes  célebres  por  sus  vicios  y  desastrada  vida.  Maga,  rey  de 
Cirene,  no  estando  ocupado  en  la  guerra,  se  dedicó  á  los  placeres  de  la 
mesa  y  murió  de  glotonería,  lo  que  d¿  ocasión  ó  Ateneo  pora  ponderar 
el  desprecio  que  los  Espartanos  sentían  por  la  gente  obesa  y  glotona, 
citando,  como  contraste,  ovarios  personajes  que  se  distinguieron  por 
la  delga  ^ez  del  cuerpo,  entre  ellos  Cinesia,  hombre  de  tanta  macritud 
como  impiedad;  Filete  de  Coo,  extremadamente  flaco,  y  otros  muchos, 
especialmente  noüible  por  esta  circunstancia  Filipide.  Finalmente,  ha- 
bfa  Ateneo  del  uso  de  los  ungüentos  y  perfumes  de  tan  frecuente  apli- 
cación en  el  mundo  galante  antiguo:  haciéndose  mención  en  una  nota, 
que  Ateneo,  en  el  libro  xv  del  Banquete  de  lo$  Sabios,  compendia  los 
principales  perfumes,  ungüentos  usados  en  la  época  que  escribió  su  cé- 
lebre y  curiosísimo  libro,  y  las  ciudades  que  se  distinguieron  por  la  ela- 
boración de  pomadas,  ungüentos  y  mil  mejunges  de  tocador. 

Avaloran  considerablemente  la  obra  del  ilustre  Comendador  Garofa- 
lo  las  citas  de  obras  de  autores  antiguos  y  modernos,  y  las  eruditas  no- 
tas de  aclaración  y  comentario  de  los  conceptos  vertidos  en  el  texto  (1). 
Bá  obra  de  erudición  suma  la  del  esclarecido  autor  napolitano,  y  de 
grandísimo  interés  para  los  que,  sin  grande  esfuerzo  ni  tiempo,  quieran 
tener  una  idea  de  cómo  se  vivía  en  lod  tiempos  clásicos,  en  todos  ó  casi 
todos  los  pueblas  que  algún  renombre  tuvieron  en  la  antigüedad.  La 
enseñanza  que  de  tan  curiosísima  obra  del  ilustre  procer  italiano  se 
desprende,  es  que  la  perversidad  acompaftó  siempre  al  hombre,  siendo 
achaque  inseparable  de  las  riquezas  los  vicios  más  execrables  y  las 
costumbres  más  perversas;  y  que  fué  la  obra,  tal  vez  más  grande,  del 
Altísimo  la  de  la  Redención  de  la  Humanidad,  constantemente  y  por 
doquier  pervertida  desde  los  tiempos  paradisiacos,  hasta  que  la  sangre 
divina  del  Justo  vino  á  lavar  los  pecados  del  mundo. 

P  C.  y  G. 


(1)  Debemos  hacer  especial  mención  de  1*  note  contenid*  en  1a  págin*  lil  de  1»  obn  de  Gs- 
roüelo,  relatlT»  á  1a  t(q|>ogniflA  de  1a  destmidA  ciadAd  eibAritA,  sitA  entre  Oata  Blanea,  Torre  del 
Ferro  y  La  Forgia,  deeoabrimiento  debido  á  1a  sAgAoidAd  del  Uostre  Antor,  qne  permite  indicAr 
ol  TerdAdero  ponto  qne  ocupó  1a  CApitAl  de  loe  SibAritAa,  y  sn  puerto,  en  el  hoy  pequefto  lego  de 
009a  Mi«mca, 


41 8  NOTAS   BIBLIOGRÁFICAS 


Daca  di  Bonito,  Cotntn.  Garofalo. — Lusitania  —  Conferenza  letta 
addí  21  Giugno  1903,  per  inizialíva  della  Societá  Luif^i  Camoens  nella 
Sala  del  Circolo  di  Commercio  in  Napoli. — Napoli. — 1903. — 1  folleto 
de  20  páginas. 

El  autor  de  la  conferencia  sobre  «Lusi tañía»,  el  Bxcmo.  Comm  Pas- 
cual Garofalo,  es  sobradamente  conocido  de  cuantos  cultivan  el  estudio 
de  la  antigüedad.  Su  nombre  ilustre  ha  pasado  las  fronteras  de  su  pa- 
tiía.  Pertenece  á  la  modernísima  falange  de  sabios  que  no  concretan  sus 
estudios  á  la  nación  de  que  forman  parte,  sino  que,  llevados  por  un  ele- 
vado cosmopolitismo,  investigan  fuera  de  su  país  todo  cuanto  pueda 
convenir  ó  la  grande  obra  de  la  reconstitución  de  la  historia  de  los  pue- 
blos y  de  los  reinos  antiguos.  La  frase  feliz  de  un  célebre  fílósofo  fran- 
cés (1),  «Chaqué  peuple,  á  son  tour.  a  brillé  sur  la  terre»,  que  invoca  el 
sabio  Sr.  Garofalo  en  su  conferencia,  explica  el  motivo  que  le  impulsara 
ó  estudiar  los  días  gloriosos  del  vecino  reino  lusitano,  tan  desconocido 
de  los  españoles  gracias  á  las  ridiculas  suspicacias  del  Estado  español, 
empeñado  en  que  en  las  escuelas  hispanas  se  conozca,  bien  ó  mal,  la 
historia  de  León  y  Castilla,  y  se  ignoren  los  anales  de  los  demás  pueblos 
que  conviven  en  la  península. 

Portugal,  la  antigua  Lusitania,  tiene  larga  é  interesante  historia. 
Ese  pequeño  territorio,  á  un  extremo  de  Europa,  es  la  patria  de  un  pue- 
blo que  fué  muy  grande  por  sus  santos,  por  sus  sabios,  por  sus  héroes, 
por  sus  atrevidísimos  exploradores.  Ese  pedazo  de  tierra  produjo  ardien- 
tes patriotas,  que  supieron  resistir  al  dommio  romano,  porque  en  la 
región  de  los  lusitanos  existía  de  tiempos  antiquísimos  un  pueblo  fuerte, 
porque  era  culto,  como  lo  indican  aun  las  citanias,  los  castros,  los  mo> 
numentos  pre-romanos,  tal  vez  coetáneos  á  los  que  la  ciencia  arqueoló- 
gica ha  descubierto  en  la  clásica  Hélade. 

Garofalo  evoca  en  su  conferencia  la  gran  figura  del  héroe  lusitano, 
que  combatió,  indomable  siempre,  contra  el  poder  de  Roma,  y  que  sólo 
la  cobarde  traición  fué  parte  para  destruir  la  independencia  del  país: 
Viríato!  Garofalo  evoca  así  mismo  el  recuerdo  de  la  enérgica,  resoluta 
y  valiente  mujer  Osmia,  vícti:na  de  su  amor  á  la  patria  y  á  la  fidelidad 
conyugal  jurada  á  Miriaco.  Retrae  también  la  memoria  de  Sertorio, 
que  si  fué  para  la  Lusitania  un  segundo  Viriato  por  su  resistencia  al 
yugo  romano,  fué  también  el  primer  maestro  de  su  pueblo  al  fundar  en 


(1)    yoltaire.-iraA«i>M(. 


COMUNICACIONES  419 


Osea  una  Academia,  obligando  ó  los  hispanos  y  ó  los  lusitanos  ó  enviar 
á  dicho  punto  á  sus  hijos.  La  figura  de  los  grandes  generales  romanos 
disminuye  oonsiderablemente  al  lado  de  los  altos  hechos  de  los  nobles 
caudillos  lusitanos. 

De  los  tiempos  primitivos  y  de  sus  hombres  pasa  el  Comm.  Garó  fa- 
lo á  recordar  los  de  épocas  más  próximas,  diciendo  que  si  España  tiene 
su  legendario  Rodrigo  de  Vivar,  el  Cid  Campeador,  Portugal  se  envane- 
ce con  su  Rodrigo  Froja;  si  Castilla  habla  de  sus  Ñauas  de  Tolosa,  el 
vecino  reino  reclama  la  gloria  de  haber  vencido  á  cinco  reyes  en  la  se 
ñaladísima  victoria  de  Orico;  si  los  castellanos  y  leoneses  citan  á  su  don 
Pelayo,  los  portugueses  nombran,  con  respeto,  al  fundador  de  su  reino, 
el  grande  Alfonso  Henrtquez  y  á  su  excelsa  consorte  Mahalda  (1 146),  con 
otros  monarcas  tan  ilustres  como  los  Sanchos  y  los  Alfonsos  de  las  mo- 
narquías leonesa  y  castellana. 

Finalmente,  cita  el  duque  de  Bonito  los  atrevidos  navegantes  y  explo- 
radores lusitanos  y  el  poderío  colonial  inmenso  que  el  pueblo  portugués 
disfrutó,  y  los  grandes  poetas,  filósofos  y  artistas  que  forman  hoy  la  co- 
rona esplenderosa  de  la  patria  de  Luis  Camoens. 

Breve,  concisa,  pero  entusiasta  y  elocuente,  es  la  Conferencia  del 

docto  Marqués  de  Camella»  de  que  hemos  intentado  dar  una  idea  en 

esta  mal  pergueñada  noéa, 

P.  C  y  G. 


COMUNICACIONES 


«AYUNTAMIENTO  DE  BARCELONA  ==Junta  Municipal  de  Mu- 
seos y  Bellas  Artes, — Núm.  1 ,200 .^^E&íSi  Junta  Municipal,  en  sesión  del 
día  7  de  los  corrientes,  al  enterarse  de  la  comunicación  remitida  por  la 
Asociación  de  la  digna  presidencia  de  V.,  indicando  la  conveniencia  de 
que  se  recojan  los  ejemplares  lapidarios,  propios  del  Municipio  de  Bar- 
celona, que  están  depositados  en  el  cercado  de  la  plaza  del  Rey,  conti- 
guo á  la  capilla  de  Santa  Águeda,  y  que  se  instalen  debidamente  en  el 
Museo  de  Arte  decorativo  y  arqueológico,  acordó  agradecer  el  interés 
demostrado  por  esa  Asociación,  en  este  asunto  y  manifestarle,  que  se 
está  ocupando,  desde  hace  algún  tiempo,  no  tan  solo  en  procurar  lo 
que  es  objeto  de  la  indicación  expresada,  sino  también  de  vencer  los 
obstáculos  que  puedan  entorpecer  la  instalación  del  Museo  provincial 
de  Antigüedades,  en  el  Palacio  Real  del  Parque,  hoy  Museo  de  Arte 
decorativo  y  arqueológico.»>Lo  que  me  complazco  en  comunicará  usted, 
transmitiéndole  la  gratitud  de  la  Junta,  por  el  interés  que  le  merece  la 


420  COMUNICACIONES 


importancia  y  decoro  de  nuestros  Museo8.=Dio8  guarde  á  V.  muchos 
año8.<=Barcelona  9  de  M^rzo  de  190i. — El  Concejal  Presidente  delega- 
do, J.  Pella  y  Porgas. =Sr.  Presidente  de  la  Asociación  Artístico  Arqueo- 
lógica Barcelonesa.» 


«GOBIERNO  CIVIL  DE  LA  PROVINCIA  DE  BARCELONA  = 
Número  1  =La  Excma.  Diputación  provincial  de  Barcelona,  con  fecha 
20  de  Diciembre  próximo  pasado,  me  dice  lo  s¡guiente:=sExcmo.  señor: 
=Esta  Corporación,  en  sesión  pública  ordinaria  del  día  22  del  actual, 
adoptó  el  siguiente  acuerdo:=«Signifiquese  ó  la  Asociación  Artístico - 
Arqueológica  Barcelonesa,  domiciliada  en  esta  capital,  calle  de  Tem- 
plarios, número  tres,  como  contestación  á  su  oficio  de  treinta  de  No- 
viembre próximo  pasado,  que  en  cuanto  la  Diputación  disponga  de  local 
adecuado,  procurará  satisfacer  los  deseos  de  dicha  Sociedad,  que  son 
también  los  suyos,  instalando  en  las  mejores  condiciones  posibles  la 
colección  numismática  adquirida  por  este  Cuerpo  y  que  perteneció  á  don 
Arturo  Pedrals.»=Lo  que  tiene  el  honor  de  comunicar  á  V.  E.  de  con- 
formidad á  lo  prevenido  en  el  artículo  79  de  la  ley  orgánica  provincial  y 
á  los  fines  del  28,  párrafo  2.*  de  la  misma. »=Lo  que  transcribo  ó  usted 
para  su  conocimiento  y  ofectos  consiguientes  =Dios  guarde  á  V.  muchos 
añ08.=>Barcelona  7  Enero  de  1904.=G.  Hothwos  =-»Sr.  Presidente  do  la 
Asociación  Arqueológica  Barcelonesa.» 


oJUNTADE  LAOBRADE  LA  PARROQUIA  DE  LOS  SANTOS 
JUSTO  Y  PASTOR— BARCELONA  =Dada  cuenlíi  á  esta  Junla  de 
Obra  de  su  atento  oficio  del  día  16  de  Ag08lo  próximo  pasado,  acordó 
en  sesión  del  día  de  ayer,  significará  V.  su  agradecimiento  por  el  inte- 
rés que  ha  merecido  á  la  Asociación  de  su  digna  presidencia  la  conser- 
vación de  las  antiguas  losas  sepulcrales  existentes  en  el  suelo  de  la  ca 
pilla  de  San  José,  de  esta  Iglesia  Parroquial,  y  manifestarle  que  si  algún 
día  debieran  las  mismas  separarse  de  dicha  capilla  se  tomará  en  consi- 
deroción  lo  por  ustedes  propuesto.=»Dios  guarde  á  V.  muchos  años.= 
Barcelona  2  de  Enero  de  1094.=El  Obrero  Secretario,  J.  Milá  Pí.«- 
Sr.  Presidente  de  la  Junta  Directiva  déla  Asociación  Artístico-Arqueo- 
lógica  Barcelonesa.» 


Eftablecimiento  tipográfico  de  J.  Vives,  Maataner,  22,  iDterior.— Baroelona. 


I 


TEODORO   MOMMSEN  (^) 


f  Con  tin  uación) 

Kl  conocimiento  de  los  extremos  que  abraza  el  Die  Stadt- 
rechte  der  Latinischen  Gemeinden  Salpensa  und  Malaca,  es 
esencialísimo  para  todo  el  qu<!;  pretenda  ocuparse  de  la  histo- 
ria de  algún  pueblo  hispano  durante  cualquier  periodo  de  la 
dominación  romana  y  no  quiera  hacer  el  papel  desairado  de 
esa  cáfila  de  cronistas  contemporáneos  nombrados  de  oficio, 
que  ni  conocen,  ni  han  oído  hablar  en  su  vida,  de  las  íuentes  del 
derecbc  provincial,  ni  de  los  pueblos  que  formaban  parte  en 
los  primeros  tiempos  del  imperio  de  los  conventos  jurídicos  de 
la  Ulterior  ni  de  la  Citerior ^ — y  aquí  he  de  rogar  á  esos  pseu- 
do'hisloriógrajos  titulares  que  no  pierdan  el  tiempo  indagando, 
para  motejarlas  y  deprimirlas,  las  órdenes  religiosas  á  que 
pertenecían  los  que  en  tales  conventos  moraban. 

Lástima  grande  sería  por  cierto  que  no  se  hubiese  tradu- 
cido al  castellano  la  obra  alemana  sobre  el  derecho  municipal 
de  las  poblaciones  latinas  de  Malaca  y  Salpensa  en  la  Provin- 
cia Bélica,  si  pudiera  abrigarse  la  esperanza  que  hubiera  de 
haber  encontrado  lectores  entre  nosotros,  que  llegasen  á  uti- 


(1)  Por  una  inadvertencia,  que  comprenderán  fácilmente  cuantos 
tengan  costumbre  de  corregii  pruebas  de  imprenta,  en  la  línea  12  de  la 
página  357  del  número  39  de  -esta  Revista,  dejé  pasar  sin  enmienda  la 
palabra  Schlesicig,  que  debí  sustituir  por  la  de  Oídeslohe  apoyado,  como 
indico  más  adelante  en  la  página  369,  en  el  discurso  del  Doctorado  del 
mismo  Mommsen,  donde  se  denomina  OLdesLoensis,  étnico  de  Oídeslohe, 
ciuf  ad  de  Dinamarca,  en  el  ducado  de  Holstein,  á  orillas  del  Trace,  rio 
nacegable,  como  se  lee  en  cualquier  Diccionario  geográfico.  Sin  embar- 
go, no  puedo  ignorar  que  algunos  de  sus  biógrafos  lo  hacen  nacer  el  30 
de  Noviembre  de  1817  en  Garding,  ciudad  de  Dinamarca,  del  ducado  de 
áchleswig. 


422  TEODORO   MOMMSEN 


lizar  sus  enseñanzas.  Pero  ¿quién  puede  tener  la  abnegación  y 
hasta  si  se  quiere  el  mal  gusto  de  gastar  el  tiempo  sin  provecho 
alguno  personal  en  semejantes  nimiedades,  en  un  país  donde 
sólo  se  abren  hoy  camino  la  soporífera  novela  regional,  que 
tortura  el  idioma,  el  inverosímil  drama  social,  cuyas  exagera- 
ciones provocan  la  neurastenia,  el  saínete  pornográfico,  apo- 
teosis del  rufián,  los  artículos  de  chismografía  política,  que 
son  el  más  fiel  trasunto  de  las  querellas  diarias  de  las  casas  de 
vecindad  de  los  barrios  extremos? 

Pero  tornando  á  la  cuna  de  los  epigrafistas  de  los  tiempos 
modernos,  es  fuerza  reconocer  que  los  primeros  colectores  de 
inscripciones  pronto  hubieron  de  verse  abrumados  bajo  el 
número  de  tantos  y  tan  diversos  monumentos  escritos  como 
venían  sin  cesar  acrecentando-  el  rico  caudal  de  ignoradas 
fuentes  históricas  locales  que  íbanse  descubriendo.  Para  po- 
derlas estudiar  fácilmente,  tuvieron,  pues,  que  comenzar  por 
clasificarlas  metódicamente,  dividiéndolas,  ante  todo,  en  dos 
grandes  series,  la  primera  religiosa  y  la  segunda  profana,  sub- 
dividiendo  luego  cada  cual  de  ellas  en  diferentes  grupos,  se- 
gún eran  las  leyendas,  votivas  las  unas,  sepulcrales  las  otras, 
muchas  honorarias  y  no  pocas  de  obras  públicas,  multiplicán- 
dose las  clases  á  medida  que  nuevos  descubrimientos  y  un 
examen  más  prolijo   así  lo  exigía. 

Desde  Pedro  Apiano  y  Bartolomé  Amantius,  en  Baviera, 
hacia  la  primera  mitad  del  siglo  XVl**,  hasta  Orelli  y  Henzen, 
en  Zurich,  tres  centurias  más  tarde,  cuantos  tenían  publicadas 
colecciones  más  ó  menos  extensas  de  inscripciones  romanas, 
habían  seguido  idéntico  sistema  en  general,  como  Martín  Sme- 
tius  y  Juan  Gruter,  Cyriaco  Anconitano  y  Juan  Bta.  Donio, 
Luis  Antonio  Muratori  y  Sebastián  Donato,  procedimiento 
que  era  imposible  aceptar  para  la  nueva  copilación  proyecta- 
da, por  ser  irrealizable  en  la  práctica,  atendida  la  cantidad  in- 
mensa de  mármoles  escritos  en  latín  que  se  conocían  y  que 


M.    R.    DR   BP:RLANGA  423 


habían  existido  esparcidos  por  todo  el  mundo  antiguo  en  la 
Europa,  como  en  el  África  y  el  Asiíi,  en  cuyas  tres  regiones, 
por  otra  parte^  no  dejaban  sin  cesar  de  aparecer  nuevos  tex- 
tos, descubiertos  por  e!  acaso  unas  veces,  y  otras,  por  las  acer- 
tadas investigaciones  de  los  aríjueólogos. 

Las  insuperables  dificultades  que  se  tocaron  al  querer  lle- 
var nuevamente  á  la  práctica  el  antiguo  sistema  de  clases, 
provocaron  el  convencimiento  de  las  facilidades  que  en  cambio 
traía  consigo  al  método  puramente  regional,  como  vinieron  á 
demostrarlo  de  una  manera  incontestable  las  Inscriptiones 
Regni  Napolttani  latínae,  decidiendo  á  los  futuros  editores 
del  Corptis  Inscrtptiónufn  latinarum  á  dedicar  uno  ó  más  vo- 
lúmenes á  cada  provincia  romana  (i). 

^ 

(1)    Los  grandes  y  pequeños  colectores  de  inscripciones  romanas  do 
mayor  renombre  y  mós  consultados  antes  de  la  publicación  del  Cuerpo 
de  inscripciones  launas,  que  edita  la   Real  Academia  do  Ciencias  de 
Berlín,  fueron,  entre  otros  los  siguientes: 
Petrus  Apianus  et  Bartholomeus  Amantius.  Inscriptiones  sacrosanctae 

vetustatis.  Ingolstadii  1534. 
Mart  Smel\i.  Inscriptiones  antiquae.  Lugduni  Batavorum  1588. 
lani  Gruter  (nscriptionum  romanorum  Corpus.  Amstelod.  1616,  edit.  so- 
cunda   1707. 
Cyriaci  Anconitaní,  Inscriptiones sive  epigramata  graecae  etlatinae  re- 

pertae  per  Illyricum  (s.  1.  n.  a.)  Romae  1645  á  1747. 
Joan  B.  Donius.  Inscriptiones  antiquae  ed.  Gorius.  Florentiae.  1731. 
Lud.  Ant  Muratori.  Novus  thesaurus  veterum  inffcriptionum.  Medióla^ 

nil739  é  1742. 
Sebast.  Donatus.  Veterum  inscriptionum  graecarum  et  latinarum  novis- 

simus  thesaurus.  Lucae.  1765. 
lac.  Mazochins.  Bpigrammata  antiquae  urbis.  Romae.  t521. 
C  Peutinger.  Inscriptiones  vetustae  romanae  et  carum  fragmenta  in 

Augusta  Vindelicorum  et  eius  dioecesi.  Magunc.  1520. 
R.  Fabretti.  Inscriptiones  antiquae  qune  in  aedibus  paternisservanlur. 

Romae.  1699. 
A.   F.  Gorius.  Inscriptiones  antiquae  graecae  et  romanae  in  Etruriae 

urbibus.  Florentiae.  1727  ó  1743. 
M.  Gudius.  Inscriptiones  graecae  et  latinae.  Leovardiae.  1731. 
Scip.  Maffei   Museum  Veronense.  Veronae.  1749. 
♦  Ars  critica  lapidaria.  Lucae.  1765. 

>  Inscriptiones  epigraphicae.  Turici.  1826. 


4^4  TEODORO   MOMMSBN 


He  conjeturado  siempre,  no  sé  si  con  acierto,  que  el  descu- 
brimiento délos  Bronces  de  Málaga,  tan  importantes  como  los 
de  Veleya  y  Heraclea,  hizo  que  se  fijara  la  a.tención  más  dete- 
nidamente por  los  que  dirigían  los  trabajos  preliminares  del 
Corpus  en  la  riqueza  epigráfica  de  la  Bética,  de  la  Lusitama  y 
de  la  Tarraconense,  impulsándolos  á  que  acordasen  que  fuese 
la  región  hispana  la  primera  explorada  por  algunos  de  los 
eruditos,  que  á  la  sazón  se  estaban  preparando  en  el  Tnsíituio 
de  Correspondencia  Arqueológica  con  tal  intento.  Cupo  en 
suerte  tari  delicada  misión  al  joven  Doctor  D.  Emilio  Hübner, 
(jue  graduado  en  1854,  pasó  á  Roma,  de  donde,  después  de 
realizar  algunos  eruditos  estudios  epigráficos,  regresó  á  Ale- 
mania para  dirigirse  á  España,  pasando  los  Pirineos  en  Marzo 
de  1860.  Un  mes  más  tarde,  el  profesor  Mommsen  me  lo  reco- 
mendaba con  vivo  interés,  lo  mismo  que  al  Marqués  de  Casa 
Loring,  y  en  Agosto  lo  recibimos  con  el  mayor  gusto  á  su  lle- 
gada á  esta  ciudad,  de  donde  siguió  su  erudita  peregrinación 
por  el  resto  de  la  península,  que  abandonó  á  fines  del  año  si- 
guiente. Volvía  á  su  país  cargado  de  la  riquísima  mies  que 
había  cosechado  en  la  expedición  de  veinte  meses  que  acababa 
de  realizar  por  las  tierras  españolas,  y  allí,  es  fuerza  dejarlo 
hasta  que  llegue  el  momento  de  publicar  su  trabajo. 

Entre  tanto,  Ritschel,  que  había  sido  su  maestro,  prepa- 
raba en  un  magnífico  atlas  en  folio  imperial,  su  espléndida  co- 
lección de  facsímiles  litografieos  de  los  más  antiguos  é  impor- 


lo.  Gasp.  Orollius  Inscríptionum  latinarum  seleclarum  amplissima  Co- 
lleclio/  Turici.  1828. 
Como  se  vé,  Italia  y  Alemania  han  sido  las  dos  naciones  que,  duran- 
te el  transcurso  de  los  tres  últimos  siglos,  mós  se  han  distinguido  en  el 
estudio  de  la  epigrafía  latina,  debiendo  advertir  que  no  hacía  ó  mi  pro 
pósito  ocuparme  de  los  que  en  ambos  países  han  ilustrado  las  piedras 
escritas  en  griego,  ni  de  ios  modernos  colectores  parciales  como  Ga- 
rrucci  y  WUmannSy  que  extractaron  los  textos  del  Corpus, 


M.    R.    DE   BBRLANGA  425 


li 


tantes  monumentos  escritos  en  piedra  ó  bronce,  desde  los 
antiguos  tiempos  de  Roma,  hasta  los  días  de  Cayo  Julio  César, 
libro  que  salió  á  luz  en  Berlín  en  1862  con  el  conocido  título 
de  Priscae  latinitatis  monuntenta  epigraphica.  Semejante 
síloge  de  paleografía  arcaica  del  viejísimo  alfabeto  latino  usa- 
do en  monedas,  inscripciones  y  leyes  antiquísimas  romanas, 
exigía  de  suyo  un  texto  explicativo  de  cada  documento,  ha- 
ciendo conocer  su  significación  y  su  importancia.  Tal  fué  el 
objeto  del  primer  volumen  del  Corpus,  encomendado  en  esta 
parte  á  la  reconocida  competencia  del  profesor  Mommsen,  y 
que  salió  á  luz  en  Berlín  en  1863  con  esta  segunda  portad  i: 
Inscriptiones  latinae  antiquissiniae  ad  C,  Caesaris  moriem. 
A ccedunt  elogia  clarorutn  virorunt^  fastianni  iuliani.  Seme- 
jante obra,  verdaderamente  monumental,  que  comienza  con 
las  más  antiguas  monedas  romanas,  comprende  luego  desde  el 
Carmen  arvale  á  la  columna  rostrata  de  Duilio,  desde  la 
Epístola  consular  sobre  las  Bacanales  y  la  Ley  de  Banda 
hasta  el  Bronce  de  la  Ley  Rtibria  y  los  de  la  llamada  lulia 
municipal^  con  extensísimos  comentarios  históricos  y  jurídicos 
de  inapreciable  valor  técnico,  que  ponen  de  manifiesto  la  im- 
portancia que  cada  monumento  tiene  por  sí  mismo.  Sigue 
luego  una  sección  que  abraza  las  más  viejas  inscripciones  de 
la  ¡taha,  de  las  Galias  y  de  las  Híspanlas,  entre  otras  partes 
del  mundo  antiguo,  anteriores  todas  aquéllas  á  la  muerte  de 
Julio  César,  viniendo  á  continuación  una  copiosa  colección 
de  viejos  calendarios  romanos,  con  tan  extensos  comentarios 
ilustrados,  que,  en  realidad,  abruma  tantísima  erudición.  Al 
final  de  este  volumen  importantísimo,  pronto  agotado  y  del 
que  se  ha  tenido  que  hacer  una  segunda  edición  berlinesa  en 
1893,  aparecen  los  Fasti  consulares  ad  -í4*  F  Cdcclxvi,  re- 
dactados por  Henzen,  que  conocía  los  importantísimos  trabajos 
de  Borghesí,  muerto  en  Abril  de  1860,  precisamente  cuando 
Hübner,  á  quien   se  debe  la  ímproba  labor  de   los   índices  de 


424  TEODORO   MOMMSEN 


He  conjeturado  siempre,  no  sé  si  con  acierto,  que  el  descu- 
brimiento de  los  Bronces  de  Málaga,  tan  importantes  como  los 
de  Veleya  y  Heraclea,  hizo  que  se  fijara  la  a,tención  más  dete- 
nidamente por  los  que  dirigían  los  trabajos  preliminares  del 
Corpus  en  la  riqueza  epigráfica  de  la  Bética,  de  la  Lusitama  y 
de  la  Tarraconense,  impulsándolos  á  que  acordasen  que  fuese 
la  región  hispana  la  primera  explorada  por  algunos  de  los 
eruditos,  que  á  la  sazón  se  estaban  preparando  en  el  Tnstituio 
de  Correspondencia  Arqueológica  con  tal  intento.  Cupo  en 
suerte  tan  delicada  misión  al  joven  Doctor  D.  Emilio  Hübner, 
(jue  graduado  en  1854,  pasó  á  Roma,  de  donde,  después  de 
realizar  algunos  eruditos  estudios  epigráficos,  regresó  á  Ale- 
mania para  dirigirse  á  España,  pasando  los  Pirineos  en  Marzo 
de  1860.  Un  mes  más  tarde,  el  profesor  Mommsen  me  lo  reco- 
mendaba con  vivo  interés,  lo  mismo  que  al  Marqués  de  Casa 
Loring,  y  en  Agosto  lo  recibimos  con  el  mayor  gusto  á  su  lle- 
gada á  esta  ciudad,  de  donde  siguió  su  erudita  peregrinación 
por  el  resto  de  la  península,  que  abandonó  á  fines  del  año  si- 
guiente. Volvía  á  su  país  cargado  de  la  riquísima  mies  que 
había  cosechado  en  la  expedición  de  veinte  meses  que  acababa 
de  realizar  por  las  tierras  españolas,  y  allí,  es  fuerza  dejarlo 
hasta  que  llegue  el  momento  de  publicar  su  trabajo. 

Entre  tanto,  Ritschel,  que  había  sido  su  maestro,  prepa- 
raba en  un  magnífico  atlas  en  folio  imperial,  su  espléndida  co- 
lección de  facsímiles  litografieos  de  los  más  antiguos  é  impor- 


lo.  Gasp.  Orollius  Inscriptíonum  latinarum  selectarum  amplissima  Co- 
llectio.-  Turici.  1828. 
Como  se  vé,  Italia  y  Alemania  han  sido  las  dos  naciones  que,  duran- 
te el  transcurso  de  los  tres  últimos  siglos,  mós  se  han  distinguido  en  el 
estudio  de  la  epigrafía  latina,  debiendo  advertir  que  no  hacía  á  mi  pro 
pósito  ocuparme  de  los  que  en  ambos  países  han  ilustrado  las  piedras 
escritas  en  griego,  ni  de  los  modernos  colectores  parciales  como  Ga- 
rrucci  y  Wtlmanns^  que  extractaron  los  textos  del  Corpus. 


M.    R.    DE   BBRLANGA  425 


tantes  monumentos  escritos  en  piedra  ó  bronce,  desde  los 
antiguos  tiempos  de  Roma,  hasta  los  días  de  Cayo  Julio  César, 
libro  que  salió  á  luz  en  Berlín  en  1862  con  el  conocido  título 
de  Priscae  latinitatis  monuntenta  epigraphica.  Semejante 
síloge  de  paleografía  arcaica  del  viejísimo  alfabeto  latino  usa- 
do en  monedas,  inscripciones  y  leyes  antiquísimas  romanas, 
exigía  de  suyo  un  texto  explicativo  de  cada  documento,  ha- 
ciendo conocer  su  significación  y  su  importancia.  Tal  fué  el 
objeto  del  primer  volumen  del  Corpus,  encomendado  en  esta 
parte  á  la  reconocida  competencia  del  profesor  Mommsen,  y 
(|ue  salió  á  luz  en  Berlín  en  1863  con  esta  segunda  portad  i: 
Inscriptiones  latinae  antiquissimae  ad  C,  Caesaris  ntortetn, 
Accedunt  elogia  clarorunt  virorum^  fastianni  itdiani.  Seme- 
jante obra,  verdaderamente  monumental,  que  comienza  con 
las  más  antiguas  monedas  romanas,  comprende  luego  desde  el 
Carmen  arvale  á  la  columna  rostrata  de  Duilio,  desde  la 
Epístola  consular  sobre  las  Bacanales  y  la  Ley  de  Banda 
hasta  el  Bronce  de  la  Ley  Rubria  y  los  de  la  llamada  lulta 
municipal,  con  extensísimos  comentarios  históricos  y  jurídicos 
de  inapreciable  valor  técnico,  que  ponen  de  manifiesto  la  im- 
portancia que  cada  monumento  tiene  por  sí  mismo.  Sigue 
luego  una  sección  que  abraza  las  más  viejas  inscripciones  de 
la  Italia,  de  las  Gallas  y  de  las  Híspanlas,  entre  otras  partes 
del  mundo  antiguo,  anteriores  todas  aquéllas  á  la  muerte  de 
Julio  César,  viniendo  á  continuación  una  copiosa  colección 
de  viejos  calendarios  romanos,  con  tan  extensos  comentarios 
ilustrados,  que,  en  realidad,  abruma  tantísima  erudición.  Al 
final  de  este  volumen  importantísimo,  pronto  agotado  y  del 
que  se  ha  tenido  que  hacer  una  segunda  edición  berlinesa  en 
1893,  aparecen  los  Fasti  consulares  ad  -í^- F  Cdcclxvi,  re- 
dactados por  Henzen,  que  conocía  los  importantísimos  trabajos 
de  Borghesí,  muerto  en  Abril  de  1860,  precisamente  cuando 
Hübner,  á  quien  se  debe  la  ímproba  labor  de   los   índices  de 


426  TEODORO    MOMVSEN 


este  primer  volumen  del  Corpus^  había  comenzado  su  Ept- 
graphische  Reiseberichte  aus  Spanien  und  Portugal,  La  co- 
lección Hübneriana  no  sale,  sin  embargo,  de  las  prensas  Rei- 
merianas  de  Berlín,  hasta  el  1869,  abarcando  en  su  conjunto 
los  monumentos  paganos  de  España  escritos  en  latín,  Inscrip- 
tiones  Hispanae  laiinae,  entre  las  que  descuella  el  Bronce  de 
Lascutá,  el  de  Bonanza^  el  de  Malaca  y  el  de  Salpensa,  la  ge- 
neralidad de  los  más  interesantes  de  todos  ellos  con  apostillas 
importantes,  así  como  con  felices  restituciones  de  pasajes  los 
más  oscuros,  debidas  unas  y  otras  al  celo,  al  interés  y  á  la 
ilustración  del  citado  profesor  Mommsen.  Posteriormente, 
cuando  en  1871  aparecen  los  Bronces  de  Osuna,  en  1876  el  de 
Aljustrel  y  en  1888  el  de  Itálica,  la  energía  del  insigne  maes- 
tro no  decae  ni  por  un  momento  siquiera,  y  con  su  incansable 
actividad  y  acostumbrada  pericia,  dedica  su  atención  privile- 
giada á  comentar  y  restablecer  las  lagunas  de  tan  preciosos 
fragmentos  de  derecho  antijustinianeo,  con  la  ciencia  y  el 
acierto  que  indiscutiblemente  poseía,  provocando  la  publica- 
ción del  Suplemento  del  volumen  segundo  del  Corpus^  que 
debía  contenerlos  y  que  se  edita  en  1892  con  sus  eruditas 
observaciones  también  en  muchos  de  los  más  preciados  monu- 
mentos hispanos. 

Tan  repetidos  y  señalados  servicios  á  la  historia  del  periodo 
romano  de  la  península  ibérica,  no  debían  caer  y  no  cayeron 
en  el  olvido,  merced  á  la  acertada  iniciativa  y  á  la  oportuna  in- 
fluencia de  dos  distinguidos  malagueños,  los  Excelentísimos 
Señores  Marqués  de  Casa-Loring  y  D.  Antonio  Cánovas  del 
Castillo,  á  quienes  se  debió  que  el  insignísimo  sabio  alemán 
fuese  agraciado  el  28  de  Mayo  de  1877  por  la  munificencia 
Real  con  la  Gran  Cruz  de  Isabel  la  Católica. 

En  este  mismo  año,  sus  amigos  de  Alemania,  de  Italia  y 
uno  sólo  de  España,  desgraciadamente  sin  notoriedad  alguna, 
festejamos  el  sexagésimo  aniversario  de  su  natalicio,  haciendo 


M.    R.    DE   BERLANGA  427 


estampar  un  libro  dedicado  á  su  memoria,  Contmentationeé 
philologicae  in  honorem  Theodori  Mommseni^  en  el  que  apa- 
recen impresas  las  diferentes  monografías,  que  cada  cual  de 
ellos  le  consagró  en  los  límites  que  sus  actitudes  se  lo  permi- 
tían (i). 

Entre  tanto,  las  prensas  berlinesas  habían  comenzado  á 
tirar  en  1873  los  pliegos  del  tercer  volumen  del  Corpus^  que 
contiene  las  inscripciones  latinas  del  Egipto,  del  Asia,  de  la 
Grecia  europea  y  de  la  Iliria  (2),  recogidas  y  editadas  exclu- 
sivamente por  el  mismo  profesor  Mommsen,  que  ilustra  con 
peregrino  acierto  los  más  importantes  documentos,  que  reú- 
ne, clasifica  y  examina  de  tales  regiones  tan  apartadas  en- 
tre sí. 

Entre  las  numerosas  inscripciones  de  que  se  ocupa  el  ¡lus- 
tre germano  en  los  dos  volúmenes  en  folio  que  dedica  á  la  epi- 
grafía latina  de  tales  provincias  imperiales,  sobresalen  algunas 
que  ha  reunido  en  grupos  determinados  por  no  romper  la 
unidad  del  asunto  de  que  tratan,  á  pesar  de  que  á  veces  no 
se  han  encontrado  todas  en  un  mismo  territorio.  Forma  la 
primera  sección  de  las  aludidas,  la  que  comprende  el  tan  co- 
nocido Monumento  de  Ancyra  ó  autobiografía  de  Augusto, 
Res  gestae  Divi  Augusti,  escrito  en  latín  y  en  griego  en  los 
muros  del  antiguo  templo  Ancirano,  consagrado  á  Roma  y 
Augusto^  transformado  en  la  Edad  Media  en  iglesia  cristiana, 
al  terminar  este  periodo,  en  cementerio  turco,  y  después  en 
mezquita,  que  aun  subsiste  con  el  nombre  de  Hadschi Beirafn, 
Suetonio,  en   la  vida  de  Augusto,  ya  dejó  dicho  (3)  que  este 


(1)      ThBODORO     MoMMSBNO  i  NATaLITIA     SBXAOBSIMA  ¡  GRATULANTUR  | 
AMICl    LXXVIll 

(2)  El  Illyris  ó  la  lUyria  de  los  griegos,  que  es  el  Illyricum  de  los 
romanos,  comprendía  la  Dalmacia,  lu  Pannonta,  el  Norico,  la  Jiecta  y 
I  u    VindeUcia, 

(3)  Suet.  vil.  Aug.  101. 


42^"^  TEODORO   MOMMSEÍÍ 


emperador,    más  de  un   año  antes  de   morir,   trece    después 
de  J.  C,  formalizó  su   testamento,  compuesto  de  tres  partes, 
la  segunda  de  las  cuales  era  un  índice  de  lo  que  había  hecho, 
que  ordenó  fuese  grabada  en  tablas  de  bronce  y  colocadas  en 
su  mausoleo.  De  este  documento  no  se  conserva  el  original,  ó 
mejor  dicho,  la  primera  copia  en  bronce,  sino  fragmentos  de 
segunda  mano,  encontrados  en  Ancyra  y  en  Apolonia,  aqué- 
llos en  latín  los  unos  y  en  griego  los  otros,  éstos  también   en 
griego,  pero  muy  reducidos  y  de  escaso  interés.  Seis  son    las 
copias  que  se  conocen  del  Monumento  Ancirano,   la  primera 
del  siglo  XVI°,  que  ha  sido  comparada  con  el  original  de  pie- 
dra por  el  mismo  profesor  Mommsen,  de  cuyo  examen  ha  re- 
sultado el  texto  definitivo,  que  publica  con  un  copioso  comen- 
tario crítico,  histórico  y  epigráfico  del  mayor  interés,  en  1865 
primero,  en  un  libro   especial   que  lleva  el  título  ya  indicado 
Res  gestas  Divi  Augustt,  y  ocho  años  después  en  el  Cuerpo 
de  inscripciones  latinas. 

\l\  documento  que  sigue  al  testamento  de  Augusto,  trece 
anps  anterior  á  J.  C,  como  ya  he  dicho,  es  un  Edicto  de  I)io- 
cleciano  y   Maximiano  sobre  el  precio  de  las  mercancías,  del 
301  de  nuestra  Era,  dos  años  anterior  al  de  Nicomedia,  entre 
cuyas  fechas  celebróse  el  primer  Concilio  de  España,   que   fué 
el  de  Illiberis,  en  Sierra  de  Elvira,  no  en  Granada,  como  quie- 
ren los  falsificadores  y  sus  devotos.  En  el  largo  preámbulo,  que 
precede  en  el  mencionado  Edicto,  de pretiis  rerutn  venalium, 
á  la  parte  dispositiva,  se  quejan  los  emperadores  del  abuso  de 
los  vendedores  de  artículos  de  primera  necesidad  al  subir  su 
precio  sin  tino,  con  grave  perjuicio  de  las  clases  más  necesita- 
das, para  remediar  lo  cual  los  soberanos,  como  padres  cuida- 
dosísimos de  su  pueblo,  se  habían  visto  obligados  á  intervenir 
en   semejante  conflicto,  fijando  un   tipo   equitativo  de  precio 
para  cada  artículo  que  se  ofreciera  en  venta,  pasando  luego  á 
establecer  el  de  los  cereales,  el  de  los  vinos,  el  de  los  aceites. 


M.    R.    DE   BERLANGA  429 


el  de  las  carnes  y  el  de  los  pescados,  y  entrando  después  á  ta- 
sar el  jornal  de  los  diversos  trabajadores. 

De  tan  curioso  texto  se  conservan  hasta  diez  y  ocho 
fragmentos,  naás  ó.  menos  extensos,  unos  en  latín  y  .otros  de 
la  versión  griega,  encontrados  ea  ligípto,  en  algunos  puntos 
del  Asia  menor  y  en  diversos  lugares  de  la  Grecia,  todos  los 
cuales  han  sido  reunidos  y  ordenados  con  su  natural  pericia 
por  el. profesor  Mommsen,  que  ha  restituido  á  la  vez  en  ambos 
textos  las  lagunas  que  ha  sido  posible  llenar,  habiendo  dado 
una  lección  casi  íntegra  del  latino  y  de  la  parte  que  queda  del 
griego,  primero  en  1 851,  en  las  Memorias  de  la  Real  Sociedad 
Sajona  de  Ciencias,  de  Leipzig  (i),  y  más  de  veinte  años  des- 
pués en  el  aludido  tercer  volumen  del  Corpus,  con  adiciones 
numerosas. 

Después  de  ilustrar  el  sabio  editor  el  mencionado  Edicto, 
sigue  ocupándose  en  el  citado  libro  de  las  conocidas  Honestae 
missiones^  ó  licencias  absolutas  dadas  por  los  soberanos  rei- 
nantes á  los  más  beneméritos  veteranos  de  los  ejércitos  de  mar 
y  tierra.  Conocíanse  entonces,  en  1873,  hasta  cincuenta  y  sie- 
te ó  cincuenta  y  ocho  curiosísimos  documentos,  encontrados 
en  Italia,  Cerdeña,  Germania,  Britania,  las  Galias,  Grecia, 
Egipto,  el  centro  de  Europa,  y  ninguno  en  las  Hispanias,  sien- 
do el  más  antiguo,  del  52  de  J.  C,  dado  por  Claudio,  y  el  más 
moderno,  del  301  al  305,  autorizado  por  Diocleciano  (2).  Es- 
tán grabados  en  dos  pequeñas  láminas  de  bronce  de  unos  16 
centímetros  de  largo  por  13  de  ancho,  escritos  por  ambos  la- 
dos en  la  forma  y  con  todas  las  circunstancias  esternas  marca- 


(1)  Berichte   über  die  Verhaudlungen  der  Koniglich  Saclisisclien 
Gesellschaft  der  WissenscliHflen 

(2)  En  el  CILlll,  póg  900,  aparece  la  Mí^úo  honesta,  lvhi,  lo  runl 
no  cuadra  con  lo  que  se  lee  en  la  póg.  843,  numero  septem  et  qui  >qua 
ginia. 


43^  TEODORO   MOMMSEN 


das  por  la  ley  para  hacer  fe  en  juicio  (i),  conteniendo  el  nom- 
bre del  emperador  con  sus  títulos  cancillerescos,  el  de  los 
veteranos  que  se  licencian  y  la  indicación  de  las  dos  gracias 
con  que  se  galardonaban  sus  servicios,  la  civitas  para  sí,  sus 
hijos  y  descendientes,  y  el  tus  connubii  con  la  mujer  á  que 
estuviesen  unidos,  ó  si  eran  viudos  ó  solteros,  con  la  que  se 
casasen  después  de  la  fecha  de  cada  privilegio.  Haubold,  el 
eruditísimo  jurisconsulto  alemán,  profesor  de  derecho  en 
Leipzig,  á  quien  más  de  una  vez  he  citado  ya,  escribió,  cuan- 
do acababa  de  nacer  Mommsen,  una  monografía  curiosísima 
de  ntilitum  honesta  ntissione  (2),  explicando  lo  que  esta  deno- 
minación significaba,  apoyado  en  el  conocido  texto  (3)  de 
Ulpiano  ad  Edicium  y  las  consecuencias  jurídicas  que  nacían 
de  la  concesión  de  la  civitas  y  de  la  del  ius  connubii.  Pero 
Mommsen  hace  un  estudio  más  amplio,  metódico  y  acabado  de 
estos  díptycos  de  bronce— de  los  que  he  visto  algunos  ejem- 
plares caminando  por  Italia,  en  Verona  y  Florencia,  en  Roma 
y  Ñapóles — marcando  su  figura,  las  partes  de  que  se  compone 
su  texto  y  explicando  detalladamente  el  alcance  de  cada  uno 
de  ellos,  concluyendo  por  notar  los  errores  gramaticales,  de 
que  algunos  ejemplares,  bien  de  ortografía  ó  de  dicción,  sue- 
len adolecer,  por  defecto  del  redactor,  del  grabador  ó  de  la 
época  misma  en  que  se  escribieron. 

Por  último,  termina  este  tomo  del  Corpus  con  otro  trabajo 
esencialmente  jurídico  á  la  vez  que  paleográfico,  debido  al 
mismo  exegeta,  quien  ha  reunido  igualmente  en  un  solo  cuer- 
po los  veinticinco  tríptycos  formados  de  pequeñas  tablas  de 
madera  encerada,  que  se  encontraron  en  algunas  ruinas  anti- 
quísimas de  la  Dacia,  hacia  fines  del  siglo  XVIII*^.  Estos  trípty- 


(1)  Paul.  Sent.  v.  25,6. 

(2)  Haubold.  Opúscula  académica.  Leipzig,  1825  á  1829,  vol.  11,  p.  7í<3 
á  896.  Specimen  dxvirDeca'MDCccxviii  defensum. 

(3)  Dig.  11111*2*2. 


M.    R.    DB   BERLANGA  431 


eos,  de  que  he  visto  algunos  en  el  Museo  de  Pesth,  contienen 
diversos  contratos  de  los  más  curiosos  é  interesantes  para  el 
conocimiento  de  las  prácticas  mercantiles  de  la  época.  Ya  es 
algún  capitalista  que  facilita  fondos  á  quien  los  necesita,  á 
plazo  fijo  y  á  un  tanto  por  ciento  convenido  y  de  antemano 
estipulado,  bajo  la  responsabilidad  de  una  tercera  persona  de 
crédito  bastante  que  interviene  [)ara  garantizar  el  exacto  cum- 
plimiento del  contrato,  embrión  del  pagaré  descontado  con 
endoso  de  sujeto  de  responsabilidad  reconocida;  ya  son  varios 
individuos  que  compran,  éste  una  esclava  nacida  en  Creta, 
aquél  una  niña  de  seis  años,  este  otro  un  muchacho  griego,  y 
el  postrero  media  casa,  en  todos  cuyos  contratos  interviene 
también  cierta  tercera  persona,  sin  duda  de  prestigio  bastante, 
quien  presta  su  garantía  sobre  la  integridad  de  lo  que  se  ena- 
gena  y  el  perfecto  derecho  del  vendedor  á  disponer  de  la  cosa 
vendida,  especie  de  evicción  y  saneamiento  que  aun  no  había 
llegado  á  su  perfecto  estado  de  desarrollo.  Y  aquí  termina  esta 
nueva  obra  Mommseniana,  reproduciendo  á  la  postre  las  le- 
yendas exaradas  con  el  estilo  sobre  algunas  tejas,  semejantes  á 
la  de  Villafranca  de  los  Barros,  en  la  Hispania,  con  lo  que  y 
con  numerosos  índices,  precedidos  de  no  escasas  adiciones,  se 
pone  término  á  tan  extensa  colección  lapidaria. 

La  inmensa  labor  que  representan  tantos  viajes,  tantas  in- 
vestigaciones y  tantos  estudios  de  índole  diversa,  invertidos 
en  la  confección  de  los  tres  tomos  en  folio  escritos  en  latín, 
que  forman  el  primero  y  tercer  volumen  del  Cuerpo  de  Ins- 
cripciones, es  de  tal  magnitud,  que  cualquier  elogio  propor- 
cionado á  su  mérito,  habría  de  resultar  exageradísimo,  donde 
su  lectura  se  hacj  imposible  por  lánguida,  abrumadora  y  abs- 
trusa,  amén  del  idioma  en  que  semejantes  libros  resultan  re- 
dactados, y  donde  aún,  reconociéndose  lo  colosal  de  tamaño 
trabajo,  se  estima  estéril  y  baladí,  toda  vez  que  no  ha  produ- 
cido á  su  autor  siquiera  lo  bastante  para  levantar  un  espléndido 


432  TEODORO   MOMMSEN 


palacio  donde  albergarse,  como  produce  la  más  modesta  re- 
vista ilustrada  de  actualidad,  de  estilo  telegráfico,  y  por  su- 
puesto, desarticulada^  dirigida  por  cualquier  especulador  im- 
pulsado por  su  intrepidez  y  favorecido  por  la  fortuna. 

El  inmediato  volumen  del  Corpus,  que  era  el  cuarto,  si  no 
fué  redactado  por  Mommsen,  influyó  grandemente  en  su  con- 
fección, ayudando  con  sus  consejos,  con  sus  obras  impresas  y 
con  sus  schedae  inéditas,  al  penoso  trabajo  encomendado  á 
Carlos  Zangemeister,  como  el  mismo  lo  reconoce  en  el  prefa- 
cio de  sus  Inscriptiones  parte tariae  potnpeiafiae,  herculanen- 
ses,  siabianae  (i).  Desde  luego  fué  Mommsen,  en  unión  de 
Henzen,  quien,  en  nombre  de  la  Real  Academia  de  Berlín,  le 
encomendó  misión  tan  delicada  en  la  primavera  de  1865,  y 
cuando  volvió  en  Agosto  del  mismo  año  á  Alemania  con  las 
copias  y  transcripciones  que  había  recogido  durante  su  per- 
manencia en  Pompeya,  Herculano  y  Stabia  el  precitado 
Mommsen,  puso  á  su  disposición  cuantos  apuntes,  extractos, 
textos  y  anotaciones  había  reunido  en  sus  primeros  viajes  por 
el  Reino  de  Ñapóles  referentes  á  Pompeya,  los  que,  en  unión 
de  la  epigrafía  napolitana,  ya  publicada  en  latín,  y  á  la  ex- 
celente monografía  también  mommseniana,  redactada  en  ale- 
mán, sobre  los  dialectos  del  sur  de  la  Italia,  die  unteritalischen 
dialekte,  fueron  de  gran  auxilio  para  el  joven  epigrafista.  Pero 
no  quedó  en  esto  únicamente,  con  ser  ya  mucho  lo  que  debió 
al  sabio  profesor  de  Berlín,  puesto  que  llevó  su  amabilidad 
hasta  el  extremo  de  leer  el  manuscrito,  discutirlo  en  ocasio- 
nes, modificarlo  en  otras,  prodigar  sus  consejos  al  autor  y  co- 
rregir, por  último,  las  pruebas  de  imprenta,  como  con  la  ma- 
yor efusión  y  lleno  del  más  profundo  agradecimiento,  lo 
consigna  Zangemeister  en  el  ya  citado  prefacio.  Cuatro  años 
después  de  publicado  este  libro  y  en  los  primeros  días  de  Ju- 


*  ^ 


(1)    CILIV,  págs.  X,  XI,  XII,  §  §  32,  33,  35,  41,  43. 


M.    R.    DE   BERLANGA  433 


lío  de  1875,  una  feliz  casualidad  hizo  que  se  encontrase  en 
una  habitación  derruida  de  Pompeya  restos  carbonizados  en 
su  mayor  parte  de  una  caja  de  madera,  de  la  que  se  conserva- 
ban el  fondo  y  parte  de  los  documentos  que  había  contenido  y 
no  había  destruido  el  fuego.  Estos  eran  bastantes  díptycos  y 
tríptycos,  formados  de  dos  ó  tres  tablillas  enceradas,  sobre  las 
que  se  habían  escrito  dos  géneros  de  documentos  legales,  lo^ 
unos  eran  varios  finiquitos  de  subastas  voluntarias  realizadas, 
y  los  menos  algunos  resguardos  de  tributos  y  rentas  satisfe- 
chas á  la  Colonia  Veneria  Cornelia,  cuya  documentación 
guardaba  archivada  un  negociante  pompeyano  llamado  Lucio 
Cecilio  Jucundo  (i).  Cuanto  de  estos  recibos,  íntegros  ó  frag- 
mentados, se  había  salvado,  que  no  se  deshacía  al  manejar- 
los y  conservaba  restos  de  escritura,  fué  leído  é  ilustrado 
con  un  erudito  comentario  histórico  por  el  profesor  Julio  de 
Petra,  director  del  Museo  Borbónico,  á  donde  fueron  llevados 
después  del  hallazgo,  habiéndose  publicado  en  Roma  esta  mo- 
nografía un  año  después  del  descubrimiento.  Mommsen,  en 
1877,  se  ocupó  también  de  estas  tablas  enceradas  pompeya- 
nas  (2),  exponiendo  su  valor  jurídico,  y  provocando  con  ello 
que  más  tarde  volviese  Zangemeister  de  nuevo  á  Italia  á  revi- 
sar, releer  y  examinar  los  tales  tríptycos  y  dípticos  pompeya- 
nos  últimamente  encontrados,  preparando  un  texto  definitiva- 
mente fijado  y  corregido  en  lo  posible  para  darle  cabida  en  el 
Supplementunt^  que  había  de  publicarse  de  las  ya  impresas 
Inscripciones  pompeyanas. 

Al  comenzar  el  mes  de  Junio  de  1878,  visitaba  yo  á  Stabia 
y  á  Herculano,  á  Pompeya  y  á  Ñapóles,  admirando  los  inena- 


(1)  De  Petra.  Le  ta volate  cerate  di  Pompei.  Roma.  1876.  Mommsen. 
Die  PoropeianischenQuittungstafelii  des  L'Caecilius  lucundus.  Hermes. 
Berlín.  1877. 

(2)  Hermes.  Zeitschrift  rQrclassiche  philologie.  Zwólfter  Band  Ber- 
lín. 1877. 


434  TEODORO   MOMMSEN 

— i 


rrables  encantos  de  aquellas  amenísimas  costas  de  la  Campa- 
nia,  de  Paestunt  á  Cuntas,  y  entusiasmado  con  los  recuerdos 
que  en  mí  se  despertaban  de  los  sucesos  de  que  tales  sitios, 
llenos  de  poesía,  habían  sido  teatro  hacía  tantísimos  siglos. 
No  me  era  posible  apartar  de  la  memoria  por  un  momento  si- 
quiera en  el  admirable  Promontorio  Miseno,  como  en  la  poé- 
tica ensenada  de  Castellamtnare  el  recuerdo  de  Plinio  el  na- 
turalista, muerto  en  tan  risueñas  playas,  víctima  de  la  erupción 
del  79,  ni  las  dos  patéticas  cartas  de  su  sobrino,  dirigidas  á 
Tácito,  el  historiador,  relatándole  aquel  dramático  y  pavoroso 
acontecimiento.  Ni  me  fué  dable  tampoco  al  entrar  en  el 
Templo  de  Neptuno  de  Bayas,  como  en  el  amphiteatro  de 
Pozzuoli,  echar  en  olvido  los  desgarradores  versos  de  Horacio 
á  su  amigo  Sestio,  quizás  y  sin  quizás  inspirados  en  aquellos 
mismos  lugares: 

pallida  niors  aequo  pulsat pede  pauperutn  taberttas, 
regumque  turres 

Por  mí  se  decir,  que  al  ver  el  Lago  Averno  y  entrar  en  la 
Gruta  de  la  Sibila^  como  en  el  Columbario  de  Pausilipo^  por 
más  que  comprendiera  lo  que  en  tales  nombres  había  de  le- 
gendario, no  podía  borrar  de  mi  imaginación  á  Virgilio  en 
mil  pasajes  de  sus  inimitables  versos,  repitiendo,  á  pesar  mío, 
la  dulce  despedida  de  la  esposa  perdida,  cuya  tenue  sombra  se 
aparece  á  Eneas,  para  decirle  al  abandonar  la  incendiada 
Troya: 

quid  tanium.  insano  iuvat  indulgere  labort, 
o  dulcis  coniux)  non  haec  sine  num^ine  divum. 
eveniunt;  nec  te  hinc  compite  m.e  asportare  Creusam 

Pero  advierto  en  este  instante  que  voy  extraviado,  habiendo 
perdido  mi  camino  á  impulsos  de  reminiscencias  inolvidables 


M.    R.    DE   BERLANGA  435 


de  época  tan  dichosa  para  mí,  huodida  para  siempre  en  el  in- 
sondable abismo  de  la  vida.  Que  me  perdonen  los  modernos 
latinófobos  mis  conterráneos,  aun  que  ciertamente  nada  ten- 
drán que  perdonarme,  porque  ¿cómo  han  de  fijar  su  atención 
soberana  en  unas  páginas  tan  insulsas,  en  las  que  ni  se  anate- 
matiza el  bárbaro  principio  de  autoridad,  ni  se  protesta  enér- 
gicamente contra  el  absurdo  derecho  de  propiedad,  ni  aun 
siquiera  s^popíe  en  duda  la  existencia  de  Dios,  que  son  las  tres 
negaciones  constitutivas  de  las  libertades  políticas  contempo- 
ráneas, al  decir  de  sus  admiradores. 

Tornando  al  Museo  Borbónico,  dirigido,  como  he  dicho,  á 
la  sazón  por  el  dignísimo  de  Petra,  añadiré  que  se  ocupaba  á 
mi  llegada  el  profesor  Zangemeister  en  fijar  la  lectura  definitiva 
de  los  aludidos  trípticos  pompeyarios.  Con  ambos  ilustres  ar- 
queólogos me  ligaban  títulos  de  mutua  correspondencia  epis- 
tolar y  uniendo  á  su  innegable  erudición  y  competencia  la 
máe  exquisita  finura  y  extremada  amabilidad,  debí  á  la  bon- 
dad de  ambos  repetidas  muestras  de  atención,  habiéndome 
facilitado  la  ocasión  de  examinar  con  mayor  holgura  que  los 
del  Museo  de  Pesth  los  aludidas  tablas  enceradas  que  ahora 
se  guardan  en  el  de  Ñapóles,  habiendo  tenido  ocasión,  bajo 
su  mutua  enseñanza,  de  admirar  el  ímprobo  trabajo  que  exige 
su  lectura.  Los  poquísimos  documentos  que  hay  escritos  en 
este  antiquísimo  cursivo  romano,  lo  frágil  de  la  materia  sobre 
la  que  el  punzón  ha  trazado  las  letras,  la  tenue  huella  apenas 
perceptible  que  el  stilo  ha  impreso  á  veces  en  la  misma  tabli- 
Ua  y  que  aparece  al  derretirse  la  cera,  al  saltar  ó  al  chafarse 
con  el  roce  son  dificultades  á  veces  invencibles  y  siempre  de 
solución  laboriosísima. 

Pero  en  tanto  que  el  sagacísimo  colector  de  los  epígrafes 
pompeyanos  preparaba  los  trabajos  supletorios  que  en  su  día 
habían  de  completar  aquéllos,  Guillermo  Henzen,  el  continua- 
dor de  Orelli,  y  Juan  Bautista  de  Rossi,  el  verdadero  fundado  t 


436  TEODORO   MOMMSEN 


en  nuestros  días  de  la  epigrafía  cristiana  de  los  primeros  siglos 
de  la  iglesia,  recogían,  clasificaban  y  ordenaban  las  Inscrip- 
ciones latinas  de  Roma,  que  debían  comenzar  á  hacer  del  do- 
minio pirblico  en  1876,  el  profesor  Hübner  visitaba  detenida- 
mente la  Inglaterra,  reuniendo  los  epígrafes  británicos  que 
habrían  de  ser  impresos  en  1873  y  Mommsen  veía  estampados 
antes  de  esta  fecha  los  dos  gruesos  in  folio  del  quinto  volumen 
del  Corpus^  que  había  redactado,  comprendiendo  las  Inscrip- 
íiones  Galliae  Cisalpinas  latinae. 

Abarca  esta  riquísima  serie  epigráfica,  todos  los  textos  la- 
tinos escritos  en  piedra  ó  bronce  descubiertos  en  la  Italia  sep- 
tentrional  que  abraza  las  regiones  novena,  décima  y  undécima 
de  la  división  territorial  de  Augusto,  acusando  su  importan- 
cia los  nombres  no  más  de  algunas  de  sus  ciudades,  como 
Genova  y  Turín,  Como  y  Trento,  Cremona  y  Mantua,  Vero- 
na  y  Pádua,  Aquileya  y  Trieste,  en  algunas  de  las  cuales  aun 
he  visto  conservados  con  religioso  respeto,  por  la  cultura  ita- 
liana,  textos  inapreciables  como  el  Decreto  Tergestino  {\\ 
ilustrado  por  Zumpt  (2),  reproducido  por  Henzen  (3),  releído, 
fijada  su  lección  definitiva  y  suplidas  sus  lagunas  por  Momm- 
sen (4),  y-la  Sentencia  de  los  MinucioSy  tan  eruditamente  co- 
mentada por  Rudorff  (5^  representada  en  facsímil  por  Rits- 
chel  (6)  é  ilustrada  á  la  postre  por  el  mismo  Mommsen  (7),  que 
la  vuelve  á  reproducir  en  este  quinto  volumen  del  Corpus  {S)\  sin 
hablar  del  Decreto  del  Emperador  Claudio,  del  46  de  J.  C.  (9), 


(1)  GIL  V532 

(2)  Zumpt.  Decpetum  Tergestinum   Berlín,  1838. 
Í3)  Orelli  II!.  7168-Zurich.  1856. 

(4)  GIL  V.  532,  p,  59. 

(5)  Rudorff,  Q  et  M  Minuciorum  senlentia.  Berlín.  1842. 

(6)  P.  L    M    Epig.  pág.  72.  núm   199  tab.  xx. 

(7)  GIL-1199. 

(8)  GlL.V-7749. 

(9)  CILV-505. 


j 


M.    R.    DE   BERLANGA  437 

comentado  también  por  el  indicado  profesor  (i),  ni  del 
Edicto  de  Constantino  á  Máximo,  prefecto  del  Pretorio,  traído 
por  Haenel  en  su  célebre  edición  del  Código  Theodosiano  (2), 
por  nota  á  otras  disposiciones  del  indicado  emperador,  del 
314  de  J.  C.  El  mismo  Haenel  en  su  nunca  bastante  celebrado 
Corpus  LegUfHf  repite  este  Edicto;  pero  como  los  que  le  habían 
precedido,  tomándolo  de  copias  viciadas  á  las  que  enmienda  en 
definitiva  la  lección  mommseniana  (3). 

Pero  dejando  la  Italia,  que  ya  será  razón,  y  atravesando  el 
Mediterráneo  hasta  llegar  á  las  costas  Tunecinas  y  á  las  po- 
sesiones francesas  que  le  son  vecinas,  encontraremos  por 
aquellas  tierras  á  Gustavo  Wilmann,  discípulo  querido  de 
Mommsen,  que  desde  1873  viajaba  por  tan  apartadas  regiones, 
por  encargo  de  la  Real  Academia  de  Ciencias  de  Berlin,  para 
recoger  los  epígrafes  latinos  del  África,  que  habían  de  formar 
el  volumen  octavo  del  Corpus^  que  se  imprime  en  1881  y  del 
que  solo  pudo  corregir  las  pruebas  de  los  cincuenta  y  un  plie- 
gos del  principio,  por  haber  llegado  en  1878  muy  joven  aun 
al  término  de  su  vida.  Este  inesperado  suceso  hace  exclamar  á 
un  ilustre  maestro  en  el  corto  prefacio  que  pone  á  la  colec- 
ción epigráfica  africana:  infelicis  tuvenis  tristetn  hereditatetn 
ego  senex  adii  curavique  ne  cum  ipso  labores  etus  perirent; 
y  en  efecto  á  su  incansable  energía  se  debió  el  que  hoy  po- 
seamos esta  copiosa  y  por  todos  concepto  interesante  Colee- 
ción  de  piedras  escritas  del  África. 

La  inesperada  muerte  de  Gustavo  Wilmann  vino  á  inte- 
rrumpir poderosamente  los  trabajos  que  realizaba  por  entonces 
Mommsen  para  entregar  á  la  imprenta  sus  manuscritos  que 
comprendían  el  volumen  noveno  y  el  décimo  del  Corpus^  que 


(1)  Hermes,  vol.  4* 

(2)  Cod.  Th.  IX,  V.  1. 

(3)  Haenel,  Corpus  Legum,  núm.  1067,  p.  190. 


438  TEODORO   MOMMSEN 


tenía  precisamente  en  preparación  y  no  fueron  impresos  hasta 
dos  años  después   de  estampada  la  Copilación  africana.  Los 
citados  volúmenes  formaban  tres  grandes   in  folio^  compren- 
diendo el  uno  las  inscripciones  latinas  de  la  Calabria,  la  Apu- 
lia,  la  Sabina  y  el  Piceno,  el  otro  las  de  los  Abruzos,  de  la 
Lucania  y  de  la  Campania,  y  el  último  las  de  los  Siculos  y 
los  Sardos,  de  todos  cuyos  epígrafes  se  estampan  las  lecciones 
más  puras,  acompañadas,  cuando  los  textos  lo  exigen,  de  bre- 
ves y  eruditos  comentarios.  La  índole  especial  de  este  papel 
no  me  permite  entrar  en  más  detalles,  que  serían  ágenos  á  mi 
intento,  haciéndome  reiterar  elogios  de  nadie  ignorados;  pero 
que  á  fuerza  de  repetidos  irían  perdiendo  su  energía:  no  pue- 
do, sin    embargo,  dejar  de  consignar  una  reflexión  que  me 
asalta  en  este  momento  y  que  estimo  de  marcada  oportunidad. 
Cuando  Federico  Carlos  de  Savigny  presentaba  á   la   Real 
Academia  de  Ciencias  de  Berlín  en  1845  su  proyecto  sobre  la 
publicación  de  un  nuevo  Cuerpo  de  Inscripciones  latinas,  que 
era  tomado  en  consideración,  y  el  historiador  eminente,  lo  mis- 
mo que  la  ilustrada  corporación  citada,  excitaban  á  Mommsen, 
á  la  sazón  haciendo  largos  y  penosos  viajes  de  exploración 
arqueológica  por  Italia,  para  que  realizase  sin  descanso  su  co- 
lección epigráfica  napolitana,   y  cuando   por  la  misma  época 
Bartolomé  Borghesí,  lleno  de  entusiasmo  por  la  realización  de 
semejante  pensamiento,  lo  aleccionaba,   animándolo  con   su 
ejemplo  y  sus  consejos,  para   llevar  á  término  semejante  em- 
presa, estaban  muy  lejos  de  presumir  ambos  que  aquel,  joven 
entonces,  había  de  publicar  en  el  espacio  de  seis  lustros,  hasta 
diez  tomos  en  folio  escritos  en  latín,  comprendiendo  todas  las 
inscripciones  de  Italia,  excepto  las  de  Roma,  y  las  más  anti- 
guas del  mundo   romano,  desde  los   orígenes  conocidos   del 
idioma,  hasta  la   muerte  de  César,  trabajo  tan  vasto,  que  pa- 
rece imposible  lo  realizara  un  hombre  solo  en  tiempo  tan  rela- 
tivamente corto. 


M.    K.    DE   BERLANGA  439 


En  semejantes  libros  dejó  Mommsen  esfablecidas  sobre  ba- 
ses las  más  seguras  cuatro  fuentes  históricas,  antes  poco  aten- 
didas, sacadas  de  los  numerosos  documentos  escritos  en  piedra 
ó  bronce  que  había  recogido  en  sus  repetidos  viajes  por  Italia 
— los  epígrafes  romano  paganos — los  romano  cristianos — los 
dialectales — y  los  numarios — de  los  que  eran  los  primeros  los 
más  fecundos  en  enseñanzas,  toda  vez  que  abarcan  la  geografía 
regional,  los  fastos  consulares,  los  anales  y  la  prosopografía 
imperial,  los  ritos  indígenas  y  provinciales  con  el  sacerdocio 
pagano,  el  matrimonio,  el  contubernio  y  la  onomatología,  la 
condición  de  las  personas  y  los  cargos  públicos,  la  organiza- 
ción del  ejército  y  de  la  marina  de  guerra,  el  derecho  público 
y  el  internacional  fijando  la  categoría  de  los  pueblos  someti- 
dos, el  derecho  civil  enriquecido  con  fragmentps  de  leyes 
conservados  en  bronce,  cuyos  textos  eran  desconocidos  y 
sobre  todo  la  jurisprudencia  municipal,  que  contaba  con  epís- 
tolas imperiales,  edictos  de  los  decuriones  y  copiosas  rúbricas 
de  sus  códigos  locales,  prescindiendo  de  la  historia  progresi- 
va del  idioma  y  del  estilo  hasta  que  llegan  ambos  á  su  más 
amplio  desarrollo  para  comenzar  á  decaer  hasta  fundirse  en  los 
dialectos  provinciales,  cuya  marcha  ascendente  y  descendente 
se  refleja  distintamente,  como  en  un  espejo,  en  las  piedras  y 
en  los  bronces  epigráficos.  Toda  esta  riqueza  histórica  no  ha 
pasado  aun  los  Pirineos  y  tiuestros  cronistas  municipales, 
cuando  su  título  oficial  los  obliga,  se  entretienen  en  trazar  los 
más  novelescos  añales  del  pueblo  donde  nació  el  personaje  de 
menor  cuantía  que  impuso  su  elección,  registrando  ante  todo 
con  profunda  veneración  al  superficialísimo  Masdeu,  á  los  fal- 
sificadores Conde,  Pedraza  y  Trigueros,  á  los  amparadores  y 
propagandistas  de  los  cronicones  ficulinos  como  Caro  y  Mar- 
tín de  Roa,  tomando  por  único  guía  en  su  camino  á  Romey  y 
á  Modesto  Lafuente,  aun  más  superficial  que  Masdeu.  Pero 
aunq-ne  este  procedimiento  sea  la  expresión  latísima  de  la  sal- 


440  TEODORO   MOMMSEN 


vadora  libertad  de  pensamiento ^  la  crítica  independiente,  cada 
día  más  reaccionaria,  no  se  contenta  hoy,  como  se  contentaba 
hará  un  siglo,  con  que  se  redacten  los  anales  de  cualquier  pe- 
riodo de  la  dominación  romana,  apoyados  no  más  que  en  las 
reminicencias  que  haya  dejado  la  lectura  de  poetas  y  prosistas 
helenos  é  italiotas,  vertidos  á  una  lengua  viva,  sino  que  exige 
otros  estudios,  ni  superficiales,  ni  vulgares,  de  la  epigrafía,  de 
la  numismática,  y  sobre  todo,  de  la  jurisprudencia  clásica,  sin 
cuyo  conocimiento  profundo,  todo  trabajo  histórico  se  escri- 
birá en  el  vacío. 

Mommsen  que  por  tantos  años  vivía  cultivando  estos  estu- 
dios profundamente,  pudiera  decirse,  sino  que  los  había  crea- 
do, al  menos,  como  he  indicado  antes,  que  en  sus  copiosas 
obras  monumentales  los  había  reorganizado  sobre  bases  ver- 
daderamente científicas,  apartando  de  ellos  cuanto  antes  te- 
nían de  arbitrario,  divorciándolos  de  todas  las  idealidades  li- 
terarias, que  casi  los  anulaban  y  haciéndolos  evolucionar 
después  de  seleccionados,  restableciéndolos  como  poderosos 
auxiliares  de  la  historia  positiva  de  los  pueblos  del  periodo 
romano,  cuyos  anales  sacó  de  manos  del  soñador  literato  para 
encomendarlos  alas  del  erudito,  amaestrado  en  tales  linajes  de 
conocimientos.  En  la  siloge  napolitana,  como  en  las  que  más 
tarde  dedicó  á  las  otras  regiones  de  la  Italia,  hizo  caminar 
juntos  los  monumentos  paganos  y  los  cristianos,  distanciados 
solo  cronológicamente  por  regiones;  pero  en  cambio  destinó 
monografías  separadas  á  los  dialectales,  de  que  poco  ha  me  he 
ocupado.  De  éstas  debo  hacer  notar  de  nuevo  su  Die  nord- 
etruskischen  Alphabete  Inschiften  und  Münzen,  que  publicó  en 
Zurich  en  1852,  dos  años  después  que  en  Leipzig  había  impre- 
so  su  Memoria  sobre  la  acuñación  de  la  moneda  romana^  en  la 
que  dilucida  con  su  acostumbrado  acierto  el  derecho  de  acu- 
ñar de  los  pueblos  itálicos;  las  acuñaciones  del  norte  y  centro 
de  Italia  en  la  época  en  que  se  adopta  el  patrón  libral  roma- 


M.    R.    DE   BERLANGA  441 


r 


^ 


no;  las  acuñaciones  del  sur  de  Italia  en  la  misma  época  en  que 
es  admitido  el  referido  patrón  libral;  terminando  ocupándose 
de  la  reducción  del  as  y  de  la  introducción  en  Roma  de  la  mo- 
neda de  plata.  En  tales  trabajos  hace  ver  que  el  numismático 
na  podía  ser  ya  ni  el  especulador,  ni  el  simple  colector,  guia- 
dos el  uno  por  el  lucro,  el  otro  por  el  mero  capricho,  sino  el 
que  inspirándose  en  la  escuela  eckheliana  estudiase  las  mo- 
nedas antiguas  distinguiéndolas  primero  por  sus  epígrafes, 
luego  por  su  peso,  que  eran  los  dos  criterios  fijos  que  deter- 
minaban la  región  y  la  época  en  que  se  acuñaron,  y  última- 
mente por  la  técnica  de  su  glíptica,  que  debía  concordar  con 
la  métrica  y  la  paleografía.  Casi  por  aquel  tiempo,  en  1854, 
publicaba  también  en  Zurich  otros  dos  trabajos  nada  conoci- 
dos  entre  nosotros,  su  Die  Schweiz  in  romischer  Zeii  y  sus 
Inscriptiones  conjederationis  Helveticae  latinae,  dedicadas  á 
sus  íntimos  amigos  Henzen^  Ritschel  y  Rossi,  en  el  que  ponía 
de  nuevo  de  manifiesto  de  qué  manera  la  epigrafía  auxi 
lia  á  la  historia  cuando  se  trata  de  fijar  los  verdaderos 
anales  de  los  pueblos  antiguos  durante  la  dominación  de 
Roma. 

Los  sabios  ilustres,  que  bajo  los  auspicios  y  la  acertada 
dirección  de  la  Real  Academia  de  Ciencias  de  Prusia  funda- 
ron el  Corpus  Inscriptionum.  latinarum  y  redactaron  la  mayor 
parte  de  sus  volúmenes  en  folio,  Mommsen  y  Ritschd,  Henzen 
y  Rossi,  Hübner  y  Zangemeister, — queme  distinguieron  en 
vida  con  su  amistad  más  sincera  y  á  quienes  fui  á  visitar  á 
Roma  y  Ñapóles,  á  Heidelberg  y  Roma,  á  Charlottenbourg  y 
Berlín, — al  abandonar  la  tierra,  han  dejado  en  ella  de  su  paso 
huella  tan  luminosa,  que  no  se  borrará  jamás  de  la  memoria  de 
las  naciones  más  cultas  de  Europa,  á  no  ser  que,  como  los 
Vándalos  del  Norte  en  los  tiempos  pasados,  lleguen  hoy  nuevos 
bárbaros  á  invadirlas.  Pero  la  obra  importantísima  por  ellos 
emprendida,  reclamaba  otras  auxiliares,  cuya  necesidad  se  dejó 


44^.  TEODORO   MOMMSEN 


sentir  muy  pronto,  provocando  su  ejecución  en  el  tiempo  y 
forma  en  que  fué  posible  realizar  tan   penosísima  labor. 

El  primer  trabajo  complementario  que  exigió  de  suyo  el 
Corpus,  fué  una  Revista,  que  periódicamente,  cuando  el  númp- 
ro  de  los  monumentos  inéditos  lo  exigiese,  publicara  las  nue- 
vas inscripciones  encontradas  en  el  territorio  de  cualquiera  de 
las  antiguas  provincias  imperiales  del  Asia,  del  África  ó  de  la 
Europa,  después  de  haber  sido  impreso  el  volumen  destinado 
á  comprender  las  de  dicha  región,  conocidas  hasta  la  fecha  de 
su  estampación. 

De  este  modo,  y  de  una  manera  insensible,  se  iban  prepa- 
rando los  elementos  indispensables  para  que  en  su  día  pudie- 
ran ser  redactados  los  nuevos  in  folio  que  habrían  de  servir 
de  suplemento  á  cada  uno  de  los  ya  sacados  á  luz.  Desde  el 
año  de  1872  viene  satisfaciendo  esta  necesidad  perentoria  la 
publicación,  que  escrita  también  en  latín,  lleva  por  título 
Ephinteris  epigraphica,  de  la  que  van  ya  impresos  más  de  ocho 
tomos  en  cuarto,  conteniendo  cada  cual  de  ellos  varios  traba- 
jos de  crítica  histórico- epigráfica  del  profesor  Mommsen,  desde 
sus  Adiciones  á  los  fastos  del  año  Juliano  y  sus  Observaciones 
epigráficas,  que  aparecen  en  el  primero,  hasta  su  eruditísimo 
comentario  al  nuevo  Bronce  de  Taren to,  Lex  municipii  ta- 
rentini,  estampado  en  la  primera  entrega  del  noveno,  impresa 
cuando  iba  ya  mediado  el  1903. 

Los  otros  dos  libros  complementarios  de  la  Colección  pru- 
siana de  inscripciones  latinas,  sino  redactados,  inspirados  por 
la  incansable  actividad  mommseniana,  que  ha  prestado  el  va- 
lioso prestigio  de  su  impulso  á  los  que  de  su  redacción  se  han 
ocupado,  tienen  por  objeto  materias  distintas  y  sin  aparente 
enlace  entre  sí,  habiendo  sido  publicados  ambos  consilio  et 
auctoritate  Academiae  litterarutn  Regiae  Borussicae, 

Debido  el  uno  á  la  reconocida  pericia  del  profesor  Hübuer, 
ha  sido  titulado  por  su  autor  Exempla  scripturae  epigra- 


f 
V 


M.    R.    DB   BBRLANGA  443 


phicae  latinae,  comprendiendo  una  serie  de  facsímiles  ejecu- 
tados con  singular  precisión  y  limpieza  de  las  piedras  y  bron- 
ces escritos  de  más  importancia  de  la  época  romana,  á  partir 
desde  el  asesinato  de  Julio  César,  44  años  antes  de  J.  C,  hasta 
la  muerte  de  Justiniano  en  521,  abarcando  un  espacio  de  tiem- 
po de  más  de  seis  siglos,  diferenciándose  del  gran  Atlas  de 
Ritschel,  ya  citado,  Priscae  latinitatis  monumenta  epigraphi- 
ca,  en  que  éste  termina  en  la  época  en  que  aquél  comienza, 
siendo  el  uno  como  la  continuación  del  otro  y  declarado  el 
Hübneriano,  Auctariuní  Corporis  Inscriptionum  lattnarum. 

El  segundo  trabajo  á  que  me  he  referido  es  la  Prosopogra- 
phia  impertí  romant,  vastísima  copilación  comenzada  á  pu- 
blicar en  1897,  de  la  que  solo  van  editados  tres  tomos,  y  que, 
como  dice  la  Real  Academia  de  Ciencias  de  Berlín  en  la  ad- 
vertencia que  precede  á  toda  la  obra,  prodit  notitiant  homi- 
num  notabilium  qui  vixerunt  ab  imper atore  Augusto  ad 
imperatorem  Dtoclestanum,  con  una  extensísima  noticia  de  los 
textos  griegos  y  romanos  que  de  cada  personaje  se  ocupan. 

Parecía  humanamente  imposible  que  atento  por  tantos 
años  á  los  profundos  trabajos  que  representan  los  numerosos 
volúmenes  en  latín  y  en  alemán  que  publicaba  el  profesor 
Mommsen,  hubiese  tenido  tiempo  material  de  que  disponer 
para  aplicarlo  á  su  Cátedra  Universitaria  y  no  se  hubiera  visto 
forzado  á  encomendarla  á  cualquier  sustituto  oficial;  pero  las 
obras  también  magistrales  que  sacó  á  luz  y  las  que  inspiró  re- 
ferentes á  la  jurisprudencia  romana,  demuestran  con  asombro 
lo  contrario.  Cuando  en  el  estío  de  1844,  un  año  después  de 
Doctorado,  vino  á  Roma  y  comenzó  sus  ejercicios  prácticos 
de  arqueología  bajo  la  disciplina  del  Instituto  germánico, 
encontró  <  n  aquel  centro  del  saber  hiperbóreo  un  amigo  ínti- 
mo en  Henzen  y  un  maestro  eminentísimo  en  Borghesí,  que 
concluyeron  por  fijar  definitivamente  su  vocación  por  la  epi- 
grafía latina.  Pero  aun  conservábase  viva  en  aquella  modesta 


444  TEODORO   MOMMSRN 


morada  de  la  Roca  Tropeya,  de  donde  han  salido  tantísimas 
eminencias,  la  memoria  veneranda  del  Cardenal  Angelo  Mai, 
imborrable  del  pensamiento  de  los  amantes  del  clacisismo  y 
de  sus  conquistas^  y  más  inextinguible  aun  en  el  de  los  que 
le  habían  visto  asistir  como  miembro  del  Instituto  á  las  sesio- 
nes solemnes  de  21  de  Abril  de  1836  y  de  8  de  Enero  de  1839, 
en  honor  esta  última  del  Príncipe  heredero  de  Prusia.  Cuando 
Mommsen  llegó  á  Roma  por  la  vez  primera,  había  publicado 
el  ilustre  purpurado  su  nueva  colección  de  escritores  antiguos 
con  arreglo  a  los  Códices  vaticanos  (i),  la  serie  de  los  autores 
clásicos  también  según  los  Códices  vaticanos  (2)  y  la  copilación 
de  trozos  selectos  (3),  teniendo  comenzada  la  edición  de  la  nueva 
Biblioteca  de  Santos  Padres  (4),  de  que  solo  se  estampó  hasta 
el  séptimo  tomo,  que  se  imprimía  en  1854,  porque  su  eminen- 
cia el  editor  llegó  por  entonces  al  término  de  sus  días. 

De  los  textos  editados  por  Angelo  Mai  en  estas  coleccio- 
nes y  fuera  de  ellas,  todos  de  tanta  importancia  para  la  His- 
toria de  Roma,  parecía  ser  el  más  insigne  el  del  palimpsesto 
que  contenía  casi  íntegro  el  tratado  De  República  que  escribía 
Cicerón  en  Cumas  (5),  y  del  que  solo  se  conocían  algunos 
fragmentos,  traídos  por  Macrobio  y  Nonio  Marcelo,  por 
Lactancio  y  San  Agustín.  Pero,  sin  embargo,  para  el  joven 
Mommsen,  en  extremo  influido  aun  por  los  estudios  de  juris- 
prudencia clásica,  que  acababa  de  realizar,  tenía  mayor  atractivo 
otro  palimpsesto  no  menos  importante  del  mismo  tesoro  pon- 


(1)  Scriptorum  veterum  nova  Collectio  ex  valicanis  codicibus  edita. 
— Romae.  1825  á  1838.-10  vol.  in  4.<» 

(2)  Classicorum  auctorum  vaticanis  codicibus  editorum  series.  Ro- 
mae. 1828  á  1838.— 10  vol.  in  8." 

(3)  Specilegium  romanum.  Romae.  183944. — 10  vol.  in  8.® 

(4)  Nova  Patrum  Sanctorum  Bibliotheca..  ..  ex  codicibus  praecipuo 
vaticanis  et  aliís  Romae  1844  á  1854. — 7  vol.  in  4.^ 

(5)  Cic.  Bpisl.  ad  Q.  fr.  II,  14  Bgo  me  in  Cumano  Pompeianoque... 
scribam  illa,  quae  dixeram  -KnXixink 


M.    R.   DE   BERLANGA  445 


tificio,  que  contenía  varios  trozos  de  un  libro  de  derecho  des- 
conocido, posterior  al  Código  Theodosiano  y  anterior  al  Di- 
gesto; pero  redactado  en  forma  análoga  á  éste,  cuyos  trozos, 
á  falta  de  un  nombre  conocido,  han  recibido  el  genérico  de 
Fragmenta  Vaticana,  Descubiertos  en  1821  al  tratar  de  fijar 
su  lección,  sintióse  Angelo  iJ/iz/ completamente  ageno  á  la  ma- 
teria jurídica  de  que  se  ocup^aban,  y  aprovechando  la  estada 
en  Roma  de  Federico  Blume,  profesor  de  derecho  en  Halle,  lo 
interesó  para  que  cooperar.!  á  los  fines  de  restablecer  la  indi- 
cada lectura,  á  lo  que  accedió  de  la  mejor  voluntad,  si  bien  su 
auxilio  no  dio  los  frutos  apetecidos  por  la  falta  del  reposo  ne- 
cesario que  imprimía  al  trabajo  las  impaciencias  reiteradas  del 
futuro  editor  (i). 

Así  es,  que  cuando  Augusto  Bethmann  HoUveg  tomó  á  su 
cargo  el  insertarlos,  en  el  Cuerpo  de  derecho  antijustiniano  de 
los  profesores  de  Bonna  sometió  á  su  examen  lo  que  hasta 
entonces  se  había  dicho  sobre  la  forma  externa  del  códice  y 
sus  accidentes,  doliéndose  que  no  le  hubiera  sido  permitido 
revisar  el  texto  original.  Cuando  tres  (2)  años  después,  en  ii^44, 
tuvo  Mommsen  idéntica  pretensión  fueron  tantas  las  dificulta- 
des burocráticas  que  se  le  opusieron  que  se  vio  forzado  á 
desistir  por  entonces  de  su  empeño,  que  no  abandonó  sin  em- 
bargo en  absoluto  (3);  pero  su  sabio  mentor,  el  bondadosísi- 
mo Bartolomé  Borghesí  y  el  cariñoso  amigo  su  conterráneo 
Guillermo  Henzen,  mostrábanle  afanosos  la  nueva  senda  que 
debía  emprender  en  aquel  jardín  de  la  Europa,  caminando  en 


(1)  Blume  Iteritalicum  III,  p.  96,  not.  163— impreso  en  Halle  en 
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